Bueno después del pequeño arco dedicado a Thomas ha llegado la hora de regresar con nuestros protagonistas a la historia principal. Debido al tiempo que ha pasado creo que es hora de aclarar algunas cosas: La primera es que el arco de Thomas ocurre entre el baile de la Luna Roja y todo el resto de las aventuras o sea que Tom ha estado con Ada todo este tiempo y a futuro si vuelven a aparecer se asumirá que ya llevan un tiempo juntos con la dinámica que impuso ella ;D.

La segunda es un breve recuento de donde vamos en la historia: Los Díaz tuvieron la conversación con Marco llegando por fin a un acuerdo, Marco le entregó la carta que le escribió a Star durante su día juntos y después se fue a su habitación, en Mewni Arthur tiene que ingeniárselas para encontrar una manera de callar a los sirvientes chismosos que vieron al dúo Starco muy cariñosos en los pasillos, River desea vigilar más de cerca a los chicos debido a sus sospechas las cuales Moon descarta completamente ya que ella ve a Marco más como una mascota leal que un chico de la edad de Star.

Y hasta allí es donde vamos en la historia nuestra parejita ya descubrió sus sentimientos, pero aún no se dan cuenta de que son correspondidos ahora lo que se viene es...mejor los dejo leer.

Este capítulo mostrará cuales son los "planes de acción" de Star y Marco respecto a lo que siente cada uno…y todos ustedes sufrirán diabetes y vomitarán malvaviscos de azúcar.

La serie pertenece a Disney y Daron Nefcy.

Una carta, unos sustos y unas cuantas reflexiones

Star abrió la puerta de su habitación sosteniendo la recién entregada carta sobre su pecho. Podía sentir su corazón latiendo a una velocidad un poco más rápida de lo normal debido a la ansiedad por saber que había escrito en ella. Marco nunca le había dado una carta, una que otra nota tal vez, pero nunca una carta.

Sabía que en realidad no tenía motivos para estar nerviosa después de todo sin importar lo que hubiera allí adentro no sería ninguna confesión de amor ni nada que se le pareciera.

Una ola de calor ascendió hasta su rostro ante ese pensamiento cubriéndose la cara con el sobre y comenzando a negar repetidamente con la cabeza. Era mejor si ni siquiera pensaba en algo así…no importaba si solo era un inocente pensamiento sobre algo que definitivamente nunca pasaría, aún así el pensar en Marco teniendo el mismo tipo de sentimientos que ella tenía por él hacía que en su pecho creciera una sensación deliciosamente cálida y su estómago se sintiera como si estuviera a bordo de una montaña rusa.

Era una mezcla extraña y al mismo tiempo maravillosa: cálida y tranquila producto de la familiaridad y el tiempo que habían pasado juntos, pero al mismo tiempo intensa y emocionante porque era la primera vez que alguien le gustaba tanto, la primera vez que de verdad quería estar cerca de alguien, que en serio quería besar a alguien no solo porque se supone es lo que hacen las parejas sino porque ese alguien era Marco.

No…no era solo que Marco le gustara…ella estaba locamente enamorada de él. La princesa prudente se había enamorado del chico malo y ahora tenía que luchar para mantener esos sentimientos bajo control. Porque esto no era una película romántica ni un manga shojo, las cosas no se iban a solucionar fácilmente para que ambos pudieran estar juntos. Eran mucho más complicadas que eso, el motivo por el que siempre había negado en su interior que le pudiera gustar Marco y porque había tratado tan duro de negar esos sentimientos, de no notarlos y ahora reprimirlos era porque incluso si existiera la más mínima oportunidad de que él la correspondiera y pudieran estar juntos sería demasiado difícil, demasiado doloroso para alguno de los dos.

Las únicas opciones serían que renunciara al trono dejando de lado todo lo que ella era, todo por lo que había luchado y lo que había deseado ser decepcionando a sus padres y a todo el reino demostrando que, en efecto, fue una completa pérdida el poner en peligro la vida de la reina solo para que años más tarde ella dejara todo y a todos tirados repitiendo el desastre de Eclipsa o…que Marco acabara viviendo en Mewni enfrentando un sin número de dificultades, faltas de respeto, peligros, rechazo y hasta intentos de asesinato dejando atrás todos sus sueños que recién había retomado de verdad hace poco, toda su libertad que ella tanto se alegraba de que él tuviera, toda la posibilidad de tener una vida feliz en la Tierra con una chica mejor y menos complicada.

Ambas opciones le daban nauseas de solo pensarlas y unas enormes ganas de llorar. Ella jamás renunciaría a su trono, jamás podría vivir con la idea de tirar todo por la borda y al mismo tiempo tampoco podría pedirle a Marco que tirara su propia vida por la borda para seguirla a ella, ella…que ni siquiera sería capaz de protegerlo porque no podía protegerse ni a sí misma.

Un par de lágrimas cayeron por sus mejillas al pensar que su amor no era un cuento de hadas, su amor era una tragedia como Romeo y Julieta, pero todo estaba bien porque… en este caso a Romeo ni siquiera le gustaba Julieta como más que una amiga, Romeo era demasiado joven y relajado para siquiera haber pensando en tomarse las relaciones tan en serio. Todo era solo Julieta siendo tonta, formando castillos en el aire que acababan derrumbándose entre lágrimas, Julieta luchando para ahogar a su insistente amor por Romeo cuando apenas comenzaba a vivirlo.

Star suspiró y se golpeó suavemente las mejillas con una mano buscando despejar su cabeza, tal vez lo mejor era esperar un rato más para leer la carta con la mente fría sin contar que en el cuarto contiguo donde dormía su mejor amigo aún se escuchaban ruidos. Ella tendría que esperar para poder ir a hacerle compañía al dormir no se había olvidado de la efectiva solución que había encontrado para ayudar a Marco con sus pesadillas.

Todo ello era mayor motivo para calmarse y sacar de su mente cualquier desafortunado pensamiento poco realista plagado de romanticismo trágico.

Marco era su amigo, un amigo al que estaba haciendo compañía para dormir y que le había entregado una carta que probablemente solo tenía alguna confesión sobre una trastada que había hecho o tal vez un dibujo de regalo hecho con intenciones meramente amistosas, pero nada más.

Caminó hacia su cómoda buscando el manga que estaba leyendo antes de toda su aventura en Mewni, le gustaban aquellos que trataban sobre romance escolar con sucesos completamente cotidianos entre la pareja, así como las amistades y las cosas divertidas que pasaban en la escuela. Ya tenía bastante de magia y tensión en su vida como para estar leyendo más de ello.

Justo se disponía a sentarse en su cama para sumergirse en la lectura cuando su libro de hechizos de abrió por si solo rebelando la figura flotante de un genio azul ataviado con vestimenta de color amarillo:

- ¡Princesa! No sabe cuanto me alegra que se encuentre a salvo_ dijo Glossaryck con una sonrisa sincera flotando para encontrarse más cerca de su alumna.

- Hola Glossayck, me alegra estar de vuelta_ contestó ella con una sonrisa amable_ de verdad agradezco mucho tu preocupación.

Realmente la opción de ocupar ese rato conversando con su mentor no era nada mala, le agradaba Glossayck y después de todos los pensamientos negativos que había tenido sobre si misma en ese acantilado mientras era buscada por Mina escuchar que él estaba feliz de verla la hacía sentir muy bien.

Glossaryck anteriormente le había dicho que ella era una de sus alumnas favoritas de todos los tiempos y aunque no creía merecer esos sentimientos ni entendía muy bien porque pensaba así de ella en el fondo se sentía infinitamente agradecida por que él la considerase así.

Se tomaría el tiempo de responder sus preguntas con calma y comentarle como había estado su día en Mewni.


Marco…

El castaño se pasó la mano por el cabello ya previamente desordenado convirtiéndolo aún más en un desastre mientras su corazón no lograba calmarse al escuchar los pasos de la princesa en la habitación contigua.

Realmente…realmente le había entregado la carta, aún más importante; Él Marco Díaz le había escrito una carta notoriamente sentimental a una chica y no a cualquier chica…a Star su mejor amiga la misma que no le había gustado nada al inicio de su relación y por la cual nunca pensó que llegaría a sentir nada más que una amistad. Todo esto era bastante loco no importa como lo mirara, se estaba derritiendo como mantequilla por una niña que no encajaba en lo absoluto con los gustos que tenía…o que más bien pensaba que tenía, jamás había creído que entre comerse sus galletas caseras, compartir sus problemas y uno que otro abrazo lo llevarían directamente a querer abrazarla cada vez que la tenía cerca, ser vulnerable sentimentalmente algo que detestaba con tal de que ella supiera cuanto le importaba y a tener pensamientos como…cuan linda era bajo la luz de la luna…

¡¿ERA EN SERIO?!

El chico se derrumbó en la cama poniendo un brazo sobre sus ojos lanzando un pequeño grito entre dientes. No tenía problemas para molestar a la princesa un poco, insinuarle algunas cosas y coquetear descaradamente con ella, estaba acostumbrado a ello, así es como solía manejarse y aunque hacerlo con alguien de quien de verdad estaba enamorado era diferente a solo ir tras una atracción física o un gusto muy débil aún así no era incómodo.

Tal vez porque no era exponer lo que sentía directamente, no era ser vulnerable frente a ella, cuando bromeaba con Star no le estaba dando pie a que lo rechazara.

Ahora estaba inquieto no porque la carta fuera demasiado reveladora o dejara traslucir demasiado sino porque era un intento, un intento de hacerla sentir mejor con un tema que a la chica la aproblemaba bastante y él siendo demasiado malo para expresarse había acabado haciendo lo mejor que podía, no sabía si el escrito resultaba tener un tono demasiado insensible, seco o directo. Lo que menos deseaba era acabar haciéndola sentir mal o que ella pensara que tomaba su problema muy a la ligera como esa mañana cuando ella realmente actuó como si no la estuviera entendiendo.

Y sí…eran dos personas muy diferentes no podía entender del todo su amor por ese reino y esas personas que solo la lastimaban o su sentido de responsabilidad hacia un cargo que no había elegido o la importancia que le daba a lo que pensaran otros de ella, pero aun así…quería apoyarla, hacerla sentir mejor y estar ahí, así como ella había estado ahí para él en todo momento.

Sabía que la princesa estaba atraída hacia él, pero si no lograba ayudarla cuando más lo necesitaba, si no conseguía ser la misma clase de apoyo emocional fuerte que ella era para él Star jamás lo consideraría como novio.

Después de todo una chica tan cariñosa, sensible y amable como ella probablemente siempre había soñado con un tipo del mismo estilo y él no lo era…podía esforzarse, pero no es como si se fuera a convertir en alguien diferente. Las personas podían cambiar, pero siempre seguían siendo ellos en el fondo. Había dicho que cualquier obstáculo en cuanto a la condición de princesa era un puente que podrían cruzar al llegar a él una vez que la chica le correspondiera, pero si sus intentos por apoyarla en cuanto a sus problemas de inseguridad serios más allá de una Hatestar13 mirándola feo en la escuela, su deseo de parecerse más a Moon o sus problemas de auto desprecio…si fallaba…entonces sencillamente era muy difícil que la niña siquiera llegara a enamorarse de él porque demostraría no ser buen material en absoluto para algo serio, no tener ninguna sustancia.

Nunca había tratado de conquistar a alguien a quien no le bastara en absoluto la perspectiva de diversión y un novio guapo a quien lucir, alguien que realmente no estuviera constantemente buscando la auto satisfacción y su propio interés incluso en las relaciones románticas o al menos en ese tipo de relaciones egoístas donde cada cual miraba por su lado y buscaba satisfacerse con el otro a lo cual se le llamaba relación romántica en estos tiempos en la secundaria.

Tal vez él sabía como ocuparse de que Star nunca lo viera como una especie de hermano y mantuviera en su mente que era un chico, tal vez sabía como ponerla nerviosa, como hacerla sonrojar y sep…sabía besar bien no podía negarlo la falsa modestia no era lo suyo.

Pero…no tenía ni puta idea de como ser un buen novio, como ser el niño lindo que sabe cuando su novia esta preocupada o triste y también como animarla a la perfección, no estaba acostumbrado a comprar regalitos cursis como adornos para el celular en pareja o collares a juego, a reconfortar realmente a alguien, sí lo había hecho a veces con Star hasta ahora, pero…ella esperaría más que eso de un novio ¿no? que fuera más…¿asertivo? Emocionalmente, más atento.

Maldita sea él…ni siquiera era tan amable y altruista como ella….Star siempre pensaba primero en los demás antes que en sí misma. Él no era así naturalmente las barreras que había construido a su alrededor siendo un niño no habían hecho nada por ayudarlo a pensar más en otros. Star era la primera persona que lo ayudó en eso, que llegó al punto más profundo de él. Ni siquiera sus amigos eran realmente tan íntimos en el plano emocional.

Marco se giró escondiendo el rostro en la almohada al darse cuenta de que él en el fondo siempre pensaba más en sí mismo…había estado molestando a la niña todo el día en el castillo con algunas bromas con doble sentido porque le gustaba verla sonrojada pero…¿acaso eso haría que Star se sintiera cómoda? Recordó su cara sonrojada e incómoda, la forma linda en que se había tropezado al alejarse de él pero lo notoriamente consternada que estaba.

Mierda…

Ella era sencillamente pura la había molestado con ello hace poco junto al baño pero era la completa verdad, Star era inocente alguien que solo había sabido que era el sexo y de donde salen los niños hace poco tiempo, cuya visión del mundo y las relaciones habrían encantado a su abuela y sería la burla de todos sus compañeros de escuela si ella lo dejaba traslucir más allá de un circulo cerrado con Janna y Jackie las cuales eran un tanto similares a la princesa solo que más que inocentes es que rechazaban la obsesión con el sexo que la mayoría de los chicos y chicas de la escuela tenían. Una porque parecía tenerles alergia a los hombres en general y pensar que eran unos cerdos la otra porque el Ballet no le dejaba espacio para pensar en citas y su forma seria y fría de ser incluso un poco falta del sentido del humor espantaba a los chicos y posiblemente todo ese aire maduro también hacía parte del trabajo de intimidar a los posibles pretendientes…los cuales más que apreciarla como persona le miraban las tetas y el culo.

Realmente no las culpaba él no había mostrado su mejor lado frente a Janna y había sido un cerdo con Jackie viéndola como un trozo de carne en lugar de…una persona con sentimientos que posiblemente tenía razón al rechazarlo si siempre que le hablaba le miraba los senos tratando de adivinar que tamaño de copa era y no los ojos. Bueno al menos ya no hacía eso.

Pero Star…ella era inocente, eso lo había llevado a ponerle filtros a su computadora a descargar las películas o videos que ella quería ver por temor a que se encontrara con alguna cosa que no querría mirar. En la dulce mente de Star no era posible que cinco personas abusaran sexualmente de otra, que alguien viera el sexo solo como diversión y ni hablar de saber de la enorme industria Pornográfica que existía actualmente en la Tierra.

A ella le afectaría…Star más que sentirse a gusto en medio de las bromas con doble sentido, los chistes sexuales, múltiples desnudos en redes sociales, drogas, licor y conversaciones sobre fiestas salvajes en la casa de algunos chicos mayores de la escuela se sentía incómoda y fuera de lugar.

Tal vez hace un año habría considerado estúpido que existiera alguien así, como si fuera una persona que más bien debería haber nacido en los tiempos de su abuela o dejar de lloriquear y adaptarse a los tiempos actuales ¡esto ya no era el siglo 19!, posiblemente solo se habría reído pensando que clase de fea inadaptada sería esa niñata.

Pero ahora…ahora realmente podía apreciar la ternura y la inocencia de Star, lo que significaba que en cada abrazo no estaba tratando de sentir sus músculos, que cuando se acurrucaban en el sillón lo dejara marcharse en paz al baño si estaba incómodo en vez de comenzar a hacer insinuaciones medio violadoras sobre erecciones, que más que querer empujarlo a ver la última película más aterradora, colarse en alguna fiesta de chicos mayores…lo dejaba ser…podía ser vulnerable a su lado, comportarse como un niño, ver una caricatura sin que ella se burlara, que parecía apreciar lo que estaba dentro él aunque no fuera lo mejor en lugar de querer mirar lo que tenía entre las piernas y practicar las mil y una maneras de meterle la lengua en la garganta a alguien.

Star no necesitaba que actuara como si tuviera diecisiete cuando tenía catorce, no necesitaba mantener una fachada cuando estaba con ella, no se iba a burlar de él si sabía que en realidad no le gustaba el porno y por lo tanto no estaba cumpliendo con el clásico estándar de chico adolescente…ella era la clase de persona que estaba seguro sería capaz de amar a alguien sin importar si tenía la cara quemada o cualquier clase de problema físico porque no estaba esperando que le dieran algo, Star era la clase de chica que daba amor en vez de esperar a que se lo dieran que despedía un aura de dulzura que al inicio le había parecido santurrona y desagradable y ahora lo llenaba de ternura como si pudiera mirar las noticias y ver como la gente dejaba que otros se murieran frente a sus narices, se violaban a cualquier persona sin importar su edad, se engañaban entre sí, matándose y robándose unos a otros y luego mirarla a ella y pensar que el mundo aún podía seguir siendo un lugar hermoso mientras alguien así existiera.

Y ahí estaban sus cursiladas otra vez…

Si quería llegar a ella…tenía que tratar de parecerse un poco más a ella y eso significaba dejar de hacer algunas cosas que le parecían divertidas con tal de hacerla sentir cómoda, pensar más en Star y en lo que ella querría. Y probablemente eso no eran sus bromas sucias.

El chico suspiró levantándose de la cama y comenzando a quitarse la ropa para colocarse su piyama a continuación consistente en una camiseta negra con un short de pijama gris, tiro las cubiertas hacia atrás recostándose en la cama disponiéndose a dormir con estos últimos pensamientos rondando su mente.

Si de verdad estaba enamorado de Star tenía que dejar de atacarla en lo que a ella le incomodaba en lugar de usarlo para diversión propia, él tenía que encontrar la forma de coquetear con ella sin caer en solo hacer las cosas a su manera…probablemente incluso podría haber llegado a lastimar a la chica si no hubiera reflexionado nunca sobre eso.

- Ahora entiendo porque dicen que el amor es complicado_ bufó tapándose con las mantas y tomando una de las pastillas de su mesita de noche para pasarla con una botella de agua que tenía guardada en el cajón.

Por más inverosímil que sonara…al parecer iba a tener que practicar su inexistente caballerosidad y no presionar a Star al mismo tiempo que la perseguía.

Estupendo… ¿cómo se supone que iba a hacer eso?


Arthur y Shade…

- Entonces…¿quieres que use mi conocimiento sobre los sirvientes de palacio para chantajearlos? _ inquirió un pequeño gato color negro de ojos amarillos mirando fijamente al muchacho pelirrojo que estaba frente a él.

El niño garabateó algo en una libreta antes de enseñárselo a su amigo felino:

"Es la única forma que se me ocurre. ¿Acaso quieres que comenten cosas que no son sobre la princesa?"

- "¿Qué no son?" …no es como si quisiera que hablaran mal de Star, pero ella parecía muy cercana a ese humano que no dejaba de llamarme "Bola de pelos".

"Eso no es asunto nuestro Shade, chismear sobre lo que hace la princesa no está bien"

- ¿Sabes la cantidad de tiempo que llevo haciéndome pasar por su mascota? Si supieras tanto como yo sabrías que es realmente extraño que sea tan cercana con un tipo…al menos este es más gracioso que ese tal Tom.

"Hablas demasiado para tener solo ocho años"

- ¡Oh vamos! cierra la boca Arthur, es bastante difícil que conserve algo de inocencia teniendo en cuenta lo que se escucha en las paredes del castillo cuando deambulo. Creo que se más sobre relaciones románticas que tú mismo.

El chico solo alzo una ceja mirando al felino esperando a que este cayera en la cuenta de la ridiculez de su comentario sobre cerrar la boca. Al recordarlo Shade solo puso una sonrisita de "Ups" culpable disculpándose con la mirada.

Ambos niños estaban sentados en el alfeizar de una ventana del pasillo que conducía a los aposentos de la servidumbre, más específicamente la servidumbre masculina siendo escondidas sus figuras gracias a la gruesa cortina que colgaba frente a la ventana que estaba a una altura suficiente para que nadie pudiera mirar ambas siluetas desde el suelo algo que en ese momento era de extrema importancia.

"No es como si me interesara saber eso, gracias, tengo cosas más importantes que hacer que espiar la vida del resto por los pasillos"

- Y no es como si fuera mi culpa no tener nada mejor que hacer_ rezongó el gato frunciendo el ceño.

Shade siempre había sabido que si lo descubrían no solo él sería asesinado posiblemente también Arthur al tratar de rescatarlo, el chico era demasiado amable como para volver la cabeza si algo así llegaba a ocurrir…además…los habían encontrado a ambos juntos cuando él era solo un bebé y Arthur era un niño.

Podrían sacar cuentas sobre que estaba haciendo un niño con un bebé monstruo en brazos.

Un golpecito en su cabeza lo hizo mirar hacia la libreta del joven sirviente.

"Tienes razón, lo siento. Ahora necesitamos hacer esto rápido antes de que puedan descubrirnos o pensar demasiado sobre porque no me he ido a acostar aún. ¿Te aprendiste lo que te dije?"

- ¿El saludo épico? Tenlo por hecho_ Shade se estiró preparándose para lo que tenía que hacer a continuación_ ahora déjame espacio, recuperar mi forma original va a demorar.

Arthur se echó un poco hacia atrás dejándole espacio al niño reflexionando sobre si sería conveniente cerrar los ojos durante el proceso. Este nunca había sido muy agradable.

Shade se siguió estirando hasta que su columna hizo un ruido desagradable como si se estuviera fracturando, pero él no mostró ningún signo de dolor, lentamente las patas traseras comenzaron a estirarse con un crujir de huesos. Las patitas de gato traseras poco a poco convirtiéndose en unas patas de planta más larga y ancha mucho más parecidas a un pie humanoide.

Una vez que fueron lo suficientemente fuertes para sostenerlo el pequeño ser se puso de pie usando una pata delantera para desencajar su hombro comenzando a desenfundar de las almohadillas de las patas delanteras lo que parecían unas garras largas y negras, pero en realidad eran una extensión de sus dedos encogidos para asimilar patas felinas en su camuflaje diario.

El hombro desencajado se afirmó dejando el brazo con una extensión extra para a continuación repetir el mismo proceso anterior en la otra extremidad: fracturar el hueso del hombro para que el hueso real pudiera afirmar su brazo mucho más largo que la pata de un gato.

Finalmente, el monstruo recuperó su apariencia real libre del disfraz que usaba como mascota.

Arthur sonrió ante el verdadero aspecto de Shade, él era realmente como un gato antropomórfico de color negro con una altura que era fácilmente comparable a un niño normal de ocho años Mewmano rebelando que tan retractiles eran sus huesos para encogerse al tamaño de un gato, sus patas eran largas pero delgadas aún similares en sus puntas a las de un gato, pero sus manos eran mucho más grandes que las pequeñas patas que lucía en su disfraz terminadas en unos largos dedos en punta. Las orejas felinas, así como la cola y el par de ojos amarillos eran características que permanecían.

Shade hizo crujir sus nudillos divertido sonriendo traviesamente:

- Bien…vamos a asustar a algunos sirvientes chismosos.

Arthur le iba a pedir que lo esperara, pero el niño monstruo velozmente saltó hacia la cortina moviéndose por ella hasta el techo donde usó sus dedos para sostenerse boca abajo y avanzar raudamente hacia la habitación de la servidumbre pareciendo una araña en la oscuridad.

El sirviente se golpeó la frente con un suspiro al escuchar como la puerta del aposento se abría con violencia y se cerraba con un portazo.


Dentro de la habitación en varias camas repartidas en literas dormía una enorme cantidad de sirvientes de palacio. Era un cuarto enormemente espacioso con una ventana al fondo que dejaba entrar la luz de las dos Lunas a la estancia. Normalmente una habitación de esas dimensiones habría requerido tener alguna chimenea para aportar calor en invierno, sin embargo, cuando llegaba la estación helada la misma reina Moon se encargaba que lanzar un hechizo de temperatura a las habitaciones para así no tener que gastar leña en atemperar los aposentos de la servidumbre y evitar que estos mueran de congelación.

Frotándose las manos delanteras el monstruo felino se agazapó en la oscuridad agachándose hasta que su rostro quedara lo más cercano posible al nivel del suelo, suavemente se deslizó usando sus dedos puntiagudos para producir chirridos en las patas de las camas provocando que los durmientes comenzaran a removerse inquietos despertando ante los sospechosos sonidos provenientes del suelo.

Divertido por sus reacciones Shade se movió hacia las paredes usando su capacidad anormal para escalar con el objetivo de asustar a los hombres haciéndolos sentir una "misteriosa presencia" a sus espaldas y una que otra "sospechosa brisa" que no sabían realmente de donde venía en lo absoluto.

Finalmente, una vez que la mayoría de ellos estaban despiertos y asustados por la presencia desconocida dentro de la habitación Shade se escabulló hasta situarse entre el techo y el comienzo de la ventana quedando su figura completamente consumida por la oscuridad. Ser rápido, pequeño y de pelaje oscuro realmente era útil para ello.

Gracias a su visión nocturna pudo ver como una figura delgada abría la puerta y se escurría dentro del cuarto en silencio sin ser notada en medio de la conmoción provocada por el "fantasma". Al parecer Arthur había decidido hacer acto de presencia.

Excelente...

Tomando aire el niño lanzó un grito finalmente silenciando a todos los murmullos asustados de la habitación:

- ¡SILENCIO HUMILDES MORTALES!

La estancia quedó presa de un silencio sobrenatural, todos aterrados ante la voz.

- ¡SOY EL ANTIGUO Y PODEROSO GUARDIÁN INVISIBLE DE LOS SECRETOS DE LA FAMILIA BUTTERFLY! ¡HE SIDO MOLESTADO EN MI DESCANSO DEBIDO A QUE SIENTO QUE ALGUNAS PERSONAS ESTÁN PLANEANDO REVELAR SECRETOS Y LEVANTAR CALUMNIAS EN CONTRA DE LA JOVEN HEREDERA!

En una esquina Arthur asentía divertido por la actuación de su amigo y se felicitaba a si mismo por haber escrito esas líneas para que memorizara.

- ¡HAN DE SABER QUE AQUELLOS DE USTEDES QUE ALBERGUEN TALES MALAS INTENCIONES SERÁN SEVERAMENTE CASTIGADOS Y MALDECIDOS!

El pánico aumentó en el lugar de forma callada debido a que por orgullo los hombres tanto viejos como jóvenes se negaban a mostrarse amedrentados ante la "fuerza sobrenatural" que estaba en su habitación solo algunos niños dejaban fluir libremente su temor comenzando a llorar.

Y en algunos el miedo venció al orgullo:

- ¡Por favor no nos castigue a todos antiguo Guardián! _ clamó un hombre cerca de los veinte años_ ¡solo algunos han estado difamando y hablando sobre la princesa Star!

- ¡Ci…cierto! _ chilló otro a punto de vomitar_ ¡Es Brando con su novia quienes han estado hablando cosas raras sobre la pri…princesa y ese chico in..invitado!

El sujeto estaba apuntando con el dedo a Brando quien tenía una edad cercana a los treinta y lo miraba de manera asesina y ahora temerosa por la ira del espíritu.

- ¡YO NO ESTABA CHISMEANDO! _ gritó el aludido para defenderse_ ¡SOLO COMENTABA! ¡SOLO ESO! ¡JAMAS OSARÍA PENSAR MAL DE LA PRINCESA!

- ¡Oh Brando! _ gorjeó Shade divertido por su miedo_ ¡el que suele mirarle el trasero a la reina cuando ella no está observando! ¡SERAS CASTIGADO POR TODAS TUS IMPERTINENCIAS!

- ¡NO POR FAVOR TODO PODEROSO ESPÍRITU! _ gritó el hombre al borde del llanto_ ¡NUNCA MÁS LO HARÉ Y TAMPOCO HABLARÉ MAL SOBRE LA PRINCESA STAR!

- ¡Cierto! ¡Nuestra princesa es la Luz de nuestras vidas! _ gritó un hombre cercano a los cuarenta años al cual le temblaban las rodillas y miraba a todos los lugares de la habitación creyendo estar escuchando de verdad a un ser incorpóreo_ ¡jamás pensaríamos mal de ella!

- ¡ADEMAS FUE GREGOR EL QUE DIJO QUE ELLA TOCABA DEMASIADO AL HUMANO!

- ¡Yo decía la verdad! _ se defendió el aludido un poco más orgulloso que el resto_ ¡NO MEREZCO SER CASTIGADO POR DECIR LA VERDAD! ¡además ni siquiera sabemos si esto de verdad es un espíritu!

- ¿ASÍ QUE TE CREES AUTORIZADO PARA JUZGAR A TUS SEÑORES? ¿DUDAS DE MI PODER? _ Shade tuvo que aguantarse la risa ante lo que iba a hacer a continuación. Inicialmente esta parte era para el cuarto de las mujeres, pero usarla ahora parecía una buena idea_ ¡TE MOSTRARE LAS CONSECUENCIAS SI ME DESOBEDECES!

En su esquina Arthur rodó los ojos agradeciendo interiormente todas las veces que había tenido que pasar tiempo con la Dramaturga de palacio.

Rodó sus ojos hacia su cabeza y se dejó caer en el piso comenzando a hacer una imitación perfecta de unas convulsiones descontroladas a la vez que Shade avanzó rápidamente por la habitación tirando mantas y rompiendo cualquier cosa que encontrara entre ello varias botellas de licor sacadas de la cocina para acrecentar el efecto.

- ¡ASÍ ES HUMILDES MORTALES ESTE JOVEN ESTA SUFRIENDO EL DOLOR DE TENER TODA SU SANGRE ARDIENDO EN SU INTERIOR EN UNA LENTA AGONIA! ¡SI NO ME OBEDECEN HARÉ QUE MUERAN DE MANERAS MUCHO PEORES Y REBELARE TODO LO QUE HACEN A ESPALDAS DE LA REINA! ¡QUE COMIDA SE ROBAN, CON QUIEN ANDAN, QUE COSAS MALAS DICEN DE ELLA A SUS ESPALDAS CUANDO CREEN NO SER ESCUCHADOS,COMO ALBERG USA LAS CAMISAS SUCIAS DEL REY PARA LIMPIARSE EL TRASERO ANTES DE LLEVARLAS A LA LAVANDERÍA! ¡TODO!

Varios pasaron saliva al pensar en lo reactiva que podía ser la reina y en como tal vez no dudaría en mandar a una mazmorra o a azotar a cualquiera de aquellos que se habían atrevido a decir algún mal comentario o alguna irreverencia en contra de ella o su familia cuando creían no estar siendo escuchados.

O serían despedidos teniendo que buscar otro trabajo…lo cual era el equivalente a conformarse con una vida de sueldos míseros y solo un poco de maíz y varios abusos por parte de los ricos.

Además, estaba la maldición sobre natural de ese extraño guardián del cual nunca habían sabido su existencia, pero de todos modos no es como si la reina debiera informarles de esas cosas a ellos.

Y ese niño…el chico mudo…aún seguía convulsionando en medio de espasmos y grandes dosis de dolor comenzando a arañar en ataques de ira ocasionales a cualquiera que se le acercara, eso sumado al blanco de sus ojos dados vuelta.

Era aterrador.

- ¿HAN ENTENDIDO? _ Demandó Shade con voz de mando_ ¡O DESEAN QUE MI SEÑORA SEA INFORMADA DE TODO!

- ¡SI, SI LO HACEMOS! _ gritaron varios a la vez mientras otros solo soltaban un simple "sí" o asentían presos del pánico.

- ¡EN ESE CASO ME RETIRARE HUMANOS, HE DECIDIDO CREERLES POR ESTA VEZ!

En el acto Arthur se calmó fingiendo estar saliendo de un trance cuando en realidad solo estaba cansado por tal despliegue de artística actuación manteniendo su fachada asustada mientras algunos chicos jóvenes se acercaban a ayudarlo todos aún completamente aterrados.

- ¡AHORA MORTALES HABÍA PENSADO LLEVARME A ALGUNO DE USTEDES COMO ADVERTENCIA! _ todos se pusieron lívidos_ ¡O USARLO PARA DEMOSTRAR A LAS MUJERES MI PODER! _ otra vez todos se asustaron mientras Arthur no pensaba ser capaz de hacer la misma agotadora actuación dos veces_ ¡PERO EN LUGAR DE ESO LES DARÉ SOLO ESTA ADVERTENCIA! ¡NO SERÉ GENEROSO DOS VECES HUMILDES INSECTOS!

Arthur se mordió el interior de la mejilla para no reírse solo con esa frase Shade.

- ¡AHORA ME VOY!

Con tan épica despedida Shade se escurrió en silencio por la puerta en medio de la negrura nocturna para solo dar la impresión de haber desaparecido en alguna parte al interior de la habitación emprendiendo el camino hacia los cuartos femeninos de la servidumbre para repetir su idea.

Mientras se seguía haciendo el desfallecido conmocionado Arthur recordó todas las veces que se había quejado en su interior acerca de como la mayoría de los sirvientes no se interesaba en aprender a leer o escribir, a pesar de que los trabajadores de la biblioteca les habrían enseñado gustosos. En como no mostraban demasiado interés en saber sobre la historia de la familia real y lo que podía hacer su magia.

Si bien la información de manejo general era limitada debido a que obviamente los secretos más profundos de la magia y sus saberes solo debían manejarlos la realeza haber leído un poco más sobre la magia y los espíritus les habría hecho entender que realmente no existía ningún "Guardián Legendario de los secretos Butterfly" …o al menos ninguno del que se tuvieran pistas o historias.

Por primera vez el joven sirviente estaba agradecido de la ignorancia general de las personas y de lo fácilmente impresionables que eran.

Claro que también ninguna de ellas sospechaba que un monstruo felino con velocidad más allá de lo normal estuviera viviendo dentro del castillo.

Esperaba que esto al menos sirviera para evitar que a futuro la servidumbre anduviera hablando tan descaradamente de la princesa.


Tierra, casa de los Díaz. Habitación de Star…

Después de pasar un buen rato hablando con su tutor mágico contándole que había estado haciendo durante el día, la princesa de Mewni se despidió de él deseándole dulces sueños y un agradable descanso, así como asegurándole que al día siguiente estaría lista para volver a entrenar.

Glossaryck se había mostrado complacido al escuchar esto aconsejándole, sin embargo, que no se sobre esforzara demasiado. Así luego de manifestar por última vez su felicidad al verla sana y salva regresó al Libro de Hechizos para dormir dejando a Star sentada en su cama con la carta de Marco escondida tras su espalda.

Había tratado de hacerse a la idea de leerla al día siguiente…pero la ansiedad era demasiada, no había manera en que consiguiera dormir teniendo el sobre todavía sellado. Ella realmente quería saber que decía esa carta.

No entendía porque el corazón le latía tan rápido o porque estaba tan ansiosa, tampoco la razón del leve temblor en sus manos mientras abría el sobre con delicadeza. Soltando un suave suspiro asumió que era inevitable, Marco quien nunca le escribía nada a nadie y sudaba la gota gorda para escribir una redacción decente en clase de literatura le había escrito una carta especialmente a ella y por más que quería ser objetiva y contemplar la posibilidad muy en el fondo dudaba que solo lo hubiera hecho para confesar alguna travesura.

Él ya había roto el cargador de su varita lo único más grave que podría hacer era quemar su libro de hechizos o sus cuadernos con apuntes y estos estaban perfectamente a salvo por lo que podía ver.

Decidiendo no darle mas vueltas en su cabeza extrajo el papel doblado del interior del sobre y comenzó a leer:

"Hola: Sé que no es muy formal iniciar una carta de esta manera, pero realmente otras formas me parecían demasiado trilladas "¿querida Star?" "¿princesa Butterfly?" "¿estimada estirada?"…esa última es bastante buena pero desentona con el resto de la carta así que…solo hola"

Star ahogó una risita al leer el poco ortodoxo principio de la carta junto con la torpe explicación sobre porque había decidido iniciarla así, era obvio que el chico no había sabido como comenzar a escribir y solo dejó todo lo que estaba pensando en ese momento sobre el papel.

Sonaba como algo que Marco haría.

"El motivo por el que escribí esto es porque traté de poner en el papel lo que debería haberte dicho esta mañana, pero admitámoslo lo más probable es que en mi cabeza hubiera sonado genial y a ti te habría parecido horrible…no quería arriesgarme.

Básicamente lo que quiero es discutirte un punto de lo que dijiste y es que eres "débil" yo no creo que seas débil…eres muchas cosas: remilgada, un poco rígida a veces, una cocinera desabrida, la clase de jugadora de videojuegos que elige los personajes porque son "lindos" y no útiles (¿es en serio?), inteligente, amable, dulce… y una bonita mata de pelo rubio andante."

La última frase estaba garabateada más rápido que el resto del párrafo como si él se hubiera apresurado a pasar esa parte o realmente hubiera deseado no ponerla, pero otro lado realmente quería hacerlo.

"Probablemente él se sintió avergonzado" _ pensó Star comenzando a sonrojarse al procesar que Marco le estaba diciendo textualmente que creía que ella era inteligente, amable, dulce y…bonita en algún grado, no importaba si era principalmente por su cabello…se sentía realmente bien leer eso.

Se golpeó suavemente el rostro al percatarse que se estaba distrayendo demasiado de la lectura. No podía quedarse atrapada solo en un párrafo:

"El punto es que eres un montón de cosas, pero NUNCA débil...y no, no quiero que entrecierres los ojos y arrugues la nariz pensando que eso es una mentira primero lee"

Correcto…nunca se había puesto a pensar hasta que punto el castaño había llegado a conocer sus gestos y sus reacciones, pero era asombroso que él supiera que mientras leía esa frase en ese mismo instante ella de verdad estaba arrugando la nariz manifestando su desacuerdo interior.

O ella era demasiado transparente y repetitiva en sus gestos o el chico peligro realmente la había observado bien.

"Para empezar sobreviviste contra cualquier posibilidad…tu misma lo dijiste eso demuestra que realmente tenías ganas de vivir, para que sigas aquí a pesar de todas esas posibilidades en contra realmente tuviste que ser muy fuerte y ya puede venir la partera de Mewni o tus padres o quien sea a discutir conmigo sobre eso si quieren porque sé que tengo la razón.

En segundo lugar, literalmente pasaste toda tu vida cargando una enorme presión sobre los hombros, no solo de tus tutores o tu familia sino de todo un reino y nunca te rendiste. Vi tus recuerdos y siempre al igual que ahora te esforzaste para ser mejor, sin quejarte, sin enojarte o mandar todo a la mierda como el noventa por ciento de las personas comunes en esos casos habrían hecho (no necesito ser bueno en matemáticas para saber eso) tu…seguiste peleando... eso…también requiere ser fuerte. Yo mismo necesité que una niña con una enorme trenza terriblemente enredada me dijera que mis dibujos no apestaban para volverme a enfocar en mis sueños.

Me pasé tanto tiempo tratando de contradecir a mi familia y demostrarles que no iban a convertirme en su títere que perdí de vista mis metas y quien realmente quería ser...me amo a mí mismo y me gusta como soy, pero realmente sé que en un punto fui un idiota.

El tercer punto es que viniste a la tierra a vivir con un tipo que te trato de una forma horrible al inicio…y te quedaste…aun así te quedaste y le hiciste caso en todo con tal de convivir pacíficamente, hiciste lo posible por entenderlo aunque el mismo tipo hizo todo lo posible para no ser entendido y no acabarse encariñando contigo, aguantaste vivir en una casa con un ambiente familiar asqueroso y además compartir tus horas de estudio mágico con las tareas de la tierra, hacerle las tareas al sujeto y combatir contra Ludo, habría sido mucho más fácil para ti ir a vivir a otra casa.

Habría sido más fácil para ti si solo te mudabas con Janna o con Jackie. Pero te quedaste conmigo, aunque sé que no estaba siendo el sujeto más agradable precisamente.

Star tu sí eres fuerte, ser fuerte físicamente o en la magia no es la única manera de ser fuerte ¿ok? no quiero volverte a escuchar decir eso…te prometo que pensaré alguna forma de castigarte si eso pasa.

Princesa tu…eres mucho más fuerte que yo…siempre lo has sido y es probable que lo vayas a seguir siendo.

Eso es todo, espero que sea bueno porque este es el cuarto borrador y la mano me duele.

Marco

PD: Esto lo agregué después de la conversación con mi familia. Gracias por estar ahí conmigo, tenerte a mi lado me hizo sentir más tranquilo. Siempre lo hace."


Las manos le temblaban con más fuerza que antes, el papel estaba arrugándose por la presión que sus dedos ejercían sobre él y las lágrimas que comenzaban a humedecerlo. Ella se estaba mordiendo el labio inferior para que no se le escapara algún sollozo desafortunado que pudiera oírse en el silencio reinante al interior de la casa, los corazones en ambas mejillas brillando con suavidad en un tono rosa pastel a la vez que palpitaban al ritmo de su propio corazón en el centro de su pecho.

La carta había dejado a Star Butterfly hecha un completo desastre. Pero de la mejor manera posible.

El escrito no era lo más elegante, delicado ni florido que había leído en su vida, pero tenía una dulzura, torpeza y sinceridad especial que la hacían querer llorar y la llenaban de calidez. Sabía que cada una de esas palabras eran lo que su mejor amigo realmente creía sobre ella, no era solo un intento por hacerla sentir mejor ni una manera de quedar bien. Después de todo aquella misma mañana el chico no había hecho un mal trabajo en estar ahí para ella a pesar de que casi le dijo directamente en su cara que él era incapaz de entenderla.

Esas…no eran palabras vacías provenientes de un amigo preocupado, no eran como las charlas de ánimo que solía darle su madre que, aunque llenas de amor y de buenas intenciones en el fondo siempre tenían más de amor maternal que de genuina sinceridad, más de mentiras piadosas acerca que lo linda, inteligente y perseverante que era la princesa Star que de los verdaderos sentimientos ya no de madre sino de reina que tenía Moon hacia su heredera.

Porque por años ella siempre mantuvo una careta frente al mundo representando a una princesa ideal, estudiosa, inteligente, que no se detendría ante nada para alcanzar la perfección. Se presionó a si misma hasta no poder más para dar la talla durante los entrenamientos de espada, aunque después le dolieran los brazos y cada músculo de su cuerpo. Durante mucho tiempo había tratado de que solo Pony Head viera su profunda debilidad y dolor por sentirse insuficiente, que solo ella viera como constantemente y cada día tenía que demostrar que había valido la pena que sobreviviera.

Como siempre detrás de un alago sabía que realmente solo era concedido por obligación o por cariño, pero sin convicción real.

Pero…Marco…él no era mentiroso, siempre había sido sincero con ella incluso en los momentos donde otra persona habría preferido ser más delicado o correcto. Él solo decía lo que pensaba, no importaba que tan nerviosa o triste pudiera estar, Marco nunca le diría una mentira vacía y piadosa para animarla él elegiría decir algo crudamente cierto que tal vez pudiera levantarla en lugar de mentirle.

Por eso…por eso era la primera vez que alguien de verdad no la consideraba débil, que una persona veía en ella una fortaleza que no podía ver en si misma y ese alguien era nada menos que el mismo chico por el que varias veces se preocupó y se entristeció al pensar en su situación familiar, el mismo chico que siempre pensó tenía que ser excepcionalmente fuerte para no haberse roto y cedido a la depresión ante la incapacidad de su familia para darle el amor y la aceptación que necesitaba debido al parecido que compartía con su tío.

Y Marco…a pesar de todo lo que había tenido que soportar...pensaba que ella era más resistente que él.

Le costaba verse a sí misma de una forma positiva, muchas de las cosas que mencionaba Marco: perseverar, soportar, estar allí, las había hecho porque creía que eran su deber, era lo que tenía que hacerse, incluso había pensado que permanecer siempre junto a Marco en parte había tenido que ver con sus propios intereses, con su propio deseo de no dejar que ese muchacho complicado la convenciera de mudarse, luego cuando comenzó a quererlo ella sencillamente deseaba permanecer a su lado. Pero…si Marco, su Marco la veía de esa manera, si él genuinamente pensaba todas esas cosas de ella tal vez podía tratar de ver en el espejo lo mismo que él, pensar eso le daba las fuerzas necesarias para poder quererse un poco más, para recordarse que ella no era solo un ente débil no apto para su papel predestinado ocupando espacio en el mundo.

Le había mostrado lo más patético de si misma a alguien, lo más profundo e inseguro de su ser… y ese alguien aún así no la consideraba patética ni un fracaso.

Aun llorando abrazó la carta contra su pecho mientras la emoción y la calidez se combinaban con un sentimiento de cariño y amor abrumadores por quien dormía en el cuarto contiguo.

Haber conocido a Marco, fue lo mejor que le pudo haber pasado, no importaba si no podían estar juntos, no importaba si cuando se fuera él se olvidaba de ella. En ese preciso instante supo que él siempre tendría un lugar en su corazón.


Marco…

Abrió los ojos lentamente preguntándose la hora, cansado alcanzó su celular para darse cuenta de que apenas habían pasado dos horas desde que se quedara dormido.

Las malditas pastillas no estaban haciendo su trabajo hoy al parecer o lo estaban haciendo a medias ya que si bien se había despertado en poco tiempo en ese lapso no había tenido ninguna pesadilla o al menos ninguna que pudiera recordar. Había estado durmiendo un feliz sueño sin sueños por dos horas, pero en ese instante ya no sabía qué hacer.

Podía tratar de volver a dormir, pero sospechaba que tal vez no lo iba a lograr. Ya que no era buena idea tomarse otra pastilla podría jugar algún juego en el celular por un rato que lo aburriera lo suficiente como para regresar al bien merecido descanso.

Suspiró dispuesto a intentar dormir otra vez como plan A cuando escuchó unos pasos livianos en el pasillo dirigiéndose directamente a su habitación, alarmado por si era Angie echando una ojeada se tapó nuevamente con las mantas poniendo su mejor cara de niño bueno profundamente dormido.

La puerta se abrió con suavidad y unos pasos ligeros ingresaron volviendo a cerrar la puerta de tal modo que no hiciera ruido.

Aunque en un principio pensó que se trataba de su madre el aroma floral a rosas blancas delató la verdadera identidad de la invasora.

"¿Qué está haciendo la estirada en mi habitación?"

Decidió seguir haciéndose el dormido con la esperanza de averiguarlo.


Después de pasar un buen rato atrapada en su mundo de amor rosa y cálido la princesa cayó en la cuenta de que no había ido a ver como se encontraba Marco, que posiblemente él la estaba pasando mal en sus sueños mientras ella flotaba sobre su nube de agridulce felicidad.

Con la intención de meter el menor ruido posible se levantó de la cama calzándose las pantuflas de conejito rosa, tomó la carta volviendo a meterla en el sobre con afecto y cuidado, sacando un joyero de uno de los cajones de la mesita de noche dejó en él la carta junto a un collar tallado en madera que tenía la forma de una mariposa.

Star caminó por el pasillo de puntillas hasta llegar a su destino abriendo la puerta con lentitud para volver a cerrarla metiendo el menor ruido posible una vez que estuvo dentro del cuarto.

Allí durmiendo profundamente aparentemente sin pesadillas estaba el castaño, respirando de forma lenta y rítmica con la mejilla apoyada sobre la almohada en su lado derecho escondiendo su lindo lunar.

La princesa suspiró aliviada al ver que posiblemente las pastillas para el sueño no hacían tan mal trabajo como había creído, eso significaba que a lo mejor solo por esta noche podría dejarlo dormir solo y no la necesitaría a ella a su lado.

Eso estaba bien, en estos momentos el corazón de la joven princesa estaba demasiado alterado para soportar una noche entera junto a su enamoramiento.

Atraída por lo dulce y vulnerable que se veía el chico arropado en la cama se acercó hacia él sentándose a su lado mirándolo respirar con uniformidad. Sabía que el sueño de Marco había sido accidentado últimamente así que le alegraba verlo dormir como en los viejos tiempos: como un tronco al que ni una manada de guerricornios bailando podría despertar.

Un mechón sedoso de cabello castaño demasiado largo le tapaba el ojo el cual la chica apartó con la mano acariciando levemente la mejilla ahora expuesta, dejando ver los piercings sobre la ceja.

- Te ves muy tierno durmiendo ¿sabes? _ susurró con voz queda confiando en que él estaba demasiado dormido como para oírla.

La única respuesta que recibió fue el silencio absoluto, ella miró hacia su regazo mientras la mano aún descansaba sobre la mejilla del chico.

- Si fuera más valiente podría hablar de esto cuando estés despierto…pero sé que cuando estés despierto no voy a ser nada sincera_ Star lo miró fijamente cerciorándose de que efectivamente seguía dormido y su voz susurrante no le estaba llegando de ninguna forma_ Marco…yo…a veces desearía que siempre hubieras seguido siendo un idiota…que no es amable…ni me trata bien…ni me escribe cartas…ni…

Nuevamente una lágrima solitaria se escapó, realmente se daba cuenta que esconder e ignorar sus sentimientos por su mejor amigo iba a ser algo difícil, que le iba a costar mil veces más de lo que había pensado…que probablemente se iba a rasgar por dentro cuando lo viera salir con otra chica, reír con ella.

Ser feliz con ella.

Que ni todo su amor ni sus deseos de verlo feliz iban a ahorrarle el dolor que iba a sentir en ese momento, el dolor que iba a sentir y que ya sentía todos los días al fingir ser feliz siendo solo su mejor amiga. Que sin importar que tan desinteresadamente deseara querer a Marco el amor insatisfecho iba a exigir y pedir retribución corroyéndola por dentro cuando tuviera que sonreír al enterarse de que Marco estaba enamorado de alguien más.

Que la iba a destruir si él llegaba a enamorarse de ella y tenía que rechazarlo por el bien y el futuro de ambos.

Miro el chico tan feliz y ajeno a la tormenta que tenía ella en su interior, con cuidado se recostó al lado de él pasando la mano por el cabello color chocolate:

- Marco yo…_ respiró profundo sabiendo que esta sería la única vez en su vida que lo diría y que él no la iba a escuchar_ estoy enamorada de ti, sé que no sientes lo mismo, que arruinaría nuestra amistad y que como princesa esta muy mal…_ se pasó una mano por los ojos tratando de secarlos al volverse borrosa su visión_ pero…aunque nunca lo vayas a saber quería decírtelo…

Antes de que el sentido común apareciera para torturarla Star acortó la distancia entre sus rostros juntando sus labios con los de Marco saboreando lo suaves y tibios que se sentían al contacto con los de ella deseando imaginarse por un momento que esto no era solo un beso robado en la oscuridad sin consentimiento.

Las marcas de corazón en su rostro comenzaron a brillar cada vez con más fuerza aumentando la luz rojiza que emanaba de ellas a medida que el dulce contacto se prolongaba.

Para Star era como estar flotando, como tocar el cielo con un dedo mientras una banda de mariposas revoloteaba en su estómago y su pecho se llenaba de un calor acogedor inigualable.

Era mil veces mejor de lo que alguna vez experimentó con Tom y a la vez también…más agridulce y triste de lo que jamás se imaginó.

Cuando Star se apartó el rostro de Marco seguía tan imperturbable como antes probablemente él estaba perdido en alguna parte de la Dimensión de los sueños mientras ella conseguía el primer y último beso que alguna vez tendría de él.

Mañana todo estaría bien, mañana sonreiría y fingiría que esos sentimientos no estaban ahí, mañana sería una buena amiga, alentaría a Marco si él parecía manifestar interés en alguna chica, respondería de forma dulce si alguna porrista le pedía preguntarle a Marco que pensaba de ella, tal vez le recordaría a Jackie la apuesta que había hecho con ella y cuando su madre preguntara acerca de un posible compromiso a futuro estaría dispuesta y emocionada como toda buena princesa.

Marco creía que ella era fuerte…y lo sería, seguiría haciendo lo correcto, lo que se esperaba de ella a la vez que procuraba que su mejor amigo consiguiera sus sueños y una buena chica que permaneciera a su lado, la cual al pedirle que la corresponda no le estuviera pidiendo que renuncie a toda su vida e incluso su seguridad para estar a su lado.

Con ese beso estaba resignándose a esconder esos sentimientos hasta que desaparecieran, sabía que no podría enterrarlos, que no se irían fácilmente.

Pero no los iba a dejar traslucir.

- Voy a hacer lo necesario para que mis sentimientos no te estorben…lo prometo Marco.

Star se giró con delicadeza caminando hacia la puerta abriéndola por segunda vez en esa noche y yéndose a su cuarto a paso ligero.

Recordaba que siendo niña la reina Moon le había enseñado una fórmula infantil para dejar ir algo cuando era necesario, cuando necesitabas despedirte de alguien...o de unos sentimientos inoportunos.

Lamentaba no recordarla, habría sido útil en este momento.


Marco…

En el segundo que la puerta del cuarto de Star se cerró Marco se sentó de golpe en la cama luchando con el shock, la confusión y la felicidad que estaban peleando dentro de él.

Su rostro era incapaz de brillar como el de la rubia y su piel morena escondía bien el sonrojo, pero si la habitación no hubiera estado sumida en las tinieblas Star habría podido ver el obvio tono rojizo que en ese momento alcanzaba hasta las orejas.

Marco no solo estaba sintiendo el centro del pecho saltando como loco, también escuchaba prácticamente su corazón latir en sus orejas y como estaba bombeando sangre con violencia a todo su cuerpo, si ella hubiera decidido abrazarlo seguro habría sentido claramente los latidos.

Demonios…le parecía inadmisible que en ese segundo no fueran audibles en toda la casa.

No necesitaba mirarse al espejo para saber que aparte de despeinado y más sonrojado que en toda su vida también tenía la sonrisa más estúpida posible en la cara en esos precisos instantes.

Ninguna de las experiencias que alguna vez tuvo con sus ex novias, ninguna extraña técnica para besar por más caliente que fuera lo había dejado sintiéndose tan absolutamente feliz, cálido y aturdido como el suave y completamente inocente roce de los labios de Star.

Ella…ella realmente estaba enamorada de él.

La chica absolutamente maravillosa que además era una princesa de otra dimensión, su mejor amiga y la persona más dulce y buena que jamás podría existir estaba enamorada de él.

No podía entenderlo…pensó que aún tendría que trabajar para ello, que tal vez cuando Star se sonrojaba era porque él era un miembro del sexo opuesto o porque le atraía en cierto grado.

Pero nunca pensó que ella realmente tenía sentimientos más profundos por él, ni siquiera entendía en que momento pudo haber pasado.

Mierda…él…no había hecho nada digno de mención para que una chica como Star le diera su corazón, creyó que tendría que trabajar, ganársela, ir poco a poco sacando de su cabeza el ideal de príncipe perfecto para tener una oportunidad real de ser considerado como un posible novio…pero…

Resulta que ya tenía su corazón al completo. Ella lo quería, ella estaba enamorada de él. En algún punto de su amistad en medio de su negación estúpida sobre lo que realmente sentía por ella, su incapacidad para protegerla y sus disculpas espantosas ella…se enamoró de él.

Podrían haberle informado que el Apocalipsis zombie estaba a punto de comenzar y nada habría sacado a Marco Díaz de su felicidad, tener el amor de su princesa lo hacía sentir como si pudiera vencer a todos los muertos vivientes con un puño lanzarse desde un edificio y acabar ileso en el suelo.

Era lo mejor que le había pasado en su vida. Por alguna razón desconocida alguien increíblemente hermosa y buena lo quería, alguien que lo hacía sentir amado y valorado.

No importaba si ella creía que no era correcto, si quería renunciar a esos sentimientos, ni siquiera le importaba a lo que tuviera que enfrentarse con tal de no rendirse.

Él no iba a perder eso…él no iba a perder a Star.

Iba a pelear contra lo que fuera por eso, incluso contra ella misma.

No iba a asustarla, no iba a atacarla o revelarle que la había escuchado a menos que fuera absolutamente necesario, sabía que los dilemas de la chica sobre su papel como princesa, las tradiciones y lo correcto eran varios, sospechaba que no era todo tan simple como que no se vería bien que una princesa estuviera con un humano plebeyo.

Pero no se iba a rendir, no iba a dejar que Star aplastara su corazón y sus sentimientos para que otros decidieran por ella y la manipularan a su antojo.

Tal vez la princesa quisiera recorrer el camino fácil y menos empinado a costa de su propia felicidad. Tal vez incluso lo rechazara si le decía que él también estaba enamorado de ella, tal vez quisiera convencerlo de conseguirse a alguien más.

Pero él no la iba a dejar hacer eso.

Nunca, eso era un hecho.

Continuará…

Y así es como Starco aún no es oficial, pero una de las dos partes sabe que sus sentimientos son mutuos.

Realmente me gustó escribir el beso jejej fue demasiado tierno XD, también espero que les haya gustado a ustedes sé que muchos hace tiempo querían que el "Status quo" cambiara y las cosas entre estos dos comenzaran a moverse y yo realmente quería llegar a esta parte jugosa de la historia jejeje.

Sé que este capítulo fue en su mayoría…Star y Marco pensando mucho sobre lo que sienten, pero era necesario y me gusta escribir sobre la introspección de los personajes. Marco va a tener que ayudar a tomar riesgos a nuestra correcta princesita.

Ahora la parte graciosa…cuando Marco le había dicho a Star en un capítulo pasado que Janna pensaba mal de él injustamente respecto a las cosas que tenía en su computador…¿algún lector realmente le creyó o pensaron que era una mentira piadosa para Star? Pues no…Marco decía la verdad no es del todo un niño bueno y puro (obviamente por como es) pero no está tan obsesionado con el sexo como se pudiera pensar y no le gusta dejar entrever eso ni siquiera a sus amigos.

Les advierto que aunque hasta ahora he mostrado el lado dulce de Marco en sí más adelante veremos porque Janna le tiene odio y porque la mayoría de las personas en la escuela no espera precisamente un lado "dulce y puro" de él.

Marco no es un niño tsundere corazón de oro que lo más malo que hizo fue robarse algunos dulces de la tienda. Y Star va a tener que enterarse de eso poco a poco.

Bueno eso es todo…espero que les haya gustado el capítulo lamento no responder comentarios pero quiero subirlo lo más pronto posible!