El segundo Matsuno mantenía la diestra sobre su pecho, ejerciendo leve presión para evitar que el sobre saliera de su escondite.
- ¿Karamatsu nii san?
El nombrado saltó en su lugar y se abrazó por inercia para proteger la evidencia – Oh, Todomatsu – murmuró con mayor tranquilidad al ver que el otro salía de la cocina.
El menor no disimuló la forma en que le observaba de arriba abajo – Vaya que has cambiado – mencionó con recelo.
El mayor suspiró, lo encontrado en su puerta ya lo tenía tenso y ahora parecía que una discusión con su hermano se aproximaba – Sigo siendo el mismo – aclaró a la par que bajaba el brazo izquierdo.
- Sí, claro, mi hermano de antes hubiese tenido la confianza de contarme todo, en especial si planeaba salir con mi amigo – se quejó cruzándose de brazos y mirando a otro lado
- Realmente quería contarles, pero no creí que lo aceptarían – confesó con un deje de tristeza – de por sí ya me odiabas por haberme hecho amigo de Atsushi, no quería romper más lo poco que nos quedaba – tragó pesado al declarar aquello.
Todomatsu miró al mayor y sintió un fuerte dolor en el pecho, aquella expresión llena de dolencia en Karamatsu lo hería de una forma indescriptible – no es así – respondió en voz baja – no te odio, solo… - se detuvo al no lograr articular una explicación o disculpa.
El mayor suspiró con cansancio – Olvídalo, podemos hablar en otro momento, ahora solo quiero ir a dormir – indicó al iniciar su andar y pasar frente al otro.
- ¡Espera! – el más joven intento frenarle sosteniéndolo por el brazo derecho, dicha acción provocó que el sobre amarillo cayera al instante - ¿Qué es?
- ¡Nada! – respondió al instante y levantando el objeto con premura – solo algo del trabajo – finalizó al subir rápidamente la escalera, dejando al otro confundido.
Karamatsu escondió el sobre en la funda de su guitarra, acto seguido alistó el futón para descansar cuanto antes, no tenía intención de lidiar con el resto de sus hermanos, sin embargo, cuando comenzaba a sacar su pijama Osomatsu apareció en la entrada.
- Escuché tu conversación con Totty – declaró el mayor de golpe, observando que el otro solo esquivaba la mirada y continuaba la tarea de cambiarse – hablaré con él después, así que puedes estar tranquilo – aseguró con una sonrisa confiada.
- ¿Por qué el repentino cambio? – cuestionó al fin el menor, si bien no le gustaba que su hermano continuara entrometiéndose en su relación, le parecía sospechosa la aparente amabilidad.
El de rojo no borró la sonrisa, incluso él comprendía la desconfianza como consecuencia de sus actos, razón por la cual no buscaba acrecentar más el problema – digamos que de todos los males posibles, creo que Atsushi es el menor de ellos – le fue inevitable reír ante el rostro sorprendido en el menor – pero no te confundas, aun no confió por completo en ese tipo – aclaró mientras guardaba las manos en los bolsillos del pantalón.
- Entonces – murmuró el otro - ¿Estamos bien? – indagó todavía confundido.
- Supongo que sí, solo, dejémonos de secretos ¿Quieres? – pidió con una afable expresión.
Al momento de escuchar aquello, por la mente de Karamatsu pasó el tema del modelaje y la reciente amenaza – Bien, sin secretos – accedió con firmeza, pero sin atreverse a contarle la verdad.
Osomatsu asintió y salió del cuarto, pese a ser él quien pidiera sinceridad entre ellos, se guardaría de momento lo ocurrido con Kanaye y el celular prestado.
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Al día siguiente Karamatsu portaba su mochila al hombro y se preparaba para ir al trabajo, pero tan solo al estar frente a la entrada se mantuvo de pie ligeramente sorprendido - ¿Ichi? – nombró al menor que con su traje azul parecía listo para salir.
- ¿Que tanto me miras? – increpó el otro con su usual carácter antes de cruzar la puerta.
El mayor no respondió, se limitó a tomar la ruta de siempre.
El par de hermanos se miraba cada tanto, sin decir una sola palabra solo se cuestionaban internamente la razón para que el otro le estuviese siguiendo.
- ¿Osomatsu te pidió vigilarme? – preguntó Karamatsu nervioso, después de todo estaban a solo un par de cuadras de llegar a la agencia.
El menor tronó la boca como primer respuesta - ¿Por qué diablos haría eso? ¿Dime tú porque carajos me sigues?
El mayor, más que sentirse amedrentado estaba confundido, pero antes de darse cuenta ambos estaban frente a las puertas de un gran edificio. Observaron la entrada, luego se miraron y tras unos segundos parecieron comprender la obviedad de la situación, quedándose congelados sin saber que decir.
- ¡Matsuno!
Dos diferentes voces pronunciaron el mismo apellido a la par, los nombrados se giraron en direcciones contrarias. Un conocido castaño se acercó a Ichi y un joven rubio a Kara.
- Buen día, espero estés listo para la jornada de hoy – Akemi se dirigió al mayor de los sextillizos con un tono alegre antes de notar al par de jóvenes a un costado de ellos – oh, Yanagida, ¿Este es el chico? – cuestionó refiriéndose a Ichi.
- Así es – confirmó al acortar la distancia y pasar su brazo por los hombros del nini que no sabía a donde mirar - ¿Te parece bien?
- Querido, ya que lo recomiendas no tengo dudas, llévale con mi asistente para que firme el contrato y ve alistándote que hay mucho por hacer.
- Aguarda, Ichimatsu... - Kara intentó indagar pero su jefe no le dio oportunidad al tomarle por el brazo para comenzar a caminar.
- No tenemos tiempo que perder, después podrás conversar con tu hermanito cuanto quieras - indicó el rubio al no permitirle alegar más. Karamatsu no tuvo más opción que seguir las indicaciones y aguardar por la explicación.
Instantes más tarde el Matsuno mayor se hallaba sentado en un pequeño sofá negro mientras vestía una camisa azul, así como un pantalón, zapatos y saco negros, las mangas estaban remangadas casi hasta los codos. Las luces y demás equipo estaban listos, solo aguardaban por concretar unos detalles para comenzar con la sesión fotográfica, sin embargo, los trabajadores habían notado el semblante del sextillizo más fruncido de lo normal, junto a un aura amenazante que les impedía acercarse.
El modelo, ajeno a lo que su humor provocaba, se limitaba a mantener los brazos cruzados mientras miraba un punto fijo en el suelo, su intención inicial era cuestionar directamente a Ichi, pero este no apareció en su camino en ningún momento, por lo que la opción B era confrontar a Yanagida en cuanto tuviese oportunidad, pero el recuerdo de su hermano menor comparándolo con Osomatsu le asaltó repentinamente haciéndole dudar de sus acciones. Si bien el castaño le hostigo al inicio, él mismo le habría salvado después del masajista, además debía considerar que Ichi ya le conocía desde la escuela, por lo que en realidad su intromisión parecía estar de más.
Akemi entró al estudio y su atención se centró de inmediato en el sextillizo, tenía en mente una sesión elegante, pero lo que su nuevo modelo proyectaba le atrajo más. Llamó a uno de los asistentes para darle instrucciones.
Karamatsu bufó por lo bajo al no lograr esclarecer su mente "Cuídalo un momento" apenas y escuchó a alguien cerca, él obedeció en automático recibiendo un gato blanco sobre sus piernas, bajó la diestra y acaricio al minino mientras continuaba meditando. No se percató de la cámara enfocándole.
El jefe rebozaba de alegría, su modelo daba la impresión de un importante e imponente hombre de negocios, o quizá, un rudo sujeto involucrado en turbios negocios. La imaginación del rubio se desbordaba con mil escenarios.
El Matsuno regresó a la realidad cuando el pequeño gato decidió hacerse notar al pararse sobre el pecho del humano y maullar suavemente, para el sextillizo fue inevitable sonreír para después acceder a la exigencia de atención del mínimo y usar ambas manos para acariciarlo.
Los trabajadores agradecieron al gatito que aparentemente logró calmar el humor del modelo y ahora les permitía deleitarse con tan adorable escena.
Al mismo tiempo, Ichimatsu observada escondido tras unas cajas – debe ser broma – murmuró incrédulo de lo que veía - ¿Ese idiota sí es modelo?
- Duele que no creyeras en mi palabra – se quejó Yanagida estando a un costado del sextillizo – pero ya lo puedes confirmar.
Ichi no dijo más, tras haber cuestionado de forma insistente al castaño por las actividades de su hermano, este habría terminado por revelar el trabajo de Karamatsu, pero el cuarto sextillizo no le creyó hasta verlo por sí mismo.
El par dirigió la vista a su jefe que parecía bastante animado, no comprendieron las indicaciones de este, solo veían como varios asistentes comenzaban a ir de un lado a otro apresurados. El rubio se acercó a Karamatsu junto a una chica que se encargó de retirar al gato blanco de su regazo. Ichi y Yanagida compartieron un escalofrío cuando Akemi señaló repentinamente hacia ellos, atrayendo a la par una mirada fija del Matsuno mayor.
Yanagida tragó pesado cuando su jefe hizo una seña para llamarle.
Ichimatsu sólo pudo ver al castaño avanzar con paso dubitativo, tras recibir una indicación de Akemi, él y Karamatsu se retiraron en la misma dirección.
- Chico nuevo.
Ichi miró a la chica que había tomado al gato blanco, sin intención de corregir su nombre él sólo asintió.
- Aquí esta, gracias por tu trabajo – fue todo lo dicho por la joven que tras entregar al mínimo se retiró con una leve reverencia.
El sextillizo llevó consigo al felino a una habitación en donde algunos otros gatos se encontraban. Le fue inevitable componer una expresión pacifica en tal ambiente, realmente estaba muy cómodo.
Unos minutos más tarde Yanagida y Karamatsu estaban sentados a mitad de una alfombra blanca, ambos portaban solo una camisa blanca y pantalón azul estaban rodeados por diversos gatos y parecían divertirse jugando con las pequeñas mascotas.
- Así que ¿Solo cuidará a los gatos? – cuestionó el Matsuno con una sonrisa, consiente esta vez de la cámara enfocándoles.
- Sí, creía que era buena idea por la clara fascinación que tiene por ellos. Aunque es algo temporal, solo mientras se termine lo de la campaña para adopción, pero si él quiere seguir aquí podría hablar con Akemi. Al menos a mí me gustaría tenerlo más cerca – confesó lo último con una amplia sonrisa mientras cargaba un gatito gris.
El sextillizo no tuvo nada más que decir.
Cuando la sesión finalizo Ichimatsu se acercó para levantar a un par de gatos cercanos a los modelos.
Karamatsu aprovechó para acercarse al menor – Tú, supongo que le contaras al resto – mencionó con clara desesperanza en la voz.
Su hermano le observó unos segundos antes de girarse – no tengo intención de que sepan que trabajo contigo – respondió al iniciar su andar – más te vale no decirle de esto a nadie o te matare – advirtió con severidad.
Kara sonrió levemente, Ichi le demostraba ser de fiar, a su muy peculiar forma de ser.
Al final del día Kara e Ichi regresaban juntos, el mayor no paraba de hablar sobre las nuevas experiencias y temas de moda que el otro no pretendía replicar. Pese a ser una conversación unilateral, la convivencia era pacífica.
Estando a apoca distancia de la entrada vieron al resto de hermanos llegar por el lado contrario.
- ¿En dónde estaban? – Preguntó Choromatsu – los buscábamos para ir a los baños.
Antes de alguna respuesta, Ichi atrajo la atención cuando notó algo - ¿Qué es eso? – la pregunta salió al instante de divisar un sobre amarillo a mitad del patio.
El segundo mayor reaccionó velozmente al casi arrojarse sobre el suelo para levantar el objeto - ¡Oh, aquí esta! – exclamó con aparente felicidad mientras guardaba apresurado y sin cuidado el sobre en su mochila.
- ¿Qué es? ¿Qué es? – repetía Jyushimatsu dándole vueltas al mayor.
Karamatsu estaba por responder, pero un súbito escalofrió le detuvo, giró el rostro en varias direcciones, repentinamente se había comenzado a sentir observado, una sensación similar a cuando estuvo en las duchas del onsen.
- ¿Karamatsu? – el mayor le llamó ante el extraño actuar.
- No es nada importante, solo algunos papeles llenos de números – explicó con repentina calma antes de caminar hacia la calle – ¡Casi lo olvido! – Se dirigió a todos los hermanos – el jefe me ofreció una habitación más cercana al trabajo, decidí aceptar, así que por favor avísenle a nuestros padres.
- Espera, ¿Qué estás diciendo exactamente? – Todomatsu preguntó lo que el resto tenía en mente.
- Me voy, ya no viviré aquí.
Los hermanos intentaban procesar la inesperada noticia, sin saber que decir o con que protesta iniciar.
- ¡Bien, ya es tarde, así que me voy! – Comenzó el segundo a gritar de la nada - ¡Adiós casa! Añorare cada recuerdo, pero es hora de marcharme y seguir adelante, un nuevo hogar, ¡Un nuevo comienzo! – exclamaba con exageración y poses extrañas a la par que apresuraba su paso.
Los cinco hermanos parecían confundidos ante la inusual escena, unos más que otros.
En cuanto Karamatsu llegó a una calle transitada, detuvo al primer taxi que halló y subió sin duda. Al estar en el interior suspiró aliviado, rogando porque su acosador realmente le escuchara, lo menos que deseaba era involucrar a su familia; ahora solo debía encontrar donde dormir, sacó su cartera y de la misma una llave.
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Gracias por leer n_n
