Aclaración
Por favor, no esperen mucho por no decir, nada de esto. Es sólo algo que se me ocurrió al momento mientras atravesaba por un poco de insomnio semanas atrás y me dio por hacer un experimento para matar el tiempo originalmente en Wttpd. Desconozco la extensión que le daré esto o siquiera llegaré a terminarla. Lo que puedo precisar es que se tratarán de capítulos que no llegarán ni a las 2000 palabras. Tal vez con el pasar de los capítulos suba la clasificación ante la probable presencia de Loudcest.
El concepto de "Loud House" y todo lo relacionado con el mismo pertenecen a su autor y casa productora: Chris Savino & NICKELODEON © 2016. El concepto original de la trama viene de la autora V. C. Andrews. La historia se realiza sin fines de lucro.
CONEJOS EN EL ÁTICO
1. La noticia
Aquel día fue como cualquier otro, si en algún momento hubo algún indicio de que algo realmente funesto iba a suceder, lo pasé por alto, si es que acaso eso sucedió.
Tras terminar las clases, junto con Lynn y Luan esperé a que Luna acompañada de Leni apareciera en vanzilla para que nos recogieran y de ahí ir a mi vieja escuela primaria para recoger a Lucy, Lana, Lola y Lisa, junto con Lily de la guardería.
Una vez todos reunidos, Luna al volante nos preguntó por rutina qué tal nos había ido. Nadie tenía al igual que yo nada relevante qué contar. Simplemente fue un día más intrascendente en nuestras vidas.
Para cuando regresamos a casa, nos sorprendió ver a papá en ella. A esas horas se suponía que estaría en el restaurante. Entonces tuvimos el primer indicio que algo marchaba mal.
En días anteriores papá había estado quejándose que su negocio no estaba levantando como había esperado a que lo hiciera, reportando más números rojos entre el sueldo de sus empleados, los pagos de mantenimiento y la compra de los ingredientes que necesitaba para el restaurante, que en las ganancias obtenidas.
—Hola papá —Leni lo saludó jovialmente—. ¿Tu jefe te dejó salir temprano de trabajar?
—Leni —Lola con fastidio le aclaró—, papá es su propio jefe.
—¿Eso quiere decir que se dejó salir temprano? Eso es ser un jefe muy amable.
Luan se rió como si de un buen chiste se hubiera tratado, pero fue la única, los demás solo voltearon los ojos con un gesto de fastidio.
El semblante decaído de papá no cambió. Su silencio fue inquietante y Luna fue la segunda después de mí en percatarse que el momento era muy serio como para perder el tiempo en corregir a Leni o siquiera pedirnos que nos comportáramos.
—Viejo, ¿qué ocurre? ¿Se quemó el restaurante o algo así?
Para Luna eso se trató de una broma inocente en busca de romper el hielo. Por el contrario yo ya estaba temiendo que de eso se tratara. Entonces de pronto pensé: "¡Papá quemó su propio restaurante para cobrar el seguro!"
Entonces papá suspiró y abrió la boca silenciándonos a todos al instante.
—Chicos... A su madre creo que se le descargó el celular y por eso me marcaron al mío de... Sunset Canyon. No... No me responde las llamadas.
Los ojos de todos se agrandaron al instante. Juraría que Lisa gimió y se llevó ambas manos al rostro al mismo tiempo que su cuerpo se convulsionaba entre gimoteos.
Sintiendo la boca repentinamente seca hasta la garganta, fui el primero en atreverse a hacer la pregunta que nadie se decidía a hacer.
—Le... ¿Le pasa algo al abuelo, papá?
Me miró fijamente y luego con la misma seriedad lo hizo con el resto de mis hermanas.
—Su abuelo... sufrió un infarto.
Los sollozos de Lisa se hicieron más fuertes y pronto las gemelas gimotearon haciéndole compañía. Leni que cargaba a Lily, la pegó contra sí con más fuerza.
Lynn y Lucy se vieron entre si preocupadas. Luan abrió la boca y en el tono más serio que nunca hallamos recordado que utilizara en mucho tiempo, le preguntó a papá algo cuya respuesta ya sabía, pero me negaba a aceptar.
—¿El abuelo está en el hospital?
Tal y como lamentablemente esperaba, papá negó con un gesto.
—Cariño. Hijas. El abuelo... murió.
