EQUIPO

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La mano apretando su antebrazo comenzaba a deslizarse producto del sudor acumulado.

El calor comenzaba a expandirse entre los laberintos a una velocidad abismante. De pronto fue necesario detenerse para tomar un respiro ante el peso de sus ropas invernales.

- Demonios – exhaló el rubio inclinado con ambas manos sobre sus rodillas.

- ¿Qué está ocurriendo? ¿Cómo es posible alcanzar esta temperatura? – cuestionó la chica recostándose hacia atrás en la pared.

De pronto el sonido de un cierre alteró su descanso.

- ¿Qué haces? – preguntó toscamente.

La oscuridad frente a sus ojos era lo suficientemente perpetua como para no dar cabida a un atisbo visual.

- puedes hacer lo mismo – sugirió el rubio seriamente- prometo no ver – soltó junto a una tenue carcajada.

Las mejillas de la muchacha se sonrojaron ante la idea. Ella ya se había desprendido de su capa. Únicamente cubierta con su blusa roja afelpada y sus medias largas bajo la falda ninja, parecía demasiado inadecuado deshacerse de todas sus prendas.

- estoy bien así – susurró obviando el cabello pegado en su frente.

El sonido desinteresado del rubio junto a ella relajó su perturbada mente.

Considerar que hace pocas horas había estado dispuesta a deshacerse de cuanta ropa estorbara con tal de sentir los dedos del pelinegro sobre su piel, simplemente parecía una abrumadora ironía.

La mano nuevamente aprisionando su muñeca cortó súbitamente el hilo constante hacia donde fluían sus pensamientos.

- vamos, estamos cerca – indicó el muchacho arrastrándola consigo nuevamente hacia las profundidades.

El peso sobre sus hombros era considerablemente mayor al que había imaginado. El calor aumentaba conforme caminaban más metros dentro del socavón, y el rubio ligero como podía suponer, parecía cómodo tironeándola sin problemas.

- espera… espera – susurró exhausta cayendo sentada sobre su trasero.

El sonido del broche de su blusa provoco un ligero nerviosismo en su compañero.

- no veas – ordenó la muchacha sin conocimiento exacto de cuánto podía ver o sentir el rubio sobre el espacio a su alrededor.

Naruto le dio la espalda rápidamente mientras aclaraba su garganta producto del comezón en su paladar.

La prenda afelpada cayó al suelo dejándola únicamente cubierta por el bralette de malla habitual que utilizaba como vestimenta interior cuando se encontraba en misión. Holgado y simple, el pequeño diseño calado le brindaban cierta seguridad en su traslucidez, sin embargo, jamás se hubiese atrevido a quedar semi desnuda si no fuera por la inmensa oscuridad a su alrededor. No cuando los breteles delgados unidos tras su cuello parecían demasiado delgados. Ni mucho menos cuando el top únicamente se ataba a su espalda con un escueto nudo rosa; Bajó las manos hacia su ombligo descubierto antes de desbaratar de las gruesas medias de tela que cubrían sus piernas.

Se imaginó a sí misma como la última imagen que había observado frente al espejo de los baños en el País de la tierra. Aquella evocación no logró convencer sus movimientos lo suficiente como para obviar su vestimenta. Al menos agradecía llevar bajo su falda los pantaloncillos cortos habituales.

- Vamos – indicó buscando a Naruto entre la oscuridad.

El chico tomó nuevamente su mano para continuar por el pasadizo. Únicamente bastaron unos metros de ardua caminata para que de pronto sus extremidades pesaran más de lo acostumbrado, llevando su cuerpo bruscamente de rodillas hacia el piso.

Soltaron sus manos entre blasfemias cuando sus mentes realizaron conjeturas de lo que estaba ocurriendo.

La gravedad aumentaba drásticamente.

Se alzaron mediante un grito proveniente de lo recóndito de sus pulmones, pero una vez de pie nuevamente se encontraron estáticos entre jadeos.

- Mierda – soltó el Uzumaki controlando su respiración.

Sakura dio un paso haciendo uso de su extrema fortaleza, cada movimiento significaba cargar con una tonelada sobre su espalda.

- No puedo respirar – susurró entre jadeos inhalando lo que parecía vapor de agua suspendido en el aire.

- ¡Solo un poco más! – exclamó el rubio empeñado en llegar hacia el final.

El sonido que llamó su atención los forzó a detenerse nuevamente para analizar adecuadamente su escenario.

Agua.

Frente a ellos el sonido del agua resonaba cual cascada.

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Con su torso atado y su única mano oculta entre las cadenas en su espalda baja, difícilmente podía intentar mantener el estoicismo ante su situación.

Apretó los dientes tensando los músculo de su rostro al sentir al grupo de ninjas reunirse nuevamente a su alrededor.

- ¿cansado? –susurró Kanaye - inclinando su cuerpo hacia el pelinegro- Ya han pasado 2 horas – agregó seriamente- por cierto, olvidé mencionar que nadie logra salir de los túneles con vida.

El bufido desprendido desde su nariz luego de escuchar aquellas palabras, simplemente enmarcaba la superioridad aberrante en sus acciones. Aunque por dentro, más bien lo carcomía una profunda incertidumbre.

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Sus cuerpos exhaustos lograron resistir la gravedad aumentada lo suficiente hasta sentir el agua fluir entre sus pies.

- está caliente – habló Sakura cuando el líquido tocó sus tobillos.

- Sakura-chan – llamó el rubio a unos metros de distancia- llegamos.

La chica levantó su vista para enfocarla en una tenue luz frente a sus ojos. Se mantuvo estática intentando analizar su procedencia pero únicamente logró advertir la nebulosa entre el vapor y su reflejo luminoso.

- ¿Qué es? –preguntó la chica para sí misma a medida que la luz parecía parpadear centellos brillantes- ¿por qué te detienes?

- No podemos seguir avanzando – dedujo el rubio cuando la muchacha hubo alcanzado un lugar junto a él.

Sakura logró distinguir entre la niebla la luz brillar con más intensidad desde aquella ubicación. Consciente aún de su vestimenta, ciertamente nada podía importarle más que lo vislumbrado por sus ojos.

- El agua flota frente a nosotros – concluyó con la boca abierta en sorpresa- hay algo dentro, esa luz parece algún tipo de roca suspendida en el aire… o agua…

- Iré por ella – decretó el muchacho seriamente mientras se acercaba hacia la cascada.

La pelirosa clavó su mirada en el rostro de su compañero. La luz entre la nebulosa le indicaba claramente la decisión en sus palabras. Sus ojos azules plasmaban aquella seguridad innata en su persona, aquella vigorosa valentía de la que ella prescindía más veces de las adecuadas para un ninja de su clase.

- ¡Naruto espera! –exclamó alzándose lo más rápido que pudo contra el muchacho- tengo un mal presentimiento.

Observó el torso desnudo en el rubio removerse sorprendido ante el contacto de sus manos. La luz reflejada entre ellos aclaraba perfectamente el estado entre sus cuerpos; la chica bajó repentinamente su vista para notar el torso desnudo en su compañero y en un instante de bochornosa realidad.

Soltó su agarre lentamente mientras con su brazo libre intentaba cubrir la desnudes en sus pechos. El silencio producido entre ambos únicamente intensificó su bochorno.

Escuchó el agua removerse entre sus pies antes de ser consciente de las manos posadas sobre sus hombros. Obligada a levantar la vista afrontó nuevamente al rubio, topándose esta vez únicamente con la intensidad propia en su compañero.

- tranquila Sakura- chan, es solo agua –soltó el rubio junto a una sonrisa que ella bien conocía.

Suspiró profundamente consciente de que aquello no se trataba simplemente de gravedad aumentada y calor aberrante.

Naruto se giró pesadamente rumbo a la pared trasparente tras sus cuerpos. Caminó hasta plantarse frente a la luz y sin dudarlo alzó su mano para atravesar el agua vertical; fue en el instante en que sus dedos chocaron con el líquido cuando sintió el calor arder sobre sus yemas.

Retiró la mano agitándola para enfriar la piel chamuscada, sin lugar a dudas el agua ebullía cuál caldera ardiente. Empuñó su extremidad reiteradas veces intentando calmar las terminaciones nerviosas heridas.

Observó a la chica de reojo acercarse junto a él para curar la herida, sin embargo, la detuvo rápidamente.

- No gastes tu energía, aún debemos regresar – expresó preparado para intentarlo nuevamente.

Tomó aire antes de ágilmente introducir su mano nuevamente rumbo al brillo. Un grito de dolor salió desde lo profundo de su garganta conforme su piel ardía bajo el agua caliente; sintió bajo sus dedos la roca luminosa resbalar cual pez en un rio.

Tal vez ocurría en cámara lenta. Consideró la muchacha al notar que cada segundo parecía abismantemente eterno antes de que el chico lograra alcanzar la luz con la firmeza apropiada para jalar de ella.

Naruto intentó elevar la roca pero ésta parecía absolutamente fija a su suspensión. Sin pensarlo dos veces introdujo su otra mano logrando desatar en su rostro la expresión pura del dolor más intenso; con ambas manos bien firmes utilizó toda su fuerza para mover la roca de su posición.

Los jadeos provenientes de su garganta parecían salir expulsados peor que un grito penetrando en toda la inmensidad a su alrededor.

- ¡Suéltala! ¡Debe haber otra forma! – exclamó la chica aferrándose al tordo del muchacho en un intento por alejarlo en busca de otra posibilidad.

Y ocurrió en un relámpago.

La roca se elevó en conjunto con las manos del muchacho y en un segundo ya se encontraba cruzando el umbral que los dividía. Sin embargo junto a ello, una corriente de electricidad se desató dentro de la cueva cual energía expulsada desde lo desconocido.

Sakura saltó lejos chocando gravemente su espalda contra la pared. La energía fue tan poderosa que tardó unos minutos en recobrar la lucidez de su inconsciencia; Abrió los ojos reconociendo la luz a varios metros de su ubicación. Desorientada determinó que esta vez el líquido en su cuello debía ser sangre desprendida desde su cabeza. Meneó el cuello intentando lograr recobrar sus sentidos.

- Naruto – lo llamó suavemente antes de notar como el agua sobre la cual se encontraba comenzaba a quemar sus piernas.

Se paró jadeante al no obtener respuesta a su llamado.

- ¡Naruto! – exclamó en un grito proveniente desde lo profundo de sus miedos.

Corrió hacia luz intentando localizar al muchacho, sin embargo únicamente identificó agua en todo el perímetro a su alrededor.

Caminó entre la gravedad monstruosa y el agua quemando sus pantorrillas, hacia un bulto ubicado a varios metros de su ubicación; su corazón se desbordó cuando observó al rubio flotando boca abajo.

- ¡No! – gritó con la voz entre cortada antes de alzarse contra el chico para girarlo rápidamente.

Sintió sus brazos flaquear cuando notó el rostro siempre sonriente, inerte y enrojecido producto de las quemaduras.

Había estado en aquella posición antes.

Los latidos habían desaparecido.

Lo examinó intentando determinar por qué se había producido aquello. Consciente de la fuerza interna en su compañero. Él no moriría solo por unas quemaduras.

Lo que halló instaló un nudo en su estómago. El chakra del muchacho se encontraba absolutamente ausente, aquella roca había drenado absolutamente toda su energía vital. Incluso aquello escondido en lo recóndito de su interior, parecía dormido y silencioso.

Ausente.

Con su mano ayudando al cuerpo para que flotara entre el agua, se dispuso a realizar masaje cardiaco tal cual lo había ejecutado hace ya tanto tiempo.

Se inclinó reiteradas veces para realizar respiración boca a boca, sintiendo como sus mejillas se humedecían entre las lágrimas afloradas por sus ojos.

Aquello no servía, Naruto no podía ser reanimado si no tenía nada de chakra en su interior.

Traspasó sus energías mientras continuaba realizando masaje cardiaco y respiración boca a boca.

Exhausta ante el calor ambiental y la gravedad absurda, consideró que pese a su cansancio físico no podía darse por vencida.

Jamás. No cuando la vida del muchacho dependiera de sus capacidades.

De pronto el corazón dentro de su puño reaccionó en un tenue latido que bastó para aflorar toda la esperanza que habitaba en su interior.

Sin embargo, pese a sus esfuerzos el muchacho continuo inconsciente mediante respiraciones inaudibles.

Lo tumbó contra la pared sentadose junto a él para tomar una pausa.

Con las manos abrazando sus rodillas observó la roca aún flotante a unos metros de su ubicación.

Si la tomaba y aquella roca absorbía su energía, nadie podría reanimarla.

Cerró los ojos reconociendo que si ella no hubiese estado allí, sin duda Naruto no lo hubiese podido lograr.

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La media hora que siguió desde aquel momento, simplemente sirvió para apagar aún más su vitalidad. Cada segundo allí parecía absorber más de su chakra y difícilmente podría brindarle soporte a Naruto en aquellas condiciones.

Contuvo la frustración antes de emprender su caminar rumbo a la roca; empuñó sus manos en cada extremo de su cuerpo consciente que aquello no podía contra ella.

Desanudó su falda y la anudó a un extremo convirtiéndola en un saco. Se alegró de haber mantenido aquella prenda, aunque significara únicamente quedar en sus pantalocillos cortos y un top inoportuno.

Tomó con la tela la roca y la introdujo dentro del morral.

Sus respiros agitados parecían resonar en toda la extensión, más cuando tras ocultar la piedra toda luz a su alrededor desapareció casi por completo.

Tomó a Naruto de ambas manos y lo arrastro por los túneles, si continuaba permaneciendo allí quieta, la roca absorbería su energía hasta dejarla inconsciente junto a su compañero.

Nuevamente limpió el sudor sobre su frente. Tras cada paso inconscientemente un grito desgarrador se escapaba desde su garganta.

Sofocada por lo acontecido pensó en descansar unos segundos cuando notó que la gravedad que la atraía contra el suelo comenzaba a desaparecer lentamente.

Sin embargo, aún tenía otro problema por delante, el camino a recorrer hacia la salida era un completo misterio entre la penumbra.

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Inclinado contra el suelo, consideró que 5 horas era demasiado tiempo. Tal vez realmente aquellos túneles podían ser más peligrosos de lo imaginado.

Maldijo mentalmente cuando la preocupación invadió su consciencia mientras intentaba encontrar una forma de cooperar desde su posición.

Siguió mentalmente lo recordado en aquella guarida.

Pasillo de 50 metros.

Habitaciones.

Pasillo a la derecha.

Túnel por donde suponía habían ingresado Naruto y Sakura.

Sin embargo, también era un hecho que toda aquella extensión había sido construida sobre los laberintos. Por lo que bastaba una abertura en dirección al suelo para abrir una brecha hacia la tierra.

Entonces simplemente decidió esperar.

Esperó.

Espero mientras aplicaba lo enseñado a la pelirosa.

El espacio a su alrededor era una constante energía en movimiento, y él únicamente no utilizaba sus ojos para determinar sus fluctuaciones. Había sido una labor difícil de aprender, pero necesaria durante aquellos meses en el pasado cuando su visión parecía fallar drásticamente.

- Kanaye – llamó en un sonido gutural proveniente de su propio enfado- libérame.

Al hombre se acercó hasta el pelinegro plantándose de lleno frente a su cuerpo.

- ¿por qué debería hacerlo? – contestó el líder sosamente.

- Estoy bastante fastidiado en este momento – declaró en calma.

El golpe sobre su rostro no tardó en hacerse llegar. Pero tal como había planeado, aprovechó aquella instancia para acercarse lo más posible hacia la luz de las antorchas.

Se mantuvo en aquella posición durante un momento, logrando que la tranquilidad se instaure nuevamente a su alrededor.

- cuando quieras nos das una demostración de tu enfado. – soltó Kanaye antes de alejarse nuevamente del lugar.

Apoyó su espalda contra la pared recibiendo la calidez del fuego, y en un instante entre el descuido de los hombres, el relámpago atravesó la tierra en un espacio no mayor a su puño. Silencioso no alcanzó a ser advertido cuando el sonido del alarido no hizo eco en la habitación y aquel derrumbe podía ser atribuido a cualquier cosa. La guarida tendía a desmoronarse, más cuando sus habitantes acostumbraban a presentarse entre explosiones.

La luz iluminando la perforación sería al menos una guía entre la oscuridad, pensó mientras saboreaba el hierro en su boca.

Necesitaba ruido. Determinó 20 minutos más tarde cuando el silencio comenzaba a impacientar su genio.

Apoyado en la pared tras su espalda, se irguió de pie únicamente con la intuición de sus sentidos.

- Ya estoy harto – comentó cuando los destellos provenientes de la extensión de su cuerpo, fulminaron las cadenas a su alrededor liberándolo rápidamente de su prisión.

- No querrás que visitemos Konoha – amenazó el líder apareciendo rápidamente entre el gentío.

La mano del pelinegro se elevó en su dirección mientras se encendía con el tronar de las chispas; todos los presentes retrocedieron un paso ante la cobardía invadiendo sus estómagos.

- Me importa una mierda – soltó el pelinegro antes de atravesar el pecho de Kanaye con la extensión de su chidori fluyendo desde su extremidad.

Dejó caer el brazo mientras escuchaba el cuerpo inerte del hombre golpear el piso sin el mayor alboroto.

- ¿Quién más? – cuestionó girando su rostro hacia los hombres temblorosos.

El sonido de unos pasos alejando rápidamente por el pacillo únicamente provocó un ágil movimiento en su persona antes de atraparlo desde el cuello de su haori.

Sus sentidos se intensificaron cuando notó al equipo restante formarse en un círculo a su alrededor. Identificó el sonido de unas posiciones de manos antes de en un segundo notar el oxígeno decaer drásticamente. Se inclinó en un intento por respirar antes de atacar a uno de los hombres frente a él logrando así liberarse de aquella prisión circular.

El sonido de un abanico provocó el derrumbe del cielo en conjunto con el estruendo que estaba esperando.

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El sonido llegó a sus oídos en un eco feroz, cual rugido pudo identificarlo a unos cuando kilómetros de distancia.

Caminó con toda la rapidez que su cuerpo debilitado le podía proporcionar. Sin embargo, el peso del rubio y la roca absorbiendo su energía, únicamente lograban abatir cada paso como si se tratara de muchos metros recorridos.

Nuevamente un estallido le indicó que algo no andaba bien, y esta vez el rostro de Sasuke se cruzó entre sus recuerdos como la imagen que había intentado olvidar durante todo aquel trayecto. No, no podían pensar en el pelinegro cuando existían otras cosas de las cuales preocuparse.

Fueron las lágrimas descendiendo por su rostro las que le demostraron lo realmente desgastado que se encontraba su cuerpo. Casi podía sentir sus ojos cerrándose lentamente.

La luz tenue frente a su vista logró despabilar su desesperación. Cargó a Naruto sobre su espalda y en un último bramido, corrió con toda la intensidad acumulada en su cuerpo antes de atravesar el techo sobre su cabeza.

De pie frente al grupo de hombres que rodeaban al pelinegro, no logró mantener el equilibrio y cayó de rodillas con el rubio derrumbado a su lado. La respiración agitada y su pecho subiendo y bajando desenfrenado fueron un claro indicio de su descompensación.

Lanzó su improvisada bolsa lo más lejos que le fue permitido por sus brazos en un intento por recobrar algo de su energía y con ello lograr lo mismo en Naruto. Sin embargo no logró llegar nuevamente hacia el rubio cuando unas manos la jalaron fuertemente desde el cabello lanzándola de lleno contra el suelo.

Sasuke analizó la situación desde su posición. Notando la energía del Uzumaki en el mínimo de lo permitido, cualquier ataque en aquellas condiciones acabaría con su vida; y Sakura por otro lado, parecía extenuada entre el soporte vital del rubio y su propia condición física.

El crujido del chidori nuevamente se hizo presente cuando decidió dar fin de una vez aquella confrontación, fue un ataque certero contra su espalda lo que lo derrumbó hacia el suelo.

Concentró su energía en los presentes dentro de la habitación. Dos hombres y una mujer. Ninguno lo suficientemente fuerte como para hacerle frente realmente.

Se giró sobre sus talones esquivando el golpe contra su rostro y en menos de lo esperado tenía a su contrincante clavado en la pared tras ellos; la música resonando en sus oídos le recordó la naturaleza de aquella aldea; el sonido silbando contra sus tímpanos lo desoriento absolutamente. Nublando la única visión que podía obtener del espacio a su alrededor.

Permanecer con los ojos vendados fácilmente podía convertirse en un problema mayor.

Levantó su rostro intentando mantener la panorámica cuando de un momento a otro recibió un ataque eléctrico contra su estómago. Aquel contrincante también podía manejar los relámpagos, aunque a muy diferente rango; El ataque no logró desestabilizar su posición y en un pestañeo hizo suya la energía contra su cuerpo regresándola hacia su oponente en un flameo de brillo y soberanía que no rechinó hasta que el muchacho del sonido se halló inconsciente de cara al piso.

Únicamente quedaba la chica manteniendo con Sakura una lucha de Taijutsu para la cual la pelirosa no estaba absolutamente en condiciones.

El sonido danzante desprendido desde los labios de la muchacha, logró que la estructura a su alrededor templara en un crujido mientras se agrietaba estruendosamente; las rocas comenzaron a desmoronarse cuando Sakura utilizó la última energía en su cuerpo para golpear de lleno a la chica en el rostro.

Se irguió preparada para continuar envistiendo, pero lo único que observó fue un desorientado pelinegro intentando recobrar su orientación ante el ataque recientemente vivido.

- ¡Debemos salir de aquí! –sugirió la muchacha acercándose hacia Sasuke para guiarlo entre el estruendo.

El Uchiha cargó a Naruto en su espalda mientras la guarida comenzaba a desmoronarse poco a poco.

- Sígueme – ordenó el muchacho antes de salir disparado a través de los pacillos rumbo al exterior.

Sin embargo, sus velocidades no fueron suficientes y a duras penas lograron salir disparados contra la nieve localizada a las afueras de la guarida.

Abrió los ojos lentamente observando nuevamente nada más que la oscuridad a su alrededor.

- ¡Naruto! – gritó mientras se sentaba entre la nieve.

- Está mejorando. – soltó toscamente el pelinegro mientras palpaba con su mano la cabeza de su compañero.

Sakura se acercó al pelinegro observándolo entre la tenue luz de la luna. Los sellos cubriendo los ojos del muchacho parecían mantenerse absolutamente intactos.

- ¿puedes liberarlos? – cuestionó Sasuke intentando ocultar la preocupación en su voz.

- Si – pronunció Sakura mientras deshacía rápidamente las ataduras que cubrían la frente del Uchiha- Liberación – indicó mientras sus manos realizaban posiciones ya conocidas- No era un sello realmente poderoso.

La visión del muchacho comenzó a esclarecer entre nebulosas y destellos. Aclarándose por fin entre el reflejo del astro luminoso sobre sus cabezas.

Su vista primeramente se enmarcó en la soledad nuevamente existente entre ambos, para vagamente recaer en las ropas de la muchacha.

Considerar a la chica luchando durante todo aquel tiempo en aquellas condiciones, le produjo un retorcijón en el estómago. Tragó saliva contrariado.

La chica sonrojó su rostro mientras intentaba cubrir sus pechos. Sin embargo lo que más le preocupaba era el frio absoluto sobre sus extremidades.

Naruto en las mismas condiciones se encontraba semi desnudo recostado sobre la escarcha.

Sasuke desvió su vista intentando opacar el recuerdo de lo que sus ojos recientemente habían observado. Aquella malla difícilmente ocultaba algo, no cuando la luz de la luna iluminaba el blanquecino resplandor de la piel descubierta en la muchacha.

- Busquemos un lugar donde pasar la noche – comentó dispuesto a desviar la atención de su propia perturbación.

El ánimo en sakura decayó notoriamente, ocultando su frustración tras un suspiro resignado.

Pasó del muchacho para dirigirse hacia Naruto tumbado tras ellos, probablemente, pensó, Sasuke no estaba preparado para lidiar con lo que había ocurrido; bajó sus manos desde la posición sobre sus pechos, considerando que al parecer el chico estaba más concentrado en evitarla que de la trasparencia sobre su cuerpo.

Sin embargo, una mano sobre sus dedos detuvo súbitamente su andar.

- ¿Te encuentras bien? –cuestionó el pelinegro fijando su vista nuevamente en los opacos jades de su compañera.

La muchacha asintió sin intenciones de instaurar nuevamente en su actitud el nerviosismo. La tajante personalidad de Sasuke parecía totalmente ajena al muchacho que la había besado hace ya tantas horas.

Y tal como había querido evitar. La sensación de calidez antes sentida, de pronto había desaparecido de su cuerpo. Dando paso a la frialdad otorgada por la desilusión.

Continuó su camino en silencio, sin embargo, el agarre sobre su mano se mantuvo más tiempo del esperado; Se giró nuevamente hacia el muchacho afrontando su oscura mirada una vez más, notando como el pelinegro abría la boca para emitir palabras sin obtener realmente más que el mismo fracaso que ella podía advertir en su interior.

Se acercó a él acortando abismantemente su distancia, provocándolo dispuesta a brindar aquella confianza de la que parecía carecer el Uchiha; Cerró los ojos para disfrutar la piel cálida sobre su palma mientras las emociones comenzaban a inundar nuevamente el espacio dentro de su pecho.

La mano del chico subió hasta su antebrazo en un suave tacto compasivo y se mantuvo allí palpando toda la extensión de piel descubierta.

Sasuke mantuvo la mirada fija en el rostro de la chica, por razones más allá de su preocupación, descender con sus ojos hacia el cuerpo de la muchacha se estaba transformando en una dura batalla entre sus deseos internos. Comprendiendo que tan solo una mínima mirada desataba oleadas agradables en su cuerpo. Un desafío constante durante cada segundo de pie frente a ella.

Sakura apoyó su frente en el torso del pelinegro, uniendo de aquella forma toda distancia ente sus cuerpos.

- Hoy Naruto… - soltó evitando la voz entre cortada amenazando por salir entre jadeos.

El suspiro del muchacho tranquilizó su ánimo, sus palabras habían provocado en el pelinegro exactamente el mismo miedo que ella mantenía oculto en su interior.

- Es una misión peligrosa – soltó Sasuke suavemente- pero puedes con esto.

La muchacha separó sus cuerpos levemente para observarlo nuevamente a los ojos.

- Se pondrá peor ¿verdad? – susurró silenciosa.

El agarre sobre su brazo intensificó la congoja en sus pensamientos.

- Sasuke ¿Te quedarías con asuntos inconclusos sabiendo que nuestras vidas están en constante peligro? –cuestionó sin poder controlar el temblor en sus extremidades.

El chico entrecerró los ojos enfocando su atención completamente en Sakura. La exhalación de sus pulmones pareció llevar consigo todo el tiempo trascurrido desde que habían sido interrumpidos en aquella habitación.

Y mientras la adrenalina fluía amenazante por su cuerpo, subió su mano lentamente hasta detenerla en las hebras rosas. Tomó el cabello entre sus dedos, mientras estos seguían un tortuoso camino hacia el cuello expuesto; El nudo de los tirantes bajo sus yemas parecía simple de deshacer, casi un llamado silencioso, más cuando la chica ladeaba su cabeza fluyendo ante tacto de sus dedos.

- ¿asuntos inconclusos… -atinó a cuestionar con la mirada desviada entre los labios entre abiertos y las clavículas desnudas, sin la suficiente valentía para aventurarse más abajo.

La chica asintió lentamente, perdida en el roce sobre su nuca, absolutamente embelesada en aquella mirada hipnótica desdoblada en rasgos humanos nublados por el aturdimiento.

Sasuke acercó sus rostros mientras Sakura cerraba los ojos esperando el roce entre sus labios. Juicioso de sus actos, disfruto aquel segundo antes de atraer a la muchacha contra su boca en un acto menos tempestuoso al de los besos apurados en su último encuentro; pensó torpemente que tras besarla satisfacería el deseo albergado en su interior desmoronándolo rápidamente, sin embargo, contrario a lo esperado, el roce del cuerpo semi desnudo únicamente logró avivar el fuego en sus extremidades, esta vez en un baile armónico de ritmos seductores; la lengua dulce atravesó el umbral tocando suavemente su paladar, albergando allí un cosquilleo adictivo del cual necesitó rápidamente un poco más. Intensificó el contacto mediante instintos pasionales sin descubrir y jadeos aplacados por el silencio del bosque.

Las manos de la muchacha se alzaron contra el cabello azabache, hundiéndose en él como jamás pensó realmente que podría concebir. Tironeándolo conforme necesitaba más entre mordidas y choques desenfrenados unidos por la mezcla de sus respiraciones entrecortadas.

Sasuke la apretó contra su cuerpo descendiendo con su mano a través de la fría loza en que se había convertido la piel de Sakura, mientras con su tacto elevaba la temperatura de cada centímetro recorrido. Quemaba, la frialdad del hielo quemaba su palma y alborotaba su abdomen calentando la extensión de su entrepierna, endureciendo rápidamente su hombría y logrando la tensión descuidada en sus pantalones ebullir en una presión tirante a través de la tela de sus prendas; Bajó hacia la estrecha cintura, notándola desnuda sin límite en su extensión y en un acto supremo deslizó su mano por la llanura ubicando en el espacio bajo el holgado bralette trasparente. El sonido desprendido desde la garganta de la chica únicamente activar un fuego creciente, y en un acto de ingenuidad acarició con su pulgar el espacio inferior a la curvatura de los pechos expuestos sin descuido a su visión.

La chica abandonada del frio y completamente ardiendo desde lo profundo de su vientre únicamente podía identificar cordura en los signos de excitación evidentes fluir a través de cuerpo. Húmedo y enloquecido, las cosquillas navegantes por su piel se alborotaban entre los roces y la firmeza chocando contra su abdomen. Sabía lo que ocurría, el muchacho reaccionaba ante sus movimientos olvidando cualquier compostura antes instaurada en su persona.

Solamente los labios helados y temblorosos en la muchacha fueron distracción suficiente para separar su unión y afrontar la nieva cayendo sobre sus hombros.

Necesitaban estar a solas.

- Hay una prisión abandonada no muy lejos de aquí – musitó el pelinegro alejándose lentamente de la chica- nos quedaremos allí unos días hasta que Naruto se recupere – culminó sin deshacer la posición de su mano, sin embargo, la deslizó para posicionarla en la estreches de las escarchadas caderas, sin intenciones de ocultar la tensión en sus pantalones reflejada notoriamente contra la luz latente, cerró los ojos intentando concentrar su mente en algún pensamiento neutro.

La muchacha bajó su vista para asombrarse ante lo expuesto, sus mejillas rojas entre el frio y el nerviosismo la obligaron a tragar toda la saliva acumulada en su garganta. No sabía si realmente estaba preparada para ello, sin embargo, se encontró a si misma luchando contra la idea de juntar nuevamente sus cuerpos para sentir la extensión dura nuevamente rozar la parte baja de su abdomen.

- Vamos – susurró mientras humedecía sus labios saboreando al pelinegro en toda la extensión de su boca.

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Hola!

Ulalá

¿Cómo estaaaaan? GRACIAS POR LEEER!

GRACIAS POR TODOS SUS COMENTARIOS

Debo reconocer que imaginación tengo harta últimamente, pero tiempo no mucho… asi que disculpen si mi forma de escribir es menos cuidadosa que antes!

Ahora oh chicaaaas como les explico lo que se viene AJAJAJ pobre Naruto por ahí tirado en la nieve ups ojalá no se resfríe.

Espero les guste este capítulo extra largo con extra amor.

DEJEN SU COMENTARIO, OPINION, CRITICA! Porfiiiis

Abrazos