Advertencias: AU-OOC-Boys Love-Crack shipps

Yu Yu hakusho y Nabari no ou, así como YUGI-OH! No me pertenecen, sus personajes, así como las series son de sus respectivos autores, esta historia va con el fin de mi entretenimiento y el de los lectores.

Capítulo 9: La limonada aun no entiende

Tan sólo habían pasado algunos días, y yo sentía que eran años, me sentía sin duda muy inquieto, la angustia me asfixiaba, no quería seguir sintiendo esto y no quería seguir aquí ¿Cuándo es que volvería la calma a mi vida?

—Yoite…

Me llamó Yami, mientras me sonreía, lo mire extrañado ¿Por qué me sonreía? Si era sincero, todo estaba muy extraño, Yami me hablaba más seguido y era sumamente amable, aunque aún me costaba creer que era sincero conmigo, seguía sintiendo que sus sonrisas no eran reales.

—¿Pasa algo? —Pregunte cortes, pero serio.

—¿Te arreglaste con Hiei?

¿Por qué se preocupaba tanto por lo que nos pasara? ¿Desde cuándo era de su interés? Que yo supiera ni siquiera le agradaba, entonces ¿Por qué ahora parecía interesado?

—Creo que todo está peor que nunca —Murmure.

—Bakura nos contó lo que hizo, discúlpalo es un idiota.

Baje la mirada recordando a Hiei, y aquellas palabras, ¿Cómo te sacabas de la mente tales palabras? Yo realmente quería que se detuvieran los pensamientos que no hacían más que hacerme sentir culpable de todo este desastre.

—Yoite…

Levante la mirada, Yami parecía confundido, como si quisiera preguntar por algo en especial.

—¿Sí?

—Bakura menciono que Hiei y tú eran novios ¿Es verdad?

Aquello había sido una gran mentira, tal vez Hiei sólo quería llegar con el factor sorpresa, tal vez esperaba que Bakura dejara de molestarme con lo de Yami, a todo esto ¿Hiei sabía algo sobre lo de Yami? Al final ¿Qué paso? Había cosas muy borrosas en mi mente, y sólo podía volver hacia el momento en que Hiei cortaba toda relación conmigo, entonces me sentí tonto ¿De qué relación hablo? No éramos amigos, o ¿Sí?

Yami parecía algo impaciente por mi respuesta, entonces negué con la cabeza.

—No, creo que lo dijo para que Bakura no me moleste por el tema de los rumores…

Era habitual que la escuela se llenara de rumores, lo más reciente por algún motivo seguía siendo sobre como yo seguía a Yami todo el tiempo, aunque, eso ya no pasaba tan seguido como al principio así que era cuestión de tiempo que se extinguirá, lo que sea.

—Ya veo, entonces no diré nada, bueno, te veo después de clases, recuerda la junta del consejo —Finalizó.

Había olvidado esa junta, realmente no tenía cabeza para nada, voltee a ver la banca de a lado, ahora vacía, al parecer hoy no vendría, era lo mejor para mi mente, no habían sido días sencillos, mucho menos al tenerlo a un lado, mi mirada siempre regresaba hacia él en cualquier descuido, y mi labor como tutor no estaba teniendo éxito, toda la situación era un verdadero desastre, pensé mientras ponía mis manos en mis sienes.

Las clases transcurrieron lentamente, al menos para mí iban tan despacio, no me gustaba la idea de no prestar atención a las sesiones, sin embargo, no podía concentrarme, mis ojos siempre volvían hacia aquella banca vacía ¿Qué estaría haciendo? Era muy probable que Hiei ahora me odiara, y está bien, mucha gente me odia, pero cuando se trataba de él, era extraño, no quería que lo hiciera, prefería seguir discutiendo con él, aún si acabábamos en el piso como dos barbaros, aun sí me hacía bromas tontas, o se burlaba de mí, cuando se trataba de él, nada de eso realmente me molestaba en serio ¿Cuántas veces escuche la campana sonar? ¿Cuántas veces cambie de aula? ¿Cuántas veces mire hacia su lugar vacío? ¿Cuántas veces suspire en toda la mañana? Incluso la conversación de Miharu no llegaba, la escuchaba tan lejana, y veía a todos ir tan lento, era consiente que era yo, era yo quien no estaba bien, pero no entendía ¿Desde cuándo realmente estas cosas me afectaban?

Durante la junta del consejo intente prestar atención, y al menos por esa hora pude despejar mi mente y concentrarme en los asuntos que se hablaron, sobre el festival escolar, el viaje de fin de año, sobre demás cosas; no es que me gustará mucho estar trabajando para el consejo estudiantil, si estaba en medio de todo esto, era por Yami, aunque ahora ya ni tenía mucho caso, supongo, pero igual al menos por ahora me ayudaba a mantenerme ocupado un rato, y bueno, había trabajado mucho para conseguir un puesto, estaba rodeado de personas tan talentosas y apuestas, bueno unas más que otras, había excepciones, incluyéndome entre las excepciones, pensaba mientras intentaba no mirar a esa chica de cabello blanco que posaba sus ojos en mi cada cierto tiempo, por ahora lo menos que podía hacer era seguir cumpliendo con mis deberes, al menos por el resto del año escolar.

Cuando la junta termino, sentí como alguien me daba un golpecito en la espalda, me estremecí y me aparté rápido del toque, y ahí la tenía, a la chica de cabello blanco, Shijima Kurookano, la presidenta de clase de primer año, estaba en el salón de Miharu, eran cercanos, además era la hermana de Kouichi Aizawa, otro amigo cercano de Miharu, estaban en el mismo club escolar ¿El motivo de sus diferentes apellidos? Distintos padres, misma madre, aunque no me gustaba inmiscuirme en asuntos ajenos, lo único que sabía con certeza es que Shijima me ponía de nervios, tenerla cerca era suficiente para sentirme inquieto.

—Te veías tan distante en la junta, Miharu dice que has estado actuando extraño —Dijo ronroneando sus palabras, negué.

—Estoy bien, no sé de qué hablas… ¿Tienes algún asunto conmigo?

Fui lo más cortante posible, quería alejarme de ella, Shijima lo sabía, sonrió como un gato astuto y listo para atrapar a su presa.

—Ninguno —Contestó.

—Shijima ¿Puedes venir un momento?

La llamó Juuji Minami, la vicepresidenta de su clase, ella era todo lo contrario, era sumamente ruidosa y muy entusiasta, era de las chicas que más hablaba en las juntas, a veces me mareaba, pero por ahora me sentía agradecido de que me quitará de encima a Shijima.

Me incliné ligeramente y me despedí, podía sentir como Shijima me seguía con la mirada antes de enfocarse en la chica de cabello verde y voz ruidosa, no pensaba que Shijima planeara algo en concreto, creo que sólo le gustaba inquietar a las personas, ella era así, dándose aires de misterio, Aizawa repetía que no le prestáramos mucha atención, Miharu la consideraba divertida ¿De dónde? Luego pensé en que Miharu no era precisamente bueno eligiendo a sus amistades.

—Yoite ¿Podemos hablar un momento?

Yami me detuvo en mi intento de huida, lo miré y asentí, pensé que sería sobre el asunto del festival.

—¿Te gustaría salir conmigo el sábado? —Preguntó sonriente.

Al principio no entendí, no podía unir las palabras salir y conmigo, no estaba seguro a que se refería exactamente, y parecía notarlo, ladeo la cabeza mientras me miraba con desconcierto ante mi silencio.

—¿Yoite?

—¿Sí?

—¿Me escuchaste?

Negué, y él se rio ligeramente, en el pasado escucharlo reír era maravilloso, ahora me ponía nervioso de mala manera.

—Te pregunte si querías salir conmigo el sábado, si estás ocupado no hay problema, podemos dejarlo para después.

—No me importa… Pero ¿Para qué?

¿Quería arreglar lo del festival? Aún teníamos tiempo y podíamos hacerlo después de clase en la escuela, de nuevo se dibujó su sonrisa.

—Me gustaría hablar contigo… ¿No quieres?

Pestañe un poco, seguía siendo muy confuso este dialogo, en verdad en la secundaria me hubiera sentido ilusionado, incluso hace meses seguro gritaba emocionado… Internamente, pero ahora ¿Qué estaba ocurriendo? Bueno, como fuera, accedí, todo lo que sirviera para no pensar en Hiei y sentirme miserable.

—De acuerdo…

—Perfecto, mañana te digo donde nos vemos y la hora ¿Te parece bien?

—Supongo…

Entonces se marchó y yo hice lo mismo, tenía mucha tarea pendiente, en verdad debía dejar de pensar en Hiei, no me iba a llevar a nada bueno, debía volver a ser yo.

La mañana siguiente llegó, me había mantenido despierto haciendo tarea, y arreglando pendientes del consejo, al menos eso me había ayudado a no pensar, no pensar en ese tonto, mi mayor preocupación debía ser mis notas, ya no tenía un motivo en mente para ello, pero así era esto, y ayudaba, hoy si pondría atención a mis clases, hoy sería yo mismo, aunque me encontraba cansado, así que descanse los ojos unos 5 minutos, hasta que Yukimi gritó que era tarde, mis 5 minutos se hicieron media hora.

Parecía otro día normal en la escuela, la diferencia es que de nuevo Hiei no había asistido a clases, como su tutor obligado eso debía preocuparme, pero ya me había decidido a no hacerlo, por mí que repruebe, si entierran mi cadáver en el patio ¿Qué importa? Espero al menos sirva de nutriente para el rosal de atrás, así que decidido volví a ser yo, y nada me detendría, ni su recuerdo, ni su ausencia.

—Yoite, te veo entonces mañana no lo olvides —Dijo Yami al finalizar las clases, sonrió de forma que haría suspirar a las chicas, aunque para mí fue agobiante ¿Siempre había sido así de cegador su brillo de príncipe encantador? Los compañeros que seguían en el aula se sorprendieron, y empezaron a murmurar entre ellos, yo aun no concebía la idea, pensaba que era broma, algunas chicas me miraban con envidia ¿Había algo que envidiar? De todos modos, las únicas opciones para Yami, eran Yugi o Anzu, y bueno, compitan contra esas dos personas ¿Pueden? Y al mismo tiempo, las opciones de Yugi eran Rebecca Hawkins y Vivian Wong, pero claro, Yami Atemu era el ganador, un chico apuesto, para otro chico apuesto, ni las chicas bonitas de la escuelan habían podido cautivar a ese par, ¿Qué les hacía creer que ustedes sí? Están sin duda envidiando a la persona incorrecta, sólo soy un poste de luz en comparación.

—Sí… —Asentí.

Yami parecía complacido, mientras Jonouchi se quejaba con él, no le parecía correcto el haberme invitado a salir, Yami sonrió calmando a su amigo, aunque Jonouchi seguía muy inconforme, y yo me sentía igual, no eres el único hombre, a estas alturas me sentía todo menos complacido con la idea, y era tan raro sentirme así.

—¡Yoite! ¡Qué bueno que sigues aquí! —Gritó el profesor.

Como siempre estaba tan sonriente ¿Qué consumirá para ser siempre feliz? ¿Si le pido me dará un poco? Lo mire esperando que me dijera lo que quería, entonces me entrego unas hojas, las tome y las examine un momento, eran tareas.

—Recuerda que eres el tutor de Hiei, llévale la tarea ¿De acuerdo? Y asegúrate de que la haga, esperemos vuelva el lunes.

¿De acuerdo? ¡Claro que no! ¡Yo no estaba nada de acuerdo! ¡Renuncio! No quiero ser su tutor, hasta ahora había hecho un mal trabajo ¡Despídanme! Tampoco quiero ir a su casa, se supone que desde hoy volvía a ser yo… Era cierto, era yo, no tenía que preocuparme, sólo era darle la tarea, y listo, no tenía por qué afectarme.

—¡Y no olvides que hoy es viernes!

Gritó de nuevo, sacándome de mis pensamientos ¿Qué importaba que fuera viernes? Notó la duda en mí y respondió.

—Te toca el aseo del aula, como Hiei no vino, tendrás que hacerlo solo, bueno, hasta el lunes.

Entonces se fue, y era cierto, era viernes, nos habían cambiado el horario de aseo esta semana, seguía resentido por eso, al menos por este viernes no tendría que lidiar con la presencia de Hiei, esperaba mi mente se acomodara para la otra semana, o en su defecto Hiei desapareciera del país, pero no debía olvidar que volvía a ser yo.

No era nada nuevo para mi limpiar solo el aula, solían dejarme haciéndolo todo, a veces me tocaba compañeros más conscientes, simplemente no me hablaban si no era para pedir algo, o sugerir algo más, y en otras usaban de excusa que les daba miedo y se salían a perder el tiempo, supuestamente a tirar la basura, como fuera, eso me recordaba que no limpie el pizarrón ni los borradores en la mañana ¿Quién lo hizo? Ladee mi cabeza, bueno quien haya sido, estaba agradecido, tal vez otra persona confundida con el nuevo horario, muy posiblemente, no es como si hubiera alguien que quisiera ayudarme.

Cuando salí a tirar la basura, me encontré con Rebecca Hawkins, se veía algo molesta, si lo pensaba bien, ayer en la junta del consejo parecía querer matar con la mirada a Yami; ella era presidenta del grupo de Yugi, y era su mayor enamorada, una chica con gran futuro y muy bonita, que seguro se había enterado que Yugi y Yami ahora salían, si me ponía a pensarlo había mucho enredo de amores en el consejo estudiantil y ni que decir de la escuela, antes no era tan consciente de mi entorno, sólo vivía en una burbuja pensando en Yami, pero ahora no podía evitar observar mejor a los demás, y en parte entenderlos.

—¡No puedo creer que te rindas tan fácil! —Gritó la rubia.

Se encontraba discutiendo con Anzu, mientras tiraban la basura, e ignoraban que yo estaba ahí, si era sincero ni me sorprendía.

—¿¡Qué puedo hacer!? Yami ya tomó su decisión, y Yugi es mi mejor amigo ¡No voy a competir contra él por un chico!

—¡Sigue siendo todo tan absurdo! ¡Ambos son chicos!

Como había personas que lo tomaban bien, había personas que lo tomaban super mal, era obvio, y aun así envidiaba el valor de Yami y de Yugi para anunciar, al menos entre sus amigos, su relación, algunos en la escuela seguían sospechando, pero todo se volvía rumores, tras rumores, incluso aún escuchaba como creían que Anzu y Yami salían en secreto, pareja perfecta, ambos bastantes atractivos.

—¡Y se aman!

—¡Por Dios! ¡Seguro Yami tiene engañado a Yugi!

—Rebecca ahora estás enojada, pero cuando te calmes, entenderás que lo único que importa es apoyar a nuestros amigos —Anzu se puso su mano en su pecho —Yo apoyo a mis amigos, más allá de mis sentimientos —Finalizó.

Rebecca parecía que iba a lanzar ese bote directo a la primera persona que viera, y por eso salí rápido de escena, no quería que una niña extranjera, y mimada me lanzará un bote a mi cabeza, yo ya tenía suficientes problemas. Aunque bueno, entretenerse con la vida amorosa de los demás ayudaba a no pensar en mi nula y horrible vida amorosa.

Cuando termine el aseo era bastante tarde, muchos alumnos ya se habían ido, quedaban algunos limpiando y del salón de juntas salían los presidentes de clase, a veces se reunían solo presidentes, lo que fuera nos lo informaban después, y en otras nos reuníamos los vicepresidentes, no sé, un sistema extraño, cuando eso pasaba era aún más raro, entre presidentes había una armonía de personalidad, entre vicepresidentes parecíamos un tutti frutti, todos éramos polos opuestos.

Miré a Seto Kaiba saliendo de la sala y compartiendo comentarios con Yami, Kaiba era de los chicos más populares de la escuela, y del tercer año, todos decían que era un prodigio, listo para dirigir la empresa de su padre, un Dios entre mortales, el presidente de todo el comité escolar, y sí, no sé qué hacía en este colegio, y no en alguno prestigioso, rumores decían que estaba aquí por Ishizu Ishtar, sí, Marik tiene una hermana, una chica de tercer año, aunque, nunca se les veía convivir en la escuela realmente, ella era la vicepresidenta de Kaiba, una belleza extranjera, inalcanzable, serena, elegante, una diosa perfecta para el grandioso Kaiba, o eso dicen, ya saben en este colegio les encanta emparejar gente bonita con gente bonita, como sea, debía dejar de seguir perdiendo el tiempo, quisiera o no, debía volver a casa, y debía hablar con Hiei sobre la tarea, de pronto mis pies se sintieron pesados, esto iba a ser malo.

Intente no pensar en nada, intente seguir pensando en los chismes del colegio, en quien salía con quien, o quien gustaba de quien, según todos, pero eventualmente me di cuenta que era tan tonto, así que simplemente me dije, debo ser yo y listo. Caminé con más seguridad, o eso creía, pues sentí mis piernas temblar cuando me encontraba frente a la casa de Hiei, no era necesario darle la tarea ahora ¿Cierto? Podía ser mañana, no había prisa, muy seguramente haría la tarea el domingo, o tal vez ni la haría ¿Qué importaba? Entonces camine hacia mi casa.

—Hola vecino —Me saludaron.

Voltee extrañado, pues no había sentido a nadie antes, y entonces estaba ahí una chica, la misma chica de la otra vez, cabello verde, piel blanca como la nieve, ojos rojos, y de nuevo mi mente pensó en Hiei, sus ojos eran parecidos, pero al mismo tiempo tan distintos.

—Buenas tardes —Conteste.

—No había podido hablar con usted —Sonrió.

Era muy amable, y dulce, nada que ver con Hiei, y aun así me lo recordaba mucho, no entendía por qué.

—No pasa nada…

—¡Lo invito a tomar un té!

Antes de que respondiera a esa invitación, la cual iba a negar, ella me tomo del brazo y me jaló, fue tanto mi aturdimiento que ni siquiera reaccione rápido.

—Yo…

No pude decir más nada, pues me estaba llevando hacia la casa de Hiei, y fue cuando noté lo distraído que había sido y entendí todo.

—¡Hermano, volví! —Gritó al entrar.

¡Ella era hermana de Hiei! Por eso se parecían, por eso no la identificaba de antes, incluso su uniforme anterior, tenía los mismos símbolos que el de Hiei ¿¡Cómo era posible que no supiera que tenía una hermana!? Se habían mudado hace meses y no la había visto más que dos veces, y bueno en parte era mi culpa, solía salir muy temprano o muy tarde rumbo a la escuela para evitar encontrarme con Hiei, y no era de salir mucho de casa ¡Increíble! ¿¡Por qué no me dijo que había una hermana!? Espera, no era momento para esto.

—Disculpa yo…

Tenía que salir de ahí, no estaba listo para esta vuelta de acontecimientos, ni para ver a Hiei.

—¿Por qué tardaste tanto?

Preguntó Hiei mientras bajaba las escaleras, yo me quede inmóvil un momento al verlo, cuando poso su mirada en mi dirección se quedó del mismo modo muy quieto, luego frunció el ceño y puso un rostro el cual no logre descifrar, pero que me hizo sentir mal y nada bienvenido, obviamente.

—¿Qué haces con mi hermana?

Me cuestiono Hiei con un tono muy frío, yo no supe que responder, me sentía como un criminal sin haber cometido realmente un crimen.

—Yo lo invite a tomar el té —Respondió la chica.

—Háblame cuando esté lista la cena.

Regreso arriba y en unos segundos escuche una puerta cerrarse.

—Disculpa, suele ser así —Dijo ella.

Entonces saque las hojas de la tarea, y se las entregue.

—Por favor dásela… Es la tarea.

Me apresure a salir sin esperar una respuesta, sentía mi corazón hundirse. Es que simplemente no quería esto, no quería que me tratara como trataba a los demás, no quería escuchar un suele ser así, realmente quería ser especial, y seguía sin entender bien el motivo de eso, su indiferencia me dolía.

—Hiei…

Susurre mientras miraba hacia la otra casa.

No entendía nada.