Respiro profundamente un par de veces, sujeto con algo de fuerzas la mano de su acompañante. Tenían que mantenerse unidos, ahora que finalmente se encontraron, ninguno de los dos les gusta la idea de perder al otro.

¿Cuánto tiempo llevan caminando sin rumbo? No lo saben, de hecho no es como si existiera algo como el "tiempo" en el lugar donde se encuentran, podía pasar mucho tiempo sin que se vea el sol, también donde parece que la noche no llegara y en otras ocasiones donde se mantiene el alba por bastantes horas.

En más de una ocasión han sentido que llevan una eternidad en aquel sitio. Sin embargo, la voz de su pequeño compañero resuena en el lugar, como si quisiera darles esperanza. Invitarlos a no rendirse, y es por esa misma razón que se mantienen unidos, para encontrar una salida y volver a donde realmente pertenecen.

Todo era un caos, se infiltraron al castillo sin miedo, con la esperanza de acabar con el rey demonio de una vez por todas, pensaban que con la muerte de aquel ser, las plagas y las sequias se detendrían, y con ello las muertes que traen consigo. Es por eso que no se doblegaron ante aquel ser que les ofrecía una oportunidad de vivir con lujos y riquezas a cambio de toda la información que conocían acerca tanto del reino humano como del reino de los elfos.

Nunca aceptarían, no traicionarían a su propia especia.

Sin embargo, grande fue su sorpresa al enterarse que ese no era el rey demonio, si era un demonio, pero no el rey. Aparentemente era el hijo del rey demonio, lo cual fue aún más preocupante, no pensaron que tendría descendencia. Las sorpresas no se detuvieron incluso al invadir un salón, donde todos los demonios se estaban dando un festín, con nada más y nada menos que unos niños inocentes.

El mito de que los demonios se hacían más poderosos al consumir las almas y cuerpos de personas inocentes solo se fortaleció con ver a pequeños infantes, que desde su punto de vista parecían aterrorizados. Sin pensar mucho se lanzaron al rescate de los niños.

La sangre salpico sus armaduras, era raro, los demonios podían pasar como humanos, pero sus cuernos y sus afilados dientes los delataban como seres oscuros. Recibieron ataques, aun así lograron protegerse, casi habían acabado con todos los demonios. Un parpadeo fue suficiente para darse cuenta que los niños no estaban, temían lo peor.

Buscaron por todo el castillo, acabando de vez en cuando con un demonio cuando se cruzaba en el camino.

Debían de ser rápidos, rescatar a los niños y acabar con el rey demonio de una vez por todas, creían haber eliminado al que decía ser el heredero, solo faltaba al rey que escapo en el primer momento en que los vio.

Llegaron a los calabozos, había una que otra vela alumbrado el camino, tenía que estar aquí, no había otro sitio en el que pudiera estar después de buscar por todo el castillo.

Escucharon varias voces, era él. Mientras más se acercaban, más voces eran, parecían estar platicando. Se supone que solo quedaba el rey con los niños, ¿verdad?

Cuando llegaron, no solo estaba el rey demonio, también estaba el que decía ser el heredero junto a una mujer que ocultaba a los niños tras ella.

¿Era una familia? No estaban seguros…

El menor de los niños comenzó a llorar aterrorizado, parece que si lo secuestraron. Se abalanzaron de inmediato, a los demonios no les dio tiempo de reaccionar, no lograron defenderse a tiempo. Una explosión en la parte superior fue suficiente para que comenzara a colapsar el lugar, el hombre, Terra fue el primero en reaccionar y logro quitar a los niños de las piedras que estaban a punto de aplastarlos.

No recuerda muy bien el momento, solo tiene el conocimiento de que termino asesinando tanto al heredero como a la mujer que lo acompañaba. Estaba a punto de iniciar una lucha con el rey, dar a fin a todo el dolor que trajo, sin embargo, toda su vista se nublo y es todo lo que recuerda.

Por parte de su compañera logro dar un poco más de batalla, logro proteger al menos a un niño, o más bien le encargo a su otro compañero que se llevara al niño a un lugar seguro, lejos de todo el caos, pues tal vez fue un error, o tal vez fue ocasionado, pero las llamas de las velas que cayeron en medio de la batalla del gran salón estaban comenzando a propagarse.

Lo último que escucho fue a su compañero gritarle desesperado.

El rey demonio los había desterrado al inframundo…

La pareja desconoce que sucedió después de aquellos eventos. Solo están seguros de una cosa, y es que debían volver al reino humano, no podían seguir vagando. Ya no cometerían el error de distraerse en medio de una batalla, no, ya no, pues tuvieron que pagar el precio de ser lanzados a un reino inalcanzable para los humanos.

—Aqua, ¿estas bien? —pregunto confundido Terra, no habían descansado del todo bien los últimos ¿días? ¿Semanas? ¿Años?

La nombrada solo asintió, le dolía mucho pensar que por un error no lograrían salir de aquel sitio, a su cerebro sin duda le gusta recordar el momento en donde casi ganan, pero perdieron por un descuido.

—Sí, ¿tú te encuentras bien? —fue el turno de ella de cuestionarlo.

Terra asintió, sabía lo que estaba pensando su compañera, él también estaba pensando en eso. Necesitan volver, saber que su pequeño aprendiz sigue con vida, que logró escapar de las llamas y del rey demonio.

—Encontraremos una salida, te lo prometo —trato de animar Terra, cosa que funciono pues su compañera se comenzó a reír de su repentino optimismo.

—Eso espero, me gustaría ver a Ventus una vez más —termino mientras sujetaban sus manos con ternura.

Ambos sonrieron viendo la puesta de sol interminable. Pero el momento dulce se acabó, pues comenzaron aparecer pequeños demonios que disfrutaban molestarlo a todas horas. Suspiraron, mientras se lanzaban a la batalla una vez más.