Warabigami

Por Jade Haze

Capítulo 4

«Luz en tus ojos,

aliento en tu llanto,

eres un ángel

enviado del cielo»

1

Akane, sentada sobre un columpio sin balancearse, llora sin consuelo. Sus pequeñas manos cerradas en puño cubren sus ojos húmedos, de su boca sólo salen quejidos. Ranma, frente a ella, la mira sin saber qué hacer. Hace ademán de tocarle un hombro pero lo retira adelantándose al rechazo, antes de que la niña se percate. Su padre le enseñó que llorar es para los débiles, y las lágrimas son algo totalmente ajeno a él. Pero la niña que llora es Akane, la única amiga que ha tenido en toda su vida y que además le ha hecho sentir que pertenece a una familia. Tiene que saber qué le sucede. Toma una bocanada de aire para soltar:

—Dime ya qué te pasó.

Sabe que nadie la ha lastimado físicamente. Es una chica fuerte que nunca ha dejado que los demás abusen de ella.

—Haremos Romeo y Julieta para el festival de primavera…— consigue decir Akane entre suspiros —… ¡y me dieron un papel!

El niño arquea una ceja sin comprender la queja de su amiga.

—¿Y eso es malo? — dice rascándose la cabeza.

Akane descubre su rostro. Ranma entonces puede ver los ojos hinchados y enrojecidos, las lágrimas anchas escurriendo sobre sus mejillas, los labios curvados en un gesto lamentable.

—¡Me dieron el papel de Romeo! — grita y rompe en llanto de nuevo.

Ranma parpadea un par de veces con incredulidad. Le cuesta unos segundos procesar la información. Una sonrisa involuntaria se forma en las comisuras de sus labios y aunque trata de evitarlo, pronto se convierte en una carcajada. Akane lo mira con asombro, no puede creer que se esté burlando de ella. La sorpresa se transforma en ira y está a punto de irse contra él cuando la detiene:

—¿Por eso traes esta estúpida cosa en la cabeza?¿Para parecer una niña? — dice quitando con un ágil movimiento un lazo amarillo de su cabello.

—Dámelo— dice Akane lanzando sus brazos al aire para arrebatárselo.

—Tonta— Ranma le regañaelevando el lazo por encima de su cabeza —Si no quieres ser Romeo simplemente díselos y ya.

—No es tan fácil —dice Akane deprimida —la maestra insistió. Dijo que era buena con la espada y todos la apoyaron… y que con mi cabello corto parecería un chico y… ¡No quiero ser Romeo, quiero ser Julieta! ¡Quiero tener el cabello largo como Kasumi y ser Julieta!

El listón amarillo aún está en su mano, ondeando al viento, el cielo del atardecer lo hace brillar. Ranma coloca el dedo índice en la frente de Akane y lo presiona contra ella un par de veces.

—No seas bo-ba. Tú eres Akane, y tu cabello es lo que te hace Akane: una niña de cabello corto que practica artes marciales. ¿Para qué quieres el cabello largo? Las niñas de cabello largo son aburridas. Además yo pienso que…

—¿Qué? —pregunta la niña mirándolo con recelo.

—Yo pienso que con el cabello corto te ves … —

2

—…linda— murmura después de haber contemplado su reflejo por unos minutos.

No puede creer que en ese momento luzca como una estrella de las que ve en la televisión, como una princesa, la princesa de Nerima. El cabello oscuro cayéndole sobre los hombros, el vaporoso vestido descubriendo curvas de su cuerpo de las cuales no tenía conocimiento. ¿Qué cara pondrían todos los invitados cuando la vieran?

Nunca ha puesto especial atención a su belleza física. Procura mantener un cuerpo saludable y una piel sana, pero toda su vida le ha parecido que los ornamentos están de más. Quizá un par de pendientes, de pronto, en alguna ocasión especial, y que los colores de su ropa combinen cuando sean necesario, pero las modas y la imagen femenina nunca le han preocupado tanto como a sus dos hermanas. Sin embargo no puede negar que la imagen del espejo —una mujer atractiva y hasta sexy— le complace. Nabiki dice constantemente que debería empeñarse más en ser linda para su prometido, y que con una manita de gato Akane podría ser la chica más bella de la universidad; pero ella simplemente se siente incómoda cuando llama demasiado la atención, sobre todo del público masculino. Lo único que sí cuida con esmero es su cabello, que ha tardado tantos años en crecer y que recibe tantos halagos. Es quizá lo único que la hace sentir femenina.

La puerta se abre de golpe y Akane se sobresalta. Ryoga entra frenético a la habitación pero se queda pasmado cuando ve la imagen de su prometida en medio del cuarto.

Los ojos del chico la recorren desde la cabeza hasta los pies, y Akane de pronto se siente intimidada. Refugia la mirada en el suelo mientras juega con sus dedos.

—Te ves… te ves hermosa —dice haciendo un esfuerzo por no lanzarse a ella.

—Gracias— responde Akane con un hilo de voz y las mejillas encendidas.

Un silencio incómodo llena la habitación. Él la mira directamente, pero Akane prefiere pasear sus ojos avergonzados sobre las paredes.

—Hay algo que quiero preguntarte — Ryoga se aclara la garganta tratando de salir de su ensoñación.

—¿Sí?

—¿Por qué no me dijiste que Saotome había vuelto? Y… que estás trabajando con él.

Inconscientemente, Akane da unos pasos hacia atrás para apoyarse en la mesa de su escritorio, el gesto no pasa desapercibido para Ryoga.

—Yo… yo no creí que fuera tan importante, sabes…

—¿Ah no? — pregunta Ryoga con un atisbo de ironía en su voz.

—Oigan, tórtolos —dice Nabiki desde la puerta —No quiero ser aguafiestas pero los están esperando abajo, ¡apresúrense!

—¡Ya vamos! —grita Akane sintiéndose aliviada.

Akane aprovecha la situación para adelantarse a Ryoga y salir de la habitación casi corriendo. Ryoga la sostiene de una muñeca cuando pasa a su lado.

—Hablaremos después.

3

La fecha de la boda estaba fijada y aunque Ryoga intentó aclarar con ella el asunto Ranma, Akane se las ingenió para evadir las preguntas y el acoso de su prometido durante dos semanas enteras. Las clases en la universidad han iniciado oficialmente y aunque está muy satisfecha con el trabajo que ha desempeñado hay algo que la inquieta. El comportamiento de Ranma fluctúa día con día: en ocasiones es todo un dulce y le ayuda a entrenar, le da sus mejores consejos y hasta la hace reír, pero a veces se torna oscuro, desdeñoso y distante. A Yamato no parece preocuparle, cuando la descubre mirándolo inquisitiva sólo se acerca a ella, le da una palmadita en el hombro y le dice: ya se le pasará. En días como esos, Yamato se encarga de matarla de cansancio. Es como si se diera cuenta que el comportamiento del chico le afecta sobremanera y quisiera distraerla de sus cavilaciones. Pero lo que más le inquieta, sin duda, son las ausencias de Ranma. Aunque asegura que está matriculado en la universidad, Akane nunca lo ha visto por los pasillos del edificio. Hay días en los que no pone un pie en el gimnasio y por la naturalidad con la que actúan Yamato y sus discípulos, concluye que ya los tiene sobre aviso. Por supuesto que ella no tiene por qué recibir una notificación de su parte pero…

—¡Atenta!— dice Yamato antes de darle una patada que la hace caer.

Akane, ya en el suelo, suelta un quejido y con sus manos trata de aliviar el dolor de su espalda. El profesor se acerca a ella y le extiende la mano para ayudarle a incorporarse. Desde el primer día se dio cuenta de que lo de "no tratarla como a una chica" va en serio.

—Concentración, niña, concentración. ¿En qué rayos estás pensando?

—Nada— dice Akane con un gesto sufrido en su rostro.

—Creo que es todo por hoy. Ya has recibido suficiente.

La chica exhala su cansancio. Lo único que quiere es cenar algo, bañarse y dormir, aunque no sabe en qué orden hará esas cosas. Al darse la vuelta para coger la mochila, su estómago traicionero suelta un ruido incómodo. Yamato voltea a verla con una sonrisa burlona en el rostro.

—Parece que alguien está hambrienta.

El rostro de Akane se enciende en fuego. Trata de esbozar una sonrisa pero el gesto le sale bastante ridículo. Jala su mochila del suelo y lo único que quiere es salir de ahí.

—¿Por qué no vienes a cenar conmigo? —pregunta Yamato para su sorpresa.

—No — dice Akane agitando las manos frente a ella —creo que ya es muy tarde y…

—¡Ah, vamos! Yo invito. –dice pasando una mano por detrás de su espalda y empujándola hacia la puerta.

—No… de verdad… profesor…

—¡No seas tan necia! Vamos, ¿te gusta la comida china?

—Yo…

—Es mi favorita — dice con una sonrisilla maliciosa.

Pasan de las ocho y Akane no puede creer que se encuentre caminando por las calles de Nerima junto a su profesor, que la ha invitado a cenar. Para esa hora ya debería estar en casa, donde la esperaba una sopa instantánea. Aunque trató de oponerse, hay una fuerza mayor que le impulsa a seguir caminando sobre el asfalto en la dirección que su maestro le guía. Dan vuelta en una estrecha calle y se detienen frente a la puerta de un lugar conocido. Aunque ya no hay clientela, el anuncio de neón sigue resplandeciendo en la obscuridad de la noche. Yamato corre la puerta y las pequeñas cortinas rojas; después de saludar, una vocecilla adolescente le contesta:

—Disculpe, pero ya hemos cerrado… ¡Ah! Profesor Yamato, veo que ha traído una invitada.

Aunque Yamato avanza al interior del local, Akane permanece inmóvil en la entrada. Mira con atención el movimiento del lugar. Algunas de las mesas ya están desmanteladas y en otras aún luce el florero con el clavel rojo a punto de marchitarse. Jia Li se encarga de limpiar con esmero cada una de ellas. En la cocina se escuchan los trastos golpear unos con otros y el olor a estofado que aún permanece en el aire le recuerda a Akane que no ha probado alimento en seis horas. El profesor voltea hacia ella y le hace un ademán con la para que se vaya a sentar a su lado. Temerosa, se introduce en el restaurante. Observa con suspicacia los adornos que cuelgan en las paredes, pequeños cuadros con caracteres que no puede leer y un simple reloj marcando las ocho y media de la noche. Sus ojos pasan de las letras chinas hacia la mirada dulce de la mesera, luego a Yamato encendiendo un cigarrillo y de pronto siente que tampoco entiende nada de lo que está pasando ahí.

—¿Vas a presentarnos a tu acompañante? — dice una voz rasposa desde la cocina.

La viejecilla se asoma por encima de la barra para ver a la recién llegada. En sus enormes ojos no hay sorpresa, sabe perfectamente de quién se trata. El larguísimo cabello canoso sobre la piel morena llama la atención de Akane. Habla perfectamente el japonés, pero su vestimenta de seda verde delata su nacionalidad.

—Akane, ella es Cologne, mi maestra — dice Yamato.

La chica se pone inmediatamente de pie y hace una pequeña reverencia.

—Soy Akane Tendo, encantada.

—Ella es…

—La hija de Soun Tendo, lo sé— interrumpe Cologne con la mirada fija en la chica.

—¿Lo… lo conoce? — pregunta Akane sin poder esconder su excitación.

—No hay muchos artistas marciales en Nerima— concluye Cologne para su desilusión.

Shampoo se acerca a la mesa. De pronto Akane se siente un poco intimidada. La mirada rojiza de la chica se clava en la de ella. Nunca antes ha visto semejante desdén en una persona y aunque quiere dejar de verla, su aspecto exótico le impide quitarle los ojos de encima. ¿Es que todas las mujeres chinas eran así de guapas?

¿Qué hace ésta aquí? — dice Shampoo notablemente molesta. No entiende el idioma, pero con el simple tono de su voz, Akane puede deducir que a la china no le agrada para nada su presencia. El sentimiento es recíproco.

¿Recuerdas lo de mantener cerca al enemigo? —dice Yamato soltando una bocanada de humo que hace toser a Akane.

Sí, pero no tan cerca. No la quiero cerca de mí. Además, huele horrible.

Jia Li deja escapar una risilla burlona que es reprendida por una mirada severa de Cologne. Akane pasa la mirada de uno a otro. Quiere preguntar qué es lo que pasa pero teme parecer más estúpida de lo que ya se siente. Con decisión oscilante se levanta de su asiento y dice:

—Creo que será mejor que me vaya.

—¡No, no! — dice Yamato jalándola de un brazo y obligándola a sentarse de nuevo —Perdona la descortesía, Tendo. Shampoo aún no sabe hablar japonés.

—Ella es mi nieta, Shampoo — dice Cologne —Shampoo, ella es Akane Tendo, y como dice Yamato, es mejor mantenerla cerca.

Aunque Akane hace una pequeña reverencia para saludarla, Shampoo voltea el rostro enojada. ¿Es posible que una mujer sea tan arrogante? ¡Ni hablar! Tampoco está muriéndose de ganas por ser su amiga. Ni siquiera le importa serle simpática. Pero qué altanería.

Un montón de trastos van a parar a los pies de Akane, después el cuerpo de un hombre enfundado en ropas chinas de color blanco. El cabello negro le cubre todo el rostro e intenta levantarse con torpeza.

—Y ese es Mousse— dice Cologne con resignación.

El chico consigue ponerse en pie y con agilidad toma una de las sillas, se sienta a horcajadas sobre ella, apoya los brazos sobre el respaldo. Acerca su rostro al de Akane y se ajusta las gafas para verla mejor.

Es bonita— dice y recibe un codazo de Shampoo.

—¿Qué dijo? — pregunta Akane con inocencia.

—Nada importante— dice Yamato encogiéndose de hombros para no darle importancia.

—Ryota nos habló de ti — dice Cologne— Dijo que practicas las artes marciales, como tu padre.

—¿Las mujeres japonesas tienen permitido practicar artes marciales?— pregunta Mousse.

—Sí— responde Akane con algo de timidez — Al principio mi padre no quería enseñarme, dijo que era algo muy peligroso para una chica, pero yo insistí. Y gracias a mi entrenamiento he podido representar al dojo en varias ocasiones.

Quizá por eso es que pareces un chico…— dice Shampoo entre dientes.

—Sabia decisión de tu parte— afirma Cologne — aunque tengo entendido que sus leyes internas no les permiten heredar la escuela a una mujer.

—Sí, bueno… eso es cierto— dice Akane con notable decepción en su rostro.

—¿Tienes hermanos?

—No.

—Pero está comprometida —dice Yamato — con otro artista marcial local, ¿no es así, Akane?

—Sí— contesta con un atisbo de entusiasmo — Vamos a casarnos pronto y según mi padre, así podré heredar el dojo.

—Vaya, aún así es una lástima que Soun Tendo no haya tenido hijos varones — dice Cologne.

—¿Y de verdad eres tan fuerte como Yamato nos ha platicado? — pregunta Mousse con ánimo.

—Apuesto diez órdenes de sushi a que puede vencerte —reta el maestro.

—Entonces probémoslo.

Mousse apoya el codo sobre la mesa y le ofrece la mano abierta a Akane para medir fuerzas.

Akane mira a Yamato y éste asiente. Al ver una sonrisa amigable en el rostro de Cologne, toma la mano de Mousse y la presiona con todas las fuerzas que tiene hasta que logra derrotarlo con un fuerte golpe en la mesa.

—¡Auch! — grita Mousse con teatralidad —¡Me has vencido! Definitivamente tu padre no necesita hijos varones.

Una gran sonrisa se forma en el rostro de Akane, sabe que el chico se dejó vencer a propósito, pero por primera vez eso no le molesta. Las risas de los demás le hacen disipar el montón de miedos que tuvo cuando entró al lugar.

Un baño caliente era justo lo que necesitaba para descansar de ese viaje tan ajetreado. Vistiendo una camisa de tirantes que evidencia sus músculos y una toalla en la mano para secarse el cabello húmedo, Ranma baja por las escaleras hacia el área del restaurante. No tiene apetito, pero las risas de todos —algo que no es muy común últimamente— llaman su atención lo suficiente para que quiera averiguar qué sucede. Cuando la ve de espaldas, sentada en la silla, su sangre se congela. Conoce esa voz, esa risa, ese cabello. Es Akane, dentro del Neko Hanten, rodeada por los chinos como una ovejita a merced de una manada de lobos. Con el alma en vilo se acerca a la mesa.

—… y entonces se desmayo de dolor —dice Cologne —y gritaba: no más, no más, me quedaré en casa a cultivar arroz.

—Aún ahora creo que cultivar arroz era mejor opción —dice Yamato provocando la risa de todos.

Es Shampoo la primera que nota la presencia de Ranma, aunque no se percata de que el chico ha palidecido.

—¡Ranma! — dice corriendo hacia él y jalándole del brazo.

—¡Ranma! Ven, siéntate —dice Yamato con naturalidad— Le estamos contando a Akane cómo Cologne casi nos mata en los entrenamientos. Cuéntanos la tuya.

El chico lo mira incrédulo. ¿Cómo es posible que se haya atrevido a llevarla con los chinos? Mira a Akane que a su vez lo observa con algo de sorpresa y su ira se incrementa aún más.

—¿Podemos hablar, Yamato? — dice con voz severa.

—¡Claro!

Cuando están lo suficientemente alejados de la mesa, Ranma espeta:

¿¡Por qué rayos la trajiste!? ¿¡Estás loco!?

Calma, calma — dice y enciende un cigarrillo —Fue idea de Cologne. La mejor manera de conocerla es teniéndola cerca, ¿no? Si hacemos que se sienta en confianza entre nosotros será más fácil obtener la información que necesitamos.

Aturdido, Ranma se pasa una mano por la frente mientras que otra descansa en su cintura. No se ha dado cuenta, pero Akane los está viendo de reojo.

¿Qué es lo que te preocupa, Ranma?

Nada. Sólo creo que manteniéndola cerca en la universidad era suficiente.

¿Piensas que le van a hacer daño? ¿Te preocupa que la lastimen?

El chico se voltea para darle la espalda.

Al final de cuentas tenemos que lastimarla, Ranma. ¿No dijiste que estás preparado para esto?

Sólo aléjala de aquí, ¿quieres?

—¿Profesor Yamato? — la voz de Akane los sobresalta —Me voy a casa. Muchas gracias por la cena, fue muy divertido.

—¿Tan pronto? — dice Yamato con camaradería —¡Bueno! Te veré en la universidad.

—Hasta luego, Ranma — dice Akane con una sonrisa algo forzada.

Cuando la ve salir por la puerta, Ranma cede al impulso incontrolable de salir tras de ella. Yamato se queda parado en el mismo lugar, tira la colilla de su cigarro al suelo y la aplasta. Por enésima vez en lo que llevan en Tokio, está seguro de que Ranma no podrá lograr lo que se han propuesto.

4

Akane fija su mirada en la luna tan grande que hay esa noche. Es lo único que puede tranquilizarle un poco los nervios. Ranma camina a su lado con los brazos detrás de la cabeza, sintiendo los latidos de su corazón en la garganta. Hace mucho tiempo que no tienen la oportunidad de platicar a solas. Akane es quien rompe el incómodo silencio que los envuelve:

—Son muy divertidos — dice pateando a su paso una pequeña piedra.

—¿Quiénes? ¡Ah! Cologne y…

—Sí— sonríe— Al principio me atemorizaron un poco pero… creo que debería dejar esta tonta costumbre de juzgar a las personas por su apariencia.

«No, no dejes de hacerlo» piensa Ranma.

—Bueno, ¿qué puedo decir? He estado la mayor parte de mi vida con ellos.

Los sentidos de Akane se ponen en alerta. Ha luchado contra ella misma evitando preguntarle cosas de su pasado, ni siquiera le ha pedido una explicación durante todo el mes que ha pasado desde que regresó. Por eso cada que el chico da indicios de soltar información al respecto, trata de manejar la situación con cautela.

—No les tomes mucho cariño. Son nómadas, de pronto están aquí, de pronto allá.

—¿Cariño?

—Sí, tiendes a encariñarte muy rápido con las personas — dice aparentando estar distraído.

Las mejillas de Akane se enrojecen.

—¿Has estado con ellos desde que…?

—¿Cuál es la línea que te lleva a Shinjuku? — interrumpe.

Akane detiene su marcha y se coloca frente a él. Bajo la luz mercurial Ranma puede notar que tiene la nariz roja por el frío. La mira con recelo, sabiendo de antemano lo que va a preguntarle. Conoce esa mirada, no es la primera vez que la utiliza con él, hace trece años ya la tenía en los ojos. Entonces la ve de nuevo como el día en que la conoció: los ojos redondos, de chocolate dulce, las mejillas rosadas, la naricilla irguiéndose en medio de su rostro, el abanico que hacen sus pestañas cada vez que pestañea. No, las cosas no han cambiado para nada. Él sigue siendo el chico desvalido y huérfano que se resfriaba con cualquier chubasco y ella seguía siendo la chica fuerte y sonriente que podía sanarlo sólo con su voz.

—Te pregunté…

—¿¡Akane!?

La conocida voz tras de ella la hace dar un respingo. Gira sobre sus talones sólo para confirmarlo y el dedo con el que iba a señalar a Ranma queda sobre el aire.

—¿Qué estás haciendo aquí… con éste? — pregunta Ryoga con desdén.

—Puedo explicarlo — arguye Akane con las manos frente a ella.

—La estoy acompañando a la estación— dice Ranma con voz firme.

—Le pregunté a ella, bravucón.

—¿Cómo me llamaste, cerdo infeliz? — dice acercándose a él peligrosamente.

Akane, en medio de los dos, sólo estira inútilmente sus extremidades para evitar que se aproximen más.

—No hay por qué pelear — dice Akane con fingida tranquilidad —Ranma sólo me acompañaba a la estación pero creo que de aquí puedo ir sola. Gracias, Ranma — dice girándose hacia él y haciendo una pequeña reverencia para despedirse. Empuja a Ryoga lejos del chico, pero éste la aparta con el brazo.

—No sé qué estás tramando, Saotome, pero creo haberte advertido que no te acercaras a ella.

—¿Quieres pelear? — dice Ranma con una sonrisa arrogante.

—¡No! ¡No quiere! — grita Akane tratando de sonar autoritaria —¡Vámonos, Ryoga!

—Te perdonaré porque tu chica está aquí, pero si nos encontramos a solas ten por seguro que…

—¡Ranma, basta!

Akane puede notar la ira en los ojos de Ranma, que parecen a punto de brotar de sus cuencas oculares. El chico le sostiene la mirada unos segundos y con las palabras atoradas en la garganta da la media vuelta y se aleja del lugar, no sin antes dirigir una mirada retadora a su rival.

5

En lugar de acompañarla a la estación del metro, Ryoga la lleva directo al dojo Tendo. Casi a la fuerza, la chica sigue sus exaltados pasos sin que él escuche una sola palabra de lo que dice.

—¿Cómo puedes hacerme esto, Akane? — dice Ryoga con frustración.

—Ryoga, puedo explicarlo.

—¡No, no, no puedes! Estabas con Saotome, en la noche, ¿qué? ¿qué se supone que pasa aquí? ¡estamos comprometidos! Ni siquiera me has dado una explicación, no me has dicho por qué ha vuelto y por qué estás trabajando con él… ¡esto es inaceptable! ¡voy a romperle el cráneo!

—¡Basta! Si no te lo dije es porque sabía que te ibas a poner así. Nunca he entendido por qué lo odias tanto, él nunca nos ha hecho nada…

—¿¡Ah no!? ¿¡Ah no!? ¿Quieres que te diga qué…?

—¿Qué es lo que pasa entre ustedes, muchachos? — pregunta Soun que los ha interceptado en la entrada de la casa.

—Padre, lamento que tenga que presenciar esta discusión pero Akane… Ranma Saotome… ha vuelto y Akane está trabajando con él desde hace un mes, no me lo había contado, supongo que tampoco a usted.

—¡No tengo porqué hablar de mis compañeros de trabajo!

—¿Ranma Saotome has dicho? — el semblante pálido de su padre no pasa desapercibido para Akane.

—Sí —responde Ryoga con seriedad.

—¿Hay algo aquí que yo no sepa? — pregunta Akane.

—Saotome —dice Soun para sí mismo.

—¿Padre?

—Debes renunciar, hija mía.

—¿Te has vuelto loco?

—No le hables así a nuestro padre.

—¡Es una orden! — dice Soun enérgico.

—No, no lo haré a menos de que me des una razón.

—Te lo ordeno y eso debe ser suficiente.

—Padre, no tengo dieciséis años, no puedes pedirme que abandone mi trabajo por un tonto capricho.

—No es un capricho. Tenemos un motivo importante para pedirte que lo dejes.

—¡Entonces dímelo!

—Me temo que aún no puedo hacerlo.

—Suficiente. Los dos han perdido el piso.

—Te he dado una orden y espero que no desobedezcas, Akane. Por el honor de la familia debes dejar de ver a ese muchacho.

— ¿El honor de qué? ¿Qué estás hablando papá? ¡Papá!

—Vas a dejarlo y no está a discusión. Si no lo haces, dejarás de ser mi hija.

—¿Pero … pero por qué? Tú…

—He dicho.

Jamás ha visto a su padre hablarle con tanta seriedad como en ese momento. Una oleada de calor producida por la cólera baja por toda su espalda y la hace temblar. ¿Cómo es posible que así nada más le pida que deje su trabajo? ¿Qué pasa con Ranma que les preocupa tanto?

Continuará

Nota:

¡Lo sé! Looooong time.

No puedo recordar a quién le respondí la review en los capítulos pasados y a quién no, entonces prefiero agradecerles a todos de una vez. Mis queridas eleniak y LumLum, kikyo4, akane192530, mi querida Jorgi, , mi Sophy, monik saotome, RosemaryAlejandra, MATT (me ha emocionado especialmente tu review, te mando un súper abrazo) Jennifer, akarly, ai-chan, BON, cjs y linaakane. Cada uno de sus comentarios me ha hecho infinitamente feliz, muchísimas gracias.

Agradeceré mucho sus comentarios al respecto de éste. Me siento muy emocionada con la historia, ¿Qué creen que haga Akane? ¿Por qué Soun no quiere que Akane vea a Ranma? ¿Qué se traen entre manos los chinos, el profesor y nuestro protagonista? Descúuuubralo en el siguiente episodio.

Ya en serio, estoy muy emocionada con este Fan Fiction y si no había tenido la oportunidad de publicar es debido a la falta de tiempo, como siempre. Si bien el capítulo estaba casi completo, me faltaban algunas revisiones que hago a mano… ¡y aún así se me pasan detalles! Ahora que estoy de vacaciones por un tiempecillo, quisiera terminar el siguiente que personalmente creo que está quedando muy bueno.

Me gustaría mucho saber qué es lo que opinan del fic en general, ¿les emociona? ¿les parece que hay escenas que están de más y que pudieran eliminarse? ¿les molesta tanta intriga? ¿qué le falta (ya sé que le falta romanticismo, pero es que en eso no doy una, como mi Takahashi)? En fin, ¡cuéntenmelo en las reviews!

Aprovecho para avisarles a mis lectores de "La Reina de la Nieve" que el siguiente capítulo no está listo y no creo que lo esté hasta dentro de mucho tiempo. Estoy tratando de dar lo mejor porque para mí es un episodio muy especial y quiero explotar mis habilidades al máximo para él. Así que ténganme paciencia, plis, ustedes saben que los quiero y les agradezco.

Igual para avances y los capítulos en .pdf (yo soy de las que odian leer en formato web) está mi blog, por el cual pueden pasarse cuando quieran jadehaze . blogspot . com. No actualizo con mucha frecuencia, pero sí cuando sucede algo importante o algún lector me pide que me reporte para asegurarse de que no he muerto.

Los quiero mucho, espero que hayan disfrutado del capítulo aunque sea un poquito.

Un beso,

J.