Tras un problema técnico con mi computadora que me dejó sin la misma por algunos días, vengo de regreso con este fic de actualización casi diaria. Disfrútenlo.
14. La treta
Aunque intentamos distraernos durante el camino recordando a nuestros amigos, o hablando acerca de cómo nos despedimos de los mismos, nos fue imposible el no sentirnos incómodos conforme nos acercábamos al señalamiento de entrada y salida del pueblo.
La noche anterior Lori organizó una junta de hermanos a petición de Luna para explicarnos y debatir con nosotros por más de una hora un tema delicado.
Tuve que interrumpir mis pensamientos cuando finalmente papá detuvo a vanzilla y descendió del vehículo buscando con la mirada a Luna. Miró un par de veces su reloj mientras nosotros cohibidos nos encogimos en nuestros asientos. Pasados unos minutos, con cierto fastidio se volvió hacia nosotros.
—¿Su hermana de casualidad les dijo cuánto iba a demorar? Creí que iba a pasar aquí todo el tiempo con su amiga.
Nuestro silencio fue la única respuesta que obtuvo.
Miramos a Luan como si ella fuese a quién le correspondiera decírselo, entonces ella me miró a mí en un claro recordatorio que suelo ser yo el que en ocasiones toma la voz de mando cuando ni Lori o Luna están presentes. Resignado, estaba por abrir la boca cuando Leni se me adelantó decidida a ejercer su papel como la hermana Alfa.
—Papá, Luna no va a acompañarnos a Canadá con los abuelos.
Confundido la miró tratando de asimilar lo que acababa de escuchar.
—¿Qué? ¿A qué te refieres?
Asustada tragó saliva, seguramente recordando lo sucedido la semana pasada, en el cardenal que Lori tenía en la cara al día siguiente de haber discutido con él.
—Ella... Bueno... Como que se fue con Sam a… vivir con ella y sus tíos. Son unas personas muy lindas que aceptaron quedarse con ella y... Bueno, anoche ella nos entregó una carta que se supone deberíamos de darte para cuando estuviéramos en este sitio.
Nerviosa le entregó el sobre con la carta que Luna nos dejó para mostrársela llegado el momento. Papá cada vez estaba enrojeciendo más de coraje desde que escuchó a mi hermana. De mala manera le arrebató el papel para leer a toda prisa el contenido.
A diferencia de mis hermanas las cuales seguramente pensaban que Luna había conseguido salirse con la suya, por el contrario yo temía que en cualquier momento papá hecho una furia diera la vuelta en vanzilla hacia la casa de Sam para traerla a rastras con nosotros, quizá vociferando cosas acerca que todavía era menor de edad y no podía tomar esa clase de decisiones a diferencia de Lori, siendo un punto muy importante que trate de señalarles anoche en la junta sin que me hiciesen mucho caso, donde Luna confiada no dejó de repetirme que ese detalle ya lo tenía resuelto.
—¡Esa...! ¡Esa desagradecida!
Papá se cubrió la boca con las manos inhalando profundamente tratando de tranquilizarse. Aparentemente recobrando la calma, finalizó su rabieta haciendo una bola de papel la carta guardándosela en el bolsillo.
Entró de regreso a vanzilla, pero no la encendió enseguida. Suspiró y nosotros nos sentimos aliviados porque esto no había pasado a mayores. ¡De pronto golpeó violentamente el volante con sus puños sonando el claxon ocasionándonos un sobresalto! De nuevo se cubrió la boca con las manos intentando no gritar.
Un par de minutos después con desesperación sacó su celular para marcarle a alguien. No hacía falta ser un genio para saber qué trataba de comunicarse con Luna, pero ella no le respondió, nunca lo haría, además papá no sabía cuál era su nuevo número y ninguno de nosotros tenía la intención de dárselo cumpliendo la promesa que le hicimos a nuestra hermana. Tras cinco intentos se rindió colgando de mala manera.
Guardamos en silencio esperando lo siguiente que ocurriría. Pareciendo más calmado, de pronto nos preguntó.
—Además de Leni, ¿quién más sabía acerca de los planes que Luna tenía?
Con un poco de temor alcé la mano. Por el espejo retrovisor vi su mirada inyectada de coraje. Estaba por abrir la boca, seguramente para gritarme, cuando de pronto se volvió hacia Lucy que también había alzado la mano, siguiéndole las gemelas, Luan no se quedó atrás cargando a Lily, la cual pensando quizá se trataba de un juego las imitó alzando también su manita. Temerosa, Lisa fue la última en levantarla.
La ira de papá pareció irse disipando lentamente. Quizás después de todo no nos gritaría.
—Esto no se quedará así —sentenció mirando por la ventanilla al horizonte—. Más le vale a esa niña intentar contactarse conmigo, será peor para ella si llego a encontrarla primero. Le daré una semana para que recapacite las cosas.
Nadie creyó que eso llegara a suceder. Papá volvió a encender el motor y esta vez nos marchamos de Royal Woods ahora sí en serio.
En silencio todos le deseamos suerte a Luna donde quiera que estuviera, un lugar que definitivamente no era con los tíos de Sam.
Durante la siguiente hora, en nuestras mentes repasamos no sólo la despedida que nuestros amigos nos dieron, sino también la de Lori y Luna la noche anterior.
