Advertencias: AU-OOC-Boys Love-Crack shipps
Yu Yu hakusho y Nabari no ou, así como YUGI-OH! No me pertenecen, sus personajes, así como las series son de sus respectivos autores, esta historia va con el fin de mi entretenimiento y el de los lectores.
Capítulo 2: Café
—¡Hiei eres un idiota! —Me grito con frustración.
—¡Tú eres el idiota! —Respondí de la misma forma.
Si vaya forma de empezar.
Me llamo Hiei y hace unos meses me cambiaron a esta escuela, sí, lo sé debo explicar todo desde el principio, aunque realmente no quiero, pero sólo así comprenderán porque peleo con este idiota.
Como ya dije, hace unos meses me cambiaron a esta preparatoria; me llamo Hiei Jaganshi y vivo con mi madre Hina y mi hermana melliza Yukina, mi madre es divorciada y la verdad nuestra infancia no fue muy linda, pero tal vez eso expliqué mi forma de ser, no, de hecho, siempre he sido así, ¿Sabían que le mordí el dedo al pediatra? Sí, apenas me habían salido mis primeros dientes y él dijo, ¡Dios mío esos no son dientes, son colmillos este es un niño maldito! Recuerdo eso y no puedo evitar reír, fue de lo poco lindo de mi infancia, aunque ya me salí del tema, sí soy malo contando o narrando o como sea que se llame esto que hago, pero, si les molesta ¿¡Qué hacen aquí!? Bien me exalte un poco, ahora sí desde el principio…
Era lunes por la mañana, mamá nos llevaba en su coche, un auto negro más viejo que el mundo mismo, aun me pregunto cómo sigue andando, bueno después de unos arreglos por fin íbamos al que sería nuestro nuevo hogar.
Nosotros vivíamos en Makai, pase toda mi infancia ahí, pero como digo mi personalidad no ayuda mucho, no soy alguien que digamos problemático, yo no tengo que hacer nada si no lo creo necesario y con ello va la tarea, pero lo que sí me metió realmente en apuros fue que golpee al director ¿Por qué? Solo fue el hecho de que me reto, yo le advertí que no lo hiciera, pero el termino con la poca paciencia que poseo y créanme poseo muy poca, total así termine expulsado y con una orden de restricción; debes alejarte por más de no sé qué de distancia, bla, bla, bla y más bla. Bueno el juez dijo algo coherente, pero ni siquiera entendí nada ¡Que hablé en cristiano! Como quien dice o era ¿Mate un cristiano? No entiendo la religión, ni sus expresiones, como sea, el caso es que debemos mudarnos a otro lado y no sé por qué mi madre hace años que quería volver al pueblo de su infancia, el cual es Banten, y de ese modo mi vida comenzó a cambiar.
Mi madre escogió un vecindario muy tranquilo, al menos era algo bueno ya que no sería un problema para mí, lo acepto, soy alguien violento y que odia al mundo, ¡Vamos! Tampoco soy Satanás, aunque toda mi vida me han gritado niño maldito, lo que quiero decir es que si no me molestan yo sólo sigo mi camino ignorando a todos, así soy, un lobo solitario, sin embargo, si me molestan recibirán mi furia, regla de la vida ¿El doctor? Vamos tenía tres años, él me asusto yo sólo me defendí… Aun me río al recordar, no teman no me hablen y ya, la verdad ni simpático soy, y mucho menos hablo al menos que lo crea muy necesario, pero si no, entonces no hablare.
Y después de esta introducción sigamos con lo que nos importa.
Cuando menos me di cuenta ya estábamos enfrente de nuestra nueva casa, Yukina y mi mamá se bajaron observando atentas.
—Mamá la casa es muy grande —Dijo Yukina sonriendo.
—Pero muy cómoda, Yukina —Contestó mamá.
Ambas hablaban de la casa, mientras que yo soltaba suspiro tras suspiro esperando que el aburrimiento terminara; Mamá era muy hermosa, su cabello llegaba a sus hombros, y era de color verde azulado, sus ojos eran color rojo y era alta, de piel pálida. Yukina a pesar de ser mi melliza era más idéntica a mamá, sólo que ella era bajita como yo, por mi lado lo único parecido a mi madre eran sus ojos, creo que me parezco más a papá (desafortunadamente).
La verdad yo amo mucho a esas dos mujeres a pesar de que no tenemos mucho en común, mi mayor meta es protegerlas y más desde que papá se fue de casa, algo que paso cuando aún éramos niños, pero en ese momento mis deseos de proteger a la familia fueron más fuertes, aunque no es algo que vaya a decir tan fácilmente.
—¿Qué opinas hermano?
Pregunto Yukina con su bella sonrisa interrumpiendo mis pensamientos por un momento, yo sólo alcé los hombros y los deje caer.
—Linda… Supongo.
Respondí serio y sin ánimos, yo sólo quería dormir.
Mamá me pidió sacar algunas cosas del auto y así abrió la puerta de la casa… Por lo que vi creo que no dormiría por un largo rato, maldita sea.
Pasaron las horas acomodando todo el desastre, ¿¡Por qué no le pagan alguien para hacer esto!? Aunque no todo es malo, cuando fui al patio vi un bello árbol, era grande y perfecto para dormir, eso me hizo sonreír un poco, pero para mí desgracia tuve que entrar de nuevo a continuar con el caos, me despedí de la belleza para volver al infierno llamado mudanza.
—¡Ya terminamos!
Dijo con satisfacción esa mujer de cabello verde azulado, si terminamos, yo fui el que hizo casi todo, como sea, al escuchar aquellas palabras me tire al suelo dispuesto a dormir, mientras mi mamá salía y parecía conversar con alguien, tenía tanta pereza como para averiguar quién era, seguro algún vecino entrometido.
—Hola, somos nuevos.
Saludo mamá con una voz energética.
Con toda mi pereza levanté la cabeza para mirar a la persona con la que Hina hablaba, no vaya a ser un tipo raro; aquel hombre era alto, rubio y de ojos azules, llevaba un pañuelo o algo así en la cabeza, la verdad, estaba muerto como para fijarme bien y como si me importara realmente.
—Bienvenidos —Respondió algo sonriente.
Después de un corto intercambio de palabras, se fue. Yo intente levantarme, pero mi cuerpo exigía dormir, y acabe cediendo a ello sin importar que estaba en el pasillo tirado en el piso, mamá estaba acostumbrada a que me durmiera en cualquier lado, así que sólo sentí como me ponía una sábana encima mientras repetía si era algún tipo de marsupial.
No estoy seguro cuanto tiempo me quede dormido, a lo lejos escuchaba la tierna voz de Yukina.
—Hermano despierta.
Abrí lentamente los ojos y me tope con el dulce rostro de mi melliza, dure un rato atontado y luego me desperté bien.
—¿Qué hora es?
—Las siete, mamá dijo que iremos a la escuela a entregar unos documentos —Contestó gentilmente.
—Me volverán a correr.
Respondí con un rostro de fastidio y me volví a cubrir.
—Hiei ¡Levántate! —Ordeno Hina.
Escuche a Hina a lo lejos, luego se acercó y me dio una patada, a veces me daba miedo cuando actuaba de forma demandante e imponente, pero bueno así tenía que ser con su hijo adolescente que comparaba con un marsupial.
—Ya voy.
Respondí con fastidio y así con ese mismo fastidio estuve casi todo el día.
Solo desayunamos pan con leche y nos fuimos, la verdad no sería necesario que mamá nos llevara a la escuela ya que al parecer estaba cercas de la casa, así que ella podría irse directo al trabajo, llegamos en menos de quince minutos, se estaciono y bajamos, la escuela era muy grande y eso le gusto a Yukina.
—¡Qué bonita escuela!
—Si, bastante ¿Tú que dices Hiei?
No respondí, tenía poco interés en el hecho, y era probable que volvieran a echarme.
—¡Hiei!
Insistió, sólo la mire sin expresión en mi rostro y ella me miró de forma dominante, creo que no somos tan diferentes como creí.
—Wii, convivir con estúpidos humanos que emoción —Dije con sarcasmo.
—Niño.
Respondió resignada y yo cante victoria.
Después de eso entramos a la escuela, al parecer ya habían empezado las clases, pues al caminar por los pasillos se veían pocos alumnos, luego nos detuvimos en la que parecía ser la dirección, mamá entro y nosotros detrás de ella, me senté en la primera silla que vi y Yukina a mi lado, Hina entró rápido a la oficina del director mientras nosotros esperábamos afuera con la secretaria, la miraba fijamente mientras escribía a la velocidad de la luz y tomaba un sorbo a su café cada cinco minutos, se paraba a ver algo en un archivero, volvía a sentarse y así la rutina, después de un rato me aburrí y me quede dormido, sólo escuchaba a lo lejos una conversación que realmente no me interesaba, ni que hacer.
Mientras dormitaba, se podía oír a la gente pasar, a la secretaria teclear y el timbre a cada hora indicando el fin de una clase, no fue hasta la quinta que me desperté, me levante y bostece un poco, me estire y me recargue en la pared, Yukina leía una revista y yo seguí su ejemplo, pero en la mesita solo había esas revistas típicas de chismes, y dedicadas a chicas, tuve que dejarlas antes de caer dormido totalmente ¿A caso esto era una consulta al dentista? ¿Por qué tomaban tanto tiempo arreglando sus cosas? Entiendo que nos transfieren a mitad de curso, pero ¿En serio toma cinco campanadas seguidas? ¡Ridículo! Fue cuando decidí dar una vuelta en la que parecía ser mi nueva escuela, Yukina estaba muy entretenida que no notó que me levanté y abrí la puerta, al hacerlo…
—¡Cuidado idiota! —Grité.
Entonces un chico extraño chocó contra mí, eso provocó que ambos cayéramos al suelo, lo miré molesto y luego noté que venía llorando.
—Yo…
Sólo eso pudo decir, sus lágrimas no se detenían y sus mejillas se tornaron rojas, era bastante blanco así que aquel contraste en su piel se notaba al instante, sus ojos estaban del mismo tono de rojo al haber llorado tanto.
—Oye ¿Qué te pasa? —Pregunté preocupado.
No comprendí porqué le tomaba importancia, no lo conocía de nada, pero algo en mi me hizo sentir tristeza al verlo así, en ese momento me abrazo con fuerza, yo me quedé inmóvil un momento, no sabía qué hacer, y en un impulso correspondí a su abrazo mientras lo aferraba a mí con fuerza, sentía como sus lágrimas caían por mi hombro, eran cálidas.
Entonces empezó a gritar con coraje, mientras su llanto aumentaba, en verdad no tenía ni idea de que hacer, y sólo pensé en acariciar su cabeza, al menos ayudo un poco, en ese momento el sonido de la campana me hizo percatarme de que éramos observados por algunos entrometidos que pasaban por ese pasillo, el chico de pronto se apartó de mí, y fue cuando nuestras miradas se cruzaron, entonces pude ver mejor su rostro, era un chico bastante atractivo con rasgos finos y bonitos, lo que más me atrajo fueron sus ojos, eran de un color azul que me resulto llamativo, aunque me sentí inquieto, por lo que cambie mi visión hacia sus labios, eso me hizo sentir aún más extraño, sus labios se veían bastante delicados, así que aun más nervioso desvié la mirada.
—¿Ya estas…
No me dejo formular mi pregunta, él sólo se levantó y se fue sin decir nada, yo me quedé algo aturdido un momento.
— Hiei ¿Qué se supone que haces?
Preguntó mi mamá al salir y verme en el suelo, aun me hallaba aturdido, sólo negué con la cabeza y me levanté.
—¿Te sientes bien? Te dije que no te durmieras sin cenar, pero simplemente no te moviste ni un poco del piso.
Solo asentí aun con la mirada perdida ignorando su sermón del día.
—Vámonos entonces…
Caminó aun preocupada por mí, yo sólo las seguí, fue hasta que llegamos al carro que Yukina preguntó.
—Mamá ¿Qué tiene mi hermano?
—Creo que se enamoró.
Respondió ella bromeando haciéndome salir del trance tan extraño en el que me había metido.
—¿¡Qué rayos le pasa a ese tipo!?
Grité sacando toda mi frustración, aunque ¿Era esto el comienzo de un nuevo amor, así como decía Hina?
—¿Hiei?
—¡JAMÁS!
—Hermano…
Ambas me miraron preocupadas, mientras yo estaba realmente confundido y no era capaz de sacarme de la mente aquellos ojos y aquellos labios, maldije sin duda.
Notas de autor.
Bueno, como verán la historia se ira manejando desde dos perspectivas, la de Yoite y la de Hiei, a veces van a estar en mismas situaciones y/o tendrán obviamente un mismo dialogo en relación al capítulo anterior, pero, no se salten la visión de Hiei, (no quieran adelantarse a la historia, ya los vi) que aportará más detalles a la historia, además, es divertido ver las cosas en distintos ojos, y claro que tendrá sus propias aventuras sin Yoite presente, y viceversa.
También, cabe aclarar que las escenas no van a tener una marca de separación, cambian de una escena a otra, un párrafo puede hablar de ellos en la escuela, y al otro ya están en casa, es a propósito, la historia original iba narrada de este modo y decidí manejarlo así de nuevo.
Bueno, nos vemos en el próximo capítulo.
