Secreto
"Gracias por la mariposa", le dijo Mordred a Merlín cuando se cruzaron en un pasillo.
La joya saltó en su lugar y le miró confundido. Sus ojos se suavizaron cuando vio que era él, la curiosidad no se marchó.
"Tienes magia" Dijo, también en su cabeza. Mordred asintió. Con reconocimiento, Merlín le sonrió. "Eres el caballero druida".
"Sí, mi señor". Mordred se sonrojó y dio un cabeceo respetuoso al que Merlín hizo un gesto vago con su mano.
"No seas tan formal".
"Eres una joya, señor, no se me permite hablarte sin formalidad alguna".
Él hizo una mueca.
"Nadie puede escucharte si hablamos así, al menos, nadie sin magia. Mientras sea nuestro secreto, puedes llamarme Merlín."
Le ofreció una sonrisa cautivadora a la que Mordred solo pudo asentir. Su corazón saltaba cada vez que podía mirar a Merlín sonriendo.
"De acuerdo, Merlín".
