Advertencias: AU-OOC-Boys Love-Crack shipps
Yu Yu hakusho y Nabari no ou, así como YUGI-OH! No me pertenecen, sus personajes, así como las series son de sus respectivos autores, esta historia va con el fin de mi entretenimiento y el de los lectores.
Capítulo 3: Cuando combinas, café con limonada
Aún recuerdo cuando por fin logre ver la realidad, espera eso fue ayer; Suelto un gran suspiro. Me encuentro en el salón de clases viendo como todos platican y el profesor se tarda ¿Por qué? La verdad no importa, observó a Yami de reojo, este platica feliz con Jonouchi al parecer nada ha cambiado sigue siendo igual de indiferente conmigo y yo con él, después de lo que dije el único que me trata diferente es Jonouchi quien me mira a la defensiva cuando antes sólo me ignoraba, bueno, al fin y al cabo ¿Qué más da? ¿No?
Eso no ha sido lo único que ha cambiado, si no que ahora siento que veo todo con claridad, ya no tengo esa esperanza de que Yami algún día me ame, eso es imposible realmente, fue algo que me repetí toda la noche al tratar de dormir y hoy en la mañana cuando Yukimi me dijo sino comes nada comenzaras a desaparecer, si tan sólo supiera que eso es lo que más deseo ahora. Cuando por fin deje de pensar en Yami por un momento, fue cuando, durante el camino hacia la escuela recordé los ojos del chico misterioso, por alguna razón no lograba olvidarlo, normalmente ya hubiera acabado con ese recuerdo, pero ahora era diferente y no entendía el por qué.
En ese momento se corta el hilo de mis pensamientos y todos vuelven a su lugar, el profesor entra y deja la puerta abierta, por su rostro parece que nos tiene un aviso importante.
—Chicos les informo que…
Espera un momento y estornuda, luego se rasca la cabeza y se queda pensativo.
—¿Qué les decía?
—¡Por el amor de Enma!
Grita alguien afuera del salón, para luego entrar con rapidez, todos enfocamos nuestra mirada en el invitado y no puedo evitar mi sorpresa al ver de quien se trataba.
—Jaganshi, te pedí que esperaras un poco —Dijo el profesor con desilusión.
—Un poco, no una eternidad.
Respondió el chico mientras se cruzaba de brazos, todos se rieron de su comentario, mientras que yo seguía sin salir de mi asombro.
—Bueno, él es Jaganshi Hiei, viene de Makai así que sean amables con él.
Dijo el profesor ahora resignado.
El chico chasqueo la lengua en respuesta, mientras los demás comenzaron a murmurar, algo típico cuando llega un nuevo compañero.
—Bien siéntate a lado de…
El profesor enfoco su vista para localizar un lugar vació, sería ridículo que por obra del destino le tocará a lado de mí, esto no era una mala historia salida de un comic romántico, pero resultaba que había justamente un lugar vació a lado mío ¿Recuerdan cuando dije que me tenían miedo? No era broma.
—Yoite.
Entonces me señalo, yo sólo pensé en que esto era absolutamente ridículo.
El joven de ojos profundos se acercó aun con su rostro serio combinado con molestia, se sentó a mi lado sin voltearme a ver, ¿A caso no recordaba lo de ayer? Bueno como sea, igual no sé porque me preocupaba por ello.
Así la clase comenzó sin más, el chico nuevo no mostraba mucho interés en ello, sólo miraba por la ventana muy distraído, mientras que yo no podía evitar mirarlo a cada momento, mis ojos no se apartaban de él, simplemente no podían, note el detalle de su uniforme, aunque no sabía a qué escuela pertenecía, bueno, era normal, nunca había estado en Makai. Cuando llegó la hora del almuerzo me levanté intentando salir de escena rápido, aunque para mi sorpresa él me agarro del brazo haciendo que regresara a mi lugar mientras seguía sin dirigirme la mirada, por lo que me dejo perplejo su comportamiento.
—¿Qué pasa? —Pregunté con inquietud.
—Ayer...
Empezó a decir, haciendo que me sintiera aún más inquieto de lo que fuera a decirme ¿Me iba a reclamar? ¿Chantajear? ¿Se burlaría? Aunque al final, no dijo más nada, sólo se levantó para así marcharse del salón, dejándome aún más confundido que antes.
Decidí dar una vuelta y aclarar mis ideas, la verdad, todo había cambiado bastante, por ejemplo, ahora Yami creía que lo odiaba, y no solo eso, sino que ya era oficial su relación con Yugi, luego conocí un joven el cual no logro olvidar y no encuentro el motivo de eso, me confunde el hecho de que no siento dolor alguno sobre lo de Yami cuando mi mente se inunda de pensamientos sobre aquel chico raro, es como una rara anestesia emocional, y bueno ahora el chico raro es mi compañero de clases y se sienta a lado de mí, sí, exacto como una ridícula historia predestinada, no sé quien escribe el guion de mi vida, sólo sé que me odia.
—Yoite ¿Qué tienes?
Preguntó alguien detrás mío, volteé y como supuse era Miharu.
—El guionista me odia… —Respondí cabizbajo.
—¿Quién te odia? —Miharu negó —¿Aun estas dolido por lo de Yami?
—No, es por eso que me odia…
—¿Qué? —Preguntó aún más confundido con mi respuesta.
Ni yo entendía lo que decía, ¿No debería estar feliz? Es decir, no me dolía como se supone debía doler, como se supone que en las novelas ocurre, y, sin embargo, esto me hacía sentir confundido y deprimido por las razones incorrectas.
—Nada —Respondí.
No puedo contarle, aun no, seguramente se reiría de lo que pasa, y de cómo espero que sean las cosas, suspiro, mientras Miharu me miraba preocupado, tal vez pensando en que me volví loco, y la verdad es que eso parece que ocurre.
Después de seguir con mi recorrido, regreso al salón, el chico nuevo ya está ahí mirando hacia la ventana, entonces voy a mi lugar como si nada pasara, de forma tranquila me siento en mi lugar, aunque por dentro todo en mí es confusión tras confusión.
El resto del día sigue sin mayor percance, sigo sin prestar demasiado atención a la clase, sólo pido escuchar la última campanada para así irme a casa, cuando por fin ocurre, me marcho agradecido de no tener algún pendiente con el consejo estudiantil o con la clase, y mucho menos con Yami.
—Yoite ¿Tan temprano? —Pregunta Yukimi sorprendido.
No respondo nada tan sólo subo las escaleras y voy directo a mi cuarto, escucho a Yukimi decir este mocoso. Cuando llego me acuesto en la cama y luego abro la ventana; esta era más bien como una puerta corrediza de vidrio y había un pequeño balcón, ahí tenía una mecedora, me gustaba ese lugar para tejer o leer un poco, en la casa de enfrente era igual, así que se puede mirar hacia la ventana de la otra casa, pero ya nadie vive ahí, así que no hay problema, al menos eso creía.
Me comencé a desvestir, sólo quería quitarme todo lo que me recordaba a la escuela, lo que deseaba era dormir y olvidar todo, completamente todo, cuando por fin estaba desnudo…
—No solo tu rostro es lindo.
Alguien hablo provocando que diera un brinquito del susto, voltee hacia donde provenía aquella voz, sorprendido de verlo.
—Tú…
Dije con asombro, aunque en el exterior no se notó, pero si estaba asombrado, el chico de ojos profundos me miraba; se encontraba recargado en la barda del balcón de la casa vecina, la que creí solitaria, y que para mí desgracia estaban muy juntas.
—No solo te basta asombrarme con tu acción de ayer, también con tu cuerpo.
Dijo mirando de arriba abajo, eso me hizo recordar que no tenía nada de ropa, solo me sonroje y tome la sabana de mi cama para cubrirme.
—¿Qué haces ahí?
Pregunte con seriedad, con toda la seriedad posible y tratando de ocultar mi asombro y la vergüenza, aunque creo que no funciono.
—Aquí vivo, me mudé el lunes...
—¿Por qué no estaba enterado?
Espera, entonces recordé que Yukimi mencionó algo de nuevos vecinos, en serio, de toda la gente en el mundo, de todas las casas posibles ¡Esto era el colmo de las coincidencias y los clichés mal hechos!
—No planeaba avisarle al vecindario ¡Ey! ¡Soy nuevo, vivo a lado de la casa de Yoite!
Dijo con un tono irónico, y exagerado, aquello me hizo salir de mis pensamientos, intente tomar las cosas con calma, a pesar de mi desnudez.
—No creí que te aprendieras mi nombre.
—No planeaba hacerlo —Respondió con seriedad.
—Disculpa, yo olvidé tu nombre —Mentí.
—Como sea.
Respondió luego de chasquear la lengua, para así alejarse del balcón, pero antes de irse me miro nuevamente y cerro la ventana, entonces caí de rodillas, mientras el asombro no se iba.
—¿Qué fue eso?
Ahora algo más se agregaba a la lista de nuevas cosas en mi patética vida, el chico de ojos profundos es mi vecino y me miro desnudo, debería empezar una demanda contra la persona que se le ocurrió tal tontería. Me acuesto en el suelo perdido en mis pensamientos y reflexionando como mi vida ahora me resultaba aún más incómoda que antes, esa noche no baje para nada y olvide hacer mi tarea, de nuevo, a este paso mi buen promedio iba a bajar, pero ¿Qué podía hacer? A mi mente solo se cruzaba la imagen de Yami y Yugi besándose, luego la de Hiei, por fin podía pronunciar su nombre al menos mentalmente, desde que lo había escuchado se me había quedado grabado en mi mente, sin embargo, me negaba a siquiera pensarlo, tal vez era un intento de seguir actuando como si todo fuera ajeno a mí, cuando realmente no era el caso.
—¿Qué hago ahora?
Me pregunté toda la noche, hasta que el cansancio se hizo presente y me quedé dormido.
—¡Yoite llegaras tarde!
Gritó Yukimi haciendo que volviera a la realidad, seguía tirado en el suelo, desnudo, de nuevo no había lavado mi uniforme y me sentía molesto, no había pescado un resfriado a pesar de todo ¡Ni un poco de dolor en la garganta! Se supone que soy más frágil que esto, de niño me enfermaba todo el tiempo, pero cuando necesito enfermarme ¡No pasa nada! Vamos, ni siquiera he comido como es debido ¿Nada? De acuerdo.
Tuve que volver a ponerme el uniforme viejo, y dejar de ser tan patético, cuando volviera a casa haría un esfuerzo sobre humano por lavar, odiaba limpiar, pero Yukimi perdía la cabeza cuando no lo hacía, luego haría mi tarea, si seguía así perdería mi promedio, aunque si lo perdía podría ser libre de mis deberes con el consejo estudiantil y no volver a ver a Yami, lo sé, en el pasado ansiaba cada segundo a su lado, ahora ansiaba irme a meter al fondo de un barril.
Todo este perfecto plan pasaba por mi mente mientras comía pan tostado y huevos, tenía tanta hambre, en serio no era para mí el dejar de comer por depresión ¿En qué pensaba? Yukimi mientras tanto me examinaba como si deseara descubrir lo que pasaba conmigo estos días, para su mala suerte no lee la mente y yo no planeaba decirle nada.
Cuando salí de la casa una chica de cabello verde azulado me miró sonriente.
—Buenos días —Dijo alegre.
—Buenos días.
Respondí algo cortante y me apresure en irme antes de que quisiera hacerme platica, no le tome mucha importancia al hecho de que nunca la había visto en mi vida, tampoco reconocí el uniforme de su escuela, ni me importó mucho hacerlo, mi única preocupación era la de no encontrarme con Hiei. Algo que logré durante todo el trayecto; cuando llegue al salón Yami iba entrando y choque un poco contra él por ir apresurado, y luego como si se hubiera transportado del punto A al B, Hiei estaba atrás de mí y me empujo haciendo que chocara más contra Yami hasta el punto de empujarlo yo, Yami volteó y me miro con seriedad, yo seguía como si nada y de nuevo Hiei me empujo.
—Ya basta.
Voltee molesto hacia Hiei, para que Yami viera que no lo hacía a propósito.
—Muévete larguirucho.
Dijo ese… ¿Enano? No me había dado cuenta, Hiei era muy bajo, incluso más que Yami, eso me causo gracia, pero no me reí solo seguí mirándolo molesto.
—Se más paciente ¿Quieres?
Entonces hizo todo lo contrario a lo que le pedí y me termino de empujar haciendo que cayera al suelo, Yami quien ya se había apartado de nosotros se quedó mirando sin entender que pasaba exactamente.
—Gracias así está mejor.
Dijo Hiei caminando encima mío, por alguna razón lo tome del pie e hice que cayera también, casi tumba a Yami, pero Jonouchi lo detuvo a tiempo.
—¡Oigan, vayan a jugar a otra parte!
Gritó Jonouchi molesto, si como si el no jugara en el salón, pensé, pero lo ignore y Hiei hizo lo mismo, entonces nos empezamos a pelear entre nosotros.
—¿¡Qué te ocurre maldito poste!?
—No seas tan inmaduro, tú comenzaste con tus cosas.
—¿Inmaduro? Vamos no seas payaso.
—Eres un niño.
Dije tratando de levantarme, pero Hiei me jaló del brazo y perdí una vez más el equilibrio.
—Mejor cállate, cara bonita.
Dijo acercando su rostro al mío, nos quedamos viendo de forma retadora, parecía una competencia de quien quería ser más intimidante, competencia que no tuvo ganador pues el profesor llego.
—Hiei, Yoite, veo que ya se llevan muy bien, pero la clase comenzó vayan a su lugar ¿Quieren?
Ambos nos separamos, luego nos levantamos, y ahora nos empujábamos cuando nos dirigíamos a nuestro lugar, ¿Qué le pasa a este muchacho? Pensé algo confundido, vamos ayer ni me volteaba a ver y ahora me estaba molestando ¿Es bipolar?
Durante la clase Hiei parecía otra vez el chico serio de ayer, eso me calmo un poco, todo el día fue muy tranquilo a comparación de esta mañana. Creí que todo seguiría igual, pero al ir saliendo del salón Hiei me empujo otra vez, por suerte está vez no iba nadie enfrente mío, y así durante todo el pasillo me fue pellizcando, yo intente ignorarlo, pero, mientras más lo ignoraba más me pellizcaba.
—¿Puedes dejar eso?
No respondió nada solo se encogió de hombros, se dio media vuelta y se fue, ¿Qué le pasa a este tipo? Pensé algo extrañado por sus reacciones, tenía la impresión de que esto no iba a terminar aquí, y no estaba seguro cómo sentirme al respecto con eso.
Notas del autor.
Bueno, por fin el tercer capítulo, como ya había mencionado (por todos lados) manejo un OOC con los personajes, con Hiei y Yoite es parte de mi headcanon al imaginarme como sería la dinámica de ese par, y es una forma de hacerlos avanzar. Y no sé, me divierte pensar en un Yoite que piensa más de lo que habla, por fuera parece alguien que ni siquiera está vivo, por dentro es un caos emocional. Y en el caso de Hiei ¿Es así de fastidioso? Bueno no, normalmente voltearía la mirada después de pensar que eres basura, pero la existencia de Yoite lo hace no saber cómo actuar normalmente, ya iremos viendo más de esto.
Espero sigan disfrutando la lectura.
