AGITACIÓN
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- ¿Sabes quién estaría orgullosa? – soltó Naruto junto a una carcajada.
Sakura bufó lanzando nuevamente una carta sobre la mesa.
- ¡Paga Naruto baka! –exclamó entre risas y la sombra del pelinegro junto a ellos- Cuando Lady Tsunade se entere no estará precisamente orgullosa – agregó intensificado su sonrisa- ¡HAZLO! - ordenó eufórica entre risas- Naruto debes pagar tus apuestas.
- Vamos Sakura-chan ¡no me hagas decirlo! - susurró el rubio entre dientes.
La botella semivacía resonaba danzante entre los dedos del Uchiha. Silencioso y parco mantenía la parsimonia evitando delatar la intensa necesidad de cuestionar directamente a la pelirosa sobre su lejano actuar. Pero allí, sentado en la alfombra Haruno adornada con el símbolo de la familia y cerezos bordados, se reconoció inmerso en terrenos fuera de sus dominios.
Detuvo el flujo en sus pensamientos al rememorar su último encuentro con Sakura entre aquellas cuatro paredes. Había confesado su determinación sin contemplaciones mitigando toda esperanza en la pelirosa. Sin embargo, desde aquel día había descubierto nuevas circunstancias que lejos de provocar su desinterés habían trastornado su atención. Tres meses juntos rodeados de incertidumbres habían bastado para disolver su realidad en matices diferentes. Si antes consideraba una definición errática en el significado de las mujeres en su vida, podía asegurar que en el instante preciso vivido esa noche, mientras la chica reía con las mejillas enrojecidas y el ánimo exaltado entre risas y falsa modestia, podía deslumbrar nuevas definiciones con más claridad, las mujeres importantes en su vida habían iluminado su mundo, y por si mismas eran irremplazables; sus propios pensamientos parecían gritar dentro de su mente, el alcohol circundante no daba tregua a los atisbos de orgullo aún presentes. Derrotado a la opción, aquella noche era fácil imaginar lo que hubiese sido de su vida en Konoha, la vida que hubiese llevado si tan solo su destino no estuviera escrito en tinta.
Dejó caer la botella en su mano ante el haz de incertidumbre alojada en su nuca. Considerar opciones irreversibles parecía reconocer la miseria vivida durante el último año en solitario. Una desdicha que permanecía oculta bajo la ilusión de pertenecer nuevamente al equipo siete de Konoha.
Su cuerpo vivía nuevamente.
- Te fallan los reflejos, Sasuke – cuestionó irónico el Uzumaki alzando rápidamente su mano para coger la botella goteante sobre la alfombra. El licor escurrió cruzando el símbolo de los Haruno hasta detenerse en el bordado rosa de los cerezos florecidos.
Sasuke elevó su vista para afrontar los orbes sobre su rostro.
- Lo siento – musitó cautivo en la mirada verde esmeralda.
Sakura bajó la mirada notando la mancha sobre su apellido a medida que un extraño sentimiento se apoderaba de sus palabras.
- Saben… soy la última Haruno en esta aldea – expresó tomando las cartas entre sus manos para barajarlas nuevamente- probablemente mis padres… - se detuvo consternada ante la realidad en sus palabras- y aunque así no fuera mi apellido no tiene la suficiente importancia como para perdurar.
- Cuando salvemos el mundo lo tendrá –agregó Naruto retomando su lugar frente a la chica- eres importante en esta aldea.
Sakura rió ante aquella idea sin notar las lágrimas derramadas por su rostro. El silencio en sus compañeros la obligó a limpiar rápidamente su descuido. Debía reconocer los estragos del alcohol en sus sentimientos, su mente y su corazón actuaban como una bomba a presión cautiva del momento, fluctuante y peligrosa al borde del colapso.
- Ustedes no son tan buenos para esto eh – agregó sirviendo lo restante en la botella antes de posicionarla junto a otras tres botellas vacías- Naruto deberías abrir otra - expresó en un mohín de inocencia fingida.
Los hombres se observaron comenzando a impacientarse ante la muchacha.
- Sakura-chan, mañana nos presentamos con kakashi sensei - expresó el joven con una mano tras su nuca.
- ¡Ay Naruto! – exclamó poniendo en pie para dirigir su caminar hacia las reservas que su padre mantenía en la cocina.
Sus pies tambaleantes comenzaron a flaquear cuando necesitó ayuda del diván para no caer de rodillas al suelo.
- Estoy bien, estoy bien – agregó riendo al sentir los hombres de pie junto a ella.
- Es suficiente por hoy – soltó el pelinegro interponiéndose en el camino de la chica.
Sakura lo observó con una mueca de sorpresa.
- Con Naruto podemos continuar brindando, no estás obligado – expresó arisca.
- Yo creo que es hora de dormir – susurró el Uzumaki ubicándose rápidamente junto a su amigo - también deberías descansar un poco.
Sakura los observó con disgusto antes de intentar traspasar la barrera entre los hombres, sin embargo tras dar dos pasos sus pies tropezaron arrojándola contra la alfombra.
Las manos sobre su cintura la sostuvieron posicionándola nuevamente en pie.
Elevo la vista agradecida observando el azul intenso enmarcado en rasgos exóticos.
- Gracias Naruto, tu siempre… tu siempre estas – susurró entrelazando sus manos tras la nuca del Uzumaki- de pronto están girando un poco las cosas ¿no?
El rubio incómodo intentó alejarla vanamente. La chica cargaba absolutamente todo su peso sobre él.
- Te llevaré a dormir – agregó el muchacho consciente del Uchiha estático junto a ellos.
- No, no.- susurró divertida.
El susurro en la muchacha se mezcló rápidamente con la angustia en su garganta. Demasiadas emociones cruzaban su corazón.
Por un lado la incertidumbre de lo acontecido con sus padres era un hecho no menor en su realidad, sin embargo, ante la egoísta Sakura en su interior, existía el miedo ante enfrentar la mirada acusadora de su mentora. Si Tsunade conociera su recaída con el Uchiha notaría la vulnerable realidad en su alumna. Notaria que a pesar de todo su esfuerzo no había sido capaz de controlar la atracción inminente por el pelinegro, y que una vez satisfecha parecía resurgir conmocionando sus pasos; observar a Karin le había removido un cimiento bien plasmado en sus adentros. Ella no era más que otra chica enamorada, tal cual la peliroja terminaría sacrificando más de lo que podía alcanzar con sus manos.
- Naruto – exhaló antes de inhalar profundamente el aroma del muchacho- quédate conmigo esta noche.
El rubio perplejo separó sus caderas del abdomen de la pelirosa intuyendo al andar en aquella circunstancia. Tal vez se encontraba en mejores condiciones que la muchacha, sin embargo, no podía obviar lo confuso de aquella invitación. Más cuando frente a él Sasuke los observaba con el ceño fruncido y la mandíbula tensa.
Sasuke con la sangre soplando no podía discernir adecuadamente su condición. Necesitaba a Naruto alejado de Sakura y a la vez sus músculos no se movían ante sus intenciones.
No tenía derecho alguno sobre ella.
- ¡Estoy bien! Ya no me miren así – rió Sakura separó su rostro del Uzumaki para analizarlo detenidamente.
- ¿Qué ... ves? Sakura – chan – cuestionó Naruto incomodo ante el inconsciente revuelo en sus hormonas provocado por el rostro sonrojado y los ojos verdes semiabiertos en una sugerente cercanía entre sus cuerpos.
Bastó un segundo para dilucidar los labios de la muchacha sobre los suyos. Las manos de la pelirosa lo atrajeron contra ella con más intensidad de la esperada. Sucumbiendo por un instante el dulce sabor de la suavidad brindada entre la nebulosa de sus preocupaciones olvidadas.
Intenso y fugaz intentó detenerla con menos esmero del necesario, hasta notar su propia sangre fluyendo desbordada hacia su vientre. Besar a Sakura era parte de un tabú envuelto en fantasías desahuciadas que fluían espumantes desde el calor de las manos enredadas sobre su cabello. Quería un poco más, necesitaba un poco más de aquello; Imaginar a la chica unida a él parecía un sueño incomparable con el sabor de la realidad.
Sin embargo, el garrotazo de su espalda contra la pared despabiló rápidamente su inminente hambre. El fuerte golpe sobre su rostro que acompañó aquella arremetida simplemente despertó raudamente sus sentidos. El alcohol en sus venas se dispersó ante los ojos indignados de pie frente a él.
- Imbécil – exhaló el pelinegro al golpear la pared junto al Uzumaki antes de sostenerlo desde sus ropas para evitar el inminente escape en su aturdido contrincante.
Naruto tragó saliva comprendiendo lo ocurrido.
Los pensamientos cruzando su mente difícilmente se unieron en el orden correcto.
- Si solo supieras cómo hacerla feliz– expresó con un hilo de sangre corriendo desde la comisura en su labio.
Sabía que con ello exaltaría al pelinegro, sin embargo, lo deseaba. Deseaba que el muchacho de una vez reaccionara ante sus propias acciones. Porque no se había atrevido a cuestionar aquello, pero en el fondo conocía lo ocurrido. Disfrutar de Sakura era muy fácil si tras marcharse la dejaría arruinada a la espera de un regreso que nuevamente jamás ocurriría.
- No es la clase de mujer a la que mantienes oculta – agregó deshaciéndose del apresamiento sobre sus ropas.
- No sabes nada – expresó el Uchiha consternado.
- Ella no lo merece de esta forma, no así. –cuestionó el rubio encarando directamente el pelinegro.
El Uchiha retrocedió con el ceño fruncido y los dientes apretados; Se giró raudamente para observar a la pelirosa de pie contra la pared. No lloraba, sin embargo mantenía los ojos cerrados y la coronilla apoyada en la madera.
- Basta Sasuke – susurró abriendo los ojos para observar al muchacho frente a ella- será mejor que vayas a casa.
Porque era un hecho, sentía rencor. Rencor ante la realidad chocando su rostro. Aquella era su casa y cuando el Uchiha se marchara quedaría allí nuevamente sola, con los recuerdos de una fugaz interacción perecedera en la que ciertamente intentó parecer desinteresada.
Si el muchacho la conociera hubiese notado el conflicto en su corazón. Naruto no necesitó más de un día para comprender los miedos en tu interior.
Sasuke asintió bufando exaltado. Se sentía en una redada, atrapado ante sus acciones. Demasiado expuesto para sentir comodidad en ello.
-¿Realmente me quieres fuera? - se atrevió a cuestionar sin dispersar el fuego entre sus ojos.
- Hoy si - susurró la muchacha antes de cerrar nuevamente los ojos sucumbida a la suerte.
Su corazón palpitó galopante, deseando vagamente al muchacho sobre su cuerpo. Necesitándolo esa noche y por siempre. Pero perecer a su fragilidad era un error, lo había sido al comprender que en Konoha no existía nada que atara al Uchiha. La vida del muchacho no estaba dentro de la aldea.
La puerta se cerró fuertemente resonando en toda la construcción. El eco de su partida contrario a lo imaginado simplemente calmó la ansiedad que la embargaba.
Unos minutos fueron suficientes para retomar el equilibrio en su respiración.
- ¿Estas bien? –cuestionó caminando hacia Naruto con preocupación.
El rubio se quejó adolorido ante el ardor en su mentón.
- No es nada Sakura- chan, nos hemos golpeado más fuerte – soltó intentando opacar su seriedad con una sonrisa sincera.
- Es primera vez que pelean por mí – soltó la chica con una de sus manos sobre la piel lastimada.
- No – susurró el rubio bajando la mirada.
Sakura sorprendida intentó comprender aquella simple negativa. Consideró rápidamente que Naruto desde el comienzo siempre había luchado por ella.
- Es mejor que me marche – agregó el rubio tras unos segundos de confrontación con su propia confusión interna.
- Naruto – lo llamó interponiendo frente a él- realmente quisiera que te quedaras esta noche, puedes dormir en la habitación de mis padres.
El muchacho la observó intentado dilucidar el verdadero escenario en las palabras oídas. Sin embargo, su ánimo se oscureció al recordar una situación del pasado olvidada tras todo lo acontecido.
- Lo que haces no es correcto – soltó cauteloso pasando de la muchacha rumbo a la salida.
- No te enfades – rogó siguiéndolo a duras penas por el corredor.
- ¿has descubierto que le interesas? – Cuestionó reaccionando ante todo lo sucedido.
- Solo fue un beso. -susurró a medida que su cuerpo recuperaba el equilibrio.
Naruto se mantuvo en silencio antes de retribuir una mirada ofendida.
- Hinata… - soltó el rubio con la culpa latente en su interior.
- No se lo dirás, ni yo - interrumpió Sakura consternada
El rubio se giró impotente ante aquel nuevo peso en su consciencia.
- Eres mi mejor amigo – susurró desesperada- ¡eres mi hermano! – exhaló la chica recorriendo el camino que los dividía.
- No, no somos hermanos –soltó apenado- eres una mujer importante en mi vida. Y es segunda vez que lo haces.
- No puedes estar recordando aquella vez – mofó la pelirosa rememorando aquella falsa declaración de amor en el pasado- las condiciones eran diferentes.
El muchacho tragó saliva aturdido.
- Lo hice por ti, para acabar con la maldita promesa que me habías hecho– exclamó exaltada.
- Un beso falso también es una mentira. No es algo que le harías a quién consideras un hermano. – exhaló perturbado- uno protege a quienes quiere, no los utiliza.
Sakura calló mientras negaba tristemente.
- Solo deberías dejar de insistir. – soltó raudamente- Sasuke jamás hará nada concreto en esta situación.
- Y por lo mismo no dejaré pasar un día más – respondió tozuda- ¿dejarías un anhelo que sabes jamás se cumplirá en otras circunstancias?
El muchacho se detuvo un segundo a observar el espacio a su alrededor.
- Tal vez - soltó el muchacho disminuyendo la intensidad en su respiración. Entrecerró los ojos e intentó alejar de sus pensamientos las múltiples ideas inconclusas que sabía jamás llevaría a cabo aún si aquel fuera el último de sus días en la tierra.
Sakura sintió un escalofríos recorrer su espina conforme el eco de la voz grave resonó a su alrededor. De pronto Naruto había madurado es aspectos que ella simplemente había obviado durante largo tiempo. Su mirada azul continuaba transparentando el brillo de la esperanza, pero esta vez presentaba la calma propia de lo vivido; su cuerpo y sus rasgos se habían fortalecido tanto como los de Sasuke. Formidable en una altura imponente resaltaba en una figura bien definida; y por supuesto, su voz antes delgada y tortuosa, había adquirido cierto tono rasposo y suave.
Recordó aquel beso y sin poderlo evitar su rostro se tiñó de un rojo llameante. Naruto no era su hermano. Era un muchacho atractivo y resuelto en incluso más aspectos que el propio pelinegro.
- De qué te arrepentirías? – se atrevió a cuestionar en un hilo de voz, tan suave que pensó Naruto no captaría.
El rubio fijó su mirada azulada en el rostro impávido expectante. Sakura lo sabía, intuía aquello de lo cual el muchacho se arrepentía. Pese a ello, lo necesitaba oír.
Se acercó a él con la clara intención de brindar contención a la inseguridad en el muchacho, con el único objetivo de satisfacer sus anhelos. Sin embargo, fue recién cuando se encontró a sí misma observándolo desde la altura de los centímetros que los dividían y distanciados por el escaso espacio entre sus cuerpos, que se descubrió cerrando los ojos a la espera. Tal vez si Naruto era quién la besaba al fin podría liberar la culpa en sus acciones.
El Uzumaki tambaleó en su posición, enternecido y arrepentido por sus actos futuros; Hinata era sin duda un constante pensamiento en su vida, más aún lo había sido aquella noche. Al punto de considerarla una pesada carga sobre sus hombros, la responsabilidad más grande que había adquirido en su vida; La Hyuga era la mujer que jamás esperó, a quién apreciaba por sobre su vida misma, sin embargo, indudablemente Sakura poseía un significado arraigado en su interior que alborotaba todo el espacio existente en su alma.
Inclinó su cuerpo hacia el rostro de la muchacha, definiéndolo lentamente con el perfil de su nariz. Sin rozarla, únicamente aspirando el aroma innato en la chica, aquella mezcla que tanto añoro desde su niñez conocer a una distancia para él siempre prohibida.
Continuó el camino sin retorno hasta que se encontró frente a los labios carmesí, alborotados por el alcohol e irritados por el beso forzado, le parecieron pétalos de una flor recién abiertos; cerró los ojos maldiciendo su suerte antes de girar el mentón para quedar frente al oído de la pelirosa.
- En el pasado, gané una batalla por la que él no deseaba luchar. - Sakura con los ojos aún cerrados pudo sentir como una leve sonrisa se enmacaba en el rostro del Uzumaki- Tenías razón, esta es la primera vez que nos enfrentamos por ti – soltó con la voz fragmentada- esta vez… esta vez me declaro perdedor.
La chica abrió los ojos sorprendida a medida que observaba cómo Naruto se alejaba de ella dándole la espalda.
- Espera… -titubeó impaciente tomándolo firmemente desde el abdomen.
- No lo mal entiendas Sakura- chan.¡de veras lo vales! – aclaró tomando a la muchacha desde los hombros- Soy feliz sin hacer nada al respecto.
Aquellas últimas palabras retumbaron en sus pensamientos durante largos instantes hasta que el rubio hubo abandonado por completo la habitación. Una punzada se clavó en lo profundo de su pecho. No amaba a Naruto, era un hecho, pero todas las señales en su interior le indicaban que permanecer junto a él sería el camino más sencillo, aunque aquello significara el acto más egoísta e interesado en su existencia. Tsunade se lo había dicho una vez durante una noche de juerga, cuando las copas habían sobrepasado el límite en su maestra.
- Una mujer sufre más por quien se empeña en amar. Soñando que sus inmensos sentimientos trascenderán planos existenciales… cuando lo único que hace es cegarse por completo a quien la ama pacientemente. Quién más te aprecia a veces no es a quién le pertenece tu corazón, sin embargo Sakura, si una, hipotéticamente hubiese elegido la opción sencilla… ¿quién podría juzgar a una chica por elegir el camino sin baches? supongo que las mujeres realmente inteligentes lo hacen y al final ¿alguien se atrevería a poner en duda su felicidad? Yo misma Sakura, soy más imbécil de lo que crees ¡díselo Shizune!
Pasmada contra la pared en su espalda recordó la presencia del pelinegro a su lado durante los últimos meses. Comprendiendo entonces que Sasuke podría tardar una vida entera en perder el miedo y que ella indudablemente estaría resignada a la espera. Identificó aquel, sin dudas, como el camino espinado.
- Naruto… espera … -susurró mientras a tropezones logró salir hacia el exterior.
El frio golpeo su rostro logrando tambalear aún más su equilibrio. Sin embargo no se intimidó por aquello y caminó llamando al muchacho a través de los copos de nieve posados sobre sus pies descalzos.
Naruto oyó los llamados como un eco en la oscuridad y sin dudarlo se plantó de frente a la muchacha.
- Sakura-chan no debes andar en estas condiciones por la calle – expresó preocupado- vuelve a casa.
- !No! escúchame tú –exclamó la mujer con el ceño fruncido y la mirada exaltada- ¿Qué hay de mí? Hablas de no luchar contra él por mi atención, pero ya no somos niños – suspiró profundamente ante el congojo producido por el alcohol en sus venas- ¡y si esta noche simplemente deseo dormir contigo!
El rostro del muchacho se congeló en conjunto con los latidos en su pecho, el impacto producido por la impresión traspasó todas las fibras acabando con las palabras en su garganta. Tragó saliva y caminó cauteloso hacia la muchacha. La observó vacilante con los ojos encendidos en una llama desconocida y sin meditar más en contradicciones, tomó el rostro de la chica y se fundió en un beso que largamente ansió conseguir.
La mirada sobre sus nucas fue una sombra silenciosa entre la oscuridad.
Hola! se había subido sin esta parte así que aquí va de nuevo!
GRACIAS POR SUS COMENTARIOS!
DEJEN SU OPINION, CRITICAS, IDEAS jiji me encanta me encanta
Les cuento que este capítulo fue el primero que escribí cuando se me ocurrió esta historia. Lo tuve que editar y agregar cosas pero fue la idea principal junto al final. Así que espero realmente que lo disfruten!
Abrazos!
