-"¡Papá! ¡Abre la puerta! ¿¡Que está pasando!? ¡Papá!".
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En su segunda vida o refiriéndose de otra forma su primera vez que regresó en el tiempo fue la peor experiencia que tuvo o quizás no importa que vida sea, siempre que veía morir a su papá era una marca profunda y dolorosa grabada en ella.
Esta vez no conoció a su padre hasta que tuvo 18 años, faltaban menos de 10 días para su cumpleaños
Cuando se vieron fue en una situación demasiado desfavorable, ella había caído en un vil engaño de su en ese entonces prometido, un squib de una línea de sangre repudiada de sangre occidental, su vino había sido envenenado con una sustancia altamente peligrosa y de la cual era muy difícil conseguir el antídoto.
El chico cinco años mayor que ella la había dado por muerta en el momento en que se derrumbó de la silla y empezó a jadear y gatear por el suelo de una manera patética y vergonzosa, recuerda vislumbrar vagamente a otra persona con altos tacones entrando en la habitación unos segundos después de que el joven se fuera, lo último que vió antes de que todo en su mente se volviera negro fue una sonrisa llena de sentimientos de victoria y arrogancia.
Cuando fue envenenada aún había una tenue luz del atardecer pero cuando volvió a abrir los ojos ya era muy tarde en la noche.
No había muerto o al menos eso pensaba ella, podía sentir su magia luchando salvajemente por curarla pero la pelea entre el veneno y su magia solo provocó que estuviera en un estado grave de mareo.
Su visión parecía estar borrosa o eso pensó en ese momento, algunas imágenes destellaron ante sus ojos que por un momento creyó que estaba pasando por lo que se conoce sobre ver tu vida ante tus ojos.
Pero no parecía ser así o al menos no lo creía, había imágenes que podía identificar de un vistazo como su familia Potter y la negligencia que sufrió con ellos pero lo demás era borroso sin embargo los sentimientos que tenían eran abrumadores.
Se esforzó por ver lo que en realidad estaba pasando en la actualidad aún si eso significaba no descubrir lo que estaba viendo exactamente en su mente.
Había fuego alrededor, demasiado...
Los gritos de las demás personas que habían visitado el mismo hotel que ella invadian sus oídos.
Su magia estaba desestabilizada y agotada, no podría aparecer fuera de este lugar.
Por un breve momento se dió por vencida en cuanto a vivir, hasta ahora no había más que sufrido.
-"Helen, como tú padre puedes estar segura que te voy a querer y proteger estando vivo o muerto". Esa voz sonó en sus oídos transmitiendo una calidez y alegría que no recordaba haber sentido.
La voz era desconocida pero a la vez no, sin embargo un impulso la invadió solo con escuchar esas palabras, quería encontrar al dueño de esta que decía quererla.
Se sintió patética al momento, estaba tan desesperada por recibir genuino afecto paternal que incluso había comenzado a alucinar y confiar en esto.
Fue con mucho esfuerzo y el cuerpo temblando que logró apoyarse en la mesa del comedor y buscar a tientas objetos firmes y pesados de los cuales sostenerse para encontrar la salida.
Sus pulmones comenzaron a arder con el exceso de humo que había, la mujer que vió antes seguramente tenía un profundo rencor contra ella, lo suficiente como para incluso incinerar su cuerpo.
Aún con el calor abrasador que la rodeaba podía sentir que su cuerpo estaba empezando a humedecerse específicamente en su cuello, pecho y área de las orejas.
Se detuvo en una de las paredes cuando una violenta tos la sacudió, sentía como si de un momento a otro expulsaría sus órganos.
Alarmada se dió cuenta que la razón por la cual su cuerpo se sentía húmedo era porque había empezado a sacar sangre a un ritmo alarmante.
No, ella no podía morir aún...
Encontró su varita debajo de un sofá pero cuando la recuperó fue como si el mundo se acabará, su tan valiosa varita estaba rota.
Derrotada se dejó caer al suelo junto a la ventana, de nada servía tratar de llegar a la puerta era seguro que está estaría bloqueada.
Dejó de sentir el calor sofocante junto el humo a su alrededor que poco a poco estaba llegando a ella, ignoró como su cuerpo expulsaba sangre.
Lo único que podía sentir en esos momentos era una profunda perdida que no sabía de dónde venía, como si hubiese fallado en algo que daba sentido a su misma existencia.
Al final el veneno fue más rápido que el fuego y más poderoso que su magia, acabando con su vida.
-"¡Hay alguien aquí!". Gritó una voz de sexo masculino a través de la ventana frente a la aparente chica muerta, se escuchó un cristal rompiéndose y un objeto acercándose al cuerpo. "Lo tengo, solo está ella". Dijo el hombre a alguien más que no se podía ver cerca.
Abandonó el lugar en llamas con el cuerpo en brazos, su salvador era un hombre con armadura de metal que ahora volaba sobre los edificios circundantes en busca de un hospital cercano.
El hombre dentro de la armadura hizo un rápido pero necesario diagnóstico con su tecnología, dándose cuenta entonces que el cuerpo estaba sin vida.
Se detuvo en ese mismo momento debido al shock, ella era el único testigo que podía dar posible información sobre el pico de energía que se registró en ese lugar, pero a juzgar por el estado maltratado de la difunta era obvio que la hicieron callar para siempre, con un suspiro tembloroso contactó a los demás miembros de su equipo para dar la noticia.
-"¿¡Que diablos!? Sigue viva". Gritó de una manera graciosa y casi soltando el cuerpo cuando su IA le notificó que la chica había vuelto a la vida. "Muy bien... hay que calmarse, he visto cosas más raras que está". Trató de decirse a si mismo en un intento de volver a su relativo estado de ánimo. "¡¿Y si se convierte en un zombi!?" Pensó horrorizado temiendo estar sosteniendo a un futuro devorador de carne humana que se le abalanzaria en el siguiente segundo.
Para su alivio la chica no pareció tener un cambio de ese tipo que había visto en las películas, pero tampoco parecía estar bien, la sangre había vuelto a brotar y parecía estar sufriendo mucho.
El héroe sabía que este testigo era muy importante, últimamente ha habido muchos estallidos de energía que dejaban un gran desastre pero sin sobrevivientes, está era la primera vez que tenían un testigo.
Sin pensarlo mucho la llevo a la torre, estaba seguro que podrían tratarla mejor que en un hospital.
(...)
Los recuerdos la inundaron como una violenta avalancha, martillando su cabeza al punto que creyó su cráneo se partiría en cientos de pedazos.
Pero eso no la desanimó en absoluto, necesitaba saber y entender todo lo que se le mostraba, quería reír y llorar por lo estúpida que fue, tuvo una segunda oportunidad para encontrar a su padre y salvarlo, pero en cambio se aferró con fuerza a los Potter confundiendo su anhelo de cariño y dejándose arrastar por ellos.
-"Papá..." Llamó débilmente apenas abriendo los ojos y vislumbrando un objeto rojo muy cerca suyo, un rojo muy familiar.
-"Resiste, ya casi estamos ahí". Estaba segura de que ya había comenzado a alucinar porque de que otra manera escucharía esa voz que en su vida anterior era como la más grande y cálida luz en su vida.
El hombre vió preocupado el estado en el que se encontraba la chica, temía que si no se daba prisa vería a la chica morir.
Pasaron lo que parecieron horas cuando en realidad fueron solo minutos volando en el aire hasta llegar a un edificio de estructura poco común y perfectamente iluminado y cuidado.
Lo último que vió la joven fue a varias personas acercándose a ella y ponerla en una habitación blanca y estilizada.
(...)
Los vengadores vieron con diferentes tipos de expresiones a la ahora paciente que reposaba en la cama, había Sido limpiada y curada lo mejor que pudieron, pero llevaba tres días inconsciente.
En especial el dueño de la torre se le notaba inquieto, todo desde que necesitaron sangre para la chica que había perdido grandes cantidades.
-"Necesita sangre". Dijo Bruce quitándose sus lentes y masajeandose las sienes.
-"¿De qué tipo?" Preguntó de inmediato el capitán América listo para hacer los procedimientos correspondientes para obtener el líquido.
Bruce dijo en voz alta el tipo de sangre necesario y la cantidad requerida.
-"Es del mismo tipo que el mío". Se sorprendió el inventor alzando ambas cejas.
No se dijo más, la sangre se obtuvo del filántropo pero solo una cantidad suficiente para no matar accidentalmente al hombre, durante tres días se hicieron transfusiones y solo hasta hace una hora JARVIS dió a conocer una impactante noticia.
-"Los resultados muestran un 99.999 % de probabilidad en una relación sanguínea de padre e hija".
Tony rió como si le hubiesen contado una broma, pero eso solo retrasó unos cortos segundos lo inevitable y fue desmayarse ahí mismo donde estaba de pie.
Así que horas después aquí estaba el inventor mirando con profunda concentración a la chica aún dormida, hizo tres veces los análisis de sangre y todos mostraban lo que JARVIS había descubierto antes.
-"Felicidades Stark, eres padre". Le palmo el hombro Clint con humor.
El ahora padre seguía aturdido, mirando sin atreverse a pestañear a la chica, por la poca información que logró obtener debía tener aún 19 años pero su físico parecía de al menos 15 años, ¿Era pobre o algo así?, No podía ser el caso considerando que la encontró en un hotel de alta gama, pero de nuevo podría haber sido llevada ahí por alguien más.
-"...cof". Después de tres días la chica volvió en si tosiendo fuertemente y expulsando sangre en el proceso. "¿Dónde estoy, quienes son ustedes?". Aturdida se sostuvo la cabeza que aún palpitaba, soportando las ganas de vomitar ahí mismo sus intestinos con las fuertes ganas de toser, supuso que el veneno seguía trabajando pero ahora a su magia le era fácil manejarlo además de que como maestra de la muerte moriría tan fácil.
-"Estás en la torre Avengers, necesitamos hacerte unas preguntas". Natasha fue directo al punto pues hija de Tony o no ella era crucial para la investigación. "¿Que paso exactamente en la habitación? ¿Algo extraño?".
A la mierda, la tecnología muggle no fue capaz de detectar estallidos mágicos hasta un mes antes de la muerte de su padre, pero de nuevo está línea del tiempo parecía diferente.
-"Estaba con mi prometido...me dió algo de beber y caí al suelo tosiendo sangre". Francamente esa era verdad. "Recuerdo que el abandonó el lugar pero...".
-"¿Pero?". Preguntó con seriedad Tony, iba a arrestar a ese hijo de perra.
-"Llegó una mujer poco después, ella pudo haber iniciado el incendio...".
-"¿No viste alguna energía o acontecimiento extraño?". Insistió Natasha sintiendo que algo faltaba en la historia.
Ella de verdad odiaba las pelirrojas.
-"Hubo algo extraño, el lugar había estado vacío cuando él y yo llegamos, cuando abandonó la habitación nadie entró por la puerta...fue como si ella se materializara de repente frente a mi".
-"Intentaron matarte, ¿Porque?". El inventor necesitaba más detalles, aunque bien podría hackear las cámaras del lugar.
-"No lo sé...".
-"Estás muy tranquilo Stark ante tu hija que sufrió un intento de asesinato". Notó Clint hablando en voz alta, parecía que lo que dijo fue por accidente.
En ese momento la chica que se había mantenido con la cabeza baja y apretando fuertemente las sábanas blancas no pudo controlar más su emoción.
Con los ojos llorosos giró bruscamente la cabeza hacia donde había escuchado a su padre, él le devolvió la mirada con ligero pánico pero no desden.
Estaba tal y como recordaba.
-"¿Papá?". Susurró con la voz a punto de romper en llanto y las lágrimas empezando a caer por sus mejillas.
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Muerte vió desde su propia 'oficina' como su maestra trataba de controlar el impulso de romper los papeles en su mano, ella estaba estresada...casi al borde de un colapso.
No la culpaba, ella era joven a comparación suya que había visto universos y realidades morir y renacer. Además de que el simplemente existió una vez que empezó a haber vida, toda su existencia ha Sido solo trabajo.
Era fácil decir que ni siquiera tenía sentimientos, solo hacía lo que debía hacer y listo, pero su maestra era diferente. Ella nació como humana y experimento todo lo que un mortal debería, que haya hecho 7 veces la misma vida no ayudó.
"Solo tengo ecos de lo que una vez fueron mis sentimientos y emociones"
Eso fue lo que le dijo y no fue difícil entender lo que había pasado.
Debió imaginar que las reliquias que en su momento creo solo por mero aburrimiento no solo le daría inmortalidad a el portador, sino que una parte de la misma muerte sería ingresada en ella y que él también recibiría a cambio una parte suya siendo humana y mortal.
Eso debía explicar el porque estaba preocupado por ella, aún sabiendo que su preocupación no sería bienvenida, en todo este tiempo su maestra aún odiaba sus entrañas...su mero existir.
De ahí a que trabajarán en oficinas separadas, lo cual solo le daba una sensación de privacidad a la pelinegra porque después de todo la muerte no importa donde esté veía todo.
-"Quizás...debería darle un..." Se detuvo pensando en lo que diría. "¿Unas vacaciones?" Así es como los mortales le decían a sus días de descanso, ahora para convencer a su maestra de tal cosa.
(...)
La pelinegra miró inexpresiva las pilas de papeles frente a ella, no importa cuánto trabajaba no parecía avanzar. Aunque eso poco a poco dejó de importarle siempre y cuando la mantuviera distraída.
Sentía ese maldito escalofrío en su espalda otra vez, pero ella ya era hábil ignorandolo aunque eso no lo hacía menos molesto.
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-"Debería viajar y aprender maestra, ahora con su inmortalidad puede hacer de todo". Fue de unas de las pocas pláticas que Muerte tuvo con ella. "Después se integrará a su trabajo como mi maestra".
-"Papeleo" decidió sin pensar un poco en viajar entre diferentes mundos. "No tengo la intención de viajar, prepara la capacitación que necesito y déjame tranquila". La verdad fue grosera y ella lo reconocía pero lidiar para toda la eternidad con este ser la tenía harta. "Si de verdad quieres ayudar en algo o hacerme un favor, entonces déjame morir".
El silencio fue su respuesta a esa grosera petición.
-"Solo yo puedo capacitarla" declaró sin sentirse afectado por la insolencia con la que era tratado. "Si gusta en cuanto usted haya entendido por completo el proceso la dejaré tranquila y solo acudiré a usted si me necesita".
La pelinegra solo asintió con un brusco movimiento de cabeza, sus verdes ojos miraron con profunda tristeza el gran planeta que parecía iba pereciendo cada vez más sin mortales que la habitarán.
-"Llevaré sus pertenencias a..." Dijo la muerte solo para ser interrumpido.
-"Ve por todos los recursos valiosos que están en todo el mundo, cosas como libros, ingredientes, metales...trae todo lo que me gusta". Solo para irritar más a la entidad que estaba siendo tratado como un mero...sirviente, agregó más cosas a su lista. "Ropa, joyas, toda la tecnología de mi padre y cualquier otra que sea interesante, planos incluso, zapatos, y oro...todo de ese tipo de cosas".
-"¿Algo más? Maestra". La muerte nunca había expresado nada en su tono de voz, pero ahora parecía haber irritación.
-"Por el momento sería todo, si más adelante se me ocurre algo te lo diré, asegurate de que cuando guardes todo esté en un estado de...". Ahora ella fue interrumpida.
-"Me pondré a trabajar entonces, volveré por usted cuando terminé y su nueva residencia esté lista".
La entidad desapareció de inmediato antes de recibir otro comando, dejando sola a la chica.
A la ojiverde poco le importó eso, en su lugar solo se apareció en frente de unas lápidas.
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Esa fue la conversación más larga que tuvo con Muerte, después de eso casi nunca utilizó ninguna de las cosas que ella le mandó a traer pero aún seguían guardadas.
Hace tiempo llegó a la conclusión de que su cuerpo estaba en un estado parecido al de un cadáver, no tenía hambre, tampoco sueño y mucho menos fatiga...
Ella simplemente lucía igual que aquel maldito día que trató de destruir las reliquias de la muerte en un impulso.
-"Maestra" llegó la voz justo a lado de su oído, no había falta voltear solo para ver de quién se trataba. "Necesito hablar con usted".
-"Si no es respecto al trabajo lárgate" escupió con veneno.
-"En realidad es respecto a ese tema". Ya acostumbrado pero aún algo incómodo respecto a la actitud que recibía decidió sentarse en el escritorio de su maestra impidiéndole trabajar. "Hay un lugar que necesita atención inmediata antes de que colapse antes de tiempo" esa era una vil mentira pero si había algo que su maestra detestaba además de las mentiras era que tuviera un papeleo infernal solo porque un lugar llegó a la extinción de un momento para otro.
-"Envía a un segador al lugar entonces, que haga lo de siempre" ordenó mirando fríamente a un punto sin importancia detrás del ser, cualquier cosa para no mirar el rostro que había debajo la capa. "Que guíe a un salvador y le de una maldita suerte para salir vivo de cualquier situación hasta que todo se normalice, si es un maldito brote zombi..." Ella odiaba con pasión ese tipo de eventos.
-"Es mejor que venga al velo a ver de qué se trata, no es una situación que usted haya visto hasta ahora". Y de cierto modo tenía razón aquí, era la primera vez que haría esto. "Cómo esto es nuevo esta bien que lo resuelva sin mi tutela".
La ojiverde no sospechó nada así que irritada se puso de pie y caminó hacia donde estaba ubicado el velo para ver de qué se trataba la conmoción.
-"Muerte, no estoy viendo cuál es el maldito problema". Dijo mientras se inclinaba un poco hacia el portal que mostraba vagamente una imagen, por lo que podía ver era una sala de partos muggles dónde una mujer estaba dando a luz.
-"Maestra, humildemente le informó sobre el comienzo de sus vacaciones". Susurró con un tono de satisfacción en su oído antes de ser empujada con fuerza hacia el velo.
La ojiverde de verdad trató con todas sus fuerzas en volverse hacia atrás y salvarse de lo que sea que planeaba el ser, pero estaba demasiado oxidada y no logró mucho.
-"¡MUERTE!" fue lo único que alcanzó a gritar antes de que perdiera la consciencia.
Esto era nuevo, recuerda que las pocas veces que cruzó el velo fue como pasar a través de una barrera de agua, pero está vez lo sintió diferente.
(...)
Había gritos, los gritos más horribles que ella había escuchado.
-"¡Saquenlo ya!" Gritó con voz ahogada la voz, hubo más palabras pero sus oídos parecían estar llenos de líquido y era difícil escuchar algo.
Primero había estado en un lugar cálido y confortable pero completamente oscuro, después la luz golpeó sus ojos cegandola por completo.
Chilló cuando el frío la invadió de igual forma.
-"¡Es una niña!" Alguien gritó.
Estaba empezando a entrar en pánico, su mente reconoció como era puesta en un par de brazos y envuelta con cuidado antes de volver a ponerla en otros brazos.
¿¡Acaso había aparecido en una tierra de gigantes!?
-"¿Cómo la va a llamar?" Preguntó una voz.
Ok, habría que calmarse para saber de su situación y luego buscar la manera de huir de aquí.
-"Esperaré a qué su padre la nombre". Murmuró cansada la mujer sosteniendo rigidamente el bulto en sus brazos. "Será mejor que tú padre ceda a mis peticiones una vez te conozca". Agregó en un susurro.
Bien, no era tan estúpida.
-"Es extraño, normalmente los recién nacidos lloran apenas nacen, pero ella está muy callada". Ya estaba imaginando que esta mujer era una doctora. "Pero aparte de eso la bebé está perfectamente sana". Apresurada mejoró lo que había dicho.
Muerte era increíblemente mezquino, estaba en la sala de partos que había visto en el velo ocupando el pequeño e indefenso cuerpo de una bebé.
Si estaba ocupando este cuerpo significaba que en realidad la niña había muerto durante el parto.
Así que no había necesidad de sentirse culpable por usurpar este lugar.
Volviendo al presente ella estaba demasiado cómoda en su ovillo de mantas que sintió la fuerte necesidad de dormir.
Esto era tan extraño, había pasado tanto tiempo desde que ella durmió o se sintió...viva.
Muerte dijo algo sobre 'Vacaciones' entonces eso haría ella hasta que se terminarán, se dedicaría a dormir.
(...)
Pronto la ilusión y comodidad de un recién nacido empezó a tambalearse con el paso de los días.
No sabía con exactitud el nombre de la mortal que la dió a luz, sin embargo había escuchado que una mujer de mayor edad la había llamado 'Mel'.
Entonces Mel no era muy afectuosa con ella, le daba los cuidados básicos pero normalmente la dejaba sola por el resto del día.
De verdad estaba empezando a odiar esto, le traía recuerdos nada agradables sobre una pelirroja.
Afortunadamente su vista aún no era muy buena solo borrones pero sin duda su madre no se parecía a la mujer que llevó su vida en picada, de parecerse ya habría volado este lugar.
¿Quien era la mujer de cabellos rojos que tanto odiaba? Parecía importante pero no quería profundizar demasiado en eso.
Lo había olvidado por completo, aún no verificaba la situación actual de su magia, era la primera vez que renacía en un mundo diferente así que no sabía si tendría tan poca magia como se debe o estaría toda intacta.
-"¡¿Que quiere decir con que no me atenderá!? ¡El me conoce! ¡Tenemos una hija y...! ¡¿Hola?! ¡Hola!? ¡ME COLGÓ!". eso era ya común en estos días, maldita sea su suerte por nacer en una situación así.
Si, era mejor dominar su magia por algún percance, no tenía una buena referencia en cuanto amantes despechadas se trataba.
(...)
Quería llorar, de verdad quería llorar.
Muerte no solo la envió al cuerpo de un bebé sino que...¡LA ENVIÓ SIN MAGIA!
¿Que se suponía que iba a hacer sin ella? ¿Cuál era su maldito plan está vez?
Quizás no debió ser tan dura con el todo este tiempo, pero...esto era casi infantil.
-"Eres una niña muy rara...ni siquiera lloras". Interesante, era la primera vez que su progenitora le hablaba.
Si, ella debía ser rara, pues no lloraba o se comportaba como otros bebés, al menos no creía hacerlo.
También tenía mucho que ver con qué su madre pareciera estresarse cada día más, lucía enferma incluso.
-"Grymor" le murmuró la mujer. "Ese va a ser tu segundo nombre".
-"Bu..." Ese fue el único sonido que logró pronunciar con respecto a su edad, estaba expresando su desacuerdo e inquietud de ser nombrada de esa manera.
Estiró su pequeña mano hacia el rostro de su madre tratando de alcanzarla, quizás está vez crecería con una madre amorosa.
Espera... ¿Quien había sido su madre antes? ¿Cómo fue ella? Sintió como su mente trataba de extraer recuerdos fuertemente sellados pero ella inquieta los apartó.
Su último recuerdo más viejo era estar en un lugar desprovisto de vida y muerte detrás suyo.
¿Que había pasado antes de eso? Bueno, no debía importar ahora.
(...)
Ser una bebé era aburrido y eso que solo habían pasado 8 meses, su rutina consistía en dormir, comer, defecar y bañarse, claro que cuando nadie la veía ella trataba de poner en práctica su cuerpo para aprender a caminar, hasta ahora no había resultados.
Por supuesto que su vista había mejorado, ya distinguía mejor las cosas aunque no tan bien como la vista de la que antes gozaba.
Lo primero que observó con detenimiento fue su madre.
Era una mujer considerablemente alta (puede que un poco más que ella cuando era la maestra de la muerte), de tez clara y largo cabello negro, sus ojos eran negros también con una profundidad que de verdad la sorprendió.
Por sus rasgos obviamente no era de ascendencia europea.
Brevemente se preguntó si ella tendría su apariencia conforme fuera creciendo o quizás tendría la de su misterioso padre.
-"Vamos Gremy" ahora era más amable con ella lo cual le aliviaba un poco de haber seguido con su tosca actitud iba a haber consecuencias, ningún mortal debía tratarla de tal forma. "Tu padre nos verá en el hospital para realizarte una prueba" la mujer de repente empezó a toser hasta que el pañuelo blanco con el que se cubrió la boca se llenó de sangre.
Fue solo su suerte que su madre estuviera enferma de algo que seguramente la mataría.
-"Buu". Trató de decirle que resistiera un poco más, solo lo suficiente hasta que ella fuera capaz de moverse entre lugares.
Quizás no tendría su magia pero aún tenía conocimientos de pociones y estaba segura que con un poco de práctica sería capaz de volver a usar las artes místicas.
Eso debía ser suficiente para curar a la mujer.
(...)
De verdad odiaba ser un bebé, se quedó dormida en el camino al hospital.
Para cuándo despertó ella ya estaba en un taxi con su madre regresando a su hogar.
Se perdió por completo ver el rostro de su donante de esperma, ella no era tonta.
Obviamente este hombre no se estaba haciendo cargo de la mujer y su hija, aunque a juzgar por el entorno las generaciones deben estar bien informadas sobre sexo seguro.
Cómo sea, con padre o sin él, ella y su madre saldrían adelante.
Está mujer debería sentirse muy halagada, la misma maestra de la muerte (ahora obligada a tomar vacaciones) estaba dispuesta a cuidar de ella, solo espera que tenga al menos diez años de edad para que empiece a trabajar.
O lo suficiente para moverse por si sola.
-"Lo siento cariño" la mujer abrazó a la bebé cerca de su pecho, cuando vió como unos tímidos ojos negros devolverle la mirada. "Tu papá está muy ocupado y no podrá vivir con nosotras, pero no debes preocuparte". Ella sabía que la bebé no la entendía así que no pudo evitar desahogarse. "Verás que mamá ganará dinero para que las dos vivamos bien, debes crecer mucho y sanamente. Sé una gran persona para que tú papá te quiera mucho, ¿Si?".
La maestra de la muerte no pudo evitar pensar irritada. 'por supuesto que voy a crecer bien y ser exitosa mortal, pero no lo haré por ese hombre, trátame bien y serás recompensada, me aseguraré incluso que a pesar de vivir bien está vida la próxima sea aún mejor'. Para ella era fácil lograr algo así, solo debía hacer uso de su poder que rara vez ejecutaba para placeres personales.
(...)
Q
uizás fue un golpe de suerte pero ambas empezaron a recibir pensión alimenticia, la niña había notado que aunque su madre lucía aliviada por la noticia también tenía un rastro de decepción en su rostro.
-"Aún voy a tener que trabajar mi niña". Murmuró la mujer abrazando a la bebé que parecía dormida. "Solo lo suficiente para pagar el medicamento".
Supuso que la cantidad que recibirían no era suficiente para pagar los gastos médicos de la mujer, debe ser que lo que sea que tuviera fuera difícil y caro de tratar.
La vida de ambas pareció mejorar visiblemente, se mudaron a un apartamento en mejores condiciones, ya no escuchaba a su madre hablar sola en medio de la noche haciendo cuentas y sobre que debía reducir para pagar las cosas.
-"Este traje se ve bien, ¿Que opinas?" Quizás la mujer no tenía amigos o familia porque hasta la fecha nadie las había visitado, más que solo la niñera que venía un par de veces al día.
-"Buuu" se obligó por pronunciar al ver un traje de pantalones negros y una blusa holgada roja combinado con unas zapatillas negras.
-"Muy bien, entonces será esto" dijo como si hubiera entendido lo que decía la pequeña. "Recuerda bien, debes portarte bien mientras estoy fuera" miró fijamente a su hija que estaba tirada en la cama. "Estaré de regreso mañana temprano y pasaremos el resto del día juntas".
La ojiverde lanzó un quejido pero a los oídos de la mujer sonaba como un acuerdo de lo que decía, la razón de su queja es porque estaba en desacuerdo que la mujer trabajará en un turno nocturno en un bar.
Estaba convencida que está mujer había conocido a su padre en este tipo de lugares, se negaba a creer que sus opciones de trabajo estuvieran limitadas de otras maneras.
(...)
Llevaron este estilo de vida todo un año, aunque su madre parecía lucir llena de vitalidad y alegría frente a su hija, había momentos durante el día cuando pensaba que nadie la veía que su disfraz caía.
La menor la escuchó llorar varias veces y hablar sola, había días en que la descubrió escribiendo y firmando papeles sin fin.
Además de que su salud parecía deteriorarse cada vez más, solo el maquillaje aplicado en abundancia lo escondía.
-"Mira amor" un día antes del 24 de diciembre la mujer se tomó el día libre, estaba sin maquillaje y estando tan cerca la menor logró ver aún mejor lo deteriorada que estaba. "Este es tu regalo, mañana no tendré tiempo de dártelo" en sus delgadas y temblorosas manos sostenía un gran oso de peluche que fácilmente tenía el doble de tamaño que la bebé. "La hice yo misma, ¿Te gusta?". No tenía idea de en que momento está mujer había preparado este regalo, pero estaba muy conmovida. "He puesto todo mi cariño en él, solo para ti".
Ella ya tenía la movilidad suficiente para arrastrarse hacia el regalo, aunque le daba cierto grado de vergüenza aplaudió y rió mientras abrazaba con dificultad una de las patas del oso. "Te amo mucho mi amor" de repente la mujer comenzó a llorar alarmando a su hija. "Eres la cosa más bonita que me ha pasado".
Si bueno, ella ya estaba muy avergonzada pero no era comparable con el grado de preocupación que de repente la invadió.
Ambas se fueron a dormir tarde ese día, se la pasaron viendo películas infantiles en la televisión y a veces jugaban en el suelo.
Ya estaba acostumbrada a que dormía hasta tarde así que al día siguiente ella no se despertó, vagamente sintió que la fuente de calor a su lado desaparecía pero imaginó que era su madre que se había despertado para desayunar.
No fue hasta que la niñera llegó y gritó con la voz astringente que se despertó.
-"Waaa..." No pudo evitar gimotear cuando al despertar y girarse un poco solo se encontró con su madre aún acostada a su lado pero sin vida. "WAAAAAA". gritó chillando al darse cuenta de lo que había pasado.
La niñera llamó a alguien, no sabía a quién pero había usado el teléfono de su madre.
-"Tranquila tranquila .." trató de consolarla cuando la bebé no dejaba de llorar. "Está bien, tu mamá está bien. Solo que está muy cansada".
¿Acaso le quería ver la cara de estúpida? Su madre estaba muerta y ella no pudo hacer nada para evitarlo.
Su odio hacia su sirviente solo aumentó más de lo que sería posible.
Llegó gente a arreglar el funeral, incluso la niñera la llevó a despedirse del cadáver de su madre antes de ser llevada al crematorio.
¿Quizás podía traer de regreso a su madre a base de esas cenizas?
(...)
-"La niña será criada por su padre de ahora en adelante". La mujer de aspecto extranjero y con un control del idioma muy bueno estuvo frente a ella y su niñera unos días después. "Estos son los papeles que la madre de ella firmó unos días antes de fallecer".
-"Si, me había comentado sobre eso...solo que no esperaba que se iría tan pronto". Su niñera pareció tomar aire antes de entregarla en una canasta para bebes a la mujer. "Está bien, es mejor que ella crezca con su padre"
(...)
Fue llevada en auto donde se durmió, en ningún momento la mujer que la recogió le dirigió la palabra pero tampoco esperaba que lo hiciera.
En algún momento habían subido a un avión donde tardaron aún más horas que a ella le parecieron una eternidad, a donde sea que la estuvieran llevando era muy lejos.
Hasta ahora no había visto a quien se le debía llamar padre, solo está mujer que fácilmente adivinó trabaja para él.
-"Wuuuu". No pudo evitar quejarse cuando su estómago empezó a quejarse por el hambre además de que empezaba a sentir sucia su ropa.
-"Oh, estaba empezando a preocuparme el que no hicieras ruido". Con una sonrisa algo rígida pero que trataba de parecer amigable la mujer se acercó a mirarla. "Supongo que debes tener hambre, he investigado y creo poder cuidarte hasta que tú nueva niñera llegué, la verdad no confío en que tú padre te cuide bien".
-"Wuuu" gracias por eso en serio, es bueno saber que está en manos de unos mortales estúpidos.
-"Ven, solo falta unas horas más". La mujer se ocupó de ella, la cambió limpió y volvió a alimentar antes de subirla a un auto.
Buen, no había más que hacer por el momento.
Solo esperar a llegar a su destino sea cuál fuese, tal vez incluso se tratara de algún asesino de niños o algo así.
Un puchero que pretendía ser una mueca de desden apareció en su rostro, la mujer que la llevaba creyó que quizás el viaje estaba empezando ser demasiado para alguien tan pequeña.
Sin embargo la expresión de la bebé no era por agotamiento y sus pensamientos más morbosos lo confirmaban. 'en caso de que esté siendo llevada a la guarida de un asesino...bueno, solo debo dejar que me mate y luego volver para torturarlo tanto vivo como muerto'.
Habiendo sido la inmortal maestra de la muerte le dejó muchos viejos hábitos, como el de ahora que perdía la noción del tiempo.
Estar en el plano de la muerte misma, su "Hogar" como vagamente recuerda que ese ser le nombró, significaba que ahí el tiempo no tenía importancia y si la tenía a ella poco le importaba, hubo muy pocas ocasiones en que ella realizó alguna actividad fuera de revisar documentos y otras calamidades que amenazaban la existencia misma.
Eso la llevaba a pensar en algo mas, había creído por unos largos siglos que ella como su título lo decía era 'La maestra, La ama...' cualquier adjetivo que diera entender que podía gobernar sobre la misma muerte, fue ese pensamiento lo que le dió la confianza para tratar tan mal a su ¿Sirviente? Quizás ni eso era, pero si en realidad no tenía poder sobre esa entidad entonces ¿Que era ella?
Si tuviera tanto poder a su disposición no estaría en esta situación en primer lugar.
-"Estamos aquí" la mujer la sacó de sus profundos pensamientos, que insolencia de su parte. "Este será tu nuevo hogar". Hogar, la mera palabra era desconocida para ella, hace tanto tiempo que no tenía un hogar y el que tuvo ya no le importaba recordarlo. "Tu papá está adentro, esperándote. Suele ser algo infantil a veces...en realidad la mayor parte del tiempo, pero verás que estando tú con él mostrará una faceta verdaderamente madura". A ella le sonaba como conejilla de indias.
Ambas entraron en una gran mansión, ese debía ser el nombre para el lugar donde viviría por unos años.
La pequeña vió todo lo posible con su movilidad restringida, incluso trató de encontrar al dueño de la voz británica que las saludó apenas entraron al lugar, pero no había nadie.
Mierda, estaba empezando a creer que terminó en un mundo de fantasmas y como odiaba esos lugares, la primera vez que estuvo ahí...
No, mejor no pensar en eso, si de repente empezaba a ver muertos los ignoraria.
De repente por una puerta que jura se abrió sola apareció un hombre algo bajo de estatura y complexión... francamente era un mortal común y corriente, ¿Este era su donante de esperma? ¿Cómo se había interesado su madre en el?
-"Es ella..." Los pasos del hombre se detuvieron abruptamente cuando miró al pequeño ser humano que su secretaria cargaba en sus brazos, se acercó a ambas con pasos obviamente cautelosos, como si lo que estuviese a punto de ver no fuera su hija...un bebé, sino un animal de gran peligro a la humanidad. "Es...es tan...tan".
-"¿Bonita?" La mujer estaba satisfecha con la reacción de su jefe, no se había dado la vuelta y huido como se esperaba.
-"Es muy fea, su cara es demasiado pequeña...tan flaca también" el hombre estaba diciendo la verdad.
¡Hijo de puta! ¡Insolente! ¡Retractate insignificante mortal!
Las maldiciones brotaron de su pequeña boca como quejidos, pero eso no la detuvo.
(...)
Ese día fue la única vez que vió a ese hombre hasta el día de hoy.
Habían pasado tres meses desde entonces y su indignación mezclada con furia no había bajado, lo cual solo fue en aumento al verse abandonada en cierto grado.
Había una niñera que debía admitir era muy competente y la cuidaba bien, la mujer que la recogió (de la cual no sabía su nombre y si sé presentó ella le ignoró) la visitaba con lo que se podía considerar regularidad.
Cómo hoy, pero esta vez no parecía venir sola.
-"La niñera está haciendo un mejor trabajo que yo cuidandola" ah, el mortal estaba de vuelta.
Curiosa relación entre empleada y jefe.
-"Lo entiendo, sin embargo la niña está ansiosa por verlo, es su padre después de todo". El tono era formal sin ningún atisbo de camaderia, entonces solo su padre tenía esa actitud con sus empleados.
Ella quería soltar una carcajada, de las que daban a conocer lo loca y desquiciada que era, pero en su lugar solo había balbuceos.
Molesta miró por dónde ambos adultos aparecerían.
Se reprendió mentalmente al darse cuenta de que inconscientemente ansiaba ver a este mortal aunque solo lo vió una vez hasta ahora, su apego hacia él no era normal.
Quizás eran los instintos más básicos de un bebé lo que causaban esto.
-"Ah...ahí estás". Su padre, del que tampoco sabía su nombre estaba ahí, bajando tres escalones.
¡Hmp! Mírame mortal, en tu ausencia he crecido más rapido de lo que tú alguna vez has logrado en tu vida.
-"Eh...no se mucho sobre bebés pero estoy seguro de que ella me está mirando" el hombre volvió a murmurar rascándose su cuero cabelludo. "Y no de una bonita manera, ¿Es eso normal?". Le preguntó a la mujer a su lado que lucía exasperada por la situación. "¡¿Que...que está...!".
La bebé que hasta hace un segundo le estaba dando el mal de ojo de repente se puso de pie con algo de tambaleó en sus aún débiles piernas.
La menor dió su mejor mirada de suficiencia que se veía arruinada por el esfuerzo mental y físico al que se estaba sometiendo solo para hacer esto.
Había practicado en secreto y estaba segura que hoy era el día para lucirse.
-"Está...está caminando". Susurró su padre, sus ojos abiertos por la conmoción del suceso.
La niña era su hija lo sabía muy bien, rara vez la visitaba y si lo hacía era solo a través de camaras o por los informes que recibía.
Pero verla caminar...dar sus primeros pasos.
La menor no pudo evitar soltar una encantadora risa que revelaba sus encías de bebé, abrumada por la felicidad de ser reconocida por su padre decidió dar unos pasos tambaleantes hacia adelante.
El hombre con un instinto que no sabía que poseía se agachó y estiró sus brazos para recibir a su hija.
Después volvió en si al notar algo.
-"¡Las escaleras!" No dudó en arrojarse a atrapar a la menor que por poco cae de cabeza al suelo.
Era la primera vez que su padre la abrazaba.
Tenía razón, sus instintos de bebé le impedían odiar a este hombre y en cambio a encontraba anhelando tener su cariño.
-"Oh dios...oh dios..." Su padre alarmado la abrazó contra su pecho. Estando tan cerca podía oír el frenético latir de su corazón.
No sabía porque pero al ser abrazada, la sensación de felicidad pero también una inmensa tristeza la inundaron, no pudo detener su llanto que poco después brotó.
Su padre entró en un ataque de pánico, casi en forma mecánica le dió la niña que aún lloraba a su asistente para después huir de ahí.
No volvió ni cuando el llanto aumento en volumen y dolor.
(...)
Lloró hasta quedarse dormida y fue algo de lo que no sabía si debía arrepentirse.
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Estaba arrodillada con los brazos extendidos sobre una alfombra color azul que era muy cómoda.
-"Ven, ven con mamá" estaba sonriendo de verdad, ver a su hijo dando pasos tambaleantes hacia ella la puso muy feliz. "Mira Blaise, mira...es igualita a mi".
Su esposo que estaba detrás de la bebé preparado para atraparla en caso de que se fuera de espaldas, no pudo evitar rodar sus ojos hacia el techo del primer piso de la vasta mansión. "Claro, lo que sea que te haga feliz". Ella sabía que su esposo era muy complaciente con ella, francamente eran la imagen de un matrimonio casi perfecto de no ser por las raras peleas que tenían a veces. "Espero que la primera palabra que diga sea 'papá'., Me lo merezco después de todo".
El niño de no más de dos años pareció entender lo que dijo su padre o quizás solo era una reacción natural que riera y aplaudiera provocando que cayera de pompas.
-"Mira lo que hiciste" acusó la ojiverde ya levantando con cuidado a su hijo. "Asustaste al niño".
Su esposo solo bufo con evidente desden pero el cariño en sus ojos no fue fingido.
-"Dejémoslo intentar de nuevo más tarde" propuso. "No iré a trabajar hasta que mi hijo camine de un lado al otro".
-"Tu ni siquiera trabajas".
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El recuerdo se cortó entonces dejándole un agradable descanso y una pequeña sonrisa con los ojos cerrados.
Su padre que en ese momento se había colado en la habitación miró casi embelesado todo el proceso, fue una reconfortante sensación para él ver a su hija dormida sonreír apenas él entro en la habitación.
(...)
El lugar estaba sumido en un silencio casi inquietante que solo era roto ocasionalmente por los balbuceos y sonidos de juguetes siendo usados en la otra habitación.
La asistente dió un suspiro al pensar en el hecho de que la niña no parecía querer hablar, quizás era muy pronto para que dijera mínimo una palabra entendible pero lo preocupante en su opinión era que la bebé ni siquiera lo intentaba.
Le había dicho sus preocupaciones a su jefe pero... en realidad no sabía porque estaba decepcionada de que él estuviera más perdido que ella respecto a este tema, él era un papá primerizo que rara vez mira a la niña y ella solo era una asistente con solo tutoria de cuidados en bebes a través de internet.
A su agenda se había agregado dar rondas cada cierto números de días a la mansión, claro que no fue debido a órdenes de su jefe sino por su propia iniciativa.
-"Gremy, es hora de dormir". Escuchó que decía la niñera mientras terminaba de levantar los juguetes tirados en el suelo y se dirigía a cargar a la bebé.
El nombre de la niña era inquietante no podía negarlo, había investigado a su mamá y no sabía si estar sorprendida o preocupada de que hubiera Sido una fanática respecto a los temas mágicos, nombrar a su hija Grymor no debía ser normal, además del apellido.
Crisantemo.
Su investigación la llevó a tantas conclusiones.
-"Wuuu" en algún momento la niña había escapado de la niñera y había llegado a ella.
-"¿Quieres una dona?". Preguntó con una sonrisa, había visto que la bebé veía intensamente la caja de donas que su jefe debió traer en algún momento.
(...)
Miró a su presa con mucha atención, estaba dispuesta a no dejarlo escapar esta vez, no sin cumplir su propósito.
-"Dentro del gabinete en la cocina señor, justo detrás de usted". Lamentablemente el mayordomo la delató.
Impotente solo pudo observar como su padre se daba la vuelta rigidamente hacia el gabinete dónde se supone debe haber suministros guardados.
Ella se rindió, con un puchero en sus labios abrió la puerta que había mantenido parcialmente cerrada dejando a la vista su escondite.
Su padre vió sin saber que hacer a su hija gateando fuera del gabinete ahora vacío, no pudo evitar preguntarse cuánto tiempo se tardó la niña en vaciar ese espacio para meterse ahí dentro y cuánto esfuerzo hizo.
-"¿Que haces ahí?". Se animó a preguntarle aunque no esperaba una respuesta. "No vuelvas a hacer eso, puede haber alguna araña". Su hija solo la seguía viendo con esas pequeños ojos negros. "Deberías ir a ver la televisión, ¿Te gusta ver eso no?".
-"Mhp..." Cómo ella se negaba a hablar solo pudo jalar de la tela del pantalón de su padre hacia la mesa de la cocina.
-"Oye oye..." Aunque su voz tenía un tono de resistencia a obedecerla sus piernas siguieron con mucha lentitud a su hija que apenas caminaba con algo de equilibrio. "No me voy a meter ahí abajo" dijo rotundamente cuando la niña le soltó para gatear debajo la mesa.
No tuvo que esperar ni siquiera un minuto para ver cómo su hija retrocedía arrastrando algo en su mano, lo hacía con mucho cuidado, notó. Debía ser porque solo se estaba apoyando en un brazo para retroceder y la extremidad aún no estaba lo suficientemente desarrollada y fuerte para soportar del todo su peso.
-"¿Que traes ahí?". Había visto que la niña arrastraba una caja sospechosamente familiar envuelta torpemente con un colorido papel rojo y un listón dorado. "¿Un regalo? ¿Para mí?". Se agachó sobre sus piernas para estar a la altura de su hija que parecía agotada por el trabajo y había decidido sentarse en el suelo con las piernas estiradas y la caja sobre ellas.
-"Hum..." El sonido Provino de su garganta, ella se negaba a hablar todavía eh.
Tomó la caja con mucho cuidado y no pudo evitar pasar su mano por los cabellos cuidadosamente peinados estilo hongo de su hija.
-"Volveré más tarde" se despidió de ella antes de salir de ahí e irse a trabajar.
Su hija solo lo vió partir, esperaba que le gustará su regalo de cumpleaños.
(...)
-"... ah" fue lo único que pudo pronunciar el hombre cuando aún sentado en la parte trasera del auto abrió la tosca envoltura del regalo, reveló una caja de donas con algo que parecía una nota de dedicatoria dentro. "¿Que son estos jeroglíficos?". Murmuró cuando no pudo entender a la primera lo que decía la letra, parecía haber sido escrita con un lápiz de punta gruesa color verde.
Cómo no tenía nada mejor que hacer por el momento se dispuso a tratar de descifrar este extraño código.
(...)
Anotado, su padre era una persona que le gustaban las fiestas.
Y eso solo lo descubrió porque él estaba en las noticias.
No había porque estar molesta decidió, era el cumpleaños de su papá y el decidía dónde pasarlo y con quién.
No importaba si la dejaba sola este día con nada más que la compañía de la niñera (aunque está estuviese actualmente leyendo en un sofa sin prestarle atención).
-"Hubo rumores sobre cómo la actriz ***** y Tony Stark estuvieron en una relación muy cercana, incluso hubo avistamientos de un bebé en casa de la actriz...".
-"¿Ah?". Su cabeza giró bruscamente hacia la pantalla en cuanto escuchó el nombre de la mujer.
Ahí estaban varios fragmentos de videos de una mujer vestida con atuendos de época o en fiestas de algún tipo.
Ella no es capaz de olvidar ese rostro.
-"Ah...ah..." Balbuceo acercándose cada vez más hacia el televisor hasta que logró poner sus manitas sobre la imagen.
La niñera se dió cuenta de la inquietud de la niña justo a tiempo cuando la asistente del padre de la niña entraba al lugar.
Las dos solo miraron con algo parecido a la lastima a la niña que parecía querer abrazar a la mujer en la pantalla.
-"Ah..." Era ella, se veía tan radiante como la recordaba antes de sucumbir en la enfermedad. No tenía idea de que había Sido actriz pero a juzgar por lo bonita que era no debería ser una sorpresa. "Ma..." Un jadeó en la habitación. "Ma..ma..". Las palabras sonaban tan desconocidas y extrañas en su boca pero también se sentían bien, no recordaba haber tenido una mamá antes de ser la maestra de la muerte o no creía hacerlo. "Mama..." Rió y dió un pequeño salto cuando la mujer en la pantalla le saludo y también le sonrió, obviamente la mujer estaba muerta pero no detenía su alegría. "Ma...ma". Se dejó caer de pompas al suelo y rompió a llorar.
Había fallado en cuidar a esa mortal que tanto afecto le dió, había prometido curarla pero al final murió mientras dormían.
-"Oh no..." La asistente se apresuró a abrazar a la bebé que había empezado a llorar con desesperó.
(...)
Su padre no se enteró hasta tres días después sobre este incidente pero contrario a las expectativas de cualquiera en lugar de ponerse emocionado debido a que si hija si hablaba o angustiarse debido a que la pequeña extrañaba a su difunta madre, él solo le dió pequeñas palmadas a la cabeza de su hija.
En este momento el tenía una resaca demasiado fuerte y no ayudaba que dentro de una hora tuviera que ir a una junta en la empresa.
Ninguno de los adultos se dió cuenta de cómo la niña parecía haber mostrado un odio en sus ojos que una niña de su edad no debería tener.
(...)
Julio.
Era su segundo cumpleaños y extrañaba mucho el como el año anterior su madre lo festejó solo entre ellas dos y la niñera.
Habían estado en el departamento recién adquirido, un pequeño pastel lo suficiente grande solo para ellas fue suficiente.
No había sido el evento más glamoroso como a los que había estado acostumbrada antes de ver morir su mundo natal, pero la calidez que había en el ambiente fue muy reconfortante.
No pudo evitar estar de mal humor cuando este año la asistente de su padre solo la felicitó a través de una pantalla que la niñera sostenía o que su padre pareciera haberlo olvidado (mostrando que no le importaba tal fecha) y estuviera de viaje en el extranjero solo por gusto.
¡Mira si vuelvo a prepararte un regalo! ¡Mortal ingrato y malagradecido!
Su niñera parecía saber que estaba de mal humor así que trató de animarla jugando con ella o contando historias pero la niña no reía ni un poco.
Cómo no quería ser molestará fingió quedarse dormida sobre la alfombra, no tardó en ser llevada a su cuna en la habitación.
Ahí sus pensamientos se soltaron de nuevo evocando un recuerdo muy borroso.
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Estaba leyendo cómodamente dentro de lo que parecía un estudio muggle, hasta que la puerta fue abierta abruptamente y entró alguien que no logró distinguir.
-"Yo...me acabo de enterar que hoy es tu cumpleaños, ¿Porque no me dijiste?" La voz sonaba sorprendentemente madura pero nerviosa incluso culpable.
Levantó su vista del libro de magia que había estado leyendo dandole una extraña mirada al recién llegado.
-"Había olvidado que día era" confesó y no estaba mintiendo. "Alex y yo cumplimos años el mismo día, así que los Potter solo le festejaban a él, con el tiempo mi cumpleaños dejó de importar". Creyó que eso sería suficiente para que la persona olvidará el tema pero en cambio lucía más devastada.
-"Bueno, yo no seré así". Fue como si lo estuviese jurando. "Vayamos por un pastel, incluso tus regalos. ¿Que dices?".
Ella había vuelto a bajar la vista a su libro así que se perdió por completo la expresión de la persona cuando dijo eso.
-"No, hagámoslo otro día" contestó distraídamente. "Hoy el señor Strange vendrá a repasar mis clases y necesito estudiar".
De repente el recuerdo se cortó y en cambio mostró otro más pero igual de borroso en algunos aspectos.
Había cosas que lograba distinguir como un gran perro negro huyendo de una lechuza blanca como la misma nieve, un enorme pastel bellamente decorado con un número exacto de velas de colores ya encendidas.
Ella estaba parada detrás del pastel justo en medio, a sus costados había más personas que parecían estar felicitándolos y deseándole buenos deseos.
-"¡Feliz a ti! ¡Feliz cumpleaños a ti!" Varias personas estaban cantando y aplaudiendo.
En el recuerdo ella miró a todos ellos antes de agacharse un poco para soplar las velas y pedir un deseo.
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Quiero estar siempre con ellos de esta forma, mi familia, deseo ser feliz con ellos y ellos lo sean conmigo.
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Eso fue todo lo que vió antes de volver en todos sus sentidos, no sabía en qué momento había comenzado a llorar silenciosamente, no atreviéndose a estallar en llantos como veces anteriores.
Solo sufrir en silencio al tener que soportar en carne viva los sentimientos que esos recuerdos trajeron.
Debían ser sus recuerdos más antiguos como mortal, solo eso explicaría porque estaban borrosos.
Pero el solo pensar quienes eran personas e indagar en su vida con ellos y lo que fue solo le oprimía más el pecho, fue como una advertencia...
Cobardemente prefirió no profundizar voluntariamente en eso.
Sin embargo no esperaba que su propia mente le traicionara, el último recuerdo se repitió sin cesar durante todo el tiempo durante los días venideros.
(...)
Ella ya era muy calmada y callada antes pero después de su cumpleaños esto solo pareció empeorar.
Empezó con su poco entusiasmo para jugar con la niñera, sus juguetes tampoco le atrajeron, poco a poco su apetito disminuyó haciendo que empezará a adelgazar, sus siestas durante el día se volvieron más largas y en la noche parecía dormir incómodamente.
La niñera de inmediato se alarmó y notificó de esto a la asistente de su jefe.
Lamentablemente la empresa parecía estar pasando por un periodo pico haciendo que tanto la asistente como el jefe estuvieran muy ocupados y no volvieran a la mansión por días y si lo hacían era solo por una hora o dos.
La niñera notificó el estado alarmante de la niña a mediados de agosto, dando paso a que la menor fuera inmediatamente atendida con un pediatra que no tardó en descubrir que la niña estaba deprimida.
Aconsejó unos medicamentos y recomendaciones de actividades a seguir para que se revitalizará pero ni eso funcionó.
Todo esto duró hasta el mes de octubre.
Su padre había estado mirando con impotencia como su hija era cargada por la niñera tratando de darle de comer pero ella no cooperaba.
Su cuerpo estaba tan suelto que parecía un espagueti desparramado era como una marioneta a la que le habían cortado sus hilos.
Sus negros ojos se posaron en su padre y la mujer detras de él, ambos haciendo decenas de llamadas tratando de encontrar ayuda, temian que si la niña seguía así...
-"¡No me importa que esté de vacaciones!". Su padre gritó al teléfono con histeria. "¡Localizarlo y haz que trate a mi hija! ¡Se me está muriendo!".
No estaba equivocado, su visión se estaba volviendo negra y la somnolencia la estaba arrastrando cada vez más a ella, tenía la premonición de que si no se hacía algo esta vez no despertaría.
Pero ella tampoco sabía que hacer, todo esto era tan confuso.
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Quiero estar siempre con ellos de esta forma, mi familia, deseo ser feliz con ellos y ellos lo sean conmigo.
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Estás palabras tan llenas de sentimiento no dejaban de repetirse en su mente como un mantra, ya estaba empezando que eran algo con lo que estaba siendo castigada.
¿Ese deseo no se había cumplido?
Pero si ese era el caso, no era su culpa.
¿Que había pasado después de eso?
Había algo en su mente y hasta en su alma que gritaba por ser liberado pero había otra parte de ella que le daba un profundo terror de dar rienda suelta.
Supuso que esas eran sus opciones.
Morir para no recordar nada más respecto a eso,
O
Vivir pero arriesgarse a lo que sea que ella se había obligado a olvidar.
-"Iremos fuera del país si es necesario" la asistente se paseaba de un lado a otro con el teléfono en su oído, de vez en cuando miraba a la niña con angustia. "Solo preparen todo antes de nuestra llegada, la niña está muy grave y...".
Ella lo ignoró, lo que estaba padeciendo no sería curado por unos muggles.
Su padre de repente arrojó su teléfono al otro lado de la habitación con furia en sus ojos, lo que sea que se haya hablado en la llamada pareció enfadarlo como nunca.
Ambos pares de ojos de padre e hija se encontraron.
Marrones contra negros.
Unos preocupados y angustiados y los otros moribundos y tristes.
Abrió su pequeña boquita sin despegar su débil mirada de la de su padre.
-"Ahp..ap..." Su voz sonaba seca y cansada, además de que tomaba fuertes inhalaciones de aire.
Su padre se acercó a grandes zancadas a la bebé, se la quitó a la niñera y la coloco cuidadosamente en sus brazos apoyando su cabecita en su hombro.
Su nariz había quedado en dirección al cuello de su padre, de esta manera fue más visible los débiles alientos de la niña que con cada minuto que pasaba parecía tener más dificultades para respirar.
El hombre juraría que en ese momento incluso escuchó el anormalmente lento palpitar de su corazón.
-"Ah..ap...pa...ha...". No se rindió y trató de hablar con él.
-"Shh shh shh" arrulló su padre meciendola cómo había visto que la niñera hacia a veces. "Estoy aquí, estoy aquí". Quería que ella se dejará de esforzar, que gastará inecesariamente sus fuerzas que ya eran débiles.
Claramente sintió como unas pequeñas manitas lo sujetaron con fuerzas de su ropa, se dió cuenta de que ella estaba tratando de enderezarse y mirarlo cara a cara.
Cómo no quería que ella se cansará obedientemente y con cuidado la sostuvo para mirarla bien.
-"Ah...pa..." No dejaba de repetir.
-"Si, aquí estoy. Tranquila, no te va a pasar nada".
-"Pa..." Con esfuerzo habló más claramente. "Pa...pa...pa...pa..." Repitió sin dejar de ver al hombre. "Papa...papa...pa.." se quedó sin aire por un momento.
Su padre quedó momentáneamente aturdido, le había dicho papá, por primera vez.
Sus ojos se pusieron rojos rápidamente y ahora era el al que le faltaba el aire. "Si, papá está aquí, papá te va a curar, solo resiste un poco más, ¿De acuerdo?". Murmuró entrando cada vez más en pánico, de nuevo abrazo a su hija pero esta vez contra su pecho queriendo protegerla contra todo y todos. "Hazlo por papá, solo resiste, vamos". Fue cuando notó que la niña había dejado de moverse y ahora estaba aparentemente dormida. Sintiendo que la bilis subía a su garganta se obligó a gritarle a las dos mujeres que había ahí. "¡PORQUE TARDA TANTO EL DOCTOR! ¡PREPAREN EL AUTO Y EL AVION! ¡RÁPIDO!". estaba ignorando que ya habían llevado a los largo de los días a la niña a todos los doctores que había en los Estados cercanos, incluso habían traído de más lejos.
-"Ey hija". Su voz bajo en tono y se suavizó considerablemente. "Abre tus ojitos, por favor...mírame Grymor". Apoyó su barbilla en ella pero sin poner tanta fuerza, solo quería rodear por completo a la pequeña vida en sus brazos. "Grymor...di papá, vamos dilo..." Pero la bebé ya no respondía, incluso su temperatura corporal estaba descendiendo más. "¡¿QUE ESTA PASANDO?! ¡PORQUE NO SE APURAN!?". les volvió a rugir a las dos mujeres que estaban haciendo llamadas sin parar. "Hija...hijita, abre tus ojos por favor. Mira, te voy a llevar a ver el mar ¿Quieres verlo? Es muy grande y hermoso, vayamos incluso a la ciudad, te llevaré a conocer el mundo que está ahí afuera..." No pudo detener el sollozó que brotó de su garganta. "Hija...por favor".
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Quiero estar siempre con ellos de esta forma, mi familia, deseo ser feliz con ellos y ellos lo sean conmigo.
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La voz empezó a desvanecerse poco a poco junto a el recuerdo que la acompañaba.
En su lugar apareció otro pero esta vez nuevo.
Estaba en lo que parecía ser un hospital, mirando agitada una puerta de dónde vagamente distinguía a varias enfermeras y doctores.
¿Cuánto tiempo llevaba ella inconsciente? Lo último que recordaba fue llamar a su papá antes de que el sueño la reclamará.
|~|Los terroristas antes conocidos como miembros de los vengadores, huyeron de la prisión...|~|
La noticia atrajó su atención, sus verdes ojos se entrecerraron con odio al ver las imágenes de los ahora fugitivos.
¿Vengadores eh? Que clase de nombre era ese.
La puerta de la sala donde estaba... ¿Quien estaba ahí? No importa, debía ser muy importante para que ella esté en ese estado.
-"¿Familiares del señor...?". Preguntó en voz alta el médico.
-"Yo, soy su hija". Con las manos temblorosas extendió su identificación dónde confirmaba lo que decía.
El médico miró con algo de lastima a la joven que no parecía tener más de 25 años frente a él.
Su mirada alzó todas sus alarmas en su mente, no...por favor no.
-"Lo siento". Dijo el médico agachando un momento su cabeza. "Hicimos todo lo que pudimos".
Fue como si le arrojaran un balde de agua fría encima, sus oídos de repente empezaron a zumbar y perdió el enfoque de su vista por unos segundos.
-"Imposible...está mintiendo...". Murmuró incapaz de creerlo y como no lo creía empujó fuera de su camino al hombre y corrió hacia la habitación.
Se detuvo frente a la cama del paciente, dónde el cuerpo estaba cubierto completamente con una delgada sábana blanca.
-"No... Papá...oye papá". Lo llamó con la voz temblorosa. "Ya deja de jugar, no es divertido...por favor". Contra su voluntad su mano se movió hacia la orilla de la manta para quitarla de la cara de su padre.
Entonces por eso estaba tan alterada, está persona era su padre. No sabía cómo sentirse cuando su cara estuvo borrosa.
Su tez estaba anormalmente pálida y no desprendía el calor tan característico de el, los ojos cerrados como si estuviera durmiendo...y no había movimiento de subir y bajar en su pecho.
-"Pa...¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHH!" Un grito desgarrador brotó de su garganta cuando no pudo negar más la realidad.
Su padre estaba muerto.
Había muerto debido a las heridas en su cuerpo y la constante exposición a las altas temperaturas dónde fue encontrado.
-"¡NO! ¡POR FAVOR! ¡MI PAPÁ NO!". siguió gritando atrayendo a los médicos de afuera que trataron de calmarla.
Alguien le inyectó un sedante mientras los demás trataban de jalar la fuera de la habitación.
-"¡SUELTENME! ¡PAPÁ!". No cediendo se soltó como un animal enfurecido de los enfermeros y se arrojó sobre el cuerpo de su padre abrazándolo con fuerza. "¡PERMITEME VOLVER! ¡TE LO RUEGO! ¡LLÉVAME DE VUELTA!". gritó a la pared frente a ella donde había un ser de capa oscura y guadaña en mano.
-"Está bien...". Nadie más que ella escuchó la respuesta.
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["¡Papá! ¡Abre la puerta! ¿¡Que está pasando!? ¡Papá!"]
Ese día debió haber derribado esa maldita puerta aunque sea a golpes de puño, entendía porque su papá le encerró ahí.
Fue para protegerla cuando el complejo fue atacado por el mismo ojo de halcón.
Después de todo la animosidad entre ella y Wanda era muy notoria y era mejor evitar una pelea entre ambas.
Pero aún así...
De no ser porque forzó a su magia, dañando irreparablemente su núcleo mágico, a explotar ella no habría salido hasta que seguro Pepper la sacará de ahí.
Aún así le había llevado mucho tiempo salir y cuando lo hizo solo fue para correr al hospital donde le habían informado que estaba su papá.
Quizás escuchar sin parar esas palabras si eran un castigo.
Pero se negaba a creer que era porque su deseo había sido malo.
Definitivamente ella lo pidió de todo corazón y con las mejores intenciones.
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Quiero estar siempre con ellos de esta forma, mi familia, deseo ser feliz con ellos y ellos lo sean conmigo.
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