REUNIÓN
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Despertó sosamente, con la cabeza en llamas y el estómago apretado.
Se sentó en lo que pudo reconocer como su cama. Únicamente sobre su cuerpo había una cubierta blanca, las múltiples tapas se encontraban regadas junto a sus pies.
Bostezó confundida, intentando captar los recuerdos nebulosos de la noche anterior. Había algo importante que no debía olvidar, lo sabía. La sensación inundaba sus recuerdos a medida que lograba retomar el control en su organismo.
El fluir en sus pensamientos se detuvo en seco cuando reconoció su cuerpo desnudo bajo las cobijas.
Abrió los ojos afligida cuando al fin logró identificar las razones de su exhibición.
Con un par de vasos en sus venas, la idea simplemente le había parecido perfecta.
Se levantó de un salto bajo la cama. Enrollando contra su cuerpo las mantas en un intento por mantener todo bien oculto, no sabía con exactitud si Naruto se encontraba dormido en algún rincón de su hogar. Aunque según recordaba, en cuyo caso no existía mucho que mantener confidencial.
- oh no… – musitó caminando a tropezones hacia el baño.
Apoyó ambas manos contra el lavabo y comenzó a visualizar cada vez más de prisa las imágenes en retrospectiva. Aquello tranquilizó su ánimo, sin embargo, lejos de mejorar la situación, únicamente sumergió su existencia en un profundo alboroto.
Se introdujo en la ducha con la respiración entre cortada, mientras la vergüenza inundó su existencia. No podía imaginar cómo afrontaría al rubio después de lo ocurrido, más aún, cuando la imagen de Sasuke se cruzó por su mente, sintió el calor agitando su rostro.
Lo había nombrado. No solo una vez. No solo inconsciente.
Golpeó su frente reiteradas veces como si aquello realmente sirviera de algo.
- Maldita sea – susurró tras inhalar profundamente.
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- Sigue así – incitó la muchacha entre jadeos mientras su cuerpo expulsaba la plenitud de su placer- Sasuke… Sasuke por favor… no te detengas…
Su vientre se contrajo a medida que la excitación aumentaba disparando contra su cabeza al punto de hacerla perder el control en sus pensamientos.
Abrió los ojos lentamente observando la mirada impaciente del rubio sobre ella.
- Naruto… - susurró con espanto en su mirada.
Lo besó esperando ser correspondida, opacando las palabras flotantes en el aire, deseando solo haber llamado a Sasuke en sus pensamientos. Sin embargo, el muchacho parecía demasiado trastocado como para omitir lo escuchado. Ella misma parecía absolutamente ausente; sus dedos se deslizaban sobre lo que pareció un ser desconocido.
Apretó los ojos fuertemente antes de plantarse de pie junto a su compañero.
Su desnudez no le importó ni mucho menos fue un impedimento para sus movimientos.
Tragó saliva mientras el recuerdo de sus pechos desnudos la obligó a cubrirlos torpemente con sus brazos. La vergüenza comenzaba a provocar estragos en su confianza.
- Lo siento… - susurró bajando la mirada.
A medida que los segundos en silencio transcurrían, las lágrimas comenzaron a humedecer sus ojos.
- Debo ser patética – agregó limpiando sus mejillas- pero no… no quiero sacarlo de mis pensamientos…
Naruto exhaló afectado.
Los fuertes brazos la rodearon calmando su angustia, meciéndola suavemente mientras las caricias repartidas en su frente y en sus hombros durmieron el miedo en su interior.
- Sakura-chan, nunca haré nada que no quieras –expresó junto a su oído, logrando remecer los pretextos en su interior.
Naruto era sincero y amable. El orgullo en el rubio no era tirano ni pretendía ganar su corazón con simples palabras. El Uzumaki parecía dispuesto a consolar sus decisiones con paciencia, sin desesperación. Había esperado tanto por aquel instante que no aspiraba a corromper en lo recóndito de la muchacha solo con un par de caricias.
Sakura subió sus manos por el torso de Naruto, recorriéndolo cuidadosamente hasta colgarse de su cuello en un acto de abnegación. El muchacho no merecía sus confusiones, no merecía su egoísmo ni mucho menos lo escaso que tenía por entregar.
Sin embargo, mientras aquellos pensamientos aún se mezclaban con el alcohol en su sangre, consideró adecuado besarlo con plena consciencia en sus actos.
Lo besó consciente de quien era, dispuesta a satisfacer por una vez los deseos abnegados en su amigo, mientras su espalda llegaba a la pared en un suave toque contra su coronilla; retiró las vestimentas superiores del muchacho, exponiendo a su visión todo el abismo de sudor y músculos en que se había convertido el Uzumaki.
Para Naruto, tener a Sakura desnuda bajo su tacto parecía una ilusión que no permitiría abandonar tan fácilmente. Menos cuando la piel de su torso rozaba los pechos expuestos de la pelirosa.
- Sé que no puedo esperar nada de nosotros – susurró Naruto hundiendo su rostro en el aroma de las hebras rosas- sé que no cambiaré las cosas de este modo – agregó deslizando sus manos por la espalda de la muchacha- No deseo detenerme incluso si lo nombras nuevamente. A menos que me lo pidas.
Sakura se agitó ante aquellas palabras, eliminando de sus pensamientos el recuerdo fugaz de aquel nombre. Lo quería lejos de allí. De regreso en el pasado. No merecía sus consideraciones, Sasuke continuaba esquivándola, incluso aquella tarde la decisión de acudir por ella había tardado más de lo adecuado.
Difícilmente su compañía era parte de los planes del pelinegro.
Sin embargo, por alguna razón no dejaba de gritar su nombre en la oscuridad de sus pensamientos.
Deslizó sus manos por el abdomen del muchacho hasta perderlas en el cinturón holgado. Bajó las prendas descubriendo completamente la erección del rubio frente a su cuerpo.
Tragó saliva deseando sentirlo dentro de ella tanto como necesitaba liberar sus ataduras.
Las manos en su espalda se deslizaron sobre su trasero elevando su cuerpo a la altura de las caderas del muchacho. Sin tiempo para sopesar aquel movimiento, fue consciente del miembro ingresando en sus paredes. Abriéndose paso a través de su cuerpo conforme suaves movimientos la obligaron a enterrar sus uñas en los hombros descubiertos. Rápidamente el calor subió desde su entrepierna para alojarse en sus mejillas.
El gemido escapado por sus labios erizó todo el cuerpo del muchacho.
- Sa…sasuke – susurró sensata en sus palabras-...
Naruto no detuvo su frenesí.
Comenzó a brincar sin ser dueña de sus acciones, dejándose llevar por los fuertes músculos que rodeaban su cuerpo, abrazándola y meciéndola sobre las embestidas en su interior.
- no te detengas … - soltó junto al oído del muchacho, completamente extasiada por cada asalto desalmado.
Cerró los ojos para disfrutar el momento. Naruto era diferente. Demasiado pasional. Una mezcla entre un torbellino y el ojo de un huracán. Tan urgente como lo había imaginado.
Se recompuso cuando notó su cuerpo deslizarse por la pared. El muchacho sudaba conforme no estaba dispuesto a separar su unión. Decidió ayudarlo inclinándose para sujetar firmemente sus brazos sobre el cuello del rubio. Lo besó sofocada por el calor expelido entre ambos. Podía sentir el corazón de Naruto latir a través de su pecho. Parecían suaves golpes contra su piel intentando mezclarse con los suyos en un solo latido.
Movió sus caderas suavemente provocando una contracción en el uzumaki, el muchacho ya no podía más. Los músculos en su abdomen se tensaron marcando cada detalle esculpido mientras el muchacho aferrado a su cintura la hundió contra su cuerpo en una profunda arremetida.
Fue consciente del fuego en su interior a medida que Naruto se dejaba ir en una avalancha de suspiros entrecortados.
La tensión en sus cuerpos se disipó, llevándolos a perder el equilibrio al punto de necesitar de la pared para no caer sucumbidos al suelo; permanecieron unos segundos con los ojos cerrados antes de acomodar sus posturas. Sin embargo, para Sakura aquel sería el último de sus recuerdos. Demasiadas emociones habían agotado toda consciencia en su bienestar. Cayó dormida sofocada por el viaje, abatida por el licor y profundamente maltratada tras el remesón recientemente vivido.
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Ahogó aquel recuerdo en el sonido del agua contra la porcelana. Merecía absolutamente todo el desastre en su mente.
Apagó la regadera para anudar la toalla sobre sus pechos. Un escalofríos se hizo presente erizando su nuca. Recién entonces recordó que existían otros motivos para estar alarmada.
Se dirigió disparada hacia su habitación simplemente para observar los rayos del sol reflejados en las paredes de madera.
El reloj marcaba las ocho de la mañana cuando logró atravesar la aldea rumbo a la torre Hokage. El cabello húmedo caía sobre sus hombros dejando un camino de agua sobre su capa de nieve. Era tarde, realmente tarde para presentarse frente a Kakashi. Más cuando el aroma a licor expelido por sus poros se mezclaba fácilmente con el terror en su nuca.
Subió la gran escalera asfixiada por la escarcha acumulada en sus pies. Sus labios morados palidecían aún más el aspecto trasnochado y las amplias ojeras bajo sus ojos.
Una vez frente a la puerta no esperó tranquilidad en su pecho antes de introducirse velozmente en la habitación.
Los ojos de su antiguo sensei se abrieron analizadores a medida que recorría el aspecto de su ex alumna de pie junto a la puerta.
- Vaya… bienvenida – soltó cargando su peso en la silla- te esperábamos.
Aquellas palabras aceleraron los latidos en Sakura.
Su mirada avergonzada se plantó sobre la alfombra a medida que lentamente se ubicaba frente al escritorio. Sasuke sin duda estaba de pie junto a Kakashi. La oscuridad en su mirada no la hizo presa. Fue esquivada monumentalmente; junto a ellos, Tsunade los observaba expectante; en la otra esquina de la oficina, pudo reconocer a Naruto recostado sobre una silla con los codos apoyados en sus rodillas. Levantó la vista cautelosa, sin embargo, el rubio mantuvo su mirada perdida en la nieve acumulada sobre la ventana.
- Sakura– llamó la rubia con ambas manos en sus caderas- la puntualidad no es una virtud que debas perder con los años.
- Lo siento, me he quedado dormida – expresó Sakura consciente de su cabello estilando y el aspecto desganado en su rostro.
- Ya hemos adelantado algunos puntos– expresó Kakashi inclinando su cuerpo sobre los documentos entre sus manos. Sin embargo, pese a su notoria indiferencia, existía una nueva preocupación en sus pensamientos.
Existía un cambio. Fue consciente de ello en el instante en que Sasuke se mantuvo apoyado en el gran ventanal esperando la llegada de sus compañeros. El muchacho se veía intranquilo, más arisco de lo normal y extremadamente malhumorado. Más aún, tras evidenciar la llegada de Naruto minutos más tarde, todo en su ánimo pareció empeorar. No se saludaron. La mirada cruzada entre ambos fue grotescamente distante. Más de lo que él había podido evidenciar en el pasado; Naruto por su parte, se había presentado formalmente sin ostentar de su buen humor habitual; tras ello, se había recostado sobre aquella silla con los ojos cerrados y la cabeza inclinada hacia atrás. Se veía consumido.
Algo estaba claro, aquellos muchachos no habían pasado buena noche.
- Como sea – agregó el líder desviando la vista hacia su aldea- Sasuke nos ha informado sobre el estado de su misión. Estamos analizando la transcripción de lo escrito en la roca, por lo pronto deberán esperar en la aldea…
Las palabras de Kakashi retumbaban en los oídos del Uchiha sin permanecer lo suficiente para ser analizadas. Había conseguido evidenciar cada detalle en la pelirosa, cada uno de sus movimientos los llevaba grabados en la memoria, y por supuesto, Naruto no quedaba fuera de aquel análisis.
Tronó su cuello ante el enfado creciente en sus entrañas mientas observaba al rubio removerse con los músculos tensos y el ánimo impasible, esquivaba a Sakura tanto como jamás lo había hecho. Aquello no podía ser un buen indicio; Su mirada fija parecía taladrar el rostro del muchacho donde la noche anterior había ensartado un golpe de lleno en su mentón. Si alguien hubiese prestado atención a su enfoque habría notado claramente el camino en sus pensamientos. Por supuesto, Kakashi fue el primero en percibir lo ocurrido, sin embargo, Tsunade ya poseía sus propias conclusiones al respecto.
- Deberían descansar por hoy – soltó Kakashi notando la nula atención en sus palabras.
Sin embargo, nadie respondió ante su ofrecimiento. El silencio se hizo presente protagonizando el salón.
Sasuke solo tenía un motivo en mente. Y no podía dejar de observar al rubio mientras los recuerdos de su última conversación resonaban fuertemente en su memoria. Naruto se había disculpado verdaderamente arrepentido. No necesitó ahondar en detalles para comprender lo ocurrido; aquello lo martirizaba. Más aún, pensar en los motivos del trasnoche en Sakura lo impacientaba profundamente; apretó los dientes mientras enfocaba su mirada en la muchacha.
Su aura se revolucionó.
- … todo claro? – habló Kakashi sin obtener respuesta. Sus pupilos definitivamente se encontraban con la cabeza divagando en otros asuntos- y bueno… ¿Cómo van las cosas entre ustedes? – agregó sonriente- Naruto ¿cómo está Hinata? – cuestionó llamando la atención del Uzumaki.
El rubio pestañeo cayendo en cuenta ante un asunto que había olvidado por completo.
- Me imagino que has ido por ella – agregó el peligris socarrón.
- Bien – mintió Naruto afrontando la mirada de su ex sensei- está bien.
- Es bueno saber que ha regresado desde la aldea de las olas – soltó Tsunade ubicándose junto a Kakashi
- La aldea de…? –expresó Naruto confundido.
Kakashi lo observó mientras suspiraba profundamente. No había caso ahondar en aquel asunto.
- Podría incluirla en su misión. – Ofreció el líder- su cooperación ha sido de gran ayuda.
Naruto vaciló antes de apretar los puños ocultos en su abrigo. Se irguió caminando frente al escritorio, pareció no entender exactamente lo que su sensei ofrecía.
- Hinata no está preparada. – soltó cayendo en cuenta ante la posibilidad- afuera es peligroso.
El pelinegro chasqueo su lengua fastidiado ante aquella hipocresía. Ya había sido suficiente para su paciencia. Caminó ferviente hacia la salida golpeando su hombro con el cuerpo del Uzumaki. El imprevisto en su choque lanzó al rubio a un costado del salón provocando una dura confrontación entre sus miradas.
Naruto no reclamó al respecto. Más bien bajó la mirada permitiendo que Sasuke abandone la habitación sin atreverse a confrontar el incidente.
El silencio pareció fracturar la reunión.
Sakura fue la única en alzar la voz.
- Aceptamos descansar por hoy. Muchas gracias Kakashi sensei – soltó girando su cuerpo para salir disparada. La mirada acusadora de Tsunade sobre su rostro parecía advertir cada uno de sus secretos.
- Bien. Les avisaré cualquier novedad – soltó el Hokage cauteloso sin la seguridad de haber sido escuchado.
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Cuando la muchacha se integró al pasillo no había rastro de sus compañeros. Bajó las escaleras notando a Naruto unos cuantos pasos tras el Uchiha. Ambos descendían raudos a través de los largos peldaños.
- Naruto – lo llamó elevando el tono en su voz- Naruto espera. Naruto. Tenemos que hablar.
Sin embargo, el rubio lejos de detener sus movimientos, adelantó el paso desapareciendo fugazmente ante sus ojos en una nube de humo bien conocida.
Sakura se detuvo en seco cuando observó a Sasuke plantarse de lleno a tan solo unos metros de su ubicación.
- Sasuke… – susurró pasando del muchacho sin atreverse a fijar su mirada en el pelinegro. Se sentía avergonzada.
El muchacho no tardó en seguirla rumbo a la avenida.
- Sakura – la llamó demandante conforme le seguía el paso a través de la nieve acumulada en los últimos peldaños- necesitas dormir – sugirió cuando la chica se detuvo para observarlo.
- ¿por qué lo dices? – cuestionó bruscamente- realmente parezco una mierda ¿no?
El muchacho intensificó su mirada. No era exactamente lo que quiso expresar.
- Estaré bien– agregó la chica tras un suspiro.
- Bien… – asintió pese a las inconsecuencias en sus pensamientos. A su parecer todo marchaba en orden antes de regresar hacia Konoha.
La pelirosa sintió su corazón latir fuertemente.
- Vi a Karin – lanzó sin previo aviso- la vi permanecer en tu apartamento durante bastante tiempo.
El Uchiha enmudeció unos segundos mientras emprendía nuevamente su caminar.
- ¿No lo negarás? ¿no dirás que estoy equivocada? – atacó exaltada.
Sasuke bufó incrédulo antes de responder seriamente.
- No. No lo negaré. – aclaró sin detener su paso.
- ¿Qué ocurrió entre ustedes? – cuestionó nuevamente exigiendo una respuesta clara.
El muchacho clavó sus talones en el piso para observarla impasible. Su ánimo sorprendido no lograba comprender por qué Sakura daba por hecho aquel asunto. No tenía derecho a encararlo con aquella pachorra. No en aquellas circunstancias.
- Desde hoy solo nos enfocaremos en esta misión – fulminó estoico- ¿lo prefieres así?
La chica soltó una mueca de colapso.
- Querías conversar – exclamó nerviosa- Sé que no es mi asunto – expresó la muchacha alzando la voz- te fui a buscar y me sentí muy estúpida esperando mi turno. Al final… en tu vida siempre he ocupado el mismo lugar.
Su ánimo por continuar se suprimió cuando sin querer observó dos ojos fijos sobre sus cabezas. Elevó su mirada hacia el gran ventanal para observar a Kakashi de pie en la oficina.
- Si tus asuntos no son los mios, entonces lo que sucede con Naruto tampoco es de tu interés – culminó antes de retomar su camino en sentido contrario.
El espectáculo llegaría a su fin.
Sasuke intentó unir los acontecimientos. Necesitó con urgencia explicar aquella visita, aunque su ego se viera duramente fragmentado.
- ¿Aún supones que no me interesas? Después de todo – exhaló el muchacho con el ceño fruncido y la voz apacible- me importas – confesó ahogado- Karin no podría interesarme menos.
La pelirosa cerró los ojos sin el valor suficiente para retribuir aquellas palabras. Bajó la mirada fulminantemente derrotada.
Sasuke la observó detallando las finas facciones incomodarse en gestos delicados; suspiró pesadamente ante el recuerdo de sus compañeros besándose frente a sus ojos.
Ciertamente no tenía derecho a cuestionar, ni mucho menos a reclamar. No después de tantos años desplazándola.
Más aún, se había acostado con ella en una prisión decadente para luego regresar a Konoha pretendiendo que nada había cambiado.
- No me haré a un lado – soltó el pelinegro acortando la distancia entre ambos- incluso si nunca logro ser suficiente.
Sakura abrió los ojos consternada antes de ser consciente de los labios sobre los suyos.
La mirada sobre sus cabezas pareció dejar de importar.
Besarse con Sasuke era un hecho consumado. Pero besarse con Sasuke en Konoha, era claramente un asunto diferente.
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Holaaaa
Otra vez pensé mucho sobre si realmente era bueno subir este capítulo así tal cual jaja nunca había escrito sobre ellos y resultó provocar cierto gusto culposo.
Espero que hayan disfrutado! Sasuke ya resolvió sus dudas! Hay que estar felices.
Claramente sé que las que me odiaron el capítulo pasado este capítulo sí que me van a suúper odiar :O todo mejorará! No juzguemos a Sakura jeje
GRACIAS POR COMENTAR
GRACIAS POR CONTINUAR LEYENDO!
No lo había dicho antes pero normalmente actualizo Martes y Viernes!
Abrazos!
