ERRORES

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La noche se alzaba en su máximo esplendor en el instante previo al amanecer. Profundamente oscura gobernaba en plenitud cubriendo el manto blanquecino ubicado sobre Konoha.

Había salido de aquella casa tan apresurado como sus piernas se lo permitieron. Derrotado al punto de no ser capaz de sostener los latidos en su pecho luchando por romper su autoestima ante la impotencia sembrada en su mente. De lo ocurrido solo quedarían los estragos de un error terrible.

Nada importaba la escarcha sembrada sobre las hebras rubias en su cabello ni el frío atravesando sus huesos. Corrió hacia su apartamento sintiendo seriamente la necesidad de desvanecerse al menos por una eternidad como nunca antes lo había anhelado. Sin embargo, no podía en aquel instante. No cuando probablemente al otro día debía afrontar al clan Hyuga con una nueva carga sobre sus hombros.

Subió las escaleras del edificio donde se ubicaba su vieja habitación. Ya habían transcurrido largos meses desde la última vez que había pisado aquellas dependencias. Podía imaginar sus pertenencias intactas y el espacio aseado tal cual Hinata había prometido. Rápidamente maldijo ante aquella evocación, más aún, cuando fue consciente del hombre junto al umbral, definitivamente se vio fuertemente tentado a girar sobre sus talones rumbo al otro extremo de Konoha.

⁃¿Que quieres Sasuke ?- soltó firmemente una vez se encontró frente a la presencia apoyada en la pared de asfalto a un costado de su apartamento- No estoy para golpes. Ve a dormir.

El pelinegro soltó un bufido de fastidio antes de inclinar su cabeza hacia la luz brindada por el astro sobre sus coronillas.

- Acaso lo mereces - cuestionó el Uchiha retórico mientras su rostro blanquecino resplandecía en la oscuridad.

El rubio desvió la mirada hacia el oscuro paisaje junto a ellos antes de enfocar su atención en el ónix sobre su rostro.

El sol comenzaba a instaurarse en el lejano horizonte.

⁃ Yo lo haría. - soltó seriamente- te golpearía.

Sasuke lo observó ansioso demostrando el impacto de aquellas palabras sobre sus facciones. Su mirada retadora traspasó a través del azul en los ojos del Uzumaki.

Tensó los músculos de su mandíbula antes de girarse ofuscado producto de la ansiedad recorriendo sus venas.

⁃No piensa en mi. - agregó Naruto logrando encestar bruscamente la llave en el cerrojo- a tu ego le debería bastar con eso.

- Tal vez - se atrevió a musitar el pelinegro con la mirada encendida. Jamás el rubio se había enfrentado a él con rencor palpable en cada sílaba.

El silencio entre ambos se quebró por el sonido del viento a su alrededor y el chillido de las bisagras en la puerta.

Sasuke tragó saliva ante el profundo deseo de partir el rostro de su amigo al evocar todas las posibilidades que su mente había macerado desde que los observó perderse nuevamente dentro de la casa Haruno; Mantuvo su mirada firme en el muchacho y sin previo aviso detuvo en seco la puerta abriéndose para analizar sin tapujos la confusa mirada en Naruto.

⁃Ha sido su decisión - aclaró el pelinegro pese a la carga en sus palabras- no puedo luchar contra ello.

Lo había meditado largamente mientras observaba a Sakura increpar al rubio cuando la media noche se alzaba tenebrosa. Quería ir allí y separarlos. Golpear a Naruto hasta alejarlo por siempre de la pelirosa. Sin embargo, sabía que sus deseos no tenían por qué atrapar a Sakura en el mismo abismo de inseguridades en que se hallaba constantemente desde su estadía en la prisión. No tenía nada que ofrecer y no creía merecer absolutamente nada de lo que la chica entregaba gratuitamente. Tal vez así debían ser las cosas. Terminó por considerar mientras la punzada en su pecho lo atravesaba incapacitandolo para mantener la mirada en la muchacha alzándose sobre las caderas de su amigo.

Naruto negó vagamente con la cabeza mientras Sasuke retiraba su cuerpo del paso para ingresar al apartamento junto al Uzumaki. Necesitaba saber lo ocurrido.

- Si te enfada pensar en ello, encárgate de permanecer a su lado.

El Uchiha chasqueó su lengua ante lo proyectado en sus pensamientos. Hablar con Naruto distaba mucho de lo tratado en el pasado. Pese a su disgusto, no podía existir otra persona con quien encarar directamente lo ocurrido aquella noche; El pelinegro entrecerró los ojos mientras su ego dolido no comprendía el latente dolor en el rubio, la sonrisa siempre presente se encontraba oculta tras una seriedad pocas veces expresada únicamente logrando acrecentar la curiosidad en sus sospechas. Golpearlo hasta liberar su enfado parecía precisamente lo que el Uzumaki intentaba conseguir.

⁃ No es cómo imaginas - confesó Sasuke contrariado.

⁃Está enamorada de ti - soltó Naruto con el ceño fruncido.

⁃Esta vez es diferente - expresó el pelinegro cortando el hilo entre ambosambos

- ¿Por qué es diferente ?- cuestionó Naruto lanzando su chaqueta sobre el futon. El cuarto de un ambiente parecía absolutamente intacto, terminando por descontrolar su templanza.

Sasuke aclaró su garganta antes de atreverse a emitir palabra alguna.

⁃No lo sé - aclaró avergonzado ante la exposición de su intimidad.

El Uzumaki lo observó curioso mientras se dejaba caer sobre el futon.

⁃Siempre me ha importado. Es la verdad - agregó el pelinegro contrariado tras unos segundos de incomprensión- ... que se supone que debo hacer - soltó en lo que pareció una confesión desesperada.

El silencio entre ambos se hizo presente nuevamente hasta ser grotescamente interrumpido por un gruñido gutural.

⁃Sasuke- lo llamó deteniendo sus movimientos para observar fijamente a su amigo- Lo que hice... - soltó finalmente antes de ocultar su rostro en la palma de su mano vendada- lo siento...

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Ansió probar aquello durante tantos años que su cuerpo parecía flotar en el suave movimiento de aquellos labios. Sakura era adictiva. Un sabor dulce abrasador que rápidamente trastornó su capacidad para mantenerse en pie.

La cargó sobre sus brazos y la llevó de vuelta a casa. La nieve comenzaba a acumularse en sus cabellos y el frío traspasaba la delgada tela entre sus ropas; rápidamente las piernas rodeando sus caderas opacaran cualquier claridad en su mente.

Cerró la puerta recibiendo el azote del fuego expelido por la chimenea. La observó un segundo antes de ser consciente de la muchacha abalanzándose nuevamente sobre su cuerpo.

En aquel punto ya no sabía si podría detener sus acciones. Ciertamente no deseaba detenerse aunque todo en su razón le ordenara huir lo más lejos de aquel lugar. Sin embargo, pese a ello, se dejó llevar por la seducción de las manos recorriendo su nuca y por el ardor en su torso a medida que las manos finas recorrían sus extremidades rebuscando desesperadas traspasar hacia la piel oculta.

Le permitió recorrer todo a su paso a medida que su propio tacto se atrevía a sentir las texturas bajo sus palmas. Contorneada y bien definida, aquella figura menuda precia grotescamente frágil. Sin volumen excesivo ni grandes atributos, la chica precia una pluma fácil de mecer al son de sus fantasías.

La sentó sobre la mesa mientras sus bocas unidas parecían al fin hallar comodidad en aquel acto. Probar lo desconocido significaba reconocer la absurda posibilidad de un tal vez entre ambos.

Para Sakura sin embargo, las razón se mantenía borrosa y fervientemente opacada por el manto blanco de lo incierto. Descubrir otros abismos parecía más satisfactorio de lo imaginado, aunque en su interior persistiera la sensación de estar olvidando algo importante frente a una satisfacción perecedera; de igual modo, debía reconocer el sabor adictivo de la piel caliente bajo sus yemas. Naruto siempre había ostentado de aquella brisa apasionada, contrastando duramente con sus experiencias pasadas en un ambiente donde los toques de azufre y sudor protagonizaron junto al frío todo lo que podía recordar con facilidad.

El rubio tenía practica en aquellos ámbitos. Lo pudo comprender fácilmente ante la sorpresiva habilidad para tocar el sitio exacto en que su cuerpo temblaba impaciente.

Su trasero sobre la madera se acostumbró rápidamente a la dureza bajo sus glúteos a pesar del sudor pegado a la madera barnizada. Abrió las piernas inconscientemente para permitir la cercanía adecuada entre sus cuerpos mientras la voz en su inconsciente le indicaba abortar su cometido, simplemente se permitió un poco más de aquel impulso. Lo podía detener en cualquier momento. O al menos de eso intentaba convencer a todas las alertas en su pecho.

Naruto simplemente ardía bajo su tacto.

Introdujo las manos bajo el pantalón del muchacho, sin titubeos ni preámbulos. Se sentía excitada, inundada por la respiración en su cuello y lo que sus ojos vean frente a ella. Sin embargo, incapaz de elevar la vista para afrontar la mirada azul de su compañero, simplemente se enfocó en los oblicuos sobresalientes entre aquellas vestimentas desalineada.

Sintió el miembro tensarse ante su contacto mientras junto a su oído el muchacho soltaba un gemido profundo. Parecía haber llegado demasiado lejos cuando recién consideró lo que estaba sucediendo.

De cualquier modo, ansiaba descubrir hasta donde podría ser capaz de llegar sin sentir la temida culpa sobre sus hombros. Podía jurar, cuando Sasuke abandonara Konoha, no tendría tapujos en dejarse llevar de vez en cuando por aquel instinto natural. Mientras ella únicamente viviría intentando encontrar en otras personas algo que la hiciera sentir viva nuevamente. Cortar con aquel vínculo era la única forma de trabar el ciclo en que se convertiría su existencia. No podía permitirle arrebatar más de ella, no cuando indudablemente durante años sus pensamientos y su corazón le habían pertenecido sin obtener a cambio más que una indiferencia no merecida.

En aquel instante sus pensamientos parecían más nítidos de lo imaginado. Aunque podía sentir el aroma del sake en cada exhalación y el retumbar de las caricias en lo profundo de su cabeza, imaginó que el plan trazado no tenía artistas corrompibles.

No notó exactamente el instante tras el cual su vestido se encontró abierto exponiendo al muchacho el camino hacia su ropa interior. Cerró los ojos dejando caer su cabeza hacia atrás. Ansiando aquellos besos sobre sus clavículas y las fuertes manos aprisionando la piel en su cintura; Lo quería. Existía en ella una porción importante que deseaba ser poseída por el Uzumaki. Un tabú diferente. Tal vez existía algo de compasión en aquel acto, una batalla que sabía en algún momento debía dar. Y que podía reconocer, era más satisfactoria de lo imaginado.

La boca del muchacho recorrió el espacio bajo su ombligo. La piel suave a su disposición lo incitaba a continuar sin trabas. Podía imaginar a Sakura mareada por el alcohol, sin embargo, plenamente disfrutando sus caricias. Una victoria que nunca especuló alcanzar en su vida.

Besó el borde de la ropa interior, consciente de la línea divisora en aquel acto. La imaginaria separación entre no ser realmente capaz de perdurar la erección en sus pantalones. Porque raramente se había sentido en el pasado tan sucumbido a su ímpetu. Tan descuidado respecto a la ternura; desolado en un extenso territorio por recorrer.

- Quítalos – ordenó la chica dejándose caer sobre la mesa con los ojos cerrados y los labios entre abiertos.

Sin preámbulos el rubio acató aquella orden exponiendo a su visión lo que drásticamente consideraría el paraíso.

Sakura abrió los ojos para dedicarle una mirada encendida. Una tentadora mirada que lo dejó aturdido unos segundos antes de continuar el recorrido de su boca hacia la húmeda demostración de sus caricias.

Ella lo sabía. Lo tenía enloquecido.

El conocimiento de aquel detalle únicamente enalteció la excitación en la muchacha. Tener el control podía ser un poder satisfactorio al que rara vez estaba acostumbrada.

Subió los muslos sobre sus hombros e inclinado sobre la mesa observó el monte de venus expuesto a su mirada. Sin dudarlo besó el recorrido hasta saborear el festín alcanzado por su lengua. Un sabor que derritió sus contemplaciones ante la tensión instaurada en sus pantalones. Quería poseerla con la ambición de durar eternamente. Porque algo en su interior le indicaba la dura agonía que viviría a partir de aquella noche.

Introdujo su lengua mientras sus labios se deslizaban conscientes de la humedad revuelta sobre su rostro, mojando su mentón y esparcida por su cuello a medida que a chupetones lograba estimular el acalorado cuerpo de la muchacha. Demasiado excitado para continuar en aquel acto por mucho tiempo más, tuvo que tomar aire cuando los gemidos de la chica traspasaron sus sentidos con cada embestida; Sakura elevó su cintura cuando sintió el placer acumulándose en su vientre preparado para habitar dentro de sus paredes la dura erección en su compañero.

Tomó con su mano las rubias hebras despeinadas tironeando de ellas conforme el ritmo satisfacía sus deseos hasta el punto de no resistir más aquella tarea. sentía el orgasmo próximo a dominar su restante consciencia. La comunicación entre sus cuerpos llegó a Naruto en señales claras. Separó sus cuerpos unos centímetros sin dividir la vista de los ojos verdes extasiados por su calor, tumbó su peso sobre la mesa para frotar su virilidad contra el espacio entre los muslos de la muchacha mientras los objetos decorativos rodaban descuidados hacia el piso de cerámica; Disfruto el instante sin apuros por bajar sus pantalones, no cuando tenía seguridad de la acumulación dentro de su cuerpo absolutamente dispuesta a dejarse ir ante el menor roce. sin embargo, pese a la tela entre sus cuerpos inmediatamente el delirio invadió su rostro como un recuerdo de sus fantasias adolescentes; Inconsciente respecto a las posibles expectativas puestas sobre su persona, meció su cuerpo duramente mientras su mano bajaba atrevida recorriendo el abdomen desnudo. Se detuvo únicamente cuando sus dedos frotaron suavemente el clitoris embebido en una mezcla entre los rastros de su saliva y el propio desenfreno en la pelirosa; La corriente eléctrica que atravesó su espina lo incitó a mover sus dedos rítmicamente hasta lograr acrecentar los suaves gemidos en la chica.

Fue de pronto, cuando el calor entre sus piernas parecía demasiado, que Sakura no pudo contener más el clímax luchando por desbaratar su poca compostura en un frenesí de suspiros entrecortados junto a gritos provenientes de su vientre enloquecido y de lo más recóndito de su subconsciente.

- Sigue así – incitó la muchacha entre jadeos mientras su cuerpo expulsaba la plenitud de su placer- Sasuke… Sasuke por favor… no te detengas…me harás llegar...

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Holaaa

Pero qué fue ese mar de comentarios!! Omg

Muchas GRACIAS!! Que hermosas que son!! Que ánimo me dan para mejor día a día y escribir lo más bonito que pueda !!

MUCHAS GRACIAS POR LEER

Siempre me avergüenzo por los capítulos sucios jaja que sonrojo

Les quiero contar esta vez lo mucho que medité respecto a este capítulo jaja ufff NarutoxSakura no me entusiasma tanto pero hay que reconocer que Naruto ardeeee. Por supuesto que siiii

Abrazos!!!!