Prefacio
Había una vez cierto mundo donde existían dos grupos en conflicto, que se llevaban a la destrucción mutua sin razón. Si alguna vez existió una explicación, había sido olvidada, ya nadie la recordaba ni le importaba.
La guerra duró por mucho tiempo, hasta que después de tanta desolación y desesperación decidieron hacer la paz, eligiendo coexistir en armonía.
Así pasó un largo, largo periodo de tiempo en donde ángeles y demonios convivieron juntos en lo que fue llamado El jardín gris, gobernados por dios y el diablo a la vez. En esta nueva era de paz, quienes crecieron sin guerra ni violencia veían las historias pasadas como insólitas, y no entendían como en otros mundos aun sus grupos eran enemigos.
Un día, esa tranquilidad fue interrumpida por el ataque de un malvado ser que, en conjunto de sus secuaces, encerraron a dios en un ataque sorpresa, dándoles libertad para asaltar los poblados y el castillo en donde se encontraba el diablo.
Este ruin invasor de otro mundo era el diablo de los demonios de la llama; Ivlis. Esté había traído caos y devastación solo por sus ansias de poder, que, si no fuera por la participación de un valiente grupo de niñas, que lucharon incansablemente para detenerlo a él y a sus súbditos, hubiera logrado su objetivo.
Entonces, después de una ferviente lucha de los habitantes y las niñas para defender su hogar, dios pudo liberarse y ahuyentar a los malvados invasores, recuperando la paz que tanto les había costado conseguir. Volviendo a vivir esos días de tranquilidad por una infinidad más de tiempo.
