Revelación
Arthur se dio cuenta de que, inconscientemente, lo había sabido.
Lo supo desde el inicio cuando lo vio frente al trono. Ellos estaban destinados.
Merlín, un enigma que ahora se revelaba e incluso las sombras se barrieron en la habitación. Las mentiras y medias verdades, las confrontaciones y el dolor en sus ojos.
Era el porqué ese unicornio se había acercado para olisquear su cabello, la razón por la que las flores en su habitación nunca morían.
La luz que despedía se debía a su gran secreto.
Merlín, su zafiro, era un hechicero.
Y él, muy en el fondo, siempre lo había sabido.
