"how did they betray me? what did I do?"


Nunca creí que algún día tendría que tocar el timbre de mi propia casa, pero aquí estoy. Esperando con un dolor en el estómago que solo puedo relacionar a mis nervios por lo que me espera detrás de esa puerta. Brittany pidió venir conmigo y pude ver que estaba dolida cuando le dije que no pero de igual manera comprendió que esto era algo que tendría que hacer por mi cuenta, así que después de besarla en la seguridad que nos brindaba su cuarto para asegurarle que todo saldría bien me dejó ir.

Estiré mi mano para tocar de nuevo el timbre cuando la puerta se abrió de repente. Mi abuela estaba ahí, su rostro carecía de emociones. Cerré los ojos, esperando el golpe que era inevitable pero nunca vino y al abrirlos mi abuela ya no estaba ahí, la puerta aún abierta. Con temor entré a la casa, escuchando el sonido de mi abuela moviéndose en la cocina.

Tenía dos opciones, ir a mi cuarto y tomar todo lo que pueda en una maleta e irme de aquí o hablar con mi abuela, lo cual terminaría en mí yendo a mi cuarto para tomar todo lo que pueda en una maleta e irme de aquí.

Me dirijo hacia la cocina, sabiendo que no podría vivir después si no escuchaba lo que tendría que decirme bueno o malo.

Al entrar me estaba dando la espalda, ocupada mezclando algo en una olla. Me calmó un poco ver los dos platos colocados en la mesa, al menos no me echará de la casa. En silencio tomé un asiento, no estaba segura si debería ser yo la que hable primero o esperar a que ella lo haga.

"Santana." Era el mismo tono frío que usó ayer haciendo que mis nervios volvieran al máximo.

Nada estaba bien.

Junté mis manos en mi regazo, jugando con ellas esperando a que dijera algo, lo que sea que me indicara que aún me ama.

"Abuela yo-"

Fui interrumpida con un gesto de su mano indicándome que me callara. "No quiero escucharte. Me vas a dejar hablar y aceptaras todo lo que tenga que decirte ¿entendido?"

Solo pude asentir con la cabeza, no atreviéndome a limpiar las lágrimas en mi rostro esperando a que tuviera remordimiento de mi pero no fue mi suerte.

"Primero quiero que quede en claro que después de hoy nunca volveremos a hablar de este tema. No podrás contarle a nadie, ni siquiera tus amigos de este pecado que decidiste tomar, Dios los salve que los contagies. Ahora, la graduación se acerca y con eso tú partida quedando a tu suerte, nunca más quiero volverte a ver en esta casa; no me importa a dónde vayas o con quién vayas. ¿Te das cuenta que todo esto es tu culpa? después de todo lo que hice por ti, decidiste avergonzarme de esta manera. No quiero ni pensar de lo que dirían tus padres sobre todo esto, Santana. Eres toda una desgracia para esta familia." Tome sus palabras en silencio, cada una haciendo un corte cada vez más profundo.

Podría contestarle y decirle lo equivocada que estaba sobre esto siendo un pecado, sobre avergonzar a la familia, decirle que mis padres me hubieran apoyado pero no tengo la fuerza necesaria y no tendría caso. En su lugar solo me limpié las lágrimas.

Me miró directo a los ojos, retandome a que dijera algo. Y al ver que no le diría nada se dió la vuelta, sirviendo la comida en los platos como si nada hubiese pasado.

De un momento a otro se levantó de su asiento. "Ve a bañarte, iremos a la iglesia."

Fue lo último que me dijo antes de salir de la cocina. No noté que ya había acabado de comer ¿Cuánto tiempo a pasado?

Comí en silencio, preguntándome si me seguirá amando.


No le dije a Brittany lo que pasó al verla la mañana siguiente cuando vino a recogerme para ir a la escuela, o al menos no ha detalle. No quería abrumarla, y sabía que en el momento que le contara todo vendría directo con mi abuela y decirle lo equivocada que estaba. Aunque no le conté todo pudo notar el cambio en mi humor. En todo el camino hacia la escuela no dejaba de mirarme de reojo, pude haberle dicho que mejor le prestara atención al camino pero no tenía la energía.

Sin darme cuenta nos encontrábamos en el estacionamiento de la escuela. Iba a quitarme el cinturón de seguridad pero su mano en mi muñeca me detuvo de hacerlo. Me puse tensa en el momento que me tocó, por alguna razón pensando que no merecía ningún tipo de consolación de su parte, pero el movimiento que hizo con su pulgar dentro de mi muñeca me tranquilizó por completo.

"Santana." Su voz era tranquila casi un susurro, temiendo que si la alzaba un poco la voz saldría saliendo de su vehículo. "Sé que tú abuela te dijo más de lo que me dijiste, y en verdad aprecio que quieras protegerme de lo que sea que dijo. Pero ahora quiero que me dejes protegerte, y para eso necesito que me digas todo."

Me giré en mi asiento para poder verla. Su cuerpo estaba mirando hacia el frente pero su rostro mirando hacia mi con determinación. Quería mentirle, negarle y seguir protegiendola, y al no encontrar la energía para hacerlo accedí.

"¿Está bien si te digo después de clases? No quiero- no quiero arruinar más tu día."

"Hey, no arruinaste mi día. Es prácticamente imposible que arruines algo para mí." Copiando mi posición, Brittany miró para todos lados afuera del vehículo, y después de asegurarse que estábamos solas en el estacionamiento tomó mi rostro con ambas manos y comenzó a repartir besos en mi frente, después mi mejillas terminando con mis labios. Al terminar juntó nuestras frentes, compartiendo así el mismo aire. "Santana yo- te amo. Te amo y no- no solo como una amiga. Y quiero que sepas que nunca dejaré tu lado, pase lo que pase. Ni siquiera si me lo pides, porque nunca me voy a rendir contigo."

Oh.

Sus palabras me dejaron sorprendida pero no fueron negadas. Hacía tiempo que yo había llegado a la misma conclusión que ella, lo que me llevó a ese primer beso hace ya unos meses.

"Está bien si no sientes lo mismo, digo-" La besé por sorpresa como aquella primera vez que lo hice. Fue mi turno ahora de tomar su rostro y profundizar el beso, sus labios encajando perfectamente con los míos. Una de sus manos se dio camino hacia la parte de atrás de mi cuello, acercándome aún más a ella. Pasaron unos minutos para que nos pudiéramos separar, volvimos a la posición de antes juntado nuestras frentes con la diferencia de que nuestras respiraciones se encontraban más agitadas.

"También te amo."


Al salir de mi última clase Brittany se encontraba afuera de mi salón esperándome, al verme tomó mi mano y nos dirigimos hacia el estacionamiento. Ya dentro de su vehículo le conté todo. No sé cuánto tiempo me la pasé llorando en sus brazos en el asiento de atrás pero al principio Brittany se negó a llorar conmigo queriendo ser la más fuerte de las dos porque quiero protegerte, San. Y no puedo hacerlo si también estoy llorando, al decirle decirle que estaba bien y de que había diferentes maneras de protegerme rompió en llanto conmigo, sus confesiones del miedo que ahora le tiene al futuro saliendo mediante sollozos. No sé cuánto tiempo nos la pasamos llorando en los brazos de la otra.

Cuando llegamos a su casa no había rastro en nuestros rostros de la conversación que tuvimos en el estacionamiento. Ambas saludamos a la mamá de Brittany, quién nos recibió con un beso en la mejilla. Y después de dejar nuestras mochilas en el cuarto de Brittany decidimos hacerle compañía a su mamá quien estaba viendo la televisión en el sofá.

"Má ¿está bien si me quedo a dormir en la casa de Santana esta noche?" Susan, la mamá de Brittany, dejó de mirar hacia la televisión para enfocarse en nosotras.

"Sí cariño, solo no le causes problemas a la abuela de Santana."

Si tuviera idea.

Miramos la televisión en silencio, hasta que de un momento a otro Susan giró hacia mi.

"Santana, ¿puedo tratar algo contigo?" Su voz era tranquila portando confianza, pero algo en el fondo de mi mente me decía que negara su propuesta. "Está bien cariño, no es nada malo. Solo quiero que me des tu mano." Adivinando mi pánico interno, Susan decidió calmarme.

Tardé en acceder pero al final lo hice, girando en mi asiento para verla y extendí mi mano; Susan de inmediato me tomó por la muñeca dejando mi palma hacia arriba. Brittany desde su lugar a un lado mío comenzó a acariciar mi espalda con la punta de sus dedos por encima de mi uniforme de las cheerios sin llamar la atención de su mamá. Su gesto logró tranquilizarme por completo.

"Está bien, San. Es algo que mi mamá hace, sigo diciendo que es magia pero ella siempre lo niega." Brittany susurró cerca de mi oído, no sé si lo hizo con la intención de que su mamá no la escuchara pero de todas formas no funcionó.

"Shh, Brittany deja que me concentre."

Hubo silencio por varios segundos. Mientras Susan sostenía mi muñeca con su mano izquierda, los dedos de su mano derecha recorrieron toda mi palma, siguiendo las marcas que esta por naturaleza tenía. Era relajante.

Y entonces lo noté.

Fueron primero sus manos, las cuales se volvieron tensas en mi contacto para después soltarme como si quemara. Confundida volteé a verla y vi como su expresión cambió por completo, su cuerpo adoptando una postura de defensa como si de alguna manera pudiera hacerle daño. Ante mis ojos vi como en cuestión de segundos pasó de ser la madre acogedora y cariñosa a alguien que no reconozco. Fue entonces cuando me miró directo a los ojos que lo pude ver.

Ella lo sabe.

Ella lo sabe, y aún no sé cómo.

"¿Qué- qué fue lo que leyó, señora Pierce?" Pasé el nudo en mi garganta, no sé de dónde saqué la fuerza para decir eso. Sabía la respuesta a mi pregunta pero al mismo tiempo no.

No podría ser ¿o sí?

"Santana," El mismo tono frío que usó mi abuela conmigo sonaba extraño proviniendo de alguien como Susan. "Brittany no podrá quedarse a dormir contigo ni hoy ni nunca más. Te pido por favor que recojas tus cosas y te vayas."

Lo calmada que sonó envió escalofríos por todo mi cuerpo ¿realmente está pasando de nuevo?

"¿Mamá? ¿Está todo bien? ¿San?" Brittany miraba entre las dos bastante confundida, por su puesto que estaba confundida. Creo que es la primera vez que escuchábamos hablar a su madre con un tono tan frío.

La mano que tenía Brittany en mi espalda hizo su camino hacia mi hombro, pero antes de que llegara su destino me levanté del sofá sin decir nada y fui directo a las escaleras hacia el cuarto de Brittany. La manera en la que Susan me estaba mirando lo decía todo, pude ver como estaba a segundos de gritarme. No iba a dejar que Brittany pudiera presenciar eso. Caminé hacia la escaleras sintiendo su mirada en mi espalda, de reojo pude ver cómo Brittany trató de seguirme pero su mamá la detuvo tomándola de la muñeca y prácticamente arrojandola hacia el sofá. Me sentí inútil sabiendo que una vez que salga de esta casa no había manera de proteger a Brittany.

Le he fallado por completo.

Cuando bajé dos pares de ojos azules me estaban mirando. Unos con miedo y preocupación, los otros con absoluto odio y desagrado. No sabía que hacer ¿reclamarle y darle mi opinión? ¿llevar a Brittany conmigo? ¿llorar esperando a que tomara simpatía?

Todas mis preguntas fueron respondidas cuando Susan habló.

"No corromperás a mi hija ¿escuchaste? Ahora largo ¡largo!"

"¡No puedes correr a Santana! ¿Por qué estás haciendo esto? Ella no hizo-"

Un fuerte golpe resonó por toda la casa.

Brittany estaba sosteniendo su rostro justo donde su madre la había golpeado. La marca de una palma comenzando a formarse en su rostro.

"¡Tú cierra la boca!"

No sabía que hacer, estaba paralizada en mi lugar. Nunca creí que alguien tan dulce como Susan se atrevería a levantarle la mano a su propia hija. Todos estos años conociéndola donde siempre me trató como una hija más. Todo eso destruido por algo que aún no logro entender.

Sin darme cuenta una presencia se había acercado y sentí como dos manos sostenían mi rostro de manera delicada. Miré alrededor de la sala y noté que estábamos solas ¿imaginé todo? La marca roja en la mejilla de Brittany respondió mi pregunta.

"No quiero que te vayas." Junto su frente con la mía, a este punto ambas estábamos llorando.

"No voy a dejarte. Nos veremos de nuevo, tenlo por seguro."

No me gustaba como nuestras palabras se sentían como una despedida contradiciendo la promesa de vernos pronto. Mi estómago comenzando a doler del solo pensamiento de no volver a verla.

Reflejé su posición tomando su rostro entre mis manos, nos traje juntas para un pequeño beso. Nuestros labios quedaron presionados por varios segundos, ninguna de las dos haciendo el intento de profundizarlo. Tome sus manos que aún estaban en mi rostro, dándoles un pequeño apretón antes de separarnos.

"Te amo." Susurré.

Brittany asintió con la cabeza, cerrando los ojos, "También te amo."

Salí de la casa sin mirar atrás.

Corrí lo más que pude, corrí hasta que mis piernas no dieron para más, corrí hasta que la presión de mi pecho fue demasiada. Mi vista completamente nublada por las lágrimas. Me niego aceptar que esta será mi vida de ahora en adelante, sé que hay gente cruel en este mundo ¿pero tanto?

Me recargué en el árbol más cercano hasta que me deslicé por completo en el piso, ni siquiera me di cuenta cuándo fue que me adentré en el bosque.

Estoy mirando a mis manos y no lo puedo comprender ¿cómo fue que me traicionaron? No pudo saber de mis sentimientos por Brittany con tan solo mirar mi palma ¿o sí? Nunca fuimos tan obvias como para levantar sospechas. No logro entender qué fue lo que hice mal y lo peor de todo, lo que más me duele es que nunca llegué a tocar a Brittany como realmente deseo.

No sé qué es lo que puedo decirle a su mamá para que la deje salir tan siquiera por unos segundos. Esperaré por ella el tiempo que sea, pero aún así me viene una duda a la mente; si se le diera la oportunidad a Brittany ¿vendría conmigo? Hay una posibilidad de que el miedo la detenga y no puedo culparla por eso.

Todo el mundo tiene miedo. Es una emoción básica en el comportamiento humano, una emoción la cual siempre se siente igual pero causa diferente reacciones dependiendo de la persona. El miedo hace que las personas se paralicen en su lugar y el miedo también hace que las personas hagan acciones drásticas.

Tengo miedo de lo que haré si no vuelvo a verla nunca más.


"if the door were to open, would you walk through the frame?"