SASUKE

.

.

.

El sonido de la regadera zumbó a su alrededor amortiguando el pesar sobre sus hombros.

El viaje había sido incómodo. Lo sabía, Naruto tenía preguntas sobre lo observado atoradas en la garganta y él aún no gozaba de la suficiente valentía para afrontar sus propios cuestionamientos.

El agua tibia fluía por su cuerpo como hace semanas no se lo había permitido, aquellos momentos de soledad eran cada vez menos atesorados. Se habían convertido en el ferviente grito de su inconsciente. La razón luchando por salir a flote en el mar de orgullo atascado entre lo correcto y sus instintos.

La ducha en si traía consigo a Sakura resonando en cada rincón de su cabeza, su sonrisa cálida y sus caricias desinteresadas parecían cualidades suficientes para mantenerla en mente. Sin embargo, existía además un estruendo resonante en su memoria. La evocaba desnuda bajo su cuerpo únicamente alcanzada por la luz tímida de un sol recién florecido. Podía sentir su piel helada erizarse ante el contacto de sus manos mientras los gemidos tímidos alcanzaban un compás melódico en sus oídos.

Abrió los ojos rápidamente sucumbido al éxtasis de sus recuerdos, los cuales fluían constantes en aquella tortuosa dirección. Exaltado intentó controlar vanamente la autonomía en su respiración. Sin embargo, el calor en su cuerpo se podía apreciar en el bulto elevado frente a sus ojos. Lo apreció maldiciendo sus pensamientos, culpable absoluto de tan grotesca erección, ya no podía soportar la lucha para no caer abandonado a la idea de introducirse salvajemente en la muchacha; bajó la temperatura del agua con el objetivo de aplacar la llama en sus pensamientos. Pero el frio le traía aún mas recuerdos sumidos en el sonido metálico de las cadenas mientras la chica mantenía un vaivén rítmico sobre sus caderas.

Tragó saliva a duras penas intentando mitigar el profundo deseo por poseer nuevamente a la pelirosa. Besar su cuerpo con egoísmo hasta saciar por completo su sed desbordante. Quería, entre el acumulo de instintos en su corazón, quería probar el sabor de su sexo. Necesitaba probar el calor emanado por el espacio entre sus muslos.

Ya no resistía.

Apretó entre sus dedos el miembro firme mientras la cascada de agua caía sobre su cuerpo. La corriente eléctrica que atacó su espina traspasó su espalda hasta perderse entre sus yemas mientras la extensión dentro de su puño reaccionaba palpitante con cada movimiento.

Cual fotografía las imágenes se cruzaban en su mente al compás de arremetidas profundas. Deseaba sembrar en ella el calor en su interior. Aplacar la inocencia con su hambre, devorar en colisiones todo rastro de contención; la quería ahí desnuda contra las baldosas con el cabello goteante como aquella vez en los vestidores, cuando sus ojos parecían avergonzados ante su presencia. Se preguntó si Sakura se entregaría en aquellas circunstancias, con la luz fría de la electricidad y la realidad soplando en su nuca. Cuando al abrir los ojos lo observara a él, sin sombras ni demonios, ni mucho menos aspiraciones ni expectativas. Únicamente la satisfacción de sus cuerpos rozándose libremente sin los tapujos de la clandestinidad.

En su mente los pechos de la muchacha saltan embriagados con cada embestida vigorosa, girando desbordados con sus botones rosas erectos y excitados, entregados para ser lamidos y mordisqueados sin tregua ante los suspiros entrecortados provocados por la ansiedad de poseerlo todo.

Aquella evocación lo destruyó. Desmoronó sus aspiraciones por perdurar la erección dentro de su mano. Húmedo producto del agua, deslizó dos veces su cuerpo en un balanceo atrapado por la fuerza de su puño. Inclinó el cuerpo hacia la cerámica mientras chocaba toscamente su frente contra las baldosas, una torpeza innecesaria producida por la contracción de sus músculos al sentir la exaltación producida por el fluido de su intimidad al ser expulsada con desenfreno manchando todo a su paso; la respiración entre cortada se opacó con el sonido del agua protagonizando nuevamente su contexto. Fría como la nieve caía sobre su nuca mientras Sakura aún perduraba en sus pensamientos. Observándolo con una sonrisa que él muchas veces apagó.

Elevó la vista hacia el techo consciente de una circunstancia diferente.

Estaba perdido.

Perdido no como en el pasado cuando las obsesiones transgredieron su propia superioridad. Esta vez ansiaba estar a la altura de sus intenciones, ser quien mereciera aquella entrega. No necesitaba robar de Sakura su inocencia, añoraba disfrutar junto a ella el instante posterior al desenfreno, cuando sus cuerpos extasiados encontraran conformidad en la persona frente a sus ojos, sin necesitar más que el espacio abarcado por su humanidad.

Se vistió lentamente, consciente de su reflejo en el espejo. De su piel pálida quebrantada por la demarcación provocada por el arduo entrenamiento. Su extremidad perdida parecía una ausencia lamentable pero merecida; apoyó su mano sobre el lavabo trayendo a su memoria la imagen de aquella noche en la prisión. Cuando sucumbido al agotamiento mental había sido incapaz de captar más allá de sus narices. Se maldijo a si mismo arrepentido. Dando paso a una realidad que recién alcanzaba a traspasar su escudo de indiferencia. Las imágenes en su mente no eran fantasía, eran recuerdos vividos hace tan solo un par de días. Él realmente había corrompido en Sakura todo rastro de la niña que una vez fue. La Sakura de sus evocaciones infantiles había sido la chica bajo su cuerpo en aquella ocasión y podía jurar, aquella perdida de la ingenuidad había sido completamente mutua.

El timbre sonó fragmentando su reflexión.

Rápidamente puso la camisa negra sobre su torso y sin preocuparse por el agua escurrida desde las húmedas hebras azabaches pegadas a su cuello, caminó hacia el pequeño salón abriendo velozmente la puerta.

- Karin – expresó sin demostrar la sorpresa que realmente provocaba aquella visita. Más aun la decepción fue lo único advertido por la muchacha.

.

.

- No olvido que me lo debes – expresó Karin con los ojos fijos en el hombre frente a ella.

Sasuke la observó cauteloso. Apoyado en el umbral lamentó haber abierto la puerta.

La chica ingresó en el apartamento sin intenciones de fisgonear la escasa mueblería. Su objetivo no era compartir vulgaridades de su propia existencia. Karin ciertamente tenía una intención en sus pensamientos.

De igual forma, bajo aquella coquetería, existía una verdad doliente.

Lo amaba.

Lo amaba desde niña, cuando en un efecto colateral de la vida, el Uchiha se había cruzado en su camino, aplacando con su presencia años de vulnerabilidad.

La había salvado dos veces.

La segunda vez cuando la invitó a ser parte de su equipo.

Pese a ello, existía un hecho explícito. Su héroe también fue su verdugo. Había sido abandonada a su destino. Como una herramienta utilizada y desechada, fue la Konoha quien se encargó de ella. De cualquier forma, pertenecer a Orochimaru siempre había sido como pertenecer a la hoja.

- Al fin solos–se explayó mientras quitaba su capa de nieve exponiendo al pelinegro una vestimenta que él conocía perfectamente.

La camisa lila se abría en su parte inferior exhibiendo el ombligo bien tonificado. El corto pantaloncillo negro era interrumpido por botas ninja tan largas como sus esbeltas piernas.

Pero en su mente solo una imagen aplacó cada pensamiento. Sakura había utilizado las ropas de Karin durante su estadía en la prisión. Difícilmente podría olvidar aquello alguna vez en su vida.

Difícilmente deseaba olvidar aquello.

- ¿Qué quieres? – contrarresto cortante.

Los pensamientos en su mente coexistían en un vaivén de posibilidades donde jamás habitaría la peliroja. Menos en aquel momento, cuando sin ser consciente de ello, silenciosamente esperaba que la mujer tras aquella puerta hubiese sido Sakura.

- Sentí tu presencia – soltó la chica acomodando sus gafas tímidamente- llévame contigo la próxima vez. Puedo ser útil.

La negativa en su garganta fue interrumpida por una nueva actitud en su persona. Debía reconocer la entrega expresada por la muchacha, y de alguna forma también agradecía el nulo rencor hacia sus errores.

- No es necesario – soltó acomodando el cuello en su camisa.

La chica lejos de sorprenderse parecía haber aceptado aquella respuesta como parte de lo esperado. Sin preámbulos bajó la vista confusa, intentando adquirir la valentía que poseía segundos antes de ingresar en aquel apartamento.

- Entonces… por favor ...acéptame – susurró con el rostro enrojecido y la mirada cabizbaja.

Sin detenerse en ello ni en los ojos curiosos frente a su rostro, deslizó el cierre en sus ropas exponiendo al muchacho su torso desnudo. Era su oportunidad. El mundo a su alrededor sucumbía fluctuante y el aura en Sasuke era tibio y accesible como nunca antes lo había percibido. Si alguna vez existiría una posibilidad entre ellos, debía ser aquella tarde.

Los pechos expuestos se movían en conjunto con la respiración de la muchacha. Subían y bajaban ante el silencio instaurado entre ambos; Sasuke la analizó sin tapujos mientras su mirada oscura se deslizaba por la piel expuesta recorriéndola sin contradicciones en una ausente negativa que rápidamente fue admitida como una aceptación silenciosa.

Caminó hacia el muchacho saltando sus ropas tendidas en el piso. Ostentando sus largas piernas envueltas en un pantaloncillo más pequeño de lo habitual.

El pelinegro la observó acercarse sin prever los reales pensamientos que habitaban tras su sepulcral hermetismo. Y es que solo un asunto comenzaba a ser nítidamente claro ante sus ojos.

- Hay alguien más – soltó gutural deteniendo súbitamente la pronta cercanía entre sus cuerpos. Su mirada oscura se detuvo en los ojos excitados tras los anteojos.

La muchacha observó el apartamento aun pese a lo innecesaria en aquella acción. No sentía la presencia de alguien más junto a ellos.

- Aquí – agregó el pelinegro señalando con su índice la cien junto a su ónix penetrante- aquí existe alguien más – aclaró junto a dos suaves golpecitos contra su cabeza- Karin, vístete. Nunca ocurrirá nada entre nosotros -Ordenó desviando la mirada.

.

.

.


Hola! hoy estoy feliiiz por sus comentarios! gracias, me animan a continuar escribiendo !

Y GRACIIIAS POR LEEER

Les quiero comentar algo, soy una ferviente lectora de fanfic y he notado que ya no hay mucho para leer por aquí. Es un poco triste :( las buenas historias son actualizadas cada dos o mas meses uff y bueno, al menos eso me da tiempo para escribir jiji pero me da mucha tristeza. Así que por favor comenten para saber que están ahí y no estoy sola escribiendo a la nada jajaj Mucho amor para quienes siguen compartiendo conmigo toda la pasión por el SasuSaku4eva

Abrazos!