Lamento haber desaparecido por tanto tiempo, para retomar esta historia tuve que repasar lo que llevaba hecho, los puntos que falta unir y recortar/arreglar la trama en otras. Primero lo primero este y el siguiente episodio son los que cierran el arco del Starco para que estos por fin sean pareja. Para los que no recuerdan Ada es la prometida de Tom…sep me gusta meter parejas secundarias/terciarias en el fic y ambos serán útiles para la trama más adelante así que espero que disfruten este episodio. Pero supongo que no puedo evitar que salten a la parte de Star y Marco porque me he fijado que esta pareja o les gusta…o no, parece que con ellos no hay términos medios.
Gracias a todos los que aún leen esta historia confieso que me releí mi propio fic para volver a retomar el hilo jeje.
La serie de Star vs pertenece a Daron Nefcy y a Disney la historia y los personajes originales aquí presentados son de Sugarqueen97.
Sentimientos y verdades
Castillo del Inframundo…
Aunque la dueña de la habitación no podía apreciarlo, el espacio que la rodeaba poseía una belleza elegante y delicada gracias al trabajo de su doncella, Emma.
Una mullida alfombra en tono violeta cubría el suelo siendo una delicia caminar por ella con los pies descalzos, los muebles estaban apegados a la pared para no estorbar en el camino todos hechos con madera oscura totalmente negra de los árboles del reino subterráneo elegantes y difíciles de encontrar dignos de la prometida del príncipe, una cama con dosel en tonos rosa oscuro estaba al centro de la estancia sobre la cual se encontraba sentada una pequeña chica que recientemente había entrado en la adolescencia.
Su delgado cuerpo estaba cubierto con un vestido morado adornado con encaje negro con diseños florales y varios lazos, las múltiples capas del vestido la hacían parecer una flor oscura y rara. El cabello le caía bajo la cintura brillando en un peculiar tono rosa fresa brillante contrastando con los tonos de su vestimenta y la claridad de la piel.
Pero nada de eso importaba, porque cualquier persona con la capacidad de ver lo primero que notaría era la enorme mancha negra que cubría totalmente el costado derecho de su cara.
Ada jugaba con una radio que tenía en frente haciendo girar las perillas, eligiendo que señal dimensional captar, cuando finalmente dio con lo que buscaba aplaudió balanceando la cabeza al son de la música.
El castillo del Inframundo no tenía aparatos como ese originalmente, pero la pequeña nueva señorita tenía la capacidad de poder fastidiar al príncipe lo suficiente como para que le consiguiera cualquier cosa que le impidiera aburrirse. Tomas era frío e intimidante, llevaba reprimiendo sus sentimientos de tal manera desde que era un niño que casi lograba hacer como si no existieran y que la gente lo percibiera de esa manera. Mas Ada no tardó en darse cuenta de su verdadera naturaleza, él no era realmente cruel y mientras algo o alguien no lo molestara sobremanera no lo dañaría, así que todo lo que tuvo que hacer fue convencerlo durante el tiempo obligatorio que pasaban juntos todos los días sobre la necesidad de encontrar algo con que entretenerse: no le gustaba estar siempre rogándole a Emma para que le leyera, no podía pasear libremente por el castillo y jugar con su mascota no era algo eterno, el animal se cansaba. Así que luego de hacerle ver a su prometido lo terriblemente molesto que sería para él tener a una Ada aburrida demandando su atención en exceso para que la entretuviera Tom aceptó hacer todo lo posible con el fin de ayudarla con tal problema.
Fue así como una semana más tarde le entregó ese aparato llamado radio, adaptado para recibir la señal de cualquier dimensión donde se ocupara algo similar. La chica no tardó en volverse fanática de la música de una banda terrestre llamada "Love Sentence" sus ritmos alegres, su música luminosa que hablaba de amor y alegría eran cosas que ella nunca había oído antes y tampoco su doncella. Ambas gozaban a lo grande escuchando las dulces notas cada tarde.
Dos semanas después llegó el otro regalo: libros, pero no del tipo que eran totalmente inútiles para una chica ciega sino unos escritos en un lenguaje peculiar que ella podía leer con los dedos. Ada era lo suficientemente lista para saber que en el Inframundo ningún erudito se tomaría la molestia de preocuparse por otros lo suficiente como para crear una manera en que los ciegos leyeran y Tomas no haría el esfuerzo de juntar sabios de otras dimensiones para crearlo él mismo, sus sentimientos hacia ella no llegaban a tanto por ahora él tan solo…la toleraba…o apreciaba a su modo práctico de ver las cosas porque era una prometida "conveniente" y no se quejaba.
De todos modos no se sorprendió al saber que ese lenguaje provenía de la Tierra y los libros también. Contaban historias hermosas y variadas no eran solo las narraciones macabras de muerte, tragedia y formas de tortura de la escasa literatura de su reino, sino que estos la llenaban de esperanza. Sentía que podía vivir en lugares más amables y agradables mediante su mente sin estar allí físicamente.
Esto solo hizo que se sintiera aún más intrigada por la Tierra.
—¿Es la hora de Love Sentence señorita? —preguntó Emma colocando una bandeja con pastelitos y té a su lado.
—¡Sí! ¡hoy tocarán su nueva canción, llevo semanas esperando! —la niña no podía saberlo, pero sus ojos dorados brillaban de felicidad.
La voz del locutor no tardó, saludó a todos los oyentes y anunció el nuevo éxito de Love Sentence titulado "Just Friends" la letra deprimente se mezclaba con una melodía pegajosa dándole a la canción una sensación agridulce. Sin embargo, para las dos mujeres en la habitación nada más era algo de música bonita para disfrutar, tanto Ema como Ada carecían de lo necesario para verle el lado triste a la canción: tener el corazón roto o un amor no correspondido. Así que la sirvienta movió la cabeza de lado a lado mientras Ada balanceaba los pies y finalmente, renunciando a cualquier pretensión de madurez saltaron en la cama al compás de la canción.
Con las últimas notas Ada se arrojó hacia atrás cayendo en el mullido colchón mientras reía, pero se volvió a incorporar inmediatamente cuando escuchó las siguientes palabras:
"¡Y ese fue el nuevo éxito de Love Sentence! ¡pero como no hay primera sin segunda nuestra banda favorita tiene una sorpresa para todos sus fans de Echo Creek! Su líder Justin Towers en una entrevista exclusiva nos ha dicho que tienen otra canción totalmente nueva y secreta que cantarán en la presentación de este fin de semana. Así es como lo oyen ¡una canción que nadie aún ha escuchado! Y los fans de nuestra amada ciudad seremos los primeros en oírla ¡wow! ¿no es emocionante? ¡a mí sí me emociona!
Recuerden obtener sus entradas cuanto antes en…"
—Emma por favor, anótalo—dijo la demonio con voz suplicante.
—Sí, señorita—la joven se apresuró a tomar una pluma y un papel para comenzar a escribir rápidamente.
Una vez que terminó de apuntar la dirección Ada tomó la radio entre sus manos colocándola sobre la falda del vestido, una expresión nerviosa cruzó por su rostro normalmente lleno de energía.
—¿Qué desea que haga con esto señorita?
—¿Podrías ir a ver Tomás y decirle…si…si hay alguna manera de que yo pueda ir al concierto de Love Sentence?
Emma suspiró sintiendo una honda tristeza por su joven ama: no solamente cualquier forma normal de salir estaba descartada debido a su poder como "vidente de la desgracia" sino que su prometido era un perfecto príncipe y político impecable pero un mal interés romántico: colocaba cada decisión en una balanza y tomaba un curso de acción de forma estrictamente racional, no creía que el joven fuera del todo helado pero sin duda estaba interesado en dar esa imagen y mantener a ralla cualquier tipo de sentimiento suave que pudiera desarrollar. A menos que la petición de Ada le generara algún beneficio o fuera la mejor opción en comparación a otra peor no creía que se tomara el esfuerzo de buscar una manera.
—Crees que él no hará nada—replicó la niña dejando que una leve tristeza se filtrara en su voz—entiendo que es trabajo extra para él buscar una manera, pero siempre puedo pedirle que nos deje investigar a nosotras con los libros de la biblioteca…tampoco tiene que temer que haga algún escándalo si me dice que no, estoy bien con lo que tengo ahora es solo que…debido a mi poder tampoco creo que salga de este castillo cuando sea la reina del Inframundo, si se trata de visitas diplomáticas aquí la reina no importa tanto como el rey y estoy acostumbrada a vivir encerrada, aún así me gustaría poder ir a algún lugar a divertirme aunque sea una vez en toda mi vida ¿está mal?
—No señorita, es algo normal—repuso Emma intentando que su voz no le diera a entender a la chica la lástima que estaba sintiendo.
Querer divertirse, ver cosas hermosas, escapar algunas veces de ese reino decadente lleno de corrupción en el que vivían era algo que todo habitante con algo de buenos sentimientos y conciencia deseaba de vez en cuando, si podías permitírtelo gracias a unas tijeras dimensionales o un poder propio para moverse usando los portales de fuego como en el caso de la realeza no era algo imposible de cumplir.
Pero con Ada era diferente, nada más fue llevada al castillo Lucitor para ser la prometida de Tomas, papel peligroso por la cantidad de enemigos que querrían matarla y aunque su habilidad para hacer que las personas experimentaran los peores recuerdos de su vida con solo su presencia le daría cierto poder y respeto como reina por su capacidad para torturar, le impedía incluso pasear por una gran cantidad de áreas del castillo porque solo aquellos que carecían de recuerdos como la misma Emma o tenían un poder superior o igual al de la vidente, podían soportar estar en su presencia sin enloquecer.
Ada tenía enormes posibilidades de pasar toda su larga vida presa como un ave en ese castillo aterrador con un esposo que tal vez nunca llegaría a amarla o siquiera ser su amigo. Y ella lo aceptaba porque estaba agradecida de su suerte.
Que por una vez pidiera algo "ilógico y egoísta" estaba bien para la doncella, Tomas podía hacer algo así únicamente para esta ocasión.
—Iré a decirle de inmediato, señorita—realizó una reverencia y salió de la habitación.
—Gracias Emma.
Ada llamó a su mascota y tomando a Malvavisco entre sus brazos comenzó a acariciarlo con movimientos lentos y repetitivos mientras la música seguía sonando al fondo mostrándole una realidad mucho más alegre que la propia.
Tomas...
No recordaba cuando fue la última vez que durmió.
Siempre supo que poner todo en orden y arreglar ese reino decadente para darle aunque sea una apariencia de decencia mientras eliminaba la corrupción e intentaba salvar a las víctimas sería duro, aún más si pensaba que tenía que hacerlo mientras mantenía una fachada intachable y carente de compasión.
No veía problema alguno en priorizar la lógica por sobre todo, el pensamiento claro y frío es lo que lo sacaría a flote como monarca, además desde que perdió a Star como carta para futura reina tuvo que modificar sus planes. La princesa de Mewni era una prometida dulce casi angelical que moldeada correctamente se convertiría en una encantadora monarca capaz de encantar a sus súbditos que aún tenían suficiente alma para anhelar algo mejor que lo tenían hasta ahora, sin contar que unir Mewni y el Inframundo ayudaría a que los cambios sucedieran más rápido, impulsar el odio a los monstruos antiguos enemigos de Mewni como punto de unión entre habitantes también sería de mucha ayuda.
Pero ese plan falló totalmente y tuvo que buscar otra prometida: Ada, una reina con la capacidad de volverte loco con nada más que su presencia, una herramienta de tortura con una mente más fuerte que la de Star. Una reina que sería temida y no amada a pesar de cuan dulce y linda pudiera ser realmente su personalidad.
El príncipe hizo una mueca dejando sus papeles de lado masajeándose el puente de la nariz: era hora de dejar el papeleo e ir a encargarse de algunas ejecuciones y trabajo de campo. Podía permitirse creer que Ada sería una buena compañera, incluso una especie de amiga, pero no permitirse quererla porque si lo hacía ella se convertiría en una debilidad que otros aprovecharían. Y por sobre todas las cosas si llegaba a amarla…no sabía si seguiría feliz con la idea de mantenerla encerrada durante toda su vida tal como su poder lo exigía…peor aún, el amor despertaba emociones y tener emociones para alguien con la cantidad de poder que poseía Tom era peligroso.
Unos suaves golpes en la puerta llamaron su atención, pensando en que posiblemente fuera Jairo soltó un educado "adelante", se sorprendió al descubrir que era la doncella de Ada:
—Aún no es la hora de nuestra reunión diaria.
—La señorita ya lo sabe, su alteza—Emma realizó una reverencia—vengo…porque ella tiene una petición algo complicada para usted.
Tomas alzó una ceja acercándose hacia la mujer, Ada había pedido cosas antes pero realmente nunca nada demasiado difícil o ilógico.
—¿Qué es?
—Ella quiere saber si existe una manera en que pueda salir aunque sea una vez para ir a la Tierra.
El príncipe pestañeó varias veces asimilando la petición:
—¿Tierra? —tendría más lógica que quisiera ir a Mewni o a cualquier otra dimensión menos…simple y carente de magia.
—Hay una banda a la que se ha vuelto bastante aficionada y darán un concierto en vivo, la música de esa dimensión parece tener un encanto especial para ella.
—Sabes que lo que está pidiendo es imposible, no hay forma en que Ada pueda ir físicamente a un evento donde estarían miles de seres sin ningún poder mágico, causaría un caos.
Emma asintió:
—Lo sé, pero ella tiene y yo también…quiero decir...pensamos que usted podría encontrar una manera. Es solo por esta vez su alteza, la señorita nada más quiere una oportunidad para poder hacer algo divertido y creo que…
—Lo sé—Tomas la detuvo con una mano—me doy cuenta de cómo te sientes, se ve en tu cara, mi ex novia era tan fácil de leer como tú.
—Lo siento.
—No me importa—la doncella no era su prometida, tampoco una princesa, no necesitaba cuidar sus emociones ni tener don de mando, tampoco tenía poderes que hicieran peligroso un descontrol Emma no tenía de que preocuparse—además, dije que es imposible que ella salga físicamente de aquí.
Emma abrió los ojos dándose cuenta del significado oculto de esas palabras:
—Quiere decir que…
—Lo pensé hace algún tiempo…en ciertas ocasiones podría ser beneficioso que Ada sea vista en público una vez que nos casemos, pero sin que cause problemas masivos. Estuve buscando una forma de poder sacarla, aunque hacerlo en un sitio donde haya un grupo de humanos es bastante peligroso.
—¿No podemos practicar con los sirvientes del castillo?
—Eso pensé—sus sirvientes le temían, pero no podía decirse que aparte de Emma y su mayordomo fueran leales, estaban allí por miedo sin eso no tardarían es hacer lo que quisieran y traicionarlos, la familia real Lucitor gobernaba de esa manera basándose en el miedo, sin confiar en nadie.
Era la mejor forma de proteger a su madre enferma y al inútil de su padre que no hacía más que llorar junto a su cama tan pronto como recordaba que tenía una esposa mientras que el resto del tiempo se buscaba amantes.
—Dile a Ada que podría hacer algo al respecto, o si lo prefiere puedo decírselo yo no falta mucho para nuestra reunión.
Echo Creek, mansión Birnbaum…
—No puedo creer que eso sea todo.
Marco se dejó caer hacia atrás sobre el reluciente piso del salón de baile que con sudor y lágrimas había terminado de abrillantar junto a sus amigos siendo la última de las tareas impuestas por Jeremy. Encargarse del jardín, sus mascotas y una merienda no bastó, al otro día tuvieron que trabajar desde las cinco de la mañana encerando pisos, limpiando muebles, cepillando las mullidas escaleras…todas las escaleras de la enorme mansión, pasar la aspiradora por las alfombras, sacudir, asear baños, lavar ropa...así pasaron otro día entero mientras las tres chicas se dedicaban a beber té, ver películas y divertirse junto al niño.
Entre tanto trabajo no hubo espacio para cruzar más que un par de frases con su mejor amiga o cualquiera de las otras dos. Para su fortuna cuando se cruzaba con Jackie ella prefería conversar con Ferguson y Alfonzo ignorando a Marco completamente y él estaba agradecido por ello.
No tenían nada que decirse y por el leve saludo que ella le dio la noche anterior supo que Star ya había cumplido su cometido de disculparse en su nombre.
Ahora siendo las cinco de la tarde dos días después de su "secuestro" el chico peligro y sus dos amigos estaban tirados en un círculo adoloridos y cansados pero satisfechos: por fin habían terminado todo y Jeremy se comprometió a dejarlos ir en cuanto finalizaran las tareas: ya tenía suficientes fotos y material para reír para toda una vida, su sed de venganza fue saciada. Una sonrisa suave apareció en el rostro del moreno…su sed no era tan grande, algo como esto jamás habría calmado la suya, Jeremy tenía mejor corazón que él.
—¿Viven chicos? —se burló.
—Apenas—resopló Alfonzo también sonriendo—pero de alguna manera se siente bien haber sido capaz de hacerlo por nuestra cuenta.
—Y lo merecíamos después de todo—siguió Ferguson—además…no hay ninguna fotografía de él con sus padres debe ser solitario.
—Me siento mal por haberlo envidiado.
Marco asintió:
—Yo también lo lamento Al y siento ser quien los arrastró a esto.
—No seas idiota—el pelinegro le propinó un puñetazo amistoso en el brazo—siempre te hemos seguido por voluntad propia, sabemos que tienes mal genio, pero no es como si realmente nos dieras miedo...excepto cuando te enojas.
—Todos hacemos las cosas porque queremos jefe—admitió Ferguson—no te creas tanto el apodo solo te decimos así por lo mandón.
El pecho del latino se llenó de una calidez distinta a la que sentía cuando estaba con Star, estos tipos…realmente sí eran sus amigos ¿no? ¿porqué no fue capaz de verlo antes?
Seguramente porque estaba demasiado metido en su pensamiento equivocado, intentando intimidarlos para mantenerlos a ralla, inspirando temor como forma de ser parte de un grupo y conseguir amigos.
—Gracias chicos y…ya no tienen porque imitarme si no quieren, no me voy a volver a burlar de nadie sin motivos, en serio. Me vale una mierda si alguno quiere tatuarse un unicornio en el culo o confesar que compuso una canción espeluznante para a una chica. Hagan lo que quieran.
—Marco Díaz haciendo una reflexión y arrepintiéndose, necesito grabarlo.
—Estás rompiendo mi inspiración imbécil.
Alfonzo soltó una risa:
—Ese sí es el Marco que conocemos.
—¿Van a seguir aquí tirados o van a irse a cambiar de ropa? ¿acaso quieren continuar sirviéndome? —la cara de Jeremy apareció repentinamente sobre ellos.
—Tanto como lo sentimos por todo, no tenemos la intención de quedarnos a trabajar—replicó Marco levantándose.
—Entonces…nosotros… ¿somos libres?
Jeremy mantuvo una expresión fría observando fijamente al pelirrojo que se había atrevido a abrir la boca, los tres amigos comenzaron a temer que tendrían que cumplirle algunos otros deseos antes de ser liberados. Pero no fue así:
—Sí, pueden irse. Ya borré toda la información que tenía sobre ustedes del blog de Janna.
Alfonzo y Ferguson chillaron emocionados echando a correr derechito al cuarto que habían estado usando por las noches para recoger su ropa de calle y cambiarse cuanto antes el uniforme de sirviente que tenían puesto.
Marco se quedó atrás, metió las manos en los bolsillos sintiéndose repentinamente tímido con ese niño de ocho años:
—Oye Jeremy.
Él se cruzó de brazos:
—¿No vas a salir corriendo a celebrar como esos?
—No, al menos hasta que diga algo. Tu…aún estás enojado especialmente conmigo ¿me equivoco?
—No, estás bien, todavía de odio.
—Correcto, lo suponía…yo pensaba en una manera de hacer que me odies un poco menos.
—¿Te obligó Star?
—No.
—¿Janna?
—No, oye…
—¿Jackie?
—¡No yo de verdad quiero arreglar lo que hice! o intentarlo.
—Puedes quedarte a trabajar aquí permanentemente.
—O podría ir de vez en cuando a pasearme fuera de tu escuela para niños ricos y asustar un poco a los que te molestan, soy menor ante la ley así que a diferencia de tu guarda espaldas no tendré problemas si golpeo a unos cuantos mocosos.
Los ojos verde pálido de Jeremy se posaron en Marco mostrando un pequeño brillo de esperanza y algo de aprecio mucho mayor que aquel con el que lo observó cuando le compró un helado luego del incidente con el brazo monstruo.
Ahora Marco sabía que reparar el daño tomaría mucho más que un poco de helado, posiblemente debió haberse dado cuenta cuando el niño intentó tirarle el tejado encima.
—¿Lo harías? Los padres de esos chicos son importantes…podrías tener problemas— Jeremy había tenido la misma idea pero escuchar a Marco proponerlo por sí mismo...se sentía distinto.
—Mi familia también es importante.
—¿Ah sí?
—Investigadores famosos, no saldrán en la televisión ni nada de eso, pero los conocen bastante en el área académica.
—Ahora que lo pienso, Iván siempre decía que debían tener dinero de sobra si se la pasaban pagando tus destrozos.
—Bueno…eso…—el moreno se ruborizó maldiciendo al anciano por enseñarle tantas cosas a ese mocoso precoz.
—Me gustaría que lo hicieras…quiero que me recojas a veces en la escuela.
Marco se agachó hasta ponerse a la altura de los ojos del niño, detrás de la ropa de marca y el peinado perfecto era como verse a sí mismo en la infancia: toda esa inseguridad y sentimiento de soledad en un cuerpo demasiado pequeño.
—A mí también me molestaban cuando tenía tu edad.
—Si sabes como se siente no deberías ser así con otros—el niñito se cruzó de brazos intentando parecer duro.
Una sonrisa triste se formo en los labios del castaño:
—Lo sé, te molestaba porque te envidiaba, te veía y pensaba en que me habría gustado tener esta vida.
—Mi vida no es tan buena.
El latino recordó las cosas que había hablado por internet con este niño bajo un alias, ahora comprendía todo el dolor y frialdad que llenaba la vida aparentemente lujosa y feliz que siempre pensó era un sueño hecho realidad, que ni muchos lápices de colores ni libertad reemplazaba el cariño faltante.
Le pasó una mano por el pelo color miel despeinándoselo sacando de lugar todos esos mechones cuidadosamente colocados:
—De verdad, lo lamento por todo enano.
Luego se fue.
Jeremy se llevó una mano al pelo tratando de arreglar el desastre que Marco dejó, pero inmediatamente sintió que dos brazos amables lo envolvían:
—¡Buenos días Star!
—Hola Jeremy—la niña frotó su mejilla contra la carita pecosa.
—¿Por qué el abrazo?
—Porque sé que Marco quería hacerlo hace un momento así que lo haré en su lugar.
—¿Marco? eso sería raro—no se imaginaba a ese sujeto abrazándolo.
—No tanto como crees—murmuró la princesa.
Así el trío de chicos recibió una despedida bañada en tintes de advertencia por parte del mayordomo de Jeremy, mientras que las chicas en lugar de esto obtuvieron varios pasteles de regalo y una invitación para regresar a jugar pronto. Tras esto los adolescentes fueron regresados a la misma plaza de donde los secuestraron montados en el caro auto de los Birnbaum.
Como el camino era algo largo se dedicaron a picotear los pasteles dentro del coche, Janna fue compasiva y permitió que los hombres comieran, pero no pudo evitar la tentación de ponerse a charlar con Jackie sobre lo divertidos que habían sido esos días para ellas viendo películas y paseando por la enorme mansión junto a Jeremy. Jackie sintiéndose un tanto vengativa con Marco participó entusiasta de la conversación, desgraciadamente para ambas ninguno se mostró particularmente irritado: Ferguson acabó escuchando su relato con bastante interés, Alfonzo estaba demasiado ocupado mirando de reojo a Marco sospechando la razón por la cual la bailarina estaba participando en esa charla semi vengativa con Janna y el chico peligro por su lado se dedicaba a comer …mientras observaba a Star.
El pelinegro alzó una ceja desviando los ojos hacia la princesa, quien parecía totalmente ajena a su alrededor tecleando en su celular con una sonrisa, creyó que tal vez ella conversaba con alguna otra amiga hasta que se percató de como Marco si bien tenía comida en una mano estaba tecleando con la otra.
Alfonzo se inclinó suavemente hacia el lado intentando ver. Su amigo ¿estaba mandándole fotos de gatos a Star? ¿desde cuando le gustaban los gatos?
Un pensamiento comenzó a hacer nido en su cabeza…se había reído de la idea y no lo creyó posible, estaba seguro de conocer bien los gustos de Marco pero… ¿podría ser que después de todo sí le gustaba Star?
Nunca pensó que vería a Marco disculparse con Jeremy o a Jackie realmente caer enamorada de él, pero pasó ¿no podría también ocurrir alguna otra cosa que él nunca habría visto venir?
Miró alternativamente a la parejita y luego a Jackie quien en apariencia hablaba con Janna pero de vez en cuando le robaba una mirada al moreno con algo similar a la tristeza.
Alfonzo tiro la cabeza hacia atrás suspirando, vaya lio.
Y pobre Jackie.
Los seis adolescentes se despedían en un cruce de caminos listos para dirigirse cada uno hacia sus casas luego de tan inesperada aventura, las chicas se abrazaron entre sí libres de resentimientos, como muestra de que cualquier problema que hayan tenido entre ellas ya estaba en el pasado.
Los chicos también se despidieron de una forma menos emocional, Marco tan solo agitó una mano hacia Jackie quien luego de unos momentos de indecisión le devolvió el gesto adquiriendo un pequeño tono rosado en su piel durazno.
Janna suspiró internamente: ese flechazo posiblemente no iba a durar demasiado una vez rechazado, pero le molestaba ver a su amiga así.
Mientras Star se despedía de Ferguson y Alfonzo permitiéndole al segundo tomar algunas golosinas extra para sus hermanos no pudo dejar de ver como Marco se acercaba a Janna para susurrarle algo y en respuesta ella lo miraba con cierta sorpresa antes de asentir y dirigirle una mirada de reojo a Star.
¿Qué tipo de secreto podrían tener esos dos?
Una vez que todos sus amigos se fueron el latino capturó la mano de Star entre la suya en un movimiento automático para comenzar el camino de regreso a casa. En un gesto calculado Star retiró la mano fingiendo reacomodarse el cabello en la coleta baja que aprisionaba sus ondas.
—Estabas hablando con Janna ¿se estaban amenazando otra vez? —no podía evitar tener curiosidad.
—Tan solo…—se giró hacia ella alzando su mentón con un dedo para que lo mirara—Star, sé que dijiste que no te importa saber sobre mi pasado, pero decidí que realmente quiero que sepas todo sobre mí…así que me gustaría contártelo…hoy.
Ella retrocedió un paso escapándose del contacto:
—En ese caso te escucharé—le regaló una sonrisa tranquilizadora—entonces ¿quieres hablar ahora?
—No, podemos volver a casa, tomar una ducha y cambiarnos de ropa luego si quieres podemos ir a comer algo a Britta's Tacos y entonces hablaremos—si iba a desnudar su corazón era mejor hacerlo con una comida agradable y bebida en mano.
—Seguro, suena bien, pero ¿realmente quieres ir allí?
—Creí que te gustaban los tacos, al menos nunca te has quejado hasta ahora.
—Me gustan, pero Janna está trabajando allí hace un mes así que pensé que tal vez…
—¿Ordonia está trabajando?
Star asintió:
—Cumplió quince hace poco y esa era la edad mínima para empezar a contratar ¿no recuerdas? lo comentó la semana pasada, está ahorrando para reparar la pantalla de su ordenador.
—Realmente no princesa…de hecho ¿Ordonia estuvo de cumpleaños?
—Ah, sí…fue ese día que me quedé a dormir en su casa, hicimos una pijamada con Jackie, Brittney y algunas otras chicas.
—Ohh, claro ya recordé fue la misma noche que dieron el maratón de Halloween.
Se había dedicado a ver una película tras otra mientras de vez en cuando le mandaba un mensaje de texto a su mejor amiga.
—Podrías haber invitado a los chicos.
—Al fue a pedir dulces con sus hermanos y Ferguson lo acompañó, aunque sospecho que solo quería dulces para si mismo. De todos modos ¿no quieres una pizza en vez de tacos?
—¿Vamos a Emilio's Pizza? ¡Amo su pizza especial de champiñones!
Marco odiaba esa pizza, detestaba el sabor sobrecargado de los hongos…pero si la hacía feliz:
—Bien, consigamos algunos cadáveres del reino fungi rostizados sobre pan para comer.
Star lo pellizcó.
Janna…
Sonrió acariciando el marco del pequeño cuadro en la pared que la destacaba como la empleada del mes, contando que era la misma cantidad de tiempo que llevaba trabajando allí era todo un logro que le quitara el puesto a cualquier otro. Aunque considerando que la mayoría de los empleados eran adolescentes desganados no fue tan difícil en realidad tener un mejor rendimiento en el trabajo.
Divisó a lo lejos a una pareja adolescente que tomó asiento en una de las mesas, rápidamente los identificó: Oskar Greason y Michelle Harrison alias HateStar13. Los había visto juntos un par de veces en la escuela, pero no sabía que fueran tan cercanos como para salir a comer juntos.
Tomó dos menús y puso una libreta con un lápiz en el bolsillo de su delantal amarillo de empleada antes de dirigirse a su mesa:
—Bienvenidos a Britta's Tacos—dijo, entregando los libretos con una sonrisa profesional.
—Oh Janna, hola no sabía que trabajabas aquí—repuso Oskar con amabilidad comenzando a hojear el menú.
—Desde hace un tiempo.
—Hola—saludó secamente Michelle—¿tienes alguna sugerencia?
—El especial…
—No soy vegetariana—cortó sin despegar la vista de la lectura.
Janna no se inmutó, sabía que ella no era de trato fácil, llevaban años acudiendo a la misma escuela en el mismo grado:
—Bien, en ese caso me temo que no tengo ninguna sugerencia en específico.
—¿Qué tal el "taco del día"? —dijo Oskar intrigado por el cartel enorme a su derecha.
—Ah, nuestro platillo de hoy es el taco extra picante con tres tipos de salsas secretas.
—No me gusta mucho lo picante.
—A mí sí, quiero uno con una limonada—pidió Michelle cerrando el menú y devolviéndoselo a Janna.
—En ese caso yo sí quiero el especial vegetariano con un jugo natural de piña.
Janna le sonrió a Oskar retirando los dos menús y anotando las bebidas:
—¿Algo más?
—¿Tus amigas rondarán por aquí hoy?
Janna alzó una ceja viendo como la chica de gafas apoyaba la barbilla en sus dedos entrecruzados. ¿Querría incordiar a Star?
—¿Tal vez? No lo sé ¿por?
—No tengo planeado hacerle nada a tu amiguita—bufó soplando su flequillo—nada más que mi amigo aquí quisiera verla y pensó que venir a comer al sitio donde una de sus mejores amigas trabaja ayudaría.
—¡Michelle! —chilló Oskar avergonzado poniéndose de un tono rosa fuerte.
—Me hiciste acompañarte así que tengo derecho a preguntar dulce Oskar—canturreó.
—Hum…Janna…yo…
—Lo siento, no sé si Star vendrá por aquí hoy. Con permiso, iré a hacerles sus tacos.
Luego desapareció sintiendo una genuina tristeza por el gentil chico, había llegado casi medio semestre tarde para ganar el corazón de Star…además estaba la forma en que Michelle lo miraba: no parecía celosa o enojada, pero había un cariño allí escondido tras esas burlas y una forma de adorar las reacciones del niño con la mirada, idéntica a la que tenía cierta rubia hacia el idiota del que se enamoró.
—"Genial, Oskar se enamoró de Star demasiado tarde y su amiga siente algo por él al mismo tiempo pero no se da cuenta".
Por este tipo de cosas es que nunca le gustaron los clásicos líos adolescentes, demasiado problema, demasiado dolor ¿era mucho pedir una historia de amor feliz y bonita?
Dejó los pedidos en la mesa y regresó a su trabajo sin querer seguir pensando en el drama ajeno, desterrando de su cabeza cualquier pensamiento sobre Oskar, Star y la charla que Marco por fin iba a tener con ella.
Ah…y Jackie, pobre y decepcionada Jackie.
En la mesa, Michelle vio a su amigo morder el taco con gesto distraído y decepcionado mirando alrededor buscando una cabellera rubia que posiblemente no iba a aparecer.
Se sentía aliviada…y no podía dar en el clavo del por qué. No le agradaba Star pero al mismo tiempo quería que Oskar fuera feliz y si esa princesa sin brillo, quejosa y aburrida era quien lo haría posible ella estaba dispuesta a aguantarlo.
Entonces… ¿por qué ahora se sentía así?
Star…
Con la última rebanada de pizza desaparecida y sus bebidas en la mano los dos mejores amigos se dirigieron hacia el muelle sintiendo el aire salado en la nariz y el rostro, disfrutando del sonido de las olas.
Marco había estado muy callado todo el camino sorbiendo su bebida, luego de que ella rechazara su toque esa mañana no intentó volver a tomar su mano.
La princesa cepilló su pelo suelto aún levemente húmedo, lo llevaba ordenado con una diadema azul cielo acorde con la falda esponjosa de tul que había elegido. Normalmente no le gustaba usar el cabello suelto porque pensaba que se veía desprolijo, pero luego de que Marco enroscara un dedo alrededor de su listón y se lo arrancara sin permiso dejando fluir las olas doradas bajo el argumento de que le gustaba mucho como se veía así, ella no tuvo corazón para volver a amarrárselo.
En realidad, fue una buena decisión porque así podía esconder sus ojos tras la melena y evitar que Marco se diera cuenta de las miradas que le robaba de vez en cuando.
Caminando así en calma uno junto al otro era notorio su crecimiento, todavía no podía clasificarse como un chico alto, pero en vez de ser casi de la misma altura ahora ella le llegaba un poco por debajo del mentón.
Marco cada día se volvía más atractivo. Ruborizada regresó su atención a la bebida regañándose por estarlo mirando cuando debería estarse preocupando sobre lo que él tenía que decir.
—Estirada—acompañó la frase con un lanzamiento certero de su bebida hacia el sesto de basura—¿quieres sentarte aquí?
—Oh, claro.
—Permíteme—Marco le quitó su propio envase vacío arrojándolo por ella antes de tomar asiento a su lado.
—Es bonito—murmuró Star apreciando la perfecta vista del mar que podía verse desde ese lugar, como si el banco fuera colocado exclusivamente para poder admirar el paisaje acuático—ver un atardecer desde aquí debe ser fantástico.
—Lo es, he venido a dibujar a veces, también traía aquí a las chicas a veces cuando…—se mordió la lengua abofeteándose a sí mismo ante el desliz ¿acaso era imbécil? eso o los nervios no dejaban de traicionarlo—quiero decir es un sitio bonito y hay… ¿gaviotas?
—¡Cierto! ¡son muy lindas! —por suerte para Marco la princesa estaba demasiado feliz de ver las travesuras de las aves—creo que Janna me habló de este sitio una vez, aquí debería ser donde liberó a una langosta de su posible muerte.
—De donde diablos sacó una langosta.
—De un restaurante.
—Los clientes deben haber estado furiosos, yo lo estaría.
—Te creo—por un segundo pareció que ella se iba a reclinar en el hombro de Marco como se había acostumbrado a hacerlo en casa cuando veían televisión, pero inmediatamente recordó que estaba tratando de tomar distancia y se volvió a enderezar—entonces… ¿querías hablar?
Marco perdió la sonrisa:
—Sí, necesito que me escuches y…por favor, no me interrumpas o no sé si…si voy a poder seguir.
Ella asintió, la mirada dulce dándole el valor para continuar:
—Bien…yo... ya sabes como fue todo hasta antes de comenzar a entrenar y conocer a Ferguson y Alfonzo, previo a eso no tenía amigos y era un perdedor en la escuela. Cuando cumplí once años habíamos logrado volvernos los chicos más populares en la primaria pero todavía no lográbamos que los chicos de la secundaria y preparatoria nos reconocieran, sin eso no podíamos asegurarnos de no regresar a ser unos perdedores, incluso si sabíamos defendernos así que empujé a mis amigos para que hiciéramos lo que fuera necesario.
Star dejó las manos en su regazo apoyando la espalda en el respaldo del banco para ponerse cómoda.
—Apenas entré en la secundaria, conocí a un chico de quince años en la sala de castigo, pensé que era realmente cool nadie se metía con él y formaba parte del grupo genial, me acerqué a él y parecí caerle bien, no tardó en contarme sobre…un grupo en común que tenían varios chicos y bueno…por ese chat—se detuvo viendo a su compañera por el rabillo del ojo avergonzado—compartían fotografías comprometedoras de varias chicas, con Ferguson y Alfonzo comenzamos a colaborar pero al ser los menores solo enviábamos capturas que tomábamos sin que ellas se dieran cuenta. A esa edad no pasas de la primera base con tu novia así que las fotografías más atrevidas eran del resto, pero con lo poco que hacíamos conseguimos que nos consideraran. Un día, el año pasado Ferg perdió su celular y Janna fue quien lo encontró…ella descubrió el grupo.
—Ahora entiendo la actitud de Janna un poco mejor.
Marco la observó con el corazón latiendo, inquieto, sin poder descifrar que es lo que ella estaba pensando, pero se obligó a seguir hablando.
—Sí, bueno…ella denunció el grupo al director, el señor Skeeves expulsó a los administradores y le reveló a todo el mundo lo que hacían. Quienes eran principalmente observadores fueron perdonados y se les permitió seguir en la escuela, pero tuvieron algunas…agresiones de parte de las chicas enojadas o sus novios.
—¿Y ustedes?
—A nosotros nos dejaron ir con una advertencia porque éramos los menores, luego de que gran parte de la población masculina "cool" de la secundaria fuera expulsada y otra caída en desgracia, ya no nos fue tan difícil estar arriba en la cadena alimenticia. A Janna le pidieron que guardara la información para evitar que los chicos y yo tuviéramos problemas.
—Podrían haberse desquitado con ustedes algunas chicas mayores.
—Exacto y nuestro buen director odia tener más escándalos de los necesarios.
Los dos guardaron silencio, Marco preparándose para seguir con el otro lado de su pasado oscuro y Star pensando en que realmente…no estaba sorprendida: siempre pensó que algo como esto era a lo que se refería Janna con el pasado de Marco, incluso era mejor de lo que esperaba.
Apoyó una mano en su hombro con cariño:
—Gracias por confiar en mí, quiero que sepas…
—No—Marco cubrió su mano apartándola con delicadeza—eso solo fue una parte, hay otra razón por la que Janna esta molesta conmigo. Tuve una ex novia a la que lastimé más que a cualquier otra…se llamaba Lissa, tal vez la viste durante tu viaje dentro de mis recuerdos.
—¿Cómo era? No le presté demasiada atención a las niñas, estaba más preocupada por ti…
Marco sonrió estirando un dedo para acariciarle la mejilla por unos breves segundos.
—Guapa…Lissa tenía el cabello rojo fuego muy rizado, ojos grises e íbamos al mismo grado desde niños, era realmente linda…y adoraba tratarme como la mierda porque pensaba que yo era feo y raro. Siempre hablaba mal de mí, hacía que otros de burlaran, algunos chicos me golpeaban solo porque ella me prestaba atención. Lissa era muy popular.
—Pero…ella te molestaba entonces como…
—Hay quienes piensan que cualquier tipo de atención es envidiable incluso la negativa.
—Pero…
—Star—Marco puso dos dedos en sus labios silenciándola—dijiste que no me ibas a interrumpir.
Ella asintió y el chico retiró sus dedos antes de que comenzara a dedicarle demasiada atención a la suavidad de esos labios que no tenía permitido probar.
—Bien…Lissa modificó completamente su actitud cuando cambié, dejó de molestarme y comenzó a verme de forma distinta, cuando cumplí trece siempre tartamudeaba cuando me veía y se reía de una manera diferente a como lo hacía antes. Me di cuenta de que a ella le gustaba y le pedí que saliera conmigo.
—Por venganza…
—Sí, quería hacerla sufrir, no podía creer que después de divertirse a mi costa por tanto tiempo y acosarme de esa manera ahora le gustara solo porque mi apariencia cambió y mi actitud era distinta. Comencé a salir con ella y traté de ser un buen novio, era amable y toda la mierda, quería que se enamorara de mi para luego aplastarla…y lo hice demasiado bien.
Tomó aire apretando las manos en puños sobre sus rodillas ¿Star lo seguiría mirando con la misma amabilidad luego de que terminara?
"Lisa no era gorda, pero sin duda tampoco era una chica delgada, estaba más desarrollada que el resto pero tenía algo más de peso que Jackie. A nadie le importaba de todos modos era conocida como una de las chicas más guapas de la escuela y estaba orgullosa de eso, éramos una pareja popular. Entonces fue cuando comencé a vengarme: miré a una de sus amigas, una chica que nunca me molestó directamente pero solía reírse, era del tipo delgado y pequeño, comencé a fingir que me estaba interesando en ella y me volví progresivamente más ofensivo con Lissa sobre su peso.
Ferguson y Alfonzo me ayudaron un par de veces comentando en voz alta porque tenía una novia gorda cuando estábamos juntos, le sugerí que bajara de peso y bueno…la trataba como basura tanto como luego la besaba o la abrazaba para que no se hartara y me dejara, quería que sufriera, que se sintiera tan mal como yo solía sentirme mientras al mismo tiempo me quería…pero las cosas se salieron de control.
Los demás comenzaron a imitar lo que yo hacía, especialmente los chicos que me admiraban y muchas chicas que pensaban que ahora prefería a la amiga de Lissa comenzaron también a considerarla gorda, en poco tiempo todos la trataban de esa manera. Se alejó de su antiguo grupo y comenzó a juntarse con otras personas...aparentemente Janna estaba allí, Brittney también pero en ese tiempo aún no era capitana de las porristas así que tampoco tenía tanta influencia como para detener el acoso.
Finalmente hice lo que siempre quise: rompí con ella en la cafetería donde todos nos vieran comenzando a salir oficialmente con su amiga. Lissa no regresó a la escuela y bueno…
Más tarde supe que aunque se transfirió a otra escuela muchas personas ya habían comenzado a molestarla por las redes sociales, mi novia de entonces parecía estar celosa de ella en el fondo así que era quien más la acosaba. Terminé con ella y no pensé más en el tema hasta que Janna un día me echó en cara que yo fui quien comenzó todo y que por eso Lissa también tuvo que dejar de ir a su nueva escuela, pero no porque la molestaran sino porque le dio Anorexia.
No podía creerlo porque la consideraba una chica dura y fría hasta que la vi un día a lo lejos y ella…era una sombra de lo que fue, sus brazos no tenían carne, toda ella era solo huesos.
Y lo peor de todo Star…es que, aunque me sentí mal…no me arrepentí como debería, antes de eso ella hizo que todos me molestaran tanto que realmente me odiaba a mi mismo, ofendió a mi familia, ofendió a mi papá, ofendió mi herencia, pero nadie se preocupó ni siquiera los maestros. Si las cosas no transcendieron es porque en ese entonces todos aún no ocupábamos las redes sociales demasiado por la edad.
Pero ahora…y desde que te conocí…me he dado cuenta de que pude manejar mi rabia de una mejor manera…yo comencé algo que lastimó seriamente a otra persona…era demasiado orgulloso, pero…lo admito, por mi culpa ella podría haber muerto, lo que le dio es una mierda peligrosa."
La brisa marina sopló sobre ellos, el sol había descendido y el cielo mostraba claros indicios del atardecer, la farola junto al banco se encendió.
Marco tenía la cabeza agachada, ocultando su rostro tras el flequillo.
—Así que…aquí lo tienes Star, por eso Janna me odia, fuí un idiota que lastimó seriamente a una de sus amigas y no fue capaz de arrepentirse hasta mucho tiempo después. Herí psicológicamente a mi ex novia por un deseo de venganza tóxico y posiblemente Lissa va a tardar mucho en superar el problema que le causé y…no soy bueno, una parte horrenda de mi aún se siente bien por haberla dañado porque no soy capaz de perdonar a nadie, ni a mis compañeros, ni a mis padres ni a nadie. Soy tóxico Star.
Los minutos pasaron, Marco aún podía ver a través del cabello la falda de su amiga sobre el banco y sus manos elegantemente colocadas en el regazo, necesitaba que dijera algo cualquier cosa para acabar con la agonía de esperar su rechazo o su aceptación:
—No eres tóxico Marco—la chica rozó su hombro con el suyo—cometiste errores, no supiste como sobrellevar tus sentimientos. Lo que hiciste estuvo mal pero no es como si no pudiera entenderlo. Tu y Lissa…los dos actuaron sin pensar, como niños y acabaron causando un daño irreparable que no podían intuir.
—Yo quería lastimarla Star, no trates de justificarme.
—Sí, querías lastimarla y avergonzarla ¿pero realmente deseabas enfermarla, dañar su salud y provocarle un trauma permanente? ¿pensaste en eso? Creo que en lo único que estabas pensando era en destruir su popularidad y ponerla en el mismo sitio donde estabas tu antes, querías convertirla en una paria social no casi matarla.
—Yo…Star no lo sé, no me importó cuando lo supe…yo…—no se sentía apto para darle la razón, era como estarse eximiendo de culpa así mismo.
—Te conozco Marco, eres impulsivo y tienes mal genio, pero no eres…
—¿Cruel? Puedo serlo, lamento si te decep…
Dos manos pálidas se colocaron en su boca obligándolo a guardar silencio, se sobresaltó al ver el rostro de su amiga a centímetros del suyo:
—Sé que puedes ser cruel y duro si quieres Marco, pero no te gusta armar planes tan elaborados, no creo que pudieras prever lo que pasaría. Además, si realmente fueras tóxico no te estarías arrepintiendo, nunca habrías admitido tu error ni lo incapaz que te sientes de perdonar.
Marco la miró firmemente, asimilando sus palabras, luego tomó las manos de la niña entre las suyas besándolas antes de soltarlas. Star se quedó sentada tan recta como una flecha y tiesa como una estatua mientras él apoyaba la cabeza en su hombro y se quedaba allí.
El sol siguió bajando, las nubes adquirieron tonos rosáceos y anaranjados.
Sabrina caminó por el muelle masticando su algodón de azúcar espantando a las gaviotas ocasionales que trataban de robárselo sin éxito, no le extrañó: ella siempre tenía la mejor suerte del mundo.
Había ido allí en una cita, pero el chico se mareó en la feria y ahora estaba vomitando en los baños incapaz de separarse del inodoro. No es que se quejara fue una basura de cita desde antes de que eso pasara, no había química allí.
Repentinamente se detuvo viendo a una pareja acurrucada en el banco preferido de los enamorados donde había una vista impecable al mar, pero no era eso lo raro, lo extraño es que la pareja estaba compuesta por Marco Díaz y Star Butterfly supuestos mejores amigos que en ese momento se separaban uno del otro, tímidos y azorados tomando una pequeña distancia para sentarse en una posición más correcta.
Una sonrisa tortuosa se extendió por su rostro. Se iba a quedar, tal vez pudiera obtener un buen chisme y de paso fastidiar a Marco, no le había gustado nada la forma en que terminó las cosas con ella.
—¿Nunca intentaste disculparte? —Star se inclinó hacia él intentando ver su rostro luego de unos pequeños minutos incómodos y en silencio.
—No…ni siquiera me sentía culpable por lo que pasó, solo ahora veo las cosas distinto, además no sé si serviría de algo o si la hará sentir mejor, ni siquiera sé si mi arrepentimiento es del todo sincero, pero sí sé muy bien que lo que hice estuvo mal y que si quiero cambiar tengo que dejar ir las cosas…y admitir mis errores.
—Es cierto que una disculpa no borra el pasado y a veces tampoco ayuda en nada a la persona a quien se le ofrecen, sin embargo otras veces realmente lo hacen—Star hizo girar un mechón en su dedo—saber que alguien que te lastimó sabe que hizo mal, que se arrepiente y no sigue feliz con su vida como si nunca te hubiera lastimado puede ayudar a que comiences a sanar, aunque no te des cuenta, aun si es una ayuda tan pequeña que parece insignificante…a mí…me gustaría que las personas que me lastimaron alguna vez se disculparan…yo…podría amarme un poco más si supiera que algunos de ellos piensan que las cosas que dijeron eran un error.
Marco la miró tímidamente, quería rodearla con un brazo, reconfortarla, acercarla a él, más luego de lo que acababa de confesarle no se atrevía a hacerlo.
—Star tu… ¿no estás decepcionada? —bajó la cabeza incapaz de mirarla a los ojos, a ella a la persona más amable que había conocido, que sabía lo que era que tu autoestima fuera aplastada hasta casi más allá de la reparación ¿podría seguir queriendo a alguien que le hizo eso a otra persona?
Sintió el peso leve de una mano suave sobre la suya:
—Marco, hay quienes dicen que las persona nunca cambian y otros que afirman que si alguien lo intenta lo suficiente puede lograr cambiar a otro, pero si me preguntas creo que la realidad es algo intermedio—Star apretó su mano—las personas solo cambian cuando realmente quieren hacerlo, la motivación tiene que venir de ellos mismos y tu en todo el tiempo que te conozco has demostrado que la tienes. Viste tus errores y quieres remediarlos, tienes la voluntad de hacer lo correcto a partir de ahora y se requiere humildad para admitir que te equivocaste ¿Cómo podría estar decepcionada de eso? Le dije a Janna que me agrada la persona que eres ahora sin importar tu pasado pero sinceramente…también siento que puedo entender al niño herido que fuiste, me habría gustado poder consolarte.
—Si me di cuenta de que necesitaba cambiar fue gracias a ti—Marco levantó la vista clavando sus ojos en los de ella.
—Pero yo no hice nada, aparte de regañarte en ocasiones, tú fuiste quien hizo el trabajo introspectivo.
—No lo habría podido hacer sin conocerte, tener tu amistad me hizo aprender a confiar en las personas, gracias a ti comencé a preocuparme por alguien más que por mí, dejé de usar el pasado como excusa para ser un imbécil y aprendí a disculparme…aunque sea horrible en eso.
Star soltó una risita volviendo a abrir los labios para hablar, más él se apresuró a indicarle que lo dejara continuar:
—Aún no he terminado—sonrió cuando sus corazones en las mejillas adquiriendo un tono más rosado—Star sin ti estoy seguro de que no habría considerado arreglar las cosas con mi familia y ellos tampoco habrían sido sinceros conmigo, solamente pude empezar a valorar a Ferguson y Alfonzo porque estar contigo me ha vuelto algo más reflexivo y las chicas…al volverte amiga de Jackie y Janna tuve que aguantarlas más seguido, sin eso no creo que alguna vez estaría admitiendo que Ordonia es una buena persona aunque parezca una anciana gruñona a veces. Tampoco que Jacks es más que una cara bonita. Pude crecer porque tenía tu amistad, te quedaste cerca de mí sin esperar nada a cambio, incluso cuando no te traté demasiado bien…así que lo que trato de decir…es que si quiero ser mejor…es por ti.
—Porque soy tu mejor amiga—el largo cabello rubio cubría su rostro impidiéndole a Marco ver su perfil—y nunca quise nada…
—Sí, siempre te quedaste conmigo sin ninguna doble intención y sin tratar de cambiarme a la fuerza solo ayudándome, gracias Star.
Con ternura soltó la mano de la niña dejándola ir, quería acercarla hacia él, sin embargo, no deseaba que su amiga se volviera a molestar porque estaba invadiendo su espacio personal. Así que decidió conformarse con rodearla suavemente con un brazo, ya no podía resistirse.
Más cuando la tocó se percató de algo inesperado: ella estaba temblando.
—¿Estirada?
Cepilló su pelo hacia un lado sorprendiéndose al ver los ojos azules llenos de lágrimas, los temblores en realidad eran pequeños sollozos que sacudían su cuerpo…era como…como si algo estuviera a punto de romperse dentro de ella.
Buscó frenéticamente en su cabeza, repasando los minutos que acababan de pasar intentando encontrar algo que pudiera haber dicho para dejarla en ese estado, más no conseguía encontrar nada.
—Oye…Star—intentó acunar su rostro, pero la chica volteó la cabeza hacia un lado—¿hice algo?
Un feo y húmedo sonido se escapó de sus labios al mismo tiempo que negaba con la cabeza:
—No, no hiciste nada…tu…no es tu culpa Marco…—se cubrió los ojos con las manos bajando la cabeza—soy yo…yo…no sé si pueda seguir a tu lado como hasta ahora.
—¡¿Pero por qué?!
Agarró las muñecas de la chica obligándola a dejar de cubrirse la cara y a mirarlo mas la soltó segundos después al sentirla tensarse bajo su toque.
—¿De que estas hablando tan de repente?
—Tu…dijiste que soy tu mejor amiga porque nunca espero nada, porque no tengo dobles intenciones y ti… —se mordió el labio reprimiendo un gemido triste –tienes razón, la amistad nunca funcionará si una de las dos personas es deshonesta ¿no?
Ella sonrió, pero era una sonrisa sin alegría que no se reflejaba en los ojos, una corroída por la desesperación:
—Yo…yo ya no puedo ser esa amiga para ti Marco…no puedo ser lo que necesitas…pensé que podía, pero realmente no creo que pueda…te…t-te…yo…
—Star respira, cálmate no tienes que decir nada yo…creo que sé lo que vas a decir.
Marco volvió a acercar sus brazos hacia ella, ardían por tocarla, no soportaba verla romperse de esta manera, sospechar el motivo solo lo hacía peor: si todo era porque estaba enamorada de él no necesitaba sufrir más.
Asustada ella se apartó, replegándose sobre sí misma como un pequeño animal acorralado:
—Tu… ¿sabes?
—Hum…bueno—el chico maldijo a su lado tímido recientemente descubierto, sus mejillas se calentaron y el corazón comenzó a saltarle—decirlo yo mismo es vergonzoso, pero…tu…estás…hum…¡arg!—se despeinó el cabello, finalmente tomando una respiración profunda lo dijo sin tiempo para pensar—tienes un crush conmigo…tu te enamoraste de mí.
Fue como si algo la golpeara físicamente. La vergüenza, la tristeza y la confusión la aplastaron en un segundo dejándola reducida a un ovillo lloroso y atribulado.
—¿Desde cuándo?
—Desde que me besaste…
—Y…tú nunca dijiste nada—las palabras fueron apenas un susurro demasiado bajas para que él alcanzara a percibir algo más que el movimiento de sus labios.
—¿Star?
La niña se puso de pie comenzando a retroceder lentamente, no quería mirarlo, no deseaba observar su mirada decepcionada o preocupada porque iba a lastimarla:
—Yo…me tengo que ir…
Sacó las tijeras dimensionales de su bolso comenzando a abrir un portal, pero una mano más grande que la suya le rodeó la muñeca deteniéndola y obligándola a girarse:
—¡Maldición Star, al menos déjame responder!
—¡No quiero escucharlo! ¡ya sé que para ti solo soy una amiga así que déjame! Yo…—más lágrimas escaparon—no tengo fuerzas para escucharlo, no ahora…por favor.
Marco tomó su otra mano dejándola sin ninguna forma de escapar o volver a cubrirse la cara esta vez no la dejó ir:
—No sabes si eso es lo que voy a decir, princesa…eres una chica increíblemente lista como no…—podía sentir el rubor subiendo hasta sus orejas, bajando por su cuello—¿aún no te has dado cuenta? Star, mírame.
Lentamente ella levantó la vista encontrándose con el mismo par de ojos color chocolate que la miraban irritados e indiferentes cuando se conocieron y que ahora tenían una profunda calidez, por fin Marco la estaba mirando sin ninguna barrera de por medio, cualquier muro que construyera para que nadie tocara su corazón completamente destruido.
— Star...también estoy enamorado de ti.
—Tu… ¿Cómo? Yo… ¡no he dejado de causarte problemas en todo este tempo! ¡casi te mueres por tenerme cerca, te has metido en un montón de dificultades por mi culpa!
—Tu también has tenido problemas por tenerme cerca ¿y que hay de todo mi problema familiar?
—Pe…pero yo…—estaban demasiado cerca y esta vez él no tenía la intención de apartarse, Star se sentía mareada su cuerpo estaba temblando—te…tengo una magia verde rara que reacciona cuando estoy celosa…yo…
—No es nada del otro mundo, he estado celoso antes ¿recuerdas a Tom?
—¡Pero soy peligrosa! Yo…tu… ¿cómo puedes…por qué?
No necesitaba terminar la frase, Marco entendía la pregunta, la misma que se hizo él cuando ella lo besó:
—Tampoco sé porqué me quieres tú a mi—tiró de ella abrazándola, rodeando su cintura con fuerza para que no se escapara—pero tengo muchos motivos para quererte, te los he dicho miles de veces ¡te acabo de decir varios justo ahora!
—Yo...
—Solo estabas siendo tu misma princesa y me enamoré de eso, ¿no puedes aceptarlo?
Lentamente los brazos de Star se enroscaron alrededor de él, Marco…correspondía sus sentimientos, en algún punto los dos comenzaron a sentir lo mismo mientras ella lloraba atribulada y sin ninguna esperanza, cuando se ahogaba en celos al verlo con Jackie todo ese tiempo él estaba enamorado de ella.
Lo abrazó con fuerza escondiendo el rostro en su pecho agradeciendo que ahora que la había superado en estatura podía evitar que la viera llorar, estaba envuelta en una mezcla de felicidad y tristeza porque se había cumplido justo lo que anhelaba y al mismo tiempo temía: se querían, pero no podían estar juntos.
Si su sangre real iba a arruinar su felicidad al menos se iba a llevar un último recuerdo.
Deslizó sus manos desde la espalda del chico hasta su polera dejándolas sobre su corazón tan alterado como el propio, lo había sentido latir de esa manera antes pero nunca pensó que pudiera ser por ella.
Alzó la cara acariciando la mejilla morena ruborizándose aún más cuando Marco inclinó el rostro hacia su mano como un gato.
Se sobresaltó cuando sorpresivamente una de las manos del castaño abandonó su cintura subiendo hasta su cabello tomando un puñado de hebras doradas entre los dedos bajando su rostro hasta que sus frentes se tocaron:
—¿Princesa?
—¿Sí? —se aferró a él con más fuerza, las piernas iban a fallarle en cualquier momento.
—¿Puedo besarte?
—Por favor.
Fue muy diferente a ese pequeño beso robado en la oscuridad.
El único tipo de beso que conocía era aquel que no pasaba de un roce delicado, tan solo un pequeño contacto, pero desde el momento en que los labios de Marco tocaron los suyos supo que él no se iba a conformar con eso.
Marco la oprimió con más fuerza contra su cuerpo cuando sintió que ella perdía la fuerza en las piernas, la acercó todo lo que podía mientras recorría lentamente su boca con suavidad, los labios de Star eran tan tiernos y dulces como los recordaba.
Poco a poco consiguió que se relajara dentro del beso recargando su peso en él, comenzando a mover los labios contra los suyos, ella era torpe y no tenía casi ninguna experiencia besando, pero el amor y la ternura que le transmitía era algo que nunca antes había experimentado.
Lentamente lograron sincronizarse: acariciando, masajeando, explorando la boca del otro. Marco ladeó la cabeza para profundizar el beso provocando un pequeño gritito en Star cuando ella sintió su lengua deslizándose en la suya. Le respondió con timidez.
Ella nunca pensó que podría sentirse de esa manera: su mejor amigo la sostenía como si fuera algo precioso, una cosa increíblemente hermosa y delicada al mismo tiempo que la mantenía abrazada como si nunca quisiera dejarla ir, sus labios eran exigentes pero tiernos ese beso contenía cada aventura juntos, cada momento de apoyo, todas las veces que se salvaron la vida el uno al otro, cada contacto amistoso, todas esas pequeñas cosas que los hicieron enamorarse expresadas en un dulce contacto.
Incapaz de contenerse dos lágrimas rodaron por sus mejillas que ahora brillaban en un blanco intenso: lo amaba, amaba a este chico y jamás podría olvidar ni sacarse ese beso del corazón.
El aire les comenzó a faltar, se resistieron a separarse, a romper el contacto y dejar ir al otro hasta que sus pulmones rogaron por oxígeno.
Se separaron con lentitud tocando sus narices, Marco le sonrió aún aturdido acariciando con el dedo su corazón brillante:
—Eres hermosa.
La única respuesta que recibió fue una sonrisa luminosa que irradiaba afecto, Star le salto al cuello oprimiéndolo por última vez, tocando su oreja con los labios:
—Te amo, fuiste el mejor amigo que podría haber tenido, siempre te querré Marco.
—Que estás…
—Adiós…nosotros…no podemos estar juntos.
Ella rozo sus labios por última vez antes de desaparecer por un portal que en algún momento había abierto a su espalda.
Él se quedó allí, mirando el espacio en donde hasta hace unos segundos había estado su amiga…entonces una mirada de pánico impregnó su rostro.
Ella se había ido, ella se despidió.
Sin esperar un segundo y presa de un horrible presentimiento echó a correr de regreso a casa.
El Sol acababa de ocultarse completamente, las estrellas estaban empezando a brillar.
Jackie…
Con el pelo húmedo y recién salida de la ducha luego de una productiva tarde de ensayo donde dejó todos sus sentimientos y tristeza en la pista de ballet se arrojó sobre su cama cansada pero casi feliz.
Sacó el celular de bolso dispuesta a revisar los mensajes antes de que la llamaran para la cena, extrañándose al ver el chat de curso con más de doscientos mensajes: ese grupo nunca tenía tanta actividad.
También tenía unos mensajes de Janna pero sentía demasiada curiosidad por esos doscientos mensajes.
Abrió el Chat encontrándose en primer lugar con un mensaje de Sabrina que los invitaba a mirar el video que envió a continuación donde según ella "Había captado algo realmente interesante en el muelle".
Alzando una ceja descargó el video dándole click, preguntándose que podría contener para desatar semejante cascada de reacciones.
Minutos después dejo caer el celular sobre la cama totalmente sorprendida.
Marco…
Llegó hasta la casa suspirando aliviado al ver que la torre de la princesa seguía en su lugar, pero aún no podía alegrarse.
Entró corriendo a la casa, subiendo las escaleras de dos en dos hasta llegar a la habitación de Star pateando la puerta sin miramientos, colapsando de rodillas en el piso por la felicidad que sintió al ver que todas sus pertenencias aún seguían allí, sin embargo, era obvio que la princesa había pasado por el lugar antes que él.
La habitación normalmente ordenada era un desastre, había ropa tirada en el piso, la cama estaba patas arriba y el armario de los secretos totalmente abierto, se acercó hacia él adivinando lo que se iba a encontrar: el Libro de hechizos ya no estaba, tampoco uno de los bolsos deportivos de la niña.
Marco se tambaleó hasta la cama derrumbándose en ella comenzando a reír por el alivio y la ironía: su nerviosa y adorable princesa sí había intentado irse sin despedirse y desaparecer de su vida luego de besarlo y confesar sus sentimientos, como una heroína trágica ella iba a renunciar a su corazón por el bien de sus responsabilidades, pero nunca fue buena haciendo magia cuando estaba alterada y luego de lo que ocurrió sin duda lo estaría en exceso.
Era fácil adivinar lo que pasó: intentó empacar todas sus pertenencias con magia, pero su magia falló y tuvo que acabar metiendo algo de ropa en un bolso llevándose lo más importante al estilo humano y escapando hacia donde él no pudiera encontrarla.
Demasiado ingenua ¿de verdad pensaba que la iba a dejar escapar sin siquiera tratar de convencerla?
Se incorporó decidido marcando el número de su mejor amiga en el celular sin sorprenderse cuando ella no respondió: por supuesto que esquivaría sus llamadas, posiblemente hasta se cambiara de comunicador apenas pudiera.
No le prestó atención al zumbido que llegaba a su celular una y otra vez, lo volvió a guardar corriendo hacia el espejo mágico, intentando por todos los medios calmarse incluso si su corazón estaba a punto de explotar en la caja toráxica por tantos motivos diferentes.
—¡Llama a la Biblioteca del palacio real de Mewni!
El espejo mostró el conocido texto de "llamando" mostrando rápidamente una cara conocida que por suerte para él no pertenecía a la de una mujer:
—Zanahorio, sí o no ¿está Star allí en el palacio?
Arthur negó con la cabeza, luego trató de escribir algo pero Marco se le adelantó:
—¿Podría haber llegado a escondidas sin que los sirvientes se enteren?
El niño lo pensó un momento y asintió, nuevamente quería comunicar algo, pero no se lo permitieron:
—Escucha, si llegas a saber que ella está allí ¿puedes avisarme?
Arthur lo pensó un momento: los espejos solo estaban hechos para que personas con la capacidad de hablar lo usaran, él podía recibir llamadas pero a nadie le preocupaba que pudiera hacerlas…sin embargo, podría pedirle ayuda a alguien que sabría antes que nadie si la princesa volvía o no, su "no gato" mascota.
Asintió finalmente sonriendo inseguro ante la cara de pánico que tenía Marco ¿Qué podría haber pasado entre esos dos?
Marco le agradeció cortando la llamada, maldiciendo por no tener sus propias tijeras dimensionales.
Iba a llamar a su segunda opción, pero por suerte para él su celular estaba tocando mostrando en la pantalla el número de dicha persona:
—¡Marco Díaz tengo que…
—¿Star está contigo?
—¿EH? – Janna se detuvo de golpe— ¿por qué lo estaría? ¿tiene que ver con el hecho de que como no respondía mis llamadas tuve que llamarte a ti?
—Larga historia, si no fue a tu casa eso solo deja a Jackie y a…
—No creo que esté en casa de Jackie luego de lo que pasó.
—No sé de qué me hablas.
—Tal vez deberías ver el chat grupal de curso…de todos modos ¿ya hiciste enojar a mi amiga apenas un segundo después de empezar a salir?
—No sé de que mierda hablas, iré a ver ese chat y luego necesito llamar a alguien más, adiós Ordonia.
Cortó a la chica en pleno alegato antes de tocar el ícono verde que le daría acceso al grupo mirando los trescientos mensajes que no dejaban de llegar uno tras otro, soltó otra grosería al ver la razón: la amargada de Sabrina había decidido que era buena idea grabar su confesión de amor y su beso con Star en el muelle.
Simplemente genial, ahora todos lo sabían incluida cierta amiga de la princesa…al menos eso sacaba a Jackie de su lista, era poco probable que Star estuviera con ella.
Ya decidiría más tarde si debería preocuparse por esto o no, por ahora tenía a alguien con quien hablar, la única otra "persona" con quien podría estar su princesa si no fue al castillo ni con sus amigas de la Tierra.
La princesa de Uni, Lilacia Pony Head.
Continuará…
Bien este episodio cierra dos arcos importantes: las razones de porqué Janna odiaba tanto a Marco y su pasado y Marco y Star por fin saben lo que sienten se besaron luego de…88 años y en el próximo episodio Star tendrá que tomar una decisión sobre que hacer ¿realmente va a renunciar a Marco?
(Todos sabemos la respuesta, pero lo sabroso es como va a pasar jajaja).
Volví y trabajaré con ganas en el próximo episodio, también tengo terminado un Harry Potter AU en "Chronicles of the multiverse" donde tienen las mismas personalidades que en este fic.
Ahora como siempre me robé ciertas cosas de episodios cannon de Star vs y les traigo un comentario divertido ¿les gustan los libros de romance? Les recomiendo "Lucky in Love" de Kasie West la escena del beso final de los protagonistas me recordó un poco al beso Starco en el programa (el segundo beso Starco no el de la cabina de fotos).
Gracias por seguir conmigo hasta ahora.
