CONSECUENCIA
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- He sido egoísta – susurró Sakura ocultando su rostro en el hueco de su brazo.
Sentada en el suelo bajo la cama de Naruto, llevaba largos minutos intentando vanamente despertar a su amigo, sin embargo, únicamente conseguía balbuceos inaudibles y movimientos involuntarios.
- Tsunade-sama sabría hacer – agregó con las uñas clavadas en sus palmas.
- Eres su discípula – le recordó seriamente.
La muchacha se giró para observar directamente al Uchiha. Los latidos de su corazón se compensaron a medida que aquellas palabras ingresaron en su consciencia; apretó los dientes antes de recomponer su semblante.
- Lo sé - susurró ofendida- lo he intentado, el flujo de chakra en su cuerpo parece haber desaparecido, únicamente lo mantiene vivo lo poco que he logrado transmitir. ¿Alguna mejor idea?
- Ir por esa roca – soltó dirigiendo su atención hacia la puerta de la habitación.
Sakura se levantó con el rostro compungido, la culpa carcomía su consciencia.
- Ha sido nuestra culpa– susurró tomando lugar frente al muchacho- No habrían atacado la aldea si hubiésemos regresado a limpiar la guarida.
Sasuke se mantuvo estático observando a su compañera.
- Fue mi responsabilidad –decretó cortante- no estabas en condiciones.
- No eres el único culpable – estableció firmemente.
El pelinegro desvió la mirada ante la ansiedad acunada en su garganta. Cualquier pensamiento sobre lo recientemente ocurrido o sobre la fatídica primera vez vivida hace tan solo dos noches, se mantenía opacado por la irremediable consecuencia de su descuido. Habían olvidado lo fundamental, se encontraban en una misión que fácilmente podía convertir el mundo en un caos aún peor.
- Kakashi sensei sospecha algo – susurró la chica acortando la distancia entre ambos.
La mirada curiosa sobre sus ojos la animó a continuar con su discurso.
- Llevamos casi una semana sin reportarnos. Esos ninjas nos han señalado en unos túneles que ninguna relación podrían tener con nuestra misión. Y peor aún, no dimos alerta respecto a nuestro enfrentamiento con los ninjas del sonido – agregó señalando la encrucijada en que se encontraban- y esa roca… ni siquiera sabemos lo qué es realmente.
El muchacho bufó indignado. En el pasado difícilmente se habría permitido una distracción de aquella envergadura. Exponer aquel desliz en su parsimonia delataba la agitación en su interior. Sin embargo, desplegar su debilidad ante Sakura parecía menos agresivo que levantar eventuales dudas en Kakashi.
- Esta vez iré solo. - ordenó gutural.
Dubitativo, lento y poco reflexivo. Consideró que aquellas definiciones no podían existir en paralelo al emblema en su apellido; Retrocedió sin ofrecer explicaciones y en un par de trancos atravesó el umbral para perderse velozmente en la nieve derretida frente a su camino; Meditar lo ocurrido le provocaba una profunda punzada en el pecho. Había permanecido el suficiente tiempo alejado de sus raíces para determinar lo incorrecto en sus actos, sin embargo podía intuir que sus acciones no reflejaban las tradiciones en su familia. Considerar aquello parecía descubrir un rigor indeterminable. Un rigor que no reflejaba sus propios principios, porque únicamente mantenía recuerdos vagos de una niñez efímera donde las pesadillas parecían haber nublado todo rastro del lugar al que pertenecía. Recuerdos que prefería olvidar para no sacar a flote viejas yagas clavadas en su corazón, y que por alguna razón aquella mañana parecían arder exaltadas en el fuego de la incertidumbre.
Si se tratara de señalar las acciones en su vida que podrían haber desilusionado a su madre, poseía una lista a la que recientemente podía agregar lo ocurrido con Sakura. Mantener una relación fortuita no era la clase de pensamientos que rondaban en su mente, pero formalizar de algún modo un vínculo entre ambos parecía definitivamente un pensamiento para el cual no estaba preparado. No cuando el miedo invadía sus pensamientos en una dirección muy contraria a lo realizado por su cuerpo, alejando su rumbo del macizo hierro que forjaba su destino. La juventud actual en sus hombros y la soledad vivida durante tantos meses lo orillaban a decaer en pensamientos relacionados con placeres carnales que simplemente afloraban trasgrediendo las expectativas puestas sobre su espalda. Carente de raciocinio se había dejado llevar por una fuerza interna que había desaparecido dejando feroces estragos en todo el camino recorrido. Dos veces una ceremonia de sensaciones atacó su razón en apetitos bien dormidos hasta el momento. Junto a ello, una idea cruzó su mente cuando tan solo faltaban unos metros para llegar a la guarida, devastando lo poco que restaba de coherencia entre sus actos.
Restablecer su clan.
El duro recuerdo de antiguos objetivos encendía las señales de alerta en su pecho. La clara irresponsabilidad parecía un detalle no menor entre las ideas atoradas en su cabeza y la razón golpeando el umbral de lo correcto.
No deseaba restablecer su clan y podía asegurar, la Sakura que recientemente había conocido distaba mucho de la mujer abnegada que anhela ayudarlo en dicha tarea. Lo cual tranquilizaba todos los fantasmas reunidos en el limbo de su pasado.
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Naruto respiraba jadeante mientras el ritmo de sus palpitaciones oscilaba entre una arritmia inexplicable causante del sudor frio y los cortos periodos de consciencia truncados por la falta de energía.
Ya habían transcurrido dos largas horas desde la partida de Sasuke rumbo a la guarida, y no podía evitar sentir una preocupación que hace años no experimentaba; el miedo ante su incapacidad para sanar de ambos en caso de ser necesario era un constante pensamiento.
Confiaba en sí misma, y sabía a la perfección sus habilidades, no existía alguien lo suficientemente preparado para estar allí junto a sus compañeros más que ella misma, y aquello junto con la gratificación de caminar a su lado traía la responsabilidad de permanecer a la altura de aquellos escenarios.
Demasiadas emociones vividas caminaban en su cabeza junto a la imposibilidad de tomar un baño que refrescara el aroma del hombre sobre su cuerpo. Un constante recordatorio de lo ocurrido. Un sabroso recordatorio de lo vivido que no podía dejar se apodera de sus acciones. No cuando otros asuntos eran determinantes para el mundo.
En aquellas condiciones más que nunca no podían fallar, e intentar traspasar más de su energía era lo único que restaba por hacer.
Tomó una bocanada de aire ante la sorpresa que le produjo el rubio en un movimiento brusco hacia la orilla de la cama. Los jadeos incesantes y las gotas de sudor resbalando por su cuerpo parecían una extraña lucha interna por sobrevivir. Naruto era fuerte, realmente tenaz como para perecer sin dar batalla.
Arrodillada junto al muchacho de pronto sintió una firme mano aprisionar su hombro con más fuerza de la esperada. Elevó la mirada para encontrar aquellos ojos azules arrebatados por el esfuerzo. Sin pensarlo dos veces tomó entre sus dedos el rostro del rubio a medida que éste apretaba los dientes en una mirada zorruna que ella bien conocía, le pareció que al fin su compañero regresaba a la realidad, aunque verlo sufrir acrecentaba el dolor en su alma.
- ¡Naruto! – Llamó mientras sus palmas se empapaban del sudor helado en un nudo firme entre las hebras doradas.
No sabía qué hacer. Pero sí conocía el espíritu del muchacho tan bien como su propia vida. No podía dejar que se durmiera nuevamente.
- ¡Vuelve! Por favor…– exclamó en la desesperación de sus miradas confrontadas a tan solo unos centímetros de distancia- Te necesitamos…– agregó desesperada cuando las lágrimas descendían imparables por su cuello.
El grito desgarrador proveniente de lo recóndito en el interior del chico, desestabilizó su fortaleza derrumbando la poca tranquilidad que aún conservaba; Las mejillas húmedas se mezclaban con el sudor corriendo por sus manos sólidamente unidas tras la nuca del Uzumaki.
- Te necesito … ¡Yo te necesito aquí! – exclamó en un gritó de importancia cuando la energía de Naruto nuevamente comenzó a descender hasta derrumbarlo por completo.
Sus frentes chocaron únicamente sosteniendo el instante a través de las manos de Sakura bien insertas entre el cabello sudoroso. Los dedos fuertes sobre su hombro decayeron sobre el colchón agotados por el esfuerzo.
En el instante en que la puerta de la habitación se abrió dando paso el frio exterior, Sakura no movió un musculo de su cuerpo aún consciente de la intromisión. Porque allí, en el cruce de su mirada había estado Naruto hace unos momentos, allí observándola y comprendiendo que ella no se daría por vencida hasta traerlo de vuelta a la vida. En su interior anheló perdurar esa interacción y con ello observar nuevamente la amplia sonrisa siempre generosa.
Sasuke entrecerró los ojos sin intenciones de desviar la mirada. Conocía el lazo entre sus compañeros pero al observarlo nítidamente se sintió absolutamente lejano. Se preguntó cuán intima sería el vínculo que los unía como para mantener a la chica necesitándolo tan violentamente.
La duda lo hizo presa. Más cuando antes de ingresar había permanecido inconsciente tras la puerta sosteniendo la voz de Sakura a través del silencio a su alrededor.
Durante su vida muchas mujeres se le acercaron deseando únicamente su compañía. Pero Sakura era sin duda la única con quien había forjado un lazo a través del tiempo. En aquel momento, tras los recuerdos nítidos de lo ocurrido durante la mañana y la desesperación de la chica ante el estado de Naruto, una nueva sensación trasgredió su ánimo a medida que el ego en sus movimiento se disolvía con cada segundo y las anteriores palabras de la muchacha hacían eco en su memoria acarreando un verdadero significado. A Sakura no lo obsesionaba su compañía, ni mucho menos su amor.
Alcanzó a descansar su recientemente recuperada katana en la pared antes de observar a la chica erguirse entre sollozos, con el dorso de su mano sobre sus ojos en un intento por ocultar la fragilidad de su dolor, se giró con el ceño fruncido antes de observarlo exasperada.
- ¿por qué has tardado tanto? – cuestionó bruscamente.
El muchacho tragó saliva ante la irreconocible figura angustiada. Y de un instante a otro la observó caminar rápidamente hacia él. Por un momento espero los brazos entrelazando su cuerpo en un auxilio a su lamento. Sin embargo lejos de ello, Sakura arrancó de su mano el morral donde llevaba bien oculta la pesada roca.
El rebote del mineral contra el suelo mientras giraba hacia una posición estable, lo trajo de vuelta a la realidad.
- Debe haber algo en ella - soltó inclinada intentando analizar tras la luz reflejada.
Sasuke la observó cauteloso. Confundido se mantuvo de pie tras la muchacha, dejando caer los bolsos de viaje que cargaba en su espalda.
La muchacha simplemente ignoró su mochila perdida y tras una desinteresada mirada continuó su labor.
- Quiero que observes esta roca con tu Sharingan - solicitó demandante- Naruto fue capaz de sentir su presencia. Algo le indicaba el camino a través del túnel, pero una vez frente a frente no logró ver nada más que un resplandor. Podría ser que tus ojos vean más allá de lo que nosotros pudimos observar.
El pelinegro asintió comprendido la idea, y sin demoras su mirada se tornó escarlata.
- Es un idioma similar a las ruinas del templo. - indicó sacando un pergamino oculto entre sus ropas dispuesto a transcribir lo leído dejando absolutamente de lado la turbación en sus movimientos.
- Sasuke - señaló la chica acercando su cuerpo al pelinegro- creo que Naruto debe tocar esta roca.
El Uchiha detuvo su quehacer dirigiendo sus ojos a Sakura. La mirada cercana enmarcada por el rojo de la sangre pareció atravesar todo a su paso hasta posarse en los profundos temores de su compañera. Identificó allí nada más que un terrible temor por el rubio. Aquel descubrimiento desarmó las pocas esperanzas en su cabeza. Se sintió ridículo al macerar duramente lo ocurrido entre ellos mientras Sakura únicamente dedicaba sus esfuerzos en Naruto. Una extraña sensación de posesión se apoderó por completo de sus corazonadas. Desplazado y sucumbido a segundo plano pensó que nuevamente no había sido capaz de satisfacer a la chica lo suficiente como para trastornar en lo mínimo sus ideas.
- ¿qué ocurre? - cuestionó la pelirosa tras sentir la incomodidad aflorar en su rostro.
El muchacho negó aturdido ante el vacío repentino en su estómago.
- Yo lo haré - ofreció tomando la roca cuidadosa de no rozar sus extremos.
Ambos lo podían sentir. Su poder disminuía al permanecer cerca de aquella estructura, el extraño mineral parecía robar cada fuerza en sus cuerpos.
Sakura tragó saliva cautelosa mientras se acercaba nuevamente a la cama donde reposaba Naruto agitado entre las mantas; Alzó la roca para apoyarla por completo en el aún desnudo pecho del Uzumaki. Ante su contacto bastaron unos segundos para que los ojos dormidos se abrieran resplandecientes entre el amarillo resaltando desde sus extremidades. Enceguecedor e intenso, el chakra expelido los lanzó contra la pared destruyendo la cama donde el muchacho se encontraba tendido. La intensidad del azote los dejó volteados en el suelo mientras la pared de piedra temblaba incapaz de sostener la energía, las fisuras en el piso comenzaron a crecer ante las sacudidas que remecían toda la construcción. Sasuke se apresuró en alcanzar su katana para desviar con ella la roca antes de que terminara destruyendo toda la prisión; Sintió una gota de sangre desprenderse desde su coronilla cuando retomó su lugar junto a Sakura. El azote contra la pared había sido de tal intensidad que incluso con todos sus sentidos alerta, la turbación del golpe lo mantuvo mareado unos minutos.
Ambos podían sentir el chakra en Naruto enloquecido por salir a flote. Sin embargo, el muchacho cerró los ojos nuevamente para continuar profundamente inconsciente.
- Le ha traspasado energía - expresó la mujer observando impávida las grietas en el sólido piso de piedra cuando el alboroto hubo descendido y fue capaz de observar el escenario entre el polvo levantado a su alrededor.
- No podemos perder más tiempo. Esta noche nos marcharemos. – decretó el Uchiha mientras una gota de sangre se deslizaba bajo su oreja.
Sakura giró su rostro para seguir con la mirada la sangre resbalar a través del cuello del muchacho, antes de terminar completamente perdida deseando rozar con su lengua toda la piel descubierta ante sus ojos. El pensamiento de sus manos recorriendo cual gota aquel camino, remeció los recuerdos anestesiados hasta el momento. Sin embargo, al ser descubierta desvió la mirada para esconder las ideas que comenzaban a crecer difíciles de contener.
- si... – aseveró dubitativa- Naruto despertará en el camino.
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Hola!
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