Advertencias: AU-OOC-Boys Love-Crack shipps; Este capítulo contiene una escena de masturbación masculina.

Yu Yu hakusho y Nabari no ou, así como YUGI-OH! No me pertenecen, sus personajes, así como las series son de sus respectivos autores, esta historia va con el fin de mi entretenimiento y el de los lectores.

Capítulo 10: El café aun no entiende

La alarma sonó, ante mis pocas fuerzas preferí ignorar el molesto ruido, pero comenzó a irritarme, me levante desganado y lo apague rápido, luego me recosté de nuevo sin ni siquiera mirar la hora, no quería ir al colegio, no quería salir de mi cuarto, hoy simplemente no quería nada.

—Hermano, el desayuno está listo.

Hablo Yukina atrás de la puerta, como cada mañana, era la misma rutina de siempre, sólo que esta vez no planeaba formar parte de ella, respondí con un quejido.

—¿Te sientes bien? —Preguntó confundida.

—No iré a la escuela.

Respondí, luego me di media vuelta en la cama, cubriéndome de nuevo con la sabana.

—¿Por qué? ¿Estas enfermo? —Preguntó ahora preocupada.

Suspiré y volví a voltear hacia el lado de la pueta.

—Estoy bien, tan solo no tengo ánimos, no te preocupes, es falta de sueño.

Trate de calmarla un poco y supongo que funciono.

—De acuerdo, si te da hambre te dejare algo ¿De acuerdo?

—Gracias, ve con cuidado y no le hagas caso a nadie, si ves a Kuwabara sal corriendo.

Fruncí el ceño al recordar a ese tonto, y sus obvias intenciones con mi hermana.

—De acuerdo, espero que te recuperes.

No sonaba muy convencida, aun así, me dejó solo, después de unos minutos de escucharla en la cocina, y al televisor, el silencio se hizo presente, y la puerta de la entrada se cerró. Volví a voltear hacia el otro lado, y podía ver su ventana cubierta por las cortinas, si era sincero, no quería verlo, hoy no, aún no entendía estos estúpidos sentimientos, y estos pensamientos, quería volver a ser yo, quería ir a la escuela siendo el de siempre mientras ignoró a todo el mundo incluyéndolo, y en estos momentos era consciente que no era el caso, que no podía ignorarlo, que estaba asustado de saber el verdadero motivo de eso, rechazaba la idea con todas mis fuerzas, no aceptaba esto y no lo haría, intente volver a dormir, los días pasados había sido muy duro sentarme a su lado así que llegue a mí limite.

Hubo un momento en que todo se hizo oscuro y juraría que dormía, pero mi mente seguía despierta, estaba atenta a mi entorno, a mis pensamientos, simplemente no podía descansar, eso me molestó, no podía olvidar el hecho de que algo andaba muy mal en mí, no podía ignorar el hecho de que Yoite seguía atravesándose por mis pensamientos, y no podía olvidar la idea que él estaba enamorado de Yami, me sentía irritado.

Me levante bruscamente de la cama, lance la sabana lejos, y de nuevo mi sangre ardía ¿¡Por qué me molesta tanto!? No deseaba esto, no deseaba seguir preguntándomelo una y otra vez mientras al mismo tiempo evadía la respuesta. Observe el reloj, no había pasado ni una hora desde que Yukina se había marchado, no podía dormir, si cerraba los ojos volvía la imagen de Yoite, no quería eso, debía en serio empezar a olvidarlo, ya había tomado mi decisión de alejarme, pero ¿Cómo hacía para alejarlo de mi mente? Por algún motivo, no deseaba hacerlo, no deseaba alejarlo realmente.

—¡Por Enma! ¡Solo lo conozco hace meses!

¿Por qué era tan difícil en primer lugar?

Decidí bajar y comer algo, no podía seguir siendo tan lamentable en mi habitación, debía buscar algo en que entretenerme por este día.

Una hora y nada, ha pasado una maldita hora y la televisión ni siquiera me ayuda a distraerme, he cambiado los canales durante una hora, y ni siquiera hay algo decente por ver, a este paso moriré de aburrimiento, frustrado y enemistado con la televisión; la apago y lanzó el control al sillón, optó por irme a ver algo en internet, subí a mi habitación y enciendo el monitor, busque alguna serie para ver, cuando encuentro algo satisfactorio, simplemente me olvidó de todo y todos.

Pasaron dos horas mientras veía atentó la serie que había elegido, era una serie china con los efectos especiales más sosos que hubiera visto antes, pero al menos era entretenida, la historia de un sujeto que hacía cultivación demoniaca, y que murió para ser revivido 13 años después, y para mí que el de blanco está enamorado de él, actúa muy sospechoso, negué con la cabeza, no era el momento de pensar en romance, menos en uno homosexual, en verdad algo andaba muy mal en mí. Pasaron otras tres horas, hasta que mis ojos empezaron a arderme, fue entonces que me aleje de la pantalla, y apague la cosa, decidí que era momento de un baño, así que busque ropa limpia.

Llené la tina con agua caliente, todo el baño se llenó de vapor, entonces me sumergí, mi mente se sentía tranquila, no había pensamientos, sólo actuaba por inercia, eventualmente me comencé a sentir muy cansado, mis parpados pesaban, y de pronto todo se volvió negro, no supe cuánto tiempo paso hasta que escuche a Yukina tocar la puerta y llamarme.

—¿Hermano estás ahí?

Solté un quejido en respuesta, y entonces volví al mundo real, el agua estaba malditamente fría, y mi piel se había arrugado ¿Cuánto tiempo había pasado en la tina? Tenía escalofríos ¿Qué hora era?

—¿Te encuentras bien?

Sonaba muy preocupada, y en respuesta estornude.

—Me quedé dormido, estoy bien, ya salgo.

En verdad empezaba a creerle a Hina, era un maldito Perezoso o un marsupial, un Koala, era un maldito Koala.

—¿Eres un oso Panda? O ¿Eres idiota? Estoy acostumbraba a que te duermas en el piso, pero ¿En la tina?

Hina se encontraba en casa, y bueno, ya era de noche, había dormido por horas en una tina con agua helada, y claro que ella no iba a dejar pasar esto. Yukina había vuelto de clases, había hecho sus cosas, y cuando me llamó para cenar resulta que no estaba en mi cuarto, vaya desdicha.

—¿En serio ahora soy un Panda? La semana pasada era un Perezoso.

Respondí de forma irónica, ella siempre me comparaba con animales extraños y tontos. En respuesta me tomó la temperatura, al parecer tenía un resfriado, así que después de cenar, me envió a mi habitación, estuve un rato mirando desde mi cama hacia la ventana vecina, noté un poco de movimiento en la habitación de lado, hasta que mamá entró y me cerró la cortina, se aseguró de que estuviera bien cubierto, y me hubiera tomado mi medicina, ridículo, ya no era un niño.

—Aún hay días donde actúas como un niño.

¿Ahora lee los pensamientos? ¿En qué color estoy pensando? No sabes ¿Verdad?

—Hiei, sé que hay días que no te veo, trabajo mucho, y tú simplemente te la pasas encerrado…

Oh no, charla de madre e hijo, debo huir; mamá se sienta a mi lado y pasa su mano sobre mi cabello, no puedo escapar.

—¿A qué viene eso ahora?

Desvió la mirada, no quiero en estos momentos de mi vida hablar con el corazón, además mi nariz me pica, sin duda no es un buen momento.

—Sólo quiero que sepas que estoy para ti, si algo te preocupa, puedes decírmelo y buscaremos una solución, no tienes que guardarte todo, ese es un camino muy solitario, hijo.

Mi mirada vuelve a enfocarse hacia mi ventana, a pesar de que no puedo ver hacia el otro lado, ¿Qué tienen las madres que parecen olérselas todas? Pero, no quiero hablar de eso con ella, no ahora, sigo asustado de lo que salga de ahí si empiezo a escarbarlo.

—Hiei ¿Por qué no intentas unirte a un club en tu escuela? Tal vez te ayude a despejar tu mente, y puede servir para créditos extras, puedes conocer nuevos amigos, hijo, sé que los cambios pueden ser difíciles, pero corazón, son inevitables, debemos aprender a adaptarnos y aceptarlos.

La forma en cómo me habla con tanto amor siempre me resultaba extraña, pero era tan cálida, solía hablar como si entendiera lo que pasaba, lo que me pasaba, y a veces simplemente es que yo no entendía que me pasaba a mí mismo ¿Por qué ella sí parecía segura de saberlo?

—¿Te preocupa que explote otro salón de clases?

Quería cambiar de tema, desviar su atención, no quería que siguiera escarbando más.

—Me preocupa que mi hijo este sufriendo por algún motivo que desconozco, Hiei te amo, siempre lo haré —Dijo para luego besar mi frente.

Entonces era así, ella siempre estaba dispuesta a querer salvarme, ya fuera de ancianas locas, o de mí mismo, y eso a veces me hacía sentir tan pequeño e indefenso, y no me gustaba.

La mañana siguiente llegó, por fin era viernes y yo me sentía como la mierda misma, mi temperatura había subido, me ardía la garganta, mi nariz moqueaba, me quería morir, un lindo viernes por la mañana.

—Será mejor que faltes, el lunes debes reponer tus clases ¿Escuchaste Hiei?

Dijo Hina con ese tono autoritario, y la verdad muy apenas y escuchaba lo que decía, después de sermonearme un rato, decirme que me tomara mi medicamento y comiera bien, se fue al trabajo, Yukina me trajo el desayuno, y mi medicamento, luego se marchó a la escuela, al menos por este día tampoco lo vería, y las pastillas me mantenían lo suficientemente drogado como para no pensar en él, así que solo me entregue al mundo de los sueños donde creí estar a salvo, si no fuera que tuve sueños demasiado extraños.

Primero con mi papá, ese imbécil, sueños de mi infancia, un yeso en el brazo, peces nadando juntos en el aire, soñé con la vieja loca que me asusto, no sé si fue un recuerdo o parte de mis deseos, pero volvía para enfrentarla, y después de pegarle con una espadita de madera mamá iba para sacarme de ahí, me decía algo, y sin embargo no entendía que era lo que decía, luego la loca y el pediatra se fusionaban y formaban un dragón negro de fuego que escupía azufre oscuro, entonces me devoro y abrí los ojos de golpe, miré la hora, Yukina debía seguir en clases, al menos mi temperatura había bajado, tome un poco de agua que me había dejado Yuki, y mis siguientes pastillas, volví entonces a dormirme, mis siguientes sueños fueron menos extraños, hasta que me encontraba caminando por el pasillo de mi vieja escuela, no había nadie, por momentos parecía ser la primaria donde estudie, era una mezcla de colegios, fue entonces que vi a Yoite, y quise correr, pero mis pies se habían fusionado con el piso y no podía moverme, no podía escapar, el pasillo se volvió negro, y una luz iluminaba a Yoite, quien volteo a verme y camino hacia mi dirección.

¡Aléjate! ¡No quiero verte! —Grité asustado.

No podía comprender bien el motivo de mi miedo, no entendía por qué me daba más miedo Yoite que un dragón devorándome; la distancia entre los dos se acortaba hasta el punto de estar muy cerca, sentía pánico, un pánico que jamás creí experimentar.

¿A qué le temes, Hiei? —Preguntó con un tono muy seductor en su voz.

A ti… ¡Te tengo miedo a ti! ¡Aléjate!

Entonces tomo mi rostro con ambas manos y me hizo verlo, mantenía una sonrisa coqueta que nunca había visto en él, y me beso, aquello me tomó por sorpresa, y para mi mayor sorpresa no tenía control de mi cuerpo, ambos caímos al suelo mientras el beso se intensificaba, nuestras lenguas se entrelazaban, quería alejarlo, y al mismo tiempo, necesitaba esto, no podía apartarme.

Hiei, mírame.

Dijo mientras mordía el lóbulo de mi oreja, la ropa se había ido, podía ver sus largas piernas, podía sentir el calor de su cuerpo, y la angustia en mí no hizo más que crecer, y el deseo que sentía me abrumo, entonces desperté.

—Maldita…Sea… —Dije con la respiración agitada.

Y maldije aún más cuando noté ese bulto entre mis piernas ¿¡Era en serio!? ¡Había tenido un sueño erótico con Yoite! ¿¡En serio!? Lo primero que hice fue lanzar la medicina, esa cosa me hacía tener sueños ridículos ¿Ahora qué hacía con esto? No era como si acostumbrara hacerlo, no pensaba mucho en ello, e igual tenía que arreglarlo, y entonces como un gran tonto me encontraba masturbándome, después de soñar que cogía con mi vecino ¡Por amor a Enma! No tarde en sentir placer, intente centrarme en eso para salir pronto de esto, agite mi miembro rápidamente, pronto pasaría eso que tiene que pasar, no quería pensar nada en concreto, pero mi mente traicionera me hizo pensar de nuevo en Yoite, y cuando lo vi desnudo, abrí los ojos para sacarme ese pensamiento de la cabeza, y cuando por fin llegue al clímax justamente salió su nombre en un gemido, junto a la tan esperada sustancia blanca y pegajosa , no sabía si reír o llorar ¡Había tenido un sueño erótico con Yoite y me masturbe pensando en él! ¡Ah! ¡Me quería morir!

Después de tan ridícula sesión, juré no volver a tomar ese medicamento, y me fui por una ducha rápida para quitarme el sudor y el semen de encima.

¿Qué era Yoite para mí? Esa pregunta cruzo por mi mente, una y otra vez, algo era cierto, nunca había sentido esto por nadie, sentí como mi estomago se revolvía y acabe vomitando, debía terminar con esto pronto, me volvía cada vez más miserable.

Yo era una patética oruga enroscado en mi cobija para cuando Yukina volvió me tomó la temperatura y al menos había bajado, me empezaba a sentir mejor de salud, mas no de mi mente.

—Iré rápido a comprar algo para la cena —Anunció.

—Como sea…

Entonces me encontraba de nuevo solo, no quería dormir, no quería tomar más medicina, no quería seguir sintiéndome enfermo, y decidí levantarme, me puse a ver de nuevo esa serie china, eso me ayudaba a distraerme un poco, paso un rato hasta que escuché a Yukina volver.

—¡Hermano, volví!

Apagué el monitor, y salí de mi habitación, en estos momentos no quería seguir solo.

—¿Por qué tardaste tanto?

Pregunte mientras bajaba las escaleras y me sobaba la cabeza, no fue hasta que me quedé inmóvil al ver ahí abajo a Yoite, ¿¡Qué diablos hacía en mi casa!? No pude evitar fruncir el ceño, no sabía ni siquiera que expresión poner, esto era ridículo ¡Me iba a volver loco! No quería verlo, no después de ese sueño, intente mantener la compostura.

—¿Qué haces con mi hermana?

Pregunte lo más frío posible, debía alejarlo, tenía que alejarlo.

—Yo lo invite a tomar el té —Respondió Yukina.

—Háblame cuando esté lista la cena —Respondí con indiferencia.

Me fui rápido a mi cuarto, no debí salir, demonios, cerré la puerta con fuerza, tenía que alejarlo de mi vida, de mi mundo, como fuera posible, tenía que, no comprendía nada de lo que pasaba, y no quería hacerlo, simplemente no quería, aunque la respuesta era muy obvia.