SERPIENTE, SAPO Y BABOSA

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Caminaron durante las primeras horas en un hermetismo singular. El país del rayo parecía cada kilómetro más lejano.

La incomodidad entre ellos poco a poco se disipó conforme sus pasos sobre la nieve sellaban el duro camino que aún les faltaba por recorrer.

Dos días de viaje hacia el país del rayo bajo un nevazón intermitente y la espesa nieve bajo sus pies convertían el panorama singular de su misión en una dura batalla de fortaleza mental.

Y tan solo habían transcurrido doce horas de viaje

- Maldita sea – espetó el rubio afrontando inesperadamente otro campamento absolutamente desierto. Recorrió rápidamente el interior de las tiendas descubriendo nuevamente cuerpos petrificados en una imperecedera posición fetal.

Apretó los dientes exasperado antes de salir disparado de aquel cementerio. Sus compañeros lo observaron tan estupefactos como él mismo.

El aroma a sepulcro no logró invadir sus fosas nasales demostrando una vez más la gruesa capa de hielo en que se encontraban.

Sakura se dirigió rápidamente hacía uno de los cuerpos tendidos bajo la tela. El acumulo de nieve en sus extremidades no le permitía moverse con fluidez. Casi podía verse reflejada en los cuerpos sucumbidos frente al frio.

- No hay sobrevivientes – confirmó como ya había hecho en los últimos tres campamento- por sus ropas deben pertenecer al País de las olas…

Su discurso sensato fue interrumpido por el sonido de un golpe seco que retumbó en los copos de nieve de los arboles a su alrededor.

El puño del rubio se enfrentó duramente contra un tronco disecado.

- En el bosque el sol no logra elevar la temperatura – agregó la muchacha consciente de la nieve congelando tus talones- se han congelado durante la noche.

- Pronto oscurecerá – decretó Sasuke sin perturbar mayormente su tono áspero ante lo evidenciado- debemos avanzar.

Naruto gruño ofuscado. El azul reluciente en sus ojos relució pulcro entre el atardecer.

- Hacer las cosas de este modo… Perdemos el tiempo. – soltó el rubio calando profundo en sus compañeros- ya es momento de hablar sobre ello.

El corazón de Sakura se detuvo mientras su mente rogaba por frenar aquella discusión; Observó a Sasuke de reojo ante el nudo en su garganta. Si de él dependiera habría continuado en solitario, ella lo sabía.

Su cabello azabache se revolvió ante el temporal, exponiendo claramente su Rinnegan opaco.

- Debemos trabajar en equipo – lanzó la pelirosa caminando hacia los muchachos.

-… equipo – Naruto exhaló agobiado- sobre lo que ocurrió entre nosotros Sakura chan…– musitó liberando la carga sobre sus hombros.

El cuerpo del Uchiha se tensó ante aquellas palabras mientras la sangre en su cuerpo hirvió exacerbada.

- ¡no! No es momento para esto. ya lo hemos conversado. – exclamó la muchacha con el rostro ardiendo y el estómago apretado. Su cuerpo autónomo saltó frente a los hombres interponiéndose entre ellos. Fue consciente del escozor en su cuello y las ronchas surgiendo en su pecho, el nerviosismo terminaría con su tranquilidad.

- Lo siento – finalizó el Uzumaki - por nuestro equipo, lo siento.

El Uchiha, sin poder comprender su enfado, se giró para afrontar a Naruto con el ceño fruncido y el corazón desbordado; su mente desvariaba entre la insana necesidad de cortar lazos ante la traición instaurada, y la inminente necesidad por desconocer todo aquello producto del desgarro calando hondo en su interior.

Más aún, sus opciones eran nulas. No podía golpear al rubio y reclamar a la chica como un botín de su pertenencia, no después de sus constantes rechazos a lo largo de los años; tampoco consideraba una opción dejarla ir con otro hombre. No cuando la curiosidad se había instaurado en su mente como una espina clavada bajo su piel. Quería descubrir más en ella, necesitaba saciar su hambre por permanecer a su lado aun consciente del estupefaciente en que se convertiría aquella nueva adicción.

- Sakura no tiene culpa. – agregó el rubio omitiendo la mirada suplicante de la mujer-… mierda, solo…permití que ocurriera.

- Basta – susurró Sakura profundamente avergonzada.

- Soy un completo imbécil. – soltó finalmente pasando por alto el tono amargo en la pelirosa.

Sasuke bufó irónico acortando el espacio entre ambos mientras sus músculos tensos se endurecían conforme su caminar imponente pareció una severa amenaza implícita en cada paso; Con su mano empuñada y la furia en su mirada únicamente calmó su ímpetu ante los delgados dedos posados sobre su pecho.

- Hemos pasado todas nuestras vidas haciendo lo que esperan de nosotros. Esta vez, solo por esta vez, actuamos únicamente como seres humanos. Así que por favor… por favor, olvidemos lo ocurrido. Olvidemos todo. – el discurso en la muchacha fue duramente acompañado por sus ojos suplicantes y su rostro avergonzado; El carmín en sus mejillas resaltó brillante entre el blanco resplandor a su alrededor. Solo entonces fueron nuevamente conscientes del frio tamizando sus ropas.

La batalla de miradas entre los muchachos paso de ser un intercambio de virilidad a convertirse en una silenciosa conversación contenida entre el bufido de sus fosas nasales. Encarados parecían contener dentro de sus cuerpos la lucha inconclusa entre sus atormentados egos; recompusieron sus posturas tras la verdad azotando su rango de visión. Sakura entre ellos continuaba siendo la afectada ante sus disputas.

El gruñido en sus adentros pareció un rugido ahogado. Existía un claro hecho que compartían por sobre su vanidad.

Sakura.

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Aquella madrugada.

"Y del cielo cayó el rayo, y de su lamento emergió el dolor.

Y del agua surgió el miedo, y de su poder brotó el ardor.

De la tiniebla afloró el coraje, y de su impotencia creció el amor.

El mundo tronó.

Y del trueno nació el perdón"

El trueno.

Apoyó su espalda en el gran pilar esperando la llegada de sus compañeros. Kakashi había acudido en solitario, casi intuyendo el traspié en su camarería.

El país del rayo. Salvaje y complejo, traía consigo asuntos personales mal resueltos, y con ello, la posibilidad de culminar finalmente aquella travesía; Naruto consideraba la posibilidad de encontrarse con viejos amigos y a la vez el duro golpe a su ego que significaba demostrar aparente dignidad, cuando más bien sus sentimientos fluctuaban entre desgracias indebidas.

El asunto era complejo.

Después de todo, Hinata sería su esposa.

Partirían dentro de pocos minutos y la vigilia aumentaba dominando sus pensamientos.

Había concurrido en hermetismo, y sin su bullicio habitual, permanecía perdido en sus reflexiones mientras la mirada de su sensei se dibujaba curiosa tras su espalda.

El segundo en aparecer fue Sasuke. Su aspecto desinteresado caló profundo en el Uzumaki.

- nuevamete solo falta Sakura – soltó el peligris con ambas manos en los bolsillos.

Los muchachos se observaron inescrutables mientras sus miradas estallaban en un constante combate de energía. Sus posturas frías carecían de la tibia brisa antes instaurada entre su afecto.

- bien… ¿Qué está ocurriendo? –cuestionó el Hokage decidido a culminar con aquella incomodidad lo antes posible.

Mantuvieron silencio sofocando el aire a su alrededor mediante hoscos resoplidos de rivalidad.

- Kakashi sensei – llamó Naruto clavando su mirada en el pelinegro- no es un asunto importante.

- Aun así, los asuntos entre ustedes son de mi incumbencia cuando influyen en la misión que les encomiendo. – recriminó severo.

Sasuke desvió su mirada hacia Kakashi en un vano intento por calmar su ímpetu por golpear a Naruto. Con la cabeza fría y las deducciones correctas ya no existían dudas en sus pensamientos.

No podía dejar pasar aquello tan fácilmente.

Kakashi los observó detenidamente mientras su rostro sereno se tornaba inquieto. En el pasado podía interrumpir fácilmente la batalla entre sus pupilos, pero en aquel instante, únicamente contaba con su voluntad. Después de todo, incluso con su intervención, el destino en ellos siempre sería la confrontación; El aura fría en el pelinegro, le recordó un sentimiento vivido con anterioridad. Aun en su arrepentimiento, el pelinegro continuaba manteniendo aquella oscuridad en su interior. Difícil de erradicar, los Uchiha cargaban consigo el duro peso del orgullo.

- No olviden quien es el enemigo. – agregó Kakashi preocupado.

Su cavilación fue interrumpida por una presencia acercándose lentamente a la frontera.

- Sakura – saludó Kakashi aclarando su garganta- has llegado justo a tiempo.

La nieve se comenzaba a instalar sobre los hombros de la chica acrecentando el temblor en sus labios.

Enfrentar a Sasuke y Naruto en el mismo espacio parecía un difícil cortafuego por superar.

- Aún no amanece – susurró Sakura abrazando su cuerpo para capear el frio- han llegado antes de tiempo.

- Deben partir cuanto antes. – declaró nuevamente el peligris.

Sasuke chaqueo su lengua molesto ante la tensión instaurada en su nuca. Hubiese deseado acabar con ello sin tanto preámbulo, sin embargo, tras su última conversación con Sakura, la curiosidad cruzando sus pensamientos era más implacable que el deseo innato por permanecer entre las sombras.

Ni siquiera sabía en qué punto exacto se encontraba su relación.

- No dejaré pasar esta conversación- agregó Kakashi sosegado tras un profundo suspiro de resignación- lo que estamos haciendo es el último recurso del que disponemos para afrontar un enemigo invisible.

La atención de sus discípulos se tornó consciente y las miradas culposas emblandecieron la tensión instaurada.

- Incluso si no me encontrase liderando Konoha, solo a ustedes les encomendaría esta misión. – la decisión en su mirada les recordó lo vivido en algún misión durante su niñez- Los Sannin fallaron en su representación porque separaron sus destinos. Ustedes, encarnan el nuevo Triple punto muerto - suspiró pesadamente conforme su tono serio invadía el espacio a su alrededor- Son en sí mismos, la serpiente, el sapo y la babosa. Jamás lo olviden, en equipo, aquel a su lado será invariablemente su mejor aliado, por separado, su destino no será mejor que el de sus mentores.

Sakura desvió la mirada hacia la nevada imagen de los Hokages en la roca. pronto la nieve cesaría y la última penitencia terminaría por destruir todo lo conocido. Para ello había luchado toda su vida, sin embargo, más que nunca su cuerpo permanecía disperso entre nebulosas confusas, mientras su mente saboteaba cada paso en su camino; Admiraba a Tsunade, sin embargo, conocía también los fantasmas en su corazón; Observó a Naruto empuñar sus manos y adelantarse un paso frente a los hombres.

- Lo haremos, puedes confiar en nosotros Kakashi sensei - expresó el rubio entre dientes con menos ánimo del acostumbrado.

Sasuke cerró los ojos exhalando pesadamente, su aspecto níveo parecía camuflarse entre el bosque junto a ellos; asintió serenando su espíritu antes de girarse hacia la inmensidad dejando escapar un bufido irónico mantenido en el eco a su alrededor.

La muchacha se inclinó en despedida antes de seguir a los hombres hacia el horizonte. El sol comenzaba a emerger sigiloso y el hielo bajo sus pies recién parecía derretirse ante los leves rayos luminosos. La postal frente a ellos distaba mucho del sufrimiento en el mundo.

Tal vez los humanos y sus pecados merecían perecer lentamente.

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- No dormiremos aquí- señaló el rubio tras regresar de recepción con el ceño fruncido y los músculos tensos.

La llama de la chimenea, ubicada en el centro del pequeño salón, calentó sus cuerpos rápidamente en contraste con el frío vivido durante las últimas casi 15 horas a la intemperie.

- ¿no quedan habitaciones disponibles? - cuestionó Sakura incrédula ante la posibilidad. Después de todo no existían muchos viajeros en aquellas condiciones

Naruto entornó sus ojos como si se tratase de un mal chiste.

- Solo una - aclaró el Uzumaki.

- Bien, tomaremos esa - se apresuró la pelirosa únicamente consciente de sus prendas húmedas y el frio en sus pies.

Los muchachos la observaron maldiciendo su situación.

- En realidad es demasiado pequeña para los tres - corrigió Naruto rápidamente

La chica bufó enfadada comprendiendo lo ocurrido. Se dirigió raudamente a recepción con claras intenciones de solucionar aquello por las malas.

La respuesta símil acabó con todas sus replicas.

- la siguiente parada está a 4 horas de viaje. Incluso si nos apresuramos debe haber al menos 10 grados bajo cero y disminuyendo. Tampoco es seguro que tengan habitaciones...

Sasuke gruñó maldiciendo para si mismo. Habían dormido juntos en el pasado, al menos en la misma habitación. La diferencia claramente radicaba en los últimos acontecimientos ocurridos entre los tres.

La imagen de las hebras rosas escarchadas en conjunto con los labios heridos por el frio, fue suficiente para tomar una decisión.

- Nos quedaremos. - Determinó el Uchiha entre dientes.

Ante poner la misión no era el único objetivo en aquella decisión. Sin embargo, no le importó trasparentar su preocupación por la muchacha, no estaba dispuesto a ceder pese a la incomodidad en los rostros de sus compañeros.

Siguieron a la recepcionista a través del pasillo, notando claramente la razón de tan pocas habitaciones. La mayoría contaba con goteras y tablones desmoronados, probablemente debido al peso de la nieve o a la lluvia incesante vivida hace unos meses. La inundación en la planta bajo parecía un detalle insignificante al lado del techo a medias construido en el segundo piso; del pasillo con múltiples fugas únicamente podían rescatar un baño simplón y una habitación contigua donde apenas cabían cuatro personas en pie.

- debe ser una broma - susurró Sakura golpeando su frente.

Pese a la carencia en infraestructura, el futon tendido sobre el suelo parecía un lugar acogedor para pernoctar. Cubierto por numerosas mantas y acolchado en sus extremos, se hubiese visto más acogedor sino fuera por la incomodidad en sus pensamientos.

Recibieron las llaves dispuestos a quitar rápidamente sus prendas húmedas. Estilando por la nieve derretida sus capas podían ser estrujadas cual paño tendido bajo la lluvia.

Retiraron lo necesario mientras lo colgaban junto al brasero sin observarse directamente a los ojos, y no es que temieran confrontar sus miradas, pero todo había ocurrido demasiado reciente como para pretender normalidad. Pese a ello, el silencio entre los tres pareció sobrepasar el límite adecuado cuando al recostarse ninguno emitió palabra alguna. En absoluto hermetismo cerraron sus ojos dejándose llevar por el calor bajo las mantas. Un atesorado recuerdo de la comodidad vivida hace tan solo unas horas en Konoha.

En sus pensamientos, aquello era lo único reconfortante. En lo que significaba todo lo demás, ya era lo suficientemente desagradable estar tan escuetamente vestidos como para además fingir falsa comodidad y conversar de trivialidades.

Se recostó junto al pelinegro consiente del rubio a su izquierda. El pequeño espacio no permitía movimientos como para alejar su humanidad de la fatídica distancia entre los muchachos; Cerró los ojos compungida sin intenciones de complicar la situación, deseó vanamente dormir lo antes posible para evitar mover su cuerpo, estar separados por tantos centímetros como fuese posible era casi una estupidez dado el hecho del frio ambiental y lo húmedo en sus vestimentas, más aún considerando que ciertamente se conocían lo suficiente como para rechazar tan fervientemente al contacto entre sus cuerpos.

Los grados bajo cero calaron en sus huesos recordando el por qué de aquella decisión. El frio abrasador congelaba lo vital fuera del cuarto con tanta furia como solo la muerte abrumadora podría producir sobre la vida. En aquellas condiciones, no hubiesen soportado caminar bajo la oscuridad del bosque congelado.

Giro su cuerpo hacia Naruto ofreciendo su espalda al pelinegro. Arrimada junto a él no tardó en sentirlo removerse ante su contacto.

Por su lado, el rubio permanecía observando el techo con el ceño fruncido y las manos fuertemente empuñadas bajo las mantas; giró su rostro hacia la chica cuando el roce de la suave respiración inundó su hombro estremeciendo sus pensamientos. Sakura parecía blanquecina ante el frío colándose a través de sus desnudas piernas. Aquel pensamiento lo obligó a cerrar fuertemente sus ojos en un intento por conciliar el sueño. Después de todo, era un hecho que su cuerpo agotado necesitaba descanso aunque su mente ambicionara otras necesidades; Contó los segundos intentando ser presa del sueño. Sin embargo, mientras su interés en dormir aumentaba, sus pensamientos inquietos lo traicionaban con recuerdos fugaces de su torpeza.

Los minutos transcurrieron ante el sonido de copos de nieve cayendo sobre el tejado. Su ritmo esporádico resonó en la habitación trayendo tranquilidad a sus inquietudes.

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Abrió los ojos alterada cuando sintió una mano cubrir su cintura aferrándose fuertemente a su espalda. Tuvo que concentrar sus pensamientos para notar que ciertamente tal vez se había quedado dormida en un momento entre su locura, porque a su alrededor el brasero yacía apagado y el frío colado había provocado una leve escarcha sobre su cabello. Observó el perfil del rubio dormir profundamente frente a sus ojos, trayendo a la realidad lo ocurrido bajo las mantas.

Se preguntó si el muchacho se encontraba durmiendo o había acercado sus cuerpos en completo raciocinio. Sin embargo, no se atrevió a emitir palabra alguna por miedo a fragmentar la intensidad en su secreto. Naruto podía despertar y aquello se tornaría en un crudo empujón a la incomodidad; Pese a ello, sin meditar en sus actos, reconoció allí el calor que tanto necesitaba.

Pronto la sorpresa se derritió ante el calor emanado por sus poros. Aquel tacto caliente envuelto en dedos grandes, ásperos y dominantes parecía tocar con absoluta deliberación, sin temor a ser descubiertos. Respiró agitada por el apriete en el instante en que un bulto se aprisionó contra su trasero.

Pasar la noche así no ayudaba a sofocar sus pensamientos. Más bien desarmada toda su mente en pequeños fragmentos de la mujer que aspiraba ser durante aquella misión.

Movió su cuerpo logrando un bufido rasposo resonar contra su nuca. Se obsesionó con ello lo suficiente como para mover nuevamente su trasero en peligrosos roces rítmicos entre el gruñido silencioso de la respiración chocando con su piel y el aliento cálido erizando sus vértebras.

Observó fugazmente a Naruto dormir profundamente y con ello dejó ir todo tapujo en su consciencia.

Un bufido entrecortado llegó a sus oídos enloqueciendo su pecho y en un vago intento por tranquilizar sus latidos cuestionó nuevamente la consciencia en Sasuke. Pero ya era demasiado tarde para abandonar el calor en su vientre. Sintió la humedad en sus muslos dispersar toda cordura cuando la mano del muchacho descendió levemente hacia el borde de su pantaloncillo, introduciéndose bajo su ropa hasta el borde de su intimidad. Quiso detenerlo ante el terror a ser descubiertos, sin embargo, no obtuvo respuesta a sus intensiones. No cuando el miembro contra su trasero empujaba lentas embestidas aprisionándola entre los dedos inquietos y la implacable urgencia en el muchacho. Palpitante, mantuvo sus ansias tanto como fue posible entre los jadeos ocultos y los ojos perdidos en el abismo del éxtasis; lo sintió introducir sus dedos en lo profundo de su sexo con tal descaro que en otras circunstancias lo hubiese confrontado avergonzada.

Deseo más al imaginar la mirada oscura relucir entre la noche mientras el halo blanquecino en sus respiraciones se mezclaba fugazmente frente a sus ojos.

De pronto, no tuvieron más opción que permanecer estáticos en el instante cuando Naruto removió su cuerpo ofreciendo la espalda a la escena instaurada a tan sólo unos centímetros.

Su respiración entre cortada se ahogo incapaz de discernir sobre la consciencia del Uzumaki. La vergüenza azotó su rostro instalando en sus mejillas un carmín mezclado con la exaltación subiendo por su vientre; Pudo sentir amargamente como el pelinegro retiraba lentamente su mano mientras en un instante de quietud soltaba un bufido resignado.

El futon se removió tras ella mientras Sasuke se levantaba para salir raudamente de la habitación, dejándola frustrada ante el calor en su cuerpo invadido por el hielo donde antes ardía el torso del muchacho. Acató la voz en su cabeza que gritaba por más, mientras consideraba las malas ideas efervesciendo culposas. Sin meditar en ello, se removió no tan cuidadosamente hacia la puerta semi abierta, vaciando todas las dudas rondando su mente.

Su respiración fría le recordó los grados bajo cero a penas controlados con el calor de la gran chimenea en la recepción.

Observó al pasadizo vacío con el techo a medías en su construcción y con decepción consideró regresar a dormir ante la soledad. Sin embargo, de pronto la presencia tras su cuerpo logró desatar nuevamente el revuelo en su interior.

Estaba allí, consciente de lo ocurrido bajo las mantas y probablemente tan desquiciado como ella misma. Lo supo cuando el sudor se acumuló en su nuca únicamente del nerviosismo en sus entrañas. El sabor de sus besos llegó a sus recuerdos en una necesidad insana.

- Vuelve a dormir - ordenó el muchacho gutural mientras las palabras arrastradas resonaron tras su oído en una ronca petición.

Se giró lentamente únicamente para perderse en la inmensidad de aquellos ojos encendidos en masculinidad, suplicando más ;Aunque hubiese deseado regresar a la cama, únicamente hubiese conseguido soñar con él acariciando su cuerpo bajo las sábanas.

A Sasuke le pintaba bien la clandestinidad.

Sus labios temblorosos se calmaron con el tacto de pulgar delimitando sus facciones. Le permitió recorrer su rostro unos segundos antes de atraparlo entre sus dientes. Mordió suavemente reconociendo su propio sabor mientras su lengua se deslizaba saboreando la extensión. Succionó lentamente disfrutando el sabor de su propio sexo y el aroma de su humedad mezclada vagamente entre el aire espeso a su alrededor.

Sasuke cortó ferozmente su respiración inmerso en el jade hasta sus talones; Ya no podía detener su instinto. No tras tantas semanas de dibujar a la chica entre sus sueños.

Buscó los labios de la muchacha devorando todo a su paso, y sin consideración la guió hacia el baño cerrando la puerta sin mayor esmero.

La chica subió sobre el mesón sintiendo la porcelana helada calar hasta sus huesos. El extasis opacó sus ataduras y rápidamente bajo sus pantaloncillos exponiendo su intimidad ante la mirada nublada del muchacho. No existían preámbulos cuando todo lo expresado entre ellos concluía en la severa atracción de sus cuerpos y la unión silenciosa entre sus mentes.

El pelinegro instintivamente acercó su distancia aprisionando su bulto contra los muslos desnudos ofrecidos a su disposición. Demasiado apresurado para beber de ellos únicamente podía centrar su atención en el dulzor del aroma de Sakurs invadiendo su cuerpo.

Se removió entre las piernas de la chica disfrutando el roce desconocido entre la fricción del calor mojando sus pantalones en un frenesí a su cordura, después de todo, básicamente durante su estadía en Konoha únicamente había podido discernir sobre la urgente necesidad por obtener más de la pelirosa y su miembro endurecido le recordaba la tensión amenazando con explotar si no se detenía en aquel instante. El sudor en su frente se acumuló voraz asustando su autocontrol. No estaba en condiciones de alargar la situación pese a su ambición por saborear toda la piel descubierta.

Sakura Lo admiraba anonadada. Embobada ante el vaivén en su intimidad parecía la antesala a un espectáculo.

Pensó ayudarlo a retirar sus pantalones, sin embargo su propia cordura se desestabilizó ante la imagen del Uchiha exponiendo a su mirada la extensión de su miembro absolutamente endurecido. Lo observó perdida en su estupidez al haber considerado la posibilidad de remplazar aquello con otro hombre; Deseó golpearse contra la pared reflejando su empotamiento en la mirada desorbitada de sus ojos; trago la saliva en su boca para mantener la decencia en su comportamiento cuando Sasuke se hundió en ella tanto como fue capaz su humanidad.

Intentó mantener serenidad ante la estocada atravesando su cuerpo dibujada cuál espada desarticulando cada una de sus extremidades. Respirar se convirtió en un desafío si mientras lo intentaba se derretía tan débil que necesitó de la pared para no caer rendida a las embestidas profundas calando hondo en su interior.

El muchacho dejó escapar un ronroneo furioso cuando fue consciente del silencio a su alrededor y los suspiros ahogados en la chica. No deseaba callarla. Ya no soportaba el perpetuo silencio constante entre sus interacciones, sobre todo cuando la evocaba completamente entregada a sus más bajos instintos.

Sakura inclinó su cuerpo hacia atrás dejándose llevar por los movimientos rítmicos en su interior. La sorpresa desapareció convirtiéndose en un balanceo arriesgado contra el borde de las baldosas únicamente sujeta por el brazo rodeando su trasero. Tan unidos como era posible se sorprendió ante el rápido cosquilleo en su vientre. Dispuesta a dejarse ir acercó sus rostros para atrapar la espalda del muchacho entre jadeos y el duro tirón de las hebras azabache; La contracción en su intimidad humedeció sus piernas provocando en el muchacho la absoluta liberación contenida en su interior. La cargó en el aire apretándola contra su cuerpo dispuesto a empujar severo hasta dejarse ir derrotado contra el mesón.

Contuvo su respiración solo cuando notó que alguien fácilmente podría haberlos oírlos. De cualquier modo ya era demasiado tarde.

Trago duro dificultado ante la separación de su humanidad, el cansancio físico y mental hizo mella en su estoicismo desestabilizando su equilibrio contra el cuerpo de la pelirosa. Su organismo tardó unos segundos en recomponerse solo para observar a Sakura sonrojada por lo ocurrido, absolutamente ardiendo ante su abrazo con los muslos húmedos y el sudor en su abdomen brillando en suaves destellos platinados; Se separó suavemente para ordenar sus ropas en completo silencio. Casi podían sentir sus respiraciones resonando por toda la construcción.

Regresaron juntos a la habitación. Tan callados como fuese posible, la pelirosa mordió su labio ahogando su exhalación ante el terror a ser descubierta. Tarde reconocía un rastro de cordura bajo toda aquella bruma abrasadora.

Se recostó en la cama seguida por el muchacho, plenamente reconfortada observó a Naruto en lo que pareció un profundo sueño.

Se tranquilizó ante ello, notando finalmente su consciencia nebulosa. Incapaz de mantener los ojos abiertos cayó dormida olvidando el mundo a su alrededor. Abrazada por el pelinegro el calor en su cuerpo antes habitado en su vientre se dispersó por sus extremidades hasta dominar cada fibra de sus músculos desvaneciéndose en la completa seguridad otorgada por el hombre fuertemente arrimado contra su espalda.

Los minutos transcurrieron lentamente antes que Sasuke se girará para observar el techo sobre sus cabezas. Soltó la respiración en sus pulmones llevando su mano hasta sus ojos para tranquilizar el caos instalado en su mente, no debía actuar sin pensar en las consecuencias. Se reprendió severamente ante aquella norma instaurada en su vida desde pequeño; El sonido del futon junto a él lo llevó a notar los ojos azules acompañándo aquel instante en extremo hermetismo. Lo observó de reojo notando al rubio perdido en el mismo punto sobre la construcción. Tan despierto como era posible agradeció aquel acto en el Uzumaki. Haber fingido el sueño parecía una máxima expresión de aprecio por la pelirosa, Sakura no hubiese podido soportar el bochorno. Allí, profundamente dormida entre ambos, la confusa intimidad instaurada entre los tres pasó a segundo plano resurgiendo la complicidad en su amistad.

Se giró hacia la pared otorgando su espalda a Naruto mientras un bufido de preocupación se instauró predominante entre sus pensamientos.

Pese al enfado en su interior, reconoció el amor que Naruto profesaba por Sakura, lamentando profundamente no haber sido más cuidadoso en lo recientemente ocurrido.

Peor aun, una pequeña satisfacción aumentò la culpa en sus pensamientos. Sin meditar en ello, se durmió profundamente dejando al rubio sumido en sus propias cruces.

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Hola Holaaaaaa

Gracias por la esperaaaaa

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GRACIAS POR LEER

fue un capitulo más largo de lo habitual para que no se olviden de mi jiji

Abrazos!