Karamatsu actuó en consideración al resto, si se quedaban en la agencia el masajista podría haber herido a cualquiera, por ello optó por seguirle el juego para sacarlo del lugar, el problema residía ahora en como escapar. El pelirrojo se mantenía cerca del sextillizo, con la mano izquierda guardada en el bolsillo aseguraba tener a disposición el arma. El Matsuno asentía ante la charla del otro mientras observaba a su alrededor, no muy lejos divisó un policía cerca de un cruce, se movió por instinto apresurando su paso.

- ¿Qué haces? – la tosca pregunta fue acompañada por un brusco agarre en la muñeca del sextillizo.

Karamatsu se detuvo al instante, siendo que el otro adivino sus intenciones - Nada - murmuró su respuesta.

- Yo guiare – indicó el otro retomando el andar en una nueva dirección y sin soltarle.

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Osomatsu y Atsushi caminaban apresurados, por más que lo intentaban no lograban dar con Karamatsu, inclusive decidieron separarse del resto para buscar.

- No debí dejarlo solo – murmuraba el de traje cada tanto.

- Te juro que el desgraciado lo pagara – mencionaba el de rojo al pensar en el masajista.

Tras un largo recorrido se toparon de frente con Chibita, antes de cuestionarle algo, el cocinero se adelantó a quejarse.

- ¿Qué demonios pasa con Karamatsu? Me lo encontré y el maldito actuó como si no me conociera – refunfuñó agitando las bolsas de compras en sus manos.

- ¿En dónde está? – Atsushi de inmediato preguntó.

- Iba con su amigo hacia el nuevo acuario, cuando lo veas dile que no volverá a probar mi deliciosa comida a menos que se disculpe – mencionó indignado antes de marcharse.

El par de chicos no dudaron en correr a la dirección señalada.

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Karamatsu mantuvo la vista en el cardumen colorido que pasaba frente a él en aquella gran pecera. Aquel acuario estaba entre sus planes para visitar con Atsushi, pero ahora, solo le provocaría malos recuerdos. Miró discretamente a quien tenía a su lado, el pelirrojo parecía fascinado con los especímenes mientras seguía sosteniéndole por la muñeca.

- Es un lugar muy bello, ¿No crees?

Karamatsu saltó un poco ante la repentina pregunta – ah, sí, muy lindo – respondió con un intento de sonrisa.

- Me alegra mucho que estemos juntos – continuó la charla sin cambiar su expresión de satisfacción - es claro que nuestro destino es estar juntos – aseguró a la par que daba un par de pasos al frente, terminando por arrinconar al otro.

Karamatsu fue retrocediendo ante la fuerza impuesta, chocando contra la pared más cercana, miró a su alrededor en busca de ayuda, pero las pocas personas presentes no reparaban en ellos.

Kanaye se aprovechó del agarre que tenía en su muñeca para limitarle un poco la movilidad, usando la otra mano le sostuvo por la barbilla e intentó acortar la distancia.

El Matsuno comprendió de inmediato su intención optando por mantenerse inmóvil al inicio, pero la idea de ser besado por alguien que no fuese Atsushi terminó por revolverle el estómago. Reaccionó en el último segundo con un golpe directo al rostro del masajista, dicha acción le dio la oportunidad de escapar, sin reparar en el entorno o las personas, ahora su único pensamiento era correr lo más lejos posible.

El sextillizo se detuvo abruptamente al llegar a un camino sin salida, la sala era circular con un par de bancas al centro en donde una pareja de chicas admiraban el pasar de las medusas tras el cristal. Karamatsu divisó una puerta en el fondo y no dudo en correr hacia ella con la esperanza de ser un escape o escondite apropiado; en cuanto llegó a la manija sintió un escalofrío recorrerle al percatarse que tenía seguro.

El grito por parte de una de las chicas seguido del sonido de los pasos rápidos advirtieron la huida de la pareja ante la llegada del peligro.

- ¿Por qué lo hiciste?

El sextillizo escuchó la fría voz como si provocase eco en el lugar, giró un poco el rostro, lo suficiente para divisar al masajista cerca de la entrada empuñando el cuchillo – Por favor, ya basta – pidió en voz baja.

- ¿Por qué sigues sin comprender? Nuestro destino es estar juntos – afirmó al dar un par de pasos.

- Ya tengo novio – respondió con el tono más seguro que sus nervios le permitían.

- No lo entiendes, las personas solo observan tu físico, pero yo soy diferente, yo veo más allá, veo tu verdadera belleza – ante el rostro de incertidumbre en el otro, rechisto – te lo demostrare – advirtió antes de correr hacia el Matsuno.

Karamatsu no halló escapatoria, en pocos segundos el pelirrojo le dio alcance derribándole y posicionándose encima.

- Si terminas con el rostro lleno de cicatrices veras como se alejan – explicó mientras lograba hacerle un corte en la mejilla derecha.

El Matsuno reprimió un quejido al sentir el ardor en su piel, con gran dificultad terminó logrando sujetarle por las muñecas haciendo todo lo posible para mantener el arma lejos de su rostro.

- Quizá, debería dejarte ciego para que solo dependas de mí – exclamó Kanaye con tono lúgubre, ejerciendo fuerza para intentar clavar la punta del cuchillo en uno de los ojos.

Kara sentía las lágrimas formándose ante el miedo y la impotencia, cuestionándose la razón para ser víctima de aquello, en especial, cuando creía que su vida por fin estaba completa por haber hallado al castaño - Atsushi... – murmuró con dolor mientras oprimía con fuerza sus ojos.

- ¡No te atrevas a nombrarlo! – gritó el masajista en un arrebato de furia, logrando zafarse del agarre y empuñando con ambas manos el arma.

Karamatsu atino a cubrirse el rostro con los brazos, esperando lo peor; sin embargo, lo único que pudo sentir fue la liberación del peso sobre si a la par que escuchaba un ruido sordo. Recién intentaba incorporarse cuando una persona ya estaba a su lado abrazándole con fuerza. Parpadeo repetidas veces, intentando procesar su entorno.

- Maldita sea, pensé que no llegaríamos a tiempo.

Al escuchar aquello, Kara logro ligar la voz con la de su hermano mayor, este le tenía entre sus brazos, giró un poco el rostro, buscando al masajista, cuando lo ubico sintió que su respiración se detenía, el pelirrojo estaba en el suelo con Atsushi sobre él asestando un golpe tras otro.

- Atsushi... - apenas y logró que su voz saliera al presenciar la escena, el lindo chico de traje que siempre se mostraba sereno y seguro, ahora mostraba un rostro lleno de cólera mientras abatía sin piedad al otro.

Osomatsu sintió un leve temblor en su hermano, antes de preguntar por su bienestar notó la mirada fija en un punto no muy lejano, al ver en la misma dirección maldijo nuevamente a la par que se levantaba apresurado - ¡Ya basta, detente! – le ordenó al castaño mientras lo sujetaba para apartarlo del pelirrojo – Es suficiente – afirmó cuando logró ponerlo de pie.

- Déjame acabar con este maldito – pidió con un nudo en la garganta.

- No vale la pena, además, estas asustando a mi hermano – mencionó al notar que el de azul nunca aparto la vista de ellos.

Atsushi se giró bruscamente, al ver a Karamatsu hincado no tardo en correr a su encuentro, colocándose a la misma altura lo abrazó de forma protectora – Kara, lo siento, de verdad lo lamento, jure protegerte y falle, perdóname – suplicaba con la respiración agitada.

- Y-yo, no debí ocultar lo que ocurría - respondió de forma entrecortada devolviendo el abrazo, aferrándose con cierta desesperación.

Osomatsu suspiró profundamente al ver la escena, claramente el lazo entre la pareja era lo suficientemente fuerte para que uno se arriesgarse a querer matar a golpes a quien le amenazaba. Se aproximó al masajista quien aún parecía respirar, colocándose en cuclillas le observó detenidamente unos segundos hasta que este le dirigió la vista – Tienes suerte de que Karamatsu este aquí, no quiero que me vea cometer un acto tan atroz. De ahora en adelante deberás cuidarte, te metiste con uno de nosotros y si la oportunidad se presenta, no dudaremos en finalizar con lo que Atsushi inicio.

Kanaye no tuvo energía de responder ni con la más mínima expresión.

Al poco momento ingresó la seguridad del lugar, rodeando principalmente a Osomatsu.

- ¡Están confundidos! Yo no soy el villano – objetó en cuanto un hombre le sujetó un brazo.

Atsushi y Karamatsu se levantaron de inmediato.

Un par de oficiales y paramédicos entraron causando gran alboroto.

La asistencia médica se centró de inmediato en el pelirrojo.

Un oficial se acercó a Karamatsu para alejarle del resto – Aguarden... – intentó frenarle.

- Tranquilo las testigos mencionaron que el chico de azul era la víctima, ahora éstas a salvo.

Cuando el Matsuno vio a otro uniformado intentando colocarle esposas a su novio le fue inevitable alarmarse - ¡Atsushi no hizo nada! ¡Él y mi hermano son inocentes! – alegó mientras lo encaminaban a la salida.

- ¡Tranquilo, todo estará bien! - aseguró el castaño cediendo a ser esposado.

Karamatsu dudo un momento, en especial al ver que su hermano seguía resistiéndose y ahora tres policías intentaban someterlo en el suelo. Al mirar nuevamente el pacífico rostro de su novio, solamente asintió y se dejó llevar.

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En una pequeña celda Atsushi y Osomatsu se encontraban sentados uno al lado del otro en la banca del fondo, el Matsuno tenía aun las esposas a su espalda tras ser considerado una amenaza.

- ¿Cuánto tiempo más estaremos aquí? – se quejó el de rojo.

- Pronto se resolverá, sé que Karamatsu está haciendo todo lo posible para aclarar la situación.

El sextillizo se mantuvo en silencio un momento antes de animarse a hablar – yo, dudaba un poco sobre tu interés en Kara.

- ¿Por qué?

- No lo malinterpretes, pero, no entiendo que viste en él, es decir, es un nini, virgen, doloroso y narcisista. ¿Qué demonios te atrajo? – cuestionó con verdadero desconcierto.

- Vaya, claramente he tratado con otro lado de Karamatsu – aseguró al cruzarse de brazos – a quien yo he tenido a mi lado no es nada de lo que describes, por el contrario es un chico dulce, bondadoso, siempre atento al resto, buen cocinero, divertido, habilidoso en muchas cosas... -

- Bien, bien, es suficiente, no necesito ni quiero escuchar más – interrumpió rápidamente – es claro que conocemos a alguien demasiado diferente – afirmó con un claro tono decepcionado.

- Solamente es cuestión de que quieras conocerlo por completo. Podrías empezar por dejar de tratarlo como un niño y confiar en sus decisiones.

- Si con eso quieres insinuar que debo dejar que salga contigo...

La risa de Atsushi le interrumpió – no te confundas, no estoy pidiendo tu permiso u aprobación. Simplemente que seas el hermano mayor que se espera – respondió con un tono provocativo.

- Tienes suerte que este esposado o sino...

La frase fue interrumpida por la presencia de un oficial frente a las rejas – Pueden irse – indicó al abrir.

Los chicos no tardaron en acatar lo escuchado; en cuanto dieron un par de pasos a la libertad Atsushi fue recibido con un efusivo abrazo de su novio, quien no pudo aguardar más por verle.

- ¿Estas bien? – cuestionó el Matsuno de azul que ahora tenía una gasa en su mejilla.

Sin deshacer el contacto Atsushi le respondió – Sí, sí, no me paso nada ¿Y tú? – regresó la pregunta con premura, estrechándole un poco más, como si temiese verlo desaparecer.

Kara tardo un poco antes de responder, pero terminó asintiendo y pronunciando un débil cerca de su oído.

Osomatsu se quedó de pie tras ser retiradas la esposas, con las manos en los bolsillos se limitaba a analizar la escena desarrollada enfrente. En otras circunstancias su hermanito habría corrido hasta él antes que todo, pero ahora, con suerte podría aspirar a ocupar un segundo lugar en la vida del modelo.

Cuando Osomatsu consideraba retirarse en silencio, tan solo al darles la espalda fue rodeado por unos conocidos brazos.

- Gracias Osomatsu – pronunció el menor con suavidad.

El nini mayor se mantuvo quieto, intentando recordar el último momento en que se demostraron aquel tipo de cariño, reconsiderando sus acciones previas terminó sintiéndose como un idiota por lo hecho y dicho anteriormente – Deberíamos buscar a los demás – sugirió con leves palmadas sobre las manos del menor – deben estar preocupados – finalizó antes de encaminarse a la salida.

Fuera del edificio un pequeño grupo de personas ya aguardaban por los tres chicos. Tras las explicaciones necesarias por parte del segundo Matsuno a familia y amigos, no tardaron en hacerse presente los reclamos, gritos, expresiones de sorpresa y una que otra felicitación por el modelaje; todo el alboroto fue disuelto en cuanto Akemi anuncio el debut de Karamatsu en su próximo desfile.

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Las coloridas luces combinadas con la vibrante música mantenía un ambiente animado en el desfile, en las primeras filas los amigos cercanos de los sextillizos disfrutaban el evento junto a la pareja Matsuno y los cuatro hijos menores.

Tras bambalinas, Karamatsu aguardaba nervioso, portando una combinación de pantalón negro, chaleco blanco y botines de un tono similar a la camisa, lucia elegante.

- ¿Estás listo?

El sextillizo trago pesado al girarse para ver a su novio - ¡I am perfect! – aseguró levantando el pulgar y mostrando una temblorosa sonrisa.

El castaño no pudo evitar una ligera risa ante lo presenciado, se acercó para colocarle sobre los hombros una gabardina negra – Lo harás bien – le animó antes de inclinarse para besarlo.

- Siento interrumpir – la voz de Osomatsu obligo a la pareja a separarse, el hermano mayor jugaba con un sombrero negro lanzándolo al aire – esto lo envía también tu jefe, un complemento o algo así – aclaró al acortar la distancia y posando el accesorio en el menor.

Karamatsu colocó una mano en el sombrero y la otra sobre la orilla de la gabardina, repentinamente los nervios comenzaban a desvanecerse.

- ¡Andando Kara! – se acercó Yanagida a paso rápido para apresurar a su compañero, el castaño usaba prendas similares al sextillizo pero en tono blanco con decoraciones doradas.

Atsushi y Osomatsu solo les observaron alejarse.

El primogénito suspiro inevitablemente, por fin sentía una ligera paz tras todo lo ocurrido, con el masajista en prisión, la relación con Karamatsu restaurada y la seguridad de que el menor estaría bien protegido por el trajeado, podía respirar tranquilamente, claro que, aquel pensamiento fugaz se esfumo cuando noto las miradas que Yanagida e Ichimatsu compartían, haciendo renacer su lado protector de hermano mayor una vez más.

Mientras tanto, Karamatsu se desenvolvió en la pasarela, libre de toda preocupación y listo para lo que la vida le tuviese deparado.

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Para quienes seguía esta historia… ¡Perdonen la demora!

Se me ocurrieron otras cosas que agregar pero por experiencia ya aprendí a no alargar más de la cuenta o término sin saber cómo darle un fin. También debo admitir que hubo un cambio fuerte en mi vida y eso me quito el poco tiempo libre que tenía XD

Pero ya estoy logrando equilibrar todo, y lo primero en mi lista era finalizar esta historia, en especial porque hay muchas más que quiero hacer °w°

Sin más, muchas gracias por leer n_n