Aquí esta el capítulo 56! El cual probablemente haga que este fic llegue a los 700 comentarios! Nunca pensé que llegaría a tanto, aún recuerdo la emoción que sentí cuando el primer capítulo tuvo mis primeros 10 comentarios de esta historia no sabía si un fic donde todos los personajes tenían personalidades tan diferentes a las que todos conocen sería bien recibido, si a las personas les agradarían un Marco y una Star que no eran solo una Star reformada por Santa Olga que aún tenía en su interior a la misma chica de la serie y un Marco que no era el mismo niño seguridad fingiendo ser malo sino alguien totalmente diferente.

La serie en Marzo comienza su temporada final la cual espero me traiga muchas nuevas ideas para mi fic las cuales en realidad serían un complemento a los arcos de historia que tengo planeados XD. De todas formas, espero que me sigan acompañando a lo largo de este viaje que es poco probable que acabe junto con la serie como tenía planeado por allá al inicio del fic jajjaja.

Este capítulo tiene mucha información y algunos momentos reflexivos, presento a un personaje que va a ser importante en la historia que está conectado a Hekapoo.

Solo diré que hace mucho tiempo aclaré lo que no iba a ser la relación de Marco y Hekapoo en este fic así que al final del episodio espero que nadie esté decepcionado. ¿Por qué lo digo? Ya lo verán.

También la Luna Roja ya tengo planeado su trasfondo y todo respecto a ella así que la serie no está cambiando eso a menos que se ajuste a mi idea o sea complementario.

La serie de Star vs las fuerzas del mal pertenece a Daron Nefcy y a Disney, la historia aquí presentada y los personajes originales pertenecen a quien escribe.

PD: En mis sugerencias de manga les recomiendo "Kimi to Wonderland" si desean vomitar arcoíris y leer algo lleno de azúcar, flores, emociones y muchos colores.

Arcoíris de sentimientos

Marco…

Apoyado contra un muro en un rincón sombrío y desocupado de la calle sin pavimentar Marco Díaz trataba de pasar desapercibido sin llamar la atención de las numerosas personas que comenzaban su jornada laboral a esa hora de la mañana instalándose en sus puestos de venta de comestibles, sacando sus cabra cerditos y otros animales de granja similares a los terrestres a pastar o que tan solo estaban de paso por la popular calle central rumbo a sus trabajos.

En realidad no tenía de que preocuparse: en medio de aquella concurrida calle central que actuaba como una arteria con múltiples ramificaciones hacia otras calles de la ciudad nadie se detenía a mirar al niño espigado de cabello castaño, vestido en tonos oscuros que estaba parado a la sombra de un árbol en un rincón. Después de todo ni siquiera sus ropas no Mewmanas llamaban la atención: era común que uno que otro visitante de otra dimensión deambulara por allí en ocasiones o incluso por las áreas mas ricas y pintorescas de la ciudad dependiendo los intereses y el dinero que llevara consigo.

La calle central si se seguía recto daba directamente al palacio real del cual tenía que escabullirse el sirviente pelirrojo.

Marco no estaba molesto por tener que esperar al chico, por el contrario, tenía algunas cosas en que pensar en este momento y agradecía el tiempo extra: desde que abandonó la habitación de su mejor amiga hace algunos minutos no podía sacarse de la nariz (y la cabeza) el aroma floral que impregnaba todo el lugar y que hacía días notaba en su habitación al despertar y aún más... en su almohada tan intenso como en los cojines del sillón de la sala de estar después de una noche de película donde la princesa había estado apoyada varias horas sobre éstos.

Al inicio no le había dado mayor importancia suponiendo que tal vez Star solo pasó por la noche a ver como se encontraba o que había repetido su visita nocturna de la primera vez donde le había robado un beso…pero al pasar los días cada vez le pareció mas extraño. Una breve visita para ver como se encontraba no era algo que dejara el ambiente...ni su almohada tan lleno de su olor. Por otra parte, más visitas nocturnas de besos, miradas o lo que fuera robado podría justificar algo del aroma especialmente si ella se apoyaba en la almohada, PERO no era el estilo de su princesa hacer algo así: colarse en su habitación múltiples veces por mero placer personal buscando obtener algo para disfrute propio sin su consentimiento ni participación en ello, aunque fueran simples miradas de su rostro dormido o unos pocos roces de labios.

No había forma que la misma chica que al otro día de robarle el beso más inocente del mundo tenía escrita la palabra "culpa" en toda la cara a la hora del desayuno cada vez que sus miradas se cruzaban hubiera seguido haciendo lo mismo una y otra vez.

No…esa no era Star.

Después de pasarse una buena cantidad de tiempo devanándose los sesos había llegado a la única conclusión que tenía alguna lógica: Star pasaba regularmente varias horas en su habitación todas las noches, posiblemente en busca de compañía para dormir. Y la respuesta de porque ella necesitaría ayuda para dormir era obvia: Mina.

La princesa estaba teniendo pesadillas después de la experiencia traumatizante, casi lo mismo que le había ocurrido a él con Toffe.

Conociéndola no era raro imaginar que ante un inconveniente como ese tratara de no molestar a Angie o Rafael pidiéndole que le compraran pastillas para dormir o que tan solo no deseara usarlas al no saber si serían efectivas en Mewmanos o siquiera si sería seguro tomarlas y teniendo en cuenta que saber esa información requeriría exámenes médicos entre otras cosas mejor optara por la sencilla solución de dormir con alguien: Él mismo. Y siendo Star, la tímida y adorable Star se moriría de vergüenza diciéndole que necesitaba ayuda para dormir o no sabría cómo pedírselo. Aunque eran amigos era obvio que ella no caminaría tan campante hasta su habitación pidiéndole que le hiciera un hueco para dormir allí cada noche.

Y si los sentimientos que estaba teniendo ella eran similares a los que había experimentado el mismo Marco, seguramente la rubia tampoco deseaba hacerlo sentir culpable ni preocupado por tener problemas de sueño…

Eso también significaba que la presencia de él a su lado era tan calmante para la niña como la presencia de ella era calmante para él. Esperaba que fuera así y que no bastara solo con tener a alguien al lado: tener a Star cerca lo hacía sentir seguro y tranquilo por eso solía quedarse dormido en su hombro o cuando estaba cerca de ella antes de empezar a tomar las pastillas del sueño. Le gustaba la idea de que era lo mismo para ella. Que tenerlo a su lado la hacía sentir protegida y segura.

La mera idea de que tener a Janna, Jackie o cualquier otra persona a su lado para dormir funcionara tan bien como él lo ponía celoso de una forma estúpida. Pensar que Star todo lo que necesitaba era sentirse acompañada y no puntualmente la presencia de Marco a su lado.

Un grito proveniente de una vendedora que había chocado con otra y discutían de cual de las dos había sido la culpa de desparramar la fruta lo obligó a dejar de pensar en la princesa. Decidió que por ahora no tenía sentido pensar mucho en ello…si ella estaba durmiendo con él porque necesitaba compañía era algo que no sabía si debería hablar con ella o no, después de todo él tampoco le había confiado sus pesadillas con Toffe ni tenía planeado hacerlo. En aspectos más prácticos del asunto tampoco era alguien que se fuera a dormir de forma indecente, oliendo feo o cualquier otra cosa que lo hiciera sentir incomodo con la idea de tenerla a su lado por la noche. Estaba seguro de que si roncaba solo era muy poco y por otras cosas que pudieran escapársele mientras dormía no podía responsabilizarse por ellas, pero nunca había sido una fábrica de gases de todos modos así que no pensaba que tuviera nada de que preocuparse en ese aspecto.

Dejaría estar el asunto por ahora, posiblemente se iba a limitar a averiguar si Star estaba allí en la madrugada para confirmar su teoría y si era cierta lo único que haría era preguntarle un poco sobre posibles pesadillas y si ella no quería hablar…respetaría eso y se pondría un poco de colonia antes de irse a acostar…tal vez también cambiarse de pijama una vez a la semana en lugar de una vez al mes.

Sep…buen plan.

Mucho más simple de abordar que el otro asunto que tenía entre manos: la charla sobre la Luna Roja y el uso de magia conversación que aunque pensó sería sencilla le estaba costando llevar a cabo gracias a los ataques de timidez y vergüenza de Star quien se ponía como remolacha ante la mera mención de dicho evento y procuraba encontrar una excusa para escabullirse o salir corriendo en el acto.

No podía culparla, después de todo en ese baile fue donde estuvieron a punto de besarse por primera vez, donde claramente había quedado expuesto que se sentían atraídos el uno por el otro, que había algo más que una amistad creciendo entre ambos fruto de pasar semanas peleando, soportándose, conviviendo a la fuerza y también conociéndose, apoyándose y ayudándose mutuamente.

A él ya no le importaba recordarlo porque había aceptado que estaba enamorado, que aunque entonces eran solo los primeros pasos para ello había estado celoso de Thomas, lo había odiado por lastimarla y hacerla sentir incómoda. Que involuntariamente habían quedado bajo la luz rojiza mágica de la Luna sin darse cuenta de lo que pasaba a su alrededor demasiado embobados por el ambiente y el baile que estaban compartiendo.

Él estaba bien con ello, ya no tenía que fingir que nunca había pasado, ya no estaba peleando con lo que sentía.

Pero Star sí. Ella aún estaba asustada, aún peleaba con lo que sentía, aún deseaba ser correspondida y su mirada rebozaba celos al verlo con Jackie, pero al mismo tiempo resignación, todavía mostraba una sonrisa amarga pero pacífica cuando lo dejaba hablando solo con la oji verde escapando de pasar demasiado tiempo junto a él o se escurría de sus abrazos de una forma que antes no hacía tratando de mantener alguna distancia física que dolía menos que la emocional que a veces parecía querer crear.

La Luna Roja era algo que Star aún estaba evitando y quería seguir evitando. Algo que había aceptado tras varios intentos fallidos donde él trataba de abordar el tema y ella escapaba dando excusas, fingiendo olvidar llamar a su madre o entrenar con Glossaryck dejando el tema para después, saltando como ratón asustado en cuanto él mencionaba la unión del alma replicando con voz chillona y un ojo contraído que eso solo eran mitos románticos de leyenda sin dejarlo nunca llegar a lo que le importaba.

Iba a tener que acorralar a Star y empezar la charla por su deseo de usar magia y después sacar el tema de la Luna Roja, a lo mejor si comenzaba dejando en claro porque quería sacar el tema todo sería más sencillo y ella no escaparía. De lo que rehuía la oji azul era de la parte romántica del asunto. Si enfocaba todo con mero interés…¿científico? ¿investigativo? Posiblemente ella no sintiera tantos deseos de escapar.

¿Por qué no se le habría ocurrido antes?

Feliz por su conclusión final miró la hora en su celular percatándose de que habían pasado veinte minutos…¿Dónde estaba el zanahorio?

Como invocado por su mente una figura alargada cubierta por una capa café claro avanzaba corriendo hacia él haciendo caer la capucha dejando visible el cabello rojo caoba despeinado y el rostro salpicado de pecas de Arthur.

Cuando la capucha se cayó de su cabeza fruto del caminar rápido del chico se dejó ver a un acompañante inesperado que venía sobre sus hombros; Midnight estaba encaramado sobre el pelirrojo resultando levemente llamativo para las personas que los veían pasar. Marco se limitó a rodar los ojos ante la visión, después de todo ya había ocurrido lo mismo en otras ocasiones.

- ¿Tenías que traer a la bola de pelos contigo hoy? _ comentó como saludo cuando el sirviente estuvo a su lado por fin un tanto acalorado por el esfuerzo.

Sacando su siempre fiel libreta y el lápiz a tinta el niño escribió:

- "Midnight quería salir para ver como quedó el relicario nuevo de la princesa"

- Ya…y tu puedes hablar con los animales ¿no? _ Aunque su tono era sarcástico el castaño no podía evitar sentir cierta simpatía por la inocencia de un tipo de dieciséis años que comentaba como si nada sobre lo que pensaba un gato a la manera en que lo hacían los niños pequeños.

No conocía demasiados adolescentes Mewmanos para saber si ese rastro de candidez era algo común en todos o solo la personalidad del chico frente a él.

El moreno no tenía forma de saber que realmente el gato había expresado por su propia boca que quería acudir al encuentro. Ni siquiera podía sospechar de la verdadera condición de monstruo de la mascota de Star.

Arthur manteniendo su sonrisa contrastante con la cara de enojo del gato negro sobre sus hombros se limitó a garabatear un: "ciertamente algo así".

A continuación, guardó la libreta en su bolsillo y le hizo un gesto con la cabeza a Marco para que se pusieran en camino hacia la joyería donde habían encargado el relicario.

- Nunca voy a entender como nadie tiene problemas con que saques a la mascota real a la calle cuando se te da la gana_ las calles estaban comenzando a llenarse y ambos avanzaban evitando chocar con las personas, tratando de no separarse demasiado. Uno que otro niño apuntaba a Midnight emocionado.

Si Arthur hubiera podido hablar habría dicho que si bien todos sabían que la princesa tenía un gato negro gracias a los diarios de cotilleo no bastaba con ello para identificar al animal. Nadie podía solo ver un gato negro cualquiera en la calle y suponer que era el gato de la princesa, por otro lado, las personas de palacio no le prestaban demasiada atención a lo que hacía un joven trabajador de la biblioteca recadero común de la excéntrica dramaturga y siempre podía esconder a Shade fácilmente al salir o ingresar al castillo gracias a esa indiferencia. Los únicos de los que hasta ahora debía esconder sus escapadas era de sus compañeros de trabajo en la biblioteca; la Dramaturga no podía oponerse menos a que se escapara pensando que iba a ver a alguna chica.

"Como si tuviera tiempo para ello y fuera tan fácil" _ pensó encogiéndose de hombros hacia Marco para responder a su pregunta anterior sin poder hacer nada más que eso a la par que caminaba y esquivaba personas.

Poco a poco se fueron alejando del sector más popular y transitado llegando a una zona medianamente distinguida donde algunos nobles de baja alcurnia se mezclaban con la burguesía. Familias que sin nobleza se las habían arreglado para dedicarse a algún negocio que les permitiera vivir mejor que el resto y tener como clientes a los nobles que les pagaban convenientemente sus servicios. Allí habían algunos pequeños locales de "escuelas" donde no iban más de seis alumnos por clase: niños que no les pagaban tutores especiales en casa pero que no eran tan pobres como para quedarse analfabetos, casas de costura donde atendían las personas que no trabajaban en castillos o palacios pero eran lo suficientemente estimadas para que fueran a solicitar sus servicios de vez en cuando o de forma recurrente cuando alguna familia no poseía su propio especialista en el vestir, en su mayoría tarea realizada por hombres.

También había perfumerías, tiendas medicinales donde uno que otro curandero compraba alguna hierba; Estos eran los únicos lugares donde alguna persona más pobre en su apariencia hacía cola esperando ser atendida. Todo lo demás eran solo perdidas de tiempo y cosas superficiales para esas personas que se ganaban la vida de forma más dura y que en su mayoría solo esperaban que la realeza supliera sus necesidades.

Por lo que le había explicado Arthur incluso la educación en esas mini escuelas era pobre, los niños aprendían a leer y escribir, pasando unas pocas materias básicas que les permitieran ser más cultos que el resto y moverse en el ambiente donde iban a crecer. Todas las demás disciplinas que sabía Star como matemáticas, algo del funcionamiento de las plantas y el mundo Mewmano, política, astronomía y literatura y conocimiento de otras dimensiones no se consideraba necesario. Era tarea de la familia real saber todas esas cosas, Mewni era un mundo donde la familia real con su magia solucionaba la mayor parte de los problemas, donde se asumía que cada cual tenía su tarea y punto, donde la Burguesía que había nacido no trataba de dejar atrás el ideal de la importancia de la nobleza sino que eran mejores que el resto de los plebeyos porque estaban más cerca y sabían cosas útiles para la nobleza y su dinero que los mantenía alejados del cultivo de los campos y el maíz a lo cual se dedicaban la mayoría de las personas.

Por lo poco que había visto en ese lapso de tiempo las personas solo no se molestaban en pensar en como ser independientes de la familia real, tener medicina sin necesidad de magia o siquiera un sistema de alcantarilla que eliminara desechos ya que periódicamente la reina con su magia hacía rondas por el reino con ayuda de sus tijeras dimensionales solucionando las enfermedades, desapareciendo desechos y generando algo de comida en los sectores más necesitados pero en palabras de Arthur "nunca lo bastante como para que las personas dejen de cultivar y se vuelvan completamente dependientes".

Menos mal…sería el colmo que además todos dejaran de cultivar porque esperar la comida mágica era más fácil.

Lo peor de la situación es que pocos de veían infelices por el sistema, si estaban infelices era porque se había retrasado su audiencia real y se iban a demorar un día más en quejarse donde la reina. Respetaban a la realeza y a la vez eran sus dioses que estaban en la cima porque tenían más poder y les correspondía sostenerlos.

La magia había creado una mentalidad mediocre en las personas y en algunos casos por lo que alcanzaba a escuchar en las calles mientras avanzaban la idea de que la familia real casi no era humana…o Mewmana sino invencible, capaz de todo y así debían ser todos los miembros de ella de lo contrario se encarnizaban duramente contra dicho individuo.

Al menos el incidente de la Mewnipendencia con Star ya parecía haberse olvidado un poco y lo de Mina no haber escapado de las puertas de palacio.

Gracias a Dios.

Marco reconoció más allá de una calle estrecha al lado de la que pasaron el comienzo el sector turístico de la ciudad, aquel a donde la princesa había llevado de visita a sus padres para su aniversario hace ya bastante tiempo.

Había sido un viaje divertido, la primera vez que bailaron juntos porque él no sabía como hacerlo. Recordó como en ese tiempo la chica casi siempre lo callaba metiéndole comida en la boca para evitar que siguiera hablando.

Con la sonrisa un tanto nostálgica por los tiempos más simples casi se choca con la espalda del sirviente que ya se había detenido frente a una joyería en cuyo escaparate se podían apreciar las diferentes piezas a la venta: aquí era donde había mandado a hacer el relicario nuevo para Star.

Ella había decidido no recuperar los trozos del antiguo, al menos por ahora, alegando que sería demasiado complicado debido a lo reciente del misterio del charco de sangre encontrado en la plaza de Echo Creek donde Toffe lo había capturado. Aunque siempre podía recuperarlo más tarde cuando hubiera pasado el tiempo suficiente para que a nadie le importara si esos trozos desaparecían Marco sabía que Star extrañaba esa pieza de joyería Johansen. Había visto una sección de esa clase de relicario en uno de los libros de arte que pidió al ir a Mewni y basándose en eso había hecho un diseño en una hoja de papel tratando de copiar el estilo y al mismo tiempo hacer algo más moderno que le gustara a Star.

No era una réplica del anterior, pero era su forma de decirle que lamentaba haberlo roto en un arrebato de rabia y expresar su agradecimiento por todo lo que ella hizo por él de una manera mejor que la carta.


Una mujer alta vestida con elegancia, pero de forma sobria los saludó con entusiasmo cuando entraron a la tienda:

- ¡Los sirvientes de su majestad la princesa Star! Veo que han venido temprano a retirar el encargo. Su majestad debe estar emocionada.

- Lo está_ contestó Marco con una sonrisa amable tratando de imitar la postura derecha y la sonrisa afable de Arthur como había hecho en las ocasiones anteriores tratando de representar a un sirviente_ ¿podemos verlo por favor?

- ¡Por supuesto! _ la mujer desapareció por una puerta trasera al mostrador canturreando algo sobre encontrar una caja adecuada para la pieza.

Cuando fueron por primera vez a hacer el encargo Arthur le explicó que lo más seguro era que ambos dijeran que eran sirvientes de la princesa enviados por la misma Star. Ya se rumoreaba que la heredera al trono tenía de conocido a un joven que la había acompañado a la Mewnipendencia así que fue sencillo que Marco se presentara como el sirviente de la princesa: fuera del castillo nadie debía saber que le había salvado la vida y lo que menos quería era levantar rumores sobre Star viviendo con un chico de su misma edad que le mandaba a hacer joyas diseñadas por él teniendo el dinero suficiente para pagarlo.

Era más fácil decir que solo era un sirviente de otra dimensión o un sirviente vestido con la ropa de otra dimensión que mandaba a hacer un relicario con el diseño expresamente pedido por la princesa y con la cantidad de dinero suficiente obtenido de ella.

Era un alivio que a nadie le importara si pagaba con sus dólares ahorrados de la mercancía de la princesa Marco. Al inicio creyó que se esperaría que un encargo de la princesa fuera pagado en monedas de oro o joyas, pero en un lugar donde era común el transito de visitantes de otras dimensiones tenían conocimiento de muchas monedas diferente.

Era raro que el dólar fuera tan popular, a saber, en cuantas otras dimensiones usaban el mismo billete o cuantos terrestres se andaban paseando por otros lugares desconocidos del mundo sin ser de dominio público. Los primeros sospechosos en su lista eran los enanos mellizos del museo y el pelinegro de los Salchiduendes.

Arthur observó de reojo a Marco, sin saber todavía si este regalo hacia la princesa era por mera amistad como trató de explicarle el moreno o por algo más. No conocía las costumbres de la Tierra así que no estaba en posición de decir si regalarle una joya a una mujer era algo significativo o no. En Mewni al menos generalmente significaba algo y los regalos solían ser más de las mujeres a sus prometidos.

Pero estaba comenzando a pensar que el castaño mentía respecto a sus sentimientos por Star, los había visto interactuar cuando estaban en el castillo y algo significativo había entre los dos, nada más había que mirarlos con atención y sacarse los perjuicios de la cabeza sobre sangre real, Mewmanos y humanos o lo diferente que sus estilos de vestir se veían uno al lado del otro: la princesa y ese chico tenían algo más allá de simple amistad solo había que ver la forma en que se miraban. Si la reina o la mujer de la joyería no habían visto como la mirada de Marco se suavizaba al hablar sobre la princesa es que estaban ciegas o no se les pasaba por la cabeza que un "sirviente" o un humano se atreviera a sentir algo por la usuaria de magia real.

Al menos a él no le molestaba, lo que conocía de la princesa y de su forma de ser era más que nada gracias a Shade por lo que le contaba, también sabia que a ella le gustaba leer y era alguien tranquila que pocas veces se veía tan relajada como la había visto junto a Marco.

No le importaba si ella y ese chico se querían él también tenía sus secretos: su pequeño amigo era un monstruo encubierto, no recordaba nada de su infancia antes de llegar al palacio y tenía serios problemas para ver como la realeza era tan perfecta cuando solo llamaban malos a todos los monstruos sin conocerlos, sin saber que muchos de ellos si tenían hijos estos serían seguramente como Shade solo niños que se comportaban igual que niños Mewmanos.

Solo personas tratando de vivir su vida que lloraban y pedían misericordia como cualquier otra cuando los pillaban robando en el campo de maíz real, solo gente con apariencia diferente.

Él no podía juzgar a nadie cuando su línea de pensamiento sería considerada traición por cualquier Mewmano: estimaba a la princesa ella era buena, Marco no era mala persona tampoco. No iba a hacer nada que los perjudicara, excepto tal vez rogarles que tuvieran cuidado si acababan siendo novios...las historias que contaban de situaciones similares no eran muy alentadoras.


La mujer surgió de la puerta desde donde había desaparecido sosteniendo en sus manos una caja de terciopelo color blanco depositándola con reverencia sobre el mostrador de vidrio:

- Aquí esta la pieza pedida por su alteza_ anunció con solemnidad y orgullo_ me tomó cierto trabajo realizarla, pero finalmente está terminada. Espero que a ella le complazca.

Ambos chicos se adelantaron hasta el mostrador para ver el relicario terminado, Marco suavemente abrió la tapa de la caja sonriendo ante lo que se encontró: era exactamente como lo había dibujado. Tenía forma de corazón en un tono dorado rosáceo similar al oro rosado de la Tierra, en los bordes estaban grabadas enredaderas de las cuales salían pequeñas rosas pintadas de blanco, al centro había una rosa en grande también blanca con una mariposa revoloteando sobre ella y encima de ambas figuras una estrella de cinco puntas en un dorado más amarillo y brillante que el resto de la superficie del relicario.

Toda la pieza no era demasiado grande sino mediana del tamaño justo para no ser pequeña pero tampoco muy llamativa, comparada con las otras joyas de la tienda no llamaba mucho la atención, carecía de la pedrería ostentosa que exhibían varios de los otros objetos del lugar, así como de las diminutas perlas encajadas en un elaborado e imposible diseño que tenía el relicario anterior de la princesa. No sería lo primero que alguien miraría al entrar en una tienda repleta de brillantes piezas de joyería de todos los tamaños y adornos imaginables, con todo tipo de piedras y perlas desde los clásicos diamantes hasta otras desconocidas en la Tierra que casi se podría decir que eran mágicas por como los colores y la luz parecían danzar en su interior…pero era hermoso a su manera discreta y sencilla. Si apartabas los ojos lo suficiente del resto de las alhajas lujosas que saturaban la vista con sus colores y brillo serías capaz de ver la discreta elegancia y belleza del pequeño relicario que no pretendía llamar la atención de nadie ni ser mejor que ninguna de las otras piezas allí guardadas, que no se pelearía las miradas de los clientes con el resto de los tesoros expuestos en el escaparate.

Era justo como su amiga, como Star. Hermosa a su manera suave y poco llamativa que si no te detenías a mirarla por segunda vez podías tan solo pasarla por alto, que aunque se veía bonita no era la clase de belleza que competía con los rasgos asiáticos llamativos impresionantes de Brittney, los ojos verdes y las curvas de Jackie o el aspecto avasallador que trataban de crear las porristas. Pero aún así una vez que la observabas bien era imposible no darse cuenta de que su figura alargada, el cabello rubio sedoso y los ojos azul bebé con esos corazones en las mejillas tenían un increíble encanto propio.

Encanto que lo había atrapado como una mosca cerca de la miel y que lo mantuvo una buena cantidad de días buscando el diseño perfecto que encajara con ella dibujando y borrando una y otra vez.

No creía poder decirle alguna vez todo lo que pensaba o sentía por ella en palabras y francamente con su historial le daba miedo intentarlo, pero si podía plasmarlo en algo como esto. Realmente esperaba que a ella le gustara.

- ¿Hay algún problema? _ inquirió la mujer nerviosa frotándose las manos.

Ambos niños se dieron cuenta que habían estado mirando seriamente el relicario por demasiado tiempo, Marco atrapado en sus propios pensamientos, Arthur solo mirando el diseño e impresionado de que la señora hubiera podido plasmar el diseño del castaño tan bien en una joya real.

Shade por su lado se estaba paseando por el resto de la tienda observando los costosos adornos y gruñendo ocasionalmente al detectar alguno que tenía un diente, uña o escama de monstruo en él.

- Está perfecto_ dijo Marco con sinceridad volviendo a cerrar la cajita blanca y deslizándola en el bolsillo de su sudadera_ tan solo me aseguraba de que coincidiera con el diseño.

- Oh…por supuesto_ suspiró la joyera aliviada de que los sirvientes de la princesa no hubieran encontrado ninguna falla o desperfecto_ espero que su majestad esté complacida.

- También lo espero_ contestó el moreno sacando de su otro bolsillo el fajo de billetes que le faltaba por pagar tras el adelanto dado al inicio.

Mientras Marco terminaba su transacción Arthur no pudo evitar morderse el labio para no reír dirigiéndole una mirada a Shade cuyos ojos amarillos tenían la misma mirada burlona al ver a la encargada de la tienda algo nerviosa mientras recibía el dinero del castaño. Obviamente ella había interpretado la última frase del latino como una velada amenaza o advertencia en caso de que la princesa no estuviera complacida con su encargo, lo que la mujer había esperado era una afirmación donde se le asegurara que su alteza estaría complacida con sus servicios y ella recordaría el favor a futuro.

Más o menos lo que habría contestado un sirviente real en una situación semejante donde el trabajo entregado era perfecto y no lo que contestó un adolescente deseoso de que su regalo sea bien recibido.

Antes de salir de la tienda el pelirrojo le dirigió una inclinación de cabeza amable a la dependienta con una sonrisa educada, el latino trató de imitar el gesto con resultados bastante buenos y ambos abandonaron la tienda seguidos de Midnight.

La actividad ya era alta en las calles y el sol daba con toda su fuerza sobre Mewni escondiendo un poco la forma de la enorme luna mucho más grande que el satélite de la Tierra.

- Bueno creo que no nos demoramos tanto_ Marco chequeó la hora en su celular sin prestarle atención al gato que de regreso en el hombro del sirviente pelirrojo trataba de estirar el cuello para ver la pantallita brillante curioso_ tengo tiempo de hacer mi coartada de ir al gimnasio una realidad.

Se reacomodó el bolso en el hombro tocando el bolsillo donde llevaba el regalo para Star volteándose hacia el niño que lo había estado acompañando durante toda su ocurrencia.

- Creo que hoy es la última vez que nos vemos aquí zanahorio_ sacó las tijeras dimensionales del bolso de ejercicio listo para cortar un portal_ te agradezco que me hayas enseñado este lugar y me ayudaras con lo de pasar por un sirviente.

Últimamente sentía que estaba diciendo "gracias" más seguido de lo que nunca había hecho en su vida, no sabía si era porque había tenido pocas cosas por las que agradecer hasta ahora o solo había ignorado demasiadas veces donde debió tener cierto agradecimiento ante el gesto amable de alguien.

En el fondo sabía que era lo segundo, pero era inevitable tratar de justificarse un poco.

Arthur escribió en su libreta volteándola hacia Marco:

- "No fue nada, me alegra haber ayudado especialmente cuando se trataba de un regalo para la princesa".

- A ti te agrada mucho Star ¿no? _ Marco camufló el verdadero interés de su pregunta, pero no podía evitar tener curiosidad por los sentimientos del pelirrojo hacia su amiga.

Él pareció entusiasmado con ayudarle con un regalo para ella, nunca era crítico para referirse a Star y cuando lo hacía siempre destacaba su amabilidad o sus rasgos positivos y dejaba traslucir la cantidad de veces que la había visto en la biblioteca a lo largo de los años. No podía evitar pensar que él podría estar enamorado de la chica hace mucho más tiempo que él mismo.

Arthur levantó una ceja ante la pregunta del moreno, ¿era solo curiosidad? Porque en realidad la idea más lógica por todo lo que había observado es que el chico estaba un poco inquieto por tener un rival amoroso.

Le resultaba tan extraña la situación que se echó a reír desconcertando a su compañero, él solo era un sirviente de la biblioteca, demasiado delgado y pecoso como para que alguna doncella o sirvienta lo mirara dos veces, para colmo era visto como una especie de pobre discapacitado porque no podía hablar y si una persona no sabía leer no le quedaba más opción que comunicarse por señas, pero aún así no es que a alguien le interesara demasiado lo que un mudo tenía que "decir". ¿Y el amigo de la princesa que le había salvado la vida estaba celoso de él?

Era hilarante, solo sabía de líos amorosos por novelas y las historias de la Dramaturga y su asombroso y querido Ruberiot pero sin duda parecía ser cierto que el amor y la idea de no ser correspondido despertaba inseguridad en las personas incluso en aquellos que parecían seguros de si mismos a simple vista.

- "Mis sentimientos por la princesa son solo los de cualquier otro sirviente_ escribió_ "la respeto y admiro porque se esfuerza para ser nuestra reina algún día y considero que es una persona virtuosa, dedicada y compasiva".

Y eso era todo, ella cuidaba a Shade sin saber que era un monstruo, pero por como actuó en la Mewnipendencia sospechaba que tal vez lo cuidaría, aunque supiera esto último, creía genuinamente que era alguien respetable y muy esforzada además de amable. Pero nada más, ella nunca había traspasado la distancia existente entre sirvientes y la realeza justo como debía ser, ellos jamás fueron amigos ni siquiera conocidos, él la estimaba porque era su princesa, la usuaria de magia, su futura gobernante, pero lo que el niño moreno tenía con Star era algo años luz de los sentimientos sirviente leal-princesa que él tenía por ella.

Nunca soñaría siquiera con ser amigo de la hija de la reina Moon.

- Sería bueno si realmente todos los sirvientes pensaran así de ella_ contestó Marco suspirando, recordando a las molestas mujeres del baño el día que llegó a Mewni con una herida Star.

El pelirrojo le dedicó una mirada comprensiva, debía ser duro para la princesa Star y también para quienes la querían saber que alguna vez se esforzaría para gobernar y pasar su vida en función de unas personas que tal vez ni siquiera la querrían o respetarían como debieran.

Un toque suave de la pata felina en su hombro le indicó que era hora de marcharse que debían regresar a palacio, aunque nadie lo vigilara demasiado no era bueno estar fuera mucho tiempo por si acaso.

Le indicó con el dedo que debía irse al moreno, el chico le sonrió abriendo un portal en el aire:

- Vete, yo también me largo_ Marco pasó un pie por el portal_ si quieres algún día podría mostrarte la Tierra como forma de devolver…todo eso de guiarme por la ciudad y escaparte del palacio.

- "¿De verdad?" _ Con el letrero en la mano y los ojos curiosos y brillantes el pelirrojo no parecía dos años mayor que Marco.

- Seguro viejo_ se encogió de hombros agregando "nos vemos y le diré a Star que me ayudaste cuando le dé el regalo" antes de esfumarse por el corte dimensional gritando un "¡adiós a ti también bola pulgosa"! para Midnight.

Cuando el portal se cerró Shade se aseguró de que no había nadie demasiado cerca para susurrarle a su compañero:

- Creo que hiciste un nuevo amigo…eso es bueno no estaré para cuidarte toda la vida ¿sabes?

El pelirrojo negó con la cabeza, acariciando a Shade con la mano antes de echarse la capucha sobre el pelo rojo tapando al felino también.

Marco era simpático a su manera y no podría decirse que se habían llevado mal, pero él era un sirviente de la biblioteca y Marco el amigo o algo más de la princesa quien estaba en la cima de la pirámide social de Mewni.

Si era imposible que alguna vez fuera amigo de la princesa tampoco creía que el mejor amigo… ¿casi novio? De la princesa lo quisiera como amigo.

Sus únicos amigos se podrían decir que eran Shade quien a la vez era más como un hermano pequeño y la Dramaturga quien a pesar de sus modales y forma de ser tan solo era unos pocos años mayor que él y aunque casi siempre su relación consistía en usarlo como recadero, cartero, o arrojador de pétalos florales cuando quería inspirarse si solían "hablar" bastante y pasar tiempo juntos.

El resto de los sirvientes de la biblioteca eran mucho mayores y creía que lo consideraban incluso un poco tonto solo porque no podía hablar.

Solo tenía dos amigos, pero estaba bien con eso…no necesitaba más.

Aunque si por alguna jugada del destino consiguiera ser amigo de Marco…o la princesa no se quejaría, seria algo bueno. No todos los días encontrabas personas con quienes te llevaras bien después de todo, que te trataran con normalidad y no como un pobre ente enfermo por no poder hablar y que además parecieran poder eventualmente aceptar a Shade cosa que la Dramaturga dudaba hiciera alguna vez.

Si…seria algo lindo, soñar no costaba nada.

- ¿De verdad crees que a Star le guste ese collar? _ preguntó el monstruo gato en voz baja con curiosidad_ ella nunca solía ponerse muchas cosas brillantes y…creo prefería las que se parecieran a las que usa la reina.

El niño tan solo respondió con un asentimiento de cabeza esperando que el monstruo que tenía de pasajero lo entendiera.

Seguro que a su alteza le iba a gustar, si no era por el diseño al menos sería por la persona que se lo estaba regalando.


Marco emergió del portal encontrándose frente al gimnasio, guardó las tijeras dimensionales y la caja con el relicario en un pequeño compartimiento del bolso para que no se fueran a perder sabiendo que se sacaría la sudadera una vez que estuviera entrenando.

Soltó una risa al ver la estatua del brazo monstruo a la entrada, se supone que él había sido su más escondida parte amable, altruista y educada si lo pensaba bien en el fondo era como una estatua conmemorativa de su lado bueno. Era gracioso que nadie se hubiera dado cuenta de que indirectamente estaban alabando todo lo bueno que podía haber en Marco Díaz incluso la misma Janna quien recordaba alegremente el día en que el brazo monstruo lo acompañó a la escuela.

Dentro del gimnasio había varias personas, eran cerca de las once y media de la mañana así que ya estaba algo lleno, Ferguson y Alfonzo tal como esperaba no estaban allí no eran de levantarse temprano los fines de semana.

Jeremy tampoco estaba allí junto a su cuidador guarda espaldas.

Se había acostumbrado a dejar tranquilo al niño cuando se sentaba en una esquina con un blog de dibujo a conversar con Star, ella le había dicho que Jeremy dibujaba muy bien, pero desde el helado que se tomó junto al niño luego del incidente del brazo monstruo Marco había optado por solo dejar en paz al chico y mantener la distancia. Lo había herido y lastimado molestándolo al tener envidia de la libertad de un niño que en si solo la tenía porque sus padres se la pasaban de viaje en otros países y no regresaban ni para su cumpleaños.

No creía tener derecho a hacerse el simpático ahora, era mejor que Jeremy hablara con Star ella era dulce, amable y le había agradado desde el inicio. Tal vez algún día cuando pasara él tiempo trataría de acercarse al niño, pero no aún.

El entrenador Bradley lo saludó desde una esquina donde estaba ayudando a un chico utilizando uno de sus tradicionales gritos:

- ¡Hey Díaz! ¿tu pequeña novia no quiso acompañarte hoy?

Le decía eso hace tiempo, poco después que empezó a llevar a Star con él la mayoría de las veces cuando entrenaba, siempre ambos gritarían a la vez que no eran novios provocando la risa del hombre o solo él lo diría al mismo tiempo que su amiga se ponía roja como un tomate de manera muy visible sobre su blanca piel.

Pero esta vez solo se volteó hacia el entrenador haciendo bocina con las manos:

- ¡No, hoy Star se quedó en casa!

El hombre se quedó con un palmo de narices al no obtener la reacción esperada y el latino solo se dirigió a las gradas para dejar su bolso y prepararse para el entrenamiento.

¿Qué sentido tenía seguir alegando que Star no era su novia? Él quería que lo fuera…en un futuro no muy lejano de ser posible y ella le encantaba hace más tiempo del que había querido admitir.

No importaba si el entrenador se dio cuenta de ello o solo los molestaba por diversión no valía la pena seguirse enfadando por algo que iba a ser cierto eventualmente.

A lo lejos en la esquina Bradley rió entre dientes. Por fin el chico había aceptado que le gustaba la princesa, los había visto juntos por meses y para el ojo experimentado de un tipo que fue similar a Díaz de joven y que ya estaba casado era más que obvio que allí no había solo amistad, que ambos niños estaban en negación, o al menos Díaz estaba en negación.

Al menos esa negación por fin estaba fuera, admitir lo que sentía de una buena vez lo iba a librar de meter la pata y cometer errores gordos que él mismo cometió en esa época con su esposa y que después tuvo que pagar caro.

Bien por el niño.

- ¿Dijo "en casa"? _ inquirió el chico que estaba con unos guantes de box a su lado_ ¿acaso viven juntos? ¿Cuánto tiene ese niño…trece?

- Catorce y la chica es estudiante de intercambio_ explicó recordando que ese niño era nuevo en la ciudad así que no conocía a Star o a Marco.

- Bueno eso lo explica, pensé por un segundo que eran un matrimonio adolescente…o estaba saliendo con su hermana.

- Esto no es Japón niño, ahora sigue golpeando_ mandó el entrenador.


Star…

Se puso de espaldas sobre la cama colocando un brazo encima de sus ojos para bloquear la luz solar que le estaba dando directamente en el rostro, a su lado la canción de Space Unicorn sonaba indicándole que era hora de despertarse.

Con modorra quitó su brazo del rostro estirándolo para alcanzar el comunicador sentándose en la cama mientras detenía la canción. Sonrió.

Le gustaba esa canción, no solo era bonita y animada, sino que fue la que utilizó Marco cuando los atacaron los vampiros de emociones para sacarla de su trance autocompasivo. Fueron tiempos simples: solo amistad, sin dolor, sin saber que tendría diferencias de opinión grandes con su madre solo solucionar algunos problemas a veces y tratar de averiguar como ser amiga del complicado chico con quien tenía que convivir mientras fantaseaba con que su futuro prometido fuera tan amable como Oskar planeando decirle a su madre todo lo que tenía en su lista mental del prometido perfecto que tenía en la cabeza en ese entonces.

Sip…tiempos fáciles.

Revisó los mensajes que le pudieran haber llegado durante la noche suspirando al encontrar uno de Jackie. Con cansancio lo abrió revelando un largo párrafo de la bailarina sobre como el día anterior sus mirada se había cruzado con Marco más veces de lo normal y estaba segura de que él había rozado su mano con la de ella adrede cuando estaban uno junto al otro en la fila de la cafetería. El mensaje terminaba con la bailarina lamentando que al día siguiente fuera sábado y preguntándole si creía que era extraño que le mandara algún mensaje a Marco deseándole un buen descanso de la semana de escuela o alguna otra cosa.

Resignada Star le respondió que lo mejor era mandarle alguna broma respecto de la escuela con un comentario suave y bromista sugiriéndole que se divirtiera, pero no demasiado y que hiciera su tarea.

Al menos eso es lo que haría ella.

Jackie contestó que lo haría, pero omitiendo lo de la tarea, no quería que Marco pensara que era aburrida. Después de agradecerle y decirle que se verían el lunes acompañado de algunas caras felices se desconectó.

Star esperaba que no tuviera otro mensaje de ella más tarde desgranando que le había contestado Marco interpretándolo como señales de que ella le gustaba o él la odiaba.

Estaba cansada…cansada, irritada y…también celosa.

Desde que Jackie habló con ella acerca de lo que sentía pasó a ser alguien completamente distinta de la chica indiferente hacia su mejor amigo que conoció cuando llegó a la Tierra.

Se ponía nerviosa cada vez que él estaba cerca, sentía la necesidad de comentar con ella cualquier pequeña interacción que tuvieran exagerando las cosas cuando interpretaba algo donde según Jackie, Marco mostraba indicios de corresponderle o desesperándose y sintiéndose insegura cuando él parecía indiferente, no dejaba de tratar de averiguar sobre las ex de Marco: como lucían, como eran, que clase de chicas le habían gustado a Marco.

Continuamente le preguntaba si a él le gustaba que una chica llevara el cabello recogido o tal vez lo prefería suelto, ¿tal vez debía alisarse el cabello para que se viera tan sedoso como el de Brittney?, escuchaba la música que le gustaba a Marco para poder conversar de ello con él asegurando que le gustaban las canciones frente al chico, aunque Star sabía que en realidad no era así.

Continuamente parecía atrapada en fantasías rellenando los huecos que no sabía sobre Marco con sus propias ilusiones sobre él, Star ya había tenido que desmentir que Marco fuera poeta, músico, amante de grandes gestos románticos a escondidas o el cine antiguo y que definitivamente jamás lo había escuchado decir que tuviera el corazón roto porque Brittney lo dejara. De alguna manera la nueva mente enamorada de Jackie se había hecho la idea de que Marco era un buen chico amable y sensible enamorado por largo tiempo de la capitana de las porristas, que por eso había andado con ella tanto tiempo pero que nunca formalizaron por culpa de Brittney y el "pobre y torturado Marco" seguro la pasó fatal saliendo con tantas chicas intentando olvidarla.

Bueno la parte de que Marco era amable y tenía lado sensible en el fondo era cierto lo otro eran todas fantasías que a decir verdad Star trataba de desmentir sin mucho éxito. No podía romper la confianza de Marco hablándole a Jackie sobre porque salió con tantas chicas, porqué en realidad no quería a ninguna, el porqué Brittney le resultaba fácil ya que entendía que besarse bajo las gradas de la cancha deportiva no era nada más que eso para él...solo besarse.

No podía decirle del bullying, que muchas de sus ex novias solo fueron las mismas que lo maltrataban, que había entrado en sus recuerdos y vio al pequeño inseguro y herido Marco escuchando los comentarios hirientes sobre lo feo y asqueroso que era de un grupo de niñas donde estaban la misma Jackie y Janna también.

Jackie ni siquiera recordaba mucho a Marco de su época antes de ser "el chico peligro".

Jackie realmente no sabía nada sobre Marco y la princesa no estaba tan segura de que estuviera realmente interesada en saber.

Sus dedos se enterraron con fuerza en el comunicador y las sábanas a medida que la familiar irritación reemplazó al cansancio: Jackie estaba ilusionada, Jackie trataba de ser complaciente con él, Jackie no quería ayudar a Marco a mejorar prefería fingir que no le importaba demasiado el deber escolar antes que en su lugar sugerirle a Marco que prestara más atención en clase o alentarlo a esforzarse por sacar más que la nota necesaria para que sus padres lo dejaran tranquilo, Jackie fingía que le gustaba música que no le gustaba para tener más con común con Marco, Jackie siempre estaba preocupada de que él pensara que ella era cool en lugar de solo querer conocer a Marco y ser ella misma.

Jackie había subido a Marco en un pedestal. Tal vez se fijó en él por sus cualidades buenas, pero después solo había desarrollado un enamoramiento lleno de ilusión y sueños propios que no estaban afirmados en la realidad.

El amor de Jackie tal vez fuera sincero, pero era infantil.

El tipo de afecto que hacía que quisiera tener siempre una imagen perfecta frente a Marco no del que la dejaría ser ella misma, de la clase donde trataba de encajar con él y aparentar tener cosas en común en lugar de solo aceptar que eran diferentes, el tipo de afecto donde los huecos en blanco de su personalidad que no conocía los rellenaría con ideas propias en lugar de solo conocer a su enamoramiento cada vez más porque él estaba sobre un pedestal de chico rebelde guapo y perfecto de novela donde la bailarina lo había colocado.

Era como si en vez de combinar el enamoramiento con la amistad, Jackie solo sacó la amistad y dejó el romance en sus sentimientos hacia Marco. Aunque en primer lugar no es como si Marco y ella hubieran sido muy amigos de todos modos antes de todo esto.

Al ver chispas verdes chisporroteando entre sus dedos la princesa apartó los pensamientos que la hacían irritarse de su cabeza, apartar la idea de que ella se merecía a Marco más que Jackie, de que lo que sentía la bailarina por él no era ni una décima parte de lo que sentía ella por su mejor amigo, que Jackie no era quien había recibido una lanza por Marco para poder protegerlo, que se merecía la indiferencia y falta de interés que había visto en Marco hacia ella.

Eso eran solo sus celos, los malos sentimientos de amargura que a veces la asaltaban en torno a Jackie, que destacaban la injusticia de la situación donde ella debía hacerse a un lado beneficiando el enamoramiento de otra porque ella no podía estar con Marco, Marco no la quería a ella, ella era solo una amiga.

Una amiga que, aunque él se enamorara de ella jamás podría darle la felicidad que se merecía tener con una novia terrestre que no lo metiera en problemas, ni tuviera magia que generaba rayos eléctricos en sus manos cuando estaba demasiado enojada o descontrolada, que tenía que someterlo a todo un protocolo de comportamiento cuando visitaba su casa.

Respiró lentamente, una, dos, tres veces ya más acostumbrada a soportar los brotes de celos y amargura junto con su magia revolviéndose dentro de ella reaccionando a sus emociones. Desde niña había sido tímida e introvertida poco dada a buscar emociones fuertes y ni siquiera por Tom había sentido tanto rechazo y tristeza así que esta era su primera vez teniendo que someter sus emociones y magia de esa manera.

Dolía…era como rasgarse por dentro a diario.

Lo peor es que no sabía si la aparente indiferencia e interés meramente platónico de Marco hacia Jackie era la verdad o solo sus celos y ella misma no queriendo admitir que a lo mejor las charlas ilusionadas de la bailarina sobre miradas cruzándose pudieran ser verdad.

Lo dudaba por lo que había observado, no creía que Marco fuera del tipo tímido y romántico que robaba roces de mano y miradas cuando se enamoraba, pero nunca lo había visto enamorado por otro lado.

Además…estaba el asunto de la Luna Roja.

Durante el último tiempo el castaño había dejado de esquivar el tema, lo había sacado de la caja "de cosas nunca pasaron" donde pensó se quedaría siempre: solo un evento incómodo donde casi se besaron por el ambiente propicio.

Pero no: él trató de abordar el tema varias veces sea comenzando a hablar de Thomas, a recordar "aventuras pasadas" o solo hablando sobre si nunca se había preguntado los efectos que podría tener una unión del alma entre ellos.

No…por supuesto que no se lo había preguntado, eran mitos románticos, nada más. Un momento que pensó ambos esquivaban porque era incomodo y no tuvo nada que ver con la amistad y mucho con romance, pero a él parecía ya no importarle mencionarlo, incluso querer hablar de él.

Para ella no era posible, no cuando en ese momento bailando con él se había sentido tan segura, delicada y feliz girando en los brazos del desconocido enmascarado en la habitación alumbrada por la luz carmesí, no cuando la música que escucharon en ese momento todavía revoloteaba a veces en su cabeza ni cuando aún recordaba el roce de sus narices al estar a punto de juntar sus labios.

No cuando ella ya sabía como era besar a Marco.

Ella no podía conversar tan fácil de eso con el chico por el cual ya ni siquiera estaba segura sintiera solo un enamoramiento.

Menos aun cuando la única explicación que se le ocurría para su cambio de actitud era que a él ya no le importaba ese evento que todo el baile y el casi beso habían pasado a ser anécdotas o chistes para él. Ya ni siquiera estaba nervioso por eso.

Ella era solo una amiga, casi una hermana, tal vez en la mente de Marco ni siquiera una chica solo un ser de sexo femenino con algunos rasgos que consideraba lindos pero que cada vez que la miraba ni siquiera le causaba nada. Que sin importar lo bonita que pudiera verse o tratar de verse nunca pensaría en ella como una mujer hermosa sino solo una hermana que se veía bien.

Se volvió a recostar en la cama abrazando la almohada y cubriéndose con las mantas hasta la cabeza llorando en silencio como había hecho tantas veces recientemente rogando para que su mentor mágico no se le ocurriera salir del libro y la viera.

No quería ser solo la mejor amiga de Marco, pero tampoco podía ser su novia, tampoco quería que él la mirara de esa forma porque tendría que rechazarlo, porque ella no era lo mejor para él y aun así seguía anhelando que la correspondiera, pensara que ella era hermosa e impresionante, aunque ni ella misma pensaba eso al mirarse al espejo y le dijera que ella era su único y verdadero amor.

Ok…eso no sonaba nada como algo que Marco diría. Una risa triste se le escapó resignándose a la idea de que tal vez acabaría sabiendo de que manera es como Marco Díaz se confesaría cuando Jackie u otra chica se lo contara o él mismo lo compartiera con ella.

Nuevamente cansada por la montaña rusa de emociones cerró los ojos diciéndose a sí misma que solo serían unos pocos minutos antes de levantarse, unos minutos para calmarse y reponerse, para poder saludar con una sonrisa amable a los señores Díaz si se los encontraba en el pasillo, para que su cara roja y llorosa dejara de estarlo y luciera normal cuando se mirara en el espejo del lavamanos.

Tan solo unos segundos más para sacar los malos pensamientos y no estar llorando en la ducha otra vez o dándole vueltas a lo mismo.

En unos pocos segundos estuvo adormilada, sus pensamientos e ideas volviéndose más confusas y desconectados de la realidad. Poco después estaba durmiendo otra vez.


Jackie…

Miró la tintura para el cabello que se había comprado el día anterior aún con algo de indecisión.

Jackie nunca se había tinturado el cabello, después de todo no solo iba contra el reglamento de la secundaria Echo Creek sino también en contra de la apariencia de corte clásico que debía tener una estudiante de ballet. En su academia ninguna de las chicas llevaba el cabello con tintura, ni piercings tan solo pequeños aretes poco llamativos. No era que las mantuvieran bajo un estricto régimen de apariencia, sino que todas sabían que para interpretar a alguna princesa o protagonista femenina de un ballet desentonaba totalmente tener el cabello teñido de colores estridentes o algún tatuaje que arruinara la apariencia general clásica y elegante.

Claro que alguien podría querer hacerse un pequeño tatuaje en el tobillo o tener un pequeño piercing pero en su mayoría si querías ser elegida para estar sobre el escenario como más que un extra en alguna presentación de la academia era mejor que lucieras como una bailarina de ballet: pulcra, competente, capaz, en forma, de apariencia totalmente "limpia". En la mayoría de los casos no importaba lo bien que a una chica le quedara una mecha rosa, un tatuaje en el brazo o cualquier otra cosa no le dirían nada de forma descarada pero la maestra no pensaría en elegir a esa chica para estar al frente en la presentación o ser el centro de atención.

A Jackie esto realmente no se podría decir que le molestara, ya estaba bastante agradecida porque en su academia no discriminaban a las alumnas que comenzaban a adquirir más curvas en la adolescencia no las trataban como si estuvieran gordas como escuchaba que hacían en otros lugares donde una figura curvilínea era sinónimo de gordura y no tenía mayores sentimientos de rebeldía respecto a que si ibas a representar a una princesa, hada o protagonista femenina en un ballet clásico tenías que lucir como tal protagonista y no como una adolescente del siglo 21. Después de todo era actuación también ¿no? un cabello arcoíris y tatuajes en los brazos quebrarían completamente la fantasía.

Pero…si bien aquella mezcla verde azulada lista para usar que descansaba sobre el lavamanos no terminaba de gustarle lo cierto es que había grandes posibilidades de que sí le fuera a gustar a Marco.

El color iba a destacar sus ojos y esperaba la hiciera lucir como una chica rebelde y atrevida, alguien cool que no le importaban las reglas ni lo que pensaran de ella, que tan solo deseaba expresarse y ser ella misma.

Si…bueno teñirse el cabello arruinando su imagen de bailarina competente por unas semanas y romper las reglas de la escuela no era cien por ciento ella misma para nada, pero el problema era que como se veía actualmente no estaba siendo suficiente para atraer a Marco.

Sus miradas se cruzaban de vez en cuando, estaba segura que él también tenía que notarlo, él le sonreía siempre que la saludaba y disfrutaba sin dudas estar sentado a su lado en clase, también esa misma semana casi había saltado de alegría cuando sintió que su mano rozaba la suya en la fila de la cafetería. Bueno estaba la opción de que fuera casualidad pero…no…estaba segura de que ahí había algo más. Marco ya no miraba su cuerpo cuando hablaba con ella, sino que la veía a los ojos, era muy amable con ella y Star y ellas eran las dos únicas chicas con las cuales era cercano. Y aunque fuera el mejor amigo de la princesa el último tiempo estaban menos pegados de la cadera que antes, se sentaban menos juntos y eso había desembocado en ella pasando más tiempo con su crush.

Y a él no parecía disgustarle.

No, sin duda tenía que haber algo allí Marco seguía hablando con ella y siendo dulce, aunque la primera vez que hablaron sobre su primo bajo las gradas del gimnasio ella fue una fiesta de torpeza. Ningún chico seguía hablando con alguien después de eso a menos que ella le gustara ¿verdad? o le cayera realmente bien y Marco nunca había sido muy bueno teniendo amigas mujeres excepto por Star en quien no podía imaginar que el latino estuviese interesado, ella era más como una hermanita al lado de Marco: siempre tímida, siempre sugiriéndole que se portara bien y teniendo gustos demasiado opuestos.

Es por eso que, aunque los consejos de Star no eran malos no podía hacerles caso del todo, ella no quería acabar siendo solo una amiga para Marco, quería que él se interesara en ella, que pensara que ella era genial y atractiva y atrevida y…justamente el tipo de chica a la cual querría como novia, una mejor que Brittney, una que no sería solo un intento más de olvidar a la chica asiática que estaba segura era la responsable de su mal comportamiento anterior.

La bailarina sabía que ella tenía sus puntos buenos, pero no podía solo sentarse allí a ser torpe, a hacer su tarea. a hablar de Ballet y esperar que Marco se interesara en ella. Tenía que esforzarse, tenía que ser la clase de chica en la que él podría interesarse, una que tuviera gustos en común con él, que fuera un poco rebelde incluso…algo aventurera a lo mejor o tal vez deportista. Brittney era porrista después de todo… ¿podría la misma Jackie aprender a andar en Skate? ¿Marco pensaría que eso era genial?

No lo sabía, pero iba a trabajar para lograr que Marco la mirara: si las cosas no ocurren de forma cien por ciento natural solo tienes que hacer que sucedan, si solo ser tu misma no parece resultar solo tienes que crear una mejor versión de ti misma, más genial, con pasa tiempos más interesantes y más cosas en común con el chico que te gustaba.

Con una nueva mirada de decisión en su rostro tomo un mechón grueso de su cabello al lado del flequillo comenzando a aplicar la tintura con cuidado.


En alguna habitación de alguna casa de Echo Creek…

La pequeña figura sentada en la silla giratoria aún tenía abierta la hoja de Word con la valiosa información que había obtenido del blog rosa de Janna...nunca pensó que una oportunidad así se le presentaría.

¡Era perfecto!

Solo quedaba la última parte de su recién formado, pero en su opinión excelente plan, así fue como comenzó a buscar el nombre de las tres personas de quienes pensaba vengarse en su lista de contactos y una vez que los encontró comenzó a escribir el mensaje que estaría destinado a ellos, que les llegaría a los tres al mismo tiempo y acabaría con la felicidad de su día.

Mientras llevaba a cabo dicha acción un solo pensamiento pasaba por su cabeza:

"En esta vida quien la hace la paga Marco Díaz y compañía"


Janna…

Andar en bicicleta siempre le había resultado relajante especialmente en días como estos: un apacible fin de semana con un clima delicioso donde la suave brisa fresca le acariciaba el rostro llevándole el aroma de las flores que se encontraban en los jardines de las casas y algunas cosas deliciosas que se cocinaban para el desayuno. Por suerte ella desayunó junto a su mamá antes de salir o de lo contrario estaría sintiendo su estómago crujir.

La pelinegra aún le daba vueltas a lo ocurrido con su blog: si hace solo un año atrás alguien le hubiera comentado que existía la magia, los viajes dimensionales ayudados por tan solo unas tijeras que cortaban el espacio, platillos voladores muy tangibles y reales y extraterrestres entre nosotros que entraban a casas ajenas de noche como si nada a ocupar tu baño y violar tu privacidad habría creído que esa pobre alma estaba delirante y necesitaba tratamiento médico urgente.

Pero no, todo era completamente real. A veces se preguntaba como es que todos incluyéndose ella misma habían podido aceptar tan fácil la existencia de la magia y que Star fuera una princesa de otra dimensión.

Tal vez el ser humano era más adaptable de lo que todos suponen.

Y más complicado también.

Siempre creyó que Star y Marco eran solo amigos, que a la princesa le gustaba o le gustaría un chico como Oskar, que Jackie siempre seguiría escapando de Marco, que él que la seguiría acosando, tratando de obtener una cita, que Ferguson y Alfonzo solo estarían siempre haciéndole fiesta a Marco con todo lo que pensara y que ninguno de esos pervertidos se fijaría en ella.

Había estado equivocada.

Ahora Jackie consideraba amigos al trío de vagos y para colmo parecía estar teniendo una atracción por Marco intentando saber que le gustaba y mintiendo para aparentar que tenían cosas en común, eran amigas desde niña la conocía. Y por otro lado Díaz con su descubierta amabilidad y lado decente parecía estar demasiado en la cabeza de Star también, la princesa lo miraba muy seguido, demasiadas veces la había sorprendido cuchicheando con Jackie y tener una mirada amarga después que escondía a los pocos segundos.

Sumado a esos comentarios de Marco en su diario…no importaba como tratara de razonarlo a él parecía estarle gustando Star y era probable que a Star él y…a Jackie también.

Sumado a ese asco de situación Alfonzo parecía estarla notando demasiado esforzándose por ser "lindo" con ella o un amigo ¡por favor! como si fuera posible después de todo lo que sabía de él y su grupito.

Ferguson al menos se portaba bien, se mantenía alejado de ella y de tratar de hacerse el lindo y no parecía tener oscuras intenciones con ninguna de sus amigas como Díaz.

Tenía que decidir qué hacer… ¿esperaba a ver como se desarrollaba todo nada más? ¿le comentaba a Jackie que parecía haber algo entre Marco y Star para desalentarla? No…eso podría ser malo para Star...¿hablaba con las dos rubias contándoles la verdad tras lo del grupo de Whattsap esperando que eso las disuadiera de sus sentimientos?...¿y si no resultaba? ¿y si Star ya lo sabía? ¿y si Star y Marco llegaban realmente a salir? ¿Qué iba a hacer ella? ¿Qué iba a pasar con Jackie?

Por el bien de todos esperaba que Alfonzo se encontrara una novia pronto, que Jackie viera que Marco no valía la pena y se sacara cualquier ilusión de la cabeza recordando lo cerdo que fue con ella antes y que Star sin importar si conocía más al chico viera que, aunque tuviera su lado bueno eso no lo hacía apto para ser un buen novio, especialmente cuando ese amor pudo haber nacido nada más por pasar mucho tiempo juntos viviendo en la misma casa ¿no?

Chico y chica viviendo juntos en una casa por unos meses…perfectamente podían confundirse.

Y también perfectamente Star podría estar enamorada de verdad y Marco solo estar encaprichado con ella por la cercanía y después meterse con Jackie…al fin y al cabo la había perseguido por un buen tiempo…

Oh no…de verdad tendría que tener bien abiertos sus dos ojos de ahora en adelante.


Dimensión de los sueños…

Hekapoo avanzó a través del frondoso bosque de cuentos de hadas; era la única forma válida de describirlo, ni siquiera en Mewni existía algo similar que representara tan bien lo que significaba dicha expresión.

Los enormes troncos de los árboles eran el triple de lo que es un tronco normal, repletos de musgo y una que otra flor enorme de colores brillantes surgiendo del mismo musgo, las setas eran lo suficientemente altas como para servir de asiento y también parecían lo suficientemente blandas para ser cómodas, pequeñas flores salpicaban los arbustos que se desparramaban bajo los árboles y entre la alta hierba verde crecían algunos ejemplares silvestres donde abejas y colibríes de plumas arcoíris se alimentaban de su néctar.

A lo lejos atrás de uno de los majestuosos árboles corría un río cristalino. El sonido del agua llegaba hasta ella uniéndose con el aleteo de las aves y sus cantos, las alas de los insectos y las pequeñas hadas que se escondían entre los arbustos y…el sonido de una risa masculina.

Recogiendo su vaporoso vestido amarillo avanzó con cuidado hacia donde provenía el sonido.

Cuando llegó una sonrisa amable se formó en su rostro: un joven cuya apariencia no pasaba de los veinte y pocos años hablaba con una pequeña hada posada en su dedo la que con vocecita chillona y muchos aspavientos de manos le estaba contando algo.

La piel del joven era blanca, pero sin llegar a la palidez de la propia Hekapoo, el largo cabello que caía por su espalda tomado en una cola de caballo era blanco al igual que el de la reina Moon pero sin su tono azulado, el cabello de este hombre tenía reflejos plateados del mismo tono que la ropa que estaba vistiendo: Un jubón gris claro sobre una camisa blanca con pantalones de un plateado opaco acompañado de unas botas.

Ella no necesitaba acercarse más para saber de que color serían sus ojos: gris pálido algo más oscuro en los bordes y más claro en el centro.

El chico alzó la vista sonriendo al verla agitando la mano donde no estaba el hada, volviendo a mirar al pequeño ser que pareció despedirse de él y emprender el vuelo hacia otra dirección.

- ¿Siempre tienes que elegir lugares como estos? _ preguntó la elfa con voz calma dejando caer la falda nuevamente hasta sus tobillos.

- Son hermosos ¿no lo crees? _ contestó él mirando a su alrededor.

- Hermosos y lodosos.

El joven soltó una pequeña risa:

- Es una de las secciones de esta dimensión donde vienen los niños dormidos…el lugar perfecto para vivir una aventura o soñar que eres una hada_ hizo un gesto con la cabeza hacia la dirección donde la pequeña hada se había ido volando_ es normal que haya un poco de lodo, además es lodo onírico nada más.

- Muy gracioso_ suspiró Hekapoo sentándose a su lado resignada_ pero admito que el lugar es hermoso. No veo mucha naturaleza en mi dimensión_ cortó una brizna de hierba haciéndola girar entre sus dedos enguantados.

- En la mía tampoco, por eso me gusta elegir sitios como estos. Además, sé que aunque te quejes en el fondo te gustan. De todos modos en este lugar hay mucho de donde elegir siempre podemos vernos en ese castillo donde nos juntamos una vez, también esta esa ciudad junto al enorme volcán o esa casa…

- Esto es perfecto Reyak_ la pelirroja se quitó el sombrero dejando libres sus rizos color fuego, perfectos resortes que caían hasta más allá de su cintura_ ya tengo suficiente de casas y castillos todos los días_ suspiró con cierta tristeza.

- Lo sé, se podría decir que yo tengo suficiente de brillo.

Como respuesta ella se apoyo en el hombro masculino dejando que Reyak la rodeara con un brazo mientras ambos se quedaban mirando al pacífico paisaje a su alrededor, no importaba la cantidad de tiempo o siglos que pudieran pasar siempre se sorprendería de como reunirse en la dimensión onírica parecía tan vivido, tan real que casi no se daban cuenta de que estaban soñando, que ella volvería a despertar en su enorme y solitaria mansión dentro de la dimensión árida en la cual habitaba con sus clones y algunas criadas como compañía.

Y Reyak…él regresaría al mismo lugar donde había estado encerrado a través de cientos de años, los mismos cientos de años que ella llevaba fabricando tijeras dimensionales y controlando el tráfico dimensional sabiendo que, aunque fuera experta en construir las herramientas para el viaje entre dimensiones y conociera todos los pormenores nunca podría llegar a él.

Ni él a ella. Él no podía moverse de donde estaba.

- ¿Estás pensando en algo? _ preguntó viendo el semblante serio de su compañero.

Normalmente no necesitaban estar hablando todo el tiempo después de tantos años de conocerse, estar en silencio no era un problema, pero hoy él parecía pensativo y algo preocupado.

- En la princesa…

- ¿En la princesa Star? _ inquirió extrañada, transformando su rostro en uno de preocupación a continuación_ ¿sucede algo con ella?

- No…al menos aún no. Pero pronto_ Reyak bajó la vista a sus pies con tristeza.

- ¿Es muy malo? _ la mujer a su lado se mordió los labios, sabía que él no podía decirle todo, que había cosas donde ella no podía intervenir, que debían dejarse estar, pero aun así si él podría compartirlo con ella…

- No lo sé…podría…pero, va a depender de ella y de otras personas como resulte todo_ se volvió hacia Hekapoo conectando sus ojos grises con los ámbares _ mi poder es mejor que el de Glossaryck pero tampoco tengo todas las respuestas. Aunque me gustaría tenerlas.

- Creo que a todos nos gustaría tenerlas…_ la brizna de hierba se aplastó entre sus dedos dejando un rastro verdoso en los guantes blancos_ al menos… ¿puedo saber cuan pronto es ese "pronto"?

- Creo que no lo suficiente para el tiempo tuyo. Pero yo lo siento pronto_ una expresión amarga y nostálgica se asentó en el rostro pálido del joven. No era un solo evento eran varios y al final de todo cambiarían muchas cosas, no era seguro como nada que dependa de las acciones ajenas y tampoco sabía si el posible resultado final podía considerarse bueno o malo siquiera.

- ¿Hay algo que puedas decirme al menos? _ Hekapoo cerró los dedos sobre el regazo tomando la tela de su falda en los puños. Odiaba cuando él no le decía nada, cuando ella no podía saber.

- Sí_ la sonrisa de Reyak regresó no demasiado alegre ni relajada, pero era algo_ llegado el momento alguien te va a pedir ayuda y Glossaryck va a tener una solicitud extraña_ ladeó la cabeza un poco su sonrisa volviéndose más genuina cuando la miró otra vez_ además vas a tener que pensar seriamente acerca de como te llevas con los niños.

- Y todo esto… ¿tiene que ver con el problema que mencionaste al inicio? _ la mujer estaba desconcertada no podía entender de que estaba hablando Reyak o que tenían todas esas cosas que ver entre si_ ¿con la princesa Star?

- Sí, pero no solo con ella.

- Odio cuando eres tan críptico_ rezongó la mujer apartándose de su hombro y tirando la mejilla del chico con dos de sus dedos expresando su irritación.

- Desearía no tener que serlo como otras veces…pero...

- Estoy metida en ello ¿no?

Él le dio la razón con un asentimiento de cabeza y una mirada de disculpa en sus ojos claros:

- No necesitas disculparte_ suspiró soltando la mejilla presa de Reyak_ lo entiendo. Además, sin importar lo que pase mis lealtades siempre estarán con quien veo que más me necesita…y siempre he estado planeando ayudar a Star al menos desde que sé que vale la pena hacerlo.

Recordó cuando se la llevó engañada a encerrarla en su dimensión con el ofrecimiento de darle unas tijeras dimensionales, como eso duró años para la pequeña princesa…como había usado ese tiempo para su propio beneficio para ver quien era en realidad por dentro, si esa muñeca maleable y hambrienta de amor dispuesta a hacer lo que sea para complacer a su madre tenía algo más por dentro. Si había algo de valor dentro de esa pobre niña que parecía pensar que su madre era perfecta e incapaz de cometer errores.

Si siempre detestaría tanto a la princesa como lo hizo cuando los primeros meses se encontró una niña llorona que no hacía más que sentir que no podía vivir sin su magia y no dejaba de quejarse de que no era capaz de hacer nada sin siquiera intentar la más pequeña acción para sobreponerse a lo que estaba pasando.

- Ella no recuerda, pero tuvo el cambio inconsciente que buscabas ¿verdad?

- Sí, lo hizo_ murmuró dándole la razón a Reyak volviendo a apoyarse contra él.

El hombre la abrazó de regreso jugando con uno de los resortes color fuego entre sus dedos.

A veces él desearía no poder ver todo lo que veía, no saber cuánto iban a tener que sufrir otras personas. No saber cuánto podría tener que sufrir la misma Hekapoo y no poder hacer nada al respecto.

Besó suavemente el costado de la cabeza de la mujer tratando de no prestarle atención a la imagen de la pelirroja sonriéndole a un niño de ojos violeta que estaba viendo en esos momentos al mismo tiempo que el paisaje del bosque frente a él.

A veces las personas no sabían la fortuna que tenían al desconocer el futuro, al poder enfocarse en el presente nada más.

Continuará…

Feliz día del amor y la amistad atrasado a todos! Sé que no es el capítulo esponjoso, romántico y lleno de Starco cannon en este fic que estarían esperando para estas fechas, pero se revelan varias cosas: el regalo que Marco tiene para Star, la persona que está planeando vengarse no es Janna contrario a lo que muchos creían (pensé que había dado a entender bien que no era Janna como lo escribí el capítulo anterior hehe), la situación emocional de los personajes principales y secundarios por ahora y un poco de Hekapoo y este nuevo personaje.

Si sienten que no entienden mucho de la última parte solo lean con calma y recuerden la conversación de esos dos y ténganla en mente hay muchos detalles pero el futuro, pero por ahora lo único que tienen que saber es que Reyak como puse tiene un poder parecido a Glossaryck pero…más complicado y tiene una relación con Hekapoo.

Quien es él exactamente, donde está en este momento fuera de la dimensión de los sueños y su historia es parte importante de la trama.

Eso es todo y en nuestro próximo episodio tenemos Marco contándole a Star sobre su deseo de usar magia, finalmente quien es el ente vengativo, como le quedó el cabello a Jackie XD y…otras cosas muy interesantes.

Ahora comentarios:

Andrew579: Bueno Marco no va a arreglar el collar, él le diseñó uno nuevo :3 para que Star pueda ver en vivo y en directo cuanto Marco "no la ama" XD y la Luna Roja se mencionará, pero como ves ninguno de los dos le había prestado demasiada atención porque no se la tomaban muy en serio antes de todo lo que pasó con Mina.

Y sí soy mujer ;D

MarcoSketcher: Estoy ansiosa por llegar a unos capítulos futuros así que estoy trabajando en el fic mucho antes de regresar a clases. Y sí lo de pitufo es de Templario a veces nos pedimos prestado al otro alguna cosa como ese apodo o hemos coincidido en unas pocas ideas para los fics XD pero nada que llegue a ser demasiado complicado.

Espero que te guste este capítulo lleno de angustia emocional para el día del amor y la amistad.

jbadillodavila: Pues no es de Janna, es de alguien más que regresa después de un buen tiempo a la historia.

Templario: Las cosas de a poco se vuelven más complicadas y no…no es Janna…Janna no es vengativa en realidad.

Alas de tinta: ¡Oh rayos! ¡no me acordaba de él! Hace tiempo vi esa película y me gusta mucho, pero si que se parecen un poco jaja, sin embargo, cuando hice la pregunta fue porque andaba leyendo fics de Zootopia y caí en la cuenta de que el personaje de Nick comparte con Marco ciertos rasgos de carácter, así como la manía de ponerle motes a las personas XD.

Guest: Janna en problemas…aún no al menos, pero hay cositas que le están empezando a irritar. Ahora con los celos Marco los tiene, pero menos porque sabe de los sentimientos de Star, Star está un poco vuelta loca la pobre con toda la situación mientras más quiere y piensa en Marco peor se pone todo para ella. Y Jackie…ella es contraria a la de la serie algo infantil, ilusionada y no está viendo la realidad como es del todo, así que celos todavía no ella todavía ni siquiera se da cuenta de que no es correspondida por Marco. No es la misma chica receptiva con lo que sienten otros de la serie.

Marco y que aprenderá…ya se verá mas adelante y Hekapoo estoy planeando como será su relación con ella, pero le haré el quite a esa relación media de adolescentes que suelen tener en muchos fics, ella aquí no se comporta de esa manera. Además la Hekapoo cannon la considero algo hipócrita enojándose con Marco por mentirle pero ella bien que llevaba guardando la mentira de lo que pasó con Meteora sin problemas de mentirle a una madre triste DX así que ella no va a ser así acá.

No aparecerán de cameo los chicos de los otros fics y lo de la Tierra como ves Marco al menos tiene la intención.

marati2011: Star por ahora es una pequeña princesa atormentada por sus propios sentimientos, ella debe aprender a confiar más en sí misma (algo difícil por el nombre del fic) y en el afecto que le tienen otros.

YumiCorn: Gracias por tus palabras! ¿libro físico? Hacer de fics libros físicos puede meter a las personas en problemas legales con el autor. Verás el fanfiction en si ocurre porque a los autores no les importa que los fans creen contenido, pero en sí supuestamente todo lo que uno haga que modifique una obra original debería llevar derechos de autor por eso hay autores que prohíben que se hagan fanfics o cosas basadas en su historia. Pero sin duda si acabo el fic y queda bien podría pensar en convertirlo en su propia historia modificando lo que pertenece a la serie: no sería lo mismo, pero quedaría la esencia y la relación de todos los personajes ahí.

Y sí Jackie y Oskar dan un poco de pena…pero…no por mucho jhehehe, lee y verás que pasa con ellos.

Daniel99: Pues sí varias cosas están pasando y las cosas han ido fluyendo, aunque a solas la pobre Star sigue sufriendo y Jackie es un poco dolor de cabeza para ella.

daglas99: ¿El poder de Marco? no sé, tengo ciertas ideas de lo que quiero que pase en la historia y lo que quiero que haga Marco lo haré todo lo poderoso que se necesite para que haga lo que quiero que haga se podría decir. Y sí sus marcas en las mejillas sin duda estarán ahí.

DexterMadness31: Gracias por tus ánimos! Y sí tengo varios planes para adaptar lo que falta de la serie además con la temporada cuatro tendré más material! Me honra que hayas estado a punto de llorar con las escenas tristes y los sentimientos desgarrados de los personajes. Esa es la idea que se sienta la tristeza.

Mari200: Marco sí que piensa, él si es inteligente después de todo XD El regalo lo tienes en este capítulo y los futuros bien adelante hablaré sobre eso y los universos y Omnitraxus en este AU. Bueno la conversación podría sorprenderte, estos dos están pasando por incomodidad al menos por parte de Star pero no dejan de ser mejores amigos :3, Jackie creo que te siguió estresando en este episodio.

babiloniaolimpo: Bueno Marco no tiene antepasados demonio y lo de Hekapoo tenía sentido viendo como es ella en la serie, pero aquí es distinto como funciona todo XD pero era una buena idea si el fic fuera en un universo con la Hekapoo cannon.

Nos vemos cuando suba la continuación de este capítulo, cuando empiece la Universidad va a ser más difícil escribir, pero solo les diré una cosa ¡este año es el Starco en este fic! ¡el Starco oficial!

Ahora es hora de ir a ver el capítulo 5 de la tercera temporada de Ladybug!

Durante el día soy Sugar

Y en la noche soy Sugar…pero durmiendo ;D