PRISIÓN

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Las celdas en fila parecían pequeñas mazmorras desprovistas de toda libertad. Incluso entre la penumbra las paredes húmedas y mohosas expelían el aroma de lo que únicamente conoce oscuridad; Las rendijas abiertas colaban la furia del viento sobre la estructura de piedra, cual látigo castigador, su sonido resonaba en el eco de la construcción disolviéndose en el tenue ruido producido por sus zapatos al recorrer los cimientos.

- ¿Dónde vamos? –cuestionó la muchacha mientras procesaba lo observado.

Mientras el frío del hielo aún se filtraba por sus escuetas prendas, el óxido de los metales inundaba su nariz con cada inhalación, trayendo a su memoria la evocación de sangre seca en un campo de batalla.

El silencio del pelinegro no hizo más que impacientar su ya intranquila templanza.

Sasuke se detuvo para abrir una puerta al costado del pacillo. Esta vez, el aroma a humedad se hizo presenta en una mezcla de polvo y abandono.

- Estas habitaciones pertenecían a los guardias de la prisión. – declaró ingresando en el oscuro cuarto.

Sakura lo siguió a una distancia prudente. Con su cuerpo temblando y los sentidos al límite de la ansiedad, sintió que sus fuerzas flaquearían en cualquier momento; Mordió su labio ante la sola idea de perecer dormida después de lo recientemente vivido en el bosque. Una motivación lo suficientemente fuerte como para mantener sus cinco sentidos concentrados en cada movimiento de su compañero.

La habitación estaba compuesta por dos camas separadas por una mesita de noche en estado deplorable; Un mirador en el extremo superior del techo, similar a las ventanillas de ventilación ubicadas en cada celda de los pisos bajos, y un armario sellado mediante un grueso candado metálico.

Observó al muchacho dejar a Naruto tendido sobre una de las camas para luego caminar toscamente hacia el ropero; Lo analizó batallar con la cerradura durante largos minutos de silencio. El sonido del metal oxidado en constante confrontación con el kunai, absorbió su atención durante un instante más largo de lo adecuado. Sus pensamientos al igual que su cuerpo comenzaban a congelarse mientras sus dientes taladraban intentando contener las sacudidas.

En su condición, el frío era un enemigo feroz y despiadado.

Su mirada adormecida se desvió hacia el rubio tendido sobre la cama. Los labios morados y las mejillas escarchadas combinaban con su torso desnudo y enrojecido. Parecía dormido, sin embargo, el silbido desprendido tras cada exhalación, no era más que el reflejo de su propio cuerpo luchando contra las bajas temperaturas. No dormía, permanecía inconsciente.

El retumbo del metal golpeando el suelo le indicó la victoria de Sasuke contra aquel candado.

Las blasfemias no se hicieron esperar tras observar el ropero absolutamente vacío.

- Esto ayudará –susurró la chica sacudiendo las mantas empolvadas tendidas sobre las camas.

Cubrió a Naruto lo mejor que pudo y sin pensarlo dos veces, envolvió su cuerpo en una de las mantas restantes intentando mitigar la abrumadora frialdad. Sin embargo, aquellas ropas de cama no hacían más que aumentar el peso sobre sus hombros y en ningún caso amortiguaba el temblor sobre su cuerpo.

Sasuke mantenía una mirada contrariada. Frustrado ante no poder brindar la protección adecuada, mantuvo sus pensamientos enfocados en resolver rápidamente aquella situación; caminó firmemente a travesando el umbral hacia el pacillo, resoplando conforme su propia temperatura descendía peligrosamente.

Sakura la observó pasar de ella rumbo a la siguiente habitación, y en un acto de hipnotismo, siguió al muchacho a través de la oscuridad del pasadizo.

El cuarto contiguo, similar en su decoración, presentaba las marquesas completamente destruidas como el restante vestigio de una lucha cuerpo a cuerpo; la rendija sobre una de las esquinas en la habitación, dejaba entrar la suficiente luz como para percibir la silueta de su compañero nuevamente intentando abrir el grueso candado del aparador.

Deseó en sus adentros que esta vez hubiera algo de ropa en aquel mueble, sin embargo, nuevamente el resultado frustró sus intenciones.

Sasuke caminó nuevamente hacia el pacillo, sin detener su mirada en la chica junto al umbral. Sentenciado en las respiraciones entrecortadas y el sonido de los dientes resonando ante los escalosfrios, no se detuvo hasta que observó a la muchacha ágilmente interponerse en su camino.

- Haremos fuego – decretó Sakura intentando aminorar su nueva problemática.

- No será suficiente – resolvió Sasuke con la mirada encrespada en preocupación.

Sakura contempló la piedra bajo sus pies, el piso enlozado en rocas parecía tosco y áspero, un absoluto témpano de hielo; levantó la vista para fijarla nuevamente en su compañero, y en un acto de impulsividad apoyó su mano en el pecho del muchacho.

- En realidad…puede haber otra forma… -comentó sugerente.

El silencio a su alrededor parecía únicamente truncado por sus propias respiraciones. El respingo del muchacho ante el suave contacto se plasmó en una clara exhalación producto de su desconcierto.

La chica elevó su mano hacia el rostro del pelinegro y en lo que primeramente pareció un acto de confortación, terminó culminando en la llama antes encendida entre sus cuerpos. La absurda frialdad en sus extremidades parecía sucumbida al pulso de su sangre encendida entre los estímulos vividos minutos antes de ingresar en aquella prisión. Y en una acción temeraria, alzó su cuerpo en la punta de sus pies hasta quedar lo suficientemente cerca del muchacho como para sentir su tibia respiración chocar suavemente con su rostro. Se observaron desde la distancia que los dividía, sin intenciones por desconocer lo inconcluso, aunque su consciencia les indicara la importancia de mantener la cordura en sus acciones, la tentación parecía un agradable suplicio, más cuando la soledad a su alrededor nuevamente simulaba la oportunidad que inconscientemente estaban esperando.

- Hazlo… – susurró la chica en una tenue orden que el pelinegro comprendió tras un arrebato de palpitaciones. El calor encendió sus venas provocando una imprevista ansiedad. No tuvo momento de considerar aquello ya que sus ojos se encontraban completamente perdidos en el verde nebuloso y sugerente de la pelirosa oculta entre la noche y los rayos lunares sobre la piel descubierta.

En sus ideas y prejuicios jamás hubiese considerado una oscuridad tan cautivadora dentro del pacifico cuerpo de la muchacha. Y es que debía reconocer que pese a su buen corazón, tras lo vivido, existía cierta atracción por lo prohibido, cierta fascinación por aquello turbulento y clandestino; De pronto, consideraba que jamás podría anhelar una familia convencional, no lo merecía, pero la pelirosa frente a sus ojos mostraba una faceta sombría, y de alguna forma aquella nueva perspectiva desmoronó todos los pretextos en su cabeza; Como pocas situaciones en su vida habían podido alcanzar, la fría respiración chocando contra su mentón arrasó con su mente los segundos antes de atrapar entre su boca los escarchados labios de la chica. Codiciando saborear lo recóndito en su ser, abstraído por completo de todos los cabos inconclusos en su misión ante la violencia de sensaciones aplazadas hasta el punto de culminar en la dispersión de sus pensamientos.

El arrebato en sus acciones no tardó en desatar el fervor latente en el pelinegro, ardiendo dentro de su propio cuerpo, cubrió con su brazo la cintura de la chica, logrando que la manta sobre los hombros de ésta descendiera hasta posarse en algún espacio entre sus pies; la unión de sus bocas impaciente y vehemente, los sofocaba en bocanadas entrecortadas por el frio y la locura creciente desde sus entrañas; El tacto bajo sus yemas parecía ambicionar ser recorrido con toda la extensión de su boca. Deseó probar aquella piel. Saborearla impaciente en la efervescencia de nuevos apetitos, con la mente nublada en la piel desnuda bajo su mano, mientras apretaba con firmeza la cintura ligera en curvas que no imaginó llegarían a trastornar su sobriedad, atrapó contra la pared a la muchacha en la búsqueda por mantener el equilibrio en sus movimientos, desatando un quejido que invadió su cabeza para descender en corrientes eléctricas hacia su vientre, destruyendo a su paso toda la razón restante, desmoronándola en puro instinto desbocado.

Las manos recorriendo su pecho se perdieron en los tirones de su camisa, desabrochándola para exponer el macizo tronco bien trabajado, esta vez con ciertos moretones producto del reciente enfrentamiento; inclinado sobre la chica exhibió ante ella toda la extensión desde su cuello hasta la pretina de su pantalón. Observando de reojo la lengua de la muchacha relamer sus labios conforme sus ojos disfrutaban lo que veía. Herido poseía cierto aire desvalido confrontando aún más los instintos en la pelirosa. Porque era un hecho para Sakura, él probablemente se encontraba en el punto culmine de su atractivo, en un espacio entre la masculinidad madura forjada por músculos desenvueltos entre un cuerpo arrogante en su genética, y el espacio exacto para continuar siendo el chico que fue en su tortuosa adolescencia. Misterioso como solo él podía serlo, se veía aún más seductor con la dicotómica mirada otorgada por su Rinnegan, un fetiche inesperado, que jamás imaginó alteraría su razón como lo hacía en aquel momento de exposición. Donde sus hormonas revoloteaban perdidas entre el abdomen bajo sus manos y los oblicuos definiendo el camino preciso bajo sus prendas; y sin meditar en ello, siguió la vía señalada por los músculos abdominales, hasta entrometerse en lo oculto a sus ojos.

Temerosa en su atrevimiento, notó los besos del muchacho turbarse ente el contacto, clavando la mirada en sus acciones con el asombro plasmado ante el roce de las yemas sobre su prohibida anatomía.

Para la chica aquel acto significaría la completa liberación de sus tapujos. Desvergonzada y alzada ante sus acciones, ya no había vuelta atrás en su cometido; torpemente acarició la dura extensión del muchacho, recorriéndola con su mano en tanteos tímidos pero estimulantes. Acariciando y apretando conforme notaba en Sasuke ronroneos turbios desprenderse en involuntarios murmullos de satisfacción.

El muchacho separó sus cuerpos para cerrar la puerta junto a ellos, y sin demoras despojó a la chica del bralette para exponer absolutamente a sus ojos todo lo oculto bajo la malla; los pechos redondos y entumecidos subían y bajaban conforme la respiración de Sakura se tornaba temerosa ante el escrutinio. Sin embargo, bastó un minuto para apreciar lo que sus ojos observaban, para posteriormente retomar su lugar junto a la muchacha, atrapándola nuevamente contra la fría piedra tras ellos. Su mano confianzuda subió por la espalda descubierta, rozando en toda su extensión la curvatura de los pechos unirse contra su piel estimulando su vientre en oleadas de entrecortada satisfacción. Más aún, sintió su organismo contraerse cuando la suave mano de la pelirosa, descendió nuevamente bajo su pantalón.

La elevó contra sus caderas en torpes movimientos instintivos. Mientras ella apretaba con sus muslos la ferviente locura rozar su entrepierna, abrazó con ambas manos el cuello del muchacho dejándose llevar ante los besos repartidos sobre su cuello.

Sasuke atado a la desnuda cintura, la guió ansioso hacia la cama desarmada a unos cuantos metros de su posición; entrecerró los ojos para observar a la chica desnuda contra su pecho, antes de lanzar el colchón al suelo junto a la marquesa. Bastó más distancia entre ellos de la prevista, para en un instante de cordura, analizar el rumbo de sus actos. Y es que aun pese a su estoicismo, continuaba siendo un muchacho como cualquier otro, descubriendo sus propios términos. Deseoso por experimentar los limites en sus acciones y descubrir aquello en lo que nunca había anhelado ahondar.

Sakura se arrodilló sobre el colchón atenta a la turbación de su compañero. Anticipando aquello como una incertidumbre que debía ser sofocada. Porque era un hecho, si existía un hombre con el cual quisiera descubrir su sexualidad, no podía elegir en sus pensamientos una idea más fascinante que el platónico ejemplar semi desnudo frente a su cuerpo; le dedicó una mirada turbulenta antes de guiar sus manos hacia la pretina expuesta. Arrodillada como se encontraba, imaginó que nublaría cualquier duda en el pelinegro en el instante en que deshizo el broche de los pantalones para ostentar la erección en todo su esplendor; su corazón latió frenético ante la incertidumbre observada en la embrollada mirada del Uchiha, liada en la confusión propia del desconocimiento.

Observarlo complicado en su inexperiencia fue una victoria gloriosa. Y en un acto de clemencia, lo ayudó retirando sus propios pantaloncillos cortos para quedar únicamente en ropa interior.

La media sonrisa dibujada en el rostro iluminado por la luna, acompañó un resoplo de superioridad. Tal vez aquel no era su campo de experiencia, sin embargo, no permitiría dejarse opacar por las atrevidas acciones en la muchacha. Tal vez la competencia era una marca instaurada en sus personalidades, la constante lucha de egos enmarcaba una batalla diferente; Se deshizo de sus ropas sobrantes rápidamente antes de descender hacia el cuerpo expectante sobre el colchón. Apoyado en sus extremidades dibujó el camino hacia el escote peligroso para saborear entre sus labios la fantasía que maceró en sus intenciones; relamió los pezones puntiagudos ante el frio colado mientras con su mano recorrió el apretado camino entre las curvas. Se detuvo súbitamente en la tela que separaba sus sexos, únicamente experimentando el aturdimiento de sus sentidos, disfrutando aquello sin intenciones de cuestionar sus acciones y sin limitaciones en su raciocinio. Ya había sido suficiente con mantener su libido al limite de lo razonable durante largas horas, en aquel instante exclusivamente añoraba culminar con sus deseos sin restricciones.

La chica bajó su ropa interior exponiendo su desnudez agradecida de la tenue oscuridad que los rodeaba, extasiada por aquella penumbra seductora; Si hubiese imaginado una primera vez adecuada, sin duda aquello se parecía abismantemente a sus visiones ocultas. Inmersa en una prisión desolada, con la luna tenue colándose por las rendijas y el frio atorando sus respiraciones, casi podía sentir la saliva acumulándose su boca ante la excitación causada por el hombre sobre su cuerpo; elevó sus caderas dispuesta a disfrutar el roce y a saturar los sentidos del muchacho. Inexperta y certera parecía manejar la situación mejor de lo pensado, unicamente guiada por la naturaleza de sus cuerpos, cerró los ojos cuando notó la dura extensión del pelinegro aplastar su húmeda hendidura en meneos tentadores acompañados por jadeos abochornados y sonidos guturales desprendidos desde lo profundo de sus pulmones.

De pronto, el desliz sobre su virginidad, profundizó en su entrada con menos delicadeza de la esperada, fluyendo suavemente hasta introducirse completamente en su intimidad. Su corazón desbordado mitigó la corriente eléctrica que recorrió su cuerpo ante el leve dolor causado, más leve de lo esperado consideró aquello un tabú impropio en el instante en que sintió al muchacho estremecerse ante el roce. Absolutamente merecedor de todas las leyendas eróticas imaginadas, se contrajo esperando más, invitándolo a desbaratar sus propias limitaciones dejándose llevar ante el descubrimiento de sus caricias.

Para Sasuke aquella intromisión protagonizaría el cumplimiento de todas sus expectativas, envolviendo su cuerpo en la convulsión de sus músculos ante el roce constante de las paredes estrechas que rodeaban la extensión de su miembro; Entre besos y jadeos elevó el ritmo de sus movimientos, domando un ritmo adecuado conforme la chica emitía quejidos estimulantes mientras allanaba con sus manos el azabache cabello del Uchiha.

El tacto sutil de la muchacha recorrió la extensión de su varonil espalda en murmullos apaciguados por la mano del hombre sobre su boca en un intento por opacar los quejidos excitantes.

Fue el sonido de los dientes de Sakura rechinando ante el frio, lo que distrajo gravemente su atención, recomponiendo la preocupación en sus pensamientos; los labios morados y las mejillas quebradas lo forzaron a fijar su vista en los orbes jades brillantes en excitación.

- …estás helada… – expresó con la voz entrecortada ante su propia respiración extenuada y el frio que comenzaba a invadir su cuerpo.

Recién entonces notó el halo de su aliento blanquecino en una humareda de vapor condensado.

La chica asintió rápidamente, símil en su condición, perdida en las sensaciones en su vientre mientras sus manos atadas a la nuca del muchacho encontraban aquel lugar como su nuevo sitio predilecto.

- …no es nada -mintió sin mayor esfuerzo, absolutamente entregada a las embestidas cuidadosas.

Aquella respuesta poco satisfactoria únicamente crispó los ánimos del pelinegro, apurando su cometido en arremetidas profundas que desataban orgasmos en su vientre bajo a medida que su libido aumentaba dejándose ir en pequeñas porciones conforme su cuerpo contraía los músculos de su abdomen en fuertes ondas de satisfacción; Se introdujo hábilmente con menos pureza de la debida, con menos cuidado del adecuado y absolutamente nublado en enceguecidas arremetidas más bruscas de lo apropiado.

Deseó castigar la constante indolencia en la muchacha por su propio bienestar. Lo hizo en el país del agua agotando sus reservas de chakra, lo hizo en el país de la tierra entrenando hasta desfallecer, y nuevamente lo hacía en aquel momento, obviando la hipotermia en que se encontraba.

Sakura tendía a ser desinteresada cuando se trataba de ella misma.

Y aquello lo enfadaba intensamente.

- Sasuke… espera… – musitó Sakura entre respiraciones entrecortadas y el dolor producido por el constante roce profundo en su estrechez- espera…

Rodeó la cintura de la muchacha atrayéndola más contra su cuerpo, hundiéndose enérgicamente en ella, pasmado en su vigorosidad la penetró duro en tres firmes embestidas intensas y poderosas.

- …espera… -susurró la chica nuevamente con ambas manos apretadas contra las hebras azabaches.

Sasuke, lejos de reparar en sus actos, recibió aquellas palabras como la liberación que esperaba para dejarse ir por completo dentro de la pelirosa.

La contracción en su cuerpo lo limitó a esconder su rostro en el cuello de Sakura, hasta que los espasmos disminuyeron lentamente sumergiéndolo por completo en el aroma expelido por sus cuerpos húmedos y pegados entre el vaho de sus traspiraciones y el frio abrasador que los rodeaba.

Su corazón se detuvo un segundo cuando al fin logró recomponerse para analizar la muchacha desviar la mirada con los ojos apretados en una expresión muy diferente a la advertida en un comienzo.

El silencio entre ambos lejos de tranquilizar su semblante exteriorizó su desconsideración.

- …Lo siento…– intentó expresar mientras separaba sus cuerpos más rápido de lo debido provocando otra expresión de angustia en la muchacha ante el nuevo roce dentro de su vientre.

Sakura exhaló acongojada mientras se recomponía en la cama.

De pronto una oleada de incertidumbre envolvió la mente del pelinegro nublando la luminosidad en sus acciones.

La chica rebuscó rapidamente su ropa interior y sin pensarlo dos veces se levantó bruscamente del colchón para cubrir su cuerpo con la manta regalada junto a la puerta.

El muchacho se incorporó en la habitación aún con exhalaciones estremecidas. Sin comprender lo ocurrido buscó en el suelo sus pantalones antes de intentar acercarse a la pelirosa.

- ¿estás lastimada?... –cuestionó inseguro.

- No –respondió apresurada mientras ahogaba el dolor entre sus muslos- estuvo bien…Gracias – pronunció antes de salir disparada hacia el pacillo, con el bralette en sus manos y la manta sobre sus hombros, exponiendo en sus palabras la fragilidad dentro de sus pensamientos.

Sus reflexiones le impedían comprender en qué momento Sasuke simplemente había olvidado que para ella era su primera vez. Exclusivamente podía considerar la poca preocupación del muchacho por su bienestar como la realidad golpeando duramente su pecho.

Y sin darse cuenta se encontró sentada a los pies de la cama donde se hallaba Naruto. Envuelta en la cobija mientras su corazón afligido lamentaba profundamente lo ocurrido; Poco a poco su agotada consciencia se nubló obligándola a recostarse junto al rubio en busca de calor. Cubrió su cuerpo bajo las mantas antes de caer profundamente dormida en el limbo del aturdimiento ante el cansancio acumulado entre su cuerpo y su confusión.

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Sus ojos se abrieron lentamente adoloridos ante la luz incandescente. Frotó sus párpados intentando mitigar el malestar, sin embargo, únicamente consiguió encandilarse aún más ante los reflejos.

Separó lentamente sus manos para observar la razón de aquella luminosidad.

Sol.

Por las rendijas de la habitación ingresaban rayos de un sol resplandeciente, pese al frio aun latente en su cuerpo.

Fue la imagen del pelinegro apoyado en la pared junto a la puerta lo que desató un respingo en su maravilla.

- …¿Cuánto tiempo dormí? – cuestionó en un susurró notando las nuevas ropas cubriendo la cama en que se encontraba junto al rubio.

Analizó al Uchiha vistiendo con un atuendo diferente.

- Dos días –respondió el muchacho- Naruto continúa inconsciente – agregó intranquilo.

El silencio incómodo entre ambos se hizo partícipe en su interacción mientras la chica hacia lo posible por evadir la confrontación entre sus miradas.

- Sakura – la llamó suavemente- debemos hablar. – musitó finalmente luego de exhalar todo el aire en sus pulmones.

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Hola Hola

Sinceramente espero que este capitulo sea de su agrado, porque yo quedé emocionada al escribirlo. Soy una amante del SasuSaku y por supuesto cuando escribo estas cosas me brillan los ojos JAJAJ y me pongo roja jaja aunque esto fue suave... es que era su primera vez :3

¡GRACIAS POR LEER!

Abrazooos!

P.D nueva: A veces leo fic donde Sasuke intenta no enamorarse, y no puedo evitar imaginar que así no es la cosa. El amor surge en un espacio entre la intimidad y la preocupación.

Y creo ahora que re leo el capitulo que estoy super melodrámatica jajaja mientras escribía pensaba "Es lemon! no es una canción de Chayanne!" AJAJ saludos

Otra cosa, las primeras veces no me enloquecen tanto, están sobrevaloradas, lo mejor viene después. (consejo para todas quienes buscan a su príncipe Uchiha aún) ajjajaj