Capitulo 17

Festival de Luces


Sasuke llegó a su encuentro excesivamente a tiempo, ni un minuto más o uno menos, a oídos de los Palacios era reconocido por ser una persona en extremo puntual y de naturaleza responsable. Cuando cruzó el umbral de su despacho personal esperaba ver exactamente a la persona que pasaría a formar parte de su núcleo familiar dentro de poco. Miró su aspecto y reconoció, una vez más, que era un hombre en extremo apuesto. Alto, cabello negro azabache y piel pálida.

—Su majestad. —Al darse cuenta de su presencia el otro se inclinó conforme al protocolo real.

Sasuke le indicó que levantara la mirada. —¿Sai, cierto? —Confirmó. —En vista de que pronto seremos relativos, las formalidades ya no serán necesarias. —Dijo.

El médico asintió.

—Pido una disculpa de antemano por no haber tenido tiempo antes para poder reunirme apropiadamente contigo. —Lo miró con ojos intimidantes. —Debido al asunto con mi hermana, claro.

—Entiendo, y aprecio mucho el tiempo que está dedicándome en ahora en este momento, majestad. —Su respuesta fue de lo más normal, calmada y amable.

—Por supuesto. —Dejando de lado las formalidades, Sasuke trató de ir al grano, al motivo por el cuál deseaba hablar con el recién prometido de Ino. —Me gustaría saber un poco más de ti, Sai. ¿Tienes más familia? ¿Quizás hermanas?

Notó que se puso algo nervioso al escuchar su pregunta. —Claro que tengo familia, sin embargo, no tengo hermanos. Me temo que no fuí bendecido con ellos.

—Ya veo. —Caminó hasta alcanzar su asiento, detrás del imponente escritorio de la mejor calidad existente. —Es por esa razón que, puede ser, no estés al tanto de lo que significa tener una hermana. Cómo hermano mayor, y único familiar cercano a Ino, me toca velar por sus intereses. —Hizo una pequeña pausa antes de continuar. —Mi familia no es exactamente la más funcional que existe, el poder y ambición pueden arruinar hasta el núcleo familiar más amoroso. Y el hecho de que mis hermanas tengan madres distintas también supone una barrera en la relación fraternal. Siendo franco yo tampoco fuí un hermano cariñoso con Ino la mayor parte del tiempo…

—No entiendo a qué punto desea llegar su majestad. —Declaró el otro.

—Si hay algo que puedo jurarte es que, a pesar de no haber sido muy cercano a ella, siempre vele por su seguridad cuando su madre falleció. —Recordó a Mikoto. —Puede que la compadeciera porque yo viví la misma situación cuando mi madre murió. No soy muy bueno externando mis sentimientos, pero a todo momento me aseguré de que a Ino no le faltara absolutamente nada mientras vivía sola en el Harén. ¿Sabes por qué la nombre la doncella

personal de Sakura? —Sai respondió que no. —La madre de Ino era extranjera, incluso podrás darte cuenta que ella tiene rasgos físicos diferentes a los míos y a los de la gente nativa de Suna, por consecuencia a eso, ella siempre ha sido vista como una intrusa dentro del Cristal. Mi padre antes de morir, en sus últimos meses de vida, me pidió que me hiciera cargo de ella ya que como padre no podía dejarla varada, y es también la respuesta al porqué de su apuro por conseguir un marido para ella. No cualquier mujer puede aspirar a ser la doncella de la Reina, yo le dí esa posición a Ino para que pudiera tener un status más importante dentro del Harén que le diera protección ante la hostilidad de otros.

—Sea cuál sea la preocupación que usted tenga respecto a Ino, le prometo que nunca la lastimaría. —Declaró. —Puede que no sepa lo que es tener hermanos, pero se lo que es cuidar de alguien que aprecias. Yo aprecio mucho a su hermana, Majestad.

—Me alegra escuchar esas palabras. Porque justamente lo que estoy tratando de hacer es proteger a mi hermana. Estoy siguiendo los últimos deseos de mi padre y también mi instinto como hermano. Y espero no ofenderte por eso…

—Sé que cualquier cosa que decida lo hace pensando en Ino y anteponiendo su felicidad, así no hay razón para estar ofendido.

Sasuke tomó un sobre, el cual contenía una hoja de papel que extendió hasta Sai. —Que bueno que entiendes mi posición como hermano mayor, y que no puedo permitir que Ino salga más lastimada.

El otro tomó el papel y comenzó a leerlo. Lo primero que llamó su atención fue el nombre del documento. "Acuerdo Prenupcial".

—Desafortunadamente las leyes en Suna favorecen, por mucho, a los hombres y las fortunas y bienes monetarios de las mujeres pasan por completo a manos del esposo. Planeo cambiar esas leyes dentro de poco, pero mientras tanto, este acuerdo me permitirá estar más tranquilo. —Dijo. Seguramente Sai ya sabía lo que significaba, pero aún así quería dejarlo más claro. —Este acuerdo, respaldado legalmente, establece que no podrás tocar o recibir absolutamente nada del dinero que Ino obtenga de su herencia al casarse contigo. Y es la única condición que pongo para aceptar este matrimonio.

El otro volvió a bajar la vista hasta el papel para leer bien los términos del acuerdo. Tragó saliva, se sentía algo denigrado, pero también comprendía que para Sasuke podía ser bastante repentina la idea de que su hermana contrajera matrimonio bajo una situación en la él quedaba como el principal beneficiado, y que incluso pudiera sospechar que él mismo causó. Eso no era así. No estaba detrás del dinero o la posición de Ino, pero su simplemente palabra no significaba nada para el Rey. Sasuke solamente creería en él a través de sus acciones…

Tomó el bolígrafo y empezó a garabatear su firma en el lugar donde se requería.

—Te agradecería que no le contaras de esto a Ino.

—Puede confíar en mí, su majestad. —Lo miró a los ojos, acaba de firmar justo como él quería y esperaba que eso le hiciera creerle sobre sus sentimientos hacia ella. También quería proteger a Ino. —La princesa no escuchará ninguna palabra de mi boca sobre esto.

Sasuke sonrió. Realmente no podía dejar al aire el hecho de que Sai fuera o no un cazafortunas, Ino era mujer enamorada que podía creerle a él que no buscaba su dinero pero en realidad estaba siendo engañada, con ese acuerdo prenupcial se sentía más tranquilo, así Ino recibiría su herencia en su totalidad sin que ningún hombre la tocara.


Al pasar de los días Sakura e Izumi se vieron extremadamente ocupadas mientras improvisaban una fiesta de compromiso en tan solo una semana. En un inicio Ino había querido involucrarse en la planeación, pero luego Izumi intervino, recordándole que en la tradición la fiesta de compromiso debía ser preparado por las hermanas de la novia. Sakura también recordó su propia fiesta de compromiso organizada por su madre, y lo distinta que está habría sido de ser celebrada en Suna y no en Konoha.

Lo cierto era que le gustaba mantenerse ocupada, y mientras llevaba las finanzas del Harén y la fiesta de compromiso, se sentía por primera vez útil para el Palacio. Las medias hermanas de Ino y Sasuke, que ya estaban casadas, se habían rehusado a asistir por lo que la pelirrosa se sentía extremadamente feliz de hacer el papel de la hermana mayor de Ino.

El gran día había llegado. La idea de celebrar el acontecimiento al mismo día que el esperado festival del Diwali había venido de Izumi, y le parecía que era perfecta. Las decoraciones de las lámparas en toda la ciudad resaltaban lo magnífico de Suna, y le daba un toque romántico a la ciudad, el cuál venía muy bien con el compromiso.

Sakura había terminado de arreglarse temprano con un traje tradicional de color azul con bordados en hilo color oro y un velo a juego, el cual terminó de acomodar cubriendo sus cabellos rosados sueltos. Luego de terminar de comprobar su aspecto se dirigió a la habitación de Ino, para comprobar que la estilista y la maquilladora se hubieran encargado bien de ella.

—¡Sakura! —Exclamó la rubia cuando la vió entrar. —Te ves muy preciosa. —Le dijo.

—Esas deberían ser mis palabras. —Se acercó hasta ella. Lucía muy bien con el cabello recogido, sus facciones se apreciaban muy bien. Y del atuendo ni hablar, Ino era de las mujeres más hermosas que había visto nunca. —Eres la novia más linda.

Ella se sonrojó y desvió la mirada. —No sabía qué traje elegir, pero al último Karin me ayudó a decidirme por este. —Se colocó la mano en la cintura para que pudiera observar mejor. —Los tonos violeta me quedan bien ¿No?

—Maravillosos —Corrigió. —¿A dónde fue Karin? —Creyó haber escuchado hace unos segundos a Ino decir que había estado allí para ayudarle a elegir el atuendo, pero luego miró por toda la habitación sin encontrarla con éxito.

La rubia se estaba poniendo unos pendientes para completar el atuendo. —Escuchamos que Suigetsu regresa hoy de Londres para asistir al compromiso. —Contestó. —Supongo que fue a recibirlo. Cómo desapareció sin decirme, yo creo que fue a verlo.

—Vaya… —Puso una mueca en su rostro.

—¿Qué pasa? ¿Te preocupa Karin acaso? —Preguntó. —Suigetsu no es un mal tipo, no te preocupes no le hará daño. No sé atreverá a tocar a Karin, aunque ella quiera, es demasiado caballero y la rechazará si eso llega a suceder.

—Es justo ese rechazo lo que me preocupa. Karin es joven y fácilmente se puede confundir el agradecimiento con el amor. Ella sufrirá si él la rechaza.

Ino se volteó hacía Sakura y la tomó por los hombros. —O quizás estás equivocada y ella no siente nada, solo quiere ir a recibirlo porque es su benefactor.

—Ino… ¿Sabías que las edades de ellos no están muy distantes una de la otra? Además, Suigetsu es el único hombre que la ha tratado bien. Es sólo cuestión de tiempo para que acabe enamorada de él. Puedo verlo en sus ojos iluminandose cuando alguien lo menciona.

—Sakura…

Ella agachó los hombros. —Tienes razón. —Se llevó la mano a la cabeza. —Quizás estoy equivocada y estoy viendo cosas donde no las hay. Deben ser las hormonas haciendo de las suyas otra vez.

La rubia sonrió —Seguro.

—Este momento es tuyo y vamos a concentrarnos en tu compromiso. —La abrazó.

—Los nervios están invadiendo todo mi cuerpo. No sé cómo voy a reaccionar cuando vea a Sai frente a mí poniendo un anillo en mi mano. —Su rostro volvió a enrojecer. —Creo que me voy a desmayar.

Sakura se rió. —No te desmayaras. Todo saldrá bien.

Ino ya estaba lista, y posó para que su amiga viera el resultado final. —Estos pendientes eran de mi madre, combinan bien con la falda del traje ¿No?

—Ella estaría muy orgullosa de tí en este momento. Y te diría que eres muy hermosa. —Ino estaba ahora en un Dilemma, quería llorar, pero también quería no hacerlo para que el maquillaje no se le arruinara.

Todo gracias a Sakura.

La pelirrosa abandonó la habitación de la rubia esta vez para ir a buscar a Izumi. Necesitaba comprobar algunos últimos detalles de la fiesta con ella. La encontró en su habitación y ella, a comparación de Ino, ya estaba arreglada desde hace varias horas.

—Querida adelante, pasa. —Estaba caminando de un lado a otro mientras se limpiaba el rostro. —Estaba checando la lista de invitados, me parece que uno nuevo fue agregado de improvisto.

—Es justo lo que quería decirte. —Empezó Sakura. —Sasuke agregó un invitado personalmente a la lista está mañana, quería avisarte que…

—Que es Shisui, lo sé. —Se llevó las manos a las mejillas. —Puedes decirle a Sasuke que está bien, no me importa ni tampoco me afecta, como te dije decidí no casarme con él. Decidí quedarme aquí en Sunagakure y ser Izumi Uchiha por el resto de mis días. Shisui es líder de un Clan aliado, era obvio que Sasuke lo invitaría por diplomacia, yo ya sabía que tendría que lidiar con él en eventos como este, así que estoy bien. —La castaña hablaba tan rápido, como si eso la ayudara a autoconvencerse de que todo estaba bien.

—No suenas como si estuvieras bien Izumi… —La mayor estaba temblando, Sakura estaba segura que antes se estaba limpiando las lágrimas.

—Si no es mucha intromisión, ¿Puedo preguntarte por qué no quisiste casarte con él?

—Sakura… —La invitó a sentarse a su lado y ella aceptó. —No es fácil vivir como una viuda en este país. Shisui es el líder del Clan Kato, joven y muy apuesto, también es sumamente popular. Me preocupa que el estigma de casarse con una mujer que ya estuvo previamente unida a otro hombre lo acompañe para mal.

—Pero… tú mereces ser feliz y rehacer tu vida ¿Nunca lo has pensado? Que importa si es el primer matrimonio de Shisui.

—Hay una respuesta muy negativa por parte de su Clan hacía mí. Los Kato esperan que Shisui se case con una princesa pura y virginal ¿Comprendes?

—Eso no te da menos valor como mujer, que desagradable que piensen así de tí. —Declaró.

—Esa es solo una parte de las razones por las que no quiero volverme a casar.

—¿Y la otra?

—Puede que aún no haya superado por completo la muerte de Itachi, y no está bien casarme con otro si aún lo tengo en mi mente. —La castaña sintió un nudo en su garganta que le impidió seguir hablando por varios segundos. —Es muy difícil continuar todos los días sin él. Fue mi primer amor, mi primer hombre, mi primer todo. Incluso el padre de mi hijo no nacido. Itachi era todo para mí… creo que nunca lo voy a sacar de mi corazón. —Estaba siendo totalmente sincera, no había día en que no pensará en su esposo muerto.

Sakura se quedó de piedra. —¿Hijo? —Instintivamente se llevó la mano a su vientre, dónde estaba el de Sasuke y ella.

—Yo también estuve embarazada alguna vez… —Aún recordaba el momento en que descubrió que esperaba a su primer bebé, y que esperaba poder decírselo a Itachi cuando regresara a casa. —Mikoto la estaba pasando muy mal, lo último que quería era seguir en el Harén, por lo que decidió irse a vivir fuera. Itachi la siguió porque sabía que era una situación difícil para su madre y quería darle su apoyo. Pero terminaron falleciendo los dos. Jamás pude decirle que íbamos a ser papás. —Comenzó a llorar. —Hay muy pocas personas que lo saben, una de ellas es Sasuke, quien era un adolescente cuando me encontró tirada en el suelo con un charco de sangre alrededor.

Izumi se levantó y se situó frente a la ventana, mirando a lo lejos las apenas visibles dunas del desierto.

—Entré en depresión cuando me enteré del accidente, durante semanas apenas comí y bebí agua… Eso terminó matando a mi bebé. Y es todo por mi culpa. Si hubiera sido una madre más fuerte el bebé quizás habría nacido.

—¡No es tu culpa para nada! —Exclamó Sakura. —También fue un accidente, un aborto involuntario…

—Causé muchos problemas. No solo al bebé que perdí, también a Sasuke… Regresó de Oxford tan pronto escuchó sobre la muerte de su madre y hermano, para además, encontrar la traumante imagen de su cuñada casi muerta. Si no fuera por Sasuke incluso me habría suicidado… —Sollozo. —Era muy joven y dentro de su inocencia me pidió que no lo abandonara como lo habían hecho su madre e Itachi, me dijo que yo era todo lo que le quedaba… ¡Fuí tan egoísta, Sakura! Quise terminar con mi vida sin pensar en Sasuke, sin pararme a pensar que él estaba sufriendo más que yo. De un momento a otro solo me tenía a mí. Conozco a Sasuke desde que era un niño, acababa de cumplir trece años cuando me casé con Itachi, para él yo era su hermana mayor…

A la pelirrosa se le encogió el corazón. Sasuke casi nunca hablaba de sus sentimientos o de lo que había sentido en ese momento de su vida, muy apenas le había contado sobre la muerte

de ellos, su madre e Itachi. Ahora entendía todo, era porque la había pasado tan mal que seguro era difícil recordar y hablar de todo aquello.

—Hiciste un gran trabajo cuidando de Sasuke, y te lo quiero agradecer. —La abrazó muy fuerte. —Pero… es momento de que pienses en tí también. Casarte no significa que vas a abandonar a Sasuke o dejar de amar a Itachi. Ellos siempre serán tu familia, significa que has avanzado y también quieres ser feliz, y eso no es un pecado.

—No lo sé…

—Quizás deberías hablar con Shisui esta noche y que ambos dejaran las cosas claras entre los dos.

Sasuke y Sakura estaban bailando en el centro del salón mientras observaban a Ino felizmente tomada del brazo de Sai mientras saludaba amena a todos los asistentes. Probablemente se sentía como en un cuento de hadas.

El pelinegro se detuvo un instante, dejando de bailar y haciendo que Sakura levantara una ceja para expresar su confusión.

La tomó de la mano. —Te tengo dos sorpresas —Le susurró al oído. La estaba sacando del lugar un poco a prisa. Ella comenzó a imaginar que era aquello que quería mostrarle.

—¿Sopresa? —Repitió.

—Invité a alguien para ti. —Sasuke sonrió. Ella pensó que se veía muy bien, rara vez sonreía así de bien.

Estaban en la entrada del Palacio, había varios guardias haciendo custodia de la gran entrada. Sakura comenzaba a enojarse con Sasuke, ella no veía a nadie ni a ninguna sorpresa, y pensó que él solo la estaba haciendo perderse la fiesta de compromiso.

—Sasuke esto no es gracio…

No la dejó terminar la oración. El pelinegro le indicó a los guardias que hicieran la presentación del invitado.

—Su alteza Real, el príncipe Heredero Naruto Uzumaki de Konoha, de la noble Dinastía Senju. —Anunció el guardia principal, luego la gran puerta se abrió y ella casi gritó de la emoción.

—¡Naruto, estás aquí! —Casi se abalanzó sobre su primo, revolviendo su cabellera rubia para molestarlo como cuando eran niños. —No puedo creer que estás aquí. —Casi se le salen las lágrimas.

—Bueno, tu marido fue quién me contactó e invitó. —Se cruzó de brazos fingiendo enojo. —De lo contrario tu nunca me habrías llamado.

—Pensé que estabas muy ocupado con lo que me dijiste antes de mi boda con Sasuke. No quería molestarte, teniendo en cuenta tus deberes como heredero en Konoha, seguro no tenías tiempo tampoco para llamarme.

Soltó una mueca apenado. —Puede que tengas algo de razón. —Luego se giró hasta encontrarse con el pelinegro. —Cuanto tiempo sin verte Sasuke. —Le extendió la mano para saludar.

—Desde la boda. —Aclaró. Correspondió aquel saludo.

—Permíteme agradecerte por la generosa invitación al compromiso de la Princesa. Es todo un honor asistir. —Se inclinó un poco. —Me preocupaba un poco que no estuviera haciendo feliz a mi querida prima, pero viendo lo considerado que es Su majestad, creo que mis preocupaciones han sido en vano.

Sakura se apresuró a contestar. —¡Naruto! ¿Cómo puedes decir eso? Sasuke podría tomarlo como una falta de respeto.

Él sonrió de lado. —Claro que no, mi Reina. Al contrario, me llena de júbilo saber que tu primo te cuida y vela por tu felicidad en todo momento.

—¿Ves, Naruto? Mi esposo es envidiable. —Le dijo, el rubio estalló en risa. —La verdad es que me tiene algo mimada, en especial desde que nuestro hijo está en camino.

—¡Eso me recuerda a qué no me contaste! —Naruto volvió a cruzarse de brazos. —Tuve que enterarme por las noticias, estoy bastante molesto Sakura. Debí ser el primero en saber, ¿Olvidaste nuestro pacto de mejores amigos?

—¡Nunca!

Sasuke intervino en la conversación. —Su Alteza, mi mayordomo le indicará el camino hacía el salón, por favor disfrute la fiesta mientras la Reina y yo lo alcanzamos en unos minutos.

—¿Qué? ¿A dónde más iremos?

—¿Te dije que eran dos sorpresas. —Recordó.

Naruto asintió. —Iré primero, entonces. Estoy deseando conocer a la princesa y darle las felicitaciones por su futura boda. —Se retiró.

—¿Cuál es la otra sorpresa? —Su esposo simplemente la guió por un camino y ella lo siguió.

—¿Alguna vez te he contado por qué este lugar es llamado "El Cristal"? —Preguntó repentinamente. La noche empezaba a caer y ella se aferró a su mano para no perderse por lo pasillos con las luces apagadas.

—Nunca, querido. —En verdad trató de recordar si lo había hecho, pero ningún recuerdo vino a su mente. Claramente no se lo había contado. —Olvidaste ese detalle.

—Mira por las ventanas. ¿Qué observas?

Sakura volteó hacía la ventana más cercana. —Afuera era pleno festival de Diwali. La ciudad estaba llena de lámparas y luces por todos lados. —Hay muchas luces, está muy brillante.

—Así es. —Sasuke seguía avanzando. —La gente está celebrando la victoria del bien sobre el mal. Pero ¿Conoces la leyenda? —Ella negó. —Hace siglos existió un Dios llamado Rama quién tenía una esposa llamada Sita, a la cual amaba profundamente con todo su corazón. Sita y Rama eran vistos como el matrimonio perfecto hasta que el demonio Ravana decidió raptar a Sita por qué se enamoró a primera vista de lo bella que era. Entonces, Rama emprendió un largo viaje en el que pretendía recuperar a su querida Sita. Y terminó venciendo al demonio, quemándolo. Recuperó a Sita y así simbolizó que el bien siempre gana sobre el mal. Se tiene la costumbre de encender lámparas para que estás iluminen el camino de Rama y pueda encontrar a Sita. Cuando el festival termina, se quema una estatua de madera con forma de Ravana, esto para simbolizar el fin que Rama le dió a su maldad.

—Entonces es un festival con un significado bastante romántico. —Respondió.

—Quién sabe, son solo relatos de los hinduístas. Con el tiempo se han ido mezclando con el islam y ha resultado una combinación algo extraña, pero a mí gente le gusta creer en todo eso, así que quién sabe puede que si haya pasado.

—Lo bonito de esa clase de relatos es el misticismo que los envuelve. Creo que en todas las civilizaciones existen, aunque se presenten en distintas formas.

—Si. —Sasuke llegó hasta el final del pasillo. Había una puerta que daba al exterior, la cuál conducía a un jardín que no había visto antes. —Casi nadie viene por aquí porque mi padre lo prohibió, como sea, ahora que soy el Rey quizás levante esa estúpida regla.

Había un camino en medio del jardín que estaba adornado por una fuente. Al final del camino estaba un lugar, parecía otro Palacio, mucho más pequeño.

—Hace siglos, entre los Uchihas, hubo un Rey que se llamaba Obito. La esposa de Obito era una hinduísta que fue raptada durante la conquista del Imperio musulmán Mogol en la India, el emperador Mogol se la regaló a él como una muestra de alianza. —Sabía que el comienzo de esa historia había sido turbio, pero eran las costumbres que se tenían antes y no podía hacer nada para borrar el pasado. —Rin tenía fuertes creencias religiosas y se negaba a casarse con un musulmán. Ella era una devota del Dios Rama.

—¿La obligaron a quedarse aquí con alguien que no quería? —Arrugó la ceja.

—Para nada. —Continuó el relato. —Obito no quería lastimarla, por lo que ni siquiera la desposó de inmediato. Sin embargo, no podía devolverla a la India porque eso implicaba rechazar el regalo del emperador y eso sería un insulto para su alianza recién forjada. Pero Obito la amaba tanto que nunca dejó de cortejarla, quería que lo aceptara cuando estuviera lista. Mandó a construir este Santuario hindú para que ella pudiera rezarle a Rama y profesar su religión libremente, prometiendo que nunca la obligaría a abandonar sus creencias.

—¿Y ella se terminó casando con él sólo por qué le construyó un Santuario? —Estaba casi enojada por la historia.

—Es porque no has visto el Santuario por dentro, Sakura… —Abrió las puertas dejándola entrar.

Era un lugar circular y muy grande, aunque no podía visualizar mucho. —No puedo ver nada Sasuke.

—Lo sé. Aún no enciendo las luces. —En medio de la oscuridad siguió acercándose hasta el centro del templo. —¿Estás lista? Luego de ver esto nunca podrás irte de Sunagakure, te lo advierto. Rin se enamoró tanto de este lugar que nunca pudo irse.

—Tomaré el riesgo. —Bromeó.

Ella asintió. Sasuke llevaba el control de las luces en sus manos y con solo un simple click las encendió todas, iluminando hasta el último rincón. En el pasado solía ser iluminado con cientos de velas pero, ahora gracias a la llegada de la tecnología, había luz eléctrica en el lugar.

—Dios santo… —La pelirroja se quedó sin habla.

—Antes, siempre que venía a este lugar, me preguntaba ¿Sería, de verdad, posible que un hombre amara tanto a una mujer como para construir un lugar tan majestuoso como este? Siempre pensé que Obito era un loco por derrochar tanto para simplemente conquistar a Rin.

—Sasuke… —Ella seguía abrumada por lo bello que era. Estaban al centro del santuario en forma de círculo, todo el piso era de mármol con diseños en forma de mándala color oro. Las paredes tenían espejos y pequeños vitrales con las formas de algunos dioses incrustados en el

diseño, y era seguro que también había joyas allí. Todo era muy irreal, desde la formas de los mandalas hasta el reflejo de la luz en los espejos. —Esto brilla…

—Como un cristal. —Completó. —Se llama Sunehri Mahal, que significa literalmente "Palacio Dorado". Hay mucho oro en las paredes de este templo. Lo que más conmovió a Rin de todo, fue el esfuerzo que Obito puso en ganarse su corazón, el mismo Rey trabajo en la creación de este Santuario, haciendo el mismo trabajo que un sirviente cualquiera. El amor es esfuerzo y dedicación. Rin lo comprendió.

—¿Entonces sí se casó con él? —Preguntó. Aunque lo cierto es que hubiera estado loca si no lo hubiera hecho, pensó. —Bueno, no todos los días un hombre te construye un templo así de hermoso…

—Ella misma lo buscó y aceptó convertirse en su Reina, a pesar de que había musulmanes que la rechazaban por no ser de la misma religión. Se enfrentó al prejuicio de la diferencia de condición y logró ser feliz y darle tres hijos muy sanos a Obito. De hecho Obito nunca tuvo más esposas luego de ella.

—Como tú… —Le recordó. —O bueno, quién sabe. Si en algún momento tienes que volver a casarte…

—No lo haré. —Dijo en seguida. —Te lo prometí y nunca voy a romper esa promesa. Te traje aquí por una razón Sakura…

—¿Cuál Sasuke? —Le imploró con la mirada que le contará todo lo que había en su corazón.

—Para mí Obito era un idiota antes, eso de desperdiciar millones de recursos por una mujer me parecía inaceptable. Pero, ahora encuentro cierta similitud entre ellos y nosotros… Ambos eran de distintos mundos pero lograron superar sus diferencias para poder aceptarse, las religiones opuestas no fueron un impedimento para ellos al final.

—Como tú y yo. —Recalcó. —Yo no conozco nada sobre tu Dios, pero aún así lo respeto y te respeto a tí también. Y aunque yo soy algo escéptica, tu lo respetas por igual.

—Exacto. —Levantó su mano y la besó. —Gracias a tí entendí a Obito…. Seguramente Rin fue una mujer tan especial para él como tú lo eres para mí, Sakura. Entonces, comprendo porque no quería dejarla ir.

—No digas eso. —Las lágrimas brotaron de sus ojos. —Me estás haciendo llorar.

Acercó sus labios a los de ella. —Creo que estoy enamorado de tí Sakura… también sé que al igual que Obito y Rin, nuestra historia no comenzó muy bien. No nos casamos por elección propia, pero lo importante es cómo construimos nuestro matrimonio de ahora en adelante.

Quiero amarte y quiero que tú me ames por igual. Me esforzaré mucho para lograr conquistarte y que me correspondas, no me rendiré al igual que Obito tampoco lo hizo. No quiero que esta relación se reduzca a solo estar juntos por responsabilidad e hijos. Quiero que este matrimonio sea de verdad.

—¿Desde cuándo? —Le preguntó con la voz en un hilo. —¿En qué momento te diste cuenta de que me amabas?

—No te puedo decir en qué momento exacto fue. Empezó gradualmente, primero me gustaste físicamente desde que te conocí, luego no pude dejar de pensar en tí, después agradecí a Allah el que tú fueras mi esposa, y con el pasar del tiempo juntos me he dado cuenta que no podría vivir con alguien más que no seas tú.

Sakura se puso de puntillas para alcanzar sus labios y envolverlos en los de ella. Podía jurar en ese instante que su vida era mucho mejor que un cuento, estaba en un lugar de ensueño, con un marido que amaba y un hermoso bebé de ambos en el vientre.

—También te amo, no es necesario que me conquistes… me gustas mucho desde el inicio. Creo que desde que te conocí.