Advertencias: AU-OOC-Boys Love-Crack shipps

Yu Yu hakusho y Nabari no ou, así como YUGI-OH! No me pertenecen, sus personajes, así como las series son de sus respectivos autores, esta historia va con el fin de mi entretenimiento y el de los lectores.

Capítulo 11: La limonada comprendió

Era un día precioso, tan cálido, el sol brillaba, y yo quería vomitar.

—Buenos días.

Salude mientras bajaba las escaleras, para mi sorpresa fui recibido por muchos saludos muy energéticos, en la sala se encontraba Miharu, junto a un grupo muy ruidoso de personas; una chica rubia de coletas, Raimei, Gau el fan número uno del hermano de la chica, y Aizawa, al menos agradecía que su hermana no estaba presenté, seguro que vomitaría si la veía. Ellos a excepción de Aizawa estudiaban en otros colegios, los habíamos conocido en secundaria y se volvieron muy unidos a Miharu, y por ende donde él iba, ellos iban, eso incluía mi casa un sábado en la mañana.

Se veían demasiado entusiasmados, eso me hizo querer vomitar, no era nada personal, solo que mi humor no estaba en sincronía con el día y con ellos.

—¿Vas a salir? —Preguntó Miharu.

Había olvidado contarle sobre mi salida con Yami, con todo ocurriendo tan rápido simplemente lo olvide

—Sí, tengo una cita o algo así…

Había elegido muy mal mis palabras, todos posaron sus ojos sobre mí, me sentía muy observado, y juzgado.

—¿Con una chica?

Preguntó Aizawa, olvidando el pequeño detalle de que probablemente soy gay.

—¿Con Yami?

Preguntó Raimei recordando mi amor platónico de siempre.

—¿Con Hiei?

Preguntó Miharu, recordando lo último que le había contado sobre ese tonto. Suspire, y señale a Raimei dándole a ella la razón.

—¡Lo sabía!

Festejó dando un salto mientras levantaba los brazos.

—¿Quién es Hiei?

¡Ese nombre! Al parecer Gau no lo había pasado por alto, pero no tenía tiempo ni ánimos para hablar de él con ellos.

—Larga historia, adiós.

Me despedí y salí rápido del lugar, era mejor escapar ahora antes de que acabará en medio de un interrogatorio, muy probablemente Miharu se encargaría de contar una que otra cosa para dejarlos tranquilos, y sí, mi nivel de confianza hacia Miharu era tanto que lo podía dejar en mi casa sin estar yo presente, lindo ¿No? Al menos Yukimi podía lidiarlos, digo atenderlos.

—¡Hola vecino!

Di un salto ante el repentino saludo, en serio últimamente me tomaban con la guardia baja, busqué el origen, y me encontré con una mujer muy parecida a la hermana de Hiei, está vez no necesitaba ser un genio para asumir quien es.

—Buenos días —Respondí de forma cortes.

Podía notar el parecido entre Yukina y su madre, y podía ver de dónde venían los ojos rojos.

—¿Eres amigo de Hiei? —Preguntó sonriente.

—Compañero de clases —Aclaré.

—Me presento, soy Hina, su madre, realmente debes disculparlo, es un chico muy impulsivo y terco, eso lo heredó de su padre si me preguntas —Se rio.

No era muy bueno hablando con la gente, menos con adultos, así que simplemente me limite a mirarla y asentir, aunque me sentía curioso por sus comentarios ¿Hiei le había contado de mí? No creía que fuera el caso, aunque, ella hablaba muy familiar conmigo.

—Su padre… —Susurre.

Me preguntaba cómo era el padre de Hiei ¿Se parecían? ¿Tendría el mismo color de cabello que él? Hiei no hablaba de sí mismo, mucho menos de su familia, por ello desconocía que tuviera una hermana, desconocía tantas cosas, pero vamos, sólo llevaba algunos meses de conocerlo ¿Qué podía saber en tan poco tiempo? E igual no importaba, ya no teníamos nada de qué hablar, y yo ya no tenía por qué saber sobre su vida.

—Él no suele hablar de sí mismo —Le confesé.

—Sí, me imagino, siempre fue así, tan reservado.

Se recargo en su buzón y suspiro, era como si algo le inquietara, algo sobre Hiei.

—Yo tampoco conozco nada de sus amigos, quienes son, como se llaman, ni siquiera sé si los tiene, o si hay alguna chica que le gusta, se guarda todo para sí mismo, a veces pareciera que le da miedo confiar en los demás, incluso en su propia madre —Suspiró.

La mire muy atento, y luego baje la mirada, observe detenidamente las agujetas de mis zapatos como si buscara las respuestas ahí, pero no había respuestas. Hiei era similar a mí, escondíamos todo dentro nuestro, realmente daba miedo abrirse, al menos yo no quería hacerlo, me hacía sentir muy vulnerable.

—Escuche un poco sobre ti —Confesó repentinamente.

¿¡Sobre mí!? ¿¡Qué había escuchado!? ¿¡Había algo qué decir de mí de todos modos!? ¿Hiei realmente le había hablado de mí? Ella parecía haber leído mi mente y sonrió cálidamente, como solo una madre amorosa podría hacerlo.

—Hiei dijo que eras su tutor, y trajiste su tarea anoche, me dijo que vives a lado, por eso decidí saludarte y hablar contigo un momento, si te soy sincera me emocione al saber que había alguien ayudando a Hiei con sus tareas.

Si era sincero no sabía cómo responder a eso, es decir ¡Estaba haciendo un trabajo horrible! Hiei ni siquiera había asistido a clases por dos días ¡Era el peor tutor del mundo! ¡Lo siento señora! ¡No puedo ayudar a su tonto hijo!

—También… —Ella miró hacia su casa —Me emociona la idea de que tenga amigos, por eso te pido que seas paciente con él, a veces es difícil entender lo que piensa, pero es un buen chico.

Parecía triste por algo, en verdad era una madre preocupada por su hijo, y eso me tranquilizo, Hiei tenía una madre amorosa que buscaba su bien.

—A veces siento que es mi culpa… —Bajo la mirada.

—¿Su culpa?

¿Por qué tendría la culpa de algo? Es decir, apenas la conocí hace unos momentos, pero parecía una madre increíble, si Hiei era como era, espera ¿Por qué Hiei era como era?

—Tal vez le hizo falta la compañía de su padre…

Habló con tristeza, entonces ¿El padre no vivía con ellos? Ella de nuevo pareció haber leído mi mente y respondió a mi duda.

—Me separe de su padre cuando ellos eran aun pequeños, y desde entonces él no los volvió a procurar, y creo que eso realmente les afecto a ambos.

—Pero… Eso no es culpa de usted, usted sigue aquí con ellos… —Balbucee.

¿Por qué ella sería culpable de lo que hace o no hace el padre? No entendía, y fruncí el ceño intentando entenderlo, no tenía sentido, entonces ella se rio, y me sonrojé un poco ¿Había dicho algo tonto? Muy seguramente.

—Tienes razón, yo sigo aquí con ellos… Eres un niño muy lindo, en verdad espero que Hiei y tú se vuelvan buenos amigos, creo le haría bien tu amistad.

Volvió a mirarme mientras sonreía, y yo sentí que me sonrojé aún más, normalmente me molestaba ser llamado chico lindo o niño lindo, pero parecía que algo en especial tenía esta familia cuando salía de ellos, era agradable, sonreí un poco en respuesta.

—No te quito más tu tiempo, ten un lindo día —Se despidió.

—I…Igualmente —Respondí.

Ella me agradaba, así que realmente esperaba que tuviera un buen día, luego recordé que tenía que ir a ver a Yami, y me apresuré; durante el camino seguía dándole vueltas a la conversación, entendía el sentimiento de no tener una buena relación con tu padre y ser abandonado, eran distintos contextos, pero podía entender lo doloroso que era ¿Por eso Hiei tenía miedo? Para empezar ¿Hiei también tenía miedo? Ella creía que era el caso, yo no estaba seguro, solía verlo tan seguro de sí mismo como si nada le importara o lo derrumbará, y a veces envidiaba eso, luego pensé en sobre ser buenos amigos, y me sentí realmente mal, eso ya no iba a ser posible, Hiei no quería saber nada de mí, y mi presencia le hacía todo menos bien, lo lamente por Hina, pero sobre todo lo lamente por mí, me dolía mucho no poder volver a ser especial para él, si es que en algún punto fui especial.

Había llegado al punto de encuentro y Yami ya se encontraba ahí, estaba sentado en una banca leyendo un libro.

—Buenos días… Lamento la tardanza.

Dije mientras me acercaba a él, en respuesta me sonrió de una forma que antes pudo haberme hecho suspirar, sin embargo, ahora me resultaba indiferente, tan ajena.

—No te preocupes, bueno ¿Te parece si vamos a tomar algo?

—Supongo…

Me daba igual, y seguía sin saber el motivo de haberme invitado, cerró su libro, lo guardo y luego se puso de pie mientras se sacudía la ropa, parecía pensar en algo, entonces me miró.

—Conozco una cafetería donde venden un rico café.

No pude evitar poner un rostro de desagrado, a mí no me gustaba el café.

—No me gusta el café…

Yami se rio, mostrando sus dientes perfectos, enserio hoy nada de eso me cautivaba, aunque hacía un intento para que así fuera, pero no, al contrario, me resultaba incómodo.

—No te preocupes, venden otro tipo de bebidas ¿Vamos?

Asentí y nos pusimos en marcha, durante el trayecto tenía la impresión de que alguien nos iba siguiendo ¿Estaba siendo paranoico? Voltee un par de veces, pero no había nadie, tal vez realmente no era nada, Yami en ocasiones decía una que otra cosa, pero yo no era precisamente un gran conversador, sólo lo miraba, y si lo ameritaba asentía o negaba, él tampoco hizo mucho por mantener la conversación, sin duda era bastante incómodo, jamás habíamos pasado tiempo juntos que no fuera por asuntos de la escuela, así que realmente nunca habíamos hablado de nada en especial, empezaba a darme cuenta que no teníamos nada en común, ni siquiera creo que pudiéramos ser amigos, todo era tan raro, era en estos momentos que me daba cuenta que nunca en la vida hubiera tenido una oportunidad con él, y aun si hubiera sido el caso, hubiera terminado tan pronto como inicio.

—Yoite…

Alguien me llamo intentando sacarme de mis pensamientos, lo ignore y volvió a insistir, de nuevo trate de ignorarlo, no fue hasta que alzo un poco la voz que volví al mundo terrenal de forma violenta.

—¿¡Sí!?

Mire a Yami, el cual parecía preocupado, sin duda era alguien que no sabía de mi fuga de pensamientos.

—Ya llegamos.

Señaló al frente, mire el lugar un segundo, era una cafetería muy colorida, el anuncio de la puerta era de luces y anunciaba la leyenda bienvenidos, fue sin duda muy desagradable, yo no solía ir a este tipo de lugares, tal vez debía empezar a salir más, luego rechace la idea cuando entre al lugar, mucha gente, muchas risas. Algunas chicas lo voltearon a ver, y susurrar entre risitas, aunque luego hicieron muecas al verme pasar como si fuera un alma en pena, el lugar sin duda me agobiaba.

—Pide lo que gustes.

Dijo Yami mientras tomaba asiento, había elegido una mesa en el centro del lugar, yo podía ver atrás de Yami el gran ventanal, la gente iba y venía por la calle, me quedé mirando muy atento el movimiento antes de responderle.

—Café no…

Él sonrió y asintió.

—¿Entonces?

No estaba seguro de qué pedir, no quería ser aprovechado, y si era sincero, dudaba que esta reunión fuera a durar mucho, muy apenas podíamos mantener una conversación, esperaba que Yami simplemente fuera al punto, y poder así irme a casa.

—Una limonada está bien…

Le habló a una mesera, mientras yo recargaba el codo en la mesa y ponía mi mejilla en mi palma, observaba atento la interacción entre ellos, la mesera empezó a coquetear con el chico, mientras Yami simplemente era Yami, parecía no enterarse de nada, hasta que ella fue más directa, y él le dijo sobre que salía con alguien rechazando así los avances de la chica, el intercambio parecía una extraña danza, al final ella tomo la orden y se fue moviendo sus caderas, Anzu seguía siendo mejor opción para Yami, si hablábamos de chicas.

—Eso fue… Incomodo —Sonrió nervioso.

—¿Y me lo dices a mí?

Por un largo rato había sido sólo parte de la decoración del lugar un mueble más presenciando un rito de cortejo entre una mesera atrevida y un chico apuesto, no era precisamente lo que quería hacer un sábado por la mañana.

—Lo siento —Se aclaro la garganta.

—¿De qué querías hablar?

Si Yami no iba al punto lo haría yo, quería irme a mi casa a hacer pastelitos, en estos momentos necesitaba uno, y no, no planeaba pedir alguno del lugar ¿Qué? Se cocinar algunos postres, no, no planeaba llevarle pastelitos al grupo el día de demostración de talentos, por qué ni siquiera era tan bueno haciendo eso, y seguro iban a creer que tenían veneno, tal vez Hiei si se los hubiera comido, para empezar ¿Le gustaban los postres? Oh no, no era momento para pensar en ese tonto.

—¡Yoite!

Gritó Yami al intentar comunicarse nuevamente conmigo mientras tanto yo estaba tan lejos de ahí, debía dejar de hacer eso.

—¿Qué decías?

—Veo que aún no arreglas nada con Hiei ¿Verdad?

¿¡Qué tiene que ver Hiei con todo esto!? ¡A sus pastelitos si les hubiera puesto veneno! No, conociéndome le hubiera puesto más glaseado, quiero llorar; Yami me miró fijamente y empecé a incomodarme, parecía querer leerme, como si buscara algo dentro mío, y lo siento príncipe encantador, no ibas a encontrar nada, no quería que lo hicieras.

Entonces la mesera llegó con nuestra orden, seguía viendo a Yami de manera coqueta, como si lo fuera a convencer de fugarse con ella, y no sé, tal vez podría hacerlo, aunque tampoco podía darlo por hecho ¿Qué tal si Yami era gay? Entonces no, no pasaría, pero si era bi u otra cosa donde entraran chicas como interés amoroso entonces chance lo lograba, empecé a empatizar con la mesera y apoyarla internamente, aunque seguía apostando un poco más por Anzu, ella lo merecía más que la mesera.

La chica volvió a irse mientras agitaba nuevamente sus caderas y volteaba por ratos para ver a Yami, quien empezó a tomar de su jugo de naranja ignorándola nuevamente, por mi parte jugaba con el popote de mi limonada; entonces Yami me llamó para hablar de Hiei ¿Por qué estaba tan interesado? ¿Realmente quería hablar de eso con Yami? No éramos amigos, ¿Por qué quería saber sobre el asunto?

—¿Por qué tienes tanto interés en nosotros?

Pregunte por fin, antes de hacer cualquier movimiento debía entender si Yami era confiable o no, y vaya, jamás creí que un día estaría desconfiando de Yami, guardo silencio un momento, luego me miró.

—Sabes… Antes de confesarme a Yugi, me sentía abrumado, tenía temor de las consecuencias, de lo que fueran a pensar los demás, pero sobre todo de lo que Yugi fuera a pensar, quise ocultar mis sentimientos en lo más profundo de mi ser, y, sin embargo, no pude, llegó el día que se desbordaron de mi pecho, me sentí tan solo durante todo ese proceso, no sabía a quién decirle, ni a quien preguntarle, me gustaba mi mejor amigo ¿Cómo eso era normal?

Miré atentó a Yami, entendía bien a lo que se refería, cuando descubrí que me gustaba otro chico fue raro, siempre creí que tan solo era indiferente a esas cosas, pero cuando supe que no era el caso, me asuste, nunca he sido del tipo normal, y agregarle eso, fue algo que me frustro, sin embargo, Miharu me apoyo, nunca dejo que nadie se metiera conmigo, me sentí a salvo, y, aun así, a veces pienso que si me abro demasiado me espera burlas y rechazo, así que, sin duda, entendía bien a Yami.

—Lo que intento decirte, es que… Como un chico que ama a otro, quiero apoyarte, es decir, es increíble cuando tus amigos te apoyan, pero creo que hay cosas que solo quienes las viven en carne propia pueden entender mejor.

—¿Lo que intentas decirme es que entre gais hay que apoyarnos? —Alcé la ceja.

—¡Bueno! En mi caso soy bisexual, pero algo así —Respondió riéndose.

¿¡Escuchaste Betty!? ¡Tienes oportunidad! Pensé mirando a la mesera, no tengo idea como se llama, una vez Yukimi puso una película extranjera y salía una mesera llamada Betty, suena lindo ¿No? Debía olvidarme de Betty, Yami se había abierto y supongo que era mi turno.

—Hiei me confunde —Suspire.

—¿Y eso? —Preguntó desconcertado —Te gusta Hiei ¿Cierto?

No supe cómo responder, no estaba seguro de lo que sentía, es decir hace nada juraba que Yami me gustaba, y bueno, ahora me sentía completamente indiferente ante su presencia.

—Entiendo si no te agrado, pero realmente quisiera apoyarte Yoite.

—Error.

—¿Uh?

—No me desagradas realmente…

Por fin me digne a probar mi limonada, no era como si pensara que Yami era super increíble, al menos ya no, y tampoco creía que pudiéramos ser unidos, pero no me desagradaba, estaba bien.

—Yoite ¿Estabas enamorado de mí?

Casi escupí el sorbo de limonada que había tomado, en su lugar me ahogué con el ¿¡Por qué venía a preguntarme eso ahora!? Yami en pánico me paso una servilleta, mientras yo me daba golpes en el pecho.

—Lo siento… ¿Fui muy brusco?

—Inesperado…

Cuando por fin me recupere no sabía ni cómo responderle, bueno debía ser honesto.

—Sí, desde finales de secundaria… ¿Importa?

—Lo siento, nunca lo note —Dijo sinceramente.

—Sí, tampoco es como si hubiera hecho mucho para hacértelo saber…

Y era verdad, nunca hice absolutamente nada, lo más fue convertirme en vicepresidente de la clase, y eso sin duda era mucho para mí, sin embargo, para Yami no significaba realmente nada.

—Te viene mejor alguien como Yugi, de todos modos —Me encogí de hombros.

—A pesar de todo, te hubiera rechazado…

Sí, no me digas, no pude evitar poner los ojos en blanco, era obvio, bueno mi yo de hace años tal vez aun no lo veía así, y si pudiera volvería para patearle el trasero hasta el infierno por idiota.

—Vaya, gracias.

—Lo que intentó decir, es que realmente mis sentimientos por Yugi han sido bastante fuertes, no puedo imaginarme junto a nadie más que no sea él, y créeme que lo intente…

Ahora que los recuerdos venían a mí, Yami salió por mucho tiempo con una chica llamada Mana, parecían llevarse bien, hasta que terminaron, cuando eso paso, todos estaban tan sorprendidos, incluyéndome, parecían ser una pareja muy amorosa y unida, ahora mismo me preguntó si Anzu alguna vez tuvo oportunidad de ser parte de esas tantas chicas que se mencionaban salieron con Yami después de Mana, probablemente no, ella veía a Yami de la misma forma que solía verlo yo.

—Yoite, en verdad eres un chico muy apuesto, alto, inteligente, eres educado, y muy responsable, me siento halagado de haber sido de tu interés, en serio.

—Doy miedo, y dudo realmente ser atractivo, además nadie quiere salir con un nerd, conozco la diferencia entre antisocial y asocial ¿Tú la sabes?

De pronto había recordado esa conversación con Hiei, y me dio risa, aunque evite reírme, siempre busca cualquier tontería para decirme nerd, bueno buscaba, Yami no parecía haber entendido mi comentario.

—Yoite…

Puso su mano en la mía, y me asuste apartándola rápido, no esperaba el contacto repentino, él no lo tomo a mal y continuó.

—Eres un chico maravilloso, y Hiei parece saberlo mejor que nadie…

—¿¡Hiei!? Para empezar, es el primero en decirme nerd, además te recuerdo que siempre me está molestando…

Y el primero en haber cortado su relación conmigo, aunque de eso no había nada, así que ¿Qué más da? Me sentí un poco nervioso de meter a Hiei de nuevo a la charla, y empecé a jugar con mis dedos.

—Es que le gustas —Sonrió.

¡Pareces muy seguro! Además, eso… ¡No tiene sentido! ¿¡Me moleta por que le gusto!? ¿Tenemos cinco años acaso? No me hagas reír, yo no le gusto ¿O sí? Hiei había estado actuando tan extraño, no, dudo que sea el caso.

—No creo que a él le gusten los hombres como ya te había dicho… Es decir, que lindo que tu historia de amor con el chico que amaste por años por fin pudo ser posible, pero no a todos nos pasa esas cosas maravillosas, otros estamos condenados a amar personas que nunca nos harán caso, personas tan egoístas ¡Que prefieren cortar toda comunicación conmigo sin preguntarme que quiero yo!

Golpeé la mesa con mi puño y sentí como si el aire me faltará, había hablado mucho y muy rápido, Yami me miró sorprendido, sus ojos se abrieron ante la impresión, de hecho, las personas alrededor lo hicieron, y murmuraron si estábamos discutiendo, incluso Betty por fin se hizo consciente que yo estaba en la misma mesa que Yami, tal vez pensó que su amado corría peligro y me miró expectante.

—¿Yoite? ¿Hiei cortó comunicación contigo?

En ese momento me hice consciente de lo que dije, y sentí que mi cara paso del azul, al purpura y de ahí al rojo. Estaba enojado, inconforme por la decisión de Hiei, yo no quería que me dejará de hablar, ni que dejáramos de ser amigos, porque para mí ¡Era mi amigo! ¡No dejaría que nadie más que no fuera mi amigo hiciera lo que me hace! ¡No! ¡No dejaría que nadie me hiciera lo que él me hace, si no me gustara! ¡Me gustaba Hiei! ¡Quería ser especial para él! Nunca había querido ser especial para nadie, como lo deseaba ser para Hiei, y odiaba la idea de no serlo.

—¡Yoite! ¡Debes empezar a hacer algo o vas a perder a Hiei!

Sentí que mi cuerpo temblaba, y me hormigueaban los ojos, es que precisamente eso estaba pasando ¡Estaba perdiéndolo! ¡Como amigo o como lo que fuera! ¡Lo estaba perdiendo, y me enojaba que fuera el caso!

En ese momento se empezaron a escuchar gritos afuera del local, miré hacia el gran ventanal olvidando por un momento mi frustración, y vi una cabellera blanca empujando una negra, las personas de la cafetería voltearon ahora hacia afuera, Yami pidió la cuenta, y la mesera coqueta se apresuró, yo no dejaba de ver esas cabelleras, me resultaban familiares.

—Llámame si terminas con tu novia.

Dijo la chica en un tono coqueto, mientras le daba su número a Yami, esté sonrió nervioso, yo me levanté sin apartar la vista de la ventana.

—Lo siento Betty, está muy enamorado para eso… ¿Qué pasa afuera?

No lograba entender que ocurría, la discusión entre las cabelleras se intensificaba.

—Me llamó Sakura…

Dijo la chica, Sakura sonaba menos genial que Betty, pero no tenía tiempo para pensar en eso.

—¡Quítate gnomo rabioso!

—¡Muérete albino idiota!

—¿Bakura? —Preguntó Yami.

—¿Hiei? —Pregunte yo.

Nos miramos confundidos e inmediatamente salimos a ver lo que pasaba, para nuestra sorpresa, Hiei y Bakura se mataban en todo sentido de la palabra.

—¡Deja de molestar a Yoite!

Hiei se encontraba agarrado con Bakura mientras parecía estarme defendiendo, vaya, me sentí extrañamente conmovido, y acabé sonriendo, pero, borré rápido esa sonrisa.

—¡Les dije que nos iban a descubrir! —Chilló Miho.

Agitaba los brazos nerviosa, entonces fue cuando noté que estaban algunos del grupo de amigos de Yami. Yami entonces le pego un coscorrón a ambos chicos.

—¡Estúpido Yami!

—¡Estúpido presidente!

Gritaron los dos mientras miraban furiosos a Yami.

—¿¡Qué hacen aquí!?

Preguntó Yami mirando a ese par mientras ponía sus manos en la cintura, yo observé a Yugi quien me miraba con preocupación ¿Le preocupaba lo que pasaba entre Yami y yo? Eso era absurdo, Jonouchi me miraba con sospecha, Anzu parecía darle palmaditas de animo a Yugi, Honda intentaba mediar entre Bakura, Yami y Hiei quienes habían entrado en una calurosa discusión, Miho seguía gritando, parecía al borde del llanto.

—Hiei…

Murmure, aunque él pareció escucharme, me observó atento para luego suspirar.

—Como sea, yo me largo.

Se dio vuelta y se apresuró a irse, tenía que alcanzarlo, no podía dejar las cosas así, no quería que continuaran de esta forma.

—Gracias Yami, debo irme…

—Ve con Hiei —Sonrió.

Entonces me apresure en alcanzar a Hiei, quien en verdad iba caminando muy rápidamente y entonces se me ocurrió gritarle.

—¡Jaganshi!

Él en respuesta pegó un brinco.

—¡Ya hice la tarea!

Entonces se sonrojo, no pude evitar reírme ¿Era en serio? Entonces por fin pude alcanzarlo.

—No, tonto…

—Perdón por interrumpir tu cita.

Dijo algo desanimado, aun me preguntaba cómo era que lo sabía, y qué hacía ahí, pero deje de lado esas dudas, me preocupaba más arreglar lo nuestro, tome su mano y lo llevé a otro lugar para hablar con calma, parecía sorprendido de que lo tomara repentinamente, no dejaba de mirar hacia nuestras manos entrelazadas, me sentí algo apenado, así que lo acabé soltando, luego me detuve y lo miré.

—No era una cita, más bien era una conversación…

—¿Conversación?

—Yami ama mucho a Yugi…

No sabía por dónde empezar a explicar de lo que habíamos hablado, ni como decirle a Hiei que realmente me gustaba mucho, más de lo que imagine.

—Yoite.

—Y bueno, realmente yo…

—¡Ya lo decidí! —Gritó de pronto.

—¿Qué? —Lo miré confundido —¿Qué decidiste ahora?

¡Odiaba sus horribles decisiones! ¡Permíteme hablar primero!

—Yoite te ayudare a conquistar al presumido ese, y fingiré ser tu novio para alejar al imbécil de Bakura…

Dijo con mucha determinación, y yo pestañeé confundido ¿De qué me perdí? ¿¡De qué demonios me estaba hablando!?

—¿Disculpa?

Seguía sin creer lo que me estaba diciendo de pronto ¿¡Cómo pasamos de no volver a ser amigos a fingir ser mi novio y ayudarme a conquistar a un hombre que no quiero!?

—Si, así te protegeré, mientras al mismo tiempo planeamos algo para que Yami se enamore de ti y quitar al enano de su novio del camino ¡Confía en mí!

No… No… ¡No imbécil! ¡El que me gusta eres tú! ¡No Yami! Y ¿Qué es eso de quitar al enano? ¿¡Te has visto en un espejo!? ¡Tú no tienes derecho a hablar sobre la altura de los demás! Y, sobre todo, eso es horrible ¿¡Pensaste en cómo se sentiría Yugi!? ¡Enano egoísta sin corazón! ¿¡Por qué me gustas si eres una horrible persona!?

—¿Q…Qué?

—No te preocupes Yoite, no te dejare solo, esta vez te apoyare.

Entonces me sonrió, me sonrió de una forma tan bonita, una sonrisa que nunca había visto antes, que, si no fuera porque me encontraba en shock la hubiera apreciado con más detenimiento, la confusión no hizo más que crecer, no podía hablar, no podía explicarle a Hiei sobre mis verdaderos sentimientos, no podía, simplemente no podía, no me atreví.

Me tire sobre mi cama hundiendo mi rostro en la almohada, quería morir, debía morir, no pude decirle nada a Hiei, ahora actuaría como mi novio falso, y no sé, me asustaba lo que pasaba por su mente, mi celular comenzó a sonar lo ignore la primera vez, estaba agotado mentalmente, ni siquiera quería hacer pastelitos, al diablo con la repostería, al segundo timbre respondí desganado.

—¿Cómo te fue en tu cita con Yami?

Preguntó Miharu al otro lado de la línea.

—No fue una cita… Fue una conversación.

—Nunca imagine que tendrías una cita con Yami ¿Por qué no me dijiste antes? ¿Qué tal? ¿Fue como siempre lo soñaste?

—No fue una cita… Y no, no fue como nada de eso, es decir, estuvo bien, creo que fue como romper con la fantasía, se cayó la expectativa.

—¿Descubriste algo?

—Comprendí que no era como imaginaba, no me desagrada, pero no creo que podamos ser amigos, y nunca hubiera tenido oportunidad de ser algo más, y aun si fuera el caso… —Guarde silencio.

—No hubiera funcionado.

—Ni siquiera podíamos mantener una conversación, fue muy incómodo…

—¿Cómo te sientes?

—Con lo de Yami, bien, ya no importa…

—Y ¿Con Hiei?

—Me vuelve loco, y al mismo tiempo me fascina ¿Tiene sentido?

—Bastante.

Miharu parecía sonar feliz, no entendía por qué.

—Tengo un buen presentimiento sobre esto —Dijo animado.

—Si, pues yo no, hablamos luego.

Entonces colgué y hundí mi cara en la almohada, luego volteé un poco para ver hacia la ventana.

—Al menos, va a volver a hablar conmigo… —Sonreí ligeramente.

Para luego volver a sentirme miserable, ya veía venir el desastre aproximarse, volví a hundir mi cara en la almohada.