Advertencias: AU-OOC-Boys Love-Crack shipps

Yu Yu hakusho y Nabari no ou, así como YUGI-OH! No me pertenecen, sus personajes, así como las series son de sus respectivos autores, esta historia va con el fin de mi entretenimiento y el de los lectores.

Capítulo 8: El café llora

"Aquella tarde cuando vi tu rostro supe que era amor.

Aquella noche mientras tus lágrimas caían lentamente por tus mejillas, logre apreciar una mirada llena de dolor, y ahora dime tú ¿Qué hare?

¿Qué hare? Si no logró descifrar esto que siento hacia ti

Mañana te veré de nuevo sin poder entenderme, sin saber lo que sientes.

Dime tú ¿Qué hare? Debo decirte adiós, sacarte de mi corazón, antes de que me destruyas sin razón, hasta el punto de casi sacar mi alma y arrojarla al vacío, lejos, lejos.

Dime tú ¿Qué hare?

Mañana cuando te vea una vez más, te sacare antes de que me destruyas sin razón, hasta el punto de casi sacar mi alma y arrojarla al vacío, lejos, lejos.

Dime tú ¿Qué hare?

Mañana cuando te vea una vez más, te sacare antes de que me destruyas sin razón, hasta el punto de casi sacar mi alma y arrojarla al vacío, lejos, lejos.

Dime entonces, ¿Qué hare?"

Todos comenzaron a aplaudir, mientras me miraban sorprendidos en especial el de ojos zafiro del rincón, no podía creer que genuinamente les gustará como cantaba, aunque, debían agradecerle por eso a mi madre y sus intentos de hacerme sobrellevar la ira infantil.

—¡Bien hecho Hiei!

Dijo el profesor muy emocionado, lo mire con indiferencia.

—No fue nada —Respondí desviando la mirada.

Realmente no era nada, incluso se me hacía todo tan tonto.

—Dime ¿De quién es la canción?

Pregunto el profesor aun bastante emocionado.

—Yo la escribí, realmente es muy tonta…

Para mí era una tontería, había escrito eso para sacarme de la mente a cierta persona, cuando el hippie habló de mostrar un talento para la clase realmente no iba a participar, pero si no buscaba subir mis notas mi madre me iba a asesinar a este paso, y más aún que le acabaron diciendo sobre lo que paso en el laboratorio, yo ingenuo creyendo que eso había quedado en el olvido, Hina no paro de sermonearme toda la tarde.

—Bueno Hiei sigue así, puedes tomar asiento.

Lo miré un momento y obedecí, el sujeto me irritaba con su simple presencia ¿Era eso normal? Camine hacia mi lugar, acomode mi guitarra y mire al frente.

—Yoite ¿Tú que nos vas a enseñar?

Preguntó el profesor mirando al pelinegro que estaba a mi lado.

—Nada… —Respondió cortante y sin ánimos.

—¿No tienes algún talento que nos quieras mostrar? —Insistió el hippie.

—No…

—Sólo intimidar.

Dijo alguien del salón, la verdad son unos tontos, voltee a ver a Yoite para comprobar si estaba bien por el estúpido comentario de aquel sujeto, si supiera quien había sido, lo pateaba.

—¿Qué me ves Hiei?

Pregunto en voz baja que solo yo escuche, al parecer estaba bien, sonreí y voltee de nuevo al frente.

—Bueno Yoite, debo quitarte el punto de esta actividad, pero si quieres salvarlo que tal si…

—No es necesario, quítelo, está bien —Respondió de inmediato.

—¿Enserio?

Pregunto el profesor no muy convencido, Yoite asintió y dejaron el asunto, mientras los demás volvían a ser escandalosos.

Al finalizar la clase me espere un poco, Yoite solía hacer lo mismo por lo que siempre salíamos al último, yo para evitar el tráfico de humanos, él, no tengo ni idea en que pensaba, tal vez algo parecido.

—Yoite…

El profesor se dirigió al larguirucho, este tomo sus cosas y se acercó al hippie mientras yo salía tranquilamente.

Camine un momento y me espere al dar vuelta en la esquina, Yoite pasaría por aquí seguramente, seguía sin saber el motivo de mis actos, ya sólo me dejaba fluir.

—Oye ¿Eres de la clase de Yoite?

De pronto se acercó a mí un tipo extraño, era albino y parecía un demente y créanme yo sé de dementes.

—Sí…

Respondí a la defensiva, normal en mí desconfiar de la gente extraña, o de todos.

—Dile que Yami lo busca en el salón de arte.

Respondió con una sonrisa, lo mire molesto, algo en él no me gustaba.

—¿Sabes? Yami piensa que Yoite y tú son muy buenos amigos ¿Hasta qué punto será cierto? Bueno le dices ¿De acuerdo? —Finalizó y se marchó.

¿Quién era ese tipo? Como sea, lo olvide tan pronto vi venir a Yoite, entonces sonreí ¿Enserio que me pasa?

—Hola.

Dije sin ocultar mi felicidad, él solo me miro y siguió con su camino, pero se detuvo para voltear nuevamente a verme.

—Hiei, haz tu tarea, por favor.

Al decir eso me ocasiono gracia y sin evitarlo me reí.

Por favor, vaya que dulce eres —Dije sin parar de reírme.

—¡Entonces ¿¡Quieres que sea malo!? ¡No me importaría serlo!

—Tranquilo guapo, ya me porto bien.

¿Guapo? Por favor que piense que es otra de mis burlas… Aunque, bueno la verdad si me parece atractivo, y me molesta que sea así, si soy sincero.

—Deja de burlarte y haz lo que te pedí, soy tu tutor y debo hacer que mejores, aunque prefiero matarte con mis propias manos si te soy sincero.

Ni me sorprendía ya con sus amenazas, luego detuve mi risa y me acorde del tipo de antes.

—Ya me voy a mi casa entonces, adiós vicepresidente, ah por cierto Yami te busca.

—¿Yami? ¿Dónde está, te dijo para qué?

En ese momento sentí como si me golpearan en el estómago, Yoite de pronto parecía llenó de ilusión, y eso me confundió bastante.

—Yo que se, solo dijo que fueras al salón de arte.

Cuando mencione el lugar, Yoite sin más se apresuró a ir, no escuchó nada más, y aun quería advertirle del sujeto albino ¿Por qué me sabía tan mal la reacción de Yoite? Había escuchado rumores sobre Yoite y Yami, sobre como Yoite seguía con devoción a Yami, ciertamente no me parecía así, y sin embargo no dejaba de pensar en todo lo que decían, sobre cómo esa admiración parecía ser algo más.

Al llegar a mi casa me sentía sin ánimos, me fui a mi cuarto ignorando todo lo que Yukina me decía, estaba muy frustrado y temía que si habría la boca le diría algo horrible y ella no merecía mi rabia, una rabia que no sabía de donde provenía ¿Por qué Yoite reacciono así? ¿Realmente a Yoite le gustaba Yami? Si así fuera ¿Por qué me molestaba tanto? No importaba cuanto lo pensara no hallaba respuestas, solo más preguntas que no llevaban a nada.

Mejor me puse a hacer la tarea, o al menos un intento de eso, hacía lo mejor que podía, aunque mi mente seguía divagando sobre Yoite, los rumores, Yami, ¿Había algo ahí? Es decir, Yoite rara vez sonreía, de pronto pone una expresión así… ¡Agh!

Sacudí mi cabello frustrado, pensar en esto era ridículo, y no lograba hilarlo, además ¿Qué importaba? Si a él le gustaba Yami o quien fuera ¿Era de mi interés realmente? Salí de mi propia discusión mental cuando lo escuché gritarme desde el balcón.

—¡Hiei Jaganshi! ¡Sal ahora mismo!

Parecía molesto, tal vez le pasó algo con Yami… ¡Ese nombre de nuevo! Comencé a odiarlo en ese momento. Salí a ver que quería antes de que quisiera matarme.

—¿¡Qué!? Ya hice mi tarea, fastidioso —Mentí.

No llevaba ni la mitad, igual le respondí de mala gana, mientras el me fulminaba con la mirada.

—¡Eres de lo peor!

Me quede un poco atontado ante aquel comentario.

—¿¡Ahora por qué!?

—¡Me mentiste, Yami no me buscaba y luego me encerraste en el salón de arte! ¿¡Tienes algún problema!? ¡Sin duda eres un psicópata!

¡De nuevo ese nombre! ¿¡Qué tenía de especial de todos modos!? Me ardió la sangre, además me acusaba de algo que claramente no hice.

—¿¡De qué diablos me hablas!? ¡Yo no hice nada de eso!

Antes de que continuara me fui no quería pelear con él y sabía que si seguía ahí terminaríamos peor. Me acosté en mi cama y traté de calmarme, a pesar de que mis pensamientos iban y venían, un caos total.

Cuando menos lo pensé la noche hizo su aparición, se me hizo eterna, sólo deseaba poder sacarme de mi mente a Yoite y todo el asunto con Yami, lo que más me hacía enojar de todo esto, era que me enojara en primer lugar por el tipo de interés que podría tener Yoite por ese sujeto, cuando menos lo pensé me quedé dormido, otro día más sin terminar la maldita tarea.

A la mañana siguiente me encontraba sin ánimos, apenas había probado bocado en el desayuno, durante el trayecto Yukina como siempre iba animada hablando sobre sus amigos, ya se soy horrible pero no quería saber nada, me sentía mal y de nuevo recordé al idiota de Yoite y Yami.

—¿Hermano?

Me saco de mis pensamientos y volteé a ver a la dulce chica, tenía una mirada llena de preocupación, ella sabía que algo andaba mal, no quise decirle nada y sonreí para calmarla. Al llegar a la escuela nos separamos y fui a mi salón y como siempre unos segundos antes Yoite estaba ahí.

—¡Muévete! ¡Estorbas!

Dije furioso, al parecer aún tenía coraje el cual no sabía de donde provenía, Yoite se me quedo viendo

Y agito la cabeza como si tratara de olvidar algo que pensó.

—Hiei… Yo…

Dudo al quererme decir algo mientras yo lo miraba molesto; Suspiré y me fui, dejándolo atrás, no quería hablar con él ahora.

Durante la clase no preste atención, miraba por la ventana y de repente volteaba a ver a ese tonto presidente, nunca lo había tomado mucho en cuenta, y ahora sentía que lo odiaba ¿¡Qué me pasaba!? Aun si Yoite y él tuvieran algo que ver ¿A mí que más me daba? No paraba de repetírmelo una y otra vez hasta el hartazgo, pero la verdad es que, si me ¡Importaba! Y me molestaba darle tanta importancia en primer lugar, y dársela aún más a los chismes, no había nada certero, y todos hablaban de una cosa u otra, nadie se ponía de acuerdo sobre lo que ellos tenían o no tenían.

El timbre del almuerzo sonó, me levanté rápido y salí sin mirar a mi alrededor. No tenía ánimos de ver a nadie así que evité ir con Kurama o mi hermana, por ello fui a la azotea, pase un rato arriba hasta que me aburrí y regrese al salón recordando que tenía una revista en la mochila; al entrar suplique que Yoite no estuviera ahí, tenerlo cerca me ponía más nervioso, por suerte aun no llegaba, así que con más tranquilidad me fui a mi lugar, saque la revista y trate de perderme lo más que fuera posible.

—¡Jaganshi!

Gritó alguien, sabía que era Yoite, conocía tan bien su voz, que suerte la mía, trate de no prestarle atención, pero cuando menos lo pensé me arrebato la revista y lo mire furioso, en verdad no quería esto, no ahora.

—¿Qué?

—Yo…

De nuevo me miraba fijo, su mirada me calmaba un poco, y al mismo tiempo me inquietaba mucho, en eso entro el profesor ¿Cuánto tiempo nos quedamos así? No lo sé, de nuevo sacudió la cabeza y se sentó, estire mi mano llamando su atención.

—Mí revista…

—Hiei, espérame a la hora de salida…

Dijo mientras me la entregaba. ¿Qué quería de mí? Durante la clase solo pensé en ello, esto de mejorar mis notas no estaba yendo muy bien como había planeado, y a este punto mi madre me iba a enterrar vivo. La hora de salida por fin llegó, debía resolver mis asuntos pronto, Yoite me miraba mientras yo tomaba mis cosas, su mirada en mí era demasiado abrumadora como si estuviera examinándome todo el tiempo.

—Te espero afuera.

Dije sin voltearlo a ver, y sentí como se levantaba de su lugar.

Una vez afuera esperaba que Yoite me digiera algo para poder acabar pronto con el asunto, y luego llego Yami llamando su atención, esto era perfecto, ahora sentía como ese ardor volvía a mis entrañas listo para hacerme vomitar fuego.

—Yoite…

—¿Qué pasa?

En ese momento mire lleno de furia a Yoite ¿Era en serio? Creía tenerlo bajo control, pero, obviamente nada estaba bajo control.

—Recuerda, quedamos de vernos a la salida…

Yoite permaneció callado antes de dar una respuesta.

—Sí…

Eso fue todo, mi mente me llevo a muchas cosas, pero ninguna me agrado, verlos juntos sea cual sea el motivo me reventó por completo, me di vuelta no quería saber más.

—Espera Hiei…

—¡Por un demonio Yoite, para que me molestas si ya estas ocupado, simplemente vete con él y déjame en paz!

Me marche muy enojado, sentía mis ojos arder ¿Quería llorar? Corrí antes de que eso pasara, nunca nadie me había visto llorar y hoy no sería la excepción, llegue al patio y me escondí tras un árbol, cuando no hubo nadie alrededor me senté en el suelo y mire hacia el cielo ¿Por qué me sentía así? Yo no era así…Simplemente algo en mi había cambiado desde que llegue a este lugar, desde que me cruce con Yoite, en ese momento recordé a Yoite arrugando su nariz y sonreí, poco a poco recordé todo lo que habíamos pasado este corto tiempo, y eso me hacía feliz, pero entonces empecé a conectar cosas, cuando conocí a Yoite, lloraba ¿Era por Yami? Pensar en que Yoite sintiera algo por Yami me dolía, y jamás imagine algo tan absurdo me pudiera poner en este estado, estaba simplemente frustrado con todo esto, con lo que sentía, con lo que Yoite sentía, me estaba volviendo loco.

Sin poder evitarlo comencé a llorar, no estaba seguro del motivo, tal vez de la frustración, tenía años sin llorar, y ahora lloraba por culpa de ese larguirucho, usé mi ante brazo para cubrirme los ojos mientras intentaba volver a ser yo, pero, cada día lo sentía más lejos como si mi carcaza se estuviera fracturando.

Estuve un tiempo en esa posición hasta que sentí que las lágrimas habían parado y me sentía menos tenso, baje mi brazo y mire a mi alrededor sin estar mirando realmente nada en concreto.

—Lo quieres mucho ¿Verdad?

Preguntó alguien, inmediatamente me levante y frote mis ojos en caso de que aun hubiera rastros de mis patéticas lágrimas, no quería parecer débil ante nadie y para mi sorpresa, fue Yami quien me miraba, de nuevo mi suerte era pésima ¿Qué se supone que hacía aquí? ¿No se había quedado con Yoite?

—¿Qué haces aquí?

Pregunte ignorando su comentario mientras me sacudía el polvo de la ropa en un intento de fingir que nada ocurría.

—Yoite parecía preocupado por ti, así que te estaba buscando, bueno solo quería informarte eso, nos vemos, Hiei — Dijo, mientras se daba vuelta para irse —Si lo quieres hasta el punto de llorar mejor has algo.

—No tengo idea de lo que estás hablando —Conteste a la defensiva.

—¿Seguro? —Finalizó y se marchó.

En verdad toda la situación me estaba llevando a un punto que no estaba seguro querer tocar, y sin embargo me encontraba de camino hacia la escuela con la intención de buscar a Yoite ¿Para qué? Algo en mi se rehusaba a querer ir, toda esta marea de emociones me llevaba hacia algo que realmente no quería manejar, ni me sentía listo para ello, y aun así ni una sola vez pude convencerme para dar la vuelta y marcharme.

Busque por un rato a Yoite, me sentía un tonto y estaba dispuesto a irme a casa y olvidarlo todo por fin, pero, un ruido llamo mi atención; fue cuando vi a Yoite con el albino de ayer, el muy idiota tenía a Yoite contra la pared mientras Yoite lloraba, sentí en ese momento como la sangre me empezaba a hervir nuevamente, pero, esta vez por otro motivo, cerré el puño con fuerza y me acerque, iba a matar a ese imbécil.

—No llores debilucho.

Dijo tratando de intimidar a Yoite y haciéndolo llorar aún más.

—¡Me quiero ir!

—Me pregunto cuanto tiempo seguirás molestando a mi novio.

Dije llamando su atención y mirándolo furioso.

—¿Tú novio?

Preguntó algo impresionado para por fin soltar a Yoite, entonces fue que Yoite volteó a verme, yo mantuve mi vista todo el tiempo en aquel albino por lo que no me percate de que Yoite corrió hacia mí, no fue hasta que me abrazo con fuerza, correspondí como siempre, como cada vez que él venía hacia mí, era algo inevitable; mantenía mi vista en el albino idiota el cual parecía contener una carcajada, aquello me hizo enojar más.

—Sí, mi novio —Le repetí.

Realmente mi idea era que dejará de meterse con Yoite, sólo pensé en eso para mantenerlo a salvo, fue un mero impulso del momento, mientras asumía que todo esto era debido a esos rumores con Yami.

—¿Sabes que Yoite está enamorado de Yami?

—Si… Por desgracia hace poco me entere, y me arde la sangre de rabia.

Aún la idea me enojaba de sobremanera, el albino en respuesta silbo, sólo pensé en aferrar a Yoite más a mí, la pose en la que estábamos era incomoda, seguramente graciosa, nuestra diferencia de altura era muy marcada, y aun así Yoite parecía refugiarse en mí, acomodo su rostro en mi hombro mientras yo lo tomaba de la cintura.

—¿Entonces?

Preguntó por fin el sujeto, como si buscará algo en especial de este dialogo, parecía divertirse sin duda.

—Aunque Yoite amé a ese tipo no me interesa —Mentí —Por cierto… ¡Vuelves hacerle algo a Yoite y te arranco los brazos!

Sé que lo tomo como un reto, sin embargo, sólo se rio y se marchó, al menos por ahora.

Cuando estuvo lejos Yoite me soltó y me miro a los ojos, yo me sentía sin ánimos y más confundido que antes por lo que sólo pensé en irme lejos, a donde fuera, pero lejos, Yoite por su lado me siguió con insistencia mientras yo trataba de ignorarlo, pero fue hasta que salimos de la escuela que me sujeto del brazo.

—Hiei…

Hizo una pausa, pero no lo voltee a ver y permanecí en silencio, no quería esto, no quería hablar, no quería saber nada de lo que pasaba con Yami, con él, y sobre todo lo que fuera que pasaba conmigo, simplemente no quería más nada de esto.

—Perdóname por favor.

Tales palabras me confundieron.

—¿Por qué? —Pregunte sin voltear.

—No lo sé…

Respondió, sonreí con ironía, es que era el caso, realmente no había nada de que disculparse, no había nada de qué hablar, simplemente no había nada aquí, ni nada entre nosotros.

—Entonces no hay nada por lo cual pedir perdón.

—¡Sí lo hay! Pero, no sé qué es, solo sé que estas enojado conmigo y es mi culpa, sé que no estás bien y es mi culpa, sé que ¡Me odias y es mi culpa!

Realmente no lo odiaba, no sentía odio hacía él, sentía odio por los sentimientos que me provocaba, sentía odio por mí mismo, realmente yo no quería sentir nada de lo que estaba sintiendo, me era muy incómodo, muy frustrante, no era yo mismo, y odiaba eso.

Entonces él empezó a sollozar, y sabía bien que todo lo que estaba ocurriendo le estaba haciendo daño a Yoite, ninguno de los dos estábamos bien, desde el primer momento en que nos habíamos cruzado, todo cambio, cambiamos, y eso nos estaba destruyendo, no podíamos seguir así.

—Yoite… Olvídalo.

Dije odiando la idea, y sin embargo creía que era lo mejor ¿Qué esperaba ganar de todo esto? ¿Qué quería de Yoite? Pero sobre todo ¿Qué quería Yoite? Desde el inicio no debí involucrarme con él.

—Yoite… Será mejor que no volvamos a tratarnos.

—¿Qué?

Preguntó confundido, no quise mirarlo, no quise ver su rostro, no quise que nada me detuviera de mi decisión.

—A partir de ahora, solo somos compañeros de clase, no somos amigos, no somos nada más que eso… Aunque, creo que desde el principio fue de ese modo.

Y esa era la verdad, mi relación con Yoite empezó de forma extraña, ni siquiera habíamos establecido ser amigos, aunque, no es como si yo supiera cómo funcionaba el relacionarse con los demás de todos modos, y ciertamente no sabía cómo relacionarme con Yoite; entonces me marche sin esperar una respuesta, no la quería, y no la necesitaba, simplemente me fui, esperando que a partir de ese momento mi vida volviera a ser la de antes, y yo volviera a ser el de antes.

Volví a casa sin pensar en nada, sin sentir nada, me sentía vació, desconectado de mí mismo, confiaba con certeza que había tomado la mejor decisión, me topé en la entrada de la casa con Hina y Yukina, mi hermana me miró sonriente, y yo simplemente no sentía nada, ella no preguntó el motivo por el cual no volví con ella a casa, parecía no importar, aunque su expresión cambió mientras más me miraba.

—Hermano… ¿Pasa algo?

Se preocupó al verme sin ánimos, no conteste y me fui a mi cuarto, al llegar me asome hacia fuera, empezaba a creerlo, empezaba a ser consciente de que no volvería a tratar con Yoite, había realmente tomado esa decisión, esto era lo mejor antes de que siguiera escalando, antes de que no hubiera un retorno, seguía aferrándome a la idea de que era por el bien de ambos, entonces entendí que esto no era por el bien de ambos, era por mi propio bien, era yo quien no quería enfrentar lo que fuera que estaba sintiendo, estaba asustado de mí mismo, estaba asustado de Yoite, entonces comencé a llorar sin darme cuenta, ahí estaban unas lágrimas invasoras cayendo por mis mejillas, y me sentía realmente patético.

Notas del autor.

¿Quién no quiere ver a un Hiei llorar? Yo quiero. Bueno, realmente no sabía cómo hacer esto, Hiei no es un personaje que llore, Yoite es mucho más sensible, lo sé yo, lo sabemos todos. Estuve pensando en momentos cruciales para que Hiei llorara y aun así rechazara la idea hacerlo.

Sobre lo de cantar y tocar la guitarra, no está tan salido de los pelos, hay ilustraciones oficiales donde aparece en una banda con los protas de la serie, y hay rolitas que canta el seiyu del personaje, de ahí me base para esta idea, sobre lo cursi de la rolita, sólo estaba haciendo catarsis, aunque al final se cumplió el hecho de que ambos se sienten destruidos y no saben ni que ocurre, y bueno los veremos mucho tiempo así en una ola de confusión, seamos pacientes con ellos.