Advertencias: AU-OOC-Boys Love-Crack shipps
Yu Yu hakusho y Nabari no ou, así como YUGI-OH! No me pertenecen, sus personajes, así como las series son de sus respectivos autores, esta historia va con el fin de mi entretenimiento y el de los lectores.
Capítulo 7: La limonada llora
"Aquella tarde cuando vi tu rostro supe que era amor.
Aquella noche mientras tus lágrimas caían lentamente por tus mejillas, logre apreciar una mirada llena de dolor, y ahora dime tú ¿Qué hare?
¿Qué hare? Si no logró descifrar esto que siento hacia ti
Mañana te veré de nuevo sin poder entenderme, sin saber lo que sientes.
Dime tú ¿Qué hare? Debo decirte adiós, sacarte de mi corazón, antes de que me destruyas sin razón, hasta el punto de casi sacar mi alma y arrojarla al vacío, lejos, lejos.
Dime tú ¿Qué hare?
Mañana cuando te vea una vez más, te sacare antes de que me destruyas sin razón, hasta el punto de casi sacar mi alma y arrojarla al vacío, lejos, lejos.
Dime tú ¿Qué hare?
Mañana cuando te vea una vez más, te sacare antes de que me destruyas sin razón, hasta el punto de casi sacar mi alma y arrojarla al vacío, lejos, lejos.
Dime entonces, ¿Qué hare?"
Así la habitación se llenó de aplausos, y yo me quedé sorprendido, Hiei cantando, tocando una guitarra y haciéndolo de forma maravillosa, aparte de antisocial destruye laboratorios, era un buen músico…
—¡Bien hecho Hiei!
Dijo el profesor muy emocionado, Hiei lo miro con indiferencia, típico de él.
—No fue nada.
Respondió desviando la mirada, claro que fue algo, tonto, si no progresas en la escuela por lo menos puedes ganar dinero en los cruceros, y si tienes suerte, te descubre un caza talentos, o te creas un canal en las redes sociales ¿No es perfecto? No pude evitar rodar los ojos.
—Dime ¿De quién es la canción?
Pregunto el profesor aun bastante emocionado.
—Yo la escribí, realmente es muy tonta…
Volvió a responder con su indiferencia, no me resultaba tonta, vamos, el chico era bueno, aunque me dejaba bastante desconcertado ¿Con qué motivo la habrá escrito? No me lo imagino escribiendo canciones románticas de ninguna índole, lo veía más hablando de caos y destrucción, supongo.
—Bueno Hiei sigue así, puedes tomar asiento.
Hiei lo miro un momento y obedeció, camino de vuelta hacia su lugar, acomodo su guitarra y miro al frente.
—Yoite ¿Tú qué nos vas a enseñar?
—Nada…
Respondí cortante, la verdad yo no tenía talento para nada, así que no tenía caso, a lo mucho tejía y no me iba a poner a tejer en medio de la clase como una abuelita ¿Cierto?
—¿No tienes algún talento que nos quieras mostrar? —Insistió.
—No…
—Sólo intimidar.
Dijo alguien del salón, no supe quien, eso me dolió un poco, pero mejor lo ignore, Hiei me volteo a ver de forma extraña.
—¿Qué me ves Hiei?
Pregunté algo bajo para que sólo él me escuchara, sonrío y volteo de nuevo al frente, no entendí bien porque fue eso.
—Bueno Yoite, debo quitarte el punto de esta actividad, pero si quieres salvarlo que tal si…
—No es necesario, quítelo, está bien.
Respondí inmediatamente, no quería hacer nada, ni buscar un talento el cual creía tener cuando era una mentira, mire hacia Yami y sentí un ardor en el estómago, baje la mirada rechazando volver a ese momento otra vez, a esos recuerdos, no tenía talento, punto, me repetí un par de veces a mí mismo.
—¿Enserio?
Pregunto no muy convencido, yo solo asentí y así quedo el asunto mientras todos hacían bullicio.
Al finalizar la clase yo me espere un poco hasta que todos salieran, Hiei solía hacer lo mismo, siempre salíamos al último, yo para evitar el tráfico de humanos, él, no tengo idea.
—Yoite…
Me hablo el profesor y yo tome mis cosas y me acerque, Hiei salió muy tranquilo, lo mire de reojo.
—¿Qué pasa? —Pregunte impaciente por irme.
—No olvides lo que te dije ayer, debes hacerte tutor de Hiei, te comenté que hoy te diría tu tarea.
—Comprendo…
¿Qué remedio tenía? Suspire con resignación.
—¡Vamos anímate! Sólo encárgate de que haga sus tareas, de que cumpla con la clase, ya sabes, lo que haría un tutor, ayúdalo si tiene problemas para entender algo, y sobre todo que no se meta en problemas, convive más con él y vigílalo, sencillo ¿No?
Para nada ¿No lo ha visto estos meses? Ese chico es un caso serio ¿Dónde le ve lo sencillo? Si ustedes que son la autoridad no pueden ¿¡Cómo se supone que yo lo haga!?
—Será difícil… Pero lo hare.
No, no había esperanza.
—Ya sabes, si Hiei anda mal a ti te ira mal.
Dijo con un aura muy tenebrosa y una sonrisa tan escalofriante que hasta yo temí por mi vida, en serio ¿Qué me iban a hacer si me rehusaba o fallaba? ¿Matarme y enterrar mi cadáver en el patio del colegio?
—Lo comprendo, con su permiso.
Salí rápido de ahí, el miedo me invadía si era sincero. Al salir y dar vuelta en la esquina ahí estaba Hiei muy sonriente.
—Hola.
Dijo de forma extraña, yo sólo lo mire extrañado, y seguí con mi camino, me detuve un momento y voltee a verlo de nuevo.
—Hiei, haz tu tarea, por favor.
Al decir eso el muy idiota se comenzó a reír, lo juro quería golpearlo, y era extraño, no quería golpear a nadie normalmente.
—Por favor, vaya que dulce eres —Decía aun entre risas.
—¡Entonces ¿¡Quieres que sea malo!? ¡No me importaría serlo!
—Tranquilo guapo, ya me porto bien.
¿Guapo? Se debe andar burlando de mí de nuevo, lo pateare, no, espera, debo controlarme, no quiero que entierren mi cadáver en el patio.
—Deja de burlarte y haz lo que te pedí, soy tu tutor y debo hacer que mejores, aunque prefiero matarte con mis propias manos si te soy sincero.
—Ya me voy a mi casa entonces, adiós vicepresidente, ah por cierto Yami te busca.
—¿Yami? ¿Dónde está, te dijo para qué?
Era raro que Yami tomara la iniciativa de buscarme, y por un momento en verdad me sentí ilusionado con la idea, hace tiempo que no me concentraba en lo que pasaba con Yami por estar peleando con Hiei todo el tiempo, sin duda parecía ser una especie de anestesia emocional muy extraña, Hiei me miró muy atento y me puse nervioso de cómo me miraba.
—Yo que se, solo dijo que fueras al salón de arte.
Cuando termino, sin pensarlo dos veces me apresure, Yami me buscaba ¿Para qué? Se que era tonto ilusionarme a estas alturas, o creer que era para algo que no fuera sobre la clase o el comité, y aun así por un momento quise aferrarme a esos días donde todo era normal en mi vida, donde seguía enamorado del presidente de la clase, y Hiei no existía.
—¿Yami?
Pregunte al llegar al aula, pero no había nadie… ¿Hiei me mintió? Pero ¿Por qué? Cuando me decidí por salir alguien cerró la puerta de pronto, di un pequeño saltito de la impresión, y me acerque para tratar de abrirla, alguien la había estancado… ¡Matare a Hiei!
Después de media hora, y gracias a un profesor logre salir. Cuando llegue a casa, en serio sólo quería matar a Hiei, sus bromas estaban llegando al límite de mi paciencia. Yukimi no se encontraba, eso no importaba ahora, apresure mi paso hacia mi habitación, abrí la ventana y grite, nunca gritaba, pero sentía rabia.
—¡Hiei Jaganshi! ¡Sal ahora mismo!
No tuve que gritar más, salió enseguida.
—¿¡Qué!? Ya hice mi tarea, fastidioso.
Respondió de mala gana y yo fruncí el ceño, dudaba mucho que ya la hubiera terminado, pero eso era lo de menos.
—¡Eres de lo peor!
—¿¡Ahora por qué!?
—¡Me mentiste, Yami no me buscaba y luego me encerraste en el salón de arte! ¿¡Tienes algún problema!? ¡Sin duda eres un psicópata!
¿Estaba exagerando? Muy probablemente, aquello había sido una tontería, pero seguía muy enojado con él.
—¿¡De qué diablos me hablas!? ¡Yo no hice nada de eso!
Antes de que le contestara se fue muy molesto ¿Enserio no fue él? Es decir, siempre me hacía bromas tontas, pero esta vez parecía molesto de la acusación.
Cuando menos lo pensé la noche hizo su aparición y se me hizo eterna, a ese punto ya me había calmada y despejado, y ahora deseaba poder hablar bien con Hiei, pero eso tendría que ser mañana, así que sólo me dispuse a terminar con mis deberes.
A la mañana siguiente me fui temprano, sin desayunar, debía dejar de hacer eso, lo sabía bien, pero mis ideas no eran claras, me atormentaban los pensamientos, me preguntaba quién me encerraría en el salón, cuando de pronto detuve el paso, a mi mente se me vino el mismo Yami, ¡No! Él no me haría eso, por más que me odie no lo haría, era bastante maduro para esas tonterías, aunque tal vez quien si lo haría eran sus estúpidos amigos, a ellos si los creía capaces, debí haberlo imaginado antes.
—¡Muévete! ¡Estorbas!
Dijo alguien atrás de mí, voltee y me quede hipnotizado con la mirada feroz de Hiei, había olvidado que sus ojos me parecían muy atractivos, ¡Espera! ¡No era momento para eso! ¿¡Por qué estoy pensando en algo así de todos modos!?
—Hiei…Yo…
Realmente no sabía que decirle, se veía muy enojado, aunque aún no entendía que era lo que lo ponía tan de mal humor, no era la primera vez que alguien lo culpaba de hacer algo, y siempre le lanzaba insultos y el asunto acababa en eso, ¿Por qué ahora era distinto para él? Hiei tan solo suspiro y se fue, la verdad esta vez su enojo era serio, y sentí algo llamado remordimiento, por lo general no me importaría si me dejan de hablar, vamos, de todos modos, no me hablan mucho por aquí, pero, en este caso si me importaba su opinión.
—Es por la tutoría… —Me dije a mi mismo.
Mi cabeza daba vueltas, durante la clase no ponía atención y miraba de repente a Hiei, este aún tenía el ceño fruncido y miraba por la ventana, se supone que debía decirle algo por eso, pero me daba miedo hacerlo enojar más, solo podía suspirar, aparte de resolver el problema de ayer debía disculparme con Hiei, lo acuse sin tener pruebas. Mi salvación fue el timbre del almuerzo, Hiei se levantó rápido y salió, sólo se me ocurrió seguirlo y pedirle disculpas.
—Yoite…
Dijo alguien antes de que me fuera, yo voltee y me tope con los ojos carmesí de Yami, lo mire esperando a que hablara, me sentía muy impaciente por irme y alcanzar a Hiei.
—Al final de clases debemos reunirnos, recuerda que pronto será el festival escolar…
Dijo con calma, yo solo asentí y salí rápido, me sorprendí de mi actitud sin duda, normalmente disfrutaría cada momento con Yami, pero ahora solo quería ver a Hiei ¿Qué me estaba pasando últimamente?
No tuve éxito en alcanzarlo y mucho menos en encontrarlo así que regrese al salón, por culpa de ese tonto no había comido, pase todo ese tiempo recorriendo la escuela, incluso creo que preocupe a Miharu por mi rara actitud cuando nos encontramos en el pasillo, no tenía tiempo para explicarle lo que ocurría, lo haría después, además, me sentía peor cada momento que pasaba, cuando entre al salón lo vi leyendo una revista muy tranquilamente, eso sí me molesto.
—¡Jaganshi!
Grité llamando la atención de todos, excepto la suya, me acerque y le arrebate la revista, el me miro aun con esos ojos furiosos.
—¿Qué?
—Yo…
De nuevo ante esa mirada me quede hipnotizado, ¿Qué tenía Hiei Jaganshi para dejarme así? Sin poder decir más nada el profesor entro, ¿Cuánto tiempo me quede así? Sacudí la cabeza y me senté, Hiei estiro su mano hacía mi dirección.
—Mí revista…
—Hiei, espérame a la hora de salida…
Dije mientras se la entregaba, el no respondió y de nuevo no podía concentrarme.
Así, la hora de salida llego, yo vigilaba a Hiei, quien tomo todas sus cosas y se levantó.
—Te espero afuera.
Dijo sin voltearme a ver, yo solo asentí, y me preparé para salir.
Una vez afuera yo estaba pensando que decir ante el enojado Hiei, hasta que llego Yami, llamando mi atención.
—Yoite…
—¿Qué pasa?
En ese momento sentí la mirada de Hiei, el cual estaba aún más molesto ¿Por qué?
—Recuerda, quedamos de vernos a la salida…
Dijo Yami, yo aun no entendía a lo que se refería, hasta que recordé lo de la reunión.
—Si…
Dije finalmente, en eso Hiei se dio vuelta.
—Espera Hiei…
—¡Por un demonio Yoite, para que me molestas si ya estas ocupado, simplemente vete con él y déjame en paz!
Aquellas palabras me dejaron sorprendido, y me lastimaron de una forma que no esperé que lo hicieran, mi cabeza giro muchas veces y sentí mis ojos arder mientras Hiei se iba furioso.
—¿Están saliendo?
Pregunto Yami sacándome de mi propio mundo, voltee a verlo con sorpresa, ¿De dónde había sacado esa conclusión? Es decir, creo que sería lo último que te imaginarias ¿No?
—No…—Respondí.
—Parecen muy cercanos, y él se ha puesto celoso ante mi presencia.
Dijo mientras yo trataba de calmarme y respirar, no es como que cualquier persona concluyera lo mismo ¿Cierto?
-No somos nada… Además, somos hombres.
Se que para Yami eso no importaba, así como para muchos en la escuela, entonces parecía como si yo intentara buscar excusas más que nada.
—Es imposible, a él ni siquiera le deben gustar los hombres… Además, ya estaba enojado por otra cosa.
Concluí, aunque realmente no sabía a qué se debía el enojo de Hiei.
—Mañana…
—¿Qué?
—Mañana hablamos del festival, ve con él —Dijo dándose vuelta.
—No es necesario, hablaremos luego, ahora…
—No tienes cabeza para hablar de esto, además, se nota que deseas llorar.
Finalizo y se alejó, yo realmente no sabía qué hacer, camine sin rumbo y la verdad si quería llorar, ¿Por qué Hiei me hablo así? ¿Por qué no dejo de pensar en él? ¿Qué siento realmente por él? Todo esto me inquietaba mucho, y acabe llorando, sentía una presión en el pecho la cual no paraba, vamos, solo lo conocía hace unos pocos meses y él se la pasaba causándome molestias ¿Por qué de pronto tenía la cabeza repleta de él? Sus acciones eran dolorosas, y me preocupaba lo que pensara de mí ¿Qué debía pensar de todo esto?
—¡Eres un tonto! —Me dije a mi mismo con rabia.
—¿Te peleaste con Yami?
Preguntó una voz burlona que venía en mi dirección y sabía bien quien era, ahora no tenía ánimos de escuchar a nadie y mucho menos a ese demente.
—Déjame…
Dije con una voz fría, y me dispuse a marcharme, pero me jalo del brazo y me empujó hacia la pared, mientras esbozaba su estúpida sonrisa.
—¿A dónde vas sombrita?
—Suéltame Bakura…
Dije mientras me movía tratando de zafarme del dolor que me ocasionaba en mi brazo, pero no lo logre y me apretó con más fuerza, me sentía bastante débil al no haber comido, y conmocionado por mis propias emociones.
—Últimamente te juntas mucho con ese enano de tu salón, no me digas que lo usas para olvidar tu amor por Yami —Dijo con un tono fastidioso.
—¡Suéltame!
—Cállate, no importa cuánto grites nadie te escuchara, vamos a divertirnos un rato ¿De acuerdo?
Se comenzó a reír de forma extraña y luego se acercó y me susurro al oído.
—Ayer tu cara… Dios debiste ver tu cara —Dijo entre risas estruendosas.
—¿De qué hablas?
—Ayer le dije al enano que Yami te buscaba, y cuando ibas muy feliz al salón, pff tú cara llena de felicidad.
Volvió a reírse y yo me quede paralizado.
—¿¡Tú me encerraste!?
—Estaba aburrido y así comprobé si era verdad o no lo que dijiste en la cafetería aquel día, disculpa la tardanza, estaba ocupado con Miho, y como comprenderás, eres tan irrelevante que apenas me acorde de que existías.
Dijo como si nada de esto fuera la gran cosa, yo sólo quería irme, ahora no tenía ánimos de pensar en absolutamente nada, solo quería ver a Hiei y volver a sentirme tranquilo… Espera ¿Qué?
—¿Por qué pensé en eso? —Susurre.
La imagen de Hiei me daba calma, pero ¿Por qué? Él solo me molestaba y se burlaba de mí todo el tiempo, no era tan diferente a Bakura ¿Cierto? No, Hiei sí era diferente a este desquiciado.
—¿Ahora que dices?
Pregunto Bakura confundido al verme hablando solo, para luego volver a reírse, entonces comencé a llorar, aunque no supe si por sus comentarios, por lo que pasaba con Hiei o por el dolor en mi brazo.
—Suel…Ta…
Mi voz se entre cortaba, no podía y no resistiría más.
—No llores debilucho.
Dijo de forma intimidante mientras aplicaba más presión en mi brazo, eso me hizo llorar aún más, y comencé a temblar.
—¡Me quiero ir! —Insistí.
—Me pregunto cuanto tiempo seguirás molestando a mi novio.
Bakura volteó, y para mi sorpresa era Hiei, reconocía su voz sin duda.
—¿Tú novio?
Preguntó Bakura, mientras me soltaba de la impresión, volteé a ver Hiei con alivió, él mantenía una mirada molesta, pero esta vez era dirigida al albino, en un impulso corrí hacia él, y lo abracé mientras me inclinaba para acomodarme mejor, para mi sorpresa él me correspondió.
Bakura contenía una carcajada.
—Sí, mi novio.
Volvió a decir Hiei sin perder su compostura.
—¿Sabes que Yoite está enamorado de Yami?
—Si… Por desgracia hace poco me entere, y me arde la sangre de rabia.
¿Hablaba enserio? ¿O sólo seguía en el raro plan que tenía entre manos? Bakura silbo y Hiei me aferró más a él, debido a nuestra diferencia de altura era un poco incomoda la pose, debía agacharme, pero al mismo tiempo, me sentía cómodo, era extraño, solo sé que oculte mi rostro en su hombro, y él acomodo sus manos en mi cintura
—¿Entonces?
Preguntó por fin Bakura, como si buscará una respuesta en especial.
—Aunque Yoite ame a ese tipo no me interesa… Por cierto.
Hizo una pausa, antes de proseguir —¡Sí vuelves hacerle algo a Yoite y te arranco los brazos!
Bakura tomo aquellas palabras como un reto, se rio y se marchó.
Cuando estuvo lejos solté a Hiei y lo mire a los ojos, aun parecía llenos de ira, comenzó a caminar hacia la dirección contraría en que se fue Bakura, entonces lo seguí, tenía tantas preguntas, pero por más que le hablara él no me volteaba ver, no fue hasta que lo sujete del brazo una vez fuera de la escuela.
—Hiei…
Hice una pausa, aunque no volteo a verme y permaneció en silencio.
—Perdóname por favor.
Sentí mis ojos arder, pero contuve las lágrimas que deseaban salir.
—¿Por qué? —Preguntó aun si voltear.
—No lo sé…
Era verdad, no sabía el motivo de mi disculpa, yo sabía que era por algo más que culparlo de aquella broma que al final resultó ser de Bakura.
—Entonces no hay nada por lo cual pedir perdón.
Respondió con una sonrisa, la cual era de ironía.
—¡Sí lo hay! —Dije casi derrumbándome —Pero, no sé qué es, solo sé que estas enojado conmigo y es mi culpa, sé que no estás bien y es mi culpa, sé que ¡Me odias y es mi culpa!
En ese momento las lágrimas volvieron a brotar, sin poder detenerlas, solté a Hiei y cubrí mi rostro no deseaba que me viera así.
—Yoite… Olvídalo.
Dijo él con un tono que no logre descifrar ¿Odio? ¿Dolor? Simplemente no lo supe, pero no quise mirarlo, no me atreví.
—Yoite… Será mejor que no volvamos a tratarnos.
Por fin levanté la mirada aun con lágrimas en mis ojos y lo miré sin entender a lo que se refería.
—¿Qué?
Hiei desvió su mirada y entonces lo dijo.
—A partir de ahora, solo somos compañeros de clase, no somos amigos, no somos nada más que eso… Aunque, creo que desde el principio fue de ese modo.
Pronuncio esto último de nuevo con esa sonrisa que no se podía reflejar en sus ojos. Se dio vuelta y se marchó dejándome un nudo en el pecho, ¿Por qué me dolía tanto? ¿No era eso lo que yo quería? Entonces ¿Por qué no paraba de llorar?
Camine a casa aun sin comprender lo que había pasado, las lágrimas se habían detenido hace rato, pero el dolor seguía en mi corazón ¿Por qué? La verdad me dolía que Hiei no quisiera tener nada que ver conmigo, y sobre todo que ahora me odiara, me dolía mucho, y seguía sin entenderlo, no era normal, ni siquiera me había sentido tan inquieto con lo de Yami, había algo que no podía descifrar en el fondo de mi mente, algo que no podía o no quería ver, Hiei ya no me hablaría, ni me molestaría, y aun así yo…
—¿Por qué lloras Yoite?
Preguntó Yukimi al verme parado enfrente de la casa, ni yo comprendía el motivo de mi llanto.
Notas del autor.
Cabe resaltar que el Yoite de este AU no tiene los mismos traumas que el producto original, por lo que no tendrá mismas reacciones o acciones del Yoite real, aunque sí tendrá sus propias situaciones con su pasado, eso se verá más adelante; igual para Hiei, es distinto al verdadero Hiei, recordemos que aquí es humano y criado por su madre, por eso no van a reaccionar o ver las cosas del mismo modo como sus versiones verdaderas, he tomado aspectos de los productos originales y los he fusionado en este AU para que funcione, como un par de adolescentes muy confundidos, y normales de colegio, sin la fantasía de por medio.
Eso sí, no olvidemos el absurdo de algunas situaciones, que claramente en nuestra realidad no pasan.
