Capítulo 12

Partida solitaria


La respiración de Sakura era tranquila y apacible mientras descansaba envuelta en los brazos de su marido en medio de la noche. No esperaba que un sonido agudo procedente de un dispositivo móvil terminara por arrebatarle aquella comodidad. Sus ojos se abrieron con pesar, tratando de esquivar la molesta luz que irradiaba la pantalla que buscó con sus manos.

Miró a su lado, Sasuke aún estaba sumido en su sueño. Se sintió molesta por tener que despertarlo de un momento a otro.

—Sasuke… —Luego de unos segundos logró despertarlo. Lucía muy tierno con el aspecto adormecido y desaliñado. —Hay alguien está llamándote. —Señaló el móvil.

Sasuke hizo una mueca, probablemente estaba teniendo un lucha interna, en la que decidía si ignorar aquello y dormir un poco más, o obedecer su sentido de la responsabilidad y atender aquel llamado. Terminó decidiendo lo último, si lo buscaban durante la madrugada seguro era algo muy importante.

—Voy a descontarle el sueldo por esto. —Musitó antes de contestar finalmente.

Sakura lo observó. Intercambió un saludo con su asistente y después se quedó callado, escuchando aquel motivo tan importante por el que lo contactaban en plena madrugada.

—Entiendo. —Su voz había salido apagada. La pelirrosa comenzaba a preocuparse, notó como su semblante cambiaba, la mirada tornandosele baja y sus manos temblando. Ya no quedaba en el pelinegro rastro de sueño, sus ojos bien abiertos y su piel fría lo confirmaron.

Cuando finalmente colgó, tardó unos cuantos minutos en recuperar la voz. Parecía como si las palabras se le hubieran esfumado debido al impacto. Se sentía cada vez más curiosa. Pasó sus manos alrededor de los hombros desnudos de él, sospechaba que no le habían dado una noticia del todo buena y quería reconfortarlo.

—¿Estás bien? —Le preguntó. Sasuke inspiró profundo.

—Tenemos que volver. —Dijo sin ánimo.

Lo siguiente que dijo la consternó de forma gigante. Era algo que no esperaba.

—Mi padre ha muerto.


Horas más tarde estaba pisando el ardiente suelo de Suna. El clima, por algún motivo, había decidido ponerse más seco que de costumbre. Sasuke se había ido inmediatamente a atender los preparativos del funeral tan pronto cómo había bajado del avión. En cuánto a ella, le dijo que descansara un poco antes de que tuviera que asistir al velorio.

Pero no podía dormir. Sentía un sabor agrio en la boca mientras una desganada Ino le explicaba cómo se debía vestir para los últimos ritos de quién alguna vez fue el Rey de Sunagakure. Cómo era de esperarse, sería una ceremonia tradicional en la que toda la familia Real debía estar presente para despedir al familiar que acaba de dejar su último suspiro.

—¿Así que blanco, eh? —Dijo mirando la larga túnica que tenía colgada en el perchero de frente. Las mangas largas y el cuello alto no tenían ningún detalle, sólo era una larga tela de seda que ella tuvo que categorizar como minimalista. —De dónde yo vengo se viste de negro en los funerales. —Comentó irónica. Claro que ahora su antigua vida en Konoha estaba más que enterrada.

—Diferencias culturales. —Ino trató de sonreír pero solo pudo soltar una débil elevación de los labios rosados.

Sakura se acercó a ella, apoyándola en sus brazos. —Debe ser muy difícil para tí, ¿Cierto? Has perdido muy joven a tu madre, y ahora también a tu padre.

—Fugaku le traía una suerte terrible a sus esposas. Primero murió Mikoto, y después mi madre. —Sus ojos se humedecieron. —No es que fuera exactamente el mejor padre de la vida, pero es el único que tenía. No puedo evitar sentirme un poco melancólica.

—Ino… Eso es porque eres demasiado buena como para odiar a tu padre por más terrible que fuera. —Limpió con la yema de su dedo la mejilla de ella.

—¿Buena? —Repitió —¿Tú lo crees? En realidad soy más mentirosa de lo que te imaginas. Incluso te he mentido a ti. —Se alejó unos metros de ella.

—¿Mentirme? —Sakura preguntó. —Suena como si fuera algo terrible, y la verdad no me imagino algo terrible de ti.

—La desconfianza es terrible. Y yo desconfío de todos aquí, incluso llegué a hacerlo de ti. Me siento terriblemente mal por tener ese tipo de sentimientos hacia tí. —Comenzó a llorar. —Creo que eres mi primera amiga.

—Ino estás demasiado sensible ahora. —Se notaba que la rubia tenía sus sentimientos a flor de piel, quizás producto de la melancolía que sentía por la muerte de su padre.

—Si. —Respondió. —Estoy acostumbrada a estar sola, pero de repente tengo ganas de sacar todo lo que guardo dentro de mí. Quiero confiar en alguien por primera vez.—Confesó.

En ese momento Sakura se dió cuenta de lo que estaba tratando de decirle. Ino no solo era una de las hijas más pequeñas de Fugaku (después de las gemelas), sino que a parte su rango no era muy alto debido al concubinato de su madre y a sus raíces extranjeras. Luego de la muerte de su madre, debió sentirse tremendamente sola en una jaula de Leones. Para protegerse había tomado la elección de no confíar fácilmente en cualquiera, ni siquiera en sus hermanos. Había escuchado que algunas de esas hermanas, que ahora están ya casadas, solían burlarse de ella.

—Está bien. —La miró a los ojos azules. —Se me da bien escuchar.

—Te he mentido Sakura.

—Lo sé. —Respondió de lo más normal. —Me lo dijiste hace apenas unos segundos.

—Yo… ¿Recuerdas que mi padre quería casarme lo más pronto posible? Supongo que lo hizo porque sabía que no le quedaba mucho tiempo de vida. Y la mejor manera de liberarse de las hijas en esta parte del mundo es con el matrimonio. Él dijo que quería darme en matrimonio para dejarme "protegida" cuando él finalmente muriera. Y yo le creí, dije: "Ah, mi padre finalmente muestra un poco de preocupación por mí" y estuve realmente feliz de saberlo. Hasta que supe la verdad.

—¿La verdad?

—Mi madre dejó herencia para mí, pero mi padre modificó las cláusulas de su testamento y no puedo heredar nada hasta que este casada. ¿Lo entiendes? Él quería que me casara con algún funcionario de aquí, o en el mejor de los casos, arreglar mi matrimonio con alguien que mejor le pareciera para que todo ese dinero se quedara aquí en Suna. En manos de mi futuro esposo. Esa sola idea me dió asco. ¿Por qué no puedo recibir lo que me corresponde? ¿Por qué quiere mantenerme atada a este lugar? Si tanto quería dejarme protegida me hubiera dado el capital de mi madre para tener algún sustento con que vivir sola, pero siempre me ha menospreciado como hija y como mujer.

—Ya entiendo… Creo que en algún momento de mi vida me he sentido igual…

—Sasuke… él sorprendentemente me ayudó en ese momento. No esperaba que lo hiciera ya que no somos tan cercanos, pero trató de convencer a Fugaku para que no me casara de inmediato. Fugaku no aceptó pero le dijo a Sasuke que me dejaría elegir con quién casarme en lugar de concertar un matrimonio arreglado. Es por eso que Sasuke te dijo que me preguntaras si yo tenía a alguien en mente, si estaba enamorada o me gustaba alguien.—Respiró —Es ahí dónde te mentí. Te dije que no me gustaba nadie. —Confesó. —La verdad en ese momento estaba tan enojada que decidí que no me casaría nunca. No importaba si me quedaba en la ruina y sin la herencia de mis padres. Iría en contra de lo que Fugaku decidió por mí y decidí evadir el tema de la boda lo mayor posible. Pero…

—¿Estás enamorada? —Leyó sus ojos azules. Debía ser eso.

—Tampoco es como que tengamos mucho futuro juntos. También por eso te mentí. Si le hubieras dicho a Sasuke que estoy enamorada de uno de los médicos del Palacio, le hubiera mandado un palanquín con una propuesta formal de matrimonio de mi parte al día siguiente. Y él la hubiera rechazado…

—Dices que ese hombre te rechazaría. No lo creo, eres tan linda. Y además una princesa.

—Sai es tan parecido a mí. —Río por primera vez. Los ojos de la rubia brillaban cuando pronunció el nombre de ese médico. —Es desconfiado y un poco frío. Pero es divertido cuando habla conmigo, y es la primera persona con la que me sentí cómoda aquí. Desde que llegó me siento inquieta y pienso constantemente en él. Y nuestra similitud más grande es que él odia este palacio tanto como yo. ¿Irónico, no?

—Dios, Ino…

—Se suponía que haría su servicio médico militar en un Hospital de la ciudad, pero fue reclutado para atender en el Palacio porque es muy talentoso, básicamente sus superiores del ejército lo han obligado. Ha estado alejado mucho tiempo de su familia, debido a eso inminentemente terminó detestando aquí. Está ansioso por el día en que pueda regresar a casa.

—Y tú no quieres atarlo a Sunagakure casandolo contigo…

—¡Quiero que sea libre! Él puede serlo, yo no. Y no quiero arrastrarlo más a este infierno conmigo. Además, cómo te decía antes... él me habría rechazado. No parece estar interesado en mí como mujer, algunas veces en el pasado traté de darle pistas sobre mis sentimientos y las ignoró todas. No le gusto.

—Es un amor no correspondido.

—Así es. —Sonrió. —Pero estoy feliz. Al menos me dió la oportunidad de saber que se siente estar enamorada, y no ha sido para nada una mala experiencia.

—¿Y nunca has sentido la necesidad de querer que te corresponda?

—Más de lo que te imaginas. Incluso el otro día me enojé tanto con él por no comprender mi amor que terminé haciéndole creer que me iba a casar con Suigetsu. —Rió —Una parte de mí esperaba que con una pizca de celos lo comprendiera... si él se casara conmigo por amor, yo aceptaría estar en esta cárcel con él por siempre... pero no me ama, y si se queda aquí sería por obligación. No quiero algo así para mí ni para él.

Sakura respiró profundo. —Eres una chica muy fuerte. Y él un tonto por no darse cuenta. —La tomó de las manos. —Pase lo que pase voy a estar de tu lado de ahora en adelante, No te sientas sola, ¿Está bien? Puedes confiar en mí.

Ino la abrazo nuevamente con más fuerza, con las lágrimas resbalando por las mejillas. El corazón se le encogió al verla así. —Gracias.


Los últimos ritos de Fugaku duraron una semana completa y su cuerpo fue cremado en una pila de madera para conservar sus cenizas en él Mausoleo Real de la Dinastía Uchiha. En la televisión Nacional se transmitieron numerosos homenajes en su nombre, Sasuke tuvo que estar presente en todos y cada uno. Pero lo más estresante de todo fueron las "Visitas familiares". Las demás hermanas de Sasuke, llegaron como buitres fingiendo dolor por una muerte que se sabían ocurriría en cualquier momento, realmente lo que les importaba era la herencia del ex monarca. Un completo dolor de cabeza fue soportarlas durante una semana entera.

Y sin contar a Kaguya, quién era la consorte favorita de Fugaku en sus últimos años de vida, y madre de las últimas hijas a las que dió vida: las pequeñas gemelas Izanami e Izanagi. La señora se mostraba reacia a abandonar su puesto de jefa en el Harén para cederlo a la nueva Reina. Sakura sentía su desprecio cada vez que cruzaban palabras. Pero luchó por ignorarla, no quería prestarle atención que no se merecía, menos en un momento dónde su esposo y su mejor amiga la necesitaban.

Cuando llegó la noche del último día del funeral recibió una extraña invitación.

—Sasuke quiere que duermas con él. —Ino tenía las mejillas coloradas mientras pasaba el mensaje. —Quiere que vayas a su habitación hoy.

Se vistió y entró a su habitación media hora después. Cayó en cuenta que era la primera vez que estaba allí con él, estaba sentado sobre el respaldo leyendo algo entre las manos, unos papeles que parecía querer descifrar. El piso era de mármol blanco y las paredes de un tapiz sobrio que combinaba con la personalidad discreta de Sasuke. Y sin contar lo inmenso que era el espacio para ser solo una habitación.

Él levantó sus ojos negros para encontrarse con ella. —Ven aquí. —Extendió sus brazos hacia su dirección y Sakura corrió como si fuera una niña pequeña para acurrucarse en su pecho cubierto por el pijama.

—Te extrañaba. —Le dijo en lo bajo. —Estos últimos días se han ido demasiado lento. Me preocupaba que fuera pesado para ti y el bebé.

—Estamos bien. —Sakura respondió mimada.

—Me alegro de escucharlo.

—Fue una experiencia nueva, supongo que no me molesta. Gracias al funeral pude conocer a todas tus hermanas.

Él se rió. —¿Pensaste que todas serían igual de agradables que Ino? No, las otras son petulantes. —Añadió. —No sé que estaba pensando mi padre al tener tantos hijos. Ni siquiera podía mantener la paz entre sus esposas, mucho menos lo haría entre sus hijos. Todas ellas me odian.

—¿De verdad?

Él asintió. —Sus madres odiaban a la mía. El Harén puede ser un lugar lleno de celos y envidia. Mikoto no sólo era la reina, sino que también la madre de dos varones mientras que todas las demás esposas de mi padre solo daban a luz niñas. Toda esa envidia lograron transmitirla hacía sus hijas, cada una de ellas crecieron viéndonos a Itachi y a mí como rivales. No podían heredar la posición de reinas por la Ley que solo permite que un varón lo haga, y probablemente piensan que todo es mi culpa.

—Que lío. —Comentó. —Al escuchar eso haces que me sienta feliz por ser hija única.

Sasuke sonrió. —A veces me siento y comienzo a pensar que todo hubiera sido más fácil si mi padre no se hubiera casado con tantas mujeres. Si solo hubiera permanecido con mi madre y nos hubiera tenido a mi y a Itachi. Ellos no habrían muerto…

—Sasuke…

—Mikoto escapó de aquí porque tenía el corazón destrozado, bien o mal lo amaba y no podía soportar compartirlo con otras mujeres. Itachi fue detrás de mi madre y ambos terminaron en ese accidente. Dejó viuda a Izumi, y me dejaron huérfano a mí. —Volteó la cabeza hacía la mesa de noche. —Debo pedirle una disculpa a Izumi lo más pronto posible.

—Pude notar que ella no asistió al funeral de Fugaku. ¿Pasó algo importante por lo que no quiere regresar de su viaje?

Él hizo una mueca. —Peleamos y por eso se fue.

—Supongo que debió ser un asunto delicado.

—En realidad no. Pero me comporté como un imbécil. —Suspiró y abrazó a Sakura contra él. Parecía un niño pequeño aferrándose a su oso de peluche favorito. —Conoció a alguien con quién quiere casarse de nuevo. Me lo dijo y casi me vuelvo loco. Un tal Shisui.

—¿Le prohibiste volver a casarse? —Preguntó impactada, alzando el tono de su voz un poco.

Respondió que si. —Ella es como mi hermana mayor, y lo que nos une es el amor a Itachi. En el momento que me dijo que quería volver a casarse sentí que estaba traicionando ese amor que tuvo con mi hermano cuando estaba vivo. Sentí que si se volvía a casar volvería a perder otra hermana. Y yo quiero dejar de perder a las personas importantes para mí.

—Pero no puedes prohibirle que vuelva a rehacer su vida.

—Es por eso que fuí un imbécil. Ella merece volver a enamorarse y hacer su propia familia. Jamás tuvo hijos con mi hermano y seguro también ha sentido soledad en estos años. Yo creo que lo que realmente me molestó fue que hubiese superado su muerte. Y quizás es porque yo aún no he superado la partida de Itachi y de mi madre…

Sakura apoyó la cabeza en su hombro. —Tienes que pedirle disculpas y decirle que la apoyas en cualquier cosa que decida. Dices que es tu hermana ¿No? Los hermanos hacen eso. Se apoyan mutuamente.

Se aferró a la cintura de la pelirrosa y aspiró su dulce aroma. —Pero estos días realmente he pensado profundamente en todo. En cómo la vida se esfuma cuando menos lo esperas, en lo triste que es la muerte y en cómo nuestro tiempo vivos es incierto. —Acarició su vientre. —Y también he pensado en lo hermoso que es crear una nueva vida y verla crecer poco a poco. Después de meditar profundamente todo eso, creo que por fin me siento capaz de dejar ir a mi madre y mi hermano… Por qué no estoy solo desde que te tengo a ti.

Buscó los ojos verdes de la pelirrosa y los miró fijamente. —A todo eso, también he comenzado a creer que todo sucede por una razón en específico, mejor dicho en el destino. Así que he dejado de arrepentirme por el pasado. Por ejemplo, si Fugaku no se hubiera casado múltiples veces, seguro que no existiría Ino, y ella es tu mejor amiga aquí. Te hace feliz y yo me siento feliz cuando tú lo eres. Además… puede que ella no sea tan mala como lo pensaba, no me arrepiento de que sea mi hermana.

—Ella no te odia como las demás hermanas que tienes. —Le dijo con seguridad. —Es desconfiada al igual que tú. Pero eso es porque tiene un corazón vulnerable y necesita protegerse de toda la envidia y competencia que la rodea. No quiere salir lastimada…

—Entonces no solo le debo una disculpa a Izumi, también a Ino. —Sakura sonrió cuando lo escuchó.

Asintió. —La aceptarán.

El pelinegro acarició con delicadeza la tersa piel de su mejilla, y tomó su barbilla entre los dedos. Sakura sintió que la forma en que la miraba y la tocaba era muy diferente a la de antes, lo hacía con ternura y cariño.

Se acercó para rozar sus labios y aspirar su aroma más de cerca. —Sakura… —La besó por unos segundos y luego prosiguió hablando. —Te prometo que no dejaré que sufras lo mismo que mi madre. Tampoco dejaré que nuestros hijos carguen con el peso de mis acciones, como Ino y yo tuvimos que hacerlo con las de mi padre. Tal vez Fugaku era de la vieja escuela y pensaba que entre más varones tuviera, más aseguraba la longevidad de la Dinastía. Entonces cada vez que tenía una niña se sentía decepcionado de que no fuera un hijo, y embarazaba a otra consorte. Eso hizo que sus esposas fueran celosas unas con las otras. Todas querían tener un varón y se odiaban al ver que era una hija la que iban a parir. Te juro que no soy así.

Ella le devolvió el beso que le había dado. —Lo sé. Sé que no eres así.

—Sakura, no me importa si el bebé que crece dentro de ti es una hija o un hijo. No importa si en el futuro todos los bebés que des a luz son hijas. Las voy a amar.

Se sentía tan conmovida que se pegó completamente a él, esperando el momento adecuado para besarlo de nuevo. —Te entiendo.

—No me entiendes. Creo que sigo sin explicarme bien todavía. —La sujetó más fuerte contra él. —Te estoy tratando de decir que no tomaré nunca a otra esposa que no seas tú. Ni tendré hijos que no sean tuyos.

Abrió sus ojos de un saltó, quedándose atónita y sin aliento. Mentiría si dijera que ese tema era algo que no le preocupaba, lo cierto es que nunca tuvo el valor de hablar con Sasuke al respecto. Conforme pasaba tiempo con él menos le agradaba la idea de que tuviera que casarse con alguien más que no fuera ella. Pero ahora por fin podía suspirar de tranquilidad.

—He decidido no practicar la poligamia.

Esa noche luego de que Sasuke le hiciera el amor nuevamente, Sakura finalmente comprendió que no podía seguir negandose a sí misma aquello que ya sabía. Estaba muy profundamente enamorada de su marido.