Capítulo 16
Decisiones
Luego de una ardua sesión de votos dentro del consejo, los resultados dieron a conocer un total de cincuenta a favor de que la princesa se comprometa, contra una igualada cantidad de cincuenta votos en contra pidiendo que ella fuera enviada al extranjero en lo que el escándalo se disipaba. Sasuke resopló, no sabía si sentirse aliviado o aún más preocupado. Esperó unos segundos para que algunos de los demás presentes dieran su opinión sobre el reciente empate.
Finalmente alguien habló. —Dada la situación, en las que ambas opciones quedan al mismo nivel de votos, creo que lo más prudente sería dejar la decisión final en manos del Rey.
Se escuchó una larga serie de murmullos hasta que al último todos y cada uno dieron su consentimiento, dejando como veredicto final que sería Sasuke Uchiha él que iba a decidir cuál sería el futuro de su hermana.
—Confiamos en la sabia decisión de nuestro soberano. —Dijo el más viejo. —No solo como Rey, sino también como cabeza del Clan Uchiha, estamos seguros que usted decidirá aquello que sea mejor para la princesa Ino.
—Gracias. —Respondió él. Luego de aquello la sesión, que le había parecido infinita, terminó. Habían acordado realizar otra dentro de tres días más para escuchar la decisión final que tomaría respecto a Ino.
Lo primero que hizo al cruzar un pie afuera de allí fue ir directamente a encontrarse con su hermana. Alá le había dejado a él en sus manos la decisión final, no a los ancianos del consejo, y eso era una señal de que debía al menos escuchar la versión de la menor en lo sucedido.
Al parecer, Ino estaba encerrada en su habitación desde esa mañana y solo había salido un momento para encontrarse con Sakura para el almuerzo, pero luego de haber estado con esta, había regresado de inmediato a su habitación. Se detuvo frente a su puerta unos segundos antes de pedir que lo anunciarán para entrar. No negaría que si esta situación hubiese sucedido unos meses atrás, estaría bastante furioso y enfadado con ella por darle problemas innecesarios. La situación ya era distinta. Había aprendido a conocer y comprender más a su hermana en las últimas semanas, aquello lo hacía empatizar más de lo que esperaba con la rubia. Todo gracias a Sakura. Al pensar en ella una sonrisa automática se instaló en sus mejillas, obligándolo a borrar aquella expresión rápido antes de que alguien se diera cuenta, en su lugar, regresó a su sería expresión que irradiaba formalidad.
—¿Ha venido, su majestad? —Ino giró la perilla delicadamente, asomando un poco de su rostro por la abertura de la puerta.
A Sasuke le pareció que se miraba como un cachorro asustado que esperaba un sermón de su dueño pronto. —Necesito hablar contigo. —Dijo con tranquilidad pero ella seguía bastante nerviosa.
La rubia asintió con la cabeza y después terminó de abrir la puerta, haciéndose a un lado para dejarlo entrar. Sasuke aceptó su invitación y tomó asiento en la mesita de té de ella. Segundos después ella se sentó frente a él.
—Supongo que ya estás enterado sobre lo de esta mañana. —Se encogió de hombros, como si tratara de ocultarse. Tampoco podía mirarlo a los ojos.
—Bueno, creo que todos lo están —Extendió su mano hasta una de las jarras que había en el centro y dejó caer el líquido en un vaso cercano. —De hecho, conseguiste que el consejo realizará una sesión de emergencia luego de años de no hacerlo.
Ella comenzó a mover sus dedos rápidamente contra la superficie de la mesita. —Entonces, cualquier mal noticia que puedas darme, ya está tomada ¿No? Sólo debo obedecerla…
—Yo no diría que es una mala noticia. De hecho, tuviste una suerte bastante envidiable.
Ella abrió los ojos de un segundo a otro. —¿Suerte? —A pesar de decirle que no tenía malas noticias, su expresión no cambió un poco. Sasuke la seguía percibiendo alterada, o mejor dicho, preocupada. —No importa lo que ellos decidan conmigo —Le confesó. —Lo haré. Voy a ser plenamente responsable de las consecuencias de mis acciones.
Al escucharla terminar aquella oración se quedó desconcertado. —Cualquiera que sea la decisión del consejo. ¿Estás segura que la seguirás al pie de la letra?
—Si. He dicho que me he decidido. —Reiteró. —Pero…
—¿Qué es lo que pasa?
Desvió sus ojos azules hacía otra parte. —Él… por favor no hagan nada en su contra. —Susurró, aunque había sonado más como una plegaria. ¿Estaba tratando de proteger al tipo antes que protegerse a ella misma? Sasuke se preguntó si de casualidad estaba escuchando mal.
—¿Te refieres al médico? —Preguntó. Ella asintió. —Ino… necesito preguntarte algo antes. ¿Puedo?
—Claro. —Dijo inmediatamente.
—Si esa persona te hizo algo o te está obligando a hacer algo, debes decírmelo en este momento. ¿Entiendes? —Dió un sorbo de agua antes de proseguir. —Puede que ahora creas que estás enamorada, sin embargo, te darás cuenta en un tiempo que puede haber mucha gente tratando de aprovecharse de tu estatus y de tu fortuna.
Ella se puso de pie en un salto. —¿Qué? ¡No! ¡Él no me ha hecho en absoluto nada! Tampoco me ha obligado… —Ella entrecerró los ojos. —De hecho fuí yo quien provocó este lío en su totalidad, y le he creado problemas en los que no debería estar involucrado. Soy una tonta.
—Está bien. —Trató de tranquilizarla. —Te voy a creer cada palabra que digas, pero necesitas ser muy sincera conmigo y contarme qué pasó.
—Bueno… yo. Fue un impulso. —Sasuke levantó una de sus cejas. —¡No me malinterpretes! No hubo nada físico entre nosotros, lo puedo jurar. Es casi una tontería, a decir verdad, todo sucedió tan rápido que incluso me asombra que alguien haya sacado esas fotos mías. —Observó.
—Cuéntame entonces.
Ino respiró profundo. —Es natural que cuando mientes, sea por una razón justificable o no, llega un momento en el que no puedes seguir alimentando esa mentira. Porque eso te llevará a mentir aún más. —Sacudió su cabeza. —Hice muy mal al mentirte cuándo te dije que no estaba enamorada de nadie aquella vez que me pediste mi opinión para un futuro compromiso matrimonial. La verdad es que tengo sentimientos románticos hacia ese médico. —De repente se sintió muy extraña. Le avergonzaba hablar de ese tema con su hermano, algo que sería una plática típica entre ella y Sakura, con él era distinto. —Por impulso, quería confesarle mis sentimientos, aunque al final no pude hacerlo. Habían pasado menos de cinco minutos cuando se ofreció acompañarme de vuelta, yo supongo que alguien aprovechó para sacarnos una foto justo en ese momento. —Comentó desilusionada.
Sasuke suspiró. Ino aún conservaba algo de inocencia ya que no comprendía que seguro había gente tratando de hundirla solo por el hecho de ser una princesa del Clan Uchiha. Así como también había cazafortunas rondando a su alrededor, ella no dejaba de ser una guapa heredera con un linaje envidiable.
—El consejo me ha dado dos opciones que debo decidir por ti. Casarte o ir al extranjero, no aceptarán otra cosa. —Empezó a contarle sobre lo sucedido esa mañana en la sesión de emergencia. —Yo prefiero que seas tú quien decida en mi lugar.
—Sasuke… —A ella le brillaron los ojos. Era la primera vez que alguien en el palacio la dejaba tomar una decisión completamente por sí misma, y así de importante. —¿De verdad?
Afirmó. —Pero como hermano mayor. —Aquello lo había dicho luego de pensarlo varios segundos. Estaba aceptando por fin el hecho de que eran hermanos, después de todo, Ino no tenía que cargar con la culpa de su padre. —Es mi deber aconsejarte. Si decides que vas a casarte, necesitas estar segura de que él no es un cazafortunas. Sólo sufrirás si te casas con un imbécil.
A pesar de las duras palabras hacía Sai, estaba conmovida. —Gracias por preocuparte por mí. —Los ojos se le pusieron llorosos de nuevo.
—Piensalo bien. —Le dijo nuevamente. —Es tu decisión pero no la tomes a la ligera. Dime antes de pasado mañana que es lo que decidiste.
Sasuke salió de la habitación de la menor, dispuesto a regresar al trabajo. La próxima semana empezaría su agenda oficial fuera del Palacio junto a Sakura, primero tenían que asistir a la inauguración del nuevo Hospital regional para gente de bajos recursos, luego visitarían a los niños del Orfanato que llevaba el nombre de su madre, y por último, a las tribus que vivían en la intemperie del Desierto para llevarles víveres y demás productos de sustento básico. Todos eran eventos oficiales, por lo que los asuntos de escritorio debía dejarlos terminados para antes de que finalizará esa semana. En pocas palabras tenía mucho trabajo. Otra vez.
Aún así tenía muchas ganas de ver a Sakura, tan siquiera unos instantes antes de meterse en una nube de documentos por resolver. Hizo caso a su instinto y se dirigió al Harén para encontrarse con ella, sin embargo, cuando llegó ella no se encontraba en los jardines o en su habitación. Cuando preguntó por ella, una de las sirvientas finalmente le dió sabienda de su paradero. Sakura estaba en la oficina del Harén.
—¿Estás muy ocupada? —La encontró detrás del escritorio que había ocupado su madre, Mikoto Uchiha, cuando solía ser la encargada del Harén. Sakura se había puesto unas gafas y estaba revisando varios de los libros contables. Se veía preciosa con ese aspecto.
Levantó la mirada esmeralda hacía él. —Solo estoy dando un vistazo. —Respondió sin más. —A veces me aburro bastante vagando de aquí para allá sin nada que hacer.
Él se acercó hasta donde estaba sentada para acercarse a ver lo que había en los libros. —¿Todo bien? —Preguntó. Se inclinó a su lado hasta alcanzar su altura.
Tenía un lápiz con él que había hecho algunos garabatos en una hoja de papel que se encontraba al lado del libro que revisaba. Se quedó pensando varios segundos. —No estoy tan segura. —Dijo seria. —¿Quién lleva las finanzas del Harén?
En ese momento realizó que en verdad no lo sabía, y no pudo más que responderle con una negativa. —Mi madre era quien llevaba todo lo relacionado al Harén, luego de su muerte, supongo que la responsabilidad cayó en hombros de alguna de las otras esposas de mi padre. —La primera que se le vino a la mente fue Kaguya, pero no tenía bastantes argumentos sólidos para asegurar que era ella, así que no lo dijo en voz alta. No llevaba mucho tiempo siendo Rey y aún había cosas que desconocía, sin contar que, Fugaku no solía darle muchos detalles sobre el Harén antes de su muerte.
Sakura regresó la vista a las cuentas y le señaló con el dedo una en específico a su marido. —Aquí. —Sasuke miró los números. —¿50,000 dólares en vitrales? No sé mucho sobre esto,
pero nunca he visto un solo vitral en el Harén. Sin embargo, esto es del año pasado y lo marca como un gasto realizado. —Enfurruño la mirada.
—Bueno, quizás es un vitral que está en proceso y tarda algún tiempo. —Trató de buscar una explicación lógica. Sakura no lucía nada convencida con ella.
—¿Puedo hacerme cargo de las finanzas del Harén de ahora en adelante? —Soltó de la nada, como pidiéndole permiso a Sasuke. —Igual me serviría para ocuparme en algo, pensaré en esto como un trabajo.
—Eres la Reina. Además, tú eres la jefa del Harén, y mandas en todo lo relacionado a él. No necesitas mi aprobación, querida. —Sonrió.
—Igual quería consultar. —Regresó la vista a los contables. —Gracias. —Sakura volvió a dejar toda su atención en lo que estaba haciendo, bastante concentrada en descubrir a dónde había ido cada centavo gastado de los fondos reales.
Sasuke suspiró y la tomó por sorpresa, abrazó su cintura y recostó su cabeza en su hombro. —Solo no te esfuerces demasiado, ¿Está bien? —No solía ser muy cariñoso, por lo que, la tomó por sorpresa.
Ella acarició sus cabellos negros. —Está bien. —No estaba haciendo ningún esfuerzo que pusiera en riesgo la vida de su bebé, y todo iba muy favorable con la gestación. Aún así quiso tranquilizarlo. —No te preocupes, mi Rey. Estoy bastante familiarizada con esto de llevar las finanzas. Fui yo la que administró la mansión de mis padres cuando mi madre descubrió que ella no era nada buena con esto de contar dinero. Ella más bien prefiere gastarlo. Sé como hacerlo. —Dijo luego de reír.
—Muy bien. —Comprendió que no podía tenerla todo el día sin hacer nada o Sakura comenzaría a sentirse desesperada, además, le alegraba que poco a poco se fuera integrando más a todo lo relacionado con el palacio.
Él regresó a su propio trabajo. Al día siguiente volvió a verla decidida con su trabajo contable, al menos, hasta que una inesperada invitada llegó de improviso sin avisar. No era que no fuera bien recibida, al contrario, la extrañaba bastante. Simplemente no estaban pensando en verla pronto.
—¡Sakura! —La abrazó fuerte, luego la miró de arriba a abajo. —Te ves más linda, seguro es por qué estás embarazada que luces más hermosa. —No le dió tiempo a darle las gracias. —Ni una hora de haber bajado del avión y ya me siento muy feliz.
—Tú también te ves muy linda Izumi. —Devolvió el cumplido. Y era cierto, se veía más relajada y menos tensa que los últimos días antes de que desapareciera de la noche a la mañana.
Seguía siendo un misterio para ella la verdadera razón por la que se fué. —¿Cómo estuvo la visita a tus padres?
—¡Fenomenal! Tengo dos nuevas sobrinas muy hermosas, hijas de mi hermana mayor, por fin pude conocerlas. —Empezó a dar detalles sobre toda su familia.
Por lo que sabía de Ino, Izumi había nacido como princesa incluso antes de su matrimonio con Itachi. Antes de la unificación del Reino de Suna existían por todo el territorio Clanes, cada Clan tenía su propio sistema político cuyo líder era llamado "Sultán". Cómo esos sultanatos eran demasiados pequeños, constantemente peleaban entre sí por poder y territorio, hasta que Indra del Clan Uchiha decidió unir a todos esos clanes para formar el Reino de Suna, convenciendo a los líderes de que los dejaría conservar sus títulos nobiliarios si accedían a formar una sola monarquía en la que pudieran unir sus fuerzas. Así nació el Reino de Sunagakure, siendo coronado Indra como el primer Rey de este. La familia de Izumi pertenecía a uno de estos Clanes aliados, y si bien el término "Sultán" se encontraba ya extinto, los descendientes de estos recibían el título de príncipes o princesas sin importar que no fueran Uchihas, incluso había algunos que podían llegarse a convertir en políticos menores con el título de "Jeque", como el padre de Izumi. Era una forma de agradecer la contribución de sus antepasados en la formación del Reino. Gracias a esa razón, Izumi era princesa de nacimiento y su padre, una importante figura gubernamental en el sur de Suna, rápidamente arregló el matrimonio de ella con el príncipe heredero luego de que ambos hubieran tenido una cita a ciegas exitosa.
Volvió a la realidad mientras le contaba como su sobrina menor estaba aprendiendo a caminar. —Y bueno. Los niños pequeños son tan hermosos, no puedo esperar a conocer el tuyo. —Le dijo.
Sakura sonrió. —Aún falta algo de tiempo para ver a mi bebé. —Había algo raro en Izumi, la notaba bastante extraña. Siempre era muy risueña y parlanchina, pero hoy lo estaba aún más, como si quisiera ocultar algo. La forma en la que se había ido era extraña, y también la forma en la que había regresado. —¿Estás bien?
—¿Qué? —Fingió sorpresa por su repentina pregunta. —Claro que sí, los extrañé mucho, eso es todo. Por cierto, ¿Dónde está Ino? No ha venido a recibirme. De Sasuke lo entiendo puesto que seguro está muy ocupado.
—En realidad Ino… bueno, han sucedido muchas cosas desde que te fuiste. —Contó. —Está algo deprimida en su habitación. Pero no hablemos de cosas tristes, más tarde te cuento que fue lo que pasó, por ahora mejor háblame sobre tu prometido. —Sakura estaba ansiosa por escuchar todo sobre él.
Se puso muy tensa frente a esa pregunta. —¿Sasuke te contó? —La pelirrosa dijo que sí. —Bueno, ya no hay nada. Lo terminé.
Intuyó que esa era la razón por la que había vuelto tan deprisa, tan pronto había mencionado a su ex prometido y su humor había cambiado totalmente. —Vaya, que mal.
—Creo que no quiero casarme nunca otra vez. —Respondió muy segura de esa afirmación. —Shisui no es un mal hombre, pero descubrí que no está en mi destino. Estamos yendo por caminos separados y buscamos cosas muy distintas, así que era mejor ponerle fin antes de que saliera mal. —La sentía hablar con algo de tristeza, como si ella se hubiera hecho ilusiones que ahora figuraban rotas.
Sakura no quiso indagar más para no hacerla sentir incómoda. —Ya conocerás a una persona que vaya por el mismo camino que tú en el futuro. —Trató de alentarla a no perder la fé en rehacer su vida.
—No. —Respondió seria. —De verdad, no pienso volver a casarme nunca. Viviré siempre como la esposa de Itachi, nada más. —Finalizó con una sonrisa. Después empezó a preguntar por los detalles de la fundación y a ponerse al día, como si nada, con todo lo que había sucedido en su ausencia.
La rubia decidió salir de su habitación solamente porque recibió una notificación por parte de su sirviente en la que le informaban que Sasuke quería encontrarse con ella en su salón privado. Se vistió sencillamente, unos pantalones color beige y una blusa negra sin detalles. No llevaba velo, ya que solo lo usaba cuando aparecía en público, así que solo peinó sus largos cabellos rubios y los sostuvo en una coleta alta.
Al llegar se dió cuenta que la persona que la esperaba allí no era Sasuke.
—Tu hermano me hizo venir. —Al verla entrar, habló. —Dijo que podríamos hablar aquí con tranquilidad, sin necesidad de que se arme otro escándalo. —Bromeó.
Ino intuyó que trataba de aligerar el ambiente, sin embargo, ella seguía sintiéndose muy nerviosa. —Seguro. —Musitó.
Sai le tendió la mano para que tomara asiento, como el caballero que siempre era, la condujo hasta el sofá amablemente.
—Gracias. —Él se sentó frente a ella, y eso la puso un poco más nerviosa de lo que originalmente ya estaba. Necesitaba verlo a los ojos, pero simplemente no podía. —Y también perdón. Todo esto ha sucedido por mi imprudencia.
Él suspiró. —Bueno, es cierto. —Dijo con tranquilidad. —Pero no podemos cambiar el hecho de que ya pasó. No hay que buscar culpables, sino una solución. —Siempre era objetivo, una de las razones por las que le gustaba tanto.
—Te ves tan tranquilo, teniendo en cuenta que arruiné tu carrera. —Aquello era lo que más le pesaba a Ino, que él no pudiera recuperar la vida que tenía antes. —¿Te echaron del ejército?
El pelinegro vaciló. —De todas formas iba a dejarlo. —Contestó.
—¡Pero no es lo mismo! Ibas a dejarlo una vez que terminaras el servicio. Y estabas a nada de hacerlo, si no fuera… —Se le pusieron los ojos llorosos. —Si no fuera por mí.
—No importa. —Sacó un pañuelo y se lo ofreció. Ino lo tomó. —El punto es que de todas formas iba a dejarlo, las circunstancias en las que sucedió son lo de menos. Así que no te preocupes por mí. —Mintió.
—¿Cómo puedes pedirme eso? Tú has sido mi único… —Hizo una pausa breve, meditando si debía decirlo o no. —Mi único amigo aquí. —No lo hizo. Otra vez.
Sai se puso de pie y comenzó a dar vueltas en la sala, fingiendo que no le había dolido escucharla decir que era solo su "amigo". —Y tú también eres una persona que he llegado a estimar en todos estos años de conocerte, por eso te pido que no te preocupes por mi. Me odiaría si te hago preocupar en vano. —Dijo. —Y de hecho, soy yo quién está preocupado por ti.
—¿Por mí? —Alegó confusa.
—Siendo sinceros, todos se olvidarán de mi mañana, porque no soy nadie que importe o que valga la pena recordar. Quizás lo único afectado sea mi trabajo, pero puedo recuperarlo, no me han quitado la licencia médica. Pero tú… tú eres una princesa y este escándalo quedará grabado en la memoria de todos.
—Son solo las consecuencias de mis actos. —Ino ya le había dejado claro a Sasuke que se haría responsable de eso, y ahora también quería dejárselo claro a Sai, al final del día era una mujer adulta que, a pesar de vivir en un entorno tan conservador, estaba acostumbrada a sobrevivir en él.
—Pensé mucho al respecto. Y como tu amigo lo mínimo que puedo hacer es decir que fui yo quién te buscó, que yo te acose pero tú te negaste, y ese día solo fuiste a buscarme para rechazarme. Así puede que se limpie un poco más tu nombre, y recuperarás la oportunidad de casarte. —Vino a su inconsciente el amigo peliblanco del Rey, antes de que las fotos de ellos salieran, Ino le había dicho algo relacionado a que iba a comprometerse con él. Ella era delicada, elegante y refinada, no podía quejarse ya que ese tipo hacía una buena pareja con ella. Era millonario, cercano a su hermano y de una familia influyente. Todo lo que Ino se merecía, y también todo lo opuesto a él.
—¿Te has vuelto loco? —Claro que no iba aceptar esa propuesta. —¡Tú no hiciste nada de eso! Y a la larga podría causarte muchos problemas. No.
—Ino…
—Me quieren enviar al extranjero, creo que la forma más fácil es aceptar. —Probablemente todos creían que era la opción más lógica para tapar el asunto. —Ya sabes que odio mucho este palacio, así que básicamente para mí viene más como una buena oportunidad.
—¿Estás segura? —No parecía muy convencida. —¿Y su majestad? Escuché que te volviste muy cercana a la reina. ¿De verdad quieres abandonarla ahora que por fin lograste encontrar en ella a una amiga?
La cabeza le empezó a doler. Claro que le dolería alejarse de Sakura, de su hermano e incluso de las gemelas a las que veía de vez en cuando para jugar en el jardín sin que su madre se diera cuenta. —Está bien. —Dejó entrever una mueca. —Me costaría un poco alejarme, pero nada es imposible.
Sai no lo dejó pasar. —Sé que no quieres irte. Probablemente pensabas eso cuando no tenías a nadie, pero ahora han cambiado las cosas. Están tu hermano y tú cuñada con tu futuro sobrino o sobrina. —Y era verdad, tenía muchas ganas de ser tía y mimar al hijo de Sasuke y Sakura. —Debe existir otra forma de arreglarlo sin que te vayas.
—Te estás tomando demasiadas molestias por mí. —Se limitó a decir, y se le hizo un nudo en el estómago porque estaba conmovida.
—Eres mi amiga ¿No? —Enarcó la ceja. —Lo acabas de decir hace un momento, no puedes retractarte. —En el fondo Sai sabía que no quería estar lejos de ella. Por eso había contemplado la idea de no abandonar el ejército, o bueno, al menos antes de que lo corrieran y le quitaran el grado de teniente por "actitud indecorosa".
Lo miró a los ojos. —Existe otra forma…
—¿En serio? —Se apresuró a preguntar cuál era.
La rubia titubeó antes de decirlo. —Casandome contigo. —Procedió a detallarle la decisión del consejo, que sólo tenía esas dos opciones, y que Sasuke le había dado la libertad a ella de decidirlo en medida de lo posible.
Él se quedó con la boca abierta. ¿Casarse con una princesa? Ni en sus sueños más remotos con Ino lo había contemplado, por qué eran sólo eso, sueños. La realidad era otra muy distinta, en el mundo real existen niveles entre las personas, y ella estaba en uno demasiado por encima del de él.
—No tienes que hacerlo. —Ino no quería que se viera presionado. Sabía que no iba a aceptarla y no pensaba insistir, solo quería hacerle ver qué irse a vivir a otro país era la opción más lógica por el momento.
—¿No estaban arreglando tu matrimonio? —Tartamudeó un poco confundido. —Creí que estaban por fijar tu compromiso…
—Si. —Era cierto, si el escándalo no hubiera ocurrido, en un momento dado le habrían ofrecido su mano a algún príncipe de un Clan aliado, o quizás al primo de Sakura, como corrían los rumores. —Mi hermano me dió la oportunidad de escoger a mi futuro marido, pero la verdad es que no elegí a nadie. Así que no se concluyó nada, aunque si me hubiera tardado más, seguro habrían terminado eligiendo ellos mismos a mi marido…
—Ya veo. Así es como funcionan las familias importantes.
—Si. —Sonrió con amargura.
Él se acercó a ella y tomó sus manos entre las suyas, limpió sus lágrimas que amenazaban con volver a deslizarse sobre sus mejillas. —Cualquiera que sea tu decisión la voy a apoyar, Ino. Si te quieres exiliar fuera de Suna, lo entenderé. Si decides casarte conmigo para no separarte de tu familia, entonces haré mi mejor esfuerzo para ti.
—¿De verdad?
—Es mejor casarse con un amigo que con un desconocido. ¿No crees?
La rubia soltó una risita. —Es cierto.
Ino agradeció mentalmente a Sasuke por preparar ese momento para que ella pudiera hablar con Sai, sentía que había aclarado muchas de sus ideas luego de conversar sobre lo sucedido con él. No sabía en qué momento su hermano mayor se había vuelto tan intuitivo, hasta el punto de saber que lo que ella en verdad necesitaba era hablar con Sai para poder tomar su decisión. Luego de escuchar que estaba dispuesto a aceptarla con esposa, sentía el creciente impulso de ser egoísta por primera vez en su vida e irse por esa opción, luego de eso tendría toda la vida para ganarse su corazón.
¡Hola! Espero que les haya gustado el capítulo y también la ilustración que realicé para la historia. No soy muy buena con el dibujo, pero me esforcé, pueden encontrarme como @wcherryblossomw en Twitter, por si gustan ver el dibujo sin edición. ¡Gracias por leer esta historia y por su apoyo! Nos vemos la próxima actualización.
