Advertencias: AU-OOC-Boys Love-Crack shipps
Yu Yu hakusho y Nabari no ou, así como YUGI-OH! No me pertenecen, sus personajes, así como las series son de sus respectivos autores, esta historia va con el fin de mi entretenimiento y el de los lectores.
Capítulo 4: cuando combinas, limonada con café
Me levanté muy temprano, hoy comenzaba mi primer día de clases, sí que emoción, puse los ojos en blanco ante la idea. Me vestí con el uniforme de mi anterior escuela, aún no habíamos conseguido los de la nueva, mamá menciono algo de que la otra semana los tendríamos.
—Hermano ya está el desayuno.
Dijo Yukina al otro lado de la puerta, no respondí sólo salí y baje, Hina ya se había ido a su trabajo así que Yukina preparo todo; fue un desayuno bastante tranquilo, escuchaba como Yukina hablaba sobre lo emocionada que estaba con la nueva escuela, y esperando conocer nuevos amigos, era bastante optimista al respecto. Al terminar de desayunar fuimos a tomar nuestras cosas y nos marchamos.
Debo admitir que el día era muy agradable, era cálido, un suave viento agitaba nuestro cabello, Yukina observaba todo a su alrededor mientras que yo solo mantenía la mirada al frente. Al llegar a la escuela nos dirigimos a la dirección para que nos informaran de que salón nos asignaron y dónde quedaba. Para mi mala suerte estábamos en distintos grupos, de esta forma no podía alejar a cualquier idiota que se le acercara, al ser tan ingenua y linda solían pegarse como moscas, pero confiaba en la fuerza de mi melliza, de todos modos, si algo pasaba me enteraría.
—Vamos…
Dije saliendo del lugar para acompañarla al que sería su salón, al llegar unas chicas esperaban afuera, parecía que habían sido informadas de su nueva compañera, no las mire mucho, tan sólo le dije a Yukina que tuviera cuidado, para seguir mi camino hacia el que era mi salón, sentí como si esas chicas me hubieran mirado con miedo, como sea.
Llegue a mi salón, y a diferencia de Yuki, a mí me esperaba un tipo algo raro, el cual no se si era un vagabundo que se metió a la escuela, o era mi profesor, lo que fuera, el idiota me inquietaba, en su rostro se podía observar la tranquilidad absoluta, incluso alguien con exceso de cafeína caería dormido al verlo.
—¿Quién eres?
Preguntó adormilado ¡Dios mío que tipo más idiota!
—Soy nuevo —Respondí algo cortante.
—¿Jaganshi Hiei?
¿El hombre más drogado del mundo? Pensé.
—Sí.
Volví a responder cortante, mientras él me miró de manera no descifrable para mí.
—Espera un poco, te presentare al grupo, yo te digo cuando entres.
Así entró al salón y dejo la puerta abierta.
—Chicos les informo que…
Espero un momento y estornudo, luego se rasco la cabeza y se quedó pensativo.
—¿Qué les decía?
Fue cuando me di cuenta que era capaz de olvidarse de mi todo el día, así que me quejé y entré.
—¡Por el amor de Enma!
—Jaganshi te pedí que esperaras un poco.
Parecía desilusionado de mi forzosa entrada, ¡Como si me importara!
—Un poco, no una eternidad.
Reproche mientras me cruzaba de brazos, todos se rieron de mi comentario ¿Qué era tan gracioso? Grupo de idiotas.
—Bueno, él es Jaganshi Hiei, viene de Makai así que sean amables con él.
Dijo ahora con resignación. En respuesta chasqueé la lengua, y entonces el lugar se llenó de murmullos, volteé para ver lo imbéciles que eran, y para mi sorpresa, allá en el fondo cerca de la ventana, estaba ese chico de ayer.
—Bien siéntate a lado de…
Dijo el profesor mientras buscaba un lugar para mí, yo seguía asombrado de haberme encontrado de nuevo con ese chico, es decir, iba a pasar tarde o temprano, o tal vez no, pero no esperaba estar en su mismo salón, era bastante raro, como una tonta broma hecha por el destino.
—Yoite.
El hippie que ejercía como profesor señalo hacia ese joven de ojos bellos, entonces su nombre resonó mil veces en mi mente.
Esto en serio parecía un pésimo chiste ¿A quién se le ocurrió? Caminé hacia el lugar vació que me habían indicado sin voltear a ver a nadie, mucho menos a él, tome mi lugar y miré hacia afuera intentando olvidarme de su existencia, empezaba a sentir algo extraño en mis entrañas, yo no era alguien que se pusiera nervioso fácilmente y aquí estaba inquieto por la presencia de un hombre desconocido para mí, hasta ayer.
Mi mente volvía una y otra vez a ese recuerdo de ayer, tenerlo a un lado de mí me hacía sentir de formas que nunca pensé sentir, todo era tan patético. No comprendía por qué me enojaba la forma en cómo se marchó ¿Esperaba algo? Sí era así ¿Qué esperaba? Estaba realmente confundido, y no me ayudaba mucho que no dejará de verme, su mirada recorriéndome me hacía estremecerme, y aun así no voltee a verlo en ningún momento.
Mi salvación llego cuando fue hora del almuerzo, todos salían apresurados, entre risas molestas, y entonces Yoite se levantó y yo en un impulso lo detuve, lo jale del brazo e hice que volviera a su lugar, el me miro sorprendido.
—¿Qué pasa? —Preguntó con un tono inquieto.
—Ayer...
Empecé a hablar, pero ¿Qué quería decir? ¿De qué quería hablar exactamente? Entonces decidí dejarlo, esto era absolutamente ridículo, me levanté y salí rápido de aquel lugar sin voltear atrás.
Fui a buscar a mi hermana, imagine que estaría por la cafetería, había memorizado el mapa que nos dieron del lugar, así que no me tomó mucho tiempo dar con ese lugar, y como imagine ella estaba ahí, y ya tenía un grupo de amigos nuevo, eso fue rápido, pero ella era así.
—¡Hermano!
Me saludó al verme, yo me acerqué y al llegar pude notar como uno de esos chicos no paraba de mirarla, y eso me dijo que aquí había problemas serios; el sujeto en cuestión tenía el cabello anaranjado, me hizo pensar en una zanahoria, y claro su rostro parecía el trasero de un burro, oh bueno, exagero, era aún peor, pero hablando en serio ¿Importaba?
—Hola Hiei.
Mis pensamientos fueron interrumpidos por un pelirrojo de ojos color esmeralda.
—¿Cómo sabes mi nombre?
Fue lo primero que se me ocurrió preguntar, estaba muy concentrado en el idiota que no dejaba de mirar a mi hermana, el chico se rio.
—Tú no cambias ¿Verdad? Soy Kurama ¿No me recuerdas?
Me quedé pensando sobre eso, aunque no tarde mucho en recordarlo, sí lo conocía, y ahora llevaba el cabello largo.
—Kurama…
No supe que más decir, no pensé encontrarme con el de nuevo.
—¿Se conocen?
Preguntó una chica de cabello azul y ojos violeta con mucha curiosidad.
—Nos conocimos de niños, éramos buenos amigos.
Respondió Kurama con un tono amigable, por mi lado mi rostro seguía manifestando desprecio ¿Ese cabeza de zanahoria podía al menos disimular? Además ¿Buenos amigos? Él se la pasaba detrás de mí todo el día, yo sólo quería irme a dormir a alguna parte.
—Cuando estábamos en primero de secundaria te mudaste…
Respondí, recalcando el distanciamiento entre nosotros y el, buenos amigos.
—Sí.
Sonrío como todo un galán, este tonto no cambiaba, e ignoro por completo el motivo de mis palabras.
—Hiei ¿Por qué se mudaron a Banten?
—Larga historia.
Respondí cortante, no quería que se entrometiera en mis asuntos.
—Yukina.
Llamó a mi hermana, y ella sin más empezó a decirles todo ¿No conocían la privacidad? Seguro que Hina estaría en el trabajo contándole a todos sobre mí, mientras ríen y toman café, hablando de café, necesitaba uno con urgencia.
—Golpeo al director de la escuela.
Entonces las personas en la mesa se empezaron a reír, ¿Qué tenía de gracioso el asunto? ¿Por qué todo el mundo se ríe y habla tan escandalosamente? ¿Qué demonios sigo haciendo aquí!?
—Enserio tú no cambias —Dijo Kurama entre risas.
Lo mire furioso, y eso sólo lo hizo reírse aún más, entonces recordé que jamás logre intimidarlo, y parecía que seguía siendo así, chasqueé la lengua con fastidio.
—Bueno, me llamo Yusuke Urameshi.
Dijo un pelinegro de ojos café, seguido de él, se presentó una castaña, de nombre Keiko, la de cabello azul se llamaba Botan, el tonto con cara de burro era Kuwabara, luego esperaron a que yo me presentara, pero era estúpido hacerlo ya sabían mi nombre, así que simplemente me fui.
—Enano engreído —Dijo la cara de burra.
—¡Pero es tu cuñado! —Gritó Yusuke.
—¡Cállate Urameshi!
Opte por sólo seguir ignorándolos y salir rápido de ahí antes de que me explotará la cabeza, que amigos más problemáticos se había hecho Yukina.
Al llegar al salón se encontraba algo vació, la campana no había sonado, él tampoco había vuelto, así que me dirigí a mi lugar con más calma, miré su banca vacía con detenimiento como si me fuera a dar las respuestas que necesitaba, cuando no fue el caso, decidí volver la vista hacia afuera, como si se tratará de algo muy divertido, entonces él volvió y se sentó en su lugar, esta vez no me miró más.
Al finalizar las clases, Yukina y yo fuimos directo a casa, cuando llegamos Hina aún no regresaba. Me dirigí directo a mi habitación, me cambié el uniforme, y simplemente no dejaba de pensar en Yoite ¿Por qué seguía pensando en él? Esto era el colmó, ni en mi propia casa podía estar tranquilo, decidí tomar un poco de aire, así que deslice la puerta corrediza que fungía como ventana y se dirigía a un pequeño balcón, me recargue en la barda notando lo pegadas que estaban las casas, y entonces me fije que el vecino también tenía abierta su ventana, no quería hablar con nadie así que iba a volver adentro cuando de pronto lo vi ¡Era Yoite! ¡Que me parta un rayo! ¿¡En serió era mi vecino!? De todas las casas, de todos los lugres, él debía ser mi vecino ¡Por supuesto! En ese momento me percaté de que se empezaba a quitar la ropa hasta quedar desnudo, y lo que me acabó de destruir fue mi propia reacción, me sentí extrañamente atraído, el corazón me latía rápido, y sentí como se subía el calor a mi rostro ¡Me estaba sonrojando! ¡Por un demonio! ¿¡Por qué!? ¡Era un hombre! Ni siquiera ver una mujer desnuda me provocaba esto, me daba infinitamente igual ver gente sin ropa ¡No pregunten como sé eso! Intenté calmarme, seguir con mi vida y volver adentro, pero no lo hice, simplemente me quedé recargado en el barandal mirándolo.
—No solo tu rostro es lindo.
Dije con un tono calmado, aunque de eso no había nada realmente, al escucharme, volteo a verme, el asombro se asomó por sus ojos, aunque intento aparentar lo contrario.
—Tú…
Ante su reacción algo dentro de mí se encendió, una especie de malicia, quería molestarlo.
—No solo te basta asombrarme con tu acción de ayer, también con tu cuerpo.
Dije mientras lo miraba de arriba abajo, sus piernas eran bastantes largas, su cuerpo era delgado, y su piel sin duda muy blanca, en ese momento le hice recordar que estaba desnudo, y rápidamente se cubrió con la sabana de su cama, aquella malicia no hizo más que seguir creciendo al verlo tan nervioso y sonrojado.
—¿Qué haces ahí?
Me pregunto aparentando calma, pero no engañaba a nadie, estaba sin duda nervioso y eso me gusto.
—Aquí vivo, me mudé el lunes… —Respondí.
—¿Por qué no estaba enterado?
Me resultaba bastante entretenido como seguía actuando como si nada pasara, como si esto no importará, mientras seguía tapando su desnudez con nerviosismo.
—No planeaba avisarle al vecindario ¡Ey! ¡Soy nuevo, vivo a lado de la casa de Yoite!
Le respondí de forma irónica, y exagerando mis palabras, él parecía haberse ido a otro lado y volver de golpe.
—No creí que te aprendieras mi nombre.
—No planeaba hacerlo —Respondí serio.
A pesar de que, desde que escuché su nombre la primera vez no pude sacarlo de mi mente de nuevo.
—Disculpa, yo olvidé tu nombre.
—Como sea.
Chasqueé la lengua, me di vuelta para alejarme del balcón, lo miré una última vez, y cerré la ventana. A pesar de que se cubría con esa sabana, aun me sentía algo excitado, aquello no hizo más que irritarme ¿Qué pasaba conmigo?
Después de este día tan pesado solo quería dormir, así que no volví a salir de mi cuarto hasta la mañana siguiente, incluso ignoré el hecho de hacer la tarea, no planeaba hacerla de todos modos, no sabía ni de que se trataba.
Al día siguiente todo fue rutinario, de nuevo no había visto a Hina, Yukina hizo el desayuno, me prepare usando el mismo uniforme de ayer, desayunamos, subí por mis cosas al cuarto, pero hubo algo diferente, miré con mucha más atención hacia la ventana de lado, la observé un largo rato, y me pregunte si él ya se había ido, entonces al percatarme me sentí un tonto ¿¡Qué importaba!? Baje de nuevo, Yukina me esperaba afuera, empezó a hablar de un chico o algo, simplemente mi mente estaba en otro lado en ese momento como para atenderla, y así fue hasta llegar a la escuela. La acompañé a su salón y seguí mi camino.
Vi a Yoite, aunque lo vi mirando mucho a un chico que iba enfrente suyo con el cual choco un poco, sin entenderlo bien eso me molesto y suspire, luego empuje a Yoite provocando que chocara más que el otro tipo, este volteo y miro serio a Yoite, Yoite se portó como si nada y yo lo volví a empujar.
—Ya basta.
Volteo molesto, así quería probar que todo esto era mi culpa.
—Muévete larguirucho.
Respondí con el ceño fruncido, mientras él me comenzó a mirar fijamente.
—Se más paciente ¿Quieres?
Me pidió con un tono molesto, en respuesta hice todo lo contrario, lo empujé aún más fuerte haciendo que fuera a parar al suelo, me sentí victorioso en ese momento. El otro chico nos miró sin entender que era lo que pasaba.
—Gracias así está mejor.
Dije caminando encima suyo, luego me jalo del pie e hizo que me cayera casi tumbando al otro chico de antes que nos miraba confundido, aunque antes de caerse lo sostuvo un chico rubio y alto.
—¡Oigan, vayan a jugar a otra parte!
Gritó molesto, pero lo ignore y Yoite hizo lo mismo, fue así como nos empezamos a pelear entre nosotros.
—¿¡Qué te ocurre maldito poste!?
—No seas tan inmaduro, tú comenzaste con tus cosas.
—¿Inmaduro? Vamos no seas payaso.
—Eres un niño.
Dijo tratando de levantarse, pero lo jale del brazo y perdió una vez más el equilibrio.
—Mejor cállate, cara bonita.
Dije acercando su rostro al mío, sólo nos quedamos viéndonos de forma retadora, parecía una competencia de quien quería ser más intimidante, en la cual no hubo ganador pues el hippie que ejerce como docente, llegó.
—Hiei, Yoite, veo que ya se llevan muy bien, pero la clase comenzó vayan a su lugar ¿Quieren?
Ambos nos separamos y nos levantamos, ahora nos empujábamos cuando nos dirigíamos a nuestro lugar, no sabía cómo me sentía ante todo esto, pero ahí estaba actuando de forma tan infantil.
—Te gusta…
—¿Eh?
Era hora del almuerzo, me había ido a las escaleras a dormir un rato, Kurama había dado conmigo y de pronto ese comentario, yo fruncí el ceño en respuesta.
—No nada, solo recordé algo —Dijo serio.
—¿Qué recordaste?
Me dio curiosidad realmente lo que estaba pensando con respecto a eso.
—¿Sabías que muchos chicos molestan a la persona que le gustan?
Volvió a decir algo raro, luego me sentí raro yo mismo, ¿Molesto a Yoite porque me gusta? No, ese no es mi caso, pensé.
Al volver al salón actúe serió y pensé mucho sobre el comentario de Kurama, al final no llegue a nada, pero sea lo que sea me gusta molestar a ese chico y punto, por ello continuare haciéndolo, no significaba nada. Durante el pasillo al terminar las clases iba empujando a Yoite, y también lo comencé a pellizcar, él me ignoraba, pero sé que se enojaba ya que arrugaba la nariz de forma graciosa.
—¿Puedes dejar eso?
No respondí nada, solo me encogí de hombros y me fui aun riéndome por dentro, no tenía idea que demonios hacía, pero sin duda me estaba divirtiendo, supongo que este nuevo colegio no iba a ser tan malo como pensé.
Notas del autor.
Bueno sin duda hago ver a Hiei como un niño que no sabe cómo identificar sus sentimientos, y los expresa a base de violencia, no sigan su ejemplo.
