Libre
Merlín detestaba la idea de ser una joya. No quería sentarse al lado de un rey, ni ser exhibido como un trofeo. Lo único que él quería era tomar la mano de Freya y correr libre por el bosque.
Nimueh y las otras viejas joyas que vivían en el templo eran estrictas y aburridas. Merlín, no comas con tus manos. Merlín, no huyas de tus lecciones. Merlín, no debes llorar si pierdes contra Isolde. Merlín, en unos años serás la joya más preciada de un gran rey.
Él creía que ningún niño debería soportar tal pesadilla. Mucho menos por un rey al que ni conocía, ni había hecho nada para merecerlo.
Lo que Merlín más anhelaba a sus diez años, era ser libre.
