CALOR
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El punto de máxima inflexión es implacable. Corroe irreparable pese a los esfuerzos por mantener la osadía; Un instante de claridad. Un respingo al caminar, o una noche despampanante de bravura. De cualquier modo, cuando ocurre, el espacio minúsculo entre el orgullo y el corazón parece desvanecer la cordura del inegable advedrio del destino.
El vaivén de sus pensamientos palpitaba tan repentino como el desgaste en sus músculos. La luz de los acontecimientos se reflejaba frente a sus ojos como una ilusión veraniega mientras los kilómetros recorridos y el descanso acotado, no parecían dar tregua a su ritmo incansable.
De cualquier modo, existía una conformidad natural en su situación y a la vez una realidad certera.
¿Acaso Sasuke era un simple antojo para satisfacer el platónico deseo en su niñez?
¿un capricho insano de sus hormonas?
Podia definir aquello como un efímero gusto básico y libre de culpa. Una vaga sensación de bienestar perdurable mientras el sabor persistierá enredado entre sus labios. Pero ¿Acaso debía lamentar constantemente sus acciones, o hacer de ellas su elección?.
La realidad contundente pareció enceguecedora. Ya no era la mujer que esperaría a Sasuke sumida en la tristeza, porque si el amor era locura, en ámbitos romanticos simplemente no amaba a nadie. Pero a la vez, lo necesitaba con absoluta indecencia.
De cualquier modo, si existía un hombre por el cual perder la cabeza, ciertamente el Uchiha era un mal común a lo largo de su historia.
Se detuvo en seco ante un pensamiento confuso; observó a los muchachos alejarse a través del bosque mientras la marcha se extendía sofocante hacia sus oídos.
Bajo su perspectiva, la unión de sus cuerpos no lograba ensuciar su consciencia, aún bajo el grotesco contexto en sus encuentros, lo sentía blanco, inocente y cómplice. Y dulce, tan dulce como el almíbar.
De pronto, Sasuke no parecía en absoluto el ser platónico de su infancia. Ni abarcaba las aspiraciones esperadas que taladró en sus fantasías. Satisfactoriamente tangible, perder la cabeza por todo aquello no era exactamente una opción.
Se sentía, de hecho, más lúcida que nunca.
- Sakura - la llamó logrando tambalear su camino- solo unos kilómetros.
La chica enfocó su vista y la oscura mirada del muchacho frente a su camino atravesó el campo deshaciéndola en retazos de lo que solía ser en los meses antes de su partida.
El mensaje en sus pensamientos fue enviado tan certero como hubiese podido imaginar.
Necesitaba a Sasuke fundido entre sus brazos por más que un encuentro furtivo. lo requería de una forma tan bochornosa que no importaba transparentar su propia urgencia.
Por supuesto, él fue consciente de ello, y el respingo en su temple reflejó fielmente su propia agonía.
Era la primera vez que se veían a los ojos desde lo ocurrido en el baño del hostal.
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Naruto se despojó de su primera capa en cuanto logró adentrarse en la tienda de campaña. La tarde se asomaba turbulenta entre la penumbra del hielo.
Habían llegado al País del Rayo y una visita al Raikage bastó para despertar los ánimos del naufragio en su estabilidad.
Pese a ello, ya no soportaba los pensamientos en su cabeza.
El líder había asociado aquella grieta en su personalidad como el atribuible resultado a un viaje con mal pronóstico, sin embargo, la realidad egoísta en su corazón fluctuaba en el desazón de un mendigo sin orgullo.
Aceptar de Sakura las migajas de su aprecio al fin había provocado consciencia en lo ocurrido. Se habían acostado de una forma tan bochornosa como únicamente podía ser la despedida entre dos amantes desgarrados por el error. La irónica broma en todo aquello era su estúpido corazón desesperado, mientras que Sakura había enterrado lo ocurrido; Por un segundo pensó luchar por ella, y luego, la escuchó entregada al calor de su compañero en un miserable baño; Pese a ello, no podía odiar nada de lo acontecido a su alrededor. El narcisismo en su persona era tan vago como la oscuridad en sus intenciones.
- Así que aquí te escondes - la voz del muchacho adentrándose en su tienda provocó un asombro de felicidad entre la incertimbre de sus pensamientos.
- ¡Shikamaru! - exhaló incorporándose rapidamente- ¿que haces aquí?
La cara de inconfundible aburrimiento enmarcada en el joven Nara, fue suficiente para desatar una sonrisa en el rubio. Por supuesto que intuía las razones de Shikamaru en el País del Rayo. Después de todo, unos kilómetros más allá se hallaba Sunagakure.
- Escolto un equipo enviado desde Suna - soltó perezoso- estoy estancado por esta noche
- Ya veo... - susurró Naruto elevando las cejas- ¿volverás a Konoha?
La confusión en su amigo pareció similar a la incertidumbre en sus propios pensamientos.
- Debes estar con Temari - agregó rápidamente respondiendo a su interrogante
- Es problemático...
Naruto asintió intuyendo la madurez en aquella desicion; su cuerpo parecía perder fuerza a medida que consideraba soltar una imprudencia.
Se sentó en el borde de su cama provocando el reclinado en la suspensión en su marquesa. Apoyó ambos codos en sus rodillas mientras su cabeza lánguida se desplomó hasta el espacio hueco entre sus brazos.
- Ellos están juntos - confesó desahuciado
El rostro de su amigo no pareció extrañado.
- ya era tiempo - soltó tras unos minutos.
El silencio entre ambos quebró el aire en el pequeño cuarto de telas.
- Ellos siempre han tenido esa tensión.
Naruto abrió los ojos sorprendido.
Lo tenía que decir.
- Ocurrió algo... entre Sakura- chan y yo -confesó ahogando la respiración- ya sabes...
Apretó los ojos esperando el golpe o al menos un grito de sorpresa. Sin embargo únicamente sintió el rechinar del borde de la cama junto a él.
- Ustedes también siempre han tenido esa tensión
El joven Nara bufó con el ceño relajado y los codos sobre sus rodillas mientras Naruto soltaba una mueca de incredulidad.
- ¿Acaso esperas un consejo? - exhaló Shikamaru sosamente.
- No...no lo sé... ¿Qué haces aquí?
- Si ella quisiera estar contigo, lo hubiese intentado hace años, pero el fin del mundo hizo un problema de todo esto... volvió con él ¿no?
El rubio se recostó hacia atrás en la cama observando la tela sobre sus cabezas.
- ... claro que regresó con Sasuke
Shikamaru siempre se consideró un hombre práctico, desde pequeño saber lidiar con los problemas de la vida parecía no tener cavida en sus ocupaciones. Por lo mismo, jamás se atrevería a involucrarse en un enredo de aquel calibre. Sin embargo, Naruto ciertamente era un amigo al que valía aconsejar.
- Sakura no es mi tipo -comentó despreocupado
- ¿¡Que?!... es del tipo de cualquier hombre- espetó descolocado
- Bien... - suspiró entornando los ojos- Escucha Naruto, no diré esto dos veces, lo hago únicamente porque si tu ánimo decae todo se acabó para el mundo como lo conocemos - soltó el aire en sus pulmones y se puso de pie mientras escondía las manos en los bolsillos de su pantalon- Mereces alguien mejor. Y ellos ciertamente, están igual de locos. Él básicamente la despreció cada vez que pudo, y Sakura continúa esperando entrar en su
mundo... de cualquier modo, todos sabíamos que terminarían juntos.
Naruto entrecerró los ojos incorporándose en la cama.
Shikamaru tenía razón.
Siempre tenía razón.
- Salgamos de aquí unas horas - culminó perezoso- buscaremos algo de Ramen.
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- estoy listo! - exclamó elongando sus brazos mientras saboreaba el pez recién asado.
Las 3 tiendas en fila se unían en una improvisada fogata bajo el amanecer del primer día entre los Rayos.
- Bien, ya estamos aquí - habló Sakura llevando a su boca algo de alimento - ¿Naruto, traes la roca contigo?
El muchacho señaló el saco sellado junto a su cama.
- nuestra energía parece controlada mientras estamos cerca de ella, en estas condiciones no podriamos enfrentar un enemigo peligroso.
- no creo encontrar un enemigo en esta aldea - soltó Naruto preocupado- la aldea del Rayo es bastante estricta desde la cuarta guerra.
Sasuke bufó apoyando su mano en su cadera. El calor en su cuerpo parecía tomarlo por sorpresa. Se levantó para quitar sus prendas superiores quedando en la sencilla ramera bajó su ropa de viaje. Definitivamente la temperatura subía peligrosamente.
- El país del rayo se encuentra rodeado por agua. La temperatura comienza a subir y pronto los ríos volverán a la normalidad - explicó el Uchiha ubicando nuevamente la capa sobre sus hombros.
Naruto apretó los puños ante aquella posibilidad, después de todo, el sudor en su espalda era un indicio del calor hace meses olvidado.
- Recorreré hasta Isla tortuga. - agregó el pelinegro asegurando fuertemente su cinturón de viaje - Naruto, recorrerás la frontera y Sakura, permanecerás dentro de la aldea. - ordenó severo deshaciendo en la caldera los restos de su desayuno.
- Probablemente por la tarde ya se derritan los hielos. - Meditó Sakura amargamente- No deben permanecer a la intemperie durante la noche. No solos.
Naruto frotó fervientemente su rostro antes de aligerar aun más sus vestimentas.
- Bien. Entonces nos encontraremos aquí antes del anochecer.
- Sean cuidadosos, por favor - soltó Sakura mientras trataba la saliva acumulada en su garganta.
El equipo asintió dispuestos a reordenar sus equipajes y sin más preámbulo, Sasuke fue el primero en salir rumbo al bosque.
Los rayos se formaron sobre sus cabezas marcando el choque entre las corrientes de aire mientras los remolinos naturales parecian perderse entre la hierva.
Divididos en distintas direcciones, sintieron la soledad calar profundo en cada paso sobre la nieve en el punto exacto de su deshielo.
Los caminos lodosos se mezclaron con el blanco manto, sellando en grotescas marcas todo lo vislumbrado. Los árboles marchitos por el agua y la oscuridad, resurgian tímidos entre los copos de nieve. Desnudos eran vanamente cubiertos por los rayos torpes de un sol lejano.
Sasuke mantuvo paso firme a través del río congelado. Notando como sus pies resbalaban en el agua naciente bajo sus plantas. Una pacífica antesala al desastre.
La nieve congelada al derretirse convertiría los causes en un paisaje exuberante. Subirían los Lagos y los pueblos nuevamente se inundarian en un fatídico descontrol de tierra, agua y hambre. Donde el hombre poco puede hacer por sí mismo más que arrimarse a la espera de un milagro.
La tarde llegó a su fin con el anochecer de un óleo desprovisto de lamentos. El naranjo y el morado se mezclaron en auroras boreales lejanas tras la entidad rocosa junto a la isla; Caminó sobre el agua congelada deslizándose por la dura capa de hielo bajo sus pies. El sendero sencillo parecía encubrir algo misterioso es su familiaridad; a lo lejos, una cuava bajo las fauces del hielo, relucia en tonos azules y un goteo constante; Se dirigió allí con el ánimo encrespado y los dedos clavados en el mango de su katana. Algo sentía, una energía diferente y a la vez conocida. El vago recuerdo de algo vivido con anterioridad. Un pensamiento. Una luz escrita bajo su piel.
Entró en la penumbra con el rayo incandescente resplandeciente de su arma, y los ojos abiertos, vividos en poder. Notando cada insecto viviente entre las rocas reptar sobre superficies húmedas embebidas de sal mineral. Antiguo. Tan antiguo como la vida misma.
Posó sus dedos sobre las paredes saboreando el cal entrar en sus fauses. Expeliendo aroma a catacumbas. Brillando entre la extensión de su katana firme en su puño. La cual, Luminosa en el rayo, resplandecía enceguecedora en el chinchinar del trillar de pájaros de un chidori amoldado.
Las imágenes sobre las paredes se dibujaron juguetonas en espejismos extraordinarios. Serpientes tras el traslúcido hielo, flamearon amenazantes frente al dibujo de unos ojos poderosos; confundido, transmitió el rayo a través de las paredes iluminando la cueva en estrellas brillantes. Un falso manto nocturno se dibujo cual sistema nervioso del mundo. Encandecente en destellos azules el piso de la caverna se iluminó al compás de la energía expelifa. Quien controla en rayo, controla todo en un país donde la fuerza emana desde los cielos. Sin embargo, contrario a lo esperado, su equilibrio se vio trastocado ante un vacío en su interior.
Se apresuró rumbo a la inprovisada tienda, tan rápido como su corazón agitado se lo permitió. Exactamente no podía discernir su descubrimiento, pero a la vez intuía que junto al deshielo se ocultarlas todos los secretos bajo esa cueva. Y con ello, nuevamente estarían deambulando sin rumbo fijo; La sensación de pérdida se apoderó de sus pasos mientras la conexión innegable hacía mella sobre su cuerpo. Necesitaba alguien con un elevado sentido de la intuición.
Algo ocurría en aquel lugar. Y por alguna razón se sintió débil. Ahogado en su propia fuerza.
Notó fugaz como el rosa en la chica se movía apresurado entre las calles de la aldea. La gracia en aquellos movimientos se clavó en su pecho como una punzada en su corazón.
- Sakura - la llamó manteniendo el estupor en su asombro- debes venir conmigo- soltó tan imprevisto que el grupo medico junto a la chica dio un respingo en sorpresa.
La muchacha tambaleó al ser encarada entre la multitud. La urgencia en Sasuke sonrojó su cuerpo, después de todo no habían hablado desde lo ocurrido en el Hostal. Vivir en base a miradas pasajeras ya era suficiente para desmoronar su cordura. Hablar entre la multitud solo enredaba el nudo en su estomago.
No, no podía estar pensando obscenidades en medio de aquel bullicio.
- Pronto oscurecerá, Naruto aún no regresa - soltó intentando retomar el temple .
El pelinegro chasqueo su lengua apesadumbrado.
- Por hoy debemos descansar - aconsejó la chica golpeando toscamente su espalda con el frontis de una casa en medio de la aldea. El sudor forjaba un camino bajo sus prendas.
- No. - negó desequilibrado.
La mirada oscura encendida en ansiedad logró causar curiosidad en la muchacha.
- pero Sasuke... - titubeo limpiando el sudor sobre su frente.
El Uchiha la observó prendado del espectáculo. Las gotas acumuladas sobre el rostro de Sakura comenzaron a descender sobre la piel expuesta dejando un camino brillante hacia su cuello. Simplemente hermosa; tragó saliva afligido ante la debilidad en su carne. No podía verse trastocado ante ello. Sin querer frunció el ceño en hostilidad en el instante en que golpeó con su puño la pared junto a la chica.
- Esto no se trata de nosotros Sakura, solo ven conmigo.
Débil como se sentía, no podía permitir a su cuerpo desviar sus sentidos hacia lo indebido, no nuevamente al menos.
- Bien - susurró la pelirosa ofendida ante el bochorno. El espectáculo había llamado severamente la atención de los presentes. Casi podía sentir los murmullos a su alrededor- te sigo
A veces olvidaba con quien estaba tratando.
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Hola Hola
Aquí estoy nuevamente... lamento mucho la espera!!!
GRACIAS POR LEER
por supuesto que no abandonare FF porque esta plataforma es hermosa. Así que gracias por seguir aquí, por recomendar mis historias y por leer.
Quiero expresar mi amor a Shikamaru, creo que es el real real real amigo de Naruto en Konoha ups Sasuke es más bien un hermano
Abrazos !!
