18. El abuelo
La revelación sobre de quién se trataba aquél sujeto nos sorprendió tanto que no supimos cómo reaccionar, más allá de permanecer inmóviles en nuestros lugares, todavía amedrentados por el hombre robusto, ligeramente bajo de estatura, de nariz y mirada aguileña e intimidante. Apenas me dio un vistazo antes de centrarse en mi hermana Lynn a mi lado con expresión disgustada.
—¡Le pusiste nuestro nombre a una niña en lugar de a tu hijo! —La manera en que vociferó eso contra papá nos sorprendió. Fue muy distinto a su hablar bajo y pausado de instantes atrás.
—Bueno… en mi defensa ya era el quinto intento y pensé que ya no tendría hijos varones. Podría decirse que con ella me rendí y… —papá sonrió nervioso, supongo pensando que podría aminorar el ambiente con su sentido del humor— de todas formas, Lincoln es un gran nombre si lo piensas bien. Romper un poco la tradición no hace mal a nadie.
El abuelo miró a papá con altivez. Aunque lo intenté, no encontré nada de esa calidez y confianza que Pop-Pop solía transmitir, con todo y que él había sido un marine alto y de porte mucho más intimidante, a quien no le hubiese costado trabajo sentar a ese tipo contra el suelo. Al final el viejo negó con un gesto.
—Por supuesto, no sé por qué me sorprendí tanto si después de todo tú eres el experto en "romper" tradiciones, Lynn.
Aunque le hablaba a papá, mi hermana saltó indignada haciendo una juguetona pose de pelea.
—¡Oiga! Que me gusta mi nombre. Sólo deme unos minutos allá afuera y puedo demostrarle que soy tan digna de él como usted o quien sea.
Todo lo que pretendía era ser graciosa, pero por la forma en que el abuelo la vio apenas sin cambiar su expresión severa, puedo decir que el asunto no le hizo ninguna gracia. Entonces me miró a mí e instintivamente di un paso hacia atrás.
—Se parece mucho a él.
Papá no dijo nada ante ese comentario que claramente el abuelo soltó con desprecio. Miró entonces al resto de mis hermanas, desde Lily hasta Leni.
—Tu hermana me dijo que eran once en total.
—Sí… bueno, sucedieron algunos cambios de planes y… Lori, la mayor técnicamente es una adulta. Tiene ya dieciocho y decidió que podía arreglárselas por su cuenta, lo mismo otra de mis hijas: Luna. Pero de ella no te preocupes, tiene dieciséis y estoy seguro que se encuentra bien con su hermana. Además, mira a tu alrededor, la mayoría de nosotros estamos aquí.
Mis hermanas trataron sonreír, aunque sus expresiones se sintieran tan forzadas como la mía, pues nada en ese hombre nos provocaba sonreír con sinceridad. El abuelo asintió con aprobación.
—Bien, supongo que eso significará más espacio para ellos —lo dijo de nuevo con su timbre lento y pausado—. Está bien. Veo que tu hermana y tú tenían razón en lo que trataron de decirme. Tus hijas son realmente hermosas.
Parece que no había cumplido para mí, pero al ver a mis hermanas pude notar que ellas no parecían precisamente complacidas por el halago, se mostraban reservadas y cautelosas. Papá asintió tanto complacido como aliviado por las palabras del abuelo.
—¿Verdad que sí? Es una pena que no pudieras conocer a Lori y a Luna. También lo son.
—¿Pero son inteligentes? ¿No tendrán alguna especie de retraso mental o algo así que no se pueda notar a primera vista?
Aunque ofendidos, nos fue imposible con culpa mirar por un breve instante a Leni, igualmente estuvimos a punto de saltar indignados, cuando papá que ya se había tardado en decirle algo, le recriminó primero.
—¡Basta, papá! Mis hijas e hijo son perfectos. Tienes ojos para verlo tú mismo. No tienen ninguno de los defectos que piensas. Son tan normales como tú o como mamá.
El hombre bufó como si en realidad eso no le importara.
—Como sea. Ya está por amanecer. Déjalos aquí y vámonos. Hay mucho que tenemos que tratar tú y yo antes que veamos a tu madre.
Confundidos nos miramos entre sí, siendo esta vez Lola la que saltó.
—Espere un momento. ¿Quiere decir que nos quedaremos los nueve en esta habitación? Creí que cada quien tendría una propia.
Miramos a papá, quien con súplica se dirigió al suyo.
—Por favor, padre. Bien sé que esta casa tiene habitaciones de sobra. Por lo menos dales una por pareja. Yo puedo quedarme con Lily, la bebé. Ellas ya están acostumbradas a…
—¡No! Sólo porque te permitimos regresar, no significa que por ello podrás abusar de nuestra generosidad. Deja a esa bebé con tus hijas; si son tan listas como afirmas, estoy seguro que podrán arreglárselas con ella. Esta habitación ya la había preparado de antemano para tus once hijos, hasta les hubiera retirado una cama de enterarme que faltarían dos, así que pueden considerarse afortunados. Por lo menos este día se quedarán aquí encerrados hasta que repasemos algunos detalles.
—¡Encerrados! —Saltó Lynn hundiéndome con una mano sobre mi hombro—. ¿Eso significa que nos quedaremos aquí sin poder conocer la mansión?
—¡Por supuesto! —bramó el abuelo mirándonos disgustado por el exabrupto de mi hermana—. Escogí esta habitación para ustedes por varios motivos, uno de ellos es porque los sirvientes hacen la limpieza una vez por semana debido al poco uso que se le da a esta ala, siendo que nadie vendrá a asearla sino hasta la próxima semana. Nadie. Repito. Nadie debe de saber que se encuentran aquí por ahora, mucho menos mi esposa, ¿entienden? ¡Nadie!
Papá incómodo y tan disgustado como nosotros, le contestó mirando hacia un rincón.
—Sí. Comprendo, padre. Ellos… ellos se portarán bien, ¿verdad, chicos?
Se volvió hacia nosotros. Quizá porque estábamos cansados y hartos del largo viaje, fue que a regañadientes asentimos estando de acuerdo por ahora. Además, en retrospectiva la habitación estaba bastante bien si la comparábamos con los hoteles de quinta en los que nos estuvimos quedando durante el trayecto.
—Nos sabremos comportar, papá.
Le aseguré y él tocó mi cabeza en agradecimiento.
—Sólo será un día. Descansen y recuperen sus fuerzas. Deben de estar agotados de vanzilla. Los veré en la noche.
Tomándole la palabra, Lynn saltó a la cama descalzándose. Lucy la acompañó mientras las demás escogían las camas y decidían el modo en que las compartirían. En el momento en que me senté en medio de mis hermanas inmediatas para quitarme la camisa, el abuelo se volvió repentinamente hacia mí con el rostro pasmado.
—¡Qué crees que estás haciendo!
—Ah… —su reacción me sorprendió tanto como al resto—. ¿Cambiándome?
—¿Delante de tus hermanas? ¡Es que no tienes vergüenza! —señaló la puerta de la izquierda al fondo—. Allá está el guardarropa que adapté con una cama individual. Ese será tu espacio para que les permitas privacidad a tus hermanas en este.
Lucy ladeó la cabeza tan confundida como las demás.
—Pero si somos nueve. Lo lógico sería que cada cama la compartiéramos tres de nosotros.
—Sí —asintió Lynn—. No me molesta compartir cama con el apestoso además de con Lucy, no sería la primera vez que dormimos juntos; antes solíamos hacerlo de vez en cuando.
El rostro del abuelo se puso lívido. Parecía a punto de golpear a papá dado el modo en que lo miró.
—¿Y tú eres consciente de semejante depravación?
Papá se enfureció tanto como yo lo estaba haciendo, a la vez que me abochornaba al comprender las desagradables insinuaciones del abuelo.
—¡Basta, padre! ¡Deja de pensar tan sucio! Esperaba que con el tiempo hubieras cambiado en eso. Ellos sólo comparten su tiempo y espacio como familia únicamente. Mis hijos son chicos inocentes de mente y cuerpo.
El abuelo entrecerró lo ojos y papá de pronto perdió el poco valor que había reunido para enfrentársele.
—¿Inocentes? Inocentes lo fuimos tu madre y yo al pensar que la relación que tenías con tu prima era precisamente algo "inocente". Sí cambiamos, Lynn. Ya no somos tan ingenuos como antes —se volvió hacia mí de nuevo—. Nuestra casa, nuestras reglas.
No queriendo provocarlo más, bajé de la cama y tomé mi maleta retrocediendo unos pasos hacia la habitación que me señaló.
Papá bajó la cabeza y tras que el abuelo nos diera un último vistazo, se marchó junto con él, dejándonos con un mar de preguntas respecto a lo poco y a la vez mucho que nos había revelado.
.
.
.
Espero que les continúe agradando la historia, que los hermanos Loud continuarán recibiendo sorpresas. Una vez más gracias por la recepción que le han dado a esta historia y hayan apreciado el formato de los capítulos cortos o el que responda sus bien recibidos y amados reviews de forma privada (a quienes tienen cuenta). Los veo y leo más adelante.
Guest: Hombre de cultura, sin duda tuviste una muy buena lectura. Aunque no abarcaré todos los libros, ciertamente es posible que te topes con algunas diferencias significativas entre las semejanzas que encontrarás. Por cierto, si bien por su autoría la precuela de los cuatro libros es parcialmente canon, pese a sus inconsistencias, francamente me agradó más que el cuarto tomo de ser franco. Muchas gracias, que aquí me tendrán todavía por más tiempo, colega. Saludos.
