Advertencias: AU-OOC-Boys Love-Crack shipps

Yu Yu hakusho y Nabari no ou, así como YUGI-OH! No me pertenecen, sus personajes, así como las series son de sus respectivos autores, esta historia va con el fin de mi entretenimiento y el de los lectores.

Capítulo 1: Limonada

—¡Hiei eres un idiota! —Grité frustrado.

—¡Tú eres el idiota! —Contestó del mismo modo.

Sí, lo sé, está no es exactamente una buena forma de comenzar una historia, pero será mejor que vayamos al inicio, tal vez así entiendan por qué le grito a este idiota.

Todo empezó hace unos meses, ese día caminaba a lado de aquel que amaba y admiraba, él es perfecto, guapo y muy popular, su nombre es Yami Atemu el presidente de nuestra clase, mientras que yo soy el vicepresidente, aunque todos me llaman su sombra y lo común era recibir las burlas de la mayoría de nuestros compañeros, en ese momento no me importaba yo era feliz mientras estuviera junto a Yami, o eso creí hasta ese día.

—Yugi… Te amo.

Dijo Yami de la forma más dulce, y emotiva que pudiera salir de sus labios.

Y así como cualquiera historia de amor no correspondida que inicio y dio paso a un amor enfermizo, y obsesivo… Espera eso es muy estúpido.

Fruncí el ceño y me quedé un momento pensativo, luego pensé como continuar el relato, sí, soy malo para esto, en fin, como decía fue un lunes por la mañana, parecía que todo sería tan normal como lo era hasta ahora… Supongo que debo presentarme mejor, mi nombre es Yoite y voy en segundo de preparatoria, formó parte del consejo estudiantil, y soy el vicepresidente de mi clase, estoy a cargo junto al responsable de mi sufrimiento en amores a quien sigo con admiración, aunque mi personalidad aparenta otra cosa, no soy alguien que demuestre mucho sus emociones, sólo voy por el mundo con un rostro serio y sin expresión alguna, incluso me dicen que doy miedo, los únicos que me conocen perfectamente son Miharu, mi mejor amigo, y bueno no sé si Yukimi me conozca tan bien, él me confunde un poco en ocasiones, no dudo que hace su mayor esfuerzo por entenderme, supongo, y luego esta Hanabusa y ahora que lo pienso, también tengo mis dudas con ella, como sea igualmente les poseo respeto y mucho cariño, a mi forma, claro.

Cuando era niño, fui abandonado y Yukimi fue la persona que me adoptó, desde entonces ha sido como un padre para mí, pero, creo que le causó molestia con mi forma de ser, aunque una vez me dijo que era muy silencioso y luego cuando mantuve una conversación por más de dos horas de no sé qué, me grito y dijo como molestas mocoso cállate por un momento, la verdad desconozco que quiere exactamente, además fue difícil hablar por dos horas incluso mis ideas se acababan, enserio que las personas me confunden, excepto Miharu, él me entiende y yo a él, o a veces por que él suele hacer eso, ya saben lo llaman maldades, y yo creo que es un tanto manipulador, un pequeño demonio según comentan los demás, de acuerdo, quizás se pregunten ¿Esto a dónde nos lleva? Ni yo lo sé, pero es importante hablar de uno mismo, eso dicen al menos.

Continuo, ese lunes por la mañana parecía todo tan normal, seguía a Yami como era costumbre, con pensamientos de admiración y por demás tonterías que hasta a mí me inquietaban, y aun así seguía mi camino actuando con indiferencia, tal vez si mostrara más mis sentimientos Yami vería quien era realmente, eso pensé, pero para alguien como yo era imposible.

—Yoite, puedo con esto ¿Por qué no vas a comer algo?

Dijo Yami, mientras volteaba a verme de manera suplicante.

Entonces observe que se acercaba aquel chico de primero año, Yugi Muto, y aquella chica castaña que solía pegarse a Yami con insistencia, ella siempre tan radiante, tan enérgica, me daba envidia si era honesto, ella era Anzu Mazaki, de segundo año, era la vicepresidenta de su clase; en ese momento me pregunte con quién quería ir Yami con tanta urgencia, me dolió el pecho al preguntármelo.

—Sí…

Respondí sintiéndome tan miserable, pero con un tono de voz monótono.

Entonces le entregue los documentos, y gire sobre mis talones para retirarme de la escena, y sin embargo no pude evitar mirar de reojo, entonces vi a Yami sonreír tan cálidamente, tanto Yugi como Anzu se sonrojaron y correspondieron a la sonrisa, sentía aún más aquel dolor tan extraño mientras me apartaba, y de nuevo pensaba en cosas sin sentido preguntándome qué le veía a esa persona, realmente no sabía en ese momento con quién estaba emocionado, pero igual renegué de mi suerte, lo sé, los sentimientos son estúpidos te hacen pensar tonterías, pero, sigo siendo humano, aunque duden de eso.

Así el día finalizo sin más contratiempos o nada fuera de lo habitual, Yami y yo terminábamos de revisar unos pendientes de la clase, Yami parecía desesperado por acabar y yo lo que quería era pasar más tiempo con él, por desgracia el deseo de Yami fue el que se cumplió.

—Bien, te veo luego —Dijo con una sonrisa.

No estaba seguro si me sonreía a mí, o era una sonrisa de felicidad al poder por fin irse.

—Adiós —Respondí.

Entonces tome mis cosas y salí rápido del lugar, al llegar a la entrada de la escuela me tope con Miharu, tan serio como siempre, me volteo a ver y me siguió.

—De nuevo tu amado te ignoro —Afirmo serio.

Yo sabía que ha este punto se burlaba de mi patética situación, desde que estaba en primero y él a finales de secundaria le contaba todo lo que me pasaba con Yami y al parecer me consideraba un tonto sin futuro, empiezo a creerlo yo también.

—Algo así —Respondí.

—Yoite.
Dijo mientras hacia una pausa entre mi nombre y su idea —Bueno será mejor que te lo diga, mejor re considéralo, nunca te hará caso.

Voltee un poco confundido, era algo obvio, pero por la forma en que Miharu me había dicho aquello parecía que sabía algo más.

—¿Por qué lo dices? —Pregunte un poco impaciente.

—Porque es la verdad, desde hace un año sientes eso por él, y bueno seré sincero contigo, tú no eres precisamente su gusto.
Miharu parecía ponerse algo inquieto, raro sin duda —Él prefiere chicos tiernos que con solo verlos a la cara sepas que piensan y tú…

—¿Yo no soy así?

Que pregunta más estúpida, claro que no soy así, hasta el más idiota como Bakura y su grupo lo saben, pero, claro yo entro en negación para amortiguar la angustia en mi pecho.

—No… No lo eres.

Si lo sé, es más divertido hablar con la pared que conmigo, estuve a punto de decir eso cuando sentí que aun cargaba un cuaderno que no era mío.

—Olvide darle esto a Yami… Ahora vuelvo.

Dije algo contento ante la idea de verlo por un momento, aunque, no se dibujó esa sonrisa en mi rostro, porque obviamente una pared sonríe mejor que yo, creo que debería dejar mi rencor a la pared.

—Yoite, espera no creo que…

No escuche a Miharu, salí corriendo, no sé por qué lo hice era como si algo en mi me dijera que tenía que ver rápido a Yami, y tal vez eso era lo que Miharu quería evitar.

Corrí por los pasillos que ahora estaban un poco solitarios ya casi todos se habían ido a casa; busque a Yami y algo me dijo detente y mira en el laboratorio, de forma inconsciente escuché esa corazonada entonces mis pasos me llevaron hasta ese lugar y cuando me acerque escuche un ruido algo extraño, una especie de ¿Gemido? Abrí un poco la puerta y realmente yo no estaba preparado para esto.

—Yugi… Te amo.

Yami se acercó de forma extraña a Yugi, en un escenario que muchas veces intente imaginarme junto a él, y del cual me sentía tan inquieto en cuanto empezaba a visualizarlo; luego beso a Yugi quien estaba muy sonrojado con unas cuantas lagrimas cayendo de sus grandes y bellos ojos, mi corazón me dolió, sentí una enorme decepción a pesar de ser consiente que algo así pasaría un día, sólo que realmente en el fondo deseaba que no fuera tan pronto.

—Yoite…

Voltee y mire a Miharu, este tenía una mirada triste, yo solo cerré la puerta con cuidado para que no notaran mi presencia, luego camine aun sin creer lo que había visto mientras me alejaba rápido sin mediar palabra alguna con Miharu, sólo quería llegar a casa y dormir, desparecer si me fuera posible.

—Yoite llegaste.

Dijo Yukimi al verme entrar a la casa.

Yo sólo seguí mi camino sintiéndome bastante abrumado y con aquel cuaderno que aferraba a mi pecho al punto de doler. Mientras subía las escaleras Yukimi comentaba algo sobre nuevos vecinos, realmente no le preste atención simplemente fui a mi recamara y me acosté en mi cama mientras mantenía aquel cuaderno entre mis brazos, y así aquel día tan horrible termino.

La mañana siguiente llegó, me levante algo aturdido y deseando que aquello sólo hubiera sido un mal sueño, sin embargo yo sabía que no era así, aun traía el uniforme puesto, por lo que sin muchas opciones opte por ponerme un uniforme más viejo, al menos aún me quedaba, me aliste rápido y puse el cuaderno de Yami en mi mochila, luego salí sin desayunar y me fui rápido, ni Yukimi noto mi retirada, me apresure para llegar pronto a la escuela, aunque muy en el fondo no deseaba ver a Yami, aun así quería actuar como si nada pasara y seguir cargando con esté amor tan doloroso, lo sé soy masoquista o idiota.

Cuando por fin llegue, camine con más calma hacia mi salón, todos platicaban muy alegres y eso me agobiaba, justo atrás de mi llego Yami, paso de largo y fue directo con su amigo Katsuya Jonouchi, sí, me ignoro, pero apenas empezaba a darme cuenta que él siempre hacia eso, era raro que me hablará al menos que fuera algo de trabajo, entonces ¿Por qué apenas me daba cuenta? Por el momento lo ignoré y me senté en mi lugar, solía sentarme en el rincón ya que en el salón nadie me hablaba, ni siquiera Yami, era algo de todos los días, pero ¿Por qué ahora me dolía mucho? No lo comprendí.

Transcurrió el día como todos los demás, aunque para mí me resulto un infierno, y seguía sin entenderlo muy bien, además el no haber cenado ni desayunado no ayudaba al dolor de cabeza que estaba teniendo justo ahora.

—¡Vamos Yami, la hora del almuerzo llegó! —Dijo ese rubio tan energético.

Jonouchi era así, muy alegre y algo torpe, ambos salieron muy sonrientes y en ese momento recordé el cuaderno de Yami el cual busque y me apresure en alcanzar a Yami para dárselo, lo sé, pude esperar, y aunque no lo parezca, soy un idiota, además no estaba razonando del todo normal por el hambre. Fui a la cafetería y Yami ya estaba con sus amigos, entonces suspire con fastidio, pues entre ellos estaba Bakura y Marik, ese par siempre me insultaba, nunca les tome importancia, pero hoy andaba muy sensible, aun así, me acerque esperando pasar desapercibido.

—Mira quien llego Yami, tu sombra —Dijo Bakura en un tono burlesco.

Para mi desgracia no fue el caso, y el de cabello blanco y desalineado en cuanto me miro empezó con sus burlas, no pude evitar mirarlo con molestia, y sin embargo volví a enforcarme en mi objetivo, miré a Yami.

—¿Qué pasa Yoite?

Pregunto con una sonrisa, aunque note fastidio en su voz.

¿Yo lo fastidiaba? Era algo que nunca note.

—Yo…

Las palabras se atoraron en mi garganta, se negaban a salir y más al ser observado por todos en la mesa, me sentí pequeño e insignificante ante sus miradas.

Estaba Bakura con su novia Miho Nosaka; Bakura iba en segundo y Miho era de primer año, a veces me preguntaba qué hacía una chica tan linda con un soquete como Bakura, luego estaba Marik Ishtar, él también era de segundo, otro patán desconsiderado, después Jonouchi, como ya saben está en nuestro salón, Hiroto Honda y Ryuji Otogi, también de segundo año, Honda era el presidente de su grupo, y estaba en el mismo grupo que Anzu, así que solía verlos en el consejo estudiantil, era normal que todos ellos estuvieran juntos durante el almuerzo, pero ¿Dónde estaba Yugi? Lo busque de forma inconsciente con la mirada.

—Hola chicos —Saludo Yugi muy amistoso.

Diablos lo invoque, voltee y lo mire de forma fría, lo acompañaban Anzu y Shizuka, la hermana menor de Jonouchi, una chica de primer año, él sólo sonrío, Yami inmediatamente me olvido y se acercó a Yugi muy feliz, diablos eso me partió y Bakura lo noto.

—¡Oh! ¡Pobre sombra! ¡Yami que malo! Hazle caso, ya sé que has dicho que te harta, pero no seas grosero —Dijo entre gritos.

—¡Bakura! —Miho lo reprendió.

—Cállate Bakura, Yoite ¿Qué pasa? —Pregunto Yami.

—Vamos di algo chico mudo, hasta una pared habla más que tú.

Dijo Marik imitando el tono burlón de Bakura.

La maldita pared de nuevo, yo sé que la pared es mucho más interesante que yo, basta con eso.

—Ya déjalo Bakura —Insistió Miho.

—¿Qué pasa sombra, lloraras? Yami le rompiste el corazón, todos saben que este larguchon está loco por ti, hasta tú lo sabes muy bien, sólo que te da tanto miedo que prefieres ignorarlo.

Bakura se encogió de hombros con esa sonrisa burlona dibujada en su rostro. Yami lo miro furioso, y entonces llegue a mi límite, entre estar sensible, con el corazón roto y con un dolor de cabeza que no hacía más que aumentar lo vi todo, Yami ni siquiera me tomaba en cuenta, y yo con mi estúpida esperanza soñaba que se enamorara de mí, pero al igual que todo el mundo, él me temía, yo no soy atractivo, más bien soy terrorífico, ahora toda la verdad se presentaba ante mis ojos y eso me termino de romper.

—Yoite ignóralo.

Dijo Yami sonriendo falsamente una vez más. Al menos para mí su sonrisa era falsa, entonces yo mismo sonreí y al parecer todos se asustaron.

—Mira la sombra sonrío, tu amor falso lo hace feliz —Se burlo Marik.

—¿Yo amar a Yami? —Pregunte sin borrar la sonrisa —Debes estar bromeando ¿Verdad?

Todos me voltearon a ver con suma atención y mucha seriedad.

—¿Lo niegas? —Pregunto Bakura.

—¿Negarlo? No seas estúpido… ¿En qué cabeza cabe?

Respondí mientras azotaba el cuaderno contra la mesa. Entonces sus miradas cambiaron a una de asombro.

—Fue bastante gracioso hasta cierto punto, pero se volvió algo ridículo para seguir soportando palabras tan estúpidas ¿Amar a Yami?
Lo mire como si realmente la idea me pareciera ridícula —Al contrario, preferiría no tener nada que ver con él, o con nadie… Mucho menos con un grupo de idiotas como ustedes.

—¿¡Qué dijiste!? — Jonouchi se levantó a la defensiva.

Basto tan solo una mirada mía para hacerlo callar de nuevo.

—Ya escuchaste, el único motivo por el que sigo a Yami es por trabajo, realmente me da asco tener que lidiar con ustedes.

Volví a hacer una mueca extraña, intentando sonreír, pero a ese punto ya me costaba hacerla.

—Me llevé tu cuaderno —Finalicé.

Me di vuelta y me marché sin permitirle a nadie replicar absolutamente nada, acabando así con ese discurso de odio, no quise averiguar en qué forma me miraban o si me habían creído, me sentía sofocado, hablar era agotador, y más al decir tantas cosas que no pensé decirle a nadie, y de las cuales muchas de ellas ni siquiera las pensaba realmente.

Cuando salí de la cafetería di unos pasos y me detuve, sentí húmedo mis ojos y de pronto mis mejillas, ¿Qué era? Trate de secar aquella lluvia que brotaba de mis ojos, sí, estaba llorando, sentía un dolor espantoso provenir de mi pecho, las lágrimas no se detenían, ahora que veía todo me sentía un idiota ¿Cómo paso esto? ¿Cómo me pude enamorar? Y lo peor de un imposible ¿¡Cómo paso!? El dolor aumentaba y corrí aun llorando, las lágrimas no se detenían y no me dejaban ver por dónde iba ni siquiera sé porque corrí, sólo quería irme lejos, desaparecer para siempre y ya no sentir este maldito dolor en el pecho ¡Era un estúpido! Y cuando menos me di cuenta…

—¡Cuidado idiota!

Estaba en el suelo encima de alguien que nunca había visto, al parecer salió de la dirección justo en ese preciso momento que se me nublo la vista por lo que no lo noté.

—Yo…

Solo eso salió de mí, aun continuaba llorando, al parecer mis mejillas se tornaron rojas, y ahora me sentía aún más ridículo, dejar que alguien me viera en tal estado era humillante.

—Oye ¿Qué te pasa?

Preguntó aquella persona con un tono particularmente tosco.

No estaba seguro si su pregunta era para que me quitara pronto de encima o si era genuina preocupación, pero un impulso me hizo abrazarlo y aferrarme a él con fuerza mientras mi llanto continuaba, al principio aquel acto lo sorprendió, sin embargo acabo correspondiendo a aquello que aparentaba ser un abrazo, entonces me acerco más a su cuerpo y me apretó con fuerza, sentí tanta calidez entre sus brazos, por lo que permanecí así por un largo rato, de pronto empecé a gritar con coraje preguntándome por qué, las lágrimas no se detenían, y a pesar de mis constantes quejas, aquel chico acaricio mi cabeza, ese acto me tranquilizo un poco, entonces la campana sonó y volví en mí mismo notando que algunos compañeros miraban la escena y se alejaban rápido, tuve que forzarme a mí mismo a alejarme del cálido chico, fue cuando por fin le dedique una mirada a su rostro, sobre todo a sus ojos, aquella mirada era profunda, era bella y el color de esos ojos eran de un rojo intenso, parecido a los de Yami, no, no eran parecidos, los de este chico eran distintos, además parecían mirar a través de mí.

—¿Ya estas…

No lo deje formular su pregunta me levante rápido y me fui, creo que lo deje algo anonadado, y ¿Quién no estaría así? Llegue de la nada y lo abracé, en fin, me fui a mi clase olvidando todo, cuando entro Jonouchi me miro furioso, Yami sólo me ignoro, genial tenía enemigos y ahora si Yami jamás me vería, bueno supongo que no importaba realmente. Pensé mientras miraba hacia otro lado y por alguna razón no podía olvidar esos ojos… ¿Es el comienzo de un nuevo amor? … ¡JAMÁS!

Notas del autor.

Advertencia, hablo mucho aquí, pero es necesario explicar unas cosas.

¡Hola! Les doy la bienvenida a esta curiosa historia con muchos personajes que seguro no pensaron ver convivir en un mismo espacio (Oh ¿Sí?).

La primera versión de esta historia la empecé a escribir por allá del 2010 y la finalicé en el 2017, pero tras el paso de los años muchas cosas en mi forma de pensar cambiaron, leí de nuevo la primera, y entonces decidí crear una nueva edición.

Todo inicio con la idea de solo editarla y corregir la ortografía, pero conforme paso el tiempo (del 2020 que inicie hasta finales el 2021 que finalice) fui tomando otro camino, así que, aunque, ambas historias comparten un mismo concepto, realmente son muy distintas entre sí (por eso les suplico no busquen la primera, salvo quieran morir de cringe, y de todos modos no les va a ayudar a tener spoilers). Y, sobre todo, la primera muestra mucho mi inmadurez como escritora, y como persona, por lo que quiero darle un aire más fresco con mi forma de pensar y escribir actual.

La historia sin duda es un absurdo, pues nace a partir de un sueño que tuve donde Yoite se enamoraba de Yami Atemu, de ahí lo extraño de las parejas y los enamoramientos, aunque Hiei x Yoite sin duda es mi crack shipp por excelencia; advierto que nada debe tomarse muy en serio en ocasiones, y que la historia está llena de mis headcanon y de cosas extrañas.

En el pasado había muchas parejas homosexuales, eran mis shipps de las tres series, pero he decidido cambiarlo, así que habrá nuevas parejas, algunas muy seguro serán shipps poco comunes o raras, pero para iniciar esta es la historia de una pareja extraña, y eso es divertido, espero igual se diviertan como yo.

Deben saber que hago uso del OOC intencional para acomodar mejor las situaciones o los roles que le doy a los personajes, por favor, no me comenten lo obvio, si acceden a leer es aceptando esos términos, recuerden también que esto es un universo alterno, y muchas veces los mismos personajes hacen burla de ello.

Para aquellos interesados que no conocen las series, o solo alguna, no se preocupen, aunque los personajes de pronto lanzan referencias a sus roles en sus respectivas series, realmente no necesitan conocer las obras originales para entender esta historia, es solo la vida de adolescentes muy ruidosos, son humanos normales en edad de sufrir por sus exámenes finales.

La cultura japonesa está algo mezclada con mi popular y cultural, pero como todo se da un lugar ficticio, se vale.

¡Nos vemos!