Capítulo 14.2
Luz de Luna Llena
—¿Cómo te sientes? —Aquella mañana apareció su rubia amiga en su habitación. —¿Necesitas que llame al doctor?
La pelirrosa negó. —Me siento muy bien desde el último chequeo, he estado siguiendo muy bien la dieta que me recomendaron y el reposo absoluto. Estoy casi harta de seguir encerrada.
Ino la miró con sus ojos azules. Si ella estuviera en la misma situación claramente también estaría con sentimientos similares, desesperada y harta, ya que era una chica muy vivaz y activa. Sin embargo, ambas sabían que lo primero era la salud de su sobrino o sobrina.
—Te traje un poco de té. —Anunció. En las manos llevaba una bandeja con una tetera de porcelana estilo europeo.
—¿Té chai? —Haciendo alusión a la típica bebida oriental hecha de una mezcla de especias y que era tan popular que se tomaba en todos lados. Estaba un poco cansada de ese té, sin mentir.
La rubia negó. Tenía una sonrisa cómplice en su rostro mientras levantaba la tetera para verter el líquido humeante en una de las tazas que llevaba consigo. —Sasuke mandó traer tu té favorito directo desde Konoha. —Suspiró como adolescente. —Escuchó que rechazas el Chai desde hace unos días…
Ino le ofreció la taza una vez terminó de servirla. —¿En serio hizo eso? —La aceptó. Sakura sonrió como una niña mimada.
—Hoy todas en el Harén están hablando de lo envidiable que es la Reina por tener al Rey a sus pies. —Jugueteó. —Todas cotillean sobre cómo te ha invitado a su palacio, o sobre lo atento que es viniendo a visitarte todos los días falta desde que te has enfermado.
—¿A mis pies? —Carcajeó. —Es imposible doblegar a Sasuke antes los pies de alguien.
—Mi Reina, está más que claro para todos que mi hermano está tras de tí. Me sorprende que sólo tú no te des cuenta de la admiración que él tiene. —Los ojos de Ino se iluminaron. —Parece un cuento de Las mil y una noches.
Sakura tomó la taza y dió un sorbo. Sabía justo como recordaba.
—La hora del té en Konoha es la mejor excusa para cotillear entre amigas. —Bromeó. Al principio Sakura sonrió genuinamente, pero después el sentimiento de añoranza volvió a su corazón, impidiéndole seguir manteniendo esa sonrisa.
Ino se dió cuenta del cambio repentino de Sakura. Ella recordaba muy poco sobre su madre, pero imaginaba que su sufrimiento había sido similar al de ella extrañando su lugar de nacimiento. Claro que Sakura era mucho más afortunada que su madre, ella tenía a un esposo
amoroso y responsable como Sasuke, en cambio su madre había cometido el error de enamorarse de un hombre que nunca iba a poder ser suyo totalmente. Y ella no era la única que lo amaba porque también estaban Mikoto y las otras madres de sus hermanas. Fugaku había sido un excelente Rey pero un esposo y padre que dejaba bastante a desear.
—¿Extrañas a tus amigas para cotillear durante el té? —preguntó inocentemente.
—Te tengo a ti ahora, y eso me hace feliz. —Respondió.
—Pero debes haber tenido amistades más largas allí en Konoha, quizás algunos que conociste en la infancia. —Se apresuró a replicar. —Es totalmente normal que los extrañes.
Sakura se excusó. —Seguro debe ser el desajuste hormonal de mi embarazo lo que me provoca que me sienta así de la nada.
Se sirvió una taza de té y se sentó al lado de ella en la cama. Ino estaba muy curiosa sobre el anterior estilo de vida de su cuñada. —Cuéntame más. —Pidió. —Seguro que hablarlo te hará sentir mucho mejor.
—¿Tú crees? —Asintió en respuesta. —Por dónde empiezo a contarte. Extraño a toda mi familia, a mi querida tía y a mis padres. Sobre todo a mi primo Naruto, él es mi mejor amigo en todo el mundo, me siento un poco mal ya que no nos hemos contactado desde la boda. Él es el heredero de mi tía Tsunade, supongo que debe estar muy ocupado.
A Ino aquello le pareció razonable. Recordó como meses atrás, cuando Sasuke era príncipe heredero, también se encontraba muy ocupado con los detalles de su coronación.
—¿Y él qué tipo de persona es? —Preguntó.
Sakura se quedó pensando. —Un idiota, si me preguntas. —Ambas rieron muy alto. —Es que Naruto es un año y medio menor que yo, por eso a veces es algo inmaduro. Pero confío en que mi tía lo está educando bien para ser su sucesor. Ella es una mujer admirable, estricta y dura, pero admirable a fin de cuentas.
—Hablas como si Naruto te hubiese metido en problemas cuando eran niños o algo por el estilo, ahora siento interés por conocerlo. —Bromeó. —Me pregunto qué clase de persona será para que nuestra bella Sakura pierda la paciencia y diga que es bastante inmaduro.
—Muchos problemas, créeme. Y no sólo de niños, también de adultos. Sólo el año pasado se enamoró de una de mis amigas de la universidad, Hinata, y me obligó a presentarlo con ella. —Empezó a relatar. —Incluso casi me pide ayudarlo a convencer a mi tía de que lo dejara pedirle matrimonio. A ese grado yo ya creía que Naruto estaba muy flechado por ella.
—¿Y no lo estaba?
—¡Para nada! El enamoramiento se le pasó dos meses después. Fue muy vergonzoso para mí tener que explicarle a Hinata que mi primo era un completo estúpido con dotes de casanova.
—Pobre chica. —Compadeció Ino.
—Encontrará a alguien mejor. —Aseguró.
—¿Crees que ella se haya enamorado de Naruto? No lo sé, me pongo a pensarlo y, a veces, sucede que hay personas que no saben de los sentimientos que otras tienen por ellos pero cuando se enteran empiezan a desarrollar un vínculo afectivo hacía esas personas que jamás habían notado antes. O sea que ella pudo haberse enamorado de Naruto luego de escuchar que a él le gustaba ella, ¿No?
—Hinata es del tipo introvertida, es muy difícil saber lo que ella está sintiendo. Pero ahora que lo mencionas siempre se sonrojaba cuando mi primo estaba cerca.
—Parecía ser un amor correspondido y, con mucha sorpresa, terminó siendo uno que no lo era. —dijo objetivamente Ino, analizando el relato.
—A veces el destino da giros, supongo. —agregó Sakura.
Con tristeza reflejada en sus ojos, complementó el dicho de la pelirrosa—Si, y mientras el mío nunca cambia me preparo para ayunar por un amante que nunca vendrá a alimentarme durante la Luna llena. —Aún era mañana, sin embargo ella perdió sus ojos azules en la ventana, mirando hacía el lugar donde se suponía se pondría el astro nocturno con mucha amargura
La pelirrosa se quedó llena de confusión, no había comprendido una sola de las palabras de la joven princesa. ¿Ayuno? ¿Luna llena? Aún era muy temprano para hablar de eso, al menos desde su punto de vista.
—¿Qué? —Soltó sin pensar.
Ino desvío abruptamente su atención de la ventana cuando escuchó la pregunta de Sakura, recordó que ella no tenía ni idea sobre la temporada de festivales.
—Es un decir. —Explicó. —La próxima semana comienzan las festividades del año nuevo del calendario hinduísta. Nosotros las celebramos cada año con desfiles y muchas luces. Se llama Diwali, que literalmente significa festival de lámparas. La gente adorna con lámparas llamadas Diyas todo su hogar, negocio e incluso las calles. Hacen una vista muy hermosa. —Observó. —Los años anteriores durante esas épocas siempre me ponía muy emocionada por las decoraciones de las calles, todas son muy majestuosas y elaboradas. A veces se hacen hasta dibujos de mandalas con las Diyas.
—Suena interesante. ¿Dices que la celebran cada año? ¿Te refieres a que incluso la familia Real participa? —Ino le contestó que sí. —¿Y por qué Sasuke no me lo ha dicho? ¿Cuándo es ese festival?
—En una semana, exactamente. —Respondió. —Pero técnicamente empieza desde mañana, con el inicio del Karva Chauth. Las mujeres comienzan a encender las Diyas desde mañana.
Sakura ni siquiera se esforzó por repetir el nombre de esa festividad, porque sabía que lo pronunciaría horriblemente. —Y eso es… —Dijo esperando que Ino, nuevamente, la sacara de su ignorancia.
—Es una celebración únicamente de mujeres. En el Harén los preparativos empezaron hace varios días, pero como estás enferma seguro no te enteraste. —Esa era la razón más probable. —Básicamente todas las mujeres enamoradas, estén casadas o no, pueden participar; deben ayunar todo el día y rezar por la salud de su familia, así como por el bien de su matrimonio. O en el caso de las mujeres no casadas, para que sus sentimientos sean correspondidos. Generalmente cuando cae la tarde se hace una especie de fiesta, con bailes típicos y cantos tradicionales en los que se le pide a la Luna que salga. —Ino se rió. —Suena extraño, lo sé, pero ya conoces como en este lado del mundo abunda la superstición. Él Karva Chauth se realiza en el día de Luna llena más próximo al Diwali. Se cree que si lo realizas Dios te bendice con prosperidad para tu matrimonio. Todas las mujeres casadas realizan el ayuno pensando en sus esposos, y esperan hasta que la Luna salga para poder comer. De hecho, la tradición dicta que debe ser tu pareja quien te alimente, así demuestran la reciprocidad de la relación.
Se quedó asimilando todo lo que Ino le había dicho, junto los hilos correspondientes sobre su comentario pasado y llegó a la conclusión de que ella ya lo había realizado antes.
—¿Has hecho el ayuno por Sai? —Preguntó.
—Puntualmente desde que me levanto hasta que la Luna llena aparece, durante cinco años seguidos le he pedido a Alá, al Dios hinduísta de la Luna, al universo o a cualquier cosa que se encuentre allá arriba, que mi amor logre ser correspondido… Pero ni una sola vez ha hallado una respuesta favorable. —Suspiró. —Siempre terminó alimentándome a mí misma luego del ayuno mientras todas las demás son alimentadas por sus maridos. Me vuelvo muy envidiosa cada año. Creo que esta vez no lo realizaré.
—¿Estás segura? —La había observado hablar con tanta ilusión sobre semejante celebración tan romántica, que estaba segura que por dentro Ino se moría por participar en el ayuno un año más.
—Sai se va pronto, igual no tengo oportunidad. —Con el corazón contraído en una mano decidió que era el momento de renunciar a él.
—Pero… ni siquiera se lo has dicho. ¿Cómo esperas que te corresponda si no te le has confesado nada?
Ino se quedó en un silencio perpetuo, sin responder ni hacer ni siquiera una señal.
—Sakura, si el doctor te permite el ayuno, deberías participar. —Fue todo lo que dijo antes de cerrar la conversación.
A pesar de que el doctor le dijo que no era una buena idea saltarse las comidas durante un día entero debido a su embarazo, eso no le impidió a Sakura disfrutar la celebración y salir a escuchar los cantos, de los cuales cuáles no entendía mucho, quizás una o dos palabras esporádicas, y eso le indicaba que debía esforzarse aún más en sus clase de idioma con Ino. La comida se veía deliciosa, pero temía que si probaba algún bocado terminara devolviéndolo en el retrete ya que sus náuseas matutinas aún no disminuían, solo tomó asiento en el trono del Harén y se dedicó a observar la diversión de las demás mujeres con mucho admiro. La rubia hacía de su traductora en todo momento, incluso de los cantos.
"El resplandor de mis sentimientos brillan como el Diwali Todas las paredes de mi corazón han sido pintadas con tus colores
Hoy en esta noche de Luna llena cada novia verá la cara de su amado"
Siendo sincera a sí misma estaba pasando un muy buen rato, por primera vez desde que había llegado a Sunagakure se sentía por completo parte de algo, y esa era una sensación que le agradaba y que por supuesto estaba cavando fervientemente un hueco en su corazón.
Llevaba puesta una vestimenta típica que le quedaba a penas a la medida por el aumento de peso repentino producto de su gestación. Era un estilo de vestido azul oscuro con bordados en hilo de seda color dorado, pegado hasta la cintura y con falda en caída que le daba un aire de princesa antigua; en las decoraciones de la tela había pequeñas piedras brillantes incrustadas que hacían un buen juego con el bordado de flores. En cuanto al cabello, lo llevaba trenzado, con guirnaldas de color blanco en la parte posterior y un velo de tonalidad idéntica al vestido. Por último, su maquillaje estaba más elaborado que de costumbre, usualmente sólo solía llevar un poco de corrector de ojeras y máscara de pestañas, lo necesario para verse presentable en el día a día. Sin embargo, Ino había sugerido a su estilista que hoy "fuera un poco más allá" y aquella, siguiendo la orden de la susodicha, delineó su mirada para agudizarla y le aplicó una sombra de ojos color canela -misma que le recordó a la que usó el día de su boda con Sasuke- y un brillante labial rojo.
No quería sentirse ególatra, pero cuando se miró al espejo, no pudo evitar sentirse muy orgullosa del reflejo en este. Más que el simple "verse bonita", Sakura se sentía bonita, lo cual por mucho era más importante.
La velada empezó a transcurrir con verdadera rapidez, porque en menos de lo que la pelirrosa sintió como un abrir y cerrar de ojos, la noche estaba haciendo su oscura aparición y las mujeres empezaban a armar un alboroto conforme la Luna Llena se iba avistando. Todas se iban reuniendo con sus respectivos maridos y compartiendo aquel momento especial con ellos.
"Gracias Luna, ahora que has aparecido, por fin podré mirar el rostro de mi amado"
De verdad le sorprendió como a las mujeres de Sunagakure les encantaba cantar. Aún mientras se tomaban fotos con los teléfonos celulares o vídeos conmemorativos, no dejaban de bailar o cantar, al punto de que ella ya se imaginaba dentro de una película musical.
A excepción de Ino que se encontraba sentada tranquilamente en un rincón, alejada del bullicio de las demás. Sakura se acercó a ella en silencio, sentándose a su lado para ofrecerle un poco de comida.
—Estás pálida. —Le hizo la observación. Ino dirigió confundida su mirada hacía ella. —¿Terminaste haciendo el ayuno otro año, verdad?
Sin nada de ánimo asintió. —¿Tanto se me nota? —Preguntó. —La verdad es que me muero de hambre.
—No deberías torturarte así. —Le señaló nuevamente el plato de comida, sugiriendo que tomara algo de comer pronto antes de que perdiera el conocimiento.
Ino solo tomó el plato y se le quedó mirando fijo al contenido, contemplando en su mente el dilema que enfrentaba desde hace mucho. Renunciar o seguir. ¿A veces lo más saludable para uno mismo es renunciar? ¿No? Pero que tal del dicho que dice "El amor es perseverar" ¿Entonces rendirse no es una forma poco valiente de renunciar? Lo seguro era que dentro de su cabeza estaba totalmente hecho todo un lío. Ni siquiera tenía ganas de cantar o de festejar. Mejor regresaría pronto a su habitación y comería allí, sola como siempre.
Su corazón dió un giro repentino cuando la cabellera pelinegra se cruzó en el campo de su mirada, entrando al salón y posando su mirada ágil en ella. Sasuke parecía un sueño sacado de sus más profundos deseos, con un elaborado traje tradicional masculino y su turbante que dejaba al descubierto un poco de su cabello cada vez más largo. Por Alá, ¡Seguro todos se dieron cuenta que babeaba mientras el contacto visual con su marido se mantenía al acercarse a ella!
"El esposo espera emocionado a su Reina Hoy el corazón está latiendo acelerado"
Tan sólo con dar un paso ya se había robado las miradas de todos los asistentes, llenos de curiosidad por saber la razón de que el Rey acudiera personalmente a una celebración del Harén cuando la Reina no había hecho el ayuno. Sasuke lo sabía, y justo por eso fue que decidió hacer acto de presencia para aclarar dudas.
Cuando la alcanzó se situó justo a su lado, programando una visión perfecta de ambos. Lucian muy bien en pareja, era algo que nadie se atrevería a contradecir. El pelinegro trató de comunicarle algo con sus ojos negros, luego sostuvo con calidez su mano.
—Está noche, en nombre de Alá, me gustaría extenderles un anuncio. —Frente a todos besó los nudillos de Sakura. Ella reaccionó abriendo los ojos de par en par. ¿Que planeaba decir? No tenía idea. —Hemos recibido la bendición de ser honrados desde el cielo con el futuro nacimiento de un príncipe o princesa en nuestra familia. —Sonrió discretamente, como era propio de Sasuke. —Me gustaría, en presencia de todos ustedes, obsequiarle algo muy especial a mi esposa como un sincero agradecimiento por esta bella vida que nos trae.
Movió un dedo y enseguida un sirviente acudió en su llamado con una cajita negra en las manos, no era tan diminuta como para que se tratara de un anillo pero tampoco demasiado grande. Sasuke agradeció y tomó el contenido con el fin de extenderlo al público.
Al ver de lo que se trataba todos murmuraron hasta que el Rey prosiguió. —Se llama "Serpiente del Desierto" —Alzó en su mano un collar de diamantes y esmeraldas preciosas que asemejaba la forma de una serpiente. —Esta fue la joya más querida entre las pertenencias de la antigua reina Mikoto, mi madre. Ha permanecido en la Dinastía de los Uchiha durante siglos, y siguiendo esa tradición quiero que continúe en manos de la nueva Reina. —Estaba boquiabierta.
Aquella pieza de joyería era simplemente demasiado majestuosa, desde el diseño delicado y perfectamente ejecutado, hasta las esmeraldas del color verde más perfecto que nunca había visto antes.
—Sasuke… —Susurró.
Él respondió situándose detrás de su espalda, removiendo los cabellos rosados de su trenza para tener oportunidad de colocarle bien el collar. Sakura sintió los dedos rozar su cuello y le erizó por completo la piel aquel pequeño tacto. Cerró los ojos porque estaba segura que todo era un sueño ¿De verdad estaba pasando? Sería mejor despertar antes de llegar más lejos con su imaginación.
—Las esmeraldas me recuerdan a tus ojos. —Susurró en su oído luego terminar de ajustar la joya. No estaba soñando, todo era muy real… el aliento de Sasuke sobre su oreja y el sonido ronco de su voz estaban ahí.
—Gracias. —Sujetó el collar contra su cuello, segura de que nadie se lo arrebatará nunca.
La velada, si tuviera que categorizarla en algo, sería en "velada de descubrimiento". Porque está noche había significado una oleada de nuevas experiencias y conocimiento favorable en la vida de nuestra protagonista. Sin ir más allá, había visto por primera vez una faceta del matrimonio que nunca había visto antes. Mientras en Konoha creció subestimando la unión conyugal a simplemente una responsabilidad compartida entres dos partes, carente de amor y sin emoción, ahora podía observar desde una perspectiva diferente, dónde el matrimonio podía ser celebrado con mucho gozo, respeto y cariño. Ver a todas las parejas compartir, aunque sea un momento romántico al año, le daba esperanza para continuar su propio matrimonio y luchar por ganarse el afecto del Rey… que era su esposo…
—Para el próximo año cuando nuestro hijo o hija, risueño y lleno de vitalidad, esté en nuestros brazos. Yo… podré hacer el ayuno por ti. Podré pedir por la felicidad de nuestro matrimonio, creo… que puedo tener fé en nosotros. —Pensó, mirando de reojo el perfil de Sasuke.
—¿Ino? —Preguntó desconcertado. Había planeado irse a dormir pronto, pero sus planes ahora estaban frustrados cuando la joven princesa apareció. —¿Has venido hasta mi habitación? —Sai se asomó en las afueras. —Veniste hasta aquí aún cuando el palacio está algo lejos, y es de noche. ¿Estás bien?
