Antes que nada quiero mandarles mis mejores deseos a mis lectores de México, sé que un terremoto bastante fuerte azotó el país así que mucha fuerza y cariño para ustedes.

Habiendo dicho lo anterior, regresamos con este fic y tengo un montón de ideas para concluir la temp 2 y comenzar la 3. No sé exactamente a que altura vamos de la temporada 2 pero estuve sacando cuentas y tal vez para el episodio donde Star cuida de los renacuajos de Sapo Toro vamos a ir por la mitad.

En este episodio del arco de conversaciones presentaré a ciertos personajes que aparecieron en la temporada 3 de la serie, se resuelven parcialmente algunos misterios y se dan pistas sobre el futuro.

Y…Marco sigue siendo increíblemente torpe para algunas cosas. Este chico malo nunca será un príncipe azul XD.

También ¿saben qué es lo que más amo de esta historia? que como algunos me han señalado las historias de chico malo x chica buena se ven mucho en relatos o literatura juvenil, pero aquí mi meta es lograr que la protagonista en efecto tenga motivos para ser así y acabe mejorando. Mientras que Marco es un chico malo que aunque tiene sus fallas y mete la pata, es su amigo y la trata bien. No un chico malo de esos que dicen querer a la chica, pero al final se comportan como unos patanes eternos con ella.

En este cap siguen con su día en el castillo y trataré de profundizar un poco en los dos amigos de Marco, no todos los personajes serán naturalmente tratados a fondo, pero me gusta intentar que todos tengan una historia detrás.

Además ahora que Marco se dio cuenta de que le gusta Star…jejeje corre niña que viene el lobo?

La serie pertenece a Disney y Daron Nefcy.

Conversaciones necesarias: Parte 3

Star había perdido la cuenta de la cantidad de tiempo que llevaban caminando entre el húmedo, estrecho y oscuro pasadizo de piedra solo alumbrados por la pequeña luz que aportaba su varita mágica. No podía entenderlo: ¿por qué había fallado la magia de las antorchas? ¿se habría desgastado tal vez? Trató de encenderlas nuevamente, pero no pudo; era como si su magia no estuviera funcionando correctamente…o tal vez su varita.

Dándose cuenta de que ponerse a reflexionar sobre la situación no iba a ayudarlos a llegar a la biblioteca más rápido, la princesa apuró el paso formando un apretado puño con la mano enguantada que no sostenía la varita. Odiaba la oscuridad, siempre lo había hecho. La hacía sentir sola y vulnerable.

Una mano más grande que la de ella se enroscó suavemente alrededor de su muñeca hasta llegar a sus dedos. Star sonrió en la oscuridad. Marco la conocía muy bien, se había dado cuenta de que estaba nerviosa.

El castaño agradeció la penumbra reinante debido a que le permitía tomar la mano de la chica sin que el chaperón que venía tras él lo notara. Habiendo vivido en la misma casa por cerca de medio año era imposible que no supiera lo incómoda que se sentiría la niña en ese ambiente tan siniestro…y al menos quería hacer algo por ella. Si su presencia ayudaba no iba a dudar en hacerle notar que estaba a su lado.

Todavía no podía olvidar la delicada confesión que ella le había hecho sobre las circunstancias de su nacimiento. Deseaba haber dicho algo mejor, más efectivo, algo que reforzara su confianza en sí misma y la animara al mismo tiempo. Pero ¿qué? Nunca se había esperado que ella le confiara algo así o que su niñez estuviera tan plagada por tanta tristeza y maltrato psicológico que contribuyeron perfectamente a formar la baja autoestima que poseía.

Aunque solía estar bastante conforme consigo mismo en ese instante lamentó seriamente no ser la clase de chico sensible capaz de decir lo correcto en el momento indicado cuyas palabras inspiraran a las personas. Pero él ya había comprobado a golpes que no tenía esa habilidad y si no pensaba bien las cosas antes de hablar podía acabar metiendo la pata con Star.

A sí que por ahora solo podía agarrar su mano y seguirla por ese estrecho túnel de piedra sintiéndose como un idiota, pero fingiendo estar tan fresco como siempre.

Tras él Arthur seguía atentamente los pasos de la pareja, a pesar de que la estrechez del túnel y la dirección única de éste le garantizaba que no se perdería ni aunque quisiera. Al mismo tiempo aprovechaba para pensar que hacer con los sirvientes chismosos que habían estado en el pasillo cuando la princesa Butterfly cometió el anterior desliz al protocolo. Tenía que hacer que cerraran la boca de algún modo…un modo eficaz ¿asustándolos quizás? Shade podría ayudar en eso.

A su lado el gato negro sonrió en la oscuridad y el pelirrojo solo lo supo por la forma en que se estrecharon sus ojos amarillos al hacerlo. Arthur lo conocía, el chico era travieso; por supuesto que aceptaría asustar a algunos sirvientes que pensaban abrir la boca demasiado sobre su "dueña".

- ¿Ehh rubia? _ inquirió Marco llamando la atención de la niña.

- ¿Sí? _ respondió ella enfocando la vista hacia delante, más específicamente a las piedras que había en frente cerrando el túnel y dando la sensación de que habían llegado a un callejón sin salida.

- ¿Qué tan lejos queda la biblioteca? _ el chico peligro no quería admitirlo, pero ya estaba empezando a sentirse claustrofóbico allí dentro.

- Ya estamos allí. Ahora estoy recordando como era el patrón para salir_ contestó Star soltando la mano de su amigo y acercándose aún más a la pared_ veamos…

Recordó todas las veces que en su infancia usó esos pasadizos para huir de eventos públicos, esconderse de sus primos que solían maltratarla por su timidez, escapar de los tutores que la regañaban muy seguido o simplemente jugar sola cuando Pony Head no podía ir a verla. Muchas veces se llevaba sus libros favoritos y unos cuantos peluches para transformar esos oscuros túneles en su refugio secreto.

Lentamente dirigió su mano enguantada hacia la piedra del centro presionándola hasta el fondo, a continuación apoyo ambas manos en dos piedras perpendiculares a la central girándolas primero hacia la derecha y luego a la izquierda, finalmente apoyó una de las manos en una pequeña piedra al costado dándole tres golpes.

La pared vibró un poco e inmediatamente se hizo a un lado sin hacer ni el menor ruido, dejando el camino libre para que el cuarteto entrara en la Biblioteca real del palacio.

El lugar donde trabajan Arthur junto a los pocos sirvientes que sabían leer y escribir... y la joven Dramaturga del reino.

En cuanto Midnight cruzó el umbral de la puerta de piedra esta se cerró nuevamente sin dejar rastros del túnel secreto que había detrás pareciendo una pared tan sólida y poco interesante como el resto.

Los cuatro salieron detrás de la enorme estantería donde habían ido a parar rebelando ante sus ojos una estancia asombrosa:

Era una sala de dimensiones enormes donde cada estantería repleta de libros llegaba hasta el techo. Eran más de 20 estantes puestos en círculo alrededor de la Biblioteca y entre cada uno había un ventanal del mismo porte que los muebles.

Para alcanzar todos los libros la Biblioteca estaba dividida en pisos, a los cuales de accedía por escaleras. Entre cada nivel y el siguiente había un "piso" que correspondía a una especie de balcón enorme hecho de mármol que daba la vuelta a todo el sector hasta llegar a la sección de escaleras que daba al siguiente nivel.

Carteles de un dorado brillante decían en idioma Mewmano sobre que trataba cada apartado de textos. En el suelo de la habitación había varias elegantes mesas, cada una con su silla correspondiente y un estuche de madera al lado.

- Este es uno de mis lugares favoritos del castillo_ murmuró la niña en el silencio reinante. A pesar de que habían varios sirvientes entre las estanterías cuidando de los libros solo se podía oír el suave rasgado de una pluma contra una hoja de papel.

Marco tenía la boca abierta incapaz de reaccionar. La biblioteca real estaba a un nivel completamente diferente que las bibliotecas terrestres. Solo de ver tantos libros ya se sentía mareado y le punzaba la cabeza al imaginarse teniendo que leer todo eso.

Pero aun así no podía negar que la arquitectura del lugar era hermosa: los colores, la iluminación, como se distribuía el espacio. Absolutamente todo contribuía a generar una sensación de grandiosidad y seriedad que nunca antes había experimentado.

- ¿Marco? _ la princesa se acercó a su amigo viendo su expresión en blanco a la vez que sus ojos castaños vagaban por la biblioteca_ y…¿Qué piensas?

- Que esta es la biblioteca más enorme que he visto en mi vida…debe ser incluso más grande que las que había en la edad media en la Tierra_ repuso el chico observando a la princesa_ me marea y siéndote franco incluso me asusta un poco. Pero el lugar es grandioso.

- ¿Te asusta? _ sonrió Star divertida.

- ¿Me vas a decir que esto no te asusta ni un poco? _ alegó apuntando a las estanterías donde podría jurar algunos de los libros eran del porte de su cara_ de pensar en tener que leerme uno de esos ya tengo ganar de escapar.

- A mí me parece emocionante ver tantas cosas por aprender_ contestó la niña encogiéndose de hombros_ libros de cultura, astrología, ciencias, medicina…no serán tan avanzados como los de la Tierra, pero aún así son interesantes. También tenemos literatura, novelas, leyendas…y por supuesto sobre magia, aunque el mayor saber mágico esta en mi libro de hechizos.

- Sí…te creo que tienen todo eso_ asintió el castaño aún mareado por la cantidad de textos_ y…¿esos pocos sirvientes se encargan de mantener esto?

Arthur garabateó algo en su agenda pasándosela a Marco a continuación:

"Vivimos para trabajar en ello. No somos muchos pero es nuestro único trabajo, además hacemos la labor de bibliotecarios. Como solo trabajamos en esto, con esmero logramos mantener todo con cierta facilidad

Además no somos tan pocos, en total hay 26 de nosotros, yo soy el más joven"

- La mayoría de las personas son miembros de sectores cultos de la sociedad. Han sido maestros de escuela o hijos de maestros, algunos de nobles menores incluso que no quisieron encargarse de las armas o ya solo tienen el título pero no el dinero, por eso entre la servidumbre son los más respetados después de los encargados de las armas_ completó la explicación Star con un dejo de tristeza en su voz que procuró ocultar de inmediato.

A veces cuando era pequeña se permitía momentáneamente pensar en como sería su vida si su deber no fuera ser la princesa. Creía que le habría gustado dedicarse a trabajar en una biblioteca pasando sus días tranquilamente entre medio de sus amados libros.

Con el tiempo había dejado de lado para siempre esos pensamientos. Moon le dijo que eran ideas derrotistas, ideas infantiles sobre una realidad donde podía esconderse en su caparazón y quedarse allí para siempre. Para madurar tenía que aceptar que el único sueño valido para una heredera el trono era ser una gran reina: podía hacerlo a su modo, vestirse como mejor gustara, usar las armas que eligiera para combate, crear hechizos propios, decidir como seguir exterminando a los monstruos del modo que más le pareciera.

Pero siempre el único sueño que debía tener era ser la reina Mewni. Nada más bajo que eso, nada distinto, cumplir el papel que le correspondía.

Y ella lo entendió, lo entendió porque no quería que sus padres sintieran que haberla tenido era una falla, que creyeran que toda la tristeza que tuvieron que pasar cuando ella nació, el peligro que tuvo que afrontar su madre había sido para nada.

Lo entendió porque tenía que justificarle al mundo y a sí misma su propia vida, el porque estaba aquí aunque debería haber muerto.

Era la única forma en que podría sentirse alguien.

Marco aún seguía mirando a su alrededor comenzando a preguntarse si entre medio de esas montañas de papel habría algún libro de arte Mewmano u otro tema que pudiera interesarle. Las bibliotecas no eran lo suyo pero cualquier persona con algo de cerebro admitía que los libros eran útiles y probablemente en ese enorme lugar habría algo que tratara sobre arte o...armas.

Midnight perezosamente caminó hacia su dueña refregándose contra el bajo de su vestido. La princesa se agachó para tomarlo en brazos rascándole el mentón con una sonrisa suave pero que a Marco no le parecía de alegría genuina. Ella se veía algo triste.

- ¿Quieres que nos vayamos? _ preguntó Star_ sé que seguramente este lugar no te interesa mucho, pero quería mostrártelo_ dirigió la mirada celeste hacia Marco recuperando su actitud jovial de antes_ probablemente estás pensando que esto es terriblemente aburrido.

- De hecho…en este preciso instante me estaba preguntando cuantas de estas cosas gigantes te has leído_ respondió él seguro de que su mejor amiga a la hora de escoger alguno de los tomos no se había ido a los más delgados.

- Pues…no muchos. Me han dicho que mi madre era más rápida en la lectura a mi edad y papá siempre ha sido más capaz para entender temas complicados que yo_ la niña frunció el ceño tratando de recordar la cantidad de libros que había leído_ no consigo dar con el número exacto…¿tal vez cien o…doscientos? No los cuento.

"Cien creo que son los que se lee en un año. A esta altura probablemente sean más de quinientos"

Cuando Star y Marco se quedaron mirando al pelirrojo por su acotación el niño rápidamente se apresuró a explicar porque tenía un conteo tan exacto de los hábitos lectores de la princesa:

"Trabajo aquí, no es raro saber sobre quienes sacan más libros. También podría hacer una buena estimación acerca de cualquier persona que venga con cierta frecuencia"

- Puees, si él tiene razón entonces eso es bastante impresionante_ observó Marco mirando a la chica con las cejas alzadas.

Si alguien contara los libros que se leía por año sin tomar como libro un cómic o manga ni los obligatorios de la escuela…serían cerca de cero.

El latino consideraba todo un misterio como es que a pesar de eso tenía una ortografía decente.

- No creo que sea tan impresionante_ la rubia se colocó un mechón de cabello rebelde tras la oreja sonrojándose levemente por el alago.

- ¿Bromeas? eres la chica más inteligente que conozco_ Marco no le dio demasiado énfasis en la respuesta curioseando una de las secciones donde había un libro enorme, al ver que las letras de las páginas eran diminutas se puso pálido.

Tras él Arthur los observó a ambos. El rostro ruborizado y tímido de la princesa y el hecho de que el chico no se había dado cuenta del efecto de sus palabras sobre ella.

Eran un par divertido de observar.

- De ninguna manera, yo no soy tan inteligente_ Star jugó con los dedos índices de sus manos bajando la mirada_ estoy segura de que has conocido a personas mucho más listas que yo. Por ejemplo Janna es…

- No estamos hablando de Janna_ suspiró el castaño rodando los ojos de espaldas a la niña. Era en esos momentos que sentía unas repentinas ganas de darse contra la pared ¿de verdad tenía que convencer a la chica de que aceptara un alago?

Ahora que sabía más sobre ella y su infancia podía comprender mucho mejor esa psicología tendiente a infravalorar sus propios logros y a ver al resto como si fueran mucho mejores que ella. Star estaba tan acostumbrada a ser la sombra de su madre que sencillamente parecía aceptar que eso era parte de su persona: siempre esforzarse pero aceptar que los demás eran mejor. Lo superaba a él en muchas asignaturas escolares y ella solo argumentaba que eso era porque él no ponía atención, tenía las mismas excelentes notas en literatura de Oskar y siempre creía que mientras el chico se las merecía los profesores eran demasiado blandos con ella por no ser de la Tierra.

Lo peor era que a diferencia de otra gente no podía detectar la menor envidia o mala voluntad hacia las otras personas. Star le aplaudía y le daba ánimos a todos, no le importaba no ser la mejor, no ser alabada, ni siquiera quería que la notaran; cuando iba a ver a Jackie a alguna competencia de baile la princesa era igual de feliz aplaudiendo desde abajo que la bailarina brillando en el escenario. El único motivo por el que quería destacar era para hacer feliz a otras personas, para cumplir con el rol que tenía desde que nació.

Pero lo que más le llevaba carcomiendo el cerebro era que no sabía como podía ayudarla. Los reyes no eran malos padres, la querían, se preocupaban por ella, la misma princesa sabía la responsabilidad que tenía que afrontar y él se había dado cuenta de que entre sus planes de futuro jamás pasaría por su cabeza la idea de abandonar el trono y a todas esas personas tan ignorantes que aún dependían de la monarquía y confiaban en la realeza para que solucionara sus vidas.

Lo único que podía hacer era ser un buen amigo, tratar de que llegara a verse a sí misma de la manera en que él la veía y probablemente también sus amigas. Era lo único que podía hacer por ahora.

Star se había acercado hasta él asomando la cabeza por sobre su hombro queriendo observar el libro que sostenía cerrándolo con cuidado al ver que el chico no estaba leyéndolo ni prestándole atención:

- Este por ejemplo no me lo he leído_ dijo frunciendo el ceño_ es realmente muy complicado, trata sobre…

- No cambies de tema_ el castaño devolvió el libro a su lugar suspirando_ ¿tanto de incomoda un simple alago?

- No es eso…_negó con la cabeza retorciéndose los guantes_ realmente te lo agradezco pero, ser "la chica más inteligente que conoces" me parece demasiado grande. Creo que podrían haber otras personas que…

- No, no las hay_ bufó Marco cruzándose de brazos y apoyándose en el mueble que tenía a su espalda_ si no quieres creerlo está bien, pero te estoy diciendo mi opinión y no la voy a cambiar. No voy a decir alguna mierda como "eres la chica más inteligente que conozco después de Janna" solo porque es lo que TÚ crees que es lo que debería decir.

- Sí…tienes razón, lo siento. No quería hacerte enfadar…_ Star sonrió disculpándose señalando que podrían ir a ver otro pasillo pasando al lado del latino.

Arthur y el gato se golpearon la frente con una mano y una pata respectivamente. No hacía falta conocer mucho al moreno para que ambos se dieran cuenta que el chico no tenía el don de la palabra y que irónicamente entre él y la princesa Butterfly habían convertido la situación en un…extraño mal entendido.

Marco se pasó ambas manos por el cabello enojado consigo mismo. ¿Acaso tenía alguna especie de maldición que lo hacía meter la pata con Star justo en los momentos donde no debía hacerlo? definitivamente en su cabeza lo que había dicho sonó muchísimo mejor que como salió en realidad. Si siempre había sido tan desastroso expresándose no le extrañaba haber hecho llorar a todas sus ex novias.

- Star…oye_ la rubia se detuvo volteándose hacia su amigo con el mismo gesto calmado de siempre. El chico dejó que un mechón largo de cabello le cubriera parcialmente rostro_ no estoy enfadado ¿bien?, no es eso. Es que…yo solo quería…que estuvieras aunque fuera un poco feliz por lo que dije. En serio lo pienso, y detesto que siempre le restes valor a lo que haces.

La oji celeste se acercó nuevamente hacia su amigo apretando la tela del vaporoso vestido entre los dedos; sabía que no podían tocarse, pero en ese momento realmente quería abrazarlo o apartar el flequillo de su rostro. Siempre que Marco se ponía nervioso salía a flote un lado adorablemente infantil de él; era como un niño al que le costaba reconocer lo que sentía o que se había equivocado: se ponía en pose defensiva, escondía la cara tras el cabello y hablaba de manera apresurada como queriendo dejar de lado el momento de debilidad lo más rápido posible.

Para una chica acostumbrada a vivir entre los formalismos de la realeza donde hasta la enérgica personalidad de Moon estaba contagiada con su origen real la espontaneidad de Marco y su dificultad al expresarse eran sencillamente lo más lindo que había visto nunca; no entendía como eso no la había derretido como mantequilla la primera vez que él se disculpó con ella.

- Gracias Marco…aunque me cuesta verme de ese modo…me hace muy feliz que tú lo hagas.

- Bien…_el moreno no supo que más contestar.

Sentía que en el mismo día ya se había convertido en un completo desastre frente a Star dos veces demasiado cercanas entre sí, ambos podían sacar al otro de su zona de confort demasiado fácil. Él podía juguetear con ella para ponerla nerviosa era bueno en ello y sabía cómo, pero la niña solo tenía que ponerse sentimental con ese enorme par de ojos azul bebé para que él no supiera como responderle.

…Y ya venía siendo hora de que Star dejara de sentirse tan cómoda.

- ¿Quieres que sigamos recorriendo? hay algunos libros de arte que a lo mejor querrías mirar_ comentó la chica ajena a los pensamientos de su amigo buscando con la mirada a su sirviente pelirrojo y a su mascota quienes jugaban en una esquina de una manera que a ella la pareció un poco…forzada.

- Sí, me parece una buena idea ir a ver algo más_ Marco se separó de la estantería colocándose al lado de la oji celeste invadiendo su espacio personal un poco más de lo necesario. Mientras no la tocara estarían bien_ y princesa, no soy alguien que regale los elogios y sabes que suelo ser MUY insistente así que la próxima vez que decida hacerte uno si no lo aceptas…podría encontrar el modo de obligarte a hacerlo.

La frasecita semi sugerente y la corta distancia entre ambos estaba logrando el efecto deseado por el chico. Coquetear camufladamente con Star se le daba mucho mejor que ponerse cursi…después de todo era territorio conocido y adoraba ver sus corazones brillando y sus dedos enroscándose frenéticamente entre ellos intentando ocultar el efecto que él le producía.

No sabía si Star estaba enamorada de él, pero al menos estaba seguro de que ella se sentía en algún grado atraída hacia él. Mientras no lo viera como un hermano tenía oportunidad de conseguir que le correspondiera.

Demasiado ocupado celebrando su pequeño triunfo personal no detectó el libro que venía volando hacia su dirección estampándose en su cara, haciéndolo perder el equilibrio y caer de rodillas en el suelo de la biblioteca.

Marco se llevó una mano al rostro, respirando aliviado al no sentir la nariz sangrante o cualquier herida. Además el libro que había elegido su cara como lugar de aterrizaje no era demasiado grande, sino que parecía más bien una agenda antigua de notas.

Por el rabillo del ojo vio a Arthur sosteniendo una hojita de su agenda que en letras grandes decía:

"¡CUIDADO UN LIBRO VUELA HACIA USTED!"

- Gracias Zanahorio…eso fue…útil_ refunfuñó el latino poniéndose de pie lentamente viendo que Star estaba discutiendo con alguien sirviendo de escudo entre él y quien obviamente era la responsable de arrojarle el libro.

Era una mujer joven quien debía tener un rango de edad entre los dieciocho y veinte años. Su piel era de un tono oscuro, tenía los ojos color chocolate y el cabello extrañamente rubio a similitud de las chicas que piel oscura que se teñían el pelo demasiado claro. Su rostro era ovalado y tenía una nariz alargada, la figura distaba mucho de ser tan delgada como la de Star, pero tampoco era gorda. El cabello rubio estaba atado en una cola de caballo baja con un lazo rosa oscuro, iba ataviada con un vestido igual de vaporoso que el de su amiga, pero menos elegante y más…teatral; tenía encaje en el cuello, los puños y el bajo de la falda junto a varios lazos en color blanco, siendo el más destacable el que le adornaba el pecho.

- ¡Pero princesa no se da cuenta de que está en extremo peligro! _ chilló con voz aguda_ ¡este pequeño instigador de las bajas pasiones ha venido a tratar de engatusarla con su soez vocabulario!

El castaño se estaba estabilizando listo para responderle a la mujer cuando un mono le cayó directamente en la cabeza comenzando a golpearlo repetidamente con dos libros, Arthur trató de sacarle la criatura de encima al mismo tiempo que el castaño maldecía. Por su parte el gato negro se limitó a decir un simple "meow".

- ¡Marco! _ gritó Star preocupada al verlo siendo atacado por el pequeño mamífero chillón vestido de rosa.

- ¡Eso mi pequeña Florence! _ se exaltó la mujer aplaudiéndole al mono_ ¡demuéstrale a ese pillo el poder de nuestra lealtad a la princesa! ¡hazlo caer bajo el yugo de la implacable justicia! _ la chica no tardó en ver al pelirrojo ayudando al "pillo" enarcando una ceja extrañada_ ¿pero que haces Arthur? ¿por qué ayudas a este campesino cuando tu noble deber es proteger a nuestra princesa y ayudar a resguardar su pureza de los vándalos?

- ¡Marco no es ningún vándalo! _ levantó la voz Star rápidamente_ ¡él es quien me salvó la vida avisándole a mi madre sobre la traición de Mina!

Consiguiendo sostener a "Florence" el sirviente pelirrojo asintió enérgicamente corroborando la historia de su señora. Marco por su lado se alejó rápidamente de las garras de la mona salvaje vestida de encaje.

- ¿Es él? _ cuestionó la morena alzando una ceja aún dudando del adolescente debido a su apariencia desordenada.

- ¿Estás insinuando que miento? _ interpeló Star con voz suave, pero firme intentado copiar aunque fuera de manera lejana a su padre cuando daba órdenes a los sirvientes.

- ¡Nuestra reina fundadora me libre de insinuar tal atrocidad Milady! _ exclamó la mujer horrorizada. Acto seguido la chica se arrojó de rodillas en el suelo a los pies de la princesa comenzando a sollozar teatralmente llevándose una mano al pecho_ ¡Lamento con toda mi alma haber tratado de una forma tan descortés a su invitado! Yo solo me dejé guiar por mi ferviente deseo de protegerla de cualquier mal, pero mi infinita e imperdonable ignorancia provocó que confundiera a su amigo con un truhan. En ningún momento se me pasó por la cabeza pensar que posiblemente ha tenido una vida humilde y es por ello que usa ropas tan pobres y su apariencia se ve tan descuidada…

- Me visto así porque se me da la gana_ declaró Marco cansado con los comentarios sobre su físico. Al parecer todas esas personas tenían la estúpida idea de que para "ayudar" a la princesa había que ir de medias de seda o armadura brillante.

- ¡Y esa voz! _ se lamentó la mujer sin prestarle atención a los comentarios del latino_ ¡debe de haber tenido una gran cantidad de males respiratorios y por ello es tan aguda! ¡pobre niño, que mal me siento ahora!

- ¡MI VOZ NO ES AGUDA! _ dijo el chico enrojeciendo de rabia. Reconocía tener un tono de voz que no era precisamente grave…pero de ahí a que una tipa con pinta de gal japonesa barata le dijera que tenía una voz aguda era muy diferente.

Marco Díaz solo aguantaba una crítica estúpida sobre su persona por día.

A su lado Arthur se estaba tapando la boca con una mano para no reírse mientras la mona vestida de seda se abrazaba a su cuello registrándole los bolsillos buscando algo que comer o con lo que jugar.

- ¡Oh, lo siento he hecho que se enoje conmigo!¡debo ser castigada por tal garrafal falta! _ la mujer sacó un pañuelo de encaje de su vestido sonándose la nariz y llorando a lágrima viva.

- ¡No, por favor cálmate! _ Star la ayudó a ponerse de pie tranquilizándola y asegurándole de que no la castigaría por ofender a su amigo.

- Pss…Zanahorio_ Marco se inclinó hacia el oji azul buscando obtener más información sobre la extraña mujer_ ¿Quién es esta?

"Ella es…la Dramaturga Real…hace un año era la aprendiz del Dramaturgo anterior que cuando murió heredó su título. Es una buena persona, pero muy... histriónica"_ anotó el niño rápidamente.

- Sí, ya lo noté.

- Marco, ella es…_comenzó Star ahora con la rubia más calmada a su lado.

- Arthur ya me dijo que es la Dramaturga…se nota que se dedica a hacer teatro.

- ¡Muchas gracias por tan bonito cumplido! _ repuso la mujer pestañeando.

- No era un cumplido_ siseó Marco entornando los ojos.

Florence nuevamente le chilló al castaño mostrándole sus afilados dientes.

- ¡Oh princesa aprovechando que me ha regalado con su magnífica presencia, desearía que me diera su opinión sobre la nueva obra que estoy elaborando para la temporada! _ la Dramaturga ignorando nuevamente al chico tomó del brazo a la princesa caminando con ella o más bien obligándola a caminar debido a lo enérgico de sus pasos hasta una de las mesas de la biblioteca donde estaban varias hojas de papel con una pluma de color rosa y un frasco de tinta.

Obviamente era el sitio de trabajo de la escritora, pero eso no fue lo que llamó la atención del latino y su mejor amiga; sino las hojas amarillentas, antiguas páginas de diario que descansaban al lado de los escritos. Allí se podía ver la imagen de un hombre completamente vestido de negro junto a otras personas con idéntica ropa. En todas las fotografías, retratos o pinturas estaba corriendo; como si estuviera escapando. En una de las páginas destacaba el símbolo de una paloma sobre la pared de una casa.

- Esto es…_murmuraron ambos adolescentes aproximándose a las páginas.

Marco recordaba lo dicho por las sirvientas la noche anterior, al igual que Star. Solo que ella estaba pensando en alguien más al mismo tiempo: En Taratne la híbrida: hija de la Sombra.

- ¿Ha leído sobre él su alteza? ¡es la Sombra, el infame mercenario que aterrorizó a nuestro reino en compañía de sus secuaces! ¡Con su moral gris que no estaba del lado de los honestos Mewmanos ni de los salvajes monstruos hizo justicia por su mano según su propio parecer! Hoy en día todavía se dice que su hija se dedica a idéntica labor _ la morena se puso al lado de su señora reuniendo las páginas del amarillento diario buscando poner algo de orden en el sitio de trabajo.

La oji celeste asintió en silencio dándole a entender a su interlocutora que estaba escuchando. Aunque le debía mucho a Taratne y a su grupo de mercenarios le costaba asimilar lo que había oído: habían pasado a cuchillo a una familia... pero lo que había alcanzado a saber de ella cuando la conoció es que no hacía nada sin motivo, ¿Qué habrían hecho esos granjeros para merecer ese espantoso destino?

Llevaba suficiente tiempo debatiéndose interiormente sobre el odio de su raza a los monstruos y lo mal visto que había sido por todos que ayudara a uno de ellos, pero ¿hasta dónde llegaba la violencia entre razas en su reino? Antes solo conocía una historia mucho más simple: los monstruos eran salvajes, invadían aldeas y hacían cosas malas, entonces se los eliminaba o se trataba de buscar a aquellos que fueran aptos para ser reformados.

A pesar de lo amarga que pudiera haber sido su infancia y de sus propios problemas tenía la sensación de que incluso con todo eso todavía seguía viviendo dentro de una burbuja brillante protegida y medio ignorante. Pensar en lo complejo que realmente era todo la hacía sentir mareada, impotente y confundida.

Viendo a su amiga algo pálida e inestable los brazos de Marco se movieron solos para poder sostenerla, sin embargo, la mano de la Dramaturga inmediatamente golpeó las suyas impidiéndole llegar a tocar a la princesa mirándolo con el ceño fruncido para a continuación encargarse ella misma de estabilizar a la chica.

El latino se mordió el interior de la mejilla regañándose por haber olvidado nuevamente la regla de no tocar a su amiga. Al menos esta vez todo quedaría como una falta de él.

Unos metros a la distancia Florence y Midnight se pusieron a pelear, por culpa de la mona principalmente que por algún motivo consideró buena idea atacar al felino.

- ¡Arthur ve a controlar a los animales en su salvaje disputa! Yo puedo hacerle compañía a la joven princesa para cuidar sus interacciones con este joven y que no se deje llevar por su inocencia sin límites y su cálido corazón.

El pelirrojo obedeció a la chica caminando hacia los animales para separarlos. Marco se paró al lado de su mejor amiga mirándola para asegurarse de que estaba bien; había recuperado el color y estaba manifestándole a la escritora que su salud se encontraba en perfectas condiciones.

- ¿Para qué tenias esos papeles aquí encima? _ interrogó Marco disparándole una mirada asesina a la joven. Después de lo que había vivido el día anterior lo último que necesitaba Star era cualquier cosa que pudiera desestabilizarla.

- ¡Por que me sirve para escribir mi nueva obra teatral llena de intriga, emoción y romance que hará vivir a sus asistentes las maravillas del amor joven y apasionado que hace que tu corazón lata descontroladamente y los mayores recuerden que alguna vez fueron jóvenes enamorados! _ la chica olvidándose de Star, estaba girando sobre sí misma metida en su propia fantasía sobre la obra que pensaba crear_ se tratará de un hábil prófugo de la ley que desea ser un rebelde cuyos sentimientos están ocultos bajo un grueso manto de apatía por la vida ¡hasta que conoce a una humilde joven del campo que le abre los ojos y lo hace sentir toda clase de delicados sentimientos! ¡es el modo en el que me he estado consolando desde que mi prometido se fue a repartir su arte por el mundo!

La mujer sacó nuevamente el pañuelito de encaje para llorar sin reparo alguno, curiosamente todo el resto de los sirvientes en la biblioteca la ignoraban olímpicamente incluyendo al mismo Arthur.

- ¿Tu prometido se fue de viaje? _ preguntó Star. Debido a la cantidad de horas que pasaba entre los libros conocía bastante bien la vida de la Dramaturga…también por otro lado ella era sumamente comunicativa.

Cuando la princesa hizo esta pregunta inmediatamente los sirvientes de los estantes suspiraron al unísono sabiendo lo que se venía, Arthur estaba negando con la cabeza rogando para que alguien le prestara atención para NO preguntarle a la chica por su prometido.

Pero era muy tarde.

- ¡Oh princesa espero que usted nunca sea tan desgraciada como yo! Mi amado Ruberiot se ha ido de viaje para expandir su arte por todo Mewni, ¡se ha hecho tan popular últimamente! ¡no dejan de llamarlo de todo lugar par que componga canciones y vaya a fiestas! Dejándome aquí sola y abandonada esperando sufriente y entre lágrimas a que regrese por mí…

La chica abrió dramáticamente la ventana y tanto Marco como la princesa alzaron una ceja al ver a la mona que habiéndose logrado escapar de Arthur arrojaba pétalos de rosa sobre su dueña de una cubeta salida de algún misterioso lugar, a la vez que otro empleado con un abanico esparcía los pétalos para que volaran al alrededor de la figura femenina.

Marco iba a abrir la boca para comentar algo cuando Arthur le puso una hoja en las narices:

"A ese hombre le paga por eso. No pregunte, ella es así solo hay que aceptarlo"

- ¿Es en serio? _ le susurró a Star, sin poderse creer que semejante personaje existiera.

- Si…ella siempre ha sido así, es muy expresiva_ contestó la rubia_ a veces me gustaría tener tanta personalidad.

- Por favor no_ rogó el latino con un gemido.

En la ventana la Dramaturga seguía declamando su apasionado lamento para su prometido que lamentablemente no iba a oír ni una sílaba debido a la distancia.

- ¡Amado mío, pasar tres meses lejos de ti solo sabiendo que es de tu vida por las esporádicas cartas que me mandas! ¡mi inseguridad interior no puede dejar de preguntarse si otra mujer malvada y vil ha robado tu sensible corazón y yo me quedaré aquí con la más absoluta soledad! ¡amado mío! ¿acaso ya me has olvidado? ¿por qué no me estás enviando una carta diaria como prometiste?

- ¿Quieres que nos vayamos? _ Star le murmuró suavemente en el oído al moreno buscando que la apasionada mujer no la escuchara_ ella…podría estar así un buen rato. Quería mostrarte la sección de arte, pero tal vez lo mejor es ir a otro lugar.

- Me parece buena idea.

Los tres adolescentes comenzaron a retroceder lentamente, el gato se subió al hombro del pelirrojo para escapar de la furia de la primate. Todos tratando de no interrumpir a la escritora y escapar de ella sin ser vistos.

Star normalmente no apoyaba dejar a una persona hablando sola, pero sabía por experiencia que la joven si los veía marcharse no dejaría de lamentarse acerca de lo aburrida que resultaba su compañía y uno podía quedarse atrapado toda la tarde con ella solo buscando ser educado... porque era muy capaz de charlar todo el día sin acabar nunca la conversación.

Sin embargo el destino no estaba del lado de los fugitivos:

- ¿Ya se van? ¡oh Milady! ¿Acaso se ha cansado de oír los lamentos de mi lacerado corazón? ¡le ruego se quede mi señora y me diga su sincera opinión sobre esta situación! ¡alguien que ha viajado a otras dimensiones como usted debe saber de lo volubles o estables que son los sentimientos! ¿Por qué cree que el amor de mi vida, el dueño de mis sueños no me escribe tan seguido como debiera?

- Bueno…tal vez, está muy ocupado con sus labores_ intentó la princesa a la vez que seguía retrocediendo con los dos chicos a sus espaldas.

- ¡Desgraciada de mi, lo dudo! No de sus sabias palabras ¡sino de que realmente Ruberiot solo este ocupado y no con otra mujer!...

Arthur y la princesa suspiraron derrotados: de allí no iban a salir tan fácilmente. Sin embargo Marco se adelantó carraspeando levemente.

- ¿Qué harás? _ preguntó Star mirándolo con una enorme interrogación en sus orbes azules.

- Decir algo para que se calle y podamos irnos sin que tú te sientas mal_ contesto él guiñándole un ojo_ tranquila estirada, seré la educación en persona.

Al ver que el joven forastero se le había acercado, la escritora alzó una ceja curiosa, para inmediatamente después abrir los ojos cuando una nueva idea atravesó por su mente:

- ¿Usted joven puede alumbrarme, aunque sea un poco acerca de esta situación que oscurece mi alma? ¡eres joven y al igual que mi amado también eres hombre debes saber que es lo que él está pensando!

Marco asintió solemnemente poniendo la voz más pomposa y sobreactuada que fue capaz de encontrar:

- ¡Yo creo que vuestro prometido ahora se encuentra retozando entre los muslos de alguna moza dejando todo su basto material de procreación dentro de ella! ¡tu única esperanza para recuperar su amor es realizar un antiguo ritual de mi tierra consistente en no hablar durante tres días!...espérate...mejor no habléis por una semana.

La chica cayó de rodillas pálida y consternada al imaginarse a su amado músico haciendo tales actividades con otra mujer ¡si ella era aún doncella!

Rápidamente el chico peligro salió trotando hacia la salida de la biblioteca siguiendo al sirviente pelirrojo y a Star quien le llevaba bastante ventaja. La niña se detuvo en el marco de la puerta respirando entrecortadamente, sus hombros temblaban sin cesar y se estaba cubriendo el rostro con ambas manos.

Ella se estaba riendo.

Arthur también trataba de contener la carcajada, nadie en Mewni se habría atrevido a tener una salida tan descarada…excepto cierto caballero del personal de palacio con quien nadie solía hablar demasiado.

Sonidos de varias manos entrechocando entre sí se escucharon sobre sus cabezas, al levantar la vista el latino pudo ver a todos los sirvientes de los pisos de las estánterias aplaudiéndole de manera entusiasta agradecidos de que alguna dichosa alma pudo hacer que la mujer callara en sus eternas suplicas de amor a Ruberiot que tenían que escuchar durante todo el santo día.

Marco realizó una pequeña reverencia entretenido por el resultado de su pequeña ocurrencia cuando le volvió a la mente el comentario de su amiga sobre los libros de arte:

- ¡Oigan allí arriba! _ gritó haciendo parlante con las manos_ ¿me pueden tirar algún libro de arte que sea interesante?

Inmediatamente dos gruesos libros le cayeron encima derribándolo y dejándolo estampado contra la elegante alfombra:

- ¡Pero no tan grandes joder! _ reclamó tratando de ponerse de pie y quitándose los textos de encima.

Star habiéndose repuesto del ataque de risa recogió los libros murmurando un suave "lo siento" con los labios por tener que llevar los objetos y no poder ayudar a Marco a ponerse de pie en su lugar.

Nada de contacto físico, eran las reglas después de todo. Nunca se había dado cuenta de lo molestas que eran hasta entonces.

Divertido Arthur le tendió una mano al chico con una sonrisa: por supuesto que estaba feliz, su día era la mar de entretenido gracias a la visita del latino.


Academia Echo Creek, clase de historia…

Jackie miró por tercera vez su celular bajo la mesa. Le había enviado un mensaje de texto tanto a Marco como a Star y ninguno de los dos contestaba. Le preocupaba que les hubiera sucedido algo.

Su mente traicionera comenzó a montarse una película donde los dos habían sido secuestrados por una especie de villano mágico y ahora necesitaban ayuda, o tal vez habían contraído alguna enfermedad sumamente grave y…

Apoyó la cabeza en el pupitre tratando de apartar esas ideas, sabía que ser paranoica no era nada bueno, pero era una parte de su personalidad que no lograba eliminar, tan responsable y seria como se veía tenía una mente demasiado hiperactiva que no iba a juego con su imagen.

- Si estás preocupada por Star y Díaz ambos están Mewni. Hubo un problema allí así que no vinieron hoy a la escuela_ le susurró Janna a su lado fingiendo tomar apuntes de la pizarra_ acabo de enviarle un mensaje a la señora Díaz.

- Siempre me pregunto como es que me conoces tan bien_ rezongó Jackie sonrojándose levemente.

- Porque somos amigas desde pequeñas_ le respondió Janna con una amable sonrisa_ deja de imaginarte cosas. No les paso nada grave.

- Es muy bueno escucharlo_ suspiró aliviada Jackie tomando el lápiz y volviendo a prestar atención a lo que el profesor colocaba en la pizarra. Cuando notó un detalle peculiar en lo que había dicho Janna_ ¿cómo es que tienes el número de la mamá de Marco?

- Porque es amiga de mi mamá y ella me la dio como número de contacto en caso de emergencia _ repuso la activista tranquilamente_ no pienses nada raro Thomas, yo respeto la privacidad ajena.

- No estoy pensando nada raro_ se defendió la platino _ pero después de todo si estabas preocupada ¿no?

- Por Star claro que sí, Marco me da igual, pero como esta con ella saber de él viene por añadidura.

- ¿No crees que eres demasiado dura con Marco? _ preguntó la bailarina frunciendo el ceño_ sé que antes pensábamos mal de él, pero ahora ha cambiado mucho.

- Que haya cambiado no quita el como era antes y eso hay que recordarlo_ contestó la activista cruzándose de brazos_ incluso puede ser que ni siquiera haya cambiado.

Ambas fueron regañadas por el profesor al ver que no estaban poniendo atención, Jackie rápidamente regresó a su labor mientras que Janna se lo tomó con más calma estirando sus dedos antes de volver a anotar.

La bailarina pensaba mientras la punta de su lápiz rasgaba el papel; ¿de verdad era posible que ahora le gustara Marco? Janna tenía razón: había sido un completo patán hasta el año anterior y nunca le atrajo, no era de la clase de adolescente que se derrite por un chico malo ni cree que tras la apariencia de patán hay un príncipe azul de novela.

Pero…

También había comenzando a ver sus puntos buenos y…esos eran los que le gustaban, y si lo seguía conociendo a lo mejor llegaba a vislumbrar mucho más de su interior, tal vez incluso existía un motivo por el cual se había comportado como lo hizo antes.

Después de todo esa era la promesa que le había hecho a Star ¿no? iría a una cita con Marco si lograba encontrar los suficientes puntos buenos en él.

Solo necesitaba hallar unos pocos más y podía usar esa promesa como una excusa inocente para invitarlo a salir…solo como amigos, por supuesto.


Mientras las chicas seguían escribiendo a una corta distancia en dos pupitres al fondo del salón se desarrollaba otra historia.

Alfonzo trataba de sacarle el mayor provecho a su gastado cuaderno donde apenas quedaban unas pocas hojas vacías. El resto de sus materiales escolares estaban en condiciones aceptables, pero si la situación en su casa no se solucionaba lo suficientemente rápido no iban a seguir tan bien por demasiado tiempo.

- ¡Oye…oye! _ sonó el susurro de Ferguson en el asiento contiguo.

El pelinegro le prestó atención sobresaltándose levemente. Ferguson ni siquiera estaba garabateando alguna clase de apunte, más bien tenía el cuaderno abierto con la página en blanco y el estuche en frente para que el maestro no viera que en realidad no estaba aplicándose en los estudios para nada. Tras el estuche tenía su celular; seguro estaba viendo algo en él.

- Que quieres_ contestó el muchacho resoplando_ no traje audífonos Ferg así que no puedo ver videos contigo, además ¿en serio quieres hacer enojar al maestro?

- Y por eso Marco te llama marica_ rio el pelirrojo en voz baja apagando la pantalla de su celular para que su amigo no pudiera ver que estaba viendo.

- Decía puntualmente este maestro_ replicó Alfonzo suspirando_ sabes que el resto no me importan, pero no puedo arriesgarme con los que de verdad castigan y te dejan atrapado hasta tarde limpiando el salón o algo así.

- ¿Miedo a la oscuridad? _ al observar que su compadre no estaba de humor para bromas Ferguson dejó de lado el tono liviano decidiendo ponerse algo más serio_ vamos viejo cual es el problema ¿Chantal quiere que pases por ella luego de sus prácticas?

- Que te hace pensar eso _ contestó el pelinegro pestañeando algo molesto porque el lente de contacto se le había corrido.

- Que eres el único que acepta ese tipo de cosas de perro faldero _ Ferguson negó con la cabeza como si fuera algo sumamente grave_ de verdad no entiendo el chiste de andar cuidando a un ligue como si fueran niñitas, están grandecitas que hagan su vida y se cuiden solas. No tienen para que andar fastidiando al novio.

Ambos chicos se agacharon momentáneamente simulando encontrarse estudiando hasta que el maestro se convenció a medias y siguió con su explicación.

- Es solo acompañar un poco a alguien luego de la escuela_ resopló Alfonzo alzando una ceja, vale que a ninguno de los tres les iba el rollo de ser el novio "te cuidaré por siempre", " te protegeré del peligro" ni esas chingaderas , pero Marco y Ferguson se pasaban un poco a veces con la dejadez…un poco bastante_ además tu solías esperar a Lidia cuando acababa en el club de fotografía ¿no? y la semana pasada acompañaste a comprar a Star cuando fuimos a casa de Marco.

- A Star hay que acompañarla por tres motivos: es miedosa, Marco no podía porque estaba en el baño haciendo guarradas…

- Se sentía mal, al jefe no le va a gustar que le cambies la versión…

- Pues a mí me encantaría, preferiría que en mi caso para la posteridad quedara que me estaba haciendo una épica paja antes de que digan que estaba vomitando como embarazada…pero ya que. Y la tercera razón es que es una princesa y su madre una señora con magia así que es mejor no arriesgarse a hacerla enojar_ concluyó el pelirrojo muy satisfecho de sí mismo_ y lo de Lidia bien que me resultó ser amable, la muy golfa después quería con Marco.

Alfonzo asintió recordando la trágica experiencia, ambos se habían hecho amigos cuando todavía eran tres niños desadaptados y maltratados por el resto, tenían una relación bastante firme y leal entre ellos. Tal vez no solían hablar mucho de sus sentimientos ni tener conversaciones profundas, pero se eran leales entre sí, gastaban bromas juntos, se cubrían las espaldas, se ayudaban en los exámenes, compartían datos de lo que hacían con sus novias juntos y ante todo jamás se metían con la novia o la andante del otro. Así la desgraciada ex novia de Ferguson lo único que obtuvo de parte de Marco fue el apelativo de reina de las golfas y un no muy amable deseo de que se fuera derechito a la mierda.

Aunque si Alfonzo tenía que ser completamente honesto Marco había hecho algo similar con algunas de sus antiguas novias, claro que tampoco las susodichas eran precisamente muy buenas personas especialmente si su amistad no impedía que se metieran con el novio de su amiga, pero de todos modos en estricto rigor los apelativos que le daba Janna de "regalado" y "golfo imbécil" le quedaba bastante bien al castaño...tal vez recientemente no había hecho nada para merecerlos pero había que ver por cuanto tiempo le duraba la tranquilidad. No podía estar ocupado cuidando de Star por siempre en algún momento la niña ya no necesitaría tanta atención ¿verdad?

Pero de todas formas lo importante era que los tres tenían un código de lealtad que no pensaban romper.

- ¿Y? no me has dicho aún porqué no puedes irte tarde_ insistió Ferguson regresando a la pantalla de su celular por un momento tecleando la clave de su cuenta de fanfiction cuidando de que el pelinegro no lo viera. Ese era un lado privado de su persona.

Alfonzo miró al piso suspirando por lo que iba a decir a continuación. No iba a ser algo placentero:

- Bien…te lo voy a decir, pero no se lo digas a nadie ¿ok? ni siquiera a Marco, esto es algo privado sobre mí.

- ¿Me vas a decir que eres gay? _ susurró Ferguson sudando la gota gorda.

- ¡No! _ chilló el chico escandalizado.

- ¿Señor Doolittle? ¿me está diciendo que las mujeres no deberían haber obtenido el derecho a voto?

Alfonzo se percató de que todo el salón lo estaba observando, especialmente los componentes femeninos de éste mirándolo con una expresión increíble de odio.

- No quise decir eso_ trató de arreglarlo rápidamente el aludido, la mirada oscura de Janna le estaba empezando a dar miedo_ lo que quería decir es que es toda una atrocidad…que la humanidad haya tardado tanto tiempo en…

- Hacer que las respetables damas contribuyeran más activamente en la…_ siguió Ferguson al advertir el apuro de su amigo.

- Sociedad_ terminó el pelinegro con una sonrisa tensa.

El maestro levantó ambas cejas claramente sin creerse nada del discurso, pero este apaciguo a las féminas de la clase y especialmente a Janna quien aunque igual de dudosa que el docente quedo conforme con la manera de salir del paso del niño.

La clase se reanudó y los amigos vieron que guardar silencio era la mejor opción: ahora el profesor estaría aún más atento que antes.

Un papel hecho pelota aterrizó en el pupitre de Ferguson obviamente siendo su emisor el pelinegro sentado a su lado.

El chico abrió la nota leyendo las palabras que había escritas allí:

"Hace dos meses despidieron a mi mamá de su trabajo y a papá no le está yendo muy bien en el negocio así que ya no podemos seguirle pagando a la persona que pasaba por mis hermanos a la escuela; voy a tener que recogerlos yo. Por eso no pueden castigarme"

Ferguson suspiró viendo la seriedad de la situación de su amigo, los problemas económicos nunca son nada sencillo. Anotó una rápida respuesta debajo del escrito enviándosela de regreso a Alfonzo.

El niño leyó tan solo una frase que lo hizo sonreír. Corta pero con la mejor intención.

"Oye viejo, si necesitas algo dime. Te ayudaré"

Se sentía bien recibir el apoyo de alguien en ese momento, la conversación que tuvieron sus padres con él hace algunos días sobre la situación económica del hogar y los ajustes que tendrían que hacer no había sido fácil; era como si de pronto se diera cuenta que su prioridad ya no iba a ser entretenerse en la escuela o andar por ahí con Chantal sino ser un buen hermano mayor, y eso incluía no ser castigado en un buen tiempo para que nada interfiriera con su responsabilidad.

También se preguntaba que iba a pasar cuando el dinero escaseara más, cuando sus hermanos necesitaran materiales escolares, lo ideal sería que su madre consiguiera trabajo a corto plazo, pero nada era seguro.

Ferguson por su lado apartó momentáneamente la mente de los problemas de su compadre, ya podrían hablar de ello después o tal vez no, todo dependía de si el pelinegro tenía ganas de hablar del tema. Por ahora entró a su perfil de escritor de Fanfiction dispuesto a contestarle los mensajes a los múltiples seguidores que le escribían por sus fics de My Little Pony; naturalmente ninguno de ellos conocía su verdadera identidad así como nadie de la escuela sabía que él escribía esos fics.

El mundo no podía enterarse de que uno de los rebeldes de la secundaria era fan de un montón de chicas Pony animadas que enseñaban sobre los valores y la amistad, Alfonzó se reiría y Marco lo molestaría hasta el fin de los tiempos; el primero adoraba los autos y el segundo el boxeo y las películas de horror. Tenía sus dudas acerca de si le gustaba el arte porque siempre asistía a esa clase y era demasiado bueno haciendo grafiti, pero de todos modos si dibujaba algo seguro eran tipas desnudas o escenas sangrientas. Tal vez Marco le perdonara el gusto sensiblero si al menos sus fics tuvieran porno pero nope…eran cien por ciento libres de guarradas y aptos para todo público.

Bueno…que más daba, mientras nadie se enterara todo estaría bien.


Castillo real de Mewni, escaleras de caracol…

Star se recogió la falda para bajar los mohosos escalones de piedra que llevaban hasta uno de los lugares más ocultos y escondidos del castillo: las Mazmorras el lugar que en muchas ocasiones era la última morada de quienes eran capturados por los Butterfly.

Tras la princesa se podían percibir los pasos de Marco y el chico pelirrojo ambos teniendo extremo cuidado de no resbalar y acabar rodando escaleras abajo por más de un kilómetro. El pequeño felino por su lado se había quedado deambulando por los pasillos de palacio sin ánimos para caminar semejante distancia por los interminables escalones en forma de caracol.

- Y…¿cuánto falta? Habías dicho que las Mazmorras quedaban un par de metros bajo tierra, pero esto parece mucho más que un par de metros_ observó Marco viendo el buen trecho que aún les quedaba por bajar_ ¿acaso entierran a los sujetos en vida o algo así?

- Por supuesto que no Marco_ contestó la rubia pegando un guante a la pared para mantener el equilibrio mientras seguía moviéndose_ la sentencia a ser enterrado en vida fue declarada obsoleta hace cincuenta años. Era demasiado poco humanitaria.

- Ya…

Arthur le pasó una notita que el latino pudo leer a la luz de una de las lamparitas que estaban en la pared:

"En realidad la sentencia a ser enterrado vivo fue dejada de lado porque las personas no podían ver el dolor del sentenciado a muerte…mientras moría. Eso le dijo la reina a las personas"

Extrañado por las versiones discordantes, el latino le devolvió el papelillo al chico y se acercó hasta su amiga apurando el paso para posicionarse justo en el escalón a espaldas de Star.

- ¿De donde sacaste esa información? ¿algún libro?

- ¿Te interesa el sistema de justicia de Mewni? _ preguntó la niña sorprendida de que Marco mostrara alguna atracción por un tema tan extenso y en la mayoría de los casos considerado como uno de los intereses más escasos entre las personas por lo aburridas que podían llegar a ser las lecturas.

- No, es solo que…_el castaño dejó vagar la vista por el lugar pensando en una justificación_ no pensé que Mewni tuviera eso de los Derechos Humanos aún, incluso en la Tierra aparecieron bastante tarde en la historia.

El chico peligro no sabía si sentirse orgulloso de sí mismo o asustarse por sus habilidades para fingir y mentir cuando era necesario creando mentiras muy convincentes la mayoría de las veces.

No era una habilidad despreciable, pero sin duda no es la clase de habilidad que suele tener una buena persona exactamente. Tampoco es que él se considerara demasiado buena persona, pero tanto talento para las falsedades era un poco inquietante.

- Oh…bueno... no tenemos exactamente una declaración de derechos humanos o libros sobre ello_ comentó la princesa completamente ajena a los pensamientos de su mejor amigo_ mi madre fue quien me contó esto.

- Ya veo_ Marco reflexionó sobre este hecho cuanto menos curioso.

Por un lado la reina le anunciaba los motivos de su decisión a las personas comunes sin tapujos de por medio, claramente para infundir miedo y respeto, en cambio a su hija le endulzaba las cosas de tal manera que para la sensible chica fuera mucho más aceptable.

Eso lo llevó a dos resoluciones bastante interesantes: la primero que la reina de Mewni sabedora del carácter de su hija la sobreprotegía lo más que podía dentro de sus deberes reales y la preparación que necesitaba Star para el futuro, lo mismo hacía el rey probablemente. La segunda conclusión era mucho más inquietante; Moon Butterfly tenía dos caras, una madre amorosa, una mujer alegre y extrovertida por un lado, valiente guerrera dispuesta a proteger como sea a los suyos, mientras que por el otro podía ser una enemiga increíblemente cruel y sanguinaria.

No quería tener jamás a semejante mujer de enemiga. Pero semejante personalidad exuberante en todos los sentidos explicaba muy bien la forma de ser callada y mucho más opaca del rey: eran complementarios después de todo.

Arthur dentro de sus pensamientos mucho más leales a los reyes pensaba que posiblemente ambas versiones podían conciliarse en una sola. A la vez seguía pensando en que mandar a hacer al pequeño monstruo similar a un gato esa misma noche para apagar los rumores sobre la princesa y su visitante.

Aunque la chica probablemente nunca llegara a saberlo había estado cuidando por años a quien era prácticamente una especie de hermano menor para él, la princesa no conocía el verdadero nombre de Midnight ni su apariencia real tras el camuflaje de mascota que utilizaba para poder vivir de manera segura (y lujosa también) pero eso no quitaba que había sido una buena ama y siempre lo había cuidado con mucho esmero y afecto…también una parte del pelirrojo siempre le había dicho que la niña no mataría al pequeño ser si supiera de qué se trataba en realidad.

Un pequeño monstruo de ocho años no es peligro para nadie después de todo.


- Bueno, te presento las Mazmorras del castillo_ señaló Star abriendo los brazos hacia un pasillo oscuro donde a cada lado se podían ver barrotes que daban acceso a las celdas para prisioneros.

El subsuelo de palacio no era un lugar que le gustara mucho visitar, allí solo estaban las Mazmorras y la Lavandería ambos lugares increíblemente atemorizantes. El primero debido a su oscuridad y su uso, el otro por las montañas de ropa con restos mágicos y no mágicos arrumbadas en el suelo donde incluso circulaban seres creados por el polvo y la magia restante de los atuendos transformando las montañas de ropa en una especie de segundo Bosque de la Muerte segura. Además no había que olvidarse de Sir Lavabo…nadie quería cruzarse con Sir Lavabo.

El único motivo por el que ahora estaban allí, en ese lugar repleto de celdas oscuras y probablemente después tuvieran que ir a la Lavandería era porque en el mapa de palacio elaborado por ella esos sitios le interesaban sobremanera a Marco junto a la Sala de Armas y el Salón de combate.

Tener gustos tan distintos era divertido y en cierto modo interesante la mayoría del tiempo, pero justo ahora la princesa se preguntaba porque a Marco le llamaban la atención los lugares más aterradores de su hogar precisamente.

Mientras el chico inspeccionaba los barrotes y las pequeñas estancias para los presos (que afortunadamente se encontraban vacías), ella suspiró pensando en sus padres: se suponía que almorzarían con ella y Marco, pero su madre tuvo un imprevisto urgente; al parecer las ratas estaban rebelándose y generando bastante desorden en las zonas heladas de Mewni asaltando las casas de las personas que allí vivían robando todo su maíz de sus almacenes, esa mañana habían llegado a seis casas. Lo extraño de la situación era que esos seres tenían una especie de pequeña sociedad, no muy evolucionada, pero si lo suficiente para que normalmente no anduvieran robando comida y nunca se habían comportado de ese modo.

El problema no parecía ser demasiado grave, pero de todos modos requirió la atención de la reina para decidir que hacer con esas personas en cuanto le llegó el comunicado por el noble más cercano a quien habían acudido los pobres damnificados en busca de ayuda.

El rey River normalmente estaba libre, ya que las labores del monarca no eran tan demandantes como las de la reina. Al ser una sociedad estrictamente matriarcal la figura de la reina era siempre mucho más demandada que la del rey, sin embargo en este caso era perfectamente aceptable que él recibiera al escuadrón de búsqueda encargado de localizar la mitad faltante del cristal en forma de corazón de la varita de Star; aún no habían encontrado nada, pero casualmente habían recibido informes de extrañas luces de color verde vistas en las zonas heladas así que regresaban al castillo a dar el informe correspondiente, descansar y posteriormente partir nuevamente.

Así la princesa de Mewni se sentía un tanto triste y decepcionada. Siempre había sido muy consciente de lo que significaba pertenecer a la realeza…pero habiendo estado a punto de morir el día anterior había pensado que sus padres dejarían brevemente de lado sus deberes para pasar el rato con ella…especialmente Moon. Sabía que era egoísta y que estar a cargo de un reino implicaba muchas veces que el deber era antes que la familia, que el ser amado o incluso tu propia vida, parte de la ley que rige a la familia real es que si se debe elegir entre la vida de uno de los familiares o el cónyuge versus la vida de una gran cantidad de súbditos o nobles siempre se debe optar por la segunda opción.

En Mewni los reyes eran alabados y admirados, pero a la vez podían ser increíblemente criticados, necesitaban la aprobación del pueblo para que este se dejase gobernar, se les exigía que fuesen casi como dioses castigando con la desaprobación más absoluta a quienes se mostraran débiles o poco aptos.

Ella estaba siendo débil, no estaba entendiendo que antes que Star tan solo una adolescente era la princesa de Mewni y que sus padres antes que nada eran los reyes, no podían solo dejar de lado sus quehaceres para ir a consolarla. Lo triste es que podía comprenderlo a un nivel intelectual, pero su corazón seguía lloriqueando y demandando atención.

- ¿Tienen aire acondicionado aquí?...eso es…extremadamente humanitario.

El sonido de la voz del moreno la hizo regresar al momento presente pasándose el dorso de su mano enguantada por los ojos para deshacerse de cualquier lágrima rebelde que se hubiera escapado sin su consentimiento.

La rubia observó el lugar hacia donde apuntaba el latino: era un conducto muy similar al aire acondicionado terrestre en lo alto de la pared de la celda; pero este tenía un uso muy diferente.

- No…no es aire acondicionado, más bien todo lo contrario_ murmuró la niña suavemente en voz baja_ esos conductos dan al estudio de mi madre, cuando se necesita ejecutar a algún preso sin demasiada ceremonia u obligarlo a hablar ella lanza un hechizo desde allí, comúnmente de gas venenoso que provoca diversos efectos en la persona, el hechizo da de lleno en el Mewmano o monstruo que se encuentra en la celda…y lo mata lentamente. Muy pocos salen vivos de aquí_ la chica se mordió el labio inferior_ no es algo que me guste demasiado personalmente, pero de vez en cuando es necesario…hay personas cuyos crímenes son demasiado graves.

- Entiendo…en la Tierra también existe la pena de muerte_ repuso el chico alejándose de los barrotes sin mencionar que las penas de muerte de su dimensión solían ser menos cercanas a la tortura, no quería apenar o alterar a Star, además tal vez era algo cruel, pero él en lo personal no descartaba una buena tortura como método para que alguien pagara sus crímenes.

De hecho, aunque cristalizar a Mina era lo más seguro, él sería el primero en votar para que la mandaran a esa especie de cámara de gas.

- Y…si la magia son gases venenosos, ¿cómo lo hace tu madre para que no se escape por medio de estas rejas tan abiertas y afecte a otros presos?_ preguntó el niño alzando una ceja al ver el espacio entre fierro y fierro_ no creo que sea justo que otros mueran junto con el condenado, al menos si yo fuera a la cárcel no me gustaría morirme por un crimen donde no tuve nada que ver.

- Ella…no sé si se ocupa de ello la verdad_ susurró la niña _ pero estoy segura de que de algún modo se encarga de que eso no pase_ la voz de Star sonaba más confiada y resuelta_ aquí también suelen ser castigados sirvientes que hacen algo incorrecto como robar…y no cualquier cosa pequeña sino algo realmente valioso que amerite un castigo…pero de todos modos es imposible que mi madre permitiera que murieran junto a quien realmente lo merece. Ella es dura pero no injusta_ " A menos que se trate de los monstruos".

La chica frunció el ceño ante el desagradable pensamiento, no era momento para reflexionar sobre eso.

Viendo que Marco parecía haber perdido el interés después de registrar esa pequeña parte de las mazmorras y que Arthur tenía calosfríos en aquel sitio, decidió que era hora de ir a la Lavandería…si es que aún su amigo lo deseaba.

- Habías dicho que la lavandería aquí era algo bastante especial ¿no?

Claramente a Marco aún le interesaba.

- No sé si especial sea la palabra, es casi lo mismo que en la Tierra_ trató de apagar un poco su interés la chica_ solo que mucho más grande y con algo de magia de por medio.

Rápidamente la princesa comenzó a caminar hacia la salida de las Mazmorras cerrando la puerta con ayuda de la varita y siguiendo por el pasillo rumbo a la habitación del lavado.

Nunca le había gustado ese lugar. Sabía que era muy necesario e importante para la vida en palacio y la adecuada presentación de todos los sirvientes y la familia real, así como el considerable esfuerzo que consistía para Sir Lavabo realizar tamaña tarea, pero aún así la lavandería no era el sitio que escogería para pasar una tarde, siempre prefería esperar pacientemente a que las doncellas llevaran sus vestidos ya lavados y planchados a su habitación antes que bajar hasta esa área para preguntar personalmente por sus prendas.

- Entonces básicamente es solo un enorme cuarto lleno de ropa sucia real_ prosiguió Marco comenzando a decepcionarse. Estando en una parte tan profunda del palacio era normal que esperara algo interesante de la Lavandería.

- Sí, nada del otro mundo si no cuentas los residuos mágicos…_ dijo la oji celeste retrasando el paso.

El diminuto sonido de una hoja siendo arrancada de una libreta indicó que el sirviente pelirrojo tenía algo que decir al respecto.

El castaño recibió en sus manos el veredicto de Arthur acerca del lugar:

"La princesa tiene razón, no es nada interesante que podría desear mirar. Allí solo hay demasiada ropa con polvo mágico y monstruos hechos de pelusa, tela o jabón producto de este polvo de los cuales Sir Lavabo tiene que encargarse continuamente.

Sobre Sir Lavabo es quien lava la ropa como indica su apodo, nadie sabe su nombre real desde siempre se lo ha llamado así, tampoco se sabe que hacía antes de llegar a trabajar al castillo hace años, su juventud es un misterio no suele hablar de eso, pero a nadie le importa lo importante es que está dispuesto a hacer un trabajo tan peligroso que nadie quiere hacer"

- Vaya, vaya así que después de todo el lugar ese si que es interesante_ sonrió el chico peligro con los ojos brillando de una manera que claramente indicaba problemas.

- Solo vamos a mirar Marco, no tengo planeado combatir con monstruos de jabón, detergente o cualquier otra sustancia hoy_ lo zanjó Star arrugando la nariz_ además por algo dicen que es el lugar más peligroso del castillo ¿sabes?

- Y eso suena considerablemente atractivo para mí_ declaró el niño asintiendo_ pero tranquila su alteza no voy a hacer nada que usted no quiera después de todo soy solo un humilde invitado en su castillo y si no mal recuerdo mi amigo el zanahorio junto a la anciana dejaron en claro que tengo que respetarla y cumplir todas sus órdenes.

- Creo que estoy detectando una broma extraña allí_ mencionó la rubia volteando el rostro a la vez que seguía caminando sonrojándose levemente por el claro tono picante que el chico había impreso en la palabra "todas".

Marco se alejó de Arthur acercándose más a Star inclinándose para susurrarle en el oído de tal modo que solo ella escuchara:

- Ninguna broma princesa…solo estoy constatando el hecho de que tengo que cumplir cualquier orden mientras esté en este castillo sin importar si yo no puedo tocarte en el proceso.

La princesa se tropezó con una pequeña grieta entre las piedras soltando un gritito avergonzado y consternado a la vez que podía percibir como su rostro se calentaba desde la frente hasta el cuello, orejas incluidas.

Conocía lo suficiente al castaño para saber exactamente a qué se estaba refiriendo con esas bromas y el tono de voz empleado.

Se enderezó nuevamente llevándose una mano al pecho donde su corazón estaba dando tumbos a punto de salir de la cara torácica. Siempre la había afectado que Marco jugara con ella de esa forma incluso antes de saber a qué aludían exactamente las bromas o insinuaciones en doble sentido, pero que lo hiciera ahora que era completamente consciente de que estaba enamorada de él…era todavía peor y más desastroso para sus nervios.

- Definitivamente estás jugando conmigo_ bufó la princesa agitando la cabeza con gracia y mirándolo fijamente.

- En absoluto Star, era solo un inocente comentario. Creo que realmente estoy siendo una mala influencia para ti. _contestó el latino poniendo una sonrisita cándida.

- Te conozco Marco, sé que estás queriendo molestarme_ contraatacó entrecerrando sus ojos azules.

- Tal vez, lo admito_ el niño sonrió de lado metiendo ambas manos en los bolsillos de su sudadera negra_ pero es realmente entretenido ver como te sonrojas estirada…así que es tu culpa que te esté tomando el pelo.

- ¿Es mi culpa por sentirme avergonzada con una broma inapropiada?

- No…solo digo que no es mi culpa si te pongo nerviosa…además en el fondo te gustó la broma inapropiada.

El chico tuvo que recurrir a todos sus esfuerzos para contener la risa cuando su mejor amiga se puso aún más roja, los corazoncitos en el rostro comenzando a resplandecer.

No podía resistir la idea de molestarla un poco más.

- Además…¿a que proceso creías que me refería exactamente? Yo estaba aludiendo a este paseo por el castillo…¿tal vez tu mente sucia te jugó una mala pasada?

Incapaz de decir nada Star sacó su varita apuntándola hacia él golpeándolo con un puño de arcoíris a falta de poder hacerlo ella misma con sus manos para que dejara de molestarla de una buena vez.

¿Acaso Marco quería provocarle un infarto? Como ahora dijera algo relacionado con narvales en la ropa interior no sabía que haría primero: matarlo o desmayarse.

Tras ellos el niño pelirrojo ladeó la cabeza sin entender nada de lo que pasaba al frente, tenía que ir a la distancia permitida de la princesa así que no podía escuchar la conversación.

La joven rubia se veía muy acalorada y sus mejillas estaban muy rojas ¿estarían discutiendo? El subsuelo de palacio era bastante fresco así que dudaba que se debiera al calor.

Mareado por el golpe con el puño, no demasiado fuerte pero si lo suficiente para tirarlo al piso el chico peligro miró atentamente la espalda de su adorable objetivo; Star era su mejor amiga así que no pretendía asustarla demasiado, pero si la quería como novia recordarle de vez en cuando que no se sintiera demasiado cómoda a su alrededor no era mala idea.

Además…cada vez que se sonrojaba a ese extremo le daban ganas de morder la punta de la rosada orejita que asomaba tras su cabello, no tenía sentido seguir negándolo.


Rato Después…entrando a la Lavandería del castillo Butterfly…

Tal como la princesa había descrito la Lavandería era una estancia enorme y muy helada llena de montañas de ropa sucia y limpia por todos lados, un arco de piedra en la pared daba acceso al lugar donde estaba la especie de lavadora gigante artesanal en la cual echaban a lavar tal cantidad de ropa.

Más a lo lejos se podía ver incluso una especie de centrífuga desde donde Marco habría podido jurar se escuchaba una especie de estruendosa respiración...¿un monstruo tal vez?

Star lentamente guió a los chicos hasta una ventanilla que daba al despacho de Sir Labavo, un sitio completamente desordenado lleno de más ropa y muchos cuadernos de notas esparcidos por el piso.

- Su sistema de orden me recuerda al mío_ comentó el moreno intentando localizar alguna señal del empleado que debería estar allí sin éxito alguno.

- Tu no tienes un sistema de orden Marco…solo tiras todo por ahí_ comentó la niña alzando una ceja.

- Error remilgada, ese es mi desorden organizado_ repuso él cruzándose de brazos y apoyándose en la pared_ ahora…que esperamos.

- Necesitamos avisarle a Sir Lavabo que vamos a mirar por aquí, de lo contrario podría pensar que somos intrusos y ponerse…agresivo. _ la rubia tragó nerviosa intentando encontrar alguna señal del hombre.

Arthur por su parte deambulaba entre medio de las prendas de vestir amontonadas a la vez que mantenía un ojo en la princesa tratando de encontrar una camisa que llevaba tiempo sin serle devuelta.

Cansado de esperar el latino saltó hacia la ventana del despacho levantando la voz ignorando la mirada de advertencia de su amiga:

- ¿Hola? ¿hay algún sujeto con un apodo ridículo por aquí? ¡¿Hola?!

- ¡Marco! ¡no grites de ese modo ni digas que su apodo es ridículo! _ intentó silenciarlo Star frenéticamente.

Pero era demasiado tarde.

De uno de los montones que estaban al interior del cuarto se escuchó un enorme bostezo acompañado de unos cuantos gruñidos y algunos sonidos de gases que hicieron que ambos adolescentes arrugaran la nariz y retrocedieran un par de pasos lejos de la fuente de aroma.

Una mano enorme unida a un brazo velludo y musculoso surgió de la pila de ropa para a continuación apartar las prendas hacia un lado y abrirle paso a quien estaba durmiendo debajo de esa montaña. Era un hombre de edad madura con la piel morena y una larga barba de color blanco que se veía no cuidaba demasiado bien, sus ojos eran de un tono azul chispeante que una vez se posaron sobre los visitantes los ignoraron de inmediato a la vez que el sujeto regresaba a la labor que se había impuesto: vestirse.

Llevaba una camisa color gris junto a unos pantalones y unas botas de color marrón, todo su atuendo notoriamente desarreglado por haber estado durmiendo debajo de tamaña cantidad de prendas. Con una evidente modorra Sir Lavabo tomó una túnica verde de entre la ropa limpia poniéndosela sobre la camisa acompañada de una capucha del mismo tono, luego se estiró y tras rascarse brevemente el musculoso abdomen comenzó a estirar uno por uno los dedos de las manos antes de deslizar las extremidades en unos guantes amarillos de goma.

Star carraspeó delicadamente con la esperanza de llamar la atención de Sir Lavabo y hacerlo entender que ya los había hecho esperar lo suficiente, pero el hombre seguía ignorándola completamente haciendo esta vez estiramientos de cintura hacia un lado y hacia el otro. Conociendo al caballero de la lavandería la princesa se masajeó las sienes suspirando: iban a tener que esperar.

Marco por otra parte no era tan paciente ni comprensivo: ¿Qué demonios le pasaba a ese tipo? Estaba ignorando a la princesa del reino donde habitaba sin hacer el menor esfuerzo siquiera por ser educado con la chica, Star ya era lo bastante amable e insegura como para que sus sirvientes pasaran de ella de esa manera.

- ¿Disculpe Sir excusado? _ comenzó el chico levantando la voz para asegurarse de hacerse oír, a la distancia Arthur hizo una mueca de compasión sabiendo lo que le esperaba al castaño_ ya llevamos un buen rato esperando y si bien no soy de Mewni sé que no se supone que los subordinados ignoren a sus jefes.

- Marco no hace falta que…_susurró Star a su lado, pero fue interrumpida.

- ¿Jefes? _ el caballero caminó hasta la ventanilla del cuarto apoyándose en ella y mirando fijamente a Marco_ mira mocoso obviamente no eres de aquí si no te has dado cuenta de que necesitan de mí, soy el único que se atreve a hacer este trabajo ¿ves a algún pequeño escudero circulando por aquí? _ Sir Lavabo hizo un gesto burlón con la mano_ ¡JA! ¡claro que no! se necesitan agallas para pasar día tras día ocupándose de este sitio, antes de mi quienes llegaban no duraban ni un día y no hacían más que llorar una vez que se iban corriendo…o una vez que se estaban muriendo... "Oh no, esto es demasiado trabajo voy a desfallecer" " el monstruo de la centrífuga me arrancó el ojo" " no he comido en todo el día" " quiero conservar ambos brazos" así que perdóname si creo que tengo derecho a despertarme tranquilamente en lugar de correr de inmediato solo porque la señorita aquí presente quiere saber sobre alguno de sus vestiditos.

- ¡Oh no, no vengo a eso! _ repuso rápidamente Star negando con la cabeza.

- Pues que bien porque el vestido que mandaron a lavar anoche está tan sucio que necesitará un buen refregón y con este trabajo no estoy para que me anden apurando "Sir Lavabo la reina pide sus calzones" "Sir Lavabo el rey quiere su capa para mañana" ¡habrase visto semejante desconsideración!

- Pues no veo como es que tiene tanto trabajo si estaba durmiendo cuando debería estar lavando_ contraatacó Marco frunciendo el ceño señalando hacia la pila de ropa.

- Ohh…piensas que dormía en el trabajo_ Sir Lavabo sonrió sospechosamente para inmediatamente agarrar al niño del cuello de la sudadera y acercarlo violentamente hacia su rostro haciendo chillar a Star_ para tu información pequeño mequetrefe dormía allí porque tengo que lavar estas ropas YO SOLO, deshacerme de los monstruos que la maldita magia de la reina genera en la ropa YO SOLO y al final del día estoy tan cansado que me desmallé en ese lugar solamente para que un enano cuya sudadera tuve que refregar mil veces la noche anterior venga a acusarme de holgazanería por querer hacerse el hombrecito frente a la princesa.

Sir Lavabo soltó al latino quien tardó unos segundos en recuperar el equilibrio, la rubia rápidamente se acercó al chico invocando una cuerda rosa con su varita para sostenerlo. A continuación se giro hacia el hombre manteniendo la barbilla bien alta.

- ¡Sir Lavabo le ordeno que deje de incordiar a Marco de inmediato! Èl es mi más preciado amigo y el responsable de que yo todavía este con vida.

- No dudo de eso_ el corpulento hombre tomó entre ambas manos una gran cantidad de prendas de vestir saliendo por la puerta del despacho y caminando hacia la lavadora artesanal_ a usted le salvó la vida, usted tiene que apreciarlo. A mí me vino a fastidiar con su bocota así que no tengo porque ser amable, si se hubiera quedado calladito mientras yo me levantaba habría sido mas amable, pero no soy de los que aguantan a niños con aroma a bebé que tienen una lengua demasiado larga_ la niña abrió la boca para hablar, pero fue interrumpida_Además debo agregar difícilmente encontraría un reemplazo para mí por lo cual dudo que despedirme sea la mejor opción por si pensaba amenazarme con eso.

- ¡YO NO HUELO A BEBÉ! _ tronó el chico peligro apuntando con dedo acusador a Sir Lavabo con las mejillas completamente rojas e hirviendo de ira.

- ¿Ah no? pues el olor a jugo de manzana y canela de tu pequeña sudadera es claramente el de un niño de pecho.

La princesa de Mewni se sonrojó furiosamente haciendo girar la varita entre los dedos al escuchar al caballero de la limpieza aludir con tanta precisión al olor corporal de su amigo, tratando de pensar en como responderle al sujeto quien desgraciadamente tenía razón con lo de no poder despedirlo.

Pero Sir Lavabo no le estaba prestando atención a la princesa:

- Un niño que no se baña muy seguido al parecer ¿sabes cuanto me demore en sacarle el olorcito a las axilas de esta cosa? _ prosiguió tomando con el dedo índice y el pulgar la prenda del moreno.

- ¡YO SI ME BAÑO! _ chilló el chico apretando los puños_ ¡si no podías lavar bien la sudadera tal vez es que no eres…

Rápidamente la oji celeste le cubrió la boca con un hechizo de pastelillos al castaño para evitar que terminara la frase "no eres demasiado bueno en tu trabajo" e hiciera las cosas aún peor y el caballero de la limpieza encontrara otras formas de sacarlo de sus casillas.

- Sir Lavabo Marco tiene razón, definitivamente él si se baña, quiero decir…se mete al baño todas las mañanas_ repuso la niña intentando suavizar el ambiente.

- Llevo años lavando todo tipo de vestimenta y sè cual es de quien se baña a diario y quien no, así que ese mocoso se meterá al baño a hacer otra cosa todas las mañanas, pero ¿bañarse? mi estimación es que solo cada dos días.

- Usted se está pasando de la raya. Respeto su trabajo pero lo que dice no tiene ningún sentido, solo lo está diciendo para irritarnos ¿Qué más haría Marco en el baño?

Ante las palabras de la princesa el rostro del latino se volvió aún más rojo cercano al tono de las ciruelas maduras siendo extremadamente notorio, tal reacción hizo que la chica lo observara preocupada y Sir Lavabo estallara en estruendosas carcajadas.

- ¡Vaya, niño sinceramente por respeto a la corona espero que no hayas estado haciendo eso pensando en la señorita que tienes al lado! _ el hombre se agarraba el estómago mientras continuaba riendo alegremente.

- ¿Marco? ¿estás bien? _ preguntó la oji celeste acercándose para mirarlo más de cerca.

El aludido parecía a punto de desmayarse o sufrir un paro cardíaco bajando la vista incapaz de mirar a la cara a la princesa, a pesar de que ella no tenía ni la menor idea acerca de que cosa se refería el hombre de la lavandería.

Marco Díaz nunca había tenido tantas ganas de salir corriendo o esconderse en un agujero a un kilómetro bajo tierra. Estaba seguro de que si no salía de allí acabaría teniendo un ataque de nervios o vomitando y después desmayándose.

Definitivamente ir a la Lavandería había sido una idea espantosa, debería haberle hecho caso a Star al fin y al cabo ¿desde cuando él tenía buenas ideas?

- Realmente este pequeño es muy gracioso_ una vez que acabo de reírse a gusto Sir Lavabo le dio unos golpecitos en la cabeza al latino, quien intentaba respirar y exhalar alternadamente para recuperar la calma_ ¿y enano? ¿no piensas hacer nada para tratar de salvar tu honor o lo que sea? ¿entonces asumes que eres solo un mocoso? Y al parecer medio pervertido.

Star estaba a punto de volver a intervenir cuando su amigo increíblemente enojado y echando fuego por los ojos alzó la cabeza chillándole histérico al tipo que tenía en frente:

- ¡NO SOY UN MOCOSO PARA TU INFORMACIÓN TENGO UN PELO EN EL PECHO Y SE LLAMA RODRIGO!

- Uhh Marco respira…por favor respira_ rogó Star a su lado retorciéndose las manos ¿a que hora se le había ocurrido hacerle caso a Marco e ir a la Lavandería? ¿tanto tiempo lejos de Mewni había hecho que se olvidara de lo difícil que era tratar a Sir Lavabo?

A una distancia segura Arthur había logrado encontrar por fin su camisa así que observaba todo sentado en el suelo jugando con unos pequeños seres hechos de suavizante.

Al frente del ofendido castaño Sir Lavabo alzó una ceja sin verse impresionado en lo más mínimo, el funcionario de palacio rápidamente estiró un dedo bajando levemente la polera del chico dejando al descubierto al pequeño y solitario "Rodrigo" rápidamente Sir Lavabo arrancó al pobre cabello provocando un gritito agudo y nada masculino en el castaño.

- Bueno pues dile adiós a Rodrigo_ el pequeño pelito se cayó al piso mientras el hombre se daba la vuelta y caminaba tranquilamente hacia la lavadora nuevamente pasando frente al pelirrojo que se encogió lo más que pudo en su puesto.

El no quería un tratamiento como el de Marco.

El chico peligro abría y cerraba la boca como un pez sin saber que decir o cómo actuar; la vergüenza estaba quemando en cada centímetro de su persona desde la cabeza hasta los pies, ni siquiera pensaba mirar a Star ni la cara que tendría en esos momentos. De alguna manera retorcida había pasado de ser su héroe apenas esa mañana a parecer un completo idiota en frente de ella.

Star deseosa de recibir alguna señal de vida de parte de su mejor amigo se mordió el labio tratando de encontrar algo que decir para restaurar su herido orgullo…ella no era un chico así que no podía entender claramente el sufrimiento de Marco por haber perdido a "Rodrigo" o su malestar por las alusiones de Sir Lavabo sobre su aroma personal...para ella Marco olía muy lindo.

Pero jamás podría admitirle eso así que optó por la primera opción...decir algo para ayudar con la lamentable perdida.

- Tranquilo Marco…estoy segura de que Rodrigo volverá a crecer_ murmuró cariñosamente.

Un gemido bajo proveniente del niño le indicó que esa no fue la mejor frase para animarlo.

El joven avergonzado se dio media vuelta escondiendo la cara tras el cabello caminando en dirección a la salida de la Lavandería sin decirle ni una palabra a su compañera. Primero necesitaba dejar de sentirse tan imbécil y recuperar un poco de su confianza masculina para que al hablar su voz no sonara como la de un adolescente tartamudo cuya virilidad acaba de ser arrancada en frente de su enamoramiento y que para colmo tenía serios deseos asesinos hacia el tipo que lava la ropa.

Así el moreno caminó a grandes zancadas hacia…lo que él creía era la salida mientras la princesa mágica lo perseguía con pasos más cortos a causa de los tacones intentado llamarlo para saber a dónde iba.

- ¡Marcooo! ¡espera! ¡a donde vas! _ le imploró la niña recogiéndose la falda para correr más rápido.

El sirviente pelirrojo caminaba rápidamente tras ambos amigos sosteniendo sus nuevos compañeros de suavizante entre las manos, dos en cada hombro y uno en su cabeza. Lástima que ha pesar de lo adorables que eran de todas formas Sir Lavabo se iba a deshacer de ellos porque se reproducían como ratones.

Percibiendo los pasos de Arthur y Star tras él Marco se detuvo mirando sobre el hombro a su mejor amiga quien llegó a su lado jadeando por el esfuerzo; ambos estaban de pie delante de una enorme puerta de metal bastante parecida a simple vista a la que daba acceso a la lavandería.

- Mira estirada yo solo…necesito salir de aquí, no quiero seguir tratando con ese sujeto_ gruñó rápidamente evitando dentro de lo posible sonar demasiado nervioso o avergonzado.

- En…ese caso…la salida no es esta_ Star hablaba de manera entrecortada debido a todo el ejercicio previo_ este es…el Recolector de Pelusa…

- Se ve casi igual a la salida

" ¡Lo mejor es que salgamos de aquí rápidamente! _ llamó la atención el joven sirviente escribiendo a la mayor velocidad que sus dedos podían manejar_ " Dentro del recolector la pelusa puede cobrar vida y…

Antes de que terminara de hablar el lápiz se escurrió de sus manos y la piel pecosa del niño se volvió increíblemente pálida, Star y Marco de espaldas a la puerta del Recolector incapaces de ver como esta había sido abierta por un tentáculo ligeramente brillante de color violeta.

Dicho tentáculo en un abrir y cerrar de ojos agarró a Marco por la cintura llevándoselo dentro del Recolector de Pelusas ante los aterrorizados ojos de la princesa.

La expresión de Star pasó en menos de un segundo del miedo al enfado cuando ese ser se llevó a su mejor amigo hacia el interior de su vivienda, sus ojos se volvieron de un verde esmeralda peligroso cuando los tentáculos del monstruo parecían estar más interesados en acariciar al chico que en dañarlo.

No soportaba ninguna de las dos opciones.

Arrojando rápidamente sus tacones a un lado echó a correr directo al interior del Recolector dispuesta a rescatar a su Marco de ese asqueroso monstruo hembra.


A Algunos metros de distancia…

Sir Lavabo hacía girar el mecanismo para hacer funcionar la lavadora empujando una palanca de madera a medida que caminaba para hacer rotar las aspas que en la parte superior del contenedor gigante lavaban la ropa.

Se detuvo unos segundos para secarse el sudor de la frente pensando en todos esos calcetines que tenía que poner con su respectiva pareja y doblar a continuación, ¿Cuántos pares serian? Definitivamente muchos mas de doscientos con la cantidad de personas que habitaban el palacio. Tenía suerte de ser un hombre hiperactivo y enérgico de lo contrario tamaña cantidad de trabajo hubiera acabado con él hace mucho.

Sus oídos bien entrenados detectaron unos pasos apresurados que corrían en su dirección, cuando observó hacia el lugar de donde provenía el sonido pudo ver a Arthur corriendo a toda velocidad agitando los brazos exageradamente con cara de estar bastante asustado, a los lados del niño venían siguiéndolo esas pequeñas plagas de suavizante medio mágicas que aparecían bastante seguido.

En lo que el niño llegaba hasta él Sir Lavabo suspiró, el mocoso pelirrojo era un buen chico: amable y organizado y se llevaba bien con las criaturas de la lavandería pero su contextura era demasiado fina y él era muy sensible como para poder trabajar de escudero allí, se encariñaba con las criaturitas que andaban por el lugar con mucha facilidad.

En cuanto al mocoso bocón el chico tenía carácter y era divertido; lo había hecho reír bastante, pero se notaba que era demasiado orgulloso y algo engreído con dificultad para acatar ordenes y ante todo miraba a la princesa con la indiscutible mirada de quien esta viendo a su chica lo cual era todo un problema en Mewni: si no eres de la nobleza enamorarse de la princesa era una horrible idea, no había ni la más mínima oportunidad y los casos de caballeros o escuderos enamorados de quien no deben siempre acababan sumamente mal... la mayoría de ellos con el desafortunado tipo siendo asesinado por el esposo,prometido o los padres de la mujer una vez que se sospechaba o descubrían los inoportunos sentimientos.

La mujer no se enteraba y no se hacía nada oficial. Sencillamente el desafortunado enamorado sufría algún misterioso accidente y nunca nadie màs sabía de él. El enano era de otra dimensión pero aún asì jamàs tendría nada que hacer contra el futuro joven seleccionado por los reyes.

Era una lástima que los únicos dos especímenes que había encontrado que le divertiría tener como ayudantes tenían defectos demasiado grandes como para ello.

Arthur ya había alcanzado a su objetivo poniéndole frente a las narices una nota esperando impaciente a que el lavandero la leyera.

- No sé leer niño_ rezongó Sir Lavabo alzando una ceja_ y estás bien mudo ¿no?

Arthur asintió rápidamente señalando frenéticamente al Recolector de Pelusa en compañía de sus amiguitos de suavizante que con las pequeñas manitas imitaban al chico.

El caballero del lavado pudo avistar los restos de brillo mágico en el Recolector de Pelusa y la evidente falta de la princesa y el ex dueño del caído Rodrigo.

- ¿Se metieron ahí dentro? _ preguntó mirando al pelirrojo que asentía exageradamente_ ¿y supongo que tengo que ir a salvarlos? _ otro asentimiento_ ¿y tu no vas porque no sabes pelear?

Esta vez Arthur asintió aún más fuerte desesperándose para que el hombre se moviera de una buena vez.

- Bien…supongo que es mi deber ¡tu trata de hacer que esto siga funcionando! Haber si me ahorras trabajo_ ladró caminando hacia la maquina de pelusa dejando a un preocupado adolescente y sus amigos mágicos mirándolo con la boca abierta.

El joven miró la palanca giratoria y la enorme maquinaria tragando grueso y frotándose las manos para intentar moverla, una vez que puso ambas extremidades superiores sobre la madera observó inseguro a las pequeñas criaturas que pusieron sus manos con dedos en alto para señalarle que lo intentara.

Solo esperaba que la princesa y el chico moreno no salieran lastimados.


Mientras tanto…

En el interior del Receptor de Pelusas, Marco golpeó repetidamente el tentáculo que lo sujetaba con sus puños hasta lograr que la viscosa extremidad lo soltara. El chico cayó al piso rodando para amortiguar la caída poniéndose de pie de un salto esquivando así a dos tentáculos más que venían a su encuentro, pateando a uno de ellos que se le acercó por la espalda.

El ser no parecía querer dañarlo, pero tampoco le hacia ni puta gracia que quisiera toquetearlo demasiado.

- ¿Por qué siempre las cosas raras quieren conmigo? Primero la yegua loca y ahora esto _ siseó enfurecido saltando sobre un tentáculo y corriendo hasta lograr anudarlo con otro entorpeciendo el movimiento de la desagradable criatura.

Satisfecho con su obra rebusco en sus bolsillos la navaja que siempre llevaba con él sin poder encontrarla llegando a la desastrosa conclusión de que se le había quedado en su casa al salir con la reina a buscar a Star la noche anterior.

La hembra monstruosa furiosa por no poder atrapar al pequeño y atractivo chico que se escurría como gelatina abrió una boca plagada de dientes lanzando un aullido iracundo. Marco tragó saliva decidiendo si era capaz de ser lo suficientemente rápido para darle la espalda a su nueva conquista y correr velozmente hacia la salida del Recolector sin ser atrapado antes.

Retrocedió un par de pasos listo para correr hasta que sus músculos no aguantaran más, pero en el último segundo el monstruo se libero del nudo disparando todos sus apéndices en su dirección.

El castaño logró esquivar cinco con éxito haciendo uso de toda la flexibilidad natural que poseía, pero finalmente se vio nuevamente atrapado con un tentáculo rodeando todo su cuerpo dejándolo completamente inmovilizado.

La asquerosa boca de la criatura sonrió entretenida dispuesta a pasarse un rato muy agradable.

Sin embargo sus planes no resultaron.

- ¡HIPER TORMENTA DE NIEVE! _ gritó la voz de Star frente al ser, disparando un viento helado hacia su enemiga alcanzando a congelar parte de los tentáculos que sostenían a Marco y un poco más del resto de los apéndices.

Recibiendo el daño del abrumador frio en su piel el monstruo soltó a Marco el cual aterrizo hábilmente en el suelo frente a su salvadora.

- Justo a tiempo remilgada_ sonrió poniéndose de pie_ por un segundo pensé que me vería condenado a una vida de esclavitud sexual.

- ¡Marco! _ chilló la ciña sonrojada haciendo reír a su amigo_ y claro que vine a ayudarte, jamás dejaría que nada malo te pasara…menos algo tan…hum…horrible_ completó.

El momento de paz fue interrumpido por un gruñido de la criatura que viendo que tenía sus tentáculos inmovilizados los estaba usando como hélice giratoria con el hielo aún adherido a ellos por lo cual eran casi idénticos a un par de aspas duras y mortales.

- Se supone que debería haber congelado todo su cuerpo_ gimió la niña saltando hacia un costado para esquivar un golpe_ por que siem…

Un gritito sorprendido escapó de su garganta cuando el moreno la agarró con bastante fuerza empujándola hacia el suelo nuevamente quedando tumbado sobre ella:

- ¡No es momento para autocompasión Star, ahora hay que buscar la forma de escapar o matar a esa cosa! _ le contestó Marco colocando ambas manos al costado de la cabeza de la rubia mirándola fijamente mientras los tentáculos del ser pasaban a centímetros de sus cabezas aún girando.

La princesa asintió obedientemente luchando con sus instintos de adolescente enamorada que estaban más interesados en el castaño sobre ella en la pose demasiado intima que en vencer al monstruo.

Pero Star Butterfly era ante todo una princesa responsable.

Justo antes de que una de las púas de hielo tocaran el cabello de su amigo la chica invocó un escudo en forma de estrella impidiendo que cualquier golpe los alcanzara.

- ¿Cuánto durará el escudo? _ inquirió Marco alejándose de Star, observando como cada golpe que la estrella retenía dejaba su superficie algo más dañada.

- No demasiado, los escudos mágicos no duran eternamente y depende de cuanta energía tenga el invocador al momento de lanzarlo. Ahora mismo estoy muy cansada.

Star tenía el cabello desordenado con varios mechones dorados escapando de su antiguamente perfecto peinado, el elegante vestido presentaba múltiples manchas en la falda con algunas partes del vaporoso género rasgadas, sumando a todo esto que sus zapatos estaban desaparecidos.

Una profunda calidez invadió el pecho del moreno al saber que su amiga se encontraba en semejante estado por haberse apresurado a ayudarlo, que del mismo modo que él no dudó ni un segundo en ir por ella, ella tampoco dudaría en ir a por él.

Ignorante de los ojos color chocolate anclados en su figura la princesa detectó un enorme ventilador al fondo del Receptor de pelusas justo detrás de su enemigo cuyas aspas brillaban levemente casi como si estuvieran invitándola a que las pusiera en funcionamiento.

- Marco, tengo la solución_ le sonrió ella apuntando hacia el ventilador_ necesitamos activar el ventilador gigante, ¡seguro que tiene la potencia suficiente para absorber al monstruo y hacerlo desaparecer!

- Ehh ¿no será triturarlo? _ comentó el chico sobándose la barbilla y mirando hacia donde señalaba Star.

- Bueno…sí creo sí_ repuso la niña colocando una mueca de desagrado_ sé que es cruel, pero si sigue vivo va a impedirle trabajar a Sir Lavabo_ "además este tipo de monstruo no tiene pensamiento lógico…¿verdad? así que esta bien" Pensó para tranquilizar a su conciencia.

- ¿Entonces yo lo distraigo y tu activas la palanca? _ preguntó Marco con una sonrisa confiada.

- Tal vez sería mejor si yo lo distraigo y tu activas la palanca_ la princesa señalo su vestido. Claramente la prenda le iba a dificultar pasarse arrastrando por debajo del monstruo y sus tentáculos giratorios.

También estaba el hecho de que Marco era más rápido y probablemente también más ágil como para encaramarse al monstruo y saltar hacia el lugar indicado para activar el ventilador.

El escudo se terminó de trizar estallando en miles de diminutas chispas de color amarillo brillante dejándolos desprotegidos contra los ataques.

Star rápidamente lanzó varios hechizos hacia la criatura provocando que esta se enfocara solamente en ella dejándole el espacio libre a su amigo para que se acercara lentamente arrastrándose hacia la parte trasera del Recolector. Marco maldijo entre dientes todo el camino cuando las pelusas del suelo se le pegaban a la sudadera y a su ropa llegando a hacerle cosquillas en la cara, pero no podía estornudar si hacía eso adiós a su plan de acercarse sigilosamente.

Cuando finalmente llegó al final, se agarró firmemente de la piel violácea del monstruo escalando por su espalda hasta llegar cerca de la palanca poniéndose de puntillas en un precario equilibrio entre la espalda del ser y la palanca sujetándola con la punta de los dedos sonriendo triunfante al agarrarla.

Sin embargo, hacía falta aplicar bastante fuerza para lograr moverla.

Viendo que su amigo tenía problemas y que la hembra monstruosa estaba comenzando a notar cierta pequeña "picazón" en la espalda y la falta de su presa principal Star hizo trabajar su cerebro hasta el límite buscando un hechizo lo suficientemente llamativo que aturdiera a la bestia hasta que Marco lograra mover la palanca al completo.

Por el rabillo del ojo detectó el brillo particular de algunas prendas de ropa propias que había llevado hasta Mewni para lavarlas adecuadamente eliminando las partículas de magia adheridas.

Era ropa interior, más específicamente ropa interior con dibujos de narvales en ellas.

Sin tiempo para razonar alzó su varita haciendo brillar la mitad del corazón rosa en el centro gritando con toda la fuerza de sus pulmones:

- ¡GOLPE NARVAL!

Una enorme cantidad de Narvales salieron disparados del interior de la varita cayéndole en la cara y los enormes dientes al monstruo aturdiéndolo momentáneamente, tiempo que el chico peligro aprovechó para jalar la palanca y poner el ventilador en funcionamiento.

Marco se soltó aterrizando sobre una rodilla en tierra apartándose rápidamente del camino cuando el ser comenzó a ser triturado por las aspas lanzando chillidos escalofriantes y salpicando su sangre violeta por todo el lugar.

- Ok…eso es asqueroso_ rotó su cuerpo hacia su mejor amiga viéndola tan pálida como una hoja de papel a punto de desmayarse por semejante espectáculo.

- ¡Estirada! ¡oye no te caigas!

Corriendo hacia ella logró alcanzarla antes de que su cabeza impactara contra el suelo sosteniéndola delicadamente entre sus brazos y alzándola irónicamente al estilo princesa, caminando con ella hacia la puerta mientras la oji celeste apretaba el rostro en su pecho para no mirar la macabra escena a sus espaldas.

- ¿Estás bien? _ murmuró el chico contra su cabello una vez que hubieron salido nuevamente al exterior y se había apartado lo suficiente del lugar para que ni el más mínimo sonido desagradable llegara a los oídos de Star.

- Sss…sí estoy bien Marco_ murmuró la niña despegándose de la chaqueta de algodón_ solo…no pensé que fuera a ser tan horrible.

- Oye…calma…esa cosa no tenía sentimientos, no era un ser inteligente así que no tienes porque sentir pena por ella_ Star aún seguía aferrada a él calmando su respiración y el latino no tenía apuro en soltarla todavía.

- Tienes razón _ sonrió ella de forma leve y tensa todavía_ con razón las personas me consideran demasiado blanda.

- Si…eres algo blanda, pero_ Marco la bajó hasta el piso cuidando de que pudiera mantenerse de pie sin ayuda_ el mundo sería un lugar mejor con más personas como tú.

- Tú…¿lo crees? _ la rubia miró sorprendida a los ojos castaños de su amigo.

- Sabes que siempre digo lo que pienso_ rodando los ojos el chico le golpeó suavemente la frente haciéndola reír.

Con tal aventura los dos se habían olvidado de que no estaban en la Tierra y que todo el contacto demasiado cercano que habían tenido anteriormente en realidad estaba terminantemente prohibido en Mewni.

- ¿Saben que el único motivo por el que no andaré por ahí diciendo algo sobre todo ese manoseo es porque me sacaron bastante trabajo de encima?

Los adolescentes se sobresaltaron mirando a la corpulenta figura que los observaba con una ceja alzada y se brazos cruzados. Los gritos exaltados de "¡Sir Lavabo!" y "¡Sir excusado!" se escucharon a la vez en la lavandería.

- Mire, no hay nada que decir_ contestó Marco_ una cosa extraña me atrapó y Star fue a ayudarme, después ella se sintió algo mareada así que la sostuve ¿acaso se supone que tendría que dejar que se cayera solo para no tocarla?

- Marco tiene razón_ respaldó la chica con prontitud_ las costumbres de educación en Mewni son rígidas, pero se permite que una persona le preste ayuda a la familia real si la situación lo requiere incluso si normalmente no se les permite acercarse.

- Si, esa es la ley pero la gente en este condenado castillo es tan estúpida podrían encontrar el modo de quejarse_ repuso el hombre encogiéndose de hombros_ de todas maneras no soy un tipo de chismes. Cada cual con su vida.

- Ahora que lo pienso…_Marco alzó una ceja mirando fijamente a sir Lavabo_ ¿hace cuánto rato que llevas aquí mirando?

- Ehh…unos cinco minutos, vi toda la pelea muy buena por cierto hacen un equipo decente.

- ¡¿Y no crees que podrías haber ayudado?! _ chilló el castaño furioso.

El caballero se echó a reír con ganas acercándose al moreno y dándole unas palmadas bastante fuertes en la espalda:

- ¡Me caes bien chico! ¡hay que tener bolas para seguirme gritando después de que te dejé mal una vez! ¡la mayoría de los jóvenes de hoy lloran demasiado rápido! Pff parecen nenitas…y no de las que golpean precisamente_ una vez que pasó su brote de carcajadas el hombre se repuso viéndose mucho más relajado y de buen humor_ no ayudé porque como dije lo hacían bien solos y yo ya de por sí tengo mucho trabajo para gastar mas energía acabando con plagas de pelusa.

Star sonrió imperceptiblemente viendo a su amigo tratar de escapar del agarre del caballero de la lavandería. Sir Lavabo tenía un genio espantoso y que declarara abiertamente que le había caído en gracia Marco era algo que la alegraba mucho, no quería perder relación con el chico incluso una vez que regresara a Mewni, siempre había pensado que sería lindo si pudiera visitarla de vez en cuando cuando ya no vivieran juntos.

Era agradable ver que su manera de ser descarada le había agradado a uno de los funcionarios más difíciles del castillo y…al resto de los organizadores de la biblioteca, eso era algo bueno si en algún momento del futuro Marco iba a quedarse a palacio como visitante.

Se obligó a desterrar cualquier idea sobre el conflicto existente entre su vida soñada y perfecta en la cual Marco siempre sería su mejor amigo, ella se casaría con el prometido adecuado elegido por sus padres, tal vez pudiera hacer un poco el papel de amiga entrometida si Marco se casaba con alguien; un panorama bonito, fácil, sin complicaciones…versus sus sentimientos románticos por el latino que transformaban su ideal de una vida feliz en una ilustración llena de celos, frustración y ella gritando "¡yo me opongo!" en medio de la boda de Marco.

Cansada se golpeó la mejilla, ese no era el momento para comenzar a pensar demasiado y dejar que su cerebro formara problemas enormes que aún ni siquiera estaban allí.

No era como si pudiera borrar lo que sentía.

En su lugar prefirió recurrir a un asunto muchísimo más práctico:

- ¿Sir Lavabo? _ tanto el hombre como el castaño la miraron_ debido a nuestro altercado con la criatura Marco y yo no estamos nada presentables, por lo cual le voy a pedir si puede dejar nuestras ropas en buen estado y prestarnos algo mientras tanto. Sé que es más trabajo para usted y lo retrasará en sus labores, pero puedo encontrar el modo de compensarlo.

- Con qué ¿más dinero? no suelo comprar demasiado_ refunfuñó el aludido_ pero es cierto, tienen que arreglarse o a saber que pensará el resto que estaban haciendo. Probablemente darse un buen revolcón entre las pelusas.

Sir Lavabo se rio entre dientes por su comentario, Star generó una imagen mental donde ella y Marco rodaban como niños por el piso riéndose como idiotas decidiendo que eso no era algo que quisiera pensara la servidumbre sobre ambos. En cuanto al moreno su imagen de "darse un revolcón con Star" era muy distinta así que se imaginó en su lugar a Sir Lavabo en tanga para no tener alguna clase de reacción indeseada ante la imagen de él teniendo semejantes actividades con su mejor amiga.

Siempre había tratado de mantenerle el respeto a Star en su mente, pero para un chico de catorce años enamorado y con demasiadas hormonas era una misión imposible a largo plazo.

- Tù no te criaste en Mewni…se nota_ murmuró Sir Lavabo ante el rostro sonrojado del castaño delatando su clara comprensión de la broma en doble sentido que en el reino solo entendían los hombres una vez que se casaban o se hacían mucho màs mayores que un adolescente.

- ¿Entonces Sir Lavabo? ¿podemos quedarnos aquí mientras usted arregla nuestro atuendo? _ insistió la princesa.

- Sí, quédense me han hecho reír bastante así que pasaré por alto este trabajo extra_ el caballero soltó al joven y comenzó a caminar hacia unas montañas de ropa limpia donde había atuendos de sirvientes jóvenes y vestidos de la princesa_ ¿Qué están esperando? ¡síganme de una vez!

Los dos amigos comenzaron a seguir a la fornida figura que caminaba frente a ellos ,hasta que Star recordó cierto detalle en el cual no habían tenido tiempo de reparar anteriormente:

- ¿Dónde está Arthur?

- ¿El pelirrojo? Me está ayudando a lavar y más vale que lo esté haciendo bien.

Marco miró la enorme lavadora a distancia sintiendo compasión por el pobre sirviente.


Mientras tanto en la lavadora…

Arthur se detuvo a descansar apoyándose en el palo de madera que tenía que empujar sudando a mares y totalmente sin aliento por el cansancio. Se pasó una manga de la camisa por el sudor de la frente sintiendo por primera vez en su vida que apreciaba como nunca a Sir Lavabo por hacer ese enorme esfuerzo a diario.

Con razón tenía tantos músculos. Él después de apenas un rato de faena sentía todos sus músculos adoloridos pidiéndole a gritos sentarse a descansar.

- Eso se ve agotador _ sonó una voz infantil a su lado.

Arthur miró hacia donde provenía la vocecita, topándose con un gato negro de brillantes ojos amarillos que lo miraba con cierta diversión. El chico le lanzó una significativa mirada alarmada mirando alrededor.

- Tranquilo nadie está cerca así que no me van a ver hablar_ rodó los ojos Midnight relajadamente_ de todos modos ¿seguro que no te vas a morir por el esfuerzo? Sir Lavabo tiene más músculos que tú.

Arthur se cruzó de brazos enojado anotando en su libreta una frase y enseñándosela en la cara al pequeño "felino".

"Tu solo cierra la boca y vete con la princesa a hacer el gato"

Molesto por la falta de fe en su fuerza el pelirrojo volvió a agarrar el palo de madera comenzando a empujar nuevamente caminando alrededor del gigantesco contenedor de agua en compañía de las pequeñas criaturas de suavizante que a su lado no dejaban de hacerle barra.

- Tsk…ni que fuera tan fácil estar todo el día haciendo de gato_ bufó el pequeño monstruo irritado.

Pero de todas formas el ver a la princesa Star como una especie de hermana mayor ayudaba.

Aunque ella no supiera que era él en realidad.

Continuará…

Finalmente en el próximo capítulo los chicos regresan a la Tierra XD pero ahora me pareció genial que pasaran el día en el castillo conociendo a personajes de Mewni, es decir la versión de ellos en este fic que son Sir Lavabo y la bufón aquí la delicada señorita Dramaturga XD.

Con respecto a Midnight es un monstruo y es un niño pequeño, por qué está ahí y la historia de él y Arthur se verá después…pero sí la supuesta mascota de Star es un mocoso en realidad jajaja también para los que no lo sacaron en limpio Midnight es el nombre que le dio Star de mascota el monstruito se llama Shade en realidad.

Con respecto al romance creo haber trabajado el fic suficientemente bien hasta llegar a este punto. A partir de aquí la carga romántica va a ser bastante fuerte siempre aún más que antes, pero solo diré que el primer avance irreversible entre ambos está muy cerca jajajaja solo que la situación de los dos no será sencilla…oh no.

La parte del episodio similar a "Lint Catcher" se debió a que pensé que quedaba genial habiendo estado en Mewni todo el día y porque en el contexto de la temporada 3 que tengo planeada ese episodio no tenía cabida. Es algo que posiblemente haga un poco, sacar episodios de la temp 3 y si me conviene usarlos un poco a mí manera aquí antes de llegar a lo que seria la temp 3 del fic.

Y Marco siendo Marco con esa mente…se resume en que él quiere ser un buen amigo que respeta a Star en sus pensamientos pero la pubertad no lo deja…triste…muy triste XD. Me gusta hacer el fic diferente en el sentido de que incluyo temas sexuales pero no de forma ehh "hot" jajaja me hace gracia meterlos de modo divertido e incómodo un poco como es la misma adolescencia son niños que empiezan a crecer y tienen que lidiar con ello, Star es más inocente y dulce y Marco lo contrario.

En cuanto a la pandilla de Marco, todos tienen una visión un poco sesgada entre ellos y no se conocen del todo...pero descuiden en algún punto haré que eso cambie...

También es gracioso como los diseños mentales que tengo que Ferg y Alfonzo aquí difieren del canon mucho, Alfonzo tiene el cabello negro y rizado corto y usa lentes de contacto tampoco tiene frenos asì que en resumen se ve lindo (no es que diga que los frenos no se vean bien o las gafas solo digo que en su totalidad el personaje de ve lindo nadie se ofenda XD), Ferguson es rellenito pero como va al gimnasio pues no es tan sobre peso como en la serie XD.

Estebiyan2002: Muchas gracias! me alegra ser capaz de generar tantas emociones en tu persona con mi manera de escribir. Te aseguro que lo seguiré haciendo siempre porque es algo que amo.

marati2011: Del mismo modo que yo no tenía nada en contra de Jackie pero no me gustaba Jarco. Tom en sí no confío mucho en su personaje debido a como se mostró anteriormente... aunque no creo todavía temo que en el canon actue demasiado celoso o furioso.

Ulquihime: No tiene sentido realmente dejar una historia inconclusa menos cuando le has puesto tanto esfuerzo y tienes todo planeado...además de seguidores que te animan...

Guest: Tienes razón en el análisis Startom aquí encaja nada de nada por la personalidad de los dos, pero Tom volverá a aparecer…

AdventurerHeart: El motivo de Janna se verá a futuro y aquí tienes lo de Arthur. En cuanto a Marco sep…su mente es medio sucia la del pobre, pero él quiere mucho a Star…solo que no es ningún angelito.

Johana: Pos con tormentosa me refiero a intensa y algo problemática, también podrían llegar a discutir pero ante todos ellos se quieren a si que nada de esas relaciones tormentosas con golpes ni maltratos.

Guest: Teorías, teorías, pero el tiempo siempre puede ser algo curioso.

Daniel99: Me encanta como el comentario de Tomstar muchos lo tomaron como que no habrá y tu como que si será canon en el fic jajaj en realidad la temp 3 no tendrá nada que ver con esa pareja.

Torikami Riuzak: Este capítulo fue muy largo al contrario, así que no creo que te puedas quejar y sí adoro las escenas subidas de tono pero graciosas como si fuera en la vida real y entonces todos tienen vergüenza jajaja.

jbadillodavila: Gracias! espero este cap te guste también.

Mari200: Actualizo cuando puedo, depende de mis horarios en la universidad y ahora de que mi familia no me arrastre a alguna parte en vacaciones XD, pero pienso acabar el fic así que ponlo en favoritos para saber cuando actualice, pero si llego a desaparecer por un tiempo no lo estoy abandonando.

HoshiBlue: Aquí tienes más :3

Ahora por si alguien se preguntaba ¿por qué me demoré tanto si estoy de vacaciones? Pues primero el cap es mega largo, segundo mientras que mi plan de vacaciones es estar escribiendo, viendo anime o leyendo en mi pieza mi familia me saca a ventilarme de vez en cuando XD así que por eso no puedo escribir a diario muchas veces ni demasiado rato al día.

Cariños!

Sugar