INDULTO

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Perder el control no era propio de su temperamento. Su ego ostentoso palpitaba en sus pensamientos; Fragmentado, se alejó seriamente. Absolutamente inquieto ante su atrevimiento. Con el ceño fruncido y la mirada encendida, observó a la muchacha sonrojarse, únicamente provocando más tortura en sus reflexiones.

Maldijo la calidez en Sakura y lo transparente que podía ser ante sus ojos.

En su interpretación de los hechos ambicionaba asegurar conjeturas sobre la relación de sus compañeros, pero su agonía le impedía macerar hipótesis. Tal vez Sakura no consideraba un error lo ocurrido con Naruto. En cuyo caso, su falta de respeto hacia la muchacha únicamente demostraba lo poco que realmente estaba preparado para aquellos líos amorosos.

Su mirada confundida se percató rápidamente de los ojos exaltados frente a él. Su pecho se movía arrítmicamente mientras los ojos verdes grandes y expresivos centellaban en sorpresa. Las mejillas sonrojadas y las manos firmemente apoyadas en el borde del escritorio lo obligaron a retroceder en lo que podía asegurar, era su desfachatez dando zancadas.

Sasuke recompuso su perspectiva sin separar la unión entre sus miradas. La mueca de cobardía combinó con los golpes en su pecho, exigiéndole retomar el enfado en su interior.

Resopló contradictorio ante el nudo en su garganta.

- Tienes un lugar en esta aldea – concluyó estoico- debes haber notado que no pretendo regresar. Es la verdad.

Sakura asintió perdiéndose en la oscura mirada frente a sus ojos.

- Las personas pertenecemos donde se encuentra lo que amamos – declaró la mujer seriamente.

El muchacho notó los latidos golpear en su cuello. Aquellas palabras llegaron a sus oídos mientras el cuestionamiento en su mente lo afligía constantemente.

- Sé que no podrás perdonar lo ocurrido con Naruto. -soltó manteniendo el contacto entre sus miradas.

Indultar a Sakura poseía un significado demasiado profundo para sus consideraciones. Él no podía tomar atribuciones frente a ello. Más aún, si existía una razón para ahuyentarla de su vida, ella la había ofrecido gratuitamente. Sin embargo, soltar aquellas palabras estrujadas en su mente causaría caos en su estabilidad, dejarla ir sería el punto culmine en su anarquía.

- ¿Perdonar? – cuestionó el pelinegro en un susurro- ¿podría tener derecho frente a tus acciones?

La muchacha enmudeció ofendida.

- Lo tienes. – confirmó con la respiración agitada- ¿Aún no lo has notado ? ¿no ansías esa atribución? –agregó tenaz- si tan solo tuvieras el valor necesario.

Sasuke cerró los ojos abatido, nuevamente impotente ante aquella declaración. No podía concretar las palabras adecuadas, ni los movimientos debidos.

Acaso la sometería a encuentros fortuitos en Konoha, a reuniones esporádicas en algún lugar fuera de la aldea. Acaso podía condenar a la chica a sus designios o entrelazar su unión formalmente según lo esperado por sus antepasados. Cómo podría sobrellevar lo que involucraba una decisión de aquella envergadura, si únicamente lograba subsistir a base de remordimiento y redenciones ocultas en su alma.

Valor era lo menos que necesitaba, venia incluido con el designio en sus venas.

Su carencia radicaba en la pobreza de sus circunstancias.

No fue necesario continuar atando cabos en sus reflexiones porque el calor en su pecho se apoderó de todo cuando podía reconocer como su organismo.

Los brazos que rodearon su torso se hundieron sobre la tela mientras las hebras rosas rosaban la piel descubierta en su cuello.

Cerró los ojos un instante sin ser capaz de mover los músculos en su cuerpo.

- ¿alguna vez alcanzaré aquel derecho en tu vida? – cuestionó la muchacha sin elevar la vista- No me aceptas a tu lado pero reaccionas con pertenencia ante mis intentos por encontrar a quien amar.

Sasuke aclaró su garganta notando los quiebres en aquella perspectiva. Sakura ya tenía aquella atribución. No existía otra mujer que se pudiese hallar cerca de los términos planteados; por otro lado, la chica no le pertenecía y aquello por sí mismo era un constante ardor en su interior. Incluso si Naruto estaba a la altura, no creía ser capas a sacrificar más de sí mismo para redimir sus caídas.

No a ella.

- grítame – ordenó la chica profundamente insultada- di que no volverás a mí, que te he traicionado. Aunque me lastimes, harás más simple continuar con mi existencia.

Abrió los ojos para observar a la muchacha aferrarse con más fortaleza contra su cuerpo. La calidez entregada no tenía punto de comparación; en un acto sensato elevó su brazo para atraer aún más a la pelirosa contra su pecho. Rodeó sus hombros fundiéndola contra su humanidad antes de ocultar su rostro en el rosa entrelazado con sus dedos. Inhaló profundamente su aroma, aceptando su vehemencia y reconociendo aquel instante como el quiebre a su desconcierto.

- Di que soy una molestia, que insisto en asuntos románticos que no te incumben… pero por favor, libérame de esta espera -finalizó apretando sus ojos contra el torso del Uchiha- así como yo te he liberado de mis obsesiones.

El frio en su pecho distó mucho del calor a su alrededor, más bien radicaba en las palabras yaciendo en su corazón como violentas estocadas.

- Sakura– la llamó lucido ante la tempestad en su interior - tienes autoridad sobre mis acciones de una forma que no logro comprender – elevó gutural antes de tragar la saliva acumulada en su garganta- la tienes –confirmó abatido.

Sopesó cada palabra en su confesión, sin vislumbrar en qué momento había dejado negligentemente aquellos sentimientos florecer en su interior. Solo un pensamiento permanecía intachable, ya no podía rasgar el calor creciente en su pecho.

- Si ordenas que me aleje, acabaré esta misión en solitario– culminó agrietando su voz ante el ligero temor acunado en sus conjeturas.

El cuerpo de la muchacha tembló siendo acariciado por el ronroneo en sus oídos. Incapaz de hablar, mantuvo aquella posición disfrutando el aroma del pelinegro y la unión serena entre sus latidos.

- Dices que tengo poder sobre tus acciones y decretas mi primera ambición aún sin suponer lo único que realmente he querido – cuestionó retórica dejándose acunar por la fortaleza sobre sus hombros- ¿Qué intuyes que deseo en este instante?

Sasuke soltó largamente el aire en sus pulmones antes de inhalar profundamente. Tal vez no podía discernir entre las futuras decisiones en la muchacha, sin embargo, algo podía presumir.

Bufó engreído antes de esconder su rostro en el cuello de la muchacha.

Lo sabía. Sakura gozaba ante el roce de su cuerpo tanto como él disfrutaba tenerla atada contra su pecho. Aquello de cualquier modo era simplemente irrefutable.

El silencio reinó poderoso colándose frente al acecho espectante; Permanecer unidos tranquilizó rápidamente sus corazones, dejando al tiempo transcurrir hasta el punto de renunciar al mundo agitado fuera de aquellas cuatro paredes. Sin embargo, el movimiento existía como un recordatorio de la ubicación en que se encontraban.

El sonido tras la puerta del laboratorio se plantó como la madrugada amenazante. Se desunieron silenciosos entre la quietud de tus respiraciones. Alzar palabras ante la realidad parecía un acto de bravura superior a sus capacidades.

Encendieron la luz de la lamparilla y sin discursos se alejaron cautelosos antes de ser brutalmente interrumpidos por las mujeres de batas blancas y lentes redondeados. Una última mirada fue suficiente para retirarse entre la quietud de las palabras flotantes en el espacio entre sus cuerpos. La tensión inminente fue sopesada por las personas adentrándose en la habitación. Discretas observaron al azabache removerse intachable hasta su posición junto a los pergaminos. El compás en sus movimientos marcó canturreos entre las presentes. Sasuke podía ser un muchacho aún más agradable cuando su afecto quedaba al descubierto, incluso para aquellas que antes de conocerlo poseían cierto miedo bien instaurado, aquellos días de encierro habían quedado prendadas al hombre reservado tras su reputación; El misterio podía encausar fácilmente un interés inadecuado incluso frente a la tempestad de su misión, más cuando los dones naturales del pelinegro afloraban superiores y llamativos. El Sharingan parecía una carnada seductora entre la normalidad a su alrededor. Una perversión contundente al que se habían acostumbrado fácilmente; sin contemplaciones en la pelirosa, la reconocieron comprendiendo la intimidad complicada. De alguna forma, la idea de ambos como pareja no pareció extrañar a los presentes. Si existía una mujer lo suficientemente indescifrable como para sopesar la inmensidad en el Uchiha, no existían dudas sobre el valor de Sakura por sobre el común de las mortales.

La pedantería entibió la sangre en Sasuke al reconocer a la chica por sobre sus semejantes, aceptando en ella el poderío en su condición. La muchacha existía estruendosamente diferente entre las mujeres a su alrededor. Incluso si aquellas también eran inteligentes y poderosas.

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Golpeó la puerta con el dorso de su puño antes de enfrentar al pelinegro frente a ella. Llevaba ropa casual y un semblante esquivo.

- Incluso tus ojos se equivocan – alardeó la mujer cruzando ambos brazos sobre sus pechos- la transcripción es incorrecta.

Sasuke resopló ante aquella visita inesperada, por supuesto que podía ser errónea. Sus sentidos habían estado demasiado eclipsados como para ser eficaz en sus tareas. Sin embargo, jamás reconocería el colapso en que se encontraba su instinto, ni mucho menos, una falla en su lectura.

Qué podría decir. Acaso debía confesar su absurda necesidad por ver a Sakura una vez más.

No emitió palabra alguna.

Apoyó su mano en el marco de la puerta impidiendo el paso de la quinta hacia el interior de su apartamento.

Tsunade parecía más lejana de lo acostumbrado. Aunque ciertamente jamás habían logrado entablar lazos contundentes.

- Hay asuntos que debemos tratar. – decretó severa provocando un gruñido en su interlocutor- lo quieras o no –fulminó violentamente

- Por la mañana corregiré la transcripción. – se apresuró el pelinegro ante la superioridad expelida por la mujer.

Si bien suponía superar a la rubia en aspectos shinobis, en ella existía una estampa de sabiduría que únicamente lograba evidenciar entre susurros de su pasado.

- Solo hay un par de personas a las que he odiado en mi larga vida – confesó Tsunade fríamente.

El muchacho se incomodó ante lo escuchado intuyendo el rumbo en aquella confesión.

- Aborreceré a Orochimaru hasta el último de mis días.

Sasuke cerró los ojos ante aquella franca confidencia.

- No es mi problema– expresó taciturno.

- Tal vez. Pero traicionaste Konoha para marcharte junto a é ambición egoísta superó la nobleza en tu corazón – por un instante su discurso se fragmentó ante la mirada tenebrosa del muchacho frente a sus ojos.

Aquello únicamente condescendió con sus conceptos. El arrepentimiento en Sasuke no cambiaba las decisiones tomadas.

- eso Uchiha, podría suceder nuevamente – agregó endurecida.

- Protegeré esta aldea mientras confié en sus líderes. – declaró el pelinegro impasible.

- ¿Líderes? – cuestionó bufando en pedantería- Ese día traicionaste a todos quienes confiábamos en tu lealtad.

Sasuke resopló afligido ante el reproche directo. Ya habían transcurrido suficientes años como para dar explicaciones al respecto. No deseaba prolongar lo ya conocido.

- de cualquier modo, también fuiste parte de una organización repugnante – la mujer se acercó un paso hacia el pelinegro- solo estas libre porque existe Naruto respaldando tu camino.

La imagen del Uzumaki provocó una punzada en su interior. No era el mejor momento para hablar de su amistad.

- ¿Ahora pretendes que confíe en tus buenas intenciones con Sakura? ¿Crees merecer una mujer como ella? – cuestionó severa.

Sasuke palideció sin poder comprender la frialdad en aquellas palabras. Haberlo atacado frontalmente lo hubiese dejado más dignamente en pie; se alejó del umbral para inmiscuirse en su apartamento. Lo construido en sus meses de redención parecía un despropósito para alimentar su ego y no el solitario rumbo de su futura existencia.

Porque era todo aquello y peor; ser confrontado cayó sobre sus hombros como su absoluta responsabilidad tras aquel espectáculo frente a la torre hokage. Lo sabía, más aún no sentía remordimiento ante sus acciones.

La mujer se adentro en el cuarto analizando su postura confundida. El asombro se instauró en sus pensamientos cuando por un instante solo fue consciente del muchacho tras sus errores.

Sasuke se irguió frente a ella sin intenciones de huir o excusar sus actos pasados. Cómo poder refutar aquello mientras el peso de su destino parecía un detalle insignificante frente a su responsabilidad frente a la vida.

- Podría decir que rectifiqué mi camino- soltó tras un largo silencio mientras su mirada penetrante permanecía perdida en el abismo de los ojos frente a su ónix.

Tsunade lo observó detenidamente, consciente de lo espontáneo en su interrogatorio.

- Pero sería mentir – culminó el muchacho con la voz agrietada- busqué poder en Orochimaru y por mis medios cargué la capa de Akatsuki. – declaró agraviado con un deje de altanería en sus palabras- también intenté asesinar a Naruto – agregó fríamente- aunque mis ideas sean diferentes en este momento, aquello no cambia quien fui en el pasado.

- Entonces no pretendas redimir tus errores – soltó Tsunade sensata en su estocada- apenas puedes cuidar de tus propios actos.

- Ha sido por mi clan – declaró fulminante - no temo perder mi humanidad por quienes son importantes en mi vida. Aunque mis medios no sean los adecuados, lo haría nuevamente.

La desfachatez en sus palabras taladró profundo en la indignación de la mujer.

- ¡Pero quien te crees! – soltó sorprendida sin dar espacio a la corrección.

- Aquí existen quienes poseen mi lealtad – agregó terminal.

- Tu lealtad fluctuante no es confiable – pronunció desdeñosa.

- Tampoco importa arriesgar mi vida por esta aldea – interrumpió colosal- no me importa si con ello no obtengo vuestra confianza.

El desprecio entre ambos cortó grotescamente su palabrería.

- ¿Tienes idea de lo que pasaría si la desilusionas una vez más? - cuestionó la mujer dirigiéndose hacia la salida- El terreno que pisas no te acomoda y lo sabes.

Desvió la vista compungido conforme acortaba la distancia entre ambos. Aquello era colosal. Y Tsunade lo presentía.

Su silencio sepulcral ante aquella acusación únicamente confirmaba las suposiciones sobre la relación del muchacho con su discípula.

- La subestiman - Soltó el pelinegro tras un bufido de superioridad- y dan por hecho que no me importa su bienestar.

Una mueca de absoluta sorpresa de instauró en Tsunade conforme una suave sonrisa se entorno en sus labios mientras un pensamiento de tranquilidad se apoderaba poco a poco de su corazonadas.

Si, subestimada en Sakura el coraje que ella jamás había poseído.

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"Y del cielo cayó el rayo, y de su lamento emergió el dolor.

Y del agua surgió el miedo, y de su poder brotó el ardor.

De la tiniebla afloró el coraje, y de su impotencia creció el amor.

El mundo tronó.

Y del trueno nació el perdón"


HOLAAA

He regresado! Gracias por su espera y sus mensajitos! Siempre suben los fav así que también agradezco a todos los lectores silenciosos que no se atreven a comentar jiji Peeero yapues ¿qué tal va esto? Yo enamorada del Sasuke que me he inventado. Ya habrá tiempo para reclamar a Sakura sus inseguridades :X y a Naruto su desliz de mal amigo.

GRACIAS POR LEEER

GRACIAS POR COMENTAR

Dejen su hermosa opinión, me encantan sus comentarios, criticas, enojos, amor, etc.

Abrazos! - Editado porque algo raro ocurre siempre que subo los capitulos desde el celular -