Capítulo 19.1

El momento esperado


Sakura asomó su cabeza por detrás de la gran puerta que daba al despacho de Sasuke dos semanas después de la fiesta de compromiso, tenía los ojos verdes expectantes mirando el perfil ocupado tras un montón de papeles. Ella pensó que Sasuke aún no se daba cuenta de su presencia, así que decidió dar la vuelta para irse antes de interrumpir cualquier cosa importante que estuviera haciendo.

—Sakura. —Escuchó justo cuando dió la vuelta. Su voz le erizo los poros de la nuca. —¿Sucede algo?

Caminó hasta donde estaba él, acariciando su cada vez más visible barriga. Esperaba darle una señal sobre el motivo de su visita con ese movimiento, pero no fue suficiente.

—¿Estás bien? —Volvió a preguntar. —¿Te duele el vientre? ¿Quieres que le hable a tu ginecólogo? —Ella levantó una ceja algo molesta. Sasuke estaba un poco desconcertado.

—Exacto. Mi ginecólogo. —Aquellos eran los puntos clave principales de su visita. —¿No lo recuerdas? —Estaba algo indignada, a decir verdad.

Sasuke se rió en silencio mientras regresaba su atención a lo que hacía antes. —Claro que no lo olvidé. Hoy es tu control prenatal. —Dijo finalmente, aún así Sakura no estaba del todo contenta.

—¿No estás nervioso? —Lo cuestionó con sus grandes ojos verdes. —Según lo que me dijeron el mes pasado, es posible que este mes sea posible verlo. ¿De verdad no tienes nervios en absoluto? —Notó que ella estaba hablando demasiado rápido, un gesto particular de Sakura cuando estaba ansiosa.

Se levantó y rodeó la habitación hasta alcanzarla, y poder sostenerla en sus brazos. —Creo que la nerviosa eres tú. —Bromeó. Ella lo miró mezquina, sentía que Sasuke no la estaba tomando en serio.

Se quitó de su agarre. —De todos modos estabas demasiado ocupado, no te seguiré quitando tu tiempo. —Debido a sus emociones cambiantes, no se sentía dispuesta a seguir allí con él.

El tomó su mano para evitar que saliera. —Oye. —Le dijo con suavidad. —Te veré allí. —Sostuvo la mirada hacia ella con sus ojos negros, aquello desequilibro un poco sus sentidos e incluso podría asegurar que sus mejillas también comenzaban a enrojecerse. —Me refiero al control prenatal, estaré allí contigo a tiempo.

Ella lo miró unos segundos más. —Gracias. —Musitó antes de salir finalmente. Ya afuera, formó una pequeña y discreta sonrisa mientras caminaba con la espalda erguida por los pasillos del Palacio Mayor.

Las horas fueron pasando y, durante todo ese tiempo, Sakura estuvo en una extraña mezcla de aburrimiento y nervios. Ino estaba muy atareada buscando el reemplazo de la que sería su nueva doncella, analizando los perfiles de todas las mujeres nobles y solteras dentro del palacio. Según la odiosa tradición del Cristal, cuando una doncella o dama de compañía de

la Reina se casaba ya no podía continuar con esa posición, y como Ino ahora estaba comprometida tenían que arreglar ese asunto. Conforme más lo pensaba la idea de tener una "doncella" era de lo más arcaica, no entendía porque debía tener a una joven noble acompañándola a todos lados como una sombra. Teniendo a Ino en ese puesto no se quejaba, porque ella era su amiga, pero no podía imaginarse conviviendo la mayor parte del día con otra chica, para empezar las demás nobles ni siquiera le dirigían la palabra, quizás por respeto, miedo o simplemente porque eran cercanas a Kaguya, cualquiera que fuera la opción correcta era inaceptable.

El punto era que comenzaba a resentir la compañía de Ino. "Malditas tradiciones" pensó, esto era diez mil veces más distinto y difícil que vivir en Konoha, dónde solamente su madre era estricta con ella. Aquí tenía a todo el consejo de Sunagakure rigiendo sobre su vida y "eligiendo" por ella conforme las tradiciones, a veces también se sentía como un adorno, cómo "la Reina extranjera de la que nadie espera nada más". Porque siendo sincera así era, cuando la casaron el beneficio fue la alianza mutua entre dos naciones y entendió que, aunque fuera la primera esposa del Rey, el Consejo no esperaba que actuara como tal y tomara alguna iniciativa política, ya que solo querían que ella siguiera sus órdenes tal y como ellos las dictaban. No culpaba a Sasuke, sabía que él la priorizaba tanto como podía y buscaba darle un respiro de libertad en lo que tenía permitido, ya que ni siquiera él mismo y siendo el Rey, era completamente libre. Eso era un dolor de cabeza y comenzaba a sentir un atisbo de preocupación por el destino, a este paso cuando su bebé naciera, también sería controlado por el Consejo.

Dentro de su vientre sintió los movimientos fetales de su hijo o hija, como si esa frase que dice que "los bebés sienten lo mismo que sus madres" fuera cierta y estuviera tratando de conmoverla ya que estaba algo desanimada. Al menos podía obtener fuerza para seguir adelante en el amor que le tenía a su marido y a su futura familia.

Sakura estaba recostada sobre la fría camilla blanca del consultorio mientras su médico estaba analizando los ultrasonidos, también verificando que los sonidos cardíacos y el peso del producto estuvieran dentro de los límites normales para un embarazo sano. Cuando el anciano lleno de experiencia les dijo que todo estaba normal, fue como si el alma regresará a su cuerpo y todo el nerviosismo de horas atrás se fuera disipando lentamente hasta desaparecer. Luego de la amenaza de aborto se había vuelto un poco paranoica y, con facilidad, se asustaba si algo parecía no ir del todo correcto.

A su lado estaba Sasuke, él sostuvo su mano en todo momento y le dirigió una sonrisa curvilínea al momento de escuchar las palabras del médico. Aunque no lo demostró tanto con ella, en el fondo era el padre, y también estaba nervioso de que el embarazo no se lograra luego de la susodicha amenaza de aborto, intentaba mantenerse sereno solo para no preocupar más a su esposa. Pero ahora, con todo en orden, ambos podían relajarse y esperar al nacimiento.

—Por cierto. —Les acercó los ultrasonidos luego de imprimirlos y trató de explicarles las partes del bebé que se alcanzan a apreciar. —El aparato reproductor del bebé ya es visible, lo digo por si desean saber el sexo.

Inmediatamente Sakura lo miró muy emocionada y comenzó a asentir rápidamente, aquello era lo que había estado esperando todo el día desde que se levantó.

—Yo si quiero saberlo. —Dijo. Volteó su rostro hasta encontrar el de Sasuke, callado. —Pero me gustaría saber qué opina su majestad.

Él asintió con un movimiento de arriba a abajo y entonces sostuvo más fuerte su manos, cómo dándole ánimos.

—Es una princesa. —Dijo finalmente el doctor, dirigiendo un gesto amable hacía los padres primerizos. En ese momento no eran el Rey y la Reina de Sunagakure, eran dos padres en la espera de su primer hijo.

Sakura estalló de felicidad, ni siquiera existían palabras para que pudiera describir lo alegrada que estaba. —¿De verdad? ¿Tendremos una niña? —Su voz acaramelada le dió ternura al doctor, quién volvió a corroborar que era una niña. A la pelirrosa casi se le escapaban las lágrimas.

—Muchas felicidades, majestad. —El anciano le dijo a Sasuke, quién hasta ese momento aún no había dicho nada. Simplemente se quedó observando la imagen del ultrasonido con los ojos negros inmutables.

—Gracias. —Cuando respondió fue un poco serio. Sakura se sintió extraña por su reacción, algo le decía que Sasuke no había estado del todo satisfecho con la noticia. Y eso la empezó a preocupar demasiado.

Luego de regresar del consultorio la acompañó hasta su habitación. Sakura continúo todo el resto del día analizando la reacción de su esposo.

Al día siguiente por fin tuvo algo de tiempo para reunirse con Ino, fue al medio día, luego de los rezos y oraciones de la mañana. Decidieron encontrarse para merendar y tomar té, la pelirrosa sentía la necesidad de externar su preocupación a su querida amiga y, de esa forma, conseguir una segunda opinión. La rubia al principio mostró mucha felicidad al saber que sería tía de una linda princesa, en sus ojos azules relucía la genuina felicidad por la llegada de su sobrina, sin embargo, cuando Sakura le contó el resto su expresión y humor cambió radicalmente. Nunca había visto a Ino verdaderamente enfadada y, mucho menos, con Sasuke. Incluso a pesar de que el nunca fue tan cercano antes con ella, la rubia siempre demostró una gran admiración hacía su hermano mayor, por eso no podía creer que realmente se hubiese comportado así en el control prenatal.

Ino rodeó los ojos. —Yo lo entendería si él fuera parecido a nuestro padre. Créeme, no lo es. —Puntualizó. —Él es diferente.

Sakura había estado meditando al respecto la noche anterior, y tenía una conclusión. —Quizás esperaba un primogénito varón. —Dijo algo decaída.

—Estoy segura que Sasuke no es así. —La rubia trataba de encontrar una explicación lógica. —Él no desestima a las mujeres, cómo otras personas aquí. Si él fuese del tipo de

hombre machista, no me hubiese dejado elegir absolutamente nada respecto a mi matrimonio, me dió tanta libertad en medida de lo posible.

Estaba de acuerdo. —Yo pensaba así también, jamás he sentido que me menosprecie por ser mujer, pero ya ves… —Hizo una ligera pausa. —El consejo sigue teniendo mucha influencia en él y, seguramente, ellos quieren ver a un príncipe varón no a una mujer.

—Podría ser que se siente presionado por el Consejo ¿No? —Sugirió Ino.

Sakura balanceó la cabeza de un lado al otro. —No lo creo, simplemente no tiene sentido. Sasuke y yo hemos estado casados por un tiempo muy corto, de hecho, mi embarazo se ha dado de forma apresurada. No hay razón para que tengan apuro en conseguir un varón cuando ambos somos jóvenes y fértiles. —Dijo. —Él está así por otra cosa, pero me temo que aún no se cual.

Ino sujetó su mano para alentarla. —Entonces trata de hablar las cosas con él y preguntarle directamente qué es lo que está sucediendo. —Estaba segura que era algo que se podría solucionar si ambos eran sinceros, cabía la posibilidad de que existiera un malentendido, el cual jamás se aclararía si no lo hablaban. —Al final lo más importante en un matrimonio es la comunicación ¿No?

La pelirrosa aligeró su expresión y logró realizar una pequeña sonrisa. —Tienes razón. —Sabía que así era. —Solo me temo que, yo puedo tratar de comunicarle a mi marido una infinidad de cosas, pero si él no está dispuesto a escucharme, no llegaré a ningún lado. La comunicación es de las dos partes.

—Tienes la ventaja de que no es un hombre terco. Estoy segura que si tratas de sacarle la verdad lo lograrás, especialmente porque él tiene cierta debilidad ante ti. —Las últimas tres palabras estaban cargadas con un tono de complicidad.

—¿Debilidad? —De verdad no esperaba que su amiga le dijera aquello, ella no sentía que Sasuke fuera débil ante ella.

Ino asintió. —Ha cambiado mucho, para bien, desde que tú estás aquí ¿Me entiendes? Me refiero a pequeños detalles que son importantes, por ejemplo, es más afectivo con las personas que lo rodean y menos autoritario con su trabajo, también ha mejorado creando relaciones interpersonales. Antes su único amigo era Suigetsu, ahora al menos conversa conmigo y con Jugo, el jefe de seguridad. —Era probable que Sakura no notara esos cambios, porque no lo había conocido antes del matrimonio, pero Ino llevaba toda su vida en el Cristal y obviamente era más perspicaz.

—¿Qué tal vas con la elección de mi nueva dama de compañía? —Decidió cambiar la dirección de la conversación. —¿Crees que me dejen negarme? Puedo arreglármelas sola. —No es como si no tuviera ya a todo un séquito de sirvientes a su disposición.

—Tradiciones son tradiciones. —Le recordó. —Supongo que no hay mucho por hacer. Y respondiendo a tu pregunta, no he avanzado nada. La mayoría de jóvenes nobles y solteras aquí son, de una u otra forma, cercanas a Kaguya.

—Y no quieres echarme a la boca del lobo. —Completó.

Ino sonrió. —Así es. No estarás cómoda con alguien que le contará cada uno de tus movimientos a ella, principalmente porque no le agradas nada.

—¿Lo ves? Sería mejor que me dejarán prescindir de una dama de compañía.

Aunque la rubia tenía un plan previo, luego de descartar a cada una de las candidatas, se le ocurrió una idea que podría resultar con éxito. —¿Qué piensas de Karin?

—¿Karin? —Frunció el entrecejo. —Es una joven linda, ¿Que hay con ella?

—Quizás podría ser nuestra mejor opción para el puesto ¿No? —Le preguntó.

Ahora que lo pensaba no era una idea del todo mala, pero había un inconveniente en ella. —Pero ella ya está casada. —Y con el mejor amigo de su marido. —Se supone que las damas de compañía son doncellas que deben estar solteras.

—Si, pero Suigetsu casi nunca está aquí con ella. La visita a penas cuando son eventos importantes a los que tiene que venir, pero él hace su vida por completo en Londres. Incluso vino a compromiso solo unos días y ahora está de vuelta en Reino Unido. Ella tiene mucho tiempo de sobra, además, estar casada con él la hace una noble consorte. —Le guiñó el ojo. —Voy a presentar la sugerencia al concierto, y espero que sea aprobada. Estaré mucho más tranquila si alguien en quien confiamos está a tu lado.

Sakura se sintió bastante conmovida. —Muchas gracias, querida. —Cada día estaba más agradecida de tener a Ino en su vida. —Oye, tengo otra pregunta para ti, dado que sabes mucho de las tradiciones de aquí.

—Siéntete libre de preguntar lo que sea que necesites saber.

—Bueno. Hace unos días leí en uno de los libros de la biblioteca que antes era posible que la concubina o consorte solicitará la presencia del Rey en sus aposentos, entonces este podría pasar la noche entera con ella. —Contó.

Ino hizo un gesto extraño. —Se puede, pero es una costumbre algo arcaica. La mujer del Rey solicita su presencia en su alcoba con el fin del apareamiento, si, pero también todo el Palacio se entera porque según esa costumbre las demás esposas del Rey tenían que saber que esa noche estará, ya sabes, ocupado. —De verdad había muy poca privacidad en ello. —¿Por qué?

Sakura le contó que, a pesar de estar casados, era muy rara la vez que Sasuke había pasado una noche entera con ella. Incluso podía contar esas ocasiones con los dedos de una de sus manos. —¿Puedes ayudarme con eso?

—¿Quieres hacer la petición? —Asintió.

—Quiero que Sasuke venga conmigo está noche, y quiero que no se vaya de allí hasta el día siguiente. —Dijo decidida.

—¿No sería mejor que le pidas tú eso en privado, sin necesidad de que sea noticia en el Palacio? —Inquirió Ino. —Tendrías que realizar casi un ritual completo.

—No importa. —Ya había tomado una decisión y sería difícil que la hiciera cambiar de parecer. —Sakura Uchiha solicita la presencia de Sasuke Uchiha en su alcoba durante toda una noche.

Si iba a hablar con él, necesitaba que no encontrara la forma de escapar de ella. Quería probar que tanta debilidad tenía él por ella, y si era cierto lo que Ino le había dicho con anterioridad.


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Hola, nuevamente sé que me demoré un poco con la actualización, pido una disculpa. Estuve ocupada con la escuela y el trabajo, de todas formas, muchas gracias a todos aquellos que están pendientes de las actualizaciones y que apoyan esta historia. Especialmente a mi fiel lectora Kami, que me da aliento para continuar cada capítulo. ¡No vemos el próximo capítulo que, espero, será muy pronto! (Estamos cerca del desenlace, por eso este capítulo estará dividido en dos partes)