ENCUENTROS
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- Debes hablar con tu muchacho – susurró con las brazos cruzados sobre su pecho mientras observaba atentamente lo ocurrido tras el gran ventanal- me encargaré de Sakura. Es un asunto de mujeres.
Kakashi la observó de reojo antes de exhalar exhausto. No podía determinar el instante tras el cual todas las responsabilidades de la aldea comenzaron a recaer sobre sus hombros. Sin embargo, de una cosa estaba seguro, la primera responsabilidad real en su vida, surgió cuando tras largos años de solitario sendero, el nuevo propósito en su vida se mezcló con la posibilidad de pertenecer a un nuevo equipo. Aquellos chicos se convertirían en su familia, más de lo que en su inocencia lograrían comprender.
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Sakura se apartó con el corazón en llamas y las piernas tan débiles como su propio autocontrol. Si Sasuke hubiese prolongado el contacto, ella fácilmente hubiese cedido.
Casi había olvidado la sensación de aquellos labios sobre los suyos.
Casi.
Una cosa era clara. No existía nada en el mundo como aquel roce sobre su cuerpo.
La energía poderosa fluyendo entre sus miradas parecía traspasar cada rincón de su alma. Difícilmente sus planes por remplazar aquel hombre funcionarían ante aquella demostración de superioridad.
El muchacho se giró sentenciado. Cerró los ojos meditando su actitud. Cayendo en las miradas sobre su nuca. Notando la claridad del pleno día y al fin siendo consciente de los latidos en su corazón. Más aún, cuando éstos cesaron de abombar su mente, notó la furia en sus entrañas renacer espeluznante.
Naruto no podía ser el último en beber de Sakura el sabor de sus besos. No podía.
Pero cuando aquello cesó, el silencio a su alrededor lo arrojó contra la persistente realidad.
Ella no le pertenecía.
Negó con la cabeza suavemente mientras se arrepentía fugaz de sus acciones.
- Sasuke… -lo llamó silenciosa. Demasiadas palabras por decir. Y el miedo aterrador por decir algo desafortunado.
El muchacho la calló elevando ligeramente su mano sin ser capaz de ofrecer su nebulosa mirada a los orbes expectantes; Ocultó su atención en el paisaje lejano. En el espacio más allá de Konoha, donde sabía, podía existir con libre albedrío. Porque allí entre aquellos cimientos, la felicidad y sus deseos furtivos, únicamente podían hallarse comprimidos por la carga en su pasado.
Era suficiente. No existían discursos.
Ella sabía exactamente lo que ocurría en su interior. Y él no tenía tapujos por ocultarlo.
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- Tu cabello ha cambiado – soltó la rubia sentada junto a su amiga- me gusta.
Los pasillos del Hospital parecían permanecer estáticos. Solitarios y silenciosos aguardaban dentro de sus habitaciones el centenar de enfermos que no daban tregua al poco personal en condiciones; ocultas tras el biombo de urgencias, se encontraban apoyadas contra la pared de asfalto. A su lado, la camilla era ocupada por un hombre inconsciente del que se desprendían mangueras de diferentes tamaños.
Sakura observó su cabello pasar la altura de sus hombros. No recordaba exactamente la última vez que lo había llevado tan largo; Deseó agradecer el cumplido, sin embargo, únicamente se detuvo con la boca abierta y las palabras atoradas en su garganta.
No merecía elogios.
El sonido del monitor no interrumpía la introspección en su charla de miradas.
- Que los hombres en tu equipo necesiten estar siempre al frente, no quiere decir que debas hacer lo mismo – cuestionó severamente.
- No puedo estar en casa. – confesó rápidamente. Las razones verdaderas aguardaban en sus recuerdos.
Ino estiró su cuerpo hacia la cortina de tela para asegurar la absoluta privacidad a su alrededor.
- Y… ¿Cómo va todo? – se atrevió a cuestionar interesada- sé que están en una misión ultra secreta. Así que no te atrevas a negarlo frentona.
Una mueca de cansancio se apoderó de la pelirosa.
- No creo poder hablar al respecto – susurró golpeando suavemente su cabeza con la cerámica tras su espalda.
- Bien… -suspiró derrotada- debe ser muy duro pasar tantos meses sola con Sasuke- kun y Naruto.
Sakura abrió los ojos ante el sonido de aquellos nombres.
- Si - respondió por inercia- muy… muy duro – condescendió nerviosa.
- Sobre todo con esos sentimientos atormentándote – agregó la rubia entrecerrando los ojos- no habría imaginado que podrías soportar estar junto a él de este modo.
El recuerdo de su angustiosa espera simplemente terminó por destruir su esfuerzo.
- Ha sido gentil.– lanzó espontanea. Lejos del nerviosismo su voz sonó agrietada.
- ¿Gentil? ¿Has dicho gentil? – cuestionó la muchacha incrédula- esto no puede ser bueno.
Sakura maldijo para sí misma.
- Solo por esta vez ¿podríamos hablar de tus asuntos? –cortó seriamente.
Ino bajo una falsa mueca de enfado desvió la vista hacia la esquina contraría.
- No lo dejaré pasar tan fácil – susurró sugerente antes de cambiar el hilo en su conversación- Sai lidera un equipo AMBU en busca de los atacantes del Sonido que lograron escapar.
- Es peligroso – soltó preocupada.
- Eso no me preocupa. Volverá a mí, lo sé. – expresó melancólica- si Shikamaru no hubiese liderado el ataque ofensivo, estaríamos contando una historia diferente.
- Mierda – soltó mientras la culpa inundaba sus pensamientos. Si Ino supiera las razones de su distracción en la aldea del sonido, no tenía claridad exacta de su reacción.
- Han saqueado nuestras reservas de comida. No sé cuantos meses podremos subsistir de este modo. – agregó la rubia con el ceño fruncido- además… hay rumores de revolución civil.
- No somos la única aldea en estas condiciones. – condescendió seriamente.
- Al menos con Sai todo marcha bien – finalizó con una sonrisa.
- Ya se casarán o qué – soltó sarcástica.
- No es tan suertudo – respondió simplona.
Ambas soltaron una carcajada como solían hacerlo de niñas.
- Ya veremos cómo solucionar todo esto – expresó tras exhalar audiblemente- nos haces falta – confesó Ino observando fijamente a su amiga- me haces falta. Lo debo decir por si el mundo acaba.
- Tú a mí – soltó entristecida considerando seriamente confesar lo acontecido durante la última noche.
-Basta de tristeza. Te contaré algunas cosas – soltó acercando sus rostros- Temari parece estar más interesada en nuestra aldea que en el bienestar de Suna. Es bastante notorio. – cotilleó divertida- ¡oh! No lo imaginas. Desde que Hinata regresó del País de las rocas, me ha hecho un par de preguntas algo… intensas.
Sakura acrecentó notoriamente su atención.
- Creo que está lista para, ya sabes… dar el siguiente paso – musitó junto a una suave risa.
- ¿casarse? ¿ahora? – expresó Sakura sorprendía.
- Ay Sakura! Ya sabes… me refiero al "siguiente paso" – pronunció en un susurro.
La chica abrió los ojos sorprendida.
- Creo que mientras se reunió con ustedes, ellos pasaron una noche juntos y bueno… Hinata no estaba preparada …
- ¿Lo has oído de ella? – cuestionó Sakura en un hilo de voz.
-¿Sabes? Eres mi mejor amiga, pero además tengo otras amigas – excusó la rubia modesta.
-Entonces ellos nunca…- repitió la pelirosa severamente afectada.
-Nunca. – confirmó Ino mientras negaba con la cabeza.
-Debe ser una broma – murmuró dejando de oír lo expresado por su amiga.
De pronto, su estómago se apretó duramente y su mente nubló todo lo relacionado con sus propios asuntos.
Naruto.
- No sé por qué te sorprende - agregó Ino risueña.
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Nevaba incesante.
Caminó ruda hacia los hombres junto a la red. Se veían agotados cargando entre la escarcha el fuerte armazón que pronto serviría para proveer alimento a la aldea.
Los ninjas repartidos a la orilla del lago se encontraban cubiertos por lodo y nieve gris; sus ropas ligeras eran producto del esfuerzo físico llevado a cabo conforme más necesidades surgían a lo largo del día.
Naruto entre los presentes, tensaba la red mientras sus clones la tejían con una velocidad asombrosa; junto a él, Rock Lee y Kiba ayudados por herramientas, abrían camino a través del blanco resplandor a su alrededor. Aún quedaba demasiado por hacer.
- Sakura-chan – soltó el rubio una vez fue consciente de su cercanía junto a la represa.
Vestido con una playera blanca únicamente grabada por el remolino en su estómago. El muchacho llevaba pantalones arremangados a media pierna y las manos cubiertas por lodo.
Limpio su rostro con el antebrazo mientras acortaba lentamente la distancia entre los dos.
- ¡!Sakura! – saludó Rock Lee elevando su mano eufóricamente.
La chica respondió recatada mientras consideraba severamente su impulsividad al dirigirse allí sin meditar quienes estarían presentes a su alrededor. Una cosa era segura. Naruto jamás la humillaría públicamente.
- Necesito que hablemos – confidencio bajando el tono de su voz- a solas.
El muchacho la observó apacible sin intenciones de aumentar la palabrería innecesaria. Ya era suficiente no poder huir de aquella redada. Aunque tenía claro. No podría escabullirse por siempre.
Para Sakura, el encuentro entre sus miradas no resultó incomodo como había imaginado. El rubio alcanzaba un lugar en su interior difícil de concernir. Profundamente arraigado en sus sentimientos, haría cualquier cosa por mantener el vínculo entre sus vidas.
Naruto se alejó lentamente hacia la arboleda más cercana. Su paso relajado coincidió con las manos ocultas dentro de los bolsillos de su pantalón.
El sol comenzaba a ocultarse dejando caer poco a poco el cielo estrellado.
Su silencioso camino llegó a su fin cuando el manto oscuro reinó completamente sobre sus cabezas.
- Te ves bien – soltó el muchacho apoyando su espalda en el tronco de un frondoso árbol. Encorvó su postura ante el frio calando su cuerpo; sin esfuerzo físico la nieve parecía congelar su vigor- mejor, te ves mejor – corrigió rápidamente.
-Lo estoy – musitó la chica desviando la mirada.
Únicamente resaltaban potentes los ojos azules encendidos entre la oscuridad.
-Naruto – lo llamó tras exhalar profundamente- necesito que entiendas…
-No – cortó el rubio severamente- no es necesario. No conmigo.
Sakura tragó la saliva acumulada en su garganta ante el rostro del muchacho acomodarse incómodo.
Naruto desvió la mirada preocupado. No sabía cómo proseguir ante aquello. Si de él hubiese dependido, simplemente habría mantenido distancia un par de días.
-Lo necesito saber – confesó avergonzada- es verdad que Hinata y tu… - inhaló profundamente- bueno, es verdad que ustedes nunca… ¿nunca han estado juntos?
La mirada de absoluto desconcierto en su compañero únicamente fue acompañada por un resoplido de diversión; el muchacho frotó su nuca mientras intentaba recobrar la serenidad. No encontró palabras para responder adecuadamente.
-No quiero que sufras – soltó la pelirosa intentando hilar sus ideas- puedo entender lo importante que es ser la primera persona…
Naruto giró su rostro mientras todo rastro de diversión desapareció en su semblante.
- Es la verdad. Pero no eres la primera mujer en mi vida –espetó en un tono que Sakura no logró identificar- estamos en igualdad de condiciones – susurró descendiendo su tono de voz hacia un grave murmullo que logró inundar los sentidos en la muchacha- Las cosas están bien de este modo Sakura-chan. De veras.
La pelirosa palideció sorprendida a medida que el bochorno invadía su rostro. Si Naruto mentía, nunca lo sabría.
Una nueva situación fue inmediatamente parte de sus pensamientos.
No se arrepentía de lo ocurrido entre ellos, porque en sus anhelos únicamente había existido el pelinegro.
- Debes hablar con Sasuke. – aconsejó el Uzumaki bajando la mirada.
– lo sé - aceptó con la mirada vidriosa.
- Bien. Porque a mi no me quiere cerca - culminó dolido- lo necesita.
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El amanecer aun no resplandecía cuando sus ojos abiertos ya irradiaban vitalidad. Despierta sobre las mantas de su cama, no encontró sentido en continuar recostada. Mordió sus labios antes de lanzar severamente su humanidad bajo la marquesa.
Con el tiempo en contra. Difícilmente cabía la posibilidad de permitir asuntos inconclusos.
Abrió la puerta del solitario laboratorio siendo consciente de su intromisión. Presentía el muchacho estaría desgastando sus esfuerzos en resolver los misterios tras su misión. Para ella, sin embargo, existían asuntos fundamentales entre todo aquel bullicio.
Lo observó frotar su frente con el cuerpo recostado hacia atrás. Perdido el techo su mente ambiciosa intentaba concentrar sus esfuerzos; Si ella no lo conociera con propiedad, creería en aquella pantalla de abstracción. sin embargo, no le sorprendió cuando la dicotómica mirada del pelinegro se posó duramente contra su rostro. No parecía impresionado. La observó cual proyección de lo habitado en sus pensamientos.
Se levantó instintivo, alzado por impulsos profundos. Debilitado ante la frustración hizo a un lado bruscamente los obstáculos entre sus cuerpos antes de alcanzar a la muchacha frente a frente.
Sus ojos oscuros la taladraron impasibles. Quiso cuestionar, necesitó hablar. Sin embargo, no pudo; su enfado creciente lo crucificó en lamentos silenciosos y bufidos de incipiente desprecio. Desprecio tangible y a la vez lejano. Porque había estado durante el último día macerando en su mente ideas tras las cuales Naruto superaba su condición. Su experiencia. Su capacidad.
La cordura y la prudencia luchaban en su mente, sofocadas por el ardor en su cabeza. Una mezcla entre los textos de antaño provenientes de la roca luminosa y el presente exacto de su ambiguo juego.
La exactitud de sus aspiraciones y la realidad de su carne latían en sentidos diferentes. Fluían contrarías buscando escape. Necesitando escape. Necesitando un poco más de ella.
Por eso, cuando sus miradas se toparon separadas por los centímetros escasos, en aquel laboratorio desolado únicamente iluminado por la luz tenue de un escritorio solitario. Creyó que la intimidad entre ambos era suficiente como para expresar su conmoción.
- ¿por qué? –cuestionó dolido cuando la punzada en su pecho casi voltea su percepción de la integridad física.
Sakura deseó abrazarlo. Deseo disculparse entre lágrimas a medida que desterraba el tropiezo en su interior. Sin embargo, no podía mentir respecto a su propia incongruencia. No quería lamentar su llamado de auxilio desesperado. No cuando únicamente él había existido en su mente.
- Siempre te irás – soltó firmemente mientras su respiración terminó por quebrarse entre el entrecortado resoplo de su llanto interno- Dije que no me importabas. Pero no es así – confesó estremecida.
El muchacho cerró los ojos taciturno ante aquel puñal contra su torso. No había alcanzado a meditar en ello. Sakura daba por hecho la solución a sus problemas y él únicamente intentaba comprender cómo harían para detener el transcurso de aquella maldición.
- ¡Te irás! Y yo seré incapaz de sentir –agregó encarando al muchacho directamente a los ojos.
Sasuke expresó la sorpresa en sus facciones antes de bajar la cabeza afligido.
No podía afrontar su mirada tras aquellas palabras.
Era verdad. No deseaba permanecer en Konoha.
Un bufido cargado de frustración la obligó a elevar la mirada nuevamente hacia su interlocutor.
Sasuke se encontraba inclinado sobre el escritorio. Sus hebras azabaches caían sobre su rostro adjudicando a su aspecto un aire desamparado.
- Está bien – susurró abatido para si mismo- está bien. – confirmó irguiéndose nuevamente. No podía permitir que su ego fragmentado tomara el control en sus acciones.
En una zancada alcanzó a la chica y sin preámbulos la observó fijamente.
Sakura aclaró su garganta antes de emitir sonidos débiles desganados.
- Naruto es demasiado bueno – soltó Sakura con el pavor oculto entre sus explicaciones- ...
Sus palabras fueron interrumpidas súbitamente por el leve choque entre sus frentes.
- Lo es. – condescendió en un susurro- pero no permitiré que ocurra nuevamente.
Se observaron a tal distancia que en la mezcla de sus miradas no intervenía la diferencia entre sus alturas.
El muchacho juntó sus labios en un beso ferviente. Necesitado. Sucumbido a la posesión. Dolorosamente brusco. Un castigo necesario y bien recibido como el sorbo de agua forzoso para subsistir; Contrario a sus propias decisiones. A su propio intento por aborrecer a la pelirosa; Quizás se arrepentiría.
Retribuyó a duras penas. Con el corazón en la garganta y las manos caídas a los costados de su cuerpo. Temerosa. Incrédula; Intensificó su unión solo cuando sintió el firme tacto sobre su cintura.
Retrocedió fluyendo entre sus dedos dispuesta a liberar las expectativas en su mente. Nombrarlo durante su encuentro con Naruto había sido un pecado contundente.
Deseaba que él oyera su nombre resonar desde sus labios.
Solo él. Únicamente él.
Se dejó llevar hacia el escritorio junto a la lamparilla. No fue consciente del instante en que Sasuke apagó la claridad dejándolos sumidos en la noche.
- Sasuke...–Susurró nerviosa en un intento por soportar su condición.
No estaba preparada, no tan pronto.
La mirada encendida únicamente intensificó el silencio entre su unión, mientras la respiración contra su rostro parecía mantener la distancia solo mediante débiles intenciones carentes de voluntad.
Solo un poco más, repitió para sí mismo antes de atrapar nuevamente los suaves labios contra su boca, en un beso gentil y desesperado.
No la podía dejar ir aun cuando el dolor en su pecho trastornara su mente. La quería sucumbida a sus instintos. Únicamente entregada a su propiedad; sabía también, que pese a sus intenciones inoportunas, Sakura merecía más que el encuentro otorgado por la penumbra de un cuarto árido.
Maldijo duramente la forma absurda en que usualmente se tornaba su mente cuando se encontraba frente a ella.
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Hola! ¿Qué tal?
GRACIAS POR SUS COMENTARIOS! SON UNA COSA ASOMBROSA!
Oye es que realmente… GRACIAS. Me hacen feliz. Me animan a escribir cada minuto libre. Amo sus reflexiones! Que comprendan mis puntos de vista y que a pesar de lo desagradable que les haya parecido el anterior capitulo, sean capaz de comprender y aceptar.
GRACIAS GRACIAS POR CONTINUAR LEYENDO.
Veo sus comentarios en todas mis historias. Y solo debo decir que estoy escribiendo de todo un poco.
Dejen su opinión, comentario, critica, etc! Así sé cómo va la cosa.
Abrazos!
