CAPÍTULO 10. CERCA
Cause if I want you, and I want you, babe
Ain't going backwards, won't ask for space
Cause space was just a word made up by someone who's afraid to get too...
Close
Close- Nick Jonas feat Tove Lo-
Fue un largo retorno a casa.
Pero no lo fue por las razones que inicialmente había considerado. Sus celos o como quiera que se llamara esa sensación de desesperanza, rabia y ganas de estrellar algún objeto contra la pared cuando escuchaba a Lucy hablar acerca de su amigo de la panadería francesa no habían sido lo peor del viaje. Lo fue porque más allá de panadería, un amigo inmiscuido, Primavera, el equipo de fútbol, malteadas y bibliotecas, su cabeza no dejaba de fijarse en una molesta pero atractiva idea, que le rondaba como un fantasma vengativo, dando miles de vueltas lentas, calculadas, como una luna atraída por la gravedad de su deseo, y que al igual que la blanca señora de la noche, tenía un influjo poderoso en las mareas de su corazón.
La idea había germinado al ingresar a la estación del tren subterráneo. Era hora pico, por lo que la horda de oficinistas, ese rio oscuro de trajes y maletines, de tacones y faldas ajustadas, se derramaba por cada centímetro del enorme complejo. Después de un largo trayecto de subidas y bajadas, la idea empezó a concebirse en su cerebro al ver a Lucy, pequeñita entre la gente. Necesitaba estar seguro de no perderla en el caudal humano. Necesitaba tenerla más cerca. Necesitaba tocarla.
Volteó para verificar que Lucy seguía cerca, pero con el rabillo del ojo captó algo inusual. Una sombra que se había movido rápido entre las maquinitas de bebidas, unida a una sensación de estar siendo observado. Buscó entre la multitud sin encontrar nada extraño y lo dejó pasar.
Llegaron al nivel deseado, donde les esperaba una larga fila en cada uno de los sitios demarcados para el abordaje. El tablero electrónico de letras rojas anunció la siguiente parada en 5 minutos, que no parecía mucho, pero que se volvieron un martirio al estar allí de pie, tratando de mantener la compostura, tratando de no pensar en que sólo los separaba un pequeño espacio, tratando de alejar las palabras de advertencia de Águila: ese "más te vale" que era una concesión temporal, un estado que podía cambiar en un abrir y cerrar de ojos. A partir de allí, la idea no hizo sino cobrar fuerza pues había recibido suficiente combustible para convertirse en una necesidad imperiosa.
Ya era noche cerrada cuando salieron a la superficie en la estación más cercana a su barrio. Los alrededores pululaban de gente. Por las calles se encontraban docenas de personas que regresaban a sus hogares después de una larga jornada, y algunos grupos que paraban en restaurantes de ramen o barras de tempura. El sonido de las campanillas de las ciclas les advertía que no debían invadir el carril destinado para ellas, y más de una vez se vieron sobrepasados por parejas que iban tomadas del brazo. A Lucy le llamaban la atención esas parejas y de vez en cuando se quedaba mirándolas con curiosidad. Era inútil contrastar aquella felicidad rimbombante con ellos, andando separados y cruzando una que otra frase.
Faltaban unas pocas cuadras para llegar a su destino. Lucy caminaba a su derecha, hablando acerca del próximo festival deportivo de su colegio y cómo se había inscrito en cada una de las pruebas. En ese punto la idea se había vuelto insoportable, y era como un aguijón que punzaba su nuca con sevicia. El fin del trayecto se acercaba. Pronto terminaría aquel experimento y el dictamen final era que no había logrado nada en toda la tarde aparte de perder sus clases. Al doblar a la izquierda por la siguiente calle secundaria, ésta les conduciría directo a la esquina de su casa.
La calle estaba convenientemente solitaria. Fue entonces cuando se dio por vencido.
Latis paró en seco. Lucy alcanzó a dar dos pasos más antes de darse cuenta que su compañero se había detenido.
- ¿Ocurre algo? –preguntó con tiento, al notar que él se quedaba atrás, mirándola con intensidad-
Su vecino no respondió. Sin dilación, Lucy retrocedió para quedar frente a él. Le preocupaba que estuviera bien, o que algo que hubiera dicho de forma inconsciente hubiera provocado esa reacción. Lo que menos quería era volver a erigir obstáculos entre los dos.
- ¿Latis?
En vez de darle una explicación a su repentino cambio de actitud, Latis avanzó y acortó el ya poco espacio entre los dos. Lucy sintió un vértigo extraño, lleno de emociones encontradas, y sin querer, contuvo la respiración, apretando los libros que sostenía. Quedó petrificada. Se aferró con su mano libre a la manga colgante del abrigo ajeno que aún tenía puesto, de ese abrigo que olía como él, y que quisiera jamás tener que devolver.
- ¿Estuviste de acuerdo en volver? – dijo el, rompiendo la oscuridad con esa voz que desconcentraba a Lucy, con esa voz que era capaz de dejarla plantada allí, evaluando cada tono, cada variación, cada sílaba-
- ¿Volver? – preguntó, sin saber a qué se refería, pendiente de no atorarse y pasar por tonta por no estar respirando como la gente normal debía hacerlo-
- Volver a tu antigua casa.
- Yo insistí en que regresáramos - Lucy se calmó al encontrar con facilidad la respuesta-
- ¿No tenías malos recuerdos?
- Eso mismo temía mi mamá –dijo rememorando antiguas discusiones acerca de ese tema; con su madre pasando saliva y mirándola como si se hubiera vuelto loca-pero aquí pasé días muy felices. Cuando nos mudamos me sentí muy sola. No tenía con quién jugar fútbol – mencionó con complicidad-
- No es que Zagato te dejara jugar muy a menudo –dijo él, con una sonrisa- o que dejara indemne que una niña le quitara el balón.
- Pero siempre había alguien que me ayudaba a levantar –afirmó sin pensar, mirándolo-
Por un instante se arrepintió de hacer aquella referencia tan directa, porque Latis renunció a la conversación después de su comentario; pero luego entendió que había algo más en movimiento al detallar que él levantaba su brazo lentamente hacia su rostro, mientras escuchaba su propio corazón dar tumbos dementes, como si se hubiera averiado por el susto y la expectación.
El contacto llegó a su mejilla, sin que ella pudiera creerlo del todo. Los dedos se demoraron en acomodarse a su rostro, en medio de un contacto calculado, suave, que enviaba a todo su cuerpo un mensaje que intentaba ser tranquilizador, incluso dulce, pero que sólo conseguía lanzarla en caída libre por ese huracán de fuego que sentía bajando por su estómago, despertando emociones que no sabía que tenía.
El rostro de Latis descendió hacia ella, cada vez más cerca, muy cerca. Sus labios llegarían, para perderse justo en los suyos que lo esperaban con ansiedad; para derretirse en medio de ese intenso remolino, en medio de los cientos de sensaciones que volaban a su alrededor como entidades desconocidas, vivas e impredecibles. Descubriría el nombre de cada una cuando Lantis posara aquel deseo sobre su boca. Les llamaría para tomar prestadas sus iridiscentes alas y se alzaría hasta él, fundiéndose en un abrazo que ella jamás terminaría por voluntad.
Pero en vez de eso, un grito agudo les devolvió a aquella calle de Tokyo que pensaban desierta.
- ¿Qué se supone que es esto? – dijo una voz de mujer, una voz que había escuchado antes, que de ahora en adelante detestaría con toda su alma-
Lucy retrocedió de forma instantánea, sin darse cuenta que él no había cejado su intento de besarla a pesar de la interrupción o a pesar que se cayera el mundo. Sin embargo, el jamás la obligaría a hacer nada en contra de su voluntad, así que la soltó y se irgió, para enfrentar a aquella pesadilla de mujer que no le dejaba en paz, y que les había seguido desde la Universidad en clara paranoia.
- ¿Qué haces aquí? –dijo convirtiendo en furia pura aquel deseo que le arañaba las entrañas-
- ¿Por qué estás con mi Latis? –preguntó Primavera hacia Lucy, eludiendo su comportamiento-
- ¿Yo? …no... –tartamudeó la aludida sin saber qué responder-
- Responde la pregunta Primavera. -sigió él- ¿Qué crees que estás haciendo?
- ¡ERES UN MALDITO! –gritó con lágrimas en los ojos- ¿Me ignoras A MI? ¿para estar con ESA?-señaló con furia a Lucy- ¿ESA NIÑITA?
- Tu y yo no…-comenzó él-
Una sombra curvilínea se deslizó por la esquina, para incluirse sorpresivamente en la conversación, sellando el destino de aquella noche a hierro caliente. Los tacones resonaron en la calle y el roce del cuero les hizo voltear a todos la mirada hacia la persona que ahora se colocaba al lado de Primavera.
- ¿Así que el mal es de familia? Yo pensaba que había conocido a la oveja negra, pero parece que es contagioso. –dijo Alanis cruzándose de brazos y exhibiendo una sonrisa sarcástica-
Latis respiró profundo antes de contestarle. No quería iniciar un altercado con la novia de Zagato, pero se estaba inmiscuyendo en asuntos que no le importaban y de los cuales no debería tener una opinión, mucho menos en frente de Lucy.
- No deberías incluirte en las conversaciones de los demás –le advirtió-
- Estoy salvando almas –respondió Alanis- antes que terminen como yo, embrujadas y en pena. De los Kuroda no es bueno enamorarse.
- ¿Entonces qué haces rondando a mi hermano?
- Es adictivo. Intervengo ahora para que estas dos jovencitas no sufran.
- ¿Así que adictivo? –dijo una voz detrás de Latis-
Volteó su rostro, sólo para constatar que Zagato estaba a unos pasos detrás de ellos, proveniente de su casa.
- Alanis, si estás embrujada y en pena, yo puedo ayudarte a solucionar eso. –siguió el recién llegado con evidente doble sentido, pero luego cambió su tono a una contundente réplica que no dejaba margen a discusiones- pero en los asuntos de MI familia no tienes permitida esa clase de opiniones, menos cuando no tienes idea de lo que estás diciendo. No permitiré que te alíes con esa- dijo haciendo una seña despectiva hacia Primavera- para molestar a mi hermano.
- ¿Esa? – inquirió Primavera colocando sus brazos en la cintura-
- Sólo respondo de la misma manera en que le hablas a nuestra vecina. –dijo Zagato respondiendo con la misma hostilidad-
- ¿Por qué me hablas de esa manera? –reclamó Alanis, dolida- ¿Por qué me tratas como una desconocida?
Zagato avanzó, pasando al lado de él y de Lucy, quien había perdido el habla y apretaba los libros bajo su pecho con una cara de acontecimiento que no le gustaba en lo más mínimo. Su hermano alejó a Alanis de Primavera, y llevó su mano hacia el largo cabello azabache de la mujer, acariciándolo mientras con la otra mano le tomaba de la cintura para acercarlo a él.
- Zagato… -rogó Alanis, nerviosa ante la actitud posesiva-
- Adictivo –repitió él, siguiendo con las caricias, acercando su rostro a las ahora ruborizadas mejillas de Alanis- me gustaría que me dijeras eso todos los días. Pero en cambio haces estos shows en plena calle ¿por qué te inmiscuyes en estas locuras? Es una pérdida de tiempo y no te cité para eso.
Para su fortuna, Primavera comenzaba a sentirse como la quinta en discordia ante los cariños que Zagato le prodigaba a Alanis, quien al parecer había olvidado todo el episodio anterior. Aun así, ocupado como estaba, Zagato lanzó la última estocada para cerrar el asunto.
- Latis, mamá necesita ayuda con la cena. Ya que estuviste todo el día por fuera muévete y ve a ayudarla. Tiene no sé qué evento en la empresa y se comprometió a hacer más de 200 galletas. Y llévate a la vecina, que me dijo que le vendría bien una ayuda femenina.
Latis no pudo menos que admirar a Zagato, quien ya se retiraba con Alanis, ignorando la existencia de Primavera. Debía recordar agradecerle su brillante intervención, que le había librado de iniciar una discusión. Siguió el ejemplo de su hermano, y tomó a Lucy de la mano, llevándosela sin despedirse de Primavera, que echaba fuego por los ojos y que lamentablemente tuvo la indelicadeza de no quedarse callada antes de retirarse, para terminar de agriar la noche.
- ¡Más te vale no acomodarte, señorita Lucy-roba-novios-Shidou!
Lucy no sintió la mano de Latis conduciéndola hasta la puerta de su casa, pues tenía grabada en la mente la última frase de Primavera y la advertencia de Alanis, advertencia que ya había escuchado tangencialmente de su propia madre, puesto que la noche del Sábado después de la cena con los Kuroda, había sacado a relucir un comentario desafortunado de otra vecina acerca del desfile de mujeres que habían pasado los últimos años por la casa de al frente.
- Quiero que tengas cuidado, Lucy.
- Mamá, ¡los Kuroda son excelentes personas! Latis me salvó la vida
- Me han dicho que el hermano cambia de novia como de ropa.
- Eso no puede ser verdad, mamá. El Zagato que conocí cuando era pequeña era famoso entre las niñas, pero jamás se aprovechó de eso.
- Pero es lo que han visto los vecinos. Espero que el menor de los Kuroda no esté probando si puede hacer lo mismo contigo.
- Mamá, por ahora estamos intentando ser amigos y no estoy segura si él quiere hablarme, mucho menos estará pensando en…¡Mamá! ¿qué estás sugiriendo?
- Nada, nada, sólo que no me gusta del todo. ¿Han tocado el tema, de lo que pasó?
- No, y no sé si quiera…
- No puedes guardarte los arrepentimientos y tus supuestas culpabilidades Lucy, o no podrás avanzar. Asegúrate de saber qué está pensando ese muchacho acerca de ti. No quiero que resultes lastimada.
- Mamá, ya te dije que eso es imposible que ocurra. No somos ni siquiera amigos.
- No se necesita ser amigos para aprovecharse de un sentimiento, o de una situación.
Ni siquiera amigos. ¿Podía Latis realmente quererla después del incendio? Ese día había creído que podía cultivar esa amistad, poder acercarse, ¿tal vez había sido demasiado? ¿Qué significaba ese intento fallido de unos minutos antes? ¿Era posible que Latis estuviera engañando a su novia?…¡No no! Si el sólo hecho de pensar que Latis tuviera esa clase de sentimientos hacia ella de un momento a otro era desquiciado; el que estuviera planeando...NO, Primavera no podía ser la novia de Latis.
"señorita Lucy-roba-novios-Shidou"
"Latis es MIO"
"Me ignoras a MI? ¿Para estar con ESA?
Latis abrió la reja del antejardín, pero Lucy se quedó en su sitio. Raikou no estaba en su casa de madera y lo único que los acompañaba era la luz amarilla de la puerta de entrada.
- Primavera es sólo una conocida, que está obsesionada. –dijo Latis, viendo la duda en su comportamiento-
¿Pero quién inventaba algo así? La había llamado roba-novios, un apelativo que no podría usar de la nada si no hubiera algo entre ellos dos, además Primavera sabía dónde vivía Latis.
- ¿Quieres pasar? –dijo Latis, sosteniendo la reja, esperando a que siguiera-
Lucy no quería interponerse en una relación, por mucho que deseara estar con él.
- Discúlpame con tu mamá, pero prometí estar en casa temprano y ya ha oscurecido-dijo echando un vistazo hacia su hogar, sabiendo que era cierto, pero que también estaba buscando una forma de aclarar sus ideas-
Latis asintió en silencio
- Te devolveré los libros en una semana. Muchas gracias por el préstamo, y por tu compañía.
- Lucy…
- ¡Qué tengas bonita noche! –dijo con fingido entusiasmo, forzando una sonrisa, aparentando que todo andaba bien, para luego cruzar de inmediato la calle que la separaba de casa-
NOTAS DEL AUTOR
Hola! Un capítulo cortito, pero preferible cortito que nada...creo.
Como siempre, doy especiales gracias a quienes dejaron un review en Raikou! ¡No me canso de decirles que leerlos me hace muy feliz y me anima a continuar! Ah! y mención a Malina16 (ahh! soy autora favorita también!AHHHH) y deisymoon2 quienes colocaron esta historia como favorita :D
Lucy Kailou (Insisto que Riakou no sería lo mismo sin sumercé. Genial que te haya gustado el "episodio" con Águila, ya verás lo que le tengo planeado buajaja. Y cómo no derretirse con Lantis, si es divino el desgraciado! con sólo imaginarme su voz ya caigo. Acerca de la historia pasada, algún dia, algún día. Aún faltan algunos recuerdos)
Lita Wellington (no fuiste la única que tuvo líos cuando se enteró que nos engañaron en la versión latinoamericana por temas de censura con Águila, muchas gracias por tu comentario, el triángulo sigue vivo buajajaja. En cuanto a Em Y Zagato, el siguiente cap tiene algo de ellos que espero te guste, pensaba sacarlo en éste, pero prefiero sacar algo ya antes que pase más tiempo, por fa cuéntame tu opinión con este)
Kuu de Céfiro (Gracias por tu review! Todavía no sabemos quien es el de panadería, pero en el próximo el misterio será revelado! Y sobre Águila, pues es que tenía que aprovechar la oportunidad que le estaba dando Latis al desaparecer en su cita XD, espero me cuentes que tal te pareció este)
Gabyhdzv (Gracias por tu comentario, me llena de alegria lo que dices! he aquí alguito para no hacer la espera tan larga, espero que sigas contándome como va la historia)
deisymoon2 (Hola bienvenida! Gracias por tus palabras y por tu favorito, me encanta que te haya gustado! Pero mira que siguen haciendo el tonto XD, espero sigas escribiendo tus opinones, la realimentación es muy valiosa para mi!)
Lulu Hououji (Águila es un enamorado de las oportunidades, a todo costo. Y que no tenga mucho futuro, pues quien sabe! Hasta depronto si madruga le va bien después de esto! jajaja y Latis juzga con el mismo cristal que la ve, así que si, es un malpensado XD, y respondiendo tu comentario en "si conociera tu nombre" -gracias a propósito- estoy trabajando, jajajaja y yo sé que no tengo decencia. Por fa cuéntame si el trabajo rindió frutos :P)
Guest (Hola! Bienvenido/a muchas gracias por tu comentario! Me alegra que Raikou se haya ganado tu aprecio. Lucy es impulsiva pero en esto tiene muchas dudas por su historia pasada con Latis, y Latis también tiene graves lios si no suelta la lengua y aclaran las cosas, pero ya sabemos que a Latis hay que sacarle las palabras a la fuerza. Por ahora las cosas siguen empeorando. Espero me cuentes cómo te sigue pareciendo)
