Samhain
La puerta rechinó en sus goznes, despertando a Arthur a mitad de la noche.
Una sombra se deslizó fuera, rápida y escurridiza.
¿Quién podría ser a esas horas?
Aún con los vestigios del alcohol tomado en la celebración, Arthur se puso de pie, tomando la espada que siempre tenía a la mano. Se asomó al pasillo, la figura andaba en línea recta a la luz de la luna que entraba por las ventanas.
"¿Será un bandido?" Se preguntó, desconcertado.
Caminó tras el sujeto; por su lentitud y parsimonia, no parecía haber hurtado algo, ni tenía prisa por huir. Lo siguió hasta la puerta de las almenas, dónde había un guardia que lo vio pasar pero no se movió. Esto le resultó extraño y Arthur miró al hombre con reproche; este se cuadró, más no dijo nada.
La figura se detuvo frente a la muralla y observó el cielo oscuro. El rey se acercó, reparando por fin en su ropa y su postura.
Merlín le miró, sus ojos azules plagados de incertidumbre, velados por un manto que le hacía ver un poco dormido. Él pensó que estaba sonámbulo.
—¿Puedes oírlos? —Le dijo, casi en un susurro.
—Volvamos dentro, Merlín. Seguro solo es una pesadilla.
Pero la joya miró a la distancia una vez más antes de ceder a su agarre y entrar. Cuando su cabeza tocó la almohada, sus ojos se cerraron.
—Creo que están sufriendo...
Arthur arrugó las cejas y miró a las demás joyas, que dormían apaciblemente, ajenas a su presencia y voces.
¿De que estaría hablando el zafiro? Nadie parecía estar sufriendo.
Se alejó de la cama dispuesto a volver a su habitación, no sin antes pararse en la puerta para verificar que su joya realmente estaba dormida. El sonido de las campanas lejanas rompió la quietud de la noche con un anuncio.
El día de Samhain llegaba a su fin.
Samhain termina en la tarde del primero de noviembre y... aquí en México mañana es día de muertos, así que aquí hay algo para las fechas :3
