Hola gente! Lamento no haber actualizado en tanto tiempo pero los exámenes en la universidad me tenían al límite jajaja así que la mala noticia es que mis actualizaciones veo difícil que alguna vez pasen otro periodo tan fructífero como cuando comencé con el fic…pero hice una lista de capítulos por venir y... ¡queda mucho más del fic! Es altamente probable que siga cuando acabe la serie, así que mientras que me demoraré en actualizar estaré aquí por un buen tiempo.
Lo que voy a publicar ahora es la historia de un personaje secundario importante, digo importante porque muestra lo que pasó hace algún tiempo con él. Este chico no volvió a aparecer pero ha estado lidiando con sus propios problemas.
Así que aquí esta un pequeño extra del príncipe Thomas Lucitor, esto pasa en el rango de tiempo después del Baile de la Luna Roja y la actualidad. Si no entienden algo lo entenderán a futuro.
Espero que les guste la decisión que tome para él aquí, ya que lo pensé mucho realmente…resumen de lo más chocante: En este fic no habrá Tomkie ni Jantom porque la personalidad de Tom en este AU no queda bien con ninguna de ellas dos, lo pensé seriamente y solo…no encaja con ninguna de ellas.
Como advertencia se tocan algunos temas delicados ya que el reino de Tom…no es agradable y aquí verán los motivos que él tiene en este AU para ser como es. Espero que les agrade alguien que van a conocer aquí :D.
La portada fue hecha por un buen amigo de fanfiction autor del fic "Oscuridad más allá del Tiempo".
La serie por supuesto pertenece a Daron Nefcy y a Disney.
Las cadenas del pasado
Thomas Lucitor se desanudó la corbata cuidadosamente acomodándola en perfecto orden junto a las otras que tenía en un cajón especial dentro de su enorme armario.
Mientras procedía a quitarse el resto de su ropa no dejaba de hacer muecas por el dolor de hombros y espalda que se dedicaba a atormentarlo en cada uno de sus movimientos, era molesto pero hace mucho que estaba acostumbrado; solo era tensión acumulada.
Después de todo estaba a cargo del reino prácticamente desde los doce años.
Al principio había recibido alguna ayuda de los consejeros de su padre confiando plenamente en ellos en medio de todo el caos emocional en el que se encontraba en ese entonces luego de que su familia comenzara a desintegrarse. Pero rápidamente vió que estar en la cima implica tener que lidiar con un montón de ratas traicioneras y ambiciosas que si pueden te utilizarán para su propio beneficio manipulándote o tratando de matarte según más les convenga.
Y un joven príncipe abandonado era el blanco perfecto.
Cuando se dio cuenta de que muchos de esos ancianos pretendían usar su juventud para que firmara documentos o tomara decisiones que les daría más poder a ellos perjudicándose, en cambio él mismo los despidió en el acto quedando completamente solo, con una madre enferma y un padre ausente, sin ningún familiar confiable para que fuera su guía o el regente temporal del reino.
Casi todos aspiraban a deshacerse del pequeño príncipe regente para quedarse con la corona mediante un golpe de estado.
Finalmente, solo en Jairo quien fuera secretario de su padre encontró a alguien decente en quien apoyarse aprendiendo a manejar el reino y todo aquello que le faltaba por saber.
Habían sido los meses más horribles de toda su corta vida…pero fueron útiles a largo plazo; Aprendió a no ser débil, a controlar sus emociones.
Cuando terminó de cambiarse de atuendo se miró al espejo cerciorándose de verse impecable; le gustaba la perfección, el orden, que todo estuviera en su lugar.
Lamentablemente el reino que tenía que gobernar no podía estar más lejos de ese ideal. En casi todo el Inframundo aún reinaba un lamentable salvajismo tan solo habiendo aceptado establecer relaciones con el reino Butterfly en la época de su abuelo cuando éste gobernaba.
Las diferencias con Mewni a simple vista no parecían ser muchas: ambos reinos contaban con un sistema monárquico con un sexo predominante en el primero las mujeres en el segundo los hombres, ambos tenían una ciudad asentada cerca del castillo siendo la más grande, otras más pequeñas y algunas aldeas en el territorio, también contaban con relaciones diplomáticas con otros reyes y nobles de menor rango.
Si bien Thomas era el principal monarca del Inframundo era imposible que estuviera a cargo de un territorio tan amplio y mantuviera todo bajo control, así que existían algunos Virreyes encargados de representarlo en las regiones más alejadas junto a una gran cantidad de otras familias nobles adineradas.
Pero…en el Reino Subterráneo aún reinaban algunas barbáricas costumbres que los hacían ver como perfectos salvajes: canibalismo, abusos sexuales a niños, incesto, espantosos rituales de matrimonio o funeral que en muchos casos incluían sangre y actos violentos y sexuales en público donde acababa participando todo lo que se moviera…y pudiera gritar de dolor para deleite del resto.
Por estos motivos el reino Butterfly se había negado a entrar en relaciones con los Lucitor hasta que no se comprometieran a cambiar eso, solo su abuelo finalmente se dio cuenta que era necesario avanzar.
Pero era extremadamente difícil. No solo se trataba de derribar costumbres que estaban arraigadas en su pueblo por demasiado tiempo, sino desarraigar creencias y lidiar con los alegatos de viejos cortesanos y personas influyentes a favor de tales actos.
El joven se pasó una mano por el cabello frente al espejo recordando la discusión que tuvo esa misma tarde durante una reunión; no importaba cuanto tratara de llegar a acuerdos con los otros nobles al final siempre acababa imponiéndose en el nombre de su cargo. Pero no es que no lo esperara: muchos de ellos por supuesto que no iban a estar conformes con una ley que prohibiera abusar de sus propios hijos, asesinar por gusto a los sirvientes o comerse la carne del cónyuge muerto.
Claro que estaban en desacuerdo... si los muy malditos gozaban con eso.
En Mewni todos asumían que los niños debían ser protegidos y cuidados en el Inframundo había que hacer una campaña y cortar varias cabezas para que las personas entendieran que un pequeño ser se debía cuidar, no abusar hasta que creciera y debieras tratar que no te matara por venganza si es que sentía alguna venganza y no había asumido que la vida era así.
Aunque…el reino Butterfly tampoco era perfecto: tenían una sospechosa situación con aquellos seres que llamaban monstruos los cuales debido a los abusos de las reinas habían acabado teniendo que vivir en condiciones deplorables.
Pero daba igual si era sospechoso, a los aliados no se los cuestiona, en Mewni mostrarse a favor de los monstruos era casi una sentencia de muerte e involucraría cortar todo lazo que con tanto esfuerzo su familia había estado construyendo así que era mejor solo ignorar esa situación. La prioridad era civilizar al reino.
Iba a cerrar las puertas del armario cuando sus ojos se posaron sobre un hermoso y antiguo collar: tenía una delicada cadena de color plateado con negro y en el centro una esfera de vidrio pequeña donde florecía y se marchitaba una rosa de fuego.
Él lo había hecho para Samantha hace mucho tiempo, cuando era un niño aún.
Suspirando rozó con un dedo la cadenita…ella habría sido de mucha ayuda si estuviera allí…ella debería haber estado allí.
Pero no lo estaba…y todo era culpa de él.
Cerró el armario obligando con facilidad a toda la tristeza y la culpa a regresar a lo más profundo de su ser donde podía reprimirlas sin problemas logrando que su rostro no cambiara ni una sola vez de expresión en todo el proceso.
Las emociones eran debilidad, demostrar emociones era debilidad.
Tres suaves golpes se escucharon provenientes de la puerta, el joven se limitó a responder un seco y frio "adelante" esperando que no fuera otra criada que se sonrojaba cada vez que lo veía y desde que entró en la adolescencia no dejaban de cometer errores a su alrededor esperando alguna clase de "castigo" que él no estaba interesado en dar.
Vaya fastidios descerebrados.
Para su alivio quien entró en la habitación fue un joven vestido con sencillez y pulcritud; uno de los tantos chicos que estaban a cargo del Mayordomo.
- Príncipe Thomas_ comenzó realizando una profunda reverencia.
El aludido solo volteó con elegancia limitándose a hacer un suave gesto con la cabeza para que el sirviente hablara:
- El señor Jairo a regresado…él me dijo que le transmitiera el siguiente mensaje: "He traído aquello que necesitaba". Le ruego me disculpe, pero no sé lo que significa.
- Descuida_ la más leve sonrisa satisfecha se extendió por un segundo por los labios del príncipe_ yo si sé lo que quiere decir. Ve a decirle que me encuentre con "eso" en mi despacho.
Desconcertado, pero sin atreverse a cuestionar a su superior el chico se despidió con otra reverencia saliendo de la habitación y cerrando la puerta tras él yendo presuroso a cumplir el encargo.
Ciertamente Thomas decidió que el día no había sido tan malo al final, Jairo había regresado de su viaje obteniendo lo que él personalmente le había encargado que encontrara, algo que los ancianos del consejo estaban pidiendo hace tiempo: una prometida.
En sí no es que a esos vejestorios les interesara su vida romántica o su soledad, solo llevaban un buen tiempo machacando en su cara y el resto de la corte que un "joven solitario y sin mucha experiencia" no era apto para estar a cargo del reino. Hace mucho tiempo que no se sabía nada del rey Dave y la reina Wrathmelior podía morir en cualquier momento a causa de su delicada salud, eso sumado a la alta tasa de atentados contra la vida del joven heredero (muchos de ellos orquestados por los mismos miembros de la corte y el consejo) hacía que no se dejara de comentar sobre la "lamentable inestabilidad del reino".
La única manera de acallar al nido de buitres con el que tenía que convivir era quitarles el único argumento que tenían en su contra: la juventud, la aparente inexperiencia, el estigma de ser el último miembro de la familia real actual que seguía en pie.
Claro, podía seguir manteniendo su puesto sin esfuerzo, toda la vida iba a tener que dormir con un ojo abierto y otro cerrado eso sin duda, pero la manera más rápida de quitarse de encima la imagen de "joven príncipe gobernante" era formando lo que su reino había perdido: Una familia real nueva.
Y una sola cosa necesitaba para eso.
Una prometida bien dispuesta que le diera un heredero. Las tradiciones del Subsuelo eran diferentes a las de Mewni, allí la hija mayor se convertía en reina en cuanto su madre renunciaba o moría. Aquí el hijo mayor pasaba a ser Rey cuando mataba a su padre, este escapaba, moría o…cuando el hijo formaba su propia familia estando en posición de reemplazar a la familia real actual proporcionando no solo un rey más joven y fuerte sino también una reina y un nuevo heredero al trono para extender el legado.
Eso es lo que haría. No es que deseara hijos, ni siquiera quería realmente una chica, todo lo que quería era una estrategia para afianzar su posición de una vez por todas y que dejaran de joderlo en cada reunión con su supuesta juventud y necesidad de un tutor.
Las mentes de sus súbditos eran arcaicas y como tal había que tratarlos: un joven soltero y casi huérfano en la práctica no era un rey seguro, un joven padre de familia con esposa y heredero que ofrecer sí lo era.
Se pasó una peineta por el cabello por última vez: tenía que causar una buena impresión en quien fuera la joven traída por Jairo. Realmente ella no le importaba excepto para sus planes, pero tenía que mostrarle desde el primer momento que Él era quien mandaba allí, que estaba a cargo y para ello la presencia era de gran ayuda. Pero, aunque eso pudiera sonar tirano en su cabeza iba a ser justo con ella, le explicaría claramente los términos de la relación que tendrían y el porque la necesitaba, no estaba en sus planes hacerle ilusiones de sentimientos o romance: tendrían un noviazgo tradicional de la realeza del Inframundo, la presentaría en la sociedad, se casarían, tendrían un hijo y lo criarían; el resto era irrelevante. Ella podía tener amigas, un amante, salir, lo que se le viniera en gana mientras no pusiera es riesgo su vida ni la de su hijo.
A cambio del tan sencillo favor de jugar su papel la chica obtendría status y protección de por vida al ser su esposa y si bien no planeaba darle amor si pensaba respetarla como persona y compañera…tal vez incluso a largo plazo acabaría siendo fiel sin querer por el sencillo asunto de que una amante que mantener o que se enamorara de él y lo molestara no estaba dentro de sus ideales de vida.
Emociones estúpidas acarreaban acciones estúpidas lo cual al final llevaba a la ruina o a una muerte estúpida si no la tuya la de alguien más que no debería haber muerto.
Y en la lista de sentimientos irracionales que no servían para nada e impedían planes estaba uno en la cima de todos: el llamado "amor".
Hizo una mueca de desagrado cuando la dichosa palabra apareció en su mente. Salió de su habitación cerrando la puerta a sus espaldas y comenzó a caminar hacia su destino ignorando las miradas reverenciales y asustadas de los sirvientes que se encontraban en los pasillos.
Todo esto era solo…irritante.
Star Butterfñy habría sido la prometida ideal: con una apariencia aceptable, humilde, educada, no pedía demasiado de la relación…al menos al principio. Él era dos años mayor que ella, pero mentalmente se consideraba mucho más maduro, pensó que si su relación duraba podría moldearla cuidadosamente con el tiempo hasta extirpar de ella esos molestos sueños infantiles de un futuro romántico y brillante que no entendía porque los reyes de Mewni la habían dejado mantener.
Star era tan manipulable e insegura que tal vez habría logrado convencerla con el tiempo de regresar a su lado y poco a poco la habría transformado en la mujer de mentalidad fría, práctica y perfeccionista que necesitaba para su futuro. Pero no…ella se había arruinado completamente después de ir a la Tierra, acabó desperdiciando la maravillosa alianza matrimonial que él le estaba ofreciendo por sueños, fantasías e ilusiones de… ¿amor? Con un…humano que con suerte sabía leer.
Realmente no entendía porque le daban tanto valor a esta estúpida palabra…el amor era solo una ilusión…el amor no salvó a Samantha de su final, no hizo que su madre tuviera la fuerza para sostenerlo…y mucho menos mantuvo en su lugar al rey Dave quien ¡oh ironía! Le había jurado en su época amor eterno a la reina Wrathmelior. En resumen, solo una maldita estupidez que a algunos ingenuos les gustaba seguir creyendo. Por eso es por lo que no lo necesitaba en su vida. Nadie necesita una ilusión que solo debilita y lastima.
Interior del Castillo, entrada…
- ¡Exijo que mantengan extremo cuidado con las maletas de la señorita! _ chillaba una joven de unos veinte años cuyo cabello de un tono verdoso estaba amarrado en una gruesa cola de caballo.
- Tranquilícese, nuestros sirvientes están acostumbrados a ser muy cuidadosos y eficientes. El joven príncipe no lo permitiría de otra manera_ quien hablaba era un hombre mayor de cabello cano impecablemente peinado hacia atrás cuyos tres ojos miraban el proceder de los sirvientes con calma_ no tuve el placer de hablar demasiado con la joven señorita debido a lo breve de nuestro traslado_ el hombre mostró brevemente las tijeras dimensionales que habían utilizado para mover el carruaje a su destino_ pero ella no parece del tipo de persona que se molestaría demasiado. Aunque claro... ella no es que hable mucho aún.
- No…ella no se molestaría señor Jairo_ suspiró la mujer con una sonrisa triste_ ella ni siquiera podría darse cuenta si algo se rompe hasta tiempo después. Por eso necesito ser yo quien se enoje por ella. Lady es la ama más amable que he tenido nunca después de todo.
- Ya…veo_ se dijo el anciano dejando que su mirada se perdiera en algún lugar lejano por un segundo.
- Si no le molesta… ¿le puedo realizar una consulta?
- Adelante
- ¿Es verdad lo que dijo usted sobre que debía ser la señorita la que se convirtiera en la prometida del príncipe?
Jairo alzó una ceja girándose hacia la mujer que había efectuado la pregunta, ella no parecía estar poniendo en duda las intenciones del consejero Real sino estaba solo…sorprendida y curiosa. Algo normal después de todo; la elegida para ser futura reina no parecía la más idónea a simple vista.
- En efecto, así es _ contestó finalmente con un suspiro_ Nuestro reino no está escaso de jovencitas, desgraciadamente de todas las que visité muy pocas tenían las facultades apropiadas para ser una futura reina y permanecer al lado de príncipe siendo del agrado él. El joven es bastante exigente.
- ¿Y considera que la señorita Ada podrá cumplir esas expectativas? _ inquirió nuevamente la mujer en un estado escéptico.
- ¿Sinceramente dama? no lo sé, tal vez. Pero tiene un poder que le será muy útil a su alteza.
- Bueno…ciertamente ella tiene un poder temible_ asintió la dama de compañía reflexionando_ pero… ¿eso bastará?
El joven heredero al trono era conocido por su carácter impasible y poco cariñoso, su falta de amigos y pasatiempos siendo una figura helada, temida y distante para todos en el reino excepto tal vez para Jairo y la reina. La mujer estaba preocupada.
Jairo pareció reflexionar sobre la pregunta con un muy leve aire de diversión en él:
- Creo con toda sinceridad que la señorita Ada va a lograr agradarle a nuestro príncipe de alguna manera...con el tiempo_ terminó por contestar "después de todo ambos tienen mucho en común"_ pensó.
- Si usted lo dice…
- Creo que es hora de llamar a la joven_ Jairo le dirigió una mirada a la mujer dejándole en claro que era eso exactamente lo que deseaba que hiciera.
La chica asintió y se encaminó hacia el coche tirado por caballos esqueléticos ardiendo, asomándose al interior de éste esperando encontrar a la señorita allí sentada junto a su mascota.
Más no encontró nada.
- ¡ELLA NO ESTÁ! _ el grito fue escuchado por todos quienes la rodeaban.
La prometida del príncipe estaba desaparecida.
Tom…
De haber querido podría haberse transportado hacia su despacho rápidamente o utilizar el ascensor, pero realmente no tenía apuro en llegar al lugar de encuentro con demasiada prontitud para saludar a su nueva "novia"...además... le había dicho a Jairo que la edad no importaba demasiado, pero tenía que admitir que a medida que el momento de la verdad se acercaba la perspectiva de acabar casándose con alguien diez años mayor o más ciertamente lo incomodaba.
Repentinamente se detuvo justo al medio del pasillo completamente vacío que estaba recorriendo, los pasos de cualquier persona se ahogaban en la alfombra por lo cual era extremadamente difícil escuchar algún sonido, pero él se guiaba por sus sentidos y su capacidad para detectar el poder ajeno…alguien poderoso se estaba acercando…a gran velocidad…
Se dio la vuelta justo en el momento donde un pequeño animal esponjoso le saltó encima comenzando a lamer su rostro con entusiasmo a la vez que una voz aguda gritaba:
- ¡Malvavisco! ¿encontraste algo?
Rápidamente Thomas procesó toda la información que sus sentidos le estaban ofreciendo: Lo que lo estaba lamiendo era una criatura de color rosa y pelaje esponjoso con unas enormes orejas de conejo en la cabeza y cuerpo similar a un gato con gruesas garras en las patas; el rostro del ser era parecido al de un felino igualmente; un animal bastante usado como mascota en el Inframundo.
Pero el poder que había sentido no venía de él. Sino de la persona que estaba atrás.
Era una niña aproximadamente de unos once o doce años de estatura pequeña, su cabello era largo y liso de un fuerte color rosa encendido, dos cuernos pequeños casi no se veían a ambos lados de su cabeza, su tercer ojo posiblemente cubierto por el flequillo recto de la frente.
Pero eso no era lo más extraño: el tono salmón suave de su piel se veía interrumpido por un enorme lunar de color casi negro cubriendo su ojo derecho como una marca de nacimiento. Ella estaba tirando con su mano de una cadena dorada a la cual estaba amarrada la criatura llamada "Malvavisco":
- ¡Nooo, no hagas eso! ¡deja lo que sea que estés comiendo! ¡tenemos que regresar!
"¿Comiendo? ¿acaso no es capaz de ver que su mascota está sobre mí?" _ pensó Tom exasperado tratando de quitarse al animal que le lengüeteaba la cara, no tenía ninguna lógica que la niña siguiera tratando de hacer que su animal soltara "algo" y no estuviera preocupada por quien había tirado al piso, especialmente teniendo en cuenta que era su príncipe soberano. Casi parecía como si ella lo estuviera ignorando o no pudiera verlo.
Claro…verlo.
Thomas se percató de como la mirada de ella parecía sospechosamente desenfocada, las pupilas color ámbar mirando hacia un lugar lejano en el horizonte incapaces de enfocar nada…perdida…como si sus ojos solo existieran para formar parte de su rostro, pero no cumplieran la función biológica que les correspondía.
Ella era ciega…sencillamente no podía verlo, solo sentía que su mascota estaba ocupada con algo que no soltaba, pero debido a que él tampoco emitió un grito al caer y la alfombra amortiguaba el sonido ella no notó su presencia siquiera.
- Deberías tener más cuidado con tu mascota_ dijo el príncipe consiguiendo frenar con suavidad al cariñoso animalillo; no tenía nada contra las mascotas después de todo.
La chica se sobresaltó "mirando" al frente buscando la dirección de la voz enrojeciendo al darse cuenta de que Malvavisco había estado lamiendo a alguien:
- ¡Oh lo siento! ¡Malvavisco pocas veces es tan cariñoso con las personas! ¡Ven aquí! _ tras un último tirón de la cadena el ser regresó junto a su ama a paso elegante sentándose a sus pies_ ¡realmente lo siento, no me di cuenta de que te había tirado!
- Me di cuenta de ello_ contestó Tom con voz monótona sacudiéndose la ropa, sin embargo, no estaba del todo disgustado. Había tenido un animal de compañía hace mucho tiempo siendo más niño.
- ¿Necesitas ayuda? _ preguntó la peli rosa dando un paso al frente aún sosteniendo la cadena de la correa.
- No creo que pudieras ser de mucha utilidad para levantarme_ se limitó a señalar poniéndose de pie en un movimiento ágil_ eres mucho más pequeña que yo.
- ¡No soy tan pequeña, cumplí doce el mes pasado! _ chilló frunciendo el ceño.
- No me refería a tu edad_ Thomas alzó una ceja mirando condescendiente a la mocosa que estaba frente a él ¿acaso sería la hija de alguien de la servidumbre? Se veía demasiado bien vestida para ello.
Además, aún estaba ese raro poder que podía sentir proveniente de ella…
- Tampoco soy tan baja mi edad...según me han dicho_ continuó la chica cruzándose de brazos_ a lo mejor tu eres muy alto para la tuya.
- Tengo una estatura perfectamente normal para alguien de dieciséis años.
Ella pestañeó un momento sorprendida antes de poner una sonrisa culpable y rascarse la nuca avergonzada:
- Vaya…lo siento, tu voz se escucha muy joven…no se parece mucho a la del señor Jairo, por ejemplo. Es más cercana a la mía.
- Jairo tiene más del doble de mi edad, no hay punto de comparación_ el príncipe le dirigió una mirada extrañada.
- Bueno en realidad…solo no suelo escuchar demasiadas voces. Supongo que no conozco demasiadas personas, es todo. ¿Crees que pueda conocer más aquí? ¿Crees que el príncipe me dejará conocer más personas? _ se balanceó emocionada sobre sus talones a la espera de una respuesta.
La última frase confirmó lo que Thomas pensaba hace algún rato: ella ni siquiera sabía que estaba hablando con el mismísimo príncipe del Inframundo, no solo eso; parecía demasiado confiada como si no temiera estar conversando con alguien peligroso o que pudiera dañarla cuando eso estaba a la orden del día precisamente. Sea lo que fuera ella estaba segura de que no sería atacada.
Pero por ahora aún tenía bastante curiosidad sobre quien era esta niña:
- Antes de responderte cualquier pregunta, me gustaría saber quien eres tu y que haces en el castillo.
- ¡Ah claro! _ la pequeña tomó ambos lados de su ancho vestido realizando una elegante reverencia_ mi nombre es Lady Ada de los Territorios Volcánicos del Sur, hija del servidor más leal del Virrey del lugar, he venido al castillo con el propósito de convertirme en la prometida del príncipe Thomas Lucitor.
- ¡¿Qué?! _ la exclamación se le había escapado de forma involuntaria…su prometida…una…¡¿Una niña?! _ debes estar en un error.
- No ¿por qué? _ Ada ladeó la cabeza confundida_ vine para ser la prometida del príncipe. El Señor Jairo me trajo, dice que mi poder podría ser útil.
- Si…tienes poder…pero_ la miró de arriba abajo, no importaba que tan grande pudiera ser su magia o sobre que tratara…era una mocosa_ eres solo una niña, no importa que clase de magia tengas con esta edad no sirves.
El corazón de Ada se hundió y una sensación de temor la llenó de pies a cabeza, le habían dicho que su edad no importaba, que con su magia sería suficiente para el puesto y obtendría la aprobación del príncipe.
Si no la dejaban quedarse…si no podía quedarse…tendría que regresar a ese lugar.
Horrible, húmedo…solitario y oscuro lugar.
- ¡¿Quién te crees que eres?! _ Ada gritó con toda la fuerza de sus pulmones esperando que el chico con el cual había estado hablando aún estuviera cerca y su pequeño momento de vacilación no hubiera provocado que perdiera la oportunidad de rebatir_ ¿cómo puedes asegurar que el príncipe no estará bien conmigo?
- Porque soy el príncipe
Thomas observó cómo los rasgos de la pequeña Lady se deformaban en horror y tristeza mientras su mascota que ahora se daba cuenta le servía como guía se frotaba contra su tobillo.
No sabía en que había estado pensando Jairo: un poder impresionante ciertamente podía ser un parámetro que considerar para elegir a una chica, pero una edad tan joven solo sería un estorbo para el matrimonio relativamente rápido que necesitaba, podía esperar uno o dos años pero no tantos.
Además… ¿Qué clase de animal esperaba que fuera para consumar un matrimonio con una niña?
Ada apenas era una preadolescente, su inmadurez y ceguera solo serían un enorme estorbo a la hora de entrenarla para ser reina y estaba…esa mancha un defecto de nacimiento que la hacía ver más vulnerable de lo que ya la veía, su apariencia solo sería blanco de ataques.
Star como prometida presentaba ciertos contratiempos, pero siempre serían muchos menos en comparación a los que tendría que pasar con una situación como ésta.
- Iré a buscar a Jairo para informarle que ha cometido un error al traerte. Debes tener a alguien contigo ¿no? te llevaré_ Thomas estiró la mano asiendo a la pequeña por el codo con delicadeza y firmeza a la vez sin permitirle escaparse.
Ada plantó ambos pies en la alfombra intentando no ser arrastrada con facilidad tirando con su cuerpo hacia atrás para detener al adolescente:
- ¡Si no me quieres como prometida esta bien! ¡podría trabajar en el Castillo!
- No necesitamos empleadas nuevas en el castillo y en tu condición solo sería peligroso y molesto.
- ¡Te convertiste en Regente cuando tenías mi edad! ¿cuál es la diferencia?
Thomas se detuvo mirando fijamente a la chica, Ada no podía darse cuenta de que la mirada rojiza del joven se posó directamente en su rostro, pero sentía la tensión en el ambiente. Finalmente, el príncipe respondió con el mismo tono helado de antes:
- No fue algo que hice por gusto, fue complicado y peligroso. Pero sigo aquí y por eso me respetan_ se inclinó para estar a la altura de la cara de la afligida niña_ tuve que elegir cuidadosamente en quien confiar y aprender a manejarme en esta corte venenosa ¿crees que serías capaz de hacerlo?
- ¡Si! ¡puedo hacerlo! _ no importaba que tanto tratara de asustarla o lo difícil que fuera ella no iba dejar que la regresaran.
Había pasado toda su vida encerrada en lo profundo de la mansión de su padre, solo recibiendo las ocasionales visitas de su madre que a causa de su poder siempre tenía espantosas visiones y vivía constantemente atormentada pagando con su tranquilidad mental el haber amado a la niña nacida con el don de la Vidente de la Desgracia.
Solo podía recordar días pasados en silencio con los ratones correteando por las esquinas y el ocasional sonido de la chimenea encendida. Su madre relatándole como era el mundo afuera de esas paredes y como inevitablemente acababa indispuesta demasiado pronto pero no dejaba de tratar de enseñarla a controlar su desbastadora habilidad de nacimiento.
Platos de comida dejados fuera de su puerta, cada centímetro de su habitación memorizado con exactitud para evitar tropezar, pequeños animales traídos por su mamá para que tuviera algún amigo. Pedirle que cambiara de lugar cosas de su cuarto para entrenar a los animalillos como guías teniendo la esperanza de poder sacarla de esas cuatro paredes algún día si su padre lo permitía.
La muerte de su madre hace un año sabiendo que se había debilitado por permanecer cerca de ella, los gritos de sus hermanas cuando su padre extrañando a su esposa comenzó a golpearlas y a comportarse cada vez más déspota. Las sirvientas chillando en la noche cuando él iba a buscarlas y ella siempre sola…en la oscuridad en la que nació…sin nadie más que una pequeña mascota a su lado sabiendo que dañaría a cualquiera que se le acercara a menos que tuviera el suficiente poder para ser inmune a su don.
Y finalmente la alegría cuando el señor Jairo la encontró comprándola a su padre para ser la prometida del príncipe; alguien con el suficiente poder para aguantar estar a su lado. Cuando conoció a la sirvienta que Jairo contrató en un pueblo para que la atendiera, como se sentía el aire caliente del exterior en su rostro y las voces de las personas en las calles.
Después de conocerlo ya no podía renunciar a eso.
La niña parecía extremadamente decidida, no importaba que sus ojos no pudieran transmitir emociones pero la posición firme de su cuerpo pequeño dejaba en claro que no pensaba ceder ni un milímetro en su determinación: Tom tampoco.
Ella era solo necia...¿de verdad creía que la vida en la corte del futuro rey era fácil? Intentos de asesinato, envenenamiento y traiciones estarían a la orden del día; quien fuera su prometida necesitaría estar protegida constantemente por él y por Jairo y siempre bajo vigilancia. Por ello habría sido tan necesario endurecer sentimentalmente a Star antes de llevarla al castillo.
Y ahora todo lo que tenía era a una enana ciega, con una enorme marca en la cara y demasiado tonta para darse cuenta del sitio donde estaba parada. Jairo nunca le había fallado antes ¿por qué ahora?
- ¿Sigues aquí? _ susurró Ada temerosa al no escuchar ningún ruido incluso la respiración de él demasiado suave para sus oídos.
Thomas pensó en irse, dejándola allí hablándole al aire…pero ella se merecía una respuesta, aunque fuera hiriente.
En el reino del Subsuelo no había lugar para ser amable incluso si era con una niña:
- ¿Cómo pretendes ser capaz? Eres ciega, pequeña y este es un sitio peligroso ¿siquiera sabes eso?
- ¡Mi vida no fue…
- No me interesa_ la garganta de Ada de apretó impidiéndole hablar haciéndola notar el poder de quien se encontraba frente a ella_ necesitarías protección constante y a tu edad eres un blanco extremadamente fácil, notoriamente careces de entrenamiento en pelea y demoraría tiempo que lo adquirieras con tu ceguera. No solo sería un problema para ti sino también para todos los demás. Sé que tu vida a lo mejor no ha sido "fácil" difícilmente en este reino algo lo es, pero no importa: te regresas por donde viniste.
Él no le quitó la maldición silenciadora, habiendo terminado la plática una llamarada mágica los envolvió para llevarlos al primer piso donde Tom suponía debería haber alguna pista de Jairo. La mascota de Ada se había subido al hombro de su dueña mirándola con preocupación y bufando ocasionalmente hacia el hombre.
La peli rosa tenía la cabeza hacia abajo mientras sus pies abandonaban la alfombra haciéndolos levitar a ambos en el aire cubriendo poco a poco sus cuerpos para transportarlos. ¿Estaría llorando? El príncipe lo sentía por ella, pero así de dura era la vida.
Sin previo aviso Ada se lanzó hacia adelante colocando ambas manos en el rostro del joven, un extraño poder de luz azul oscuro brotó de sus dedos envolviendo su visión y haciéndolo sentir perdido: no podía escuchar, ver o oler nada. Sus sentidos estaban completamente inutilizados…esta sensación era…familiar.
Las imágenes destellaron en su cabeza sin que pudiera hacer nada para detenerlas.
Él y una chica mayor de cabello rojo jugando juntos, el rostro siempre triste y deprimido de ella, las lágrimas cubriendo sus mejillas eternamente incluso cuando lo acurrucaba en su regazo siendo él un niño, ella sola tocando el violín junto a la ventana cuando tenía ánimos y él al lado escuchándola.
Samantha
Samantha con su madre consolándolo cuando estallaba en furia en aquella época, el rey Dave bailando con ella en su cumpleaños número catorce…y…
Fuego
Fuego que él provocó en un estallido
Gritos…los gritos de ella
Su mirada de horror y su rostro quemándose frente a sus ojos, la carne viva estallando en ampollas y sangre, todo el lento y agonizante proceso ocurriendo frente a él.
Su existencia desvaneciéndose en horribles chillidos mientras él no podía hacer nada para controlar sus poderes. La llegada tardía de los reyes a la escena para encontrar su cuerpo incinerado con aroma a carne quemada en el suelo.
La última mirada de odio que ella le dirigió al niño de nueve años que acababa de asesinar a su propia hermana de manera involuntaria solo porque ella también era demasiado débil para controlar sus poderes y los había usado en él sin querer.
Si vista regreso a la normalidad topándose con el rostro lloroso y horrorizado de Ada quien apartó las manos de él; ella estaba llorando, estaba asustada, pero lo había hecho a propósito: estos eran sus poderes, los que podían hacerla útil.
Los mismos que tuvo Samantha.
El fuego mágico se desvaneció y ambos se precipitaron al piso de cualquier modo cayendo en algún lugar cualquiera del castillo, Ada murmurando disculpas mientras lloraba y se abrazaba a sí misma. Él acostado de lado con las lágrimas cayendo por su rostro tratando de recuperar el preciado control de todas sus emociones.
Aunque la magia de la Vidente ya no estaba haciendo efecto fue como abrir una presa repleta de lo que siempre estaba escondiendo y evitaba recordar, recuerdos que ya no servían para nada porque el pasado no se podía cambiar.
Desde el accidente todo se había venido abajo, llevaba años luchando para lograr tener cada aspecto de su vida y de su reino bajo control y ahora…estaba comprometido con una mocosa incapacitada que tenía las mismas habilidades mágicas que su hermana que él mismo mató.
Antes de perder el conocimiento miró por última vez a la niña que Jairo le había traído para que fuera su prometida.
Ella estaba gateando tratando de ubicar donde él se encontraba al no sentir su voz probablemente preocupada, llamándolo por su nombre al borde de la histeria.
La vida…era asquerosamente cruel quien creyera lo contrario solo era un idiota.
Continuará…
Bueno…aquí está el pasado de Tom, este capítulo tendrá una parte dos para explicar un poco más sobre el poder que tiene Ada y tuvo Samantha la hermana de Thomas en este fic.
Por su carácter tan…helado pensé que lo mejor era no crear una historia de amor hecha y derecha a su alrededor ya que cualquier chica enamorada de él sufriría demasiado, él es peor que Marco que, aunque chico malo tenía su lado nervioso y dulce: Thomas es por dentro sencillamente frío. Así que la manera de romper sus defensas me di cuenta era comenzando con algo más platónico y liviano y la situación forzada de una prometida me inspiró mucho debido a un manga que leí.
La personalidad de Ada estará basada un poco en Mikan de Gakuen Alice sencillamente ese tipo de carácter cabezota y positivo, pero a la vez fuerte es el que logra llegar a estos tipos que son como témpanos helados infranqueables.
No contestaré comentarios porque creo que todos solo quieren la actualización, sé que muchos dirán "quería la carta de Marco para mi dosis Starco" y sí la tendrán, pero tenía que construir el pasado de Tom y créanme que es mejor ahora que después cuando la trama será más difícil de interrumpir sin que me persigan con pinchos XD.
Me gusta la idea de que cada secundario tenga su historia de vida en este AU.
Gracias a todos los que leen y dejan comentarios, de verdad les agradezco seguir esta historia de todo corazón.
