Fue el contacto de su palma con mi mejilla que me hizo darme cuenta que no había vuelta atrás. El vínculo que mantenía con mi abuela se había roto por completo. No puedo decir que estoy sorprendida que nuestra discusión haya llegado a esto, pero aún así estoy dolida. La mujer que me crío después de la muerte de mis padres se encontraba ante mi, con odio y repulsión en sus ojos, pero puedo ver también qué hay un poco de miedo y arrepentimiento en ellos. Siendo una López, no creo que llegue a admitir ninguna de las últimas dos.

No tengo miedo de que me corra de la casa, tengo por seguro que no lo hará. Después de todo soy lo más cercano que tiene a su hijo, mi padre. Echarme equivaldría a escupir en su tumba, por lo que sí, tengo esa ventaja. De igual manera eso no quiere decir que mi vida será fácil a partir de aquí.

Sabía que no reaccionaría bien conmigo siendo lesbiana, pero no creí que reaccionaría tan mal. Y por eso estoy agradecida que al menos no tiene ni idea sobre Brittany. Lo peor de todo es que no tuve la oportunidad de decirle, si no que se enteró gracias a un rumor que escuchó en su oh gran dichosa iglesia. Un rumor el cual estoy segura que las personas que lo iniciaron pensaban que era mentira, pero no fue el caso. Una simple coincidencia.

Estaba haciendo la cena cuando mi abuela entró en la cocina mirándome como un ser inferior, pude notar que algo no estaba bien ya que usualmente al llegar a casa me recibe con un apodo que bien podría ser un insulto seguido por un beso en la frente. Pero ahora nada.

"Santana." Su tono de voz de inmediato envió escalofríos por todo mi cuerpo. Algo no estaba bien.

"¿Abuela?"

Pasaron segundos hasta que me respondió, veía como me rodeaba de la misma manera que un lobo rodea a su presa antes de atacarla.

"Hoy en la iglesia escuché algo sobre ti. Algo que por tu bien espero que sea mentira." Su mirada carecía de emociones.

Mierda.

"¿Qué- qué fue lo que escuchaste?" Pasando el nudo en mi garganta, mantuve mi postura no queriendo demostrar debilidad.

Estaba segura de que sea lo que sea que haya escuchado probablemente sea mentira. No he hecho nada malo que-

"Una de mis amigas dijo que su nieta juró verte visto hace dos días besándote con alguien en el estacionamiento del supermercado, con una chica castaña para ser exactos."

Oh.

Una mentira claro esto, pero mi abuela no parece ver eso. Si hubiera dicho rubia en lugar de castaña y que sucedió hace tres días en lugar de dos me hubiera preocupado más. Eso definitivamente no sería una mentira.

Pero no, mi secreto finalmente está fuera.

Mi silencio no pareció brindarle comodidad. "Espero no me mientas, Santana. ¿Es cierto?" No me dió la oportunidad de responderle, señalándome que me callara con su dedo índice en el momento que abrí mi boca. "Piensa bien lo que vas a decir. Dime por favor que no vas practicando ese- ese pecado."

Iba a negarlo rotundamente sabiendo que mis palabras valdrían más para ella que un estúpido rumor inventado -pero medianamente cierto- para arruinar mi imagen. Sería lo más lógico e intelectual decir No lo es abuela. Ya sabes cómo es la gente en la iglesia, les gusta inventar chismes y rumores solo para tener algo de que hablar, pero algo me detuvo de hacerlo, lo cual no tiene sentido porque estaría más a salvo si mintiera y siguiera con el acto de fingir ser heterosexual.

Por lo que me sorprendí a mi misma al ver que esas no fueron las palabras que salieron de mi boca. Lo culpo al hecho de que ya no quiero pelear, estoy demasiado cansada como para seguir pretendiendo. Solo quiero ser yo.

"Lo es."

Había recibido cachetadas antes, pero ninguna entregada con tanto odio y repulsión.

Me quedé ahí paralizada, nunca en su vida mi abuela me había levantado la mano ni siquiera para amenazarme o como juego. Sentí las lágrimas recorrer mis mejillas pero aún me faltaba tomar esa bocanada de aire que me llevaría a romper en llanto. Ella no dijo nada, solo se podía escuchar el sonido agitado de su respiración. Parte de mi esperaba que se disculpara y dijera lo arrepentida que estaba mientras aseguraba que aún me sigue amando, pero otra parte de mi (la dolida o realista, no estoy segura) sabía que no eso no iba a pasar ni en un millón de años.

"Quiero que te vayas, no quiero verte por el momento. Ahora por tu culpa tendré que buscar alguna manera de limpiar tu desastre ¿no pudiste ser más discreta sobre eso? Eres una egoísta, Santana."

"Pero abuela-"

"Solo vete ¡ahora!"

"!Soy la misma persona que era hace unos minutos!"

"¿Quieres que te golpeé de nuevo? Te estoy dando una oportunidad, así que vete."

Tomando su advertencia salí de ahí lo antes posible, no sin antes buscar por mis llaves del auto y mi bolso. No fue hasta que conduje durante unos minutos que me estacioné debajo de un árbol que fui capaz de tomar la gran bocanada de aire que me faltaba para soltarme a llorar. Cerré mis ojos con fuerza tratando de detener las lágrimas y ver si despertaba de está pesadilla pero ninguna de las dos cosas ocurrió.

Logré calmarme después de una hora, y al sentir que ya era seguro para mí seguir manejando sin romper en llanto a mitad de camino me dirigí hacia la casa de Brittany.

No sé lo que me va a esperar una vez que sea de nuevo bienvenida a la casa de mi abuela (si es que si quiera eso ocurre) pero al menos con Brittany estaré mejor.

Siempre lo estoy.


N/A:

triple dog dare: Una frase estadounidense popular que se usa para denotar niveles compuestos de "seriedad" de atrevimiento.

fic corto basado en la canción "Triple dog dare" por Lucy Dacus.