Viscum

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Mentiría si decía que no estaba decepcionada. Este año, como los anteriores, su hermana Kasumi, había decidido organizar una fiesta navideña yendo como siempre en contra de los planes de un centenar de asiáticos que festejaban la fecha como un día romántico, visto de esa manera, era completamente natural que las fiestas decembrinas de su hermana terminaran en desastre, ya que lo que todos buscaban, era precisamente eso, la atención de la persona de interés.

Regresando a la decepción, no se debía realmente a la fiesta, tampoco que a que las locas buscaran como desesperadas un tiempo a solas con Ranma, se debía más bien a que este año, Akane se había esforzado más que nunca en conseguir un buen regalo para su prometido, ¿Y a cambio que había recibido? Nada.

Hace unos días, antes de que Kasumi anunciara su fiesta, Ranma le había insinuado sutilmente salir solos por ahí, nunca había usado la palabra cita, pero vaya… ¡Qué Akane lo había entendido! Luego, aun con la inminente realización de la fiesta, Akane no se había desanimado, aun tenía esperanza de tener algún buen momento con él, pero eso tampoco había sucedido; entonces su última ilusión había residido en el momento en que intercambiaran regalos, aun que solo fuese un instante, los detalles que se daban siempre tenían un significado especial.

Akane se había estado desviviendo las últimas semanas para conseguirle a su prometido una edición especial de uno de sus mangas favoritos, que, además de estar autografiado por el autor, incluía dos pases a una conferencia que daría en Tokyo dentro de un mes. Y Ranma… su "querido" Ranma, este año había comprado regalos para todas las prometidas diciendo que era para que se comportaran bien en la fiesta, pero, se le había olvidado un pequeño detalle, ¡Su detalle! Es decir ¡Su regalo! Lo peor, solo había dicho algo como: ¡Ups! Error de calculo, pero prometo que el siguiente año te daré algo bonito. Akane había tenido que poner una cara circunstancial, como si no le importara porque todos estaban viendo, esperando cualquier reacción de su parte para burlarse de ella.

Entró a su cuarto pasadas las dos de la madrugada, la fiesta se había extendido hasta la 01:30 y todavía había tenido que ayudar a Kasumi a recoger los sobrantes de comida, ya mañana harían el resto.

Se quitó las medias más que fastidiada y las arrojó lejos de ella, tanto esmero que había puesto en su imagen para nada. Ranma nunca notaba nada.

Se quitó el saquillo a cuadros que iba a juego con la falda, se desfajó la blusa blanca y estaba por quitársela cuando unos toquidos suaves se oyeron en la ventana.

- Ranma, estoy cansada. - dijo gesticulando de más para que la entendiera sin tener que gritar al levantar la cortina, sin abrir el vidrio.

- Ábreme. – pidió de igual manera.

- Lo que sea, mañana hablamos. – dijo cerrando la cortina. Bufó molesta, la verdad no tenía mínimas ganas de verlo, de hecho al día siguiente tenía planeado irse desde temprano a ver a sus amigas para evitarlo.

Se quitó por fin la blusa quedando en sostén y estaba a punto de desabrochar la falda, cuando la puerta del cuarto se abrió para volverse a cerrar en menos de dos segundos. Claro, había olvidado poner el seguro.

Akane hubiera gritado pero las manos de Ranma fueron directo a su boca. La joven lo golpeó con fuerza y él tuvo que soltarla.

- ¡Pervertido! – lo acusó sin gritar realmente, no quería al resto de la casa metidos en su cuarto cuando podía acabar la situación mandando a volar a Ranma. Sin espera sacó el mazo, pero antes de poder usarlo Ranma se había girado dándole la espalda.

- Yo… yo solo… yo solo vine a darte tu regalo. – explicó por fin sonrojado, esperando que ella se compadeciera y no lo mandara a volar a esas horas de la madrugada.

- ¿Qué? – preguntó confundida volviéndose a poner la blusa. – Si me compraste algo del autoservicio para burlarte de mi, te juro que… - comenzó a amenazarlo

- ¡Claro que no! – por fin se dio la vuelta para encararla. – Llegó hoy en la mañana, me costó mucho conseguirlo, así que más vale que lo aprecies. – Él le extendió una caja que recién Akane se daba cuenta que llevaba. Era una caja cuadrada de unos 15x15 decorada con color azul marino con detalles dorados.

La muchacha aun enojada con él, tardó el tomar el objeto y cuando lo hizo fue de mala manera.

- ¿Y por qué me lo das hasta ahora? – preguntó a la defensiva sin abrirlo.

- No te lo iba a dar frente a toda la gente Akane. – dijo como si fuera lo más obvio del mundo.

- Claro, que boba. – dijo sarcástica. – Como se lo diste a las otras en publico…

- Solo ábrelo de una vez. – la interrumpió.

Akane bufó ante su poca respuesta y la impaciencia, sin ganas abrió la tapa del regalo y al ver el contenido, le dieron ganas de arrojárselo a la cara, pero de nuevo, manteniéndose como si no le importara, solo aventó el regalo a la cama y dijo.

- Que gracioso, ja- ja – ja, ahora vete.

Ranma casi se quiso infartar, esa cosa le había sido difícil de conseguir y por lo tanto también cara.

- ¿Pe… pero que haces? – dijo crispado de nervios.

- Es en serio Ranma, mejor vete, tengo mucho sueño y no voy a desvelarme más por una simple broma.

- ¿Bro… broma? ¡¿Quién dijo que era una broma, tonta?! – por fin perdió los estribos tomando la caja entre sus manos como si fuera de cristal para evitar dañar el contenido que de suerte había permanecido dentro. - ¿Sabes lo que me costó conseguir una de estás?

Akane lo observó y parecía estar hablando en serio, medianamente arrepentida se acercó a él para observar el contenido de la caja en las manos del chico.

- ¿Musgo? – preguntó con cuidado.

- ¡No es musgo! – corrigió de inmediato. El joven entonces notó la expresión confundida de ella y habló con más calma. - ¿No sabes lo qué es? – Ella negó lentamente.

- El vendedor dijo que era uno de los artículos navideños para parejas por excelencia…

- ¿Y que es? – Akane por fin lo tomó con la mano derecha observándolo de cerca

- Un muérdago – dijo casi ofendido.

- No, esto no es un muérdago. – dijo segura.

- Te estoy diciendo que si.

- Ranma, los muérdagos son de color verde, esto casi está café, y las bolitas que tiene deberían ser de color rojas no blancas.

- Pero fue difícil… de… conseguir… no hay en la… zona, el señor, el señor dijo… - habló casi en shock.

- Kasumi puso muchos de esos adornos en el dojo.

- Pu… pues… - Ranma frunció el ceño. – El mío… el mío es natural, ¡Así que te lo quedas! – Le acuñó la caja que aun estaba en sus manos enojado dispuesto a salir de ahí.

- Oye, espera. – Akane habló haciendo malabares con las cosas.

- ¿Qué quieres? – enojado se quedó parado en la puerta esperando que se burlara o algo así.

- ¿Por qué me regalaste un muérdago natural? – que cabía resaltar ya estaba secándose por el viaje y la estadía dentro de una caja sin luz o agua, además de, obviamente ya no estar pegado a otra planta.

- ¿Importa?

- No sé, tu dímelo. – Akane se sentó en la cama observando la planta maltrecha ahora en sus manos.

- El vendedor dijo que estás plantas son especiales para las parejas, ayudan a no tener problemas entre ellos, también compromiso, salud y la… bueno… la fertilidad. – él se sonrojó un poco mientras iba hablando y bajando el volumen de voz.

Akane se quedó pensándolo por un momento, luego habló.

- Sabes que la planta debe de estar madura pero no seca, ¿No?. – Ranma rodo los ojos dispuesto a salir de ahí. – Y hablando de madurez estás bolitas deben ser rojas no blancas, ósea que la cortaron antes de tiempo.

- Mejor ya cállate Akane. – le dijo entre dientes, ella lo ignoró.

- Y no va en una caja, va colgado. - Ranma fue hasta ella y se lo arrebató de las manos, dispuesto a irse de ahí. – Además para que sirva, tienes que besarme tonto.

- ¡Eso ya lo sé! – dijo antes de tocar la manija de la puerta. – ¡¿Por qué crees que te lo di boba?! ¡Tú nunca entiendes nada y…

- Me gusta. – dijo de pronto.

- ¿Qué? – incrédulo volteó a mirarla.

- Que me gusta, es como tu, carácter seco, todavía inmaduro…

- ¿Te estás burlando de mi?

- ¿Me regresas mi regalo? – dijo extendiendo la mano. Ranma inseguro se acercó y lo puso nuevamente en su mano. - ¿Y cuando piensas besarme? – exigió saber.

- Yo… en realidad… tenía planeado… porque ahora todos duermen, ya sabes… - jugó con sus dedos un poco.

Akane se levantó y buscó en el cajón de su escritorio, entonces sacó un pedazo de hilo y lo ató a la planta. Luego fue hasta el centro de su habitación y le hizo señas a Ranma para que la cargara, este a pesar de sus nervios, la tomó de la cintura y la levantó hasta que ella alcanzó el techo y pegó con una cinta previamente colocada el hilo del muérdago, haciendo que este quedara colgado temporalmente.

- Listo.

- Que bien… - dijo Ranma acercándose lentamente a besarla.

- Ranma… - dijo con los ojos cerrados. – a la próxima que se te ocurra regalarme una planta, que sea una que pueda sobrevivir, ¿Si?

- Cállate ya. – y la besó.

El muérdago entonces, se despegó del techo cayendo sobre la cabeza de Ranma y fue entonces que él miró a Akane con un poco de vergüenza, había que reconocer que por ingenuo, el vendedor se había aprovechado. Antes de que pudiera decir algo, Akane tomó el regalo y lo guardó.

- Este lo voy a secar y será un lindo recuerdo, pero… - dijo tomándolo de la mano. – para nuestros propósitos, vamos a bajar al dojo.

- ¿A qué?

- A que veas que los muérdagos artificiales también funcionan bien.

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Aclaraciones.

- Viscum, es el nombre científico del muérdago.

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N/A.

24 de Diciembre ¡Todos juntos! ¡Siete!

Gracias a todos por el apoyo, en especial a:

1. DeileRus

2. Akai27

3. Chechy14

4. Psicggg

5. Alicia

6. Benani0125

7. Arienne Luna

8. Juany Nodoka

9. James Birdsong

10. Pao Vedder

11. Nancyricoleon

12. Guest (01)

13. Carol FVargas

14. Ranma84

15. Abi Taisho

16. Guest (02)

17. Yoko Hokodan

18. Luz (x2)

19. 1Andrea11

20. Alejandra Cereceres

21. Romina Landa

22. Guest (03)

23. Vane

Espero que todos estén pasando una muy feliz navidad, y para quienes no festejen, que tengan bonito día. Ha sido un año difícil, así que mis mejores deseos para todos. Lo mejor está por llegar.

De este lado del ciber mundo, AkaneMiiya.