REFUERZOS
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El halcón se alzó silencioso entre la oscuridad. Su visión aguda y la holgada forma en que aterrizó sobre la cumbre de una roca junto al pelinegro, fue una majestuosa demostración de elegancia.
El mansaje en sus patas parecía breve, y Sasuke no tardó más de 10 segundos en leerlo. Fue el rubio el primero en alzarse entre los dedos de su compañero tras identificar desde su posición la cuidadosa caligrafía de Kakashi.
- Demonios…- susurró el Uzumaki tras empujar la carta sobre el pecho de su amigo- ¿Lo sabías?
El pelinegro desvió la mirada hacia el barranco tras su espalda, sin intenciones de contraponerse ante Naruto.
- ¿qué ocurre? – cuestionó Sakura uniéndose a los hombres para leer el pequeño pergamino- Konoha envía refuerzos – susurró consternada tras comprender las tres líneas del mensaje.
- No, no envía refuerzos. – se apresuró a pronunciar el rubio mientras aseguraba con mayor precisión la mochila en su espalda- envían a Hinata.
La palidez en la chica demostró el estupor que le produjo aquella sorpresa inesperada.
- Es necesaria – pronunció el Uchiha impasible.
- Claro que no – soltó el rubio ofuscado- Sabía que algo tenías en mente.
- ¿Por qué traerla hasta aquí? – cuestionó la chica.
- Naruto, no puedo ver a kilómetros como lo haría un Hyuga – contestó sereno el pelinegro.
- Ya estuvo en peligro – Musitó Naruto entre dientes - Siempre termina arriesgándose. Iré por ella.
Naruto determinó aquello mientras amarraba el arnés a su cintura y se disponía a bajar nuevamente por el acantilado. Ninguno de sus compañeros movió un músculo por ir en su compañía. No cuando habían otros temas pendientes.
-¿Hace cuánto enviste el mensaje a Konoha? –preguntó Sakura rompiendo el silencio una vez Naruto hubo desaparecido por completo entre la penumbra.
- Cuatro días – respondió taciturno.
- Entonces todo eso de entrenar ha sido únicamente para mantenernos ocupados– dedujo la mujer con ambos brazos cruzados sobre su pecho- sabías que Naruto se enfadaría.
El muchacho chasqueo la lengua sin prestar mayor importancia al asunto. Ofuscado por la incomprensión de sus razones se giró sin planes de afrontar el orgullo herido en la pelirosa.
Y como si las palabras hubiesen permanecido atragantadas en su garganta, buscó la mirada del pelinegro para atacar severamente sus últimas acciones.
- ¡Has sido gentil únicamente para que no nos percatemos de tus planes! podrías haber confiado en mí, yo hubiese hablado con Naruto. Y Hoy… hoy simplemente me has ignorado… - criticó en una verborrea creciente.
- No es así – soltó el muchacho entre dientes ante aquella última frase.
La chica lo observó entre la luz lunar entrecerrando los ojos para analizar la turbación del azabache. Ciertamente si bien no la ignoraba como de costumbre, algo repentinamente había cambiado en la actitud de su compañero.
- Llegaré hasta la cima, si quieres puedes quedarte aquí esperando a tus refuerzos – soltó la muchacha amarrando a su cintura el arnés; Mientras el pelinegro la observaba prepare para la escalada, Sakura clavó la picota en la roca elevándose unos metros en los cimientos. Escalar a oscuras no era un asunto sencillo.
Sasuke consideró aquello mientras apretaba nuevamente el arnés en sus caderas, si trepar con dos manos era difícil, hacerlo con una podía transformarse en un esfuerzo físico agotador. Sin embargo, no permitiría que la muchacha se elevara en solitario por aquella inclinada pendiente.
Cuando el muchacho hubo alcanzado el nivel de la chica, equilibró los pies fijos en el macizo de rocas para unir sus cuerdas de seguridad en un ágil movimiento entre la oscuridad a su alrededor. Sakura lo observó resignada, si había alguien en desventaja frente a la escalada, claramente no era ella.
- El problema es que de alguna forma Hinata siempre termina involucrada en todo – habló la chica cuando ya hubo sosegado su enfado.
El chico frunció el ceño mientras escalaba unos metros bajo Sakura.
- Posee el Byakugan – habló el pelinegro luchando por mantener el ritmo- Es un error mezclar nuestra misión con sus sentimientos.
- No entiendes. Cuando Naruto se enfrentó a Pain… - comentó la muchacha con un claro tono de cansancio- Hinata fue la única que se interpuso entre ambos… – suspiró profundamente al recordar aquellos instantes – Y Toneri … hace solo un par de meses.
El Uchiha resopló mientras un ronco jadeo se escapó de su garganta ante una roca suelta bajo sus pies. Logró equilibrarse solo cuando Sakura tensó la cuerda brindándole soporte; Los ojos esmeraldas abiertos en preocupación tranquilizaron los latidos de su corazón. Si caía por aquel barranco de alguna forma arrastraría a Sakura.
No fue necesario para la chica preguntar si todo estaba bien. Bastó un asentimiento por parte de su compañero para rápidamente clavar nuevamente la picota entre las rocas.
- Probablemente se casarán – agregó la muchacha en un eco suave- Intenta pensar como él sin interponer sentimientos.
Aquella frase causó una resonancia profunda en Sasuke, se preguntó qué tan profundos debían ser los sentimientos de su amigo como para modificar absolutamente su actitud ante la idea de exponer a Hinata ante el peligro, y por un cuarto de minuto, consideró que el rubio tenía absoluta razón en proteger lo que amaba.
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Los cuatro reunidos en la cima de la colina. Se observaron silenciosos; Hinata no había sido escoltada hasta el país de las rocas y Naruto parecía demasiado compungido con la presencia de su Novia en medio de todo aquel desastre.
- ¿Cómo está Konoha? – preguntó Sakura una vez se hubo acercado hasta su amiga.
La mueca de disgusto en la ojiperla le demostró el negativo panorama en su aldea.
- Es fácil olvidar lo que ocurre fuera de estas fronteras. Aquí parecen llevar muy tranquilamente todo lo que está sucediendo en el mundo.- agregó la muchacha cabizbaja.
- Terminemos con esto de una vez – interrumpió el rubio cuando observó a la Hyuga frotar sus brazos en un intento por capear el frio que comenzaba a colarse entre sus ropas.
- En esta altura no es normal que el hielo nos cubra tan rápidamente– comentó Sasuke notando como sobre sus hombros se comenzaban a posicionar copos blanquecinos.
Los tres involucrados se miraron cómplices al comprender que posiblemente estaban transitando hacia la tercera penitencia.
Un frio tan agresivo como la oscuridad misma.
Sin perder más tiempo los ojos de la mujer se iluminaron en conjunto con el astro sobre sus cabezas y las venas alrededor de su mirada se marcaron en una conocida demostración del poder herededado en sus venas. A su lado, Sasuke intensificó las características en sus ojos. Intentando transparentar el mundo cubierto por la noche eterna.
Ciertamente, dada su posición parecían poder observar el mundo exacto; Habían sido 7 horas de intensa escalada, aquella montaña bien merecida tenía su fama como la arista más alta en el territorio conocido; sin embargo, buscar una aguja en un pajar, incluso con ojos expertos, parecía un juego de adivinanzas.
- Sunagakure está a nuestra derecha – susurró la muchacha con los ojos vidriosos en concentración- pero no hay nada más que flujos normales en su energía… No sé qué buscamos…
- Buscamos alguna interrupción en la normalidad – soltó Naruto sin intenciones de involucrar a la muchacha en lo confidencial de su objetivo.
Las manos en la pelirosa sudaron ante aquellas palabras, tristemente el tiempo se les agotaba y elegir su recorrido mediante suposiciones únicamente les provocaba una profunda ansiedad; Las gotas de sudor en el Uzumaki resbalaban por su sien alojándose gorgoteantes en su frente, tal vez el frio a su alrededor lograba tranquilizar su cuerpo, pero su mente siempre activa, dominaba vagamente el control de sus emociones, sentirse inútil ante lo ocurrido y tras una escueta conversación con la muchacha en la que únicamente se enteró del desastre en su aldea, la agitación interna de sus latidos mantenían sus sentidos activados, su respiración agitada y su cuerpo sudando frio. Confiaba en Hinata, pero debía reconocer que en la chica existía cierta limitante intuición en el uso de su poder ocular.
- El país del rayo se ve fluctuante… - agregó mientras su respiración se agitaba conforme mantenía sus ojos tensos ante su cometido.
Una hora en silencio bastó para encrespar sus ánimos. Sin embargo, ninguno se atrevió a interponerse en la concentración de la ojiperla.
- Hay un flujo intenso proveniente de la Aldea del Sonido… - decretó la Hyuga entre jadeos, su poder interno se agotaba ante la intensidad de su propio esmero. Fueron necesarias las manos del rubio sobre su cintura para que su cuerpo lograra mantenerse erguido.
Sasuke dirigió sus ojos hacia aquel lugar.
La aldea del Sonido.
La aldea del Sonido no era terreno seguro.
Chasqueó la lengua inconscientemente ante la proyección de su próximo destino.
- Larguémonos de aquí antes de terminar congelados – soltó Sakura frotando sus manos en busca de calor.
- Debemos descansar – soltó Sasuke notando como su propio chakra se veía alterado ante el esfuerzo físico por subir aquella roca y su esmero inútil por observar lo que sea que Hinata haya podido evidenciar.
- No – increpó Naruto manteniendo la tensión en su hablar - debemos bajar.
Sakura posicionó sus manos en sus caderas ante la vena que se instaló sobre su frente.
- Basta, los dos. Sasuke tenía razón, necesitábamos a Hinata. Ella ya está aquí, Naruto. –Elevó la voz intentando contener su propia ansiedad- Encontremos una cueva para recuperar algo de fuerzas. Nos estamos congelando.
Aquel último comentario nació desde su propia preocupación. Ciertamente debía reconocer que para Sasuke subir aquellos kilómetros había sido un desgaste superior, después de todo no podía imaginar como el muchacho intentaba demostrar que no necesitaba su extremidad faltante, cuando era un hecho que incluso con sus capacidades físicas y su buen rendimiento, habían aptitudes para las que su cuerpo no estaba preparado aún; por otro lado, Hinata parecía no haber descansado nada en los tres días de viaje desde Konoha, y era una realidad que probablemente aquello había sido completamente así.
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Observar a la chica dormir cubierta tan débilmente por su chaqueta era casi un constante punzada en su pecho. Sobre todo cuando a pesar del fuego en la escueta fogata, el espacio parecía mantenerse congelando con cada oleada de viento entrando por el diminuto orificio hacia el exterior. Debían reconocer que haber encontrado aquel socavón había sido una satisfactoria victoria. Por su entrada únicamente cabían reptando a duras penas, pero por dentro el amplió terreno les brindaba un poco de temperatura. Sin embargo, si bien iban preparados para afrontar el frio, jamás se imaginaron que se toparían repentinamente con nieve. Y para él, saber que Hinata había sido necesaria en aquel instante, era beber de una copa agridulce. No, no la quería exponer ante aquello. Él podría dormir en el piso mohoso, él podía pasar noches congelado y lidiar con la constante presión ante todo lo sucedido a su alrededor. Pero Hinata, ella debía estar en Konoha sana y salva. Se lo había prometido a Hiashi. Y tenerla allí, envuelta entre sus brazos, con temblores ante el frio y los dedos congelados producto de la débil preparación que todos llevaron consigo para afrontar aquellas circunstancias, bien podía considerarse su culpa por no haber visto las intenciones en Sasuke.
Pero no lo enfrentaría con aquellas acusaciones, no cuando sabía que el muchacho tenía razón. Hinata continuaba siendo una Shinobi de la Hoja, y pese a lo que dictara su corazón, debían salvar al mundo cueste lo que cueste.
Giró su rostro para observar a sus compañeros sentados frente a su propia fogata ubicada unos cuantos metros más allá.
Parecía irónico que solo ante aquellas circunstancias al final pudiera mantener en el mismo lugar a casi todos los seres amados en su vida; una sonrisa se clavó en su mirada ante la ilusión de recobrar la paz lo antes posible para recrear aquella reunión en mejores condiciones.
No muy lejos de allí, Sasuke se mantenía recostado con la mirada fija en el techo de aquella caverna. La fogata a su lado izquierdo le brindaba cierta privacidad a su amigo. Una idea que cruzó por su cabeza ante las palabras de Sakura aún retumbabantes en sus pensamientos. SNaruto y aquella mujer mantenían un vinculo diferente a lo conocido por él mismo.
Los pasos de la chica alteraron su concentración, sintiéndola tumbada a un metro de su ubicación, tan cerca del fuego como fuese posible.
- Deberías dormir – susurró Sakura volteándose para afrontar el recto perfil de su compañero- tu cuerpo debe estar exhausto.
El profundo suspiro del azabache le indicó lo asertiva de aquella suposición; Sasuke giró su cabeza para observarla entre los destellos nocturnos.
- Estoy bien – susurró intentando calmar la preocupación en la pelirosa.
La chica suavemente se acomodó más cerca del muchacho con intenciones de no emitir más ruido del necesario al entablar una conversación.
- Deja que calme tus músculos – ofreció irguiéndose sobre Sasuke.
El chico la observó apoyarse suavemente sobre su pecho mientras emitía un relajante destecho verde que poco a poco fue calmando el dolor en su brazo derecho, el cual debía admitir había sobre exigido intentando no demostrar debilidad.
Sus ojos rápidamente afrontaron la mirada sincera de su compañera, mientras las hebras rosas caían en cascada sobre su cuello. Desde cuándo el cabello de la chica había crecido tanto. Se cuestionó mientras un repentino alivió se instauró en todas sus extremidades. Aquello era un bálsamo para la tensión tras su nuca.
- Relájate – susurró al observar la mirada del Uchiha absolutamente distendida– Hiciste bien en llamar a Hinata, Naruto lo entenderá- agregó en un susurró percibiendo al chico cerrar los ojos suavemente en lo que parecía el preámbulo de un profundo sueño.
Quitó sus manos lentamente para no despertarlo, sin embargo, el tacto sobre su muñeca detuvo súbitamente su escabullida.
- No te detengas, por favor – solicitó el azabache en un sonido que a Sakura le pareció percibir adentrarse en lo profundo de su ser alojándose cómodamente en su pecho.
Asintió con las mejillas enrojecidas al notar el contacto entre sus manos mantenerse a través de los minutos.
- Hoy no dormiré, está nevando, la entrada puede quedar cubierta – agregó el muchacho sin despegar su unión y mucho menos desuniendo el lazo entre sus miradas a tal escueta distancia.
Sakura abrió la boca para protestar a sabiendas de la inutilidad en sus palabras.
- Yo me quedaré vigilando, confía en mí. – ofreció mientras notaba desde sus bocas exhalaban el vago de sus respiraciones unirse en medio de sus caminos.
Sasuke entrecerró los ojos sin intenciones de contestar, sus sentidos en aquel instante estaban clavados en otras circunstancias; Con su mano sobre la nívea piel de la muchacha, pudo percatarse del frio en sus dedos. Movió levemente sus yemas en un auto convencimiento por asegurar su palpar.
- Estás fría – conjeturó cuando comprendió que retirar su mano tras haber permanecido tantos minutos en aquella posición, era casi un paso innecesario.
La muchacha exhaló risueña antes de realizar un atrevimiento que sabía provocaría más tensión en sus cuerpos.
Apoyó completamente su mano sobre el pecho del muchacho y mientras expelía su chakra con intenciones de continuar su tarea, apoyó su cabeza en el hombro izquierdo del chico dejando su peso golpear por completo sobre toda la extensión del Uchiha.
Sentir bajo su palma los músculos de Sasuke contraerse ante su contacto, produjo una remolino en su interior. Podía jurar la situación del muchacho no era mucho mejor.
- Si te aplasto o… - intentó excusarse mientras tragaba saliva ante su aturdimiento.
- No molestas – escuchó salir de los labios del muchacho en un tono irrefutable.
- Ya no estoy helada – susurró cuando el muchacho hubo retirado su mano para apoyarla bien alejada del cuerpo de la chica, Sasuke consideró que mantenerla junto a Sakura desencadenaba corrientes en su vientre que no eran apropiadas dada su cercanía- Descansa – señaló la muchacha percatándose del calor que inmediatamente invadía su organismo ante la cercanía de sus cuerpos.
El silencio que acompañó el instante posterior simplemente estimuló sus deseos por mantenerse despiertos, en una extraña ilusión de tranquilidad, donde el piso mohosos y el techo goteante parecía un detalle insignificante a su alrededor.
Aquella noche Sasuke pudo identificar dos circunstancias opuestas dentro de él.
Por un lado el aroma en la mujer le producía una relajante sensación de tranquilidad y por otro lado, cada vez que la tenía lo suficientemente cerca como para inundarse en sus aromas, simplemente los músculos de su cuerpo se tensaban dando paso a una oscura electricidad. Si en aquel instante pensó admitir su condición únicamente estaba preparado para afrontar la absurda atracción que le provocaba el cuerpo de su compañera. Ahondar en la locura de sus palpitaciones, era un abismo imposible de discernir. No cuando el miedo se apoderaba a zancadas de todo el espacio en su pecho.
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Se separaron rápidamente cuando oyeron el sonido de Naruto bostezando sonoramente desde su posición junto a Hinata.
Sakura ordenó su cabello al notar como este había estado completamente desordenado sobre el pecho del muchacho, y Sasuke atolondrado se sentó bruscamente para aclarar su garganta. Tal vez no hubiese sido necesaria la torpeza si la chica no se hubiese visto tan hermosa con el cabello despeinado. Podía sentir sobre su cuerpo el calor de la mujer que minutos antes holgadamente dormía abrazando toda la extensión de su cuello.
La mirada que ambos se ofrecieron, fue la demostración misma de la complicidad. No necesitaban hablar de aquello. Menos cuando a su lado Hinata y Naruto se incorporaban despreocupadamente.
- Ten cuidado al descender – susurró Sakura al pelinegro- podemos unir nuestras cuerdas de seguridad, las rocas deben estar congeladas – agregó antes de incorporarse tranquilamente junto a sus compañeros dejando al Uchiha aturdido ante tal preocupación.
Sakura tenía razón, descender en la oscuridad por los acantilados de una roca congelada era una tarea difícil si solo tienes una mano disponible; Y aquello hubiese sido peor si tras cada resbalón no hubiese estado Sakura para soportar su peso, otorgándole mayor firmeza a sus movimientos; Fijar aquel acuerdo en la intimidad de sus miradas fue un escenario aún más difícil de afrontar que la posible caída libre bajo sus pies.
Una vez en tierra firme, el frio parecía no desaparecer. Todo a su paso se mantenía cubierto por una gruesa capa de nieve. Podían asegurar se trataba de la nieve más fría que habían sentido en sus vidas.
- Solo han pasado dos días – musitó Sakura entre dientes.
- Cuando comenzó la oscuridad la lluvia acabó inmediatamente – cuestionó el rubio tras tropezar por tercera vez con una roca cubierta por escarcha.
El suspiro en la ojiperla le produjo un arrebato de determinación en el joven rubio.
- Iré a dejar a Hinata hasta la frontera – habló deteniendo su caminar.
- Naruto-kun... no es necesario – soltó la muchacha sorprendida.
- ¡Ay Naruto! si eres bien estúpido. Deja que Hinata descanse y mañana puede regresar tranquilamente. Incluso todos podríamos ir hacia la Aldea del sonido. – exclamó Sakura harta de aquella sobre protección.
- Claro que no Sakura- chan – arremetió el rubio en reproche.
- Sería un buen elemento para nuestra misión – agregó la pelirosa.
- ¡¿Qué?! – exclamó el rubio.
- Hinata es más fuerte de lo que piensas – continúo Sakura con el puño elevado.
- Naruto tiene razón – interrumpió Sasuke perdiendo la calma ante aquel disturbio innecesario.
El puño de la chica decayó a los costados de su cuerpo. Antes de meditar la situación; Y es que no hacía falta continuar con aquella discusión, la chica lo comprendió inmediatamente. Mantener a un ser querido en una misión arriesgada podía distraer gravemente a su rubio compañero. Más aún, probablemente en la aldea Hinata era realmente necesaria para ayudar a las fuerzas médicas en lo que sea posible, sobre todo cuando un clan entero recaía sobre los hombros de su familia.
Sakura asintió vagamente mientras el rubio tomaba de la mano a su novia para continuar con su camino hacia la aldea.
- Solo no seas tan cabezota – soltó resignada observando como Naruto guiaba a la chica de vuelta hacía la aldea.
- Escucha – habló Sasuke deteniendo el andar de su compañera- El hace bien en alejarla.
- Lo sé, pero ella se ha esforzado mucho, desmerecerla de esta manera… - refunfuñó entre dientes.
- Sus ojos son útiles pero carece de fuerza física. Ante un enfrentamiento Naruto tendría que protegerla. – agregó el pelinegro avanzando lentamente rumbo a la aldea- además, es importante para él.
Sakura tragó saliva ante lo significativo de aquellas palabras. Ciertamente el muchacho había estado pensando en aquello.
- ¿Harías lo mismo? –cuestionó la chica siguiendo el paso lentamente.
Sasuke la observó de reojo. Sakura seguía su paso a una distancia prudente. Cautelosa.
- No me interesaría una mujer que no puede cuidar de sí misma. – soltó sin detener su caminar. En un sonido que adornó el silencio a su alrededor.
La chica sonrió inconscientemente mientras un bufido de superioridad se desprendió desde sus adentros.
- Muy modesto. – susurró desviando la mirada- Las mujeres fuertes también tienen expectativas muy altas en hombres. – comentó en una frase que lejos de producir celos o insatisfacción, parecía exponer su propio talento.
El resoplido que salió de la garganta del muchacho pareció una escueta burla. Elevó la vista para afrontar a su compañero simplemente comprobando la situación. Sasuke tenía una media sonrisa plasmada en el rostro.
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Hola Hola!
No sé qué diablos ocurrió en el capítulo anterior. Quedé así omaigá. Lo siento taaaanto, intenté arreglarlo pero FF no quería nada conmigo.
Y con lo mucho que me gustó escribirlo.
GRACIAS POR LEEER
GRACIAS POR SUS COMENTARIOS, OPINIONES, IDEAS
DEJEN UN MENSAJITO NO SEAN MALAS jiji
A veces les envío un dm cuando tengo tiempito.
CUMPLO UN AÑO DE ESCRITORA DE FF ¡que bonitoooooooo se siente esto!
¿Les gustaría algo más "profundo" Naruhina? Aprovechando que aún no la despacho jaja A mí me gusta esta pareja, aunque no me apasiona ajaja Lo que si me apasiona es el Sasusaku y les cuento que SI, el próximo capi EEES :X
Abrazoos
