Disclaimer: Nada, el jjkverse le pertenece por entero a Gege, yo no gano plata publicando esto. :)
Esta historia participa en el Buzón Navideño 2021 del Foro Alas negras, palabras negras.
...
¡Lucy! Tenía que regalarte algo de JJK sí o sí. Con el hype tan alto que tenemos, no podía ser de otra forma. Me fui por el golden trío, que yo sé que esta es la formación de "fulanito está coqueteando con nuestro amigo" porque Gege me lo dijo. xD Espero que te guste ¡y que tengas felices fiestas!
Gojo dejó escapar un largo suspiro con la esperanza de llamar la atención de Suguru, pero su amigo continuaba enfrascado en su libro.
—¡Dije... ! —Y volvió a suspirar sonoramente.
—Mmm... —Él pasó la página y continuó leyendo.
¡El atrevimiento que tenía al ignorarlo! Gojo intentó de nuevo, pero otra vez no le hicieron caso. Se enfurruñó. ¿En qué mundo un tonto libro era más interesante que el gran Gojo Satoru?
—Aggg, qué aburrido... —se quejó mientras se cruzaba de brazos y estiraba sus largas piernas, completamente derrotado. Pfff, ¿para qué salir si solo iban a quedarse sentados en la banca del parque sin hacer nada divertido? Gojo estaba pensando en cuánto tardaría en caer muerto del aburrimiento y privar al mundo de su genialidad y guapura cuando sus ojos se encontraron con la más estimulante de las escenas.
Le dio un codazo suave a Suguru.
—Ejem...
—Mmm. Estoy leyendo —le recordó él sin apartar la vista de su lectura.
Puso los ojos en blanco y le dio un codazo más fuerte. ¡Si otra vez lo ignoraba iba a... !
—Estoy... —estaba por repetir mientras por fin apartaba la mirada de su libro.
—¡Mira! —Gojo aprovechó para señalar, prácticamente sacudiéndolo por el hombro.
Él abrió mucho sus ojos color púrpura. ¡Tampoco se lo podía creer! Dejó de inmediato su libro.
—¡Ese tipo está ligando con Shoko! —exclamó y lo sacudió a su vez, más fuerte de lo que el propio Gojo había hecho—. ¡Nuestra Shoko!
—Y encima es feo —comentó Gojo haciendo una mueca—. ¡Qué tragedia!
—Satoru... —Suguru sonrió levemente—, eso no fue amable...
—Solo soy sincero. —Se bajó los lentes y guiñó el ojo—. ¿Estás pensando lo mismo que yo?
Él sonrió, con el rostro totalmente iluminado.
—¡Yaaaaaaay! —se alegró Gojo mientras iban corriendo a la velocidad de la luz hacia donde aquel desconocido se ligaba —o intentaba ligar, au— a su amiga.
— ... ¿Y no crees que podríamos quedar un día para tomar algo, eh, guapa? —Se acariciaba la nuca y esbozaba una sonrisa coqueta. Gojo casi chasqueó la lengua. Ni siquiera le salía bien.
Antes de que Shoko pudiera pronunciar palabra, él saltó:
—¡Shoko! —chilló mientras se abrazaba a su cintura—. ¡Cómo puedes hacerme esto, mala mujer!
Suguro cayó a sus pies.
—Shoko, ¿por qué juegas con mi corazón?
La sonrisa de ella tembló.
—Ustedes son unos gran...
—¡Ay! ¡Y yo que creía ser el amor de tu vida! —interrumpió Gojo fingiendo que se sorbía los mocos—. ¿No me lo habías declarado así una romántica noche que paseamos juntos bajo la luz de la luna? ¡Si hasta te llevé a Venecia!
—¿Y acaso olvidas que me prometiste que siempre me ibas a querer? —Suguru la miraba con ojos llenos de dolor y levantó una mano—. Si hasta conservo el anillo que me entregaste...
—¿Es que no piensas en nuestros pobres hijos, mujer sin corazón? —la acusó Gojo.
—¡¿Tienes hijos?! —quiso saber el desconocido con los ojos abiertos como platos. Gojo tuvo que contener la risa; le alegraba que fuera un total idiota.
—¡No! —se defendió Shoko.
—¡Sí! —dijeron los dos al unísono.
—Emmm... —Él retrocedió unos pasos—. Creo que me tengo que ir...
—¿Qué? —Shoko parpadeó—. Si es por lo que este par de idiotas han dicho, no te pr...
—Oh, no, no —la interrumpió él y se miró una muñeca desnuda—. Me acabo de acordar de que llego tarde a un sitio. Sí, tarde... ¡Hasta luego!
Antes de que Shoko pudiera decir algo, se dio media vuelta y salió pitando.
—¡Ah, muy bien! —Gojo le dio varias palmadas en el hombro, muy satisfecho consigo mismo—. ¡De nada, Shoko! De la que te hemos librado, ¿eh? ¡Ya nos puedes dar las gracias después!
Geto, cuya sonrisa tembló levemente al percibir el aura asesina de su amiga, comenzó a alejarse con discreción.
Pero ya era muy tarde. El ojo izquierdo de Shoko comenzó a crisparse, y en menos de un segundo los tuvo a los dos cogidos por el cuello de sus uniformes.
Tragó saliva.
—... Así es como morimos, ¿verdad? —Los lentes de Gojo se resbalaron suavemente por su nariz cuando dejó escapar una risita nerviosa.
—¡Es un buen momento para comenzar con las plegarias! —gruñó Shoko con una terrible gravedad en su voz.
Geto miró a su amigo y esbozó una sonrisa apenada.
—Para esto somos los más fuertes, Satoru...
