-"Maestra...Maestra...".

El olor acre de la pólvora y otros componentes más inundaban todo el lugar, había sangre y cuerpos tirados por donde sea y en grandes cantidades, se podían escuchar gritos moribundos y angustiantes, algunas palabras humanas pidiendo ayuda llegaron a sus oídos, también había sonidos más extraños que provenían de las extrañas criaturas que aún estaban agonizando.

Pero nada de esto le afectó, su vista solo estaba concentrada en un solo lugar, delante de ella estaba el cuerpo de un hombre que poco a poco estaba perdiendo la vida.

Su cabeza tenía un zumbido persistente que no sabía si era por el anterior ruido que había o por el shock que ahora estaba recibiendo.

-"Darle..." Alguien la llamó con urgencia, un hombre a juzgar por el tono de voz, pero ella no prestó atención y tampoco se dió la vuelta para ver qué es lo que la persona quería.

Tambaleándose y con la sangre escurriendose de la profunda herida en su pecho, se acercó a la persona tirada frente suyo.

Aún cuando estuvo a centímetros de distancia no pudo distinguir con claridad el rostro de la persona, solo unos cálidos ojos marrones que iban perdiendo el enfoque a una velocidad que la alarmó.

Estiró sus manos y brazos para atraer a la persona hacia ella y abrazarlo. "¡PAPÁ! ¡PAPÁ! ¡PAPÁ DESPIERTA! ¡PAPÁ!". Gritó y lloró mientras abrazaba con fuerza el ahora cadáver, las lágrimas empañaron su visión pero no sé detenían.

-"Está muerto...Darl...el no..." Otra voz la volvió a llamar pero ella de nuevo la ignoró, no sabía cómo ella aún estaba viva, recordaba con claridad como la lanza de la mujer le perforó el pecho un segundo después de que su padre le quitará el guantelete al titán.

Debía ser su magia la que la mantenía con vida, pero ¿De que servía eso? Ella había perdido a la persona que más amaba y la amó de vuelta.

Bruscamente la sujetaron de los hombros y tiraron hacia atrás, obligandole a soltar al hombre entre sus brazos, alzó la mirada solo para golpear y liberarse de quién sea que la haya sujetado, pero su vista no llegó a su agresor sino que se posó con incredulidad en la borrosa forma de algo parecido a un fantasma.

-"¡No está muerto! ¡Está vivo! ¡Suéltame!". Se jaló y tiró, había visto a su padre de pie y sonriéndole como solo él hacia para ella, su única hija.

-"¡Está muerto! ¡Reacciona!". Un rubio de traje colorido le abofeteo con fuerza para hacerla reaccionar.

La joven por fin pareció calmarse, pero sus ojos volvieron a vagar hacia donde había visto a su padre, ahora que tenía de vuelta la razón de su mente pudo ver con claridad de que se trataba, pero eso resultó ser peor que antes.

Si, ante ella estaba su padre sonriendo, pero había algo diferente. Su sonrisa era triste pero reconfortante, incluso pareció escucharle despedirse de ella.

Su magia que había mantenido a raya aún cuando peleaba empezó a agitarse, algo pesado se colocó sobre sus hombros y espalda pero no parecía ser unas manos como hace un momento.

-"No..." Murmuró sin apartar la vista o atreviéndose a cerrar los ojos, no podía dejar de ver el alma de su padre, que iba disipandose poco a poco. "¡NO! ¡NO!"

-"¡Retrocedan!". Gritó quien la abofeteo cuando vió como la chica empezaba a liberar una extraña energía de su cuerpo.

Todos alrededor tomaron posturas defensivas viendo cómo se desarrollaban las cosas.

Un hombre con una capa roja que parecía tener vida propia trató de acercarse a la chica, retrocedió abruptamente y con la tez cada vez más pálida cuando una alta figura encapuchada completamente de negro y guadaña en mano se paró frente a la joven que parecía estar rogándole a gritos.

-"¡Por favor! ¡Devuelvelo! ¡Haré lo que sea". Gritó la joven de rodillas, una capa extraña se posó sobre ella como un manto. "¡Te lo suplico!". Golpeó el suelo con ambas palmas de sus manos, en su mano derecha exactamente en su dedo índice apareció un anillo con una pequeña joya en medio. "Mi vida por la suya...por favor...". En su otra mano debajo de la palma ahora estaba una varita.

-"¿Harás lo que sea? Entonces tendrás que ser mi...". El recién llegado hablo con una voz profunda y con eco, esa sola acción congeló a todos pero también los instó a huir.

El hombre de la capa roja se vió horrorizado al escuchar lo que el ser de túnica negra dijo a la joven arrodillada.

-"Señor Strange...debemos ayudarla". Un joven con traje en rojo y azul le habló con urgencia en su voz, pero cuando esté vió que no reaccionaba tomó la iniciativa de caminar cojeando lo más rápido que pudo hacia ellos.

-"Habrá más condiciones mi campeona, perderás todos tus recuerdos y además no hay probabilidad alguna de que cambies la fecha de muerte de nadie...solo las circunstancias en las que morirá".

El joven aceleró más su paso, pero de repente se congeló como si estuviera en una bañera llena de cubos de hielo y al aire libre en invierno, desesperado trató de llamar a la chica que tenía la cabeza gacha y pareció no darse cuenta de nada más que el ser frente a ella, pero quién si reparó en su presencia fue el ser con túnica negra que giró bruscamente su cabeza hacia el.

No sabía si solo estaba mirando cosas donde no las había, pero podía asegurar que unos ojos fuera de este mundo le advirtieron bajo amenaza de una muerte dolorosa si se acercaba más o cumplía su propósito.

Pero el no era el hombre araña por nada, aún con gran miedo trató de avanzar y hablar.

-"Está bien..." La chica aceptó con esperanza en sus verdes ojos.

El ser frente a ella sonrió con triunfo sin que nadie más que el joven que trataba de acercarse a ellos se diese cuenta.

Extendió una pálida y huesuda mano hacia la chica que sin dudarlo la aceptó.

-"¡Darlene!". Gritó el joven reuniendo energía de golpe, pero ya era demasiado tarde, vió impotente como la chica y el ser desaparecían frente suyo.

(...)

Los zapatos escolares de buena calidad resonaron con cada paso que daba, seguros y confiados.

Tal sonido no parecía afectar a nadie o llamar la atención, después de todo había varias personas caminando por el lugar con pasos más fuertes o llamativos.

Su cabello de corta extensión pero de oscuro tono formaban una cortina de privacidad en ella a ambos lados de su rostro, ignorando perfectamente las pocas miradas que recibía.

Fue comprensible, después de todo el lugar aunque concurrido tenía más gente de una nacionalidad en común, ella era de las pocas extranjeras que estaban ahí.

Sus profundos ojos negros vieron a todos los humanos frente a ella con fría indiferencia y diversión morbosa.

La voz de una mujer con tono educado y casi robotica inundó el lugar "Pasajeros con rumbo a...". Ella ignoró la voz pero notó como algunas personas se apresuraban a abordar el avión que pronto partiría.

Por supuesto ella no tenía prisa en esperar algún vuelo que la llevara a un sitio lejano, su aparente destino ahora estaba detras de las puertas del aeropuerto.

Aunque ella sonreía con el encanto de una colegiala emocionada por estar en un lugar nuevo, sus pensamientos fluían de manera diferente "Estúpido mortal, que te hace pensar que después de todo este tiempo quiero verte" fue desdeñosa hacia la persona en la que pensaba. "Ahora que tienes una fama diferente...¿De verdad crees que he cambiado mi opinión sobre ti?" Su mano derecha se apretó sobre la maleta con ruedas que llevaba detrás suyo. "Hasta ahora me las he arreglado para mantener mi existencia en secreto pero tal parece que tú tienes planes diferentes, ¡Ja! Como si yo estuviera dispuesta a dejarme reconocer como tu hija". Cuando salió del aeropuerto inmediatamente se alzó el gorro de su suéter color verde y agachó la cabeza para mantener parcialmente ocultó su rostro.

Se mezcló entre las innumerables personas que entraban y salían del aeropuerto hasta llegar a un taxi.

Había visto el chófer que su padre había enviado para recogerla y deliberadamente lo ignoró. "¿Creía que ella iría obedientemente con él?" los mortales eran estúpidos sin lugar a dudas. "Soy la maestra de la muerte" se jacto en su mente mientras veía por la ventana del taxi. "Está por debajo de mi considerar los sentimientos o situación de su progenitor" Fue con ese pensamiento lleno de arrogancia que ella emprendió su viaje por la enorme ciudad.

El taxista no charló con la chica aparentemente estudiante, quizás ella no estaba familiarizada con el idioma así que no quería hacerla sentir incómoda.

Después de un largo recorrido, aburrida saco de un pequeño bolso que llevaba consigo una libreta y un lapicero de colores, ambas cosas tenían imágenes infantiles y muchas decoraciones.

Cualquiera pensaría que era un cuaderno con simples confesiones como un diario de su día a día, quizás dibujos realizados por puro placer de hacerlo.

Había tantas posibilidades pero ninguna sería acertada.

El lapicero trazó varias líneas y símbolos extraños de color negro y algunas veces eran escritos de otro color, sus notas aunque en un extraño idioma eran organizadas y hasta adorables, ¿Un lenguaje secreto personalizado? "Si concentró está runa y le agrego está otra podría tener un efecto para crear un pequeño terremoto que seguramente derribara ese estúpido edificio, veamos cómo es su cara cuando vea cómo su trabajo se viene abajo, si cae encima de el mucho mejor" razonó calmadamente la joven sin dejar de escribir. "Ya que estaré aquí debo encontrar la forma de obtener este tipo de yerbas, por lo que he investigado seguramente tendrían un efecto similar a los ingredientes mágicos que estuvieron en mi posesión alguna vez. Entonces podré preparar un veneno que pudrira lenta pero dolorosamente sus intestinos".

-"Señorita, hemos llegado". El taxista le informó después de un largo rato.

La joven sonrió agradecida y pago lo que era, aún cuando su padre tenía dinero ella no tenía mucho en sus manos, solo lo suficiente para gastos personales.

Cuando bajó del taxi y miró unas cuadras más adelante pudo ver el lugar donde pasaría unos largos años hasta que se convirtiera en adulta y saliera a valerse por si misma.

Su expresión antes indiferente se tambaleó un poco por la punzada de dolor la invadió, parpadeó mirándose de arriba abajo en busca de una lesión que la hiciera sentir así, pero no había nada, ella seguía impecable.

Su celular desactualizado sonó sacándola de sus pensamientos, perezosamente contestó la llamada mientras caminaba.

-"Envié a alguien a recogerte al aeropuerto, tu padre me informó que el no podría ir así que hizo ese arreglo". Se escuchó del otro lado la voz controlada y profesional de una mujer. "Pero ¿Porque no buscaste el chófer? Se que tu avión aterrizó, ¿Dónde estás?".

La joven miró aburrida el celular, ¿Que su padre iría por ella? Que infernal broma, el nunca se había preocupado por ella y sinceramente ella estaba bien con eso.

-"Se que estás molesta con el, pero debes comprender que es un hombre ocupado y...". Siguió hablando la mujer ya buscando la ubicación actual de la chica fugitiva.

La de ojos negros quiso reír solo de escucharla hablar, pero al final se decidió por algo más.

La mujer al otro lado de la línea se calló abruptamente cuando unos sollozos empezaron a escucharse, después una voz ahogada por las lágrimas. "E-esas...esas solo son excusas..." Tropezó a propósito con sus palabras dando idea de que le era difícil hablar por el llanto. "Ese hombre nunca me ha querido...¡Me...me hecho de casa en cuanto tuve la edad suficiente para ingresar a un internado!". La gente alrededor la miró unos segundos con lastima antes de seguir con su camino. "Ahora...hoy solo estoy aquí solo porque...porque mis estudios terminaron y...y...". Lloró amargamente sin imaginar que al otro lado la mujer lucía furiosa. "Aún cuando teníamos breves vacaciones para visitar a nuestros familiares...el...el prefería reservar una residencia temporal para que siguiera en el otro lado del mundo y así no interactuar conmigo". Su llanto solo aumento, era difícil llorar, caminar y arrastrar su equipaje al mismo tiempo, así que se detuvo unos momentos interrumpiendo el camino de otros. "¿Porque no me da en adopción? Se que no quiere ser mi papá...pero yo si quiero una familia". Esa era una completa mentira, se negaba a tener apego hacia los mortales.

Las dos personas en la línea no dijeron nada, solo el débil sollozó era lo único que se escuchaba. "Se que te quiere". Había firmeza en la voz adulta, ahora que ponía atención se escuchaba un ligero zumbido como el de un avión, quiso rodar los ojos de ironía, decía tales cosas pero la realidad era que ella les daba completamente igual. "El mismo preparó tu habitación e incluso ordenó tu comida favorita para la cena de esta noche". La mujer al otro lado estaba en un frenesí investigando tales preferencias de la chica.

Bueno, ya estaba sintiendo sus ojos algo secos por las lágrimas derramadas, con una gran sonrisa se borró todo rastro del acto anterior y continuó con su caminata. "El puede seguir como está, no me importa". Dijo la joven fingiendo estar desolada, siguió caminando hacia lo que sería su residencia. "Estoy a dos cuadras de ese lugar, voy a colgar entonces".

La mujer vió impotente como la llamada era finalizada, con un suspiro se recostó en el lujoso asiento del avión y pensó en lo que probablemente pasaría de ahora en adelante.

(...)

Fue fácil para ella ingresar al edificio y después buscar su habitación, ignoró descaradamente al mayordomo de voz británica espeluznante y con pasos fuertes empezó a recorrer el lugar.

Esto era muy diferente al insípido internado donde estaba antes, estuvo hipnotizada por la vista que ofrecían los enormes ventanales, había tantos edificios y personas ahí afuera, el solo hecho de estar ahí... 'Maestra' un susurro que trajo el viento la puso en alerta, desde que llegó a este lugar no había escuchado a ese ser llamarla.

Su expresión reveló la conmoción que sintió, incluso dió unos pasos hacia atrás por la sorpresa cuando un cuervo se estrelló contra la ventana.

Un suspiró tembloroso escapó de sus labios ante este presagio, si bien Muerte no se había contactado con ella de una manera formal, ver este cuervo era una señal.

Quizás debía salir a caminar un rato, no debía haber problema en eso considerando que el lugar estaba vacío dando a demostrar que nadie la esperaba o quería pasar tiempo con ella.

Por pura casualidad recogió y guardó su teléfono celular, era más un hábito que cualquier otra cosa, no es como si esperara que la llamarán.

Se burló delante de dónde supuso había una cámara instalada, aquí no había un maldito espacio de privacidad.

Ignorando de nuevo al mayordomo que insistía en que se quedara en el lugar, salió del lugar dispuesta a recorrer la ciudad pues había estado atrapada dentro de un colegio por varios años.

'Maestra...'

Otra vez ese susurro.

(...)

Parecieron haber pasado horas desde que su hija aterrizó, sinceramente el había olvidado por completo su llegada y no fue hasta que llegó a la conclusión de que su hogar sería atacado que reaccionó.

Fue con absoluto pánico en su voz que llamó a su hija para advertirle del peligro "¡Alejate de ahí rápido! ¡Grymor! ¡¿Grymor!? ¿¡Me escuchas!?".

Ella no respondió, su voz fue ahogada por varios gritos más que se escuchaban a través del teléfono además de algo que cayó encima de ella.

(...)

Ella debió buscar la manera de cambiar su boleto de avión para viajar a Europa y no aquí 'Malditos mortales' pensó irritada después de esquivar otro disparo de aquella criatura absolutamente horrible.

En un momento ella estaba caminando por las calles del lugar y después alguien la tiró al suelo en su prisa por escapar. Tuvo que arrastrarse debajo de un automóvil cuando vió una gran cantidad de personas corriendo hacia ella, específicamente como para huir de algo, como si la misma muerte estuviera detrás de ellos.

Lo cual era ridículo, la muerte rara vez se presentaba ante un mortal y mucho menos ante una gran audiencia, al menos no se dejaba ver en su forma física.

Ella sospechaba que eso era por su pésima apariencia y que tan poderoso ser tenía pánico escénico.

'Me ofende eso, Maestra...'.

No había dudas, muerte se presentaría ante ella pronto, solo debía ser paciente.

No parecía que el alboroto se calmara, al contrario parecía aumentar más.

Estos gritos de los mortales le trajeron viejos recuerdos, su primera masacre a gran escala.

Su primera cacería de muggles.

.

.

.

Una mujer con un niño de nos más de tres años de edad en sus brazos se arrodilló ante la malvada bruja que tenía delante, las lágrimas corrieron por su rostro rogando por la vida de su inocente hijo "Por favor, mátame a mi...pero mi hijo...por favor deja ir a mi hijo" sollozó abrazando más fuerte entre sus brazos a su hijo que lloraba con fuerza.

Verdes y despiadados ojos verdes se clavaron en la mujer 'Asquerosa y patética sangres sucias' pensó con desagrado ante los dos familiares ante ella.

Por un momento dudó en acabar con la vida del niño, tenía unos encantadores ojos marrones que brillaban gracias a las lágrimas que derramaban, tales ojos le recordaron a... ¿Quien tenía este tipo de ojos? Ella no podía recordarlo con claridad.

Su vacilación debió mostrarse porque la mujer con esperanza trató de ponerse de pie y escapar, solo que al recordar cómo está misma bruja mutilo a su esposo y suegros frente a ella la ira la invadió e hizo algo imprudente.

La ojiverde antes aturdida dió unos pasos atrás cuando un cuchillo se incrustó profundamente en su garganta, no había venido venir el ataque.

La mujer algo horrorizada pero también satisfecha empezó a correr con su hijo en brazos, había acabado con la vida de esta bruja, que según lo que sabía era la última con vida pero también la más peligrosa.

La sangre escurrió a brotes por su cuello pues el corte había sido largo y profundo, mareada por la rápida perdida de sangre se dejó caer al suelo tratando de acostumbrarse a la perdida de vida.

La mujer volteó un momento para ver a su atacante solo para descubrir que estaba tirada en el suelo sin signos de vida, definitivamente ella y su hijo iban a vivir.

Mientras tanto la mujer en el suelo maldijo mentalmente su descuido, si Voldemort o los demás mortifagos estuvieran ahí habría Sido humillante.

Sus antes verdes ojos llenos de vida se apagaron unos minutos después, el cuerpo flácido y empezando a enfriarse.

El niño de ojos marrones vió sobre el hombro de su madre como la figura en el suelo se hacía cada vez más pequeña debido a la distancia, tanto llorar le había agotado y estaba a punto de dormirse, antes de cerrar sus ojos creyó haber visto como la mujer se volvía a poner de pie _"¡Ayuda! ¡Por favor!_" escuchó que su madre gritaba a quien sabe quién, el ya estaba demasiado cansado y traumatizado.

Resultó que la mujer se había encontrado con un grupo de personas, había más de 20 sin contar los infantes con ellos. El grupo recién descubierto se detuvo en sus labores que eran recolectar comida de las casas ahora abandonadas evitando con cuidado los cadáveres en descomposición.

Un hombre que tenía aparentemente 40 años de edad se acercó a la mujer que corría hacia ellos, pero le estaba apuntando con una pistola por si las dudas, en estos tiempos no se podía ser lo suficientemente cauteloso.

La mujer tembló de miedo al ver esto, pero incluso ella entendía el porque de estás acciones, con su confianza renovada siguió avanzando hacia el grupo en busca de ayuda, deliberadamente mostró su hijo para ablandar el corazón de estás personas y le permitieran explicarles.

"No sé acerquen más" ordenó el hombre cargando su arma y apuntando en serio a la mujer. "¿De dónde vienes?". La mujer se congeló sin atreverse a dar un paso más, giro un poco su cuerpo para proteger a su hijo que poco a poco estaba despertando.

Aún cuando había asesinado a la última bruja conocida con vida ella estaba aterrada y quería seguir huyendo. "Soy de Francia" la respuesta y pregunta era estúpida considerando que se notaba su acento francés. "Mi familia y yo estábamos yendo a un refugió cuando...cuando..." Empezó a temblar incontrolablemente al recordar lo sucedido en el camino. "Una bruja nos encontró...solo quedamos mi hijo y yo".

Los demás miraron con diferentes tipos de expresiones a la mujer y su hijo, sus sentimientos iban desde la lastima, miedo, desden...y desconfianza.

En estos días nadie era de confianza.

El hombre pareció debatir sobre ayudar a la mujer y su hijo, abrió la boca pero ninguna palabra salió de esta cuando una luz brillante color amarilla se precipitara a su cara.

Todos se quedaron quietos, esa mujer e hijo habían traído el mal hacia ellos.

El niño adormilado miró al hombre aún con la boca abierta, un segundo después de su boca empezaron a brotar arañas en grandes cantidades.

-"¡La bruja está aquí!". Un joven con uniforme estudiantil gritó señalando hacia de dónde la mujer y niño vinieron.

El niño perdió un poco más de su somnoliencia y volteó hacia donde señalaba, pudo ver con claridad a una mujer acercándose con pasos tranquilos.

El sueño desapareció cuando los gritos y disparos empezaron.

(...)

El auto que la protegía fue arrojado a un lado de repente, ella ni siquiera se fijó en que fue capaz de levantar el objeto, en su lugar se paró de un saltó y corrió lejos de ahí, regresar a la casa de su padre era una buena idea ahora mismo.

Era más fácil decirlo que hacerlo, se dió cuenta unos minutos después.

No parecía haber lugar seguro al que ir, todo era un desastre, había usando incluso a una mujer como escudo cuando una criatura disparó hacia ella.

Pero persistió en volver a la casa de su padre, ahí había armas que podían ayudarla, de hecho el lugar tenía seguridad integrada así que una vez ella estuviese dentro estaría a salvó.

Ding Ding Ding

Su teléfono llevaba rato sonando y vibrando pero ella no tenía el tiempo para contestar hace unos momentos, ahora que estaba en un lugar tranquilo pudo hacerlo.

-"¿Si?". Dijo con la voz jadeante y mirando alrededor asegurandose de que estuviese q salvó.

-"¡¿Dónde estás!? ¡La ciudad está bajo ataque!". Gritó la voz al otro lado del teléfono.

-"¿Usted?". Se sorprendió al descubrir que quien llamaba era su padre.

-"¡Envía tu dirección de inmediato! ¡Iré por ti!". Ella no contestó a lo que dijo su padre, su atención estaba hacia el enorme edificio que estaba al lado suyo y pareció empezar a venirse abajo. "¡Alejate de ahí rápido! ¡Grymor! ¿Grymor!". Llamó cada vez más fuerte pero aún nadie le respondía. "¿¡Grymor!? ¿¡Me escuchas!?".

La joven se resigno, tal parece que sus vacaciones terminaron y ahora debía morir ...

De nada servía correr ahora, cerró sus ojos cuando vió como un enorme pedazo de estructura del edificio se le venía encima.

Morir era como recordaba, gradualmente empezó a perder la conciencia apenas escuchando el ruido del edificio colapsando con un fuerte estruendo.

Tu cuerpo empezó a ser comprimido bajo el pesado peso, ondas de dolor la invadieron solo unos segundos antes de que no sintiera nada.

-"Hola, maestra". La profunda voz le sopló cerca de su rostro abligandola a abrirlos.

-"Me has vuelto a engañar...muerte". Estaba furiosa, pero no parecía notarse.

De nuevo estaba muerta y era hora de volver al trabajo.